Un equipo liderado por el Dr. Hugo Benítez, del Instituto Milenio BASE y la Universidad Andrés Bello (UNAB), resolvió uno de los grandes enigmas de la biología migratoria en Sudamérica. El estudio, publicado en Molecular Biology and Evolution, demuestra que la llamada Mariposa de la Tarde (Vanessa carye) es capaz de realizar viajes comparables a los de aves y mamíferos, convirtiéndose en un nuevo ícono de la resistencia y la conectividad ecológica.
El Dr. Hugo Benítez es académico de la Universidad Andrés Bello, investigador del Instituto Milenio BASE, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y presidente de la Sociedad Chilena de Evolución. Foto: H. Benítez
Durante casi una década de trabajo y múltiples colaboraciones internacionales, científicos chilenos lograron descifrar el recorrido migratorio de la Mariposa de la Tarde (Vanessa carye), un insecto emblemático que habita desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. La investigación reveló que esta especie emprende una travesía de hasta 15 mil kilómetros (migratorio ida y vuelta), posicionándola entre las mariposas migratorias más notables del planeta.
El estudio fue liderado por el Dr. Hugo Benítez, investigador del Instituto Milenio BASE y del Instituto One Health de la U. Andrés Bello, junto a su equipo del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EME Lab). Los hallazgos se apoyan en análisis genómicos y morfométricos que permitieron seguir el rastro de la especie a través de ambientes radicalmente distintos.
“A diferencia de otros animales, resulta casi imposible equipar a las mariposas con transmisores por su fragilidad y alto riesgo de depredación”, señala. Por ello, los investigadores recurrieron a metodologías innovadoras como el estudio de polimorfismos de nucleótido único (SNPs), que evidenciaron altos niveles de heterocigosidad y flujo génico a lo largo de miles de kilómetros.
Esto significa que, pese a recorrer más de 7.000 kilómetros atravesando desiertos, selvas, cordilleras y estepas, Vanessa carye mantiene una sorprendente homogeneidad genética y morfológica. Ni sus alas ni sus características físicas presentan diferencias significativas, lo que sugiere una conectividad constante entre poblaciones y una extraordinaria capacidad de adaptación. Estos resultados fueron esenciales para el desarrollo de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos, miembro del EME Lab que a su vez trabaja de la mano del Mammalogy Lab de la Universidad de Concepción y del Instituto Milenio BASE.
Históricamente, ha existido un debate sobre el estatus migratorio de la especie Vanessa carye. Aunque esta mariposa tiene una amplia distribución (~7,000 km) en Sudamérica y se ha observado en altitudes extremas y lugares remotos, algunos autores científicos han argumentado que su amplia distribución podría deberse a su alta capacidad de movimiento, pero no necesariamente a un comportamiento migratorio definido.
Sin embargo, al analizar la estructura genética, diversidad y morfología alar de esta mariposa, el estudio del Dr. Benítez y equipo arrojó que Vanessa carye tiene características consistentes con una especie migratoria. Y no solo eso, también identificó dos rutas migratorias paralelas: una costera y otra andina.
Estos resultados fueron parte importante de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos. Foto: I. Milenio BASE
Ambas permiten a la especie mantener contacto entre poblaciones a lo largo de Sudamérica, generando un corredor ecológico que trasciende fronteras políticas y ecosistemas. Esta doble ruta confirma que Vanessa carye no solo es resistente, sino que también despliega una estrategia migratoria comparable a la de aves como las golondrinas o incluso a grandes mamíferos marinos”, afirma Benítez.
El hallazgo no solo confirma que la Mariposa de la Tarde puede recorrer distancias comparables a las de aves y mamíferos, sino que “también descubrimos que mantiene su identidad genética y morfológica a lo largo de todo el continente. Este hallazgo cambia la forma en que entendemos a este insecto y entrega claves fundamentales para comprender cómo las especies enfrentan ambientes extremos y cambiantes en pleno contexto de crisis climática y transformación de los paisajes”, destaca.
Finalmente, el estudio constituye un ejemplo de cómo la ciencia en Chile puede liderar investigaciones de alcance global, generando conocimiento sobre fenómenos naturales únicos en Sudamérica. En palabras del equipo, la Mariposa de la Tarde no solo conecta territorios a través de su vuelo, sino también une a la comunidad científica en torno a preguntas que cruzan la genética, la ecología y la biología evolutiva.
Por: Instituto Milenio BASE y UNAB
Foto portada: Vanessa carye por Bernardo Segura
El Dr. Roy Mackenzie Calderón, investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), participó en Italia junto a 40 especialistas de todo el mundo en la preparación del próximo informe cuatrienal del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que orientará la protección de la capa de ozono y sus efectos sobre la vida en el planeta.
Reunión EEAP-UNEP en la Universidad de Bari. Foto: Keith Solomon
Desde Puerto Williams hasta la sede de la Universidad de Bari, en Italia, la voz de la ciencia chilena se hizo presente en una de las instancias más influyentes de la gobernanza ambiental global. El Dr. Roy Mackenzie Calderón fue parte de la reunión del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” del Ozone Secretariat, órgano científico del Protocolo de Montreal que reúne a los máximos especialistas en ozono, radiación ultravioleta y cambio climático.
Fue una intensa semana de trabajo, en la cual el Dr. Mackenzie colaboró con expertos y expertas de 13 países- incluyendo otro representante chileno- en la elaboración del reporte cuatrienal 2026, un documento clave que sintetiza los avances científicos sobre la interacción entre el agotamiento de la capa de ozono, la radiación UV y el cambio climático. Este informe servirá de base para que los Estados miembros de Naciones Unidas definan nuevas acciones y regulaciones ambientales de alcance global.
“Este trabajo refuerza la importancia de las investigaciones realizadas desde los ecosistemas australes”, señala el doctor en microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Integrando el “Grupo de Trabajo 3”, Mackenzie ha aportado evidencia reciente sobre fenómenos críticos: desde la prolongación del agujero de ozono antártico hasta los efectos de la radiación en la degradación de plásticos y la generación de microplásticos, desafíos de alta relevancia para el futuro ambiental del planeta.
El Dr. Roy Mackenzie es investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Foto: Roy Mackenzie
En Bari, uno de los puntos más destacados fue la constatación de que “a pesar de que la capa de ozono ha alcanzado su punto máximo y se proyecta que se recupere para 2065, en los últimos 5 años se ha extendido hasta fines de diciembre”, señala el investigador del Instituto Milenio BASE y el Centro CHIC. Este fenómeno implica que la flora y fauna antártica quedan expuestas a niveles elevados de radiación ultravioleta durante más tiempo, en un contexto en que la cobertura de hielo, que actúa como una protección natural, disminuye aceleradamente, explica el experto: “Para el extremo sur de Chile y Argentina, que se ven afectados por la inestabilidad del agujero de ozono y eventos extremos de radiación UV, esta realidad se traduce en desafíos ambientales y de salud pública que requieren vigilancia constante y ciencia aplicada”, sostiene.
