Un reciente artículo con participación de investigadoras e investigadores nacionales plantea un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral, en línea con estudios internacionales que alertan sobre la urgencia de mejorar la sostenibilidad de esta pesquería.

El kril antártico es un eslabón clave en la trama trófica del océano Austral al ser fuente de alimento para especies de ballenas, focas, pingüinos y peces. Sin embargo, el cambio climático y la actividad pesquera podrían amenazar estos ecosistemas, haciendo urgente una gestión más cuidadosa.

El artículo titulado “Ajustando la gestión de la pesquería de kril antártico frente a los desafíos del siglo XXI”, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), aborda este contexto y plantea una estrategia de manejo más sostenible y adaptada a los desafíos actuales.

El trabajo fue liderado por la profesora Bettina Meyer, del Alfred Wegener Institute (AWI) de Alemania, y contó con la participación de 19 expertos internacionales, quienes analizaron la situación de la pesquería de kril y los desafíos de establecer un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral.

Entre los investigadores nacionales que contribuyeron al estudio destacan César Cárdenas (Instituto Antártico Chileno, INACH, e Instituto Milenio BASE), Andrea Piñones (Instituto Milenio BASE, Universidad Austral de Chile y COPAS Coastal) y Javier Arata (Association of Responsible Krill Harvesting Companies, ARK).

El Dr. César Cárdenas es investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos

Cárdenas señala que este artículo “analiza la situación de la pesquería del kril y los desafíos para establecer una nueva estrategia de manejo de la pesquería del kril que sea precautoria para proteger los ecosistemas del océano Austral, el cual se ve enfrentado a cambios. Para ello, proponemos un marco de gestión que integra la variabilidad en el reclutamiento de kril y las vías clave entre las áreas de desove y crianza (una hipótesis de stock de kril) para fundamentar las decisiones sobre los límites de captura y las medidas de conservación. Esto es algo que la comunidad científica ha estado discutiendo en los últimos años, pero que acá lo abordamos con un poco de perspectiva ante los nuevos escenarios que enfrenta la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, CCRVMA”. 

El estudio también destaca cómo buques pesqueros y otras plataformas de oportunidad pueden transformarse en aliados de la investigación, recolectando datos que apoyen una gestión sostenible. “Uno de los mayores desafíos es asegurar financiamiento a largo plazo para la obtención de datos. Por eso recalcamos la importancia de que la industria participe como plataforma de investigación, junto con aprovechar las oportunidades que ofrecen los Programas Antárticos Nacionales para financiar la ciencia necesaria en esta nueva estrategia”, agrega el investigador del INACH.

La Dra. Andrea Piñones es académica de la Universidad Austral de Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del COPAS Costal. Foto: N. Politis

La publicación coincide con un momento crítico: en 2024, la CCRVMA no logró renovar los límites espaciales de captura de kril, lo que, según los autores, evidencia la urgencia de avanzar hacia un enfoque precautorio y resiliente frente al cambio climático. A esto se suma que en esta temporada se alcanzó por primera vez en la historia de la Comisión el límite de 620.000 toneladas de kril.

El estudio, además, subraya la relevancia ecológica del kril en el océano Austral. Su disminución podría generar un efecto dominó en los depredadores marinos y en los servicios ecosistémicos a nivel global. Por ello, se propone una estrategia de gestión colaborativa internacional que permita desarrollar de mejor manera la nueva estrategia de manejo de la pesquería que ha estado en desarrollo desde 2019. Esta busca anticipar este escenario y asegurar la conservación de la biodiversidad, junto con la sostenibilidad de una de las pesquerías más importantes del mundo.

 

Por: Camila Buvinic, INACH

Foto de portada: Nadia Politis

El investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE seguirá liderando este comité por el período 2026-2027.

Durante la Cuadragésima Cuarta Reunión de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), que se llevó a cabo en Hobart, Australia, el Dr. César Cárdenas, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE, fue reelegido para presidir el Comité Científico de la Comisión por el periodo 2026-2027.

Además, en este encuentro el también investigador del INACH, Francisco Santa Cruz, fue nominado para ser coordinador junto a Andrew Lowther de Noruega del taller que estará encargado de elaborar un plan de ordenamiento del espacio marino armonizado para la Subárea 48.2 que se realizará en Sudáfrica en 2026 (que debería incluir la nueva estrategia de manejo de la pesquería de kril y la protección a través del establecimiento de la Área Marina Protegida del Dominio 1). Cabe recordar que Santa Cruz es actualmente representante chileno ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos. La delegación chilena fue encabezada por Juan Enrique Loyer, jefe de la División de Asuntos Antárticos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Cárdenas señaló que toma esta reelección con mucha alegría, ya que no es fácil ser elegido una vez y que lo reelijan por un segundo período, sin duda, es una buena señal y un reconocimiento a su labor dirigiendo el Comité. “Manejar este ‘buque’ compuesto por veintisiete miembros es muy importante y lo tomo también con mucha responsabilidad, humildad y alegría. El próximo período se transforma en un gran desafío; en el tema del kril estamos en un punto complejo, ya que en la última temporada por primera vez se alcanzó el límite de captura de 620.000 toneladas.

“Por otro lado, en las discusiones para el manejo del kril existen muchos vacíos que hay que llenar y eso ha hecho que la discusión se complejice. Si bien los valores de captura que se pueden aplicar son más altos de acuerdo a la evaluación que se ha realizado, existe mucha incertidumbre en torno a los potenciales efectos sobre los predadores dependientes de kril, hay que establecer un plan de monitoreo de áreas nuevas e indicadores, y eso es lo que nos falta por afinar para poder detectar cualquier potencial efecto en el ecosistema ante el alza de las capturas”, agregó el Doctor en Biología Marina.

El investigador nacional expresó su deseo de que “ojalá en los próximos dos años se puedan acordar límites de captura precautorios de kril nuevos basado en lo que nos vaya diciendo la ciencia disponible y que estén asociados a zonas de protección como parte de la propuesta del Dominio 1 en el sector de la península Antártica y que se pueda implementar el proceso de armonización que se ha discutido los últimos tres años”.

El Dr. César Cárdenas seguirá liderando el Comité Científico de la CCRVMA por el periodo 2026-2027. Foto: Harry Díaz

Resultados de la reunión

La CCAMLR es una comisión establecida para gestionar y conservar la vida marina en la Antártica y es fundamental para asegurar que los intereses de conservación de Chile y la región sean considerados a nivel global.

En esta reunión se examinó el estado de los ecosistemas marinos antárticos, la gestión de los recursos marinos (incluido el kril antártico), el cumplimiento de las medidas de conservación, la gestión espacial de la zona de la Convención y las propuestas de nuevas medidas.

La Comisión renovó docenas de medidas de conservación que regulan estrictamente la actividad pesquera para la temporada de pesca 2025/26. Además, se estableció un nuevo requisito para que todos los buques pesqueros solo puedan traspasar carga a un buque que esté incluido en el nuevo Registro de Buques Transportadores de la CCRVMA.

La Comisión también firmó un memorando de entendimiento con Perú para mejorar la cooperación y el intercambio de información científica sobre la investigación del ecosistema antártico.

Por su parte, el Comité Científico acordó elaborar un informe periódico sobre el estado del medioambiente antártico y aumentar la recopilación de datos sobre las capturas accesorias de peces en la pesca de kril.

La Comisión también examinó las propuestas presentadas para el establecimiento de nuevas Áreas Marinas Protegidas en el dominio 1 de la península Antártica occidental y al sur del arco de Scotia, la Antártica oriental y el mar de Weddell.

 

Por: Instituto Antártico Chileno (INACH)

Foto portada: Harry Díaz

Teoría y práctica introdujeron a los asistentes en el mundo de los musgos, plantas de gran valor ecológico y componente clave de los bosques templados chilenos.

Durante tres días el “Curso de Ecología y Taxonomía de Briófitas”, desarrollado en la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, permitió que profesionales y estudiantes de diversas áreas y ciudades del país conocieran este ecosistema poco explorado, pero que cumple con funciones ecológicas esenciales.

La convocatoria fue muy exitosa, ya que se recibieron más de cien postulaciones, quedando 24 seleccionados, principalmente de las ciudades de Santiago, Concepción, Valdivia y Chiloé.

El Dr. Roy Mackenzie es investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro CHIC. Foto: UACh

El Dr. Roy Mackenzie, investigador del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y parte de la organización, explicó que “fueron tres días de teoría sobre la sistemática, filogenia, biogeografía de Briófitos, tanto del cono sur de la Antártica, como de Chile en particular. Un segundo día de clases se desarrolló en el laboratorio, en donde los estudiantes aprendieron a identificar caracteres taxonómicos para conocer la identidad de las especies. El tercer día, se realizó una salida al Arboretum de la UACh para practicar técnicas de recolección y herborización de especies de musgos, hepáticas y antocerotes”.