Otro de los debates del panel abordó cómo la radiación ultravioleta afecta a los plásticos, acelerando su degradación y generando “microplásticos y nanoplásticos que lentamente emiten CO₂ y una enorme variedad de compuestos derivados, como los PFAS”, señala el Dr. Mackenzie. Esta constatación vincula directamente la problemática del ozono con la del cambio climático y la contaminación global, ya que estos residuos se acumulan en el suelo, el agua, el aire e incluso en el hielo de la Antártica con efectos desconocidos sobre los organismos. “A ello se suman las discusiones sobre las implicancias de la geoingeniería, en especial la inyección de aerosoles estratosféricos como estrategia para bajar la temperatura del planeta, un tema que abre interrogantes éticos sobre sus potenciales impactos en el funcionamiento del clima planetario, incluyendo la capa de ozono, y la cantidad de radiación UV que llega a los ecosistemas, entre otros efectos perjudiciales”, subraya.
El “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” está compuesto por 40 especialistas de distintos continentes, divididos en 8 Grupos de Trabajo, lo que refleja su carácter verdaderamente global. El Dr. Roy Mackenzie integra el Grupo de Trabajo 3, dedicado a los impactos de la radiación UV en los ecosistemas terrestres, donde convergen investigadores de renombre como el Dr. T. Matthew Robson (Reino Unido), la Dra. Sharon A. Robinson (Australia), el Dr. Paul W. Barnes (Estados Unidos), la Dra. Janet F. Bornman (Australia), la Dra. Anna B. Harper (Estados Unidos), el Dr. Marcel Jansen (Irlanda), la Dra. Rachele Ossola (Italia), la Dra. Laura E. Revell (Nueva Zelanda) y el Dr. Qing-Wei Wang (China).
El Dr. Roy Mackenzie junto a la Dra. Julieta Orlando- directora alterna del Instituto Milenio BASE-en turbera en isla Navarino. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis
En el Grupo de Trabajo 1, donde se estudian los cambios en la capa de ozono, la radiación UV y sus interacciones con el clima, Chile es representado por el Dr. Raúl Cordero, de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Este entramado de expertos ilustra que los avances alcanzados no son esfuerzos individuales, sino el fruto de una red internacional que une a científicos de diversas disciplinas y culturas con un propósito común: comprender cómo interactúan el ozono, la radiación ultravioleta y el clima en la vida del planeta.
El legado del Protocolo de Montreal y la mirada chilena en su futuro
Adoptado en 1987, el Protocolo de Montreal es considerado el tratado ambiental más exitoso del mundo. Su objetivo principal es eliminar gradualmente las sustancias que dañan la capa de ozono, un escudo vital que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta. “Gracias a este acuerdo, se ha logrado detener el deterioro de la capa y se proyecta su recuperación total hacia mediados de este siglo, evitando millones de casos de cáncer a la piel y contribuyendo además a reducir el calentamiento global”, puntualiza el Dr. Roy Mackenzie.
En 2016, la Enmienda de Kigali reforzó este compromiso al limitar el uso de gases con efecto invernadero que se utilizaban como sustitutos, logrando un doble beneficio: proteger el ozono y mitigar el cambio climático. De este modo, el Protocolo no solo simboliza la cooperación multilateral en su máxima expresión, sino que también demuestra que las políticas basadas en ciencia pueden generar transformaciones globales de alto impacto.
De izquierda a derecha: Matthew Robson, Qing-Wei Wang, Janet Bornman, Sharon Robinson, Roy Mackenzie y Paul Barnes. Foto: Roy Mackenzie
En este contexto, la participación del Dr. Roy Mackenzie Calderón adquiere un valor especial. Desde el año 2022 es miembro del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)”, donde ha contribuido a integrar la investigación realizada en ecosistemas subantárticos y antárticos a los debates internacionales. Además, estuvo a cargo de la producción del suplemento de Preguntas & Respuestas del informe cuadrienal EEAP del año 2022, el cual fue traducido desde el inglés al español, francés y chino mandarín, llegando a millones de personas en el mundo.
Entre el 27 de febrero y el 4 de marzo del 2026, Mackenzie, apoyado por Cordero, organizará la próxima reunión en Santiago de Chile, ocasión en la que se discutirán los avances más relevantes de los últimos 4 años que formarán parte del informe cuadrienal del EEAP que será publicado a fines del 2026, incluyendo un nuevo suplemento de Preguntas & Respuestas con temas como el impacto de la geoingeniería, los microplásticos y el retroceso del hielo antártico sobre los ecosistemas, la biodiversidad y la salud humana. Esta importante reunión refuerza el rol de Chile como referente en el estudio de la radiación ultravioleta y sus impactos, y confirma que la ciencia generada en territorios australes puede iluminar decisiones que protegen la vida en todo el planeta.
En un escenario de vigilancia creciente, el investigador del Centro de Investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes y del Instituto Milenio BASE, Dr. Máximo Frangopulos, alertó sobre la urgencia de enfrentar, cuanto antes, una amenaza silenciosa hasta hoy, relacionada con las Floraciones Algales Nocivas que, popularmente, se han conocido con el nombre de Marea Roja. El tema será uno de los tantos que se abordarán en un próximo encuentro internacional por efectuarse en Punta Arenas.
Las Floraciones Algales Nocivas (FAN) han sido identificadas a nivel global, como un fenómeno en expansión, estrechamente ligado al cambio climático y las modificaciones en los ecosistemas marinos. Su impacto no sólo afecta la biodiversidad, sino también a la seguridad alimentaria, la economía pesquera y la salud pública.
El Dr. Máximo Frangopulos es investigador del Centro de investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes, del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Foto: I. Milenio BASE / N. Politis
Históricamente, las FAN han sido un fenómeno recurrente en el sur de Chile, afectando principalmente a los moluscos de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. Cada año, la presencia de microalgas tóxicas obliga al cierre de zonas de extracción de mariscos, impactando fuertemente a la industria pesquera y al abastecimiento de productos del mar.
“En la región de Magallanes, la situación ha sido relativamente estable en los últimos años, con focos localizados en la zona norte y el Canal Beagle. Sin embargo, el calentamiento global, con sus anomalías de temperatura asociadas, podrían alterar esta estabilidad en cualquier momento”, afirmó el también investigador del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), Doctor en Biología de Organismos y Ecosistemas, Máximo Frangopulos Rivera.
“Este año tuvimos un diciembre y enero más cálidos de lo normal, seguidos de un febrero más frío. Esos cambios abruptos pueden generar condiciones favorables para la proliferación de microalgas tóxicas. Un evento FAN de gran magnitud, como el ocurrido en 2016 en la región de Los Lagos, podría repetirse en cualquier momento, y paralizar la economía pesquera”, advirtió el investigador de la Universidad de Magallanes.
Sin embargo, la necesidad de fortalecer el monitoreo preventivo de esta situación no es la mayor preocupación del especialista, sino la urgencia de actualizar la regulación sanitaria para incluir no sólo a las toxinas FAN tradicionales, sino también a aquellas emergentes, como las pinatoxinas.
Nuevas floraciones sin regulación
La pinatoxina es un grupo de toxinas generadas por una microalga llamada Vulcanodinium rugosum, organismo difícil de detectar debido a su ciclo de vida, descubierto y descrito en 2012. Según información del Centro Ideal, pese a que pasa la mayor parte del tiempo en el fondo marino, en algún momento de su desarrollo sube a la superficie y segrega este veneno, confundiéndose generalmente con otras especies de similares características.
La aparición de estas toxinas marinas en el sur de Chile, ha encendido las alarmas entre la comunidad científica. Según Frangopulos, “la primera detección en el país ocurrió en el límite entre las regiones de Aysén y Magallanes, y en 2023 se registró nuevamente en el Canal Beagle. Se sabe que, en otras partes del mundo, ya están reguladas. Francia y algunos países africanos han tomado medidas al respecto, pero en Chile todavía no hay protocolos sanitarios de control para su detección, ni normativas que impidan la comercialización de productos contaminados”.
La falta de regulación supone un riesgo para la salud pública, ya que pueden generar trastornos gastrointestinales en humanos. “Afortunadamente, los niveles detectados hasta ahora han sido bajos, pero esto no significa que no puedan aumentar en el futuro. No podemos esperar a que haya intoxicaciones masivas para tomar medidas. Es fundamental que el Ministerio de Salud, las instituciones científicas y la academia trabajen de inmediato en la regulación e inclusión de estas toxinas en los programas de monitoreo”, enfatizó el investigador.
El ISHA 2025 se realizará entre el 19 y el 24 de octubre en Punta Arenas.
Próximo encuentro internacional
El Dr. Frangopulos es parte del Comité Organizador de la 21ª Conferencia Internacional sobre Floraciones Algales Nocivas (ICHA 2025), que se realizará entre el 19 y el 24 de octubre de este año en Punta Arenas. La ciudad austral se convierte así en el cuarto destino del hemisferio sur en albergar el evento, después de Nueva Zelanda (2014), Brasil (2016) y México (2021).
En él se reunirán más de 500 científicos y expertos en toxicología marina, cambio climático y políticas sanitarias, para discutir el impacto global de estas floraciones, incluyendo las pinatoxinas. “El objetivo de la ICHA 2025 no es sólo compartir conocimientos científicos, sino también generar cambios concretos en las políticas públicas. Chile tiene la oportunidad de adelantarse a un problema que en otros países ya se ha enfrentado con regulaciones estrictas. No podemos seguir esperando”, dijo el especialista.
Agregó además que uno de los aspectos más innovadores de esta versión es que, por primera vez, se abrirá la conferencia a la sociedad civil, con actividades dirigidas a pescadores, consumidores y comunidades costeras, para que puedan conocer el impacto de las FAN en su vida cotidiana y exigir regulaciones más estrictas. “Tenemos que seguir mostrando lo que está ocurriendo en esta parte del planeta, porque ya sabemos que éste es un laboratorio natural, y es como un barómetro de los cambios que están aconteciendo en el mundo a consecuencia del calentamiento global”, concluyó Frangopulos.
La actividad es organizada por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), en conjunto con diversas universidades nacionales, entre ellas la Universidad de Magallanes (UMAG). Hasta la fecha, cuenta con más de 100 personas inscritas, con un gran interés de Asia y Europa. Para detalles de inscripción, se puede visitar el sitio web www.icha2025.org o seguir las redes sociales oficiales @icha2025.
Por: Universidad de Magallanes (UMAG), Instituto Milenio BASE
Foto principal: Trabajo de laboratorio. I. Milenio BASE / N. Politis
Un equipo internacional de investigadores, liderado por Juliana A. Vianna, directora alterna del Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (CGR), investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile y del Instituto Milenio BASE, junto a la Dra. Fabiola León, investigadora del IM-CGR y del IM-BASE, ha detectado por primera vez casos sospechosos de influenza aviar altamente patógena (HPAIV) subtipo H5 en dos especies residentes del continente antártico: el pingüino Adelia (Pygoscelis adeliae) y el cormorán antártico (Leucocarbo bransfieldensis).
Equipo de gripe aviar tomando muestras de pingüino adelia en Antártica. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, es parte de proyectos financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)a través del Instituto Milenio BASE y del CGR. La campaña de muestreo se desarrolló entre diciembre de 2023 y enero de 2024, abarcando 13 colonias de aves marinas desde la Península Antártica hasta el Mar de Ross, incluyendo sectores del Mar de Bellingshausen, de mar de Weddell y Amundsen.
De las 115 aves examinadas, nueve presentaron resultados positivos para amplificación por RT-PCR de un segmento del virus H5, principalmente en Isla Beagle y Red Rock Ridge, ambas en la Península Antártica. Este hallazgo sugiere que la actual panzootia global de H5N1 habría alcanzado por primera vez el continente blanco, ampliando la lista de especies potencialmente afectadas y marcando los casos más australes registrados hasta ahora.
“Estos resultados son una alerta temprana que permiten iniciar un monitoreo más intensivo y reforzar las medidas de bioseguridad para proteger la biodiversidad antártica. Es fundamental entender las rutas de transmisión y la respuesta de las distintas especies frente a este virus, especialmente en ecosistemas tan frágiles como el de la Antártica. Fuimos los primeros en advertir esta situación y en señalar la importancia de actuar antes de que el virus se propague a otras zonas del continente blanco”, señala la Dra. Juliana Vianna.
Cormorán antártico (Leucocarbo bransfieldensis). Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos
Un aspecto relevante es que ninguna de las aves sospechosas mostró síntomas evidentes al momento de la captura, lo que plantea el riesgo de que actúen como portadores asintomáticos y faciliten la transmisión silenciosa del virus a otras colonias. Pese a estas detecciones, no se registraron casos en el tramo que conecta la Península Antártica con el Mar de Ross, lo que entrega un punto de referencia importante para el seguimiento epidemiológico.
Este hallazgo es importante no solo porque son los primeros casos sospechosos que detectamos en el continente, sino también porque la vigilancia que realizamos cubrió una amplia extensión geográfica, permitiéndonos confirmar que, en ese momento, el virus no estaba presente en otras zonas clave”, explica la Dra. Fabiola León.
Un estudio que también contó con el Céline Le Bohec, Eduardo J. Pizarro (BASE-CRG), Loïcka Baille, Robin Cristofari, Aymeric Houstin, Daniel P. Zitterbart, Claudia Ulloa-Contreras (BASE), Gonzalo Barriga (UChile), Elie Poulin (BASE-UChile), y que resalta la urgencia de continuar con la vigilancia sanitaria de las aves marinas antárticas y de implementar protocolos rigurosos para prevenir la introducción y propagación de patógenos en la región más aislada y prístina del planeta.
Fuente: Instituto Milenio CRG
Fotografías: I. Milenio BASE / C. Barrientos
El proyecto “Presencia de Estados clave en la Antártica Chilena: Diagnóstico y propuestas para la construcción de cooperaciones estratégicas” será desarrollado por las abogadas Carolina Flores, Giovannina Sutherland y María Jesús Maibe.