El curso contó con tres especialistas de Brasil: Dr. Paulo Câmara, Dra Micheline Carvalho Silva, ambos de la Universidad de Brasilia, y Dr. Denilson Fernandes Peralta, del Instituto de Pesquisas Ambientales de Sao Paulo. A estos especialistas se suman los investigadores Felipe Osorio, estudiante de Doctorado en Ecosistemas Forestales y Recursos Naturales de la UACh y Roy Mackenzie del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE)

“Mi experiencia en el curso ha sido muy buena porque pude ver el interés de los estudiantes. Son muy buenos y hacen muchas preguntas. Los musgos en Brasil no son tan carismáticos como otros organismos, como los animales, por ejemplo. Los musgos son pequeñitos, están casi escondidos, pero acá en Chile son más vistosos y están por todas partes”, expresó la profesora Dra. Micheline Carvalho.

Destacó la importancia de aprender sobre este tema para así poder colaborar en su conservación. “Tenemos que conocer para preservar, tenemos que estudiar para saber dónde están y así conservar este ecosistema”, añadió.

El curso se desarrolló en la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh. Foto: UACh

Llevar el interés por las briófitas a la ciudadanía

Nataly Navarro, bióloga marina, educadora ambiental de la Escuela El Bosque, miembro del Comité Ecológico Lemu Lahuen y ambientalista, de Valdivia, decidió participar en este curso para realizar educación ambiental en torno a las briófitas. “Me interesa hacer divulgación científica desde la ciencia científica escolar y además empezar a realizar recorridos de briófitas en el Parque Urbano el Bosque, ya que es una reserva natural urbana, que de hecho posee muchas de estas plantas”, comentó.

“Como soy bióloga marina no sé mucho de este mundo, del reino vegetal, pero aquí he aprendido bastante. Es muy interesante porque es un bosque en miniatura y trabajar en educación ambiental con la infancia es súper fácil, porque está a su altura, se puede hacer un trabajo con lupa. Es algo mucho más ameno y no tan difícil”, expresó.

Desde Concepción, Paulo Moreira, estudiante de la carrera de administración en ecoturismo de la Universidad Andrés Bello, señaló que “me enteré del curso a través de una amiga y justo tenía mucho que ver con mi tema de tesis, que es el micro bosque. Entonces, ya que no sabía identificar las briofitas como tal y éste es un curso introductorio, fue como anillo al dedo. Además, me encanta Valdivia y la Universidad, tiene mucha historia en relación con los recursos naturales”.

Los participantes del curso llegaron de las ciudades de Santiago, Concepción, Valdivia y Chiloé. Foto: UACh

“Estoy muy feliz por la oportunidad, muy agradecido de cómo se ha dado y con ganas de seguir aprendiendo y profundizando en un tema que es desconocido y que puede ser un gran atractivo ecoturístico para la visualización y aprendizaje”, agregó.

En relación con la etapa final del curso, donde se visitó el Arboretum de la Universidad Austral de Chile, Felipe Osorio, estudiante de doctorado y uno de los organizadores, manifestó que esta salida a terreno permitió que los asistentes observaran en su entorno natural la enorme diversidad de briófitas que habitan los bosques templados del sur de Chile, Incluso en territorios cercanos a la ciudad, donde aún persisten fragmentos de ecosistemas de alto valor ecológico. “El contacto directo con el bosque y con las especies en su ambiente es fundamental para fortalecer la mirada ecológica y despertar una valoración real por estos organismos”, señaló Osorio.

Cabe mencionar que los organizadores de este curso son Felipe Osorio, estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, y Roy Mackenzie, investigador; mientras que los patrocinadores son el Centro Internacional Cabo de Hornos, el Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, la Universidad Austral de Chile, y el Instituto de Pesquisas Ambientales de Brasil.

 

 

Por: Loreto Rojas Tello, Ciencias UACh

Desde Bretaña hasta el extremo sur de Chile, la investigadora francesa Morgane Durand ha recorrido un camino marcado por el mar. Estudiante de doctorado en el Museo Nacional de Historia Natural de París, colabora con el Instituto Milenio BASE y el Laboratorio de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG).

En esta crónica, Morgane comparte su experiencia como parte de la Expedición Científica Antártica N°61 del Instituto Antártico Chileno (INACH), donde participó en el estudio de la criptofauna bentónica, biodiversidad que habita el fondo marino. Su relato combina la rigurosidad del trabajo científico con la vivencia de explorar uno de los lugares más extremos del planeta.