El proyecto “Presencia de Estados clave en la Antártica Chilena: Diagnóstico y propuestas para la construcción de cooperaciones estratégicas” fue seleccionado en el Concurso para el Desarrollo de Estudios de la Política Exterior 2025 impulsado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. El trabajo será realizado por la profesora del Departamento de Derecho Internacional y subdirectora de la Dirección de Relaciones Internacionales, Carolina Flores, junto con las abogadas e investigadoras Giovannina Sutherland y María Jesús Maibe. Además, el proyecto cuenta con la participación del expositor invitado William Muntean.
El estudio será desarrollado bajo el patrocinio del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (U-Antártica) y el Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), entre los meses julio y diciembre de 2025.
La iniciativa tiene como objetivo identificar a los principales Estados parte del Tratado Antártico que mantienen una participación predominante – científica, logística, económica y de gobernanza- en la zona correspondiente al Territorio Chileno Antártico. A partir de este proceso, las investigadoras del Instituto Milenio BASE buscan medir el grado de alineación o divergencia entre los intereses de dichas naciones y los del Estado de Chile.
De esta manera, se propondrán criterios estratégicos para orientar las acciones de Chile en el ámbito de su política exterior, especialmente, en lo relativo a eventuales instancias de cooperación en estas materias.
“Los hallazgos de este estudio permitirán fortalecer la posición chilena en el escenario antártico internacional, facilitando una cooperación más efectiva dentro del marco jurídico vigente y contribuyendo al diseño de estrategias diplomáticas mejor informadas en este ámbito clave de la política exterior nacional”, explica la abogada Sutherland.
Este es el segundo año consecutivo en que integrantes del Programa de Estudios Antárticos se adjudican los fondos otorgados por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La primera adjudicación fue el año 2024, bajo la dirección del profesor Luis Valentín Ferrada, con la iniciativa titulada “La enseñanza como herramienta para fortalecer la conciencia antártica en Chile: evaluación preliminar y propuestas”. En dicha instancia también participaron como investigadoras las abogadas Giovannina Sutherland y María Jesús Maibe. A raíz de este trabajo, se identificaron iniciativas concretas de educación antártica cuyos resultados se están utilizando para construir propuestas educativas y promover la enseñanza antártica en sus amplias dimensiones.
“En esta versión 2025, el objetivo es generar conocimiento que resulte útil para la política exterior de nuestro país, contribuyendo a una visión estratégica al mediano y largo plazo”, concluye Sutherland.
En este sentido, María Jesús Maibe añade que “la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile lleva ya varios años trabajando en la formación de especialistas en derecho antártico. Es un esfuerzo colectivo donde participan profesores, egresados, abogados y estudiantes que, de forma constante, están reflexionando sobre los desafíos que plantea la gobernanza de la Antártica. Esta presencia sostenida es muy relevante, porque cuando estos temas cobren aún más importancia, será clave contar con personas preparadas que puedan aportar al país desde una mirada jurídica”.
Detalle del trabajo
De acuerdo a lo detallado por las investigadoras, la investigación se centrará en el análisis de la actividad desarrollada por los 18 Estados que tienen la calidad de Partes Consultivas del Tratado Antártico y que operan dentro del Territorio Antártico Chileno. El trabajo abarcará el período comprendido entre 2016 —año en que se celebró la XXXIX Reunión Consultiva del Tratado Antártico en Chile— y 2025.
En cuanto a su ejecución práctica, el proyecto se estructura en cuatro etapas principales:
Recolección de información sobre las actividades de los Estados Parte Consultiva en el territorio antártico nacional, considerando cuatro dimensiones: científica, logística, económica y de gobernanza.
Caracterización de los intereses de Chile en la Antártica, identificando sus prioridades estratégicas y cómo se han expresado en el mismo período.
Análisis comparado, con el fin de identificar actores con intereses convergentes con los de Chile, que puedan ser considerados aliados estratégicos en el marco del Sistema del Tratado Antártico.
Propuesta de alianzas estratégicas, construida sobre la base del análisis previo, que oriente una política exterior antártica más colaborativa y coherente con los intereses nacionales.
La investigación abordará el llamado concepto de “participación predominante” en el Territorio Chileno Antártico, lo que se refiere a un nivel significativo y sostenido de presencia y actividad por parte de ciertos países en esa zona geográfica. “Esto no se limita únicamente a la existencia de bases o instalaciones físicas, sino que incluye también otros factores clave, como la logística desplegada, la producción científica generada, la actividad económica desarrollada por distintos actores, y el grado de influencia en la gobernanza del área”, concluyen las profesionales responsables del proyecto.
Con investigaciones en biodiversidad del continente blanco, derecho antártico y proyectos de divulgación en escuelas y plataformas digitales a través del uso de Inteligencia Artificial (IA), equipos del Instituto Milenio BASE se suman a los encuentros antárticos que se desarrollan en Valdivia, región de Los Ríos.
Lunes 28 de julio de 2025.- A cargo del Centro IDEAL, de la Universidad Austral de Chile (UACh) y del Instituto Antártico Chileno (INACH), se desarrollan de forma conjunta el X Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica y el XII Congreso Chileno de Investigaciones Antártica, desde el 28 de julio hasta 1 de agosto. De forma paralela, bajo el liderazgo del Programa de Estudios Antárticos (U- Antártica) de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (UCh) y la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UACh, se estarán desarrollando- el 29 y 30 de julio- las VII Jornadas Chilenas de Derecho Antártico.
El X Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica y el XII Congreso Chileno de Investigaciones Antártica están organizados por la Universidad Austral de Chile, el Centro IDEAL y el Instituto Antártico Chileno.
Desde Puerto Williams, Punta Arenas, Puerto Montt, Concepción y Santiago llegan investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE para formar parte de los encuentros de ciencia antártica más importantes a nivel nacional y latinoamericano, y mostrar sus trabajos en: Cambio Climático, Huellas Humanas, Biotecnología, Ciencias Atmosféricas y de la Tierra, Resiliencia y Adaptación de los Ecosistemas, Estado de los Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, y Ciencias Sociales y Humanidades.
En la primera jornada del encuentro científico se realizó el simposio “Modelos biológicos como eje de investigación antártica integradora: experiencias del Instituto Milenio BASE”, coordinado por la Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE. Con presentaciones de Marcelo Lizama sobre moluscos del género Nacella, Daly Noll sobre pingüino papúa (Pygoscelis papua), Dr. Luis Vargas Chacoff sobre peces del género Harpagifer, Dr. Luis Valentín Ferrada sobre el trabajo que desarrollan junto a la Dra. María José Pérez Álvarez en Tonina overa (Cephalorhynchus commersonii) y el Dr. Hugo Benítez sobre el insecto invasor antártico Trichocera maculipennis.
Durante las siguientes jornadas de congresos se sumarán más trabajos de equipos del Instituto Milenio BASE, en sesiones, talleres, cursos, conversatorios y pósteres. “La diversidad de presentaciones del Instituto refleja su carácter interdisciplinario, con al menos 60 trabajos que abarcan desde la biodiversidad hasta las ciencias sociales. Valdivia se consolida como un polo para la investigación antártica en Chile y Latinoamérica. Es un espacio donde confluyen miradas, territorios y saberes”, destaca el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE.
Las VII Jornadas de Derecho Antártico se desarrollan en paralelo a los Congresos de Ciencias Antártica de Valdivia 2025.
Derecho Antártico en Valdivia
Bajo el título “La Antártica como destino: regulación de la actividad turística”, se desarrollan las VII Jornadas Chilenas de Derecho Antártico en Valdivia. Organizadas por el Programa de Estudios Antárticos (U Antártica) de la Facultad de Derecho UCh y la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales UACh, se dan a conocer más de 20 investigaciones presentadas de forma virtual y presencial.
El encuentro cuenta con la presencia de la Superintendenta del Medio Ambiente Marie Claude Plumer y el Fiscal de la Superintendencia del Medioambiente, Bruno Raglianti. Además, con charla magistral de la Dra. Leyla Cárdenas, decana de la Facultad de Ciencia UACh; y del Dr. Luis Valentín Ferrada, director de U- Antártica e investigador principal del Instituto Milenio BASE:“Es una instancia de gran relevancia para compartir avances en gobernanza antártica, pero también para descentralizar el conocimiento jurídico y agradecemos a la Universidad Austral por acoger este encuentro en su Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales”, destaca.
Divulgación del conocimiento
La Educación Antártica también llega a los congresos de Valdivia, a través de la presentación de la directora de Comunicaciones del Instituto Milenio BASE, Nadia Politis, en la sesión de Ciencias Sociales y Humanidades. Titulada “Educación Antártica para fortalecimiento de políticas públicas: ¿Cómo sumamos el sexto continente a los planes educativos?, abordará proyectos recientes que desarrolla el Instituto desde su Unidad de Escuelas y Docencia dirigida por el profesor Eric Silva. “Es muy relevante poder compartir los distintos avances en Comunicación de la Ciencia que estamos impulsando desde el Instituto Milenio BASE, y el trabajo articulado con actores del ecosistema y la incorporación de estudiantes”, subraya Nadia.
Así mismo, proyectos e implementación de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) Generativa en las plataformas del Instituto Milenio BASE, a través de la presentación “Comunicar Ciencia Antártica en la Era de la IA: Oportunidades y Límites” por la periodista digital Constanza Barrientos y “Uso de IA para el fortalecimiento de imaginarios colectivos sobre la Antártica”; una experiencia realizada con el Centro de Revolución Tecnológica en Industrias Creativas (CRTIC) y Chile Creativo.
Antártica para la comunidad
Como antesala a los Congresos Antárticos, la Asociación de Investigadores Polares de Carrera Temprana (APECS Chile), impulsó el espacio de divulgación “Antártica en tu ciudad: un recorrido visual por la aventura científica”, actividad abierta a todo público y gratuita y que tuvo lugar en el Museo De La Exploración Rudolph Amandus Philippi los días 26 y 27 de julio. Contó con el auspicio del proyecto Instituto Antártico Chileno (INACH) DG_10_22 y APCES Internacional, y con el apoyo del Instituto Milenio BASE, Centro IDEAL y la Dirección de Museología UACh.
“Para APECS Chile es fundamental compartir el conocimiento con la sociedad, y destacar el rol que tiene la ciudad de Valdivia en el desarrollo y liderazgo de investigaciones antárticas”, señala la Dra. Julia Saravia, Vice-presidenta de APECS-Chile.
En el marco de los Congresos Antárticos 2025, se llevó a cabo “Antártico en tu ciudad”, un actividad organizada por APECS Chile.
APECS Chile también se suma a otro espacio de los congresos dedicado a la ciudadanía, el conversatorio “Organizaciones sociales desde el territorio subantártico: divulgación, comunidad y acción”. Mostrar recorridos e intercambiar visiones y experiencias, es el objetivo del encuentro que reúne a organizaciones sociales como la Fundación Coalición de Jóvenes Antárticos, Fundación Corallina y LAFKEN-LIF.
Con una comunidad científica activa, una universidad con trayectoria en investigación polar y una ciudadanía cada vez más conectada con el territorio antártico, Valdivia se proyecta como un nodo clave para la generación y divulgación del conocimiento sobre el sexto continente. Ejemplo de ellos son- en Valdivia- el Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) del Dr. Claudio González- Wevar, el Laboratorio de Fisiología de Peces (FISH PHYSIO LAB) del Dr. Luis Vargas- Chacoff, el Laboratorio de Procesos Acoplados Biofísicos (LaPAB) de la Dra. Andrea Piñones, y- en Puerto Montt- el Laboratorio de Ecofisiología de Crustáceos (LECOFIC) del Dr. Kurt Paschke.
El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Más información en https://www.institutobase.cl
Por: Constanza Barrientos Soto
Fotografía: Instituto Milenio BASE
La Asociación de Jóvenes Científicos Polares (APECS, por sus siglas en inglés) es una agrupación que tiene como propósito articular a los jóvenes de Chile para el desarrollo de la investigación en distintas temáticas antárticas y subantárticas. Su directiva la componen Sebastián Rosenfeld (presidente), Julia Saravia (vicepresidenta), Claudia Maturana (tesorera) y Valentina Bernal (secretaria).
Desde la organización comentan que están trabajando en la generación de oportunidades para un desarrollo innovador, internacional y de colaboración interdisciplinaria entre actuales investigadores e investigadoras jóvenes. En conversaciones con la Dirección de Comunicaciones del Instituto Antártico Chileno (INACH), se explayan respecto a su quehacer y cómo se proyectan en el tiempo.
La ONG APECS- Chile nace en Santiago el año 2017.
“La Asociación de Jóvenes Científicos Polares (Association of Early Career Scientists, APECS) comienza en la celebración del Año Polar Internacional (International Polar Year, IPY) en Oslo, Noruega en el 2010, como una organización que convocaba a investigadores(as) de diversas partes del mundo. Desde ese instante hemos promovido y gestionado espacios de cooperación, apoyo y proyección para investigadores(as) polares (considerando tanto Antártica como el Ártico) en etapas iniciales de la carrera (pregrado, posgrado y posdoctorado) en Chile. Sin embargo, no fue hasta el 2017 que fundamos oficialmente la ONG APECS-Chile en Santiago, que sigue ligada a APECS internacional, pero que representa y trabaja con la realidad local. Hoy en día APECS-Chile reúne a investigadores(as) de distintas regiones del país y esperamos seguir creciendo”, comenta Claudia Maturana.
Asimismo, Sebastián Rosenfeld subraya que APECS-Chile busca fortalecer una red de investigadores e investigadoras polares y subpolares, es decir, incluyendo también áreas subantárticas, mediante la colaboración interdisciplinaria y transnacional. “Nuestra red promueve la educación científica y la formación de jóvenes investigadores(as), fomentando la cooperación a diversas escalas. Además, impulsa la generación no solo de recursos académicos, sino también de divulgación científica y material educativo. Además buscamos establecer vínculos con otras instituciones clave a nivel nacional que participan de la investigación y educación para el trabajo colaborativo en estos ámbitos.”