Por: Morgane Durand

Morgane participó de la Expedición Científica Antártica (ECA) N° 61 del Instituto Antártico Chileno (INACH), con la Dra. Karin Gérard del Instituto Milenio BASE. Foto: Morgane Durand

Soy francesa e investigadora de doctorado en el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París. Vengo de Concarneau, una ciudad bretona volcada hacia el océano. Es un puerto vivo, rodeado de murallas y atravesado por la luz cambiante del Atlántico. Allí, el mar no es un paisaje de fondo sino una presencia cotidiana: moldea los gestos, los oficios, las imaginaciones. Es en ese escenario de mareas, pesca y algas es donde crecí.

Fue gracias a mi directora de tesis, la doctora Karin Gérard, que conocí Punta Arenas. Ella vive y trabaja desde allá, y es debido a ese hilo y vínculo científico que esta ciudad apareció en mi mapa mental: un puerto en el fin del mundo, pero también un cruce de investigadores, una puerta abierta hacia el sur helado.

Mi tesis busca entender la diversidad de pequeños animales que viven escondidos en las rocas y arrecifes del fondo marino antártico. A este grupo lo llamamos “criptofauna bentónica”. Para estudiarlo utilizamos unas estructuras llamadas “Estructuras autónomas de monitoreo de arrecifes” o ARMS por sus siglas en inglés (Autonomous Reef Monitoring Structures), que permiten observar de forma similar, en distintos lugares y tiempos. Qué especies llegan a habitar el fondo del océano.

Trabajo en colaboración con el Instituto Milenio BASE y el Laboratorio de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG) en Punta Arenas, junto a mi supervisora la Dra. Karin Gérard, y con el Dr. Cyril Gallut de la Universidad de la Sorbona, en Francia. Con ellos participé de la Expedición Científica Antártica (ECA) N°61 organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH). En febrero de 2025 estuvimos en la base Profesor Julio Escudero, en isla Rey Jorge, ubicada en la península Antártica.

Morgane desarrolla su tesis de doctorado junto a la Dra. Karin Gerard y el Dr. Cyril Gallut. Foto: Morgane Durand

Durante un mes, realizamos inmersiones submarinas para recuperar los ARMS que llevaban sumergidos más de un año y desplegar otros nuevos para los años venideros. En el marco de otro proyecto, también dirigido por la Dra. Karin Gérard, nos embarcamos en la nave RS Karpuj de INACH para realizar una campaña oceanográfica en bahía Fildes. Tomamos muestras de megafauna bentónica con redes de arrastre desplegadas a unos 300 metros de profundidad, y recogimos zooplancton y fitoplancton con redes bongo.

Navegar en la Karpuj fue una gran experiencia, donde la investigación científica se escribe primero en el terreno, lejos de la seguridad del laboratorio. Los logísticos, con su experiencia del viento y de las olas, fueron esenciales para que cada muestreo, cada red lanzada, se realizara de manera correcta. El mar impone su ritmo y sus imprevistos: hay que observar, anticipar, adaptarse. Era un recordatorio constante de que la ciencia no existe solo en los datos, sino también en la acción, en la atención al mundo real y en la capacidad de responder a lo inesperado.

Una vez recuperados los ARMS, establecimos los protocolos de procesamiento: clasificación de organismos fijos y móviles, toma de fotografías, conservación en etanol, formol o congelación. La preparación para el análisis molecular se dividió en dos enfoques: El primero, el barcoding, que consiste en aislar organismos individuales para extraer su ADN y, a continuación, amplificar fragmentos genéticos específicos para secuenciarlos y compararlos con bases de datos de referencia. La segunda, el metabarcoding, examina toda la comunidad presente en una muestra compleja (por ejemplo, un conjunto de especímenes raspados de una placa de ARMS).

En el océano Austral, la temperatura del agua puede llegar hasta los -2° C. Foto: Morgane Durand

La primera etapa – la extracción del ADN – se realizó directamente en el laboratorio de la base Profesor Julio Escudero de INACH. Esta experiencia, en la Antártica, fue sin duda una de las más memorables. Todo era más intenso: el frío, la luz, el silencio, la fatiga, la belleza. Nos sumergimos en la ciencia, pero también en todo.