“Nos une el entusiasmo por aportar al desarrollo de las ciencias en ambientes polares y subpolares más allá de lo académico y reformar algunas ideas del quehacer científico y educativo. Queremos diversificar a los actores de la comunidad polar y subpolar, y abrir caminos para que los(as) investigadores(as) jóvenes podamos posicionarnos en las distintas ciencias que se desarrollan en estas regiones”, añade Julia Saravia.
Desde la asociación comentan que están trabajando en la generación de oportunidades para un desarrollo innovador, internacional y de colaboración interdisciplinaria entre actuales investigadores e investigadoras jóvenes que se dedican a las ciencias polares y subpolares, así como también reclutar, mantener y promover la formación de la próxima generación de investigadores(as) entusiastas en el tema.
La asociación se encuentra preparando una nueva convocatoria para socios y socias en un futuro próximo.
Valentina Bernal, secretaria de APECS-Chile comenta que “invitamos a personas que estén iniciando una carrera científica en el área polar o subpolar, desde pregrado hasta posdoctorado o incluso investigadores(as) jóvenes que recién se integran a la academia, a acercarse a las redes de APECS-Chile (https://apecschile.cl/). Todos(as) quienes tengan interés de formar parte de esta comunidad, que busquen o necesiten el apoyo de otras personas en la misma etapa o quieran generar vínculos para la colaboración son bienvenidos(as).”
La asociación se encuentra preparando una nueva convocatoria para socios y socias en un futuro próximo, pero para quienes desean incorporarse ya se cuenta con una nueva figura de “Agente Polar” para que puedan sumarse y participar de las actividades de APECS-Chile.
Por otro lado, en julio de este año se realizará el XII Congreso Chileno de Investigaciones Antárticas y el X Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica en la ciudad de Valdivia, donde se reunirá la comunidad de APECS-Chile y otros representantes de comités en Latinoamérica, así que será una excelente oportunidad para conocerse y hacer redes de contacto.
Para finalizar, Rosenfeld apunta que se encuentran en un proceso de crecimiento siguiendo las reflexiones surgidas de un análisis que presentaron en el Conferencia Abierta de SCAR (Pucón, 2024), junto a los otros comités nacionales de APECS en Iberoamérica. “Ya firmamos convenios de colaboración con algunas instituciones de investigación polar y subpolar relevantes en Chile como lo es el Instituto Milenio BASE y, actualmente, estamos en un diálogo de trabajo colaborativo con el Instituto Antártico Chileno en sus diversos campos de acción”.
Fuente: Instituto Antártico Chileno (INACH)
Fotografías: I. Milenio BASE / C. Barrientos
Gaspar Mejías es un joven estudiante de magíster con raíces chileno-holandesas que, a inicios de 2024, llegó al Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile en Santiago para realizar una pasantía. Lo que comenzó como una experiencia en el laboratorio, pronto se transformó en una travesía inolvidable: dos meses acampando en isla Nelson, estudiando aves marinas y pingüinos en uno de los ecosistemas más extremos del planeta. En esta crónica, Gaspar nos comparte -con mirada curiosa- cómo fue hacer ciencia en la Antártica siendo parte de una expedición internacional.
El equipo científico que acampó en isla Nelson, estuvo liderado por el Dr. Lucas Krüger, y contó con Gaspar Mejías, Eduardo Pizarro, Francine Cezar Bandeira Timm y Miguel Leonetti Corrêa.
Hola, soy Gaspar, y esta es mi aventura científica en el continente blanco. Mi padre es chileno y mi madre holandesa. Crecí en Velserbroek, un hermoso pueblo en los Países Bajos. Gracias al Instituto Milenio BASE, tuve la oportunidad de estar más cerca de mi familia en Chile y realizar una pasantía en el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile en Santiago, bajo la supervisión de la Dra. Léa Cabrol y la Dra. Julieta Orlando.
Mi primera experiencia en el Instituto consistió en investigar cómo las variaciones de temperatura afectan el microbioma de erizos de mar, como parte del proyecto de doctorado de Melanie Delleuze. Fue un trabajo desafiante pero enriquecedor, me permitió hacer grandes amistades dentro del laboratorio y participar en el Congreso Científico Antártico SCAR, realizado en Pucón en agosto de 2024. ¡Qué paisajes tan impresionantes tiene el sur de Chile!
En la foto, Gaspar Mejías junto a sus compañeras y compañeros del Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) y Laboratorio de Ecología Microbiana (LEMi) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
Esa primera etapa llegó a su fin, pero yo aún no había terminado con el Instituto Milenio BASE. Como parte de mis estudios, debía realizar una segunda investigación, y esta vez el foco estaría en uno de los animales más icónicos del continente antártico: los pingüinos.
En noviembre de 2024 partí rumbo a Punta Arenas, punto de partida de nuestra expedición a la Antártica. El equipo, liderado por el Dr. Lucas Krüger– investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE- también estaba compuesto por Eduardo Pizarro, Francine Cezar Bandeira Timm y Miguel Leonetti Corrêa. Acampamos durante dos meses en isla Nelson, específicamente en Punta Armonía. La travesía comenzó a bordo del buque Aquiles de la Armada de Chile, navegando por el temido paso Drake, considerado uno de los mares más peligrosos del mundo. Las olas alcanzaban los cinco metros y las tormentas eran intensas. Al cuarto día despertamos rodeados de icebergs e islas completamente cubiertas de nieve: estábamos en la Antártica.
Desde el barco, un helicóptero nos trasladó hasta el sector oeste de la isla Nelson, donde nos esperaba un antiguo refugio argentino. Éramos las únicas personas en toda la isla. Nuestra carga —carpas, comida y equipamiento— fue dejada en una playa lejana, y nos tomó una semana trasladarla hasta el campamento. La primera noche dormimos en el refugio con lo esencial, bajo una fuerte tormenta de nieve. Con el paso de los días y a pesar del mal clima, logramos montar todo el campamento.
Una vez instalados, comenzamos el trabajo científico. Inicialmente estudiamos a los petreles gigantes y mapeamos la zona de Punta Armonía con drones. Cuando los polluelos de pingüino estuvieron lo suficientemente crecidos, trabajamos con las colonias de pingüinos papúa y barbijo. Permanecer dos meses en ese entorno fue una experiencia transformadora. Nunca me había sentido tan inmerso en la naturaleza. Nuestro campamento estaba al lado de las colonias de pingüinos, rodeado de lobos y elefantes marinos, aves imponentes y, en muchas ocasiones, ballenas que podíamos observar desde la puerta de la carpa.
Desde noviembre de 2024 hasta enero de 2025, el equipo científico estuvo acampando en Punta Armonía, isla Nelson, Antártica.
Creo que en una expedición como esta es fundamental con quién compartes la experiencia. Tuvimos un grupo increíble: nos apoyamos, cocinamos juntos, compartimos historias y muchas risas. Celebrar Navidad y Año Nuevo rodeados de nieve y vida silvestre fue algo que nunca olvidaré.
Convivir con esta fauna día a día te permite comprender lo inteligentes, cariñosos y frágiles que son estos animales. Pudimos observar cómo los petreles gigantes y los pingüinos cuidaban de sus crías desde el huevo hasta su adolescencia. Esa conexión profunda con la vida silvestre me dejó una fuerte convicción sobre la importancia de proteger estos ecosistemas.
Después de tantos días en la isla Nelson, la despedida fue difícil. Partimos a bordo del buque Karpuj del INACH rumbo a Villa Las Estrellas, donde descansamos unos días antes de regresar al continente. Me voy con una inmensa gratitud por las personas que conocí, las experiencias vividas y los paisajes que me acompañarán siempre. Ahora, la investigación continúa en Santiago. ¡Hasta pronto Antártica!
Por Gaspar Mejías.
Estudiante de magíster de la Universidad Libre de Ámsterdam y de la Universidad de Chile, también afiliado al Instituto Milenio BASE.
Foto portada: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos
Del 19 al 24 de octubre de 2025, el Congreso Internacional de Floraciones Algales Nocivas (ICHA, por sus siglas en inglés) reunirá en Punta Arenas a expertos y expertas globales para avanzar en la comprensión del impacto de estas microalgas en la biodiversidad marina y la salud humana.
El Congreso Internacional de Floraciones Algales Nocivas (ICHA, por sus siglas en inglés) reunirá en Punta Arenas a expertos y expertas globales para avanzar en la comprensión del impacto de estas microalgas en la biodiversidad marina y la salud humana.
Este octubre, la ciudad más austral de Chile continental será el epicentro del conocimiento científico sobre microalgas tóxicas. Desde el 19 y hasta 24 de octubre, Punta Arenas acogerá el Congreso Internacional de Floraciones Algales Nocivas (ICHA, por sus siglas en inglés), una instancia que reunirá a expertos de todo el mundo para debatir el estado actual de este fenómeno, su vínculo con el cambio climático y su impacto en la biodiversidad marina y la salud humana.
Las Floraciones Algales Nocivas (FANs), también conocidas como mareas rojas, ocurren cuando ciertas especies de microalgas fitoplanctónicas se multiplican de manera acelerada. Algunas de estas especies liberan toxinas que pueden afectar a organismos filtradores como los bivalvos y desencadenar alteraciones en las redes tróficas costeras. En la región subantártica de Chile, este fenómeno ha sido documentado por más de cinco décadas, y su dinámica se está viendo influenciada por el retroceso glacial, los cambios en la temperatura del mar y las corrientes oceánicas, entre otros factores.
El registro histórico de las FANs en los fiordos y canales australes comenzó a tomar fuerza desde los años 70, cuando se reportaron los primeros episodios de toxicidad en mariscos que impactaron la pesca artesanal y la salud humana. Desde entonces, el estudio de estos eventos ha avanzado para comprender mejor sus ciclos naturales, las especies involucradas y las condiciones ambientales que los favorecen, convirtiendo a la región en un laboratorio vivo para entender cómo los ecosistemas marinos responden a cambios climáticos y oceanográficos.
Alexandrium catenella pertenece al grupo de especies de Alexandrium que producen toxinas que causan intoxicación paralizante por mariscos y es causante de marea roja. Alexandrium catenella se observa en aguas costeras frías, generalmente en latitudes templadas. Foto: César Alarcón / IFOP
“Las FANs no solo tienen implicancias sanitarias. Son procesos naturales que, al intensificarse, nos alertan sobre desequilibrios en el océano. Su estudio es clave para entender cómo cambian los ecosistemas marinos en un océano cambiante”, explica el Dr. Máximo Frangopulos, académico de la Universidad de Magallanes (UMAG), investigador del Instituto Milenio BASE, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y 1º vice chair del comité organizador del ICHA 2025.
Chile —y en particular la región de Magallanes— se ha transformado en un laboratorio natural para este tipo de investigaciones. Desde el Centro Subantártico Cabo de Hornos en Puerto Williams, el Dr. Máximo Frangopulos lidera la implementación del laboratorio de marea roja más austral del mundo, que permitirá fortalecer el monitoreo de toxinas y profundizar en el conocimiento de las microalgas en ambientes extremos.
“La realización del ICHA en Punta Arenas no solo refleja el liderazgo científico de la región, sino que ofrece una oportunidad única para conectar saberes locales y globales en torno a los desafíos de conservar la biodiversidad marina frente al cambio ambiental”, destaca el también investigador del Centro GAIA Antártica de la UMAG.
El Comité Organizador Local (COL), además del Dr. Máximo Frangopulos, está presidido por Leonardo Guzmán del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) como chair, Patricio Díaz de la Universidad de los Lagos en el Comité de Recaudación de Fondos, Pamela Corbonell del IFOP en el Comité de Relaciones Públicas y Catharina Alves de Souza de la Universidad de Concepción en el Comité Científico. Al COL también se suman investigadores e investigadoras que se ubican desde la región de Atacama hasta la región de Magallanes.
El encuentro tendrá lugar en el Hotel Dreams de Punta Arenas desde el 19 hasta el 24 de octubre de 2025. Información de envío de resúmenes, pago de inscripciones y actividades en https://icha2025.org/
Imagen de portada: ICHA 2025
Aves adorables, navegantes del hielo, o carismáticas especies ícono del continente antártico. Como cada año, el Día Mundial del Pingüino se conmemora un 25 de abril como una fecha que busca concienciar sobre la importancia de la conservación de estas aves marinas. Estudios científicos que se encuentran analizando los datos obtenidos en las recientes expediciones antárticas que desde Chile promueven el trabajo colaborativo y la investigación polar para comprender y mitigar los riesgos asociados a las enfermedades aviares en la región. Grupos de investigación del Instituto Milenio BASE, la Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile, Universidad Austral de Chile y el Instituto Antártico Chileno (INACH) regresan luego de prolongadas expediciones en terreno y analizan datos sobre las aves más emblemáticas del continente blanco. Vigilancia epidemiológica y protocolos de bioseguridad reforzados buscan seguir estudiando Influenza Aviar Altamente Patógena en el territorio.
Desde el Laboratorio Biodiversidad Molecular UC, perteneciente a la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), liderado por la Dra. Juliana Vianna (UC/CRG/BASE/Lili), destacan a los pingüinos como modelos de estudio únicos debido a su papel crucial papel comprender sus adaptaciones al entorno en un contexto de cambio climático: “Al igual que otras aves marinas, los pingüinos son bioindicadores clave de la salud de los océanos”, señala la Dra. Fabiola León (UC/CRG/BASE), especialista en conservación biológica y bioinformática. “Los pingüinos desempeñan un rol fundamental como ingenieros ecosistémicos, influyendo en la dinámica de su entorno y contribuyendo a la estabilidad de los hábitats marinos”, advierte.