En las aguas frías, literalmente cortantes, cada inmersión era tanto una prueba física como un momento de gracia. Sentir cómo se contrae el cuerpo al contacto con el agua, cómo sube la adrenalina. Controlar la respiración, mantener la calma, controlar los movimientos a pesar de los dedos entumecidos, el peso del equipo y a veces la corriente. Y luego ver… ver el fondo marino como si se abriera un libro que ningún ojo ha leído todavía. Observar, anotar, tomar muestras. El cuerpo se pone a prueba. Y luego está la mente, constantemente desafiada: por los datos que hay que organizar, los protocolos que hay que seguir, los imprevistos que hay que gestionar, las decisiones que hay que tomar, a veces con rapidez.

Cuando está en Punta Arenas, Morgane trabaja en el Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) en el Instituto de la Patagonia, Universidad de Magallanes (UMAG). Foto: Constanza Barrientos

De vuelta en Punta Arenas, continué mi trabajo durante un mes en el LEMAS de la UMAG. Durante este período, realicé los análisis de las muestras extraídas, concentrándome en el aspecto del barcoding. También realicé PCR en cada una de las muestras, con el objetivo de amplificar el ADN de los organismos presentes y permitir su secuenciación en Francia, en el otro laboratorio donde trabajo en Concarneau.

El tiempo que pasé en Punta Arenas me ofreció una nueva faceta de la investigación. Nuevas herramientas, nuevos colegas, nuevas formas de hacer las cosas. Trabajar en otro idioma, pensar de forma diferente, aprender de nuevo. Comprender que los métodos difieren, que los puntos de vista cambian según las culturas científicas.

Esos dos meses pude superar mis límites, cuestionar mis rutinas y enriquecer mi práctica. Explorar de verdad. No sólo el entorno marino polar, sino también las distintas formas de ser investigadora: sobre el terreno, en el laboratorio, con los demás.

 

Foto de portada: Morgane Durand en LEMAS- UMAG / I. Milenio BASE / C. Barrientos.

Durante una semana, más de 360 especialistas de 35 países se reunieron en el extremo sur de Chile en la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas, un fenómeno que afecta la salud pública y las actividades productivas en todo el planeta. La cita, organizada por la Universidad de Magallanes y el Instituto de Fomento Pesquero, marcó un hito de cooperación científica internacional y de fortalecimiento de la capacidad regional en estudios marinos.

Dr. Máximo Frangopulos (vicepresidente Comité Organizador Local ICHA 2025) junto al Dr. Leonardo Guzmán (presidente Comité Organizador Local ICHA 2025). Foto: C. Barrientos

En el Hotel Dreams de Punta Arenas, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena fue anfitriona de la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas (ICHA 2025), una de las citas más relevantes a nivel mundial en torno a las Floraciones Algales Nocivas (FAN), conocidas también como marea roja. La actividad reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países, consolidando a Chile como un referente en la investigación y monitoreo de este fenómeno global.

El evento fue organizado por la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), con el apoyo de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Algas Nocivas (ISSHA) y un Comité Organizador Nacional integrado por más de sesenta investigadores de instituciones chilenas.

El Dr. Leonardo Guzmán Méndez, investigador senior del IFOP y presidente del Comité Organizador Local, valoró que “instancias como ésta son fundamentales porque permiten compartir el estado del arte, establecer colaboraciones y conocer las preguntas que mueven a la ciencia global. Que se realice aquí, en Magallanes, demuestra que Chile tiene la capacidad de organizar eventos internacionales de alto nivel en un territorio que no sólo presenta algas tóxicas, sino que también representa la puerta de entrada a la Antártica”, afirmó.

Durante ICHA 2025, el Dr. Máximo Frangopulos fue nombrado parte del Consejo de Investigadores de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Floraciones Algales Nocivas (ISSHA), siendo el único representante sudamericano. Foto: C. Barrientos

En tanto, el Dr. Máximo Frangopulos Rivera, investigador de la UMAG, del Cape Horn International Center (CHIC) y del Instituto Milenio BASE, destacó el papel de Chile y de la región austral en el monitoreo sistemático de estos fenómenos. “Llevamos casi tres décadas de programas de observación en la región, con una masa crítica de especialistas que se refleja en la calidad y amplitud de la delegación chilena”, comentó.

Diálogo internacional sobre un fenómeno global

Durante la semana de trabajo, los investigadores coincidieron en que las floraciones algales nocivas se han intensificado en frecuencia y extensión. Guzmán recordó que los primeros registros en Magallanes datan de 1972, e incluso existen antecedentes del siglo XIX asociados a intoxicaciones fatales en comunidades yaganes. “Hoy las microalgas son más abundantes, generan floraciones más intensas y afectan tanto la salud pública como las actividades productivas. Hay algo en el ambiente que favorece su mayor presencia, y eso nos obliga a seguir observando y entendiendo qué procesos naturales y humanos las intensifican”, explicó.

El evento contó con investigadoras e investigadores de pregrado, magíster y doctorado del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos

Frangopulos, vicepresidente del Comité Organizador Local, añadió que una de las tendencias más notorias presentadas en la conferencia fue el aumento en la certitud de las predicciones, gracias a la integración de múltiples fuentes de datos —sensores remotos, muestreos in situ, análisis genéticos y metabarcoding— y al uso de tecnologías abiertas. “Se habló mucho de democratización de la ciencia, del acceso a software y bases de datos libres, de herramientas de bajo costo que permitan compartir información entre países y comunidades científicas”, explicó.

Entre las plataformas destacadas mencionó HAEDAT, la red mundial que compila reportes de floraciones algales y que actualmente reúne información de más de 150 países. “Hacia allá se encaminan las tendencias: democratizar, unificar, hacer más participativa a la ciencia e involucrar también a las comunidades”, sostuvo.

Tendencias emergentes y formación científica

Frangopulos señaló que las discusiones técnicas abordaron nuevos enfoques como el estudio del holobionte, que analiza las interacciones simbióticas entre microalgas y bacterias para comprender mejor los factores que desencadenan los eventos de floración. También destacó el interés por biosensores de bajo impacto ambiental, la investigación sobre toxinas emergentes y los efectos de las ictiotoxinas sobre distintas especies marinas.

ICHA 2025 reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países. Foto: C. Barrientos

“Todos alabaron las maravillas naturales de Magallanes y la calidad científica del encuentro. Hemos dejado en alto el nombre de la región y del país”, afirmó el investigador, resaltando que la organización local demostró que Magallanes está capacitada para albergar eventos científicos de relevancia mundial.

Uno de los aspectos más valorados fue la participación estudiantil. “Fue muy grato contar con el apoyo de estudiantes de biología marina, de maestría y doctorado, que presentaron sus investigaciones. Este tipo de congresos son una oportunidad única para conectar con investigadores líderes y motivar a las nuevas generaciones”, subrayó Frangopulos.

Un cierre que proyecta cooperación

La ceremonia de clausura, realizada el 24 de octubre, cerró una semana de intercambio de conocimientos y experiencias sobre sostenibilidad marina. El congreso se realiza cada dos años como símbolo de cooperación internacional: la versión anterior tuvo lugar en Hiroshima (Japón), y la próxima se desarrollará en Aberdeen, Escocia, antes de avanzar hacia Halifax, Canadá, en 2029.

La próxima reunión ICHA 2027 se desarrollará en Aberdeen, Escocia. Foto: C. Barrientos

El presidente del Consejo de la ISSHA, Dedmer B. Van de Waal, expresó su gratitud hacia los organizadores y la comunidad local. “Nos sentimos muy bienvenidos aquí, no sólo por el equipo de Leonardo, Máximo y Pamela, sino también por la gente de la ciudad. Son muy amables, intentan ayudarnos incluso sin hablar nuestro idioma, y eso se agradece mucho”.

Para los organizadores, el balance fue positivo. La región demostró su capacidad para convocar a la ciencia global y proyectar desde el sur una mirada colaborativa hacia el futuro de los océanos. “Esto debe ser un hito para que, en el futuro, Magallanes siga recibiendo congresos internacionales de gran nivel —no sólo sobre marea roja, sino también sobre biodiversidad y ciencia antártica—. Aquí se hace ciencia de primer nivel y el mundo lo sabe”, concluyó Frangopulos.

 

Fuente: UMAG

Foto portada: ICHA 2025

Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas investigadoras del Instituto Milenio BASE, estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile en Valdivia. Foto: Julia Saravia

Las investigadoras Soraya Vargas y Paula Segovia fueron seleccionadas en el programa de becas “Liderazgo Femenino 2025” de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile, que busca fortalecer el rol de las mujeres en la investigación científica y su vinculación con los desafíos de sostenibilidad.

Dos jóvenes investigadoras del Instituto Milenio BASE fueron reconocidas con la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025, otorgada por la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) en el marco del programa Ciencia para la Innovación del Consorcio Sur Subantártico.

Se trata de Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas integrantes del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML), dirigido por el Dr. Claudio González-Wevar, investigador principal del Instituto Milenio BASE.

El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado que contribuyan a la sostenibilidad ambiental y social del sur austral, promoviendo además el liderazgo femenino en áreas científicas y tecnológicas.

Soraya Vargas dio palabras en la ceremonia