Paisaje antártico. Crédito:Eduardo Pizarro
Fabiola León, doctora en Ciencias con mención en Zoología, se enfoque en estudiar las características genómicas de los pingüinos, analizando cómo sus genes responden a diversas presiones ambientales. Esto, con el objetivo de comprender cómo estas aves se adaptan a diferentes condiciones de temperatura, hielo y alimento, que varían según la especie y la región en la que habitan: “Esta foco es particularmente relevante tanto para los pingüinos antárticos como para las especies más temperadas, como los pingüinos del género Spheniscus, incluidos los pingüinos de Humboldt, que viven en regiones donde las presiones antropogénicas, como la sobrepesca, la contaminación, y la pérdida de hábitats, están afectando gravemente su supervivencia”, señala.
Resistencia o susceptibilidad de los pingüinos ante Influenza Aviar, que es estudiada desde un enfoque genómico por la científica Claudia Ulloa Contreras (UC/CRG/BASE), especialista en manejo e investigación de fauna silvestre. Como parte de sus estudios de doctorado, la investigadora destaca el rol del “forrajeo” de pingüinos en la Antártica. Es decir, al comportamiento de búsqueda y obtención de alimento que realizan las distintas especies para sobrevivir en un entorno extremadamente frío y con recursos limitados y estacionales: “El estudio, en el cual estamos trabajando, contempla dos años de medición en puntos como isla Kopaitic -en cercanías a la base O´Higgins del Ejército de Chile- y en punta Armonía -en isla Nelson”, destaca.
De izquierda a derecha, Carolina Marquez, Claudia Ulloa y La Dra. Fabiola Leon. Credito: Constanza Barrientos
Trabajo que también contempla una la segunda línea de investigación, vinculada a la detección de influenza H5N1 en la Antártica. Cepa del virus de la influenza aviar altamente patógena (IAAP), específicamente del subtipo H5N1 de la rama 2.3.4.4b, que ha estado circulando globalmente en aves desde 2020-2021, aclara: “Primero identificamos el virus y después identificamos qué genes -de esas poblaciones- están participando, o influyendo, en que estas aves sean más o menos resistentes a la infección por influenza. Por ejemplo, ahora tenemos estos nuevos registros de skuas y queremos saber por qué estas aves están siendo tan afectadas. La temporada anterior vimos pingüinos, pero no con tanta afectación como estas aves… ¿Los pingüinos se han adaptado al virus? Ese tipo de preguntas estoy haciendo a través de la genética de poblaciones”, puntualiza Ulloa. Colaboración que también se realiza con los científicos Dr. Luis Vargas Chacoff (UACh/IDEAL/BASE) y Daniela Nualart (UACh/BASE).
La referencia de la experta en manejo y muestreo biológico de fauna silvestre, es en alusión a los primeros registros de mortalidad de skuas por gripe aviar altamente patógena en la Antártica. A principios de 2025. Equipos de investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto Milenio BASE, Instituto Milenio CRG e Instituto Antártico Chileno, revelaron niveles inusuales de mortalidad de las aves antárticas en su distribución más meridional – más allá del círculo polar antártico- producto del virus de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica. El Registro más austral de la enfermedad registrado hasta la fecha, y pudiendo tener implicancias críticas para la conservación de la fauna marina en la región.
Drones para mapear pingüinos
Más al sur del país, desde Punta Arenas y Valdivia investigadores utilizan drones y rastreadores GPS para mapear colonias de pingüinos y monitorear el movimiento de las aves cuando se sumergen en el océano Austral. Es el caso del Dr. Lucas Krüger (INACH/BASE) y Albert Palomino (UACh/BASE) que además de tomar muestras de sangre y realizar registro de medidas morfológicas, trabajan en el monitoreo de nidos utilizando drones.
Pingüino Barbijo y cría en la Antártica. Crédito: Constanza Barrientos
Con más de diez campañas instalándose con campamentos en la Antártica, el Dr. Lucas Krüger se especializa en el estudio de ecología de aves marinas durante su período de reproducción: “En Antártica estos períodos oscilan entre noviembre y marzo, momento en los cuales es posible estudiarlos con mayor detalle. Nos situamos donde ellos se están reproduciendo, y por lo general son zonas lejanas a las bases antárticas, por lo que tenemos que acampar por largos períodos de tiempo”, puntualiza. Expedición que en su última realización superó los 30 días acampando en punta Armonía, ubicada en el lado oeste de isla Nelson en las islas Shetland del Sur.
Así, poder evaluar el efecto del cambio climático sobre los pingüinos, con énfasis en el pingüino barbijo (Pygoscelis antarcticus) ha sido parte de los objetivos del equipo, realizando estudios de parámetros como el éxito reproductivo, y el efecto de la topografía o los relieves sobre las colonias: “Las colonias más resguardadas están respondiendo de una manera, mientras que colonias más expuestas, de otra forma distinta”, dice Albert Palomino (UACh/BASE) investigador de doctorado de la Universidad Austral de Chile.
“A su vez, estamos realizando trabajos para la actualización de los tamaños poblacionales de distintas colonias de pygoscelidos, utilizando las fotos de drones para estimar los tamaños poblacionales”, señala el investigador Eduardo Pizarro (UC/CRG/BASE), también integrante del Laboratorio Biodiversidad Molecular UC y e integrante del último campamento antártico en la zona. Al señalar las colonias de pygoscélidos en la Antártica, Pizarro apunta a las agrupaciones de pingüinos del género Pygoscelis que se reproducen y viven en conjunto en áreas específicas del continente antártico y sus islas cercanas: “Estamos construyendo modelos de detección de objetos para realizar esta estimación con mayor precisión”, destaca.
Dr.Lucas Kruger y Eduardo Pizarro en Punta Armonía, Antártica Crédito: Gaspar Mejías
“Los pingüinos barbijo son muy especializados en alimentarse con kril antártico (Euphausia superba)”, señala Lucas Krüger, doctor en Biología con especialización en ecología marina. Ecología espacial, movimiento, cómo buscan alimento y cómo los factores ambientales afectan a las aves marinas, son parte de los objetivos en cada expedición: “Hemos empleado un conjunto de métodos que incluyen conteo local, conteo por imágenes por drones, rastreo de animales -para conocer cómo se mueven y cómo utilizan los distintos hábitats de la zona- y también el monitoreo de las condiciones locales para estudiar la topografía, vegetación y morfología del ambiente”, afirma.
“Entendiendo cada vez más cómo estas increíbles aves marinas son capaces de responder ante nuevas condiciones, podemos anticipar las amenazas derivadas del cambio climático, como el aumento de las temperaturas, la alteración de los patrones de hielo y la disminución de los recursos alimentarios”, reflexiona la Dra. Fabiola León.“Su bienestar refleja el estado general del ecosistema marino, lo que hace que su estudio nos proporcione información valiosa sobre los efectos del cambio climático y las actividades humanas en los océanos”, señala.
El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio climático sobre la biota. A su vez, busca proponer políticas de conservación y gobernanza para la Antártica, el océano Austral y las regiones subantárticas, así como sensibilizar y comunicar a un público amplio sobre las amenazas que enfrentan estos ecosistemas. El Instituto Milenio BASE pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Más información en https://www.institutobase.cl
Por: Nadia Politis
Fotografías: Constanza Barrientos
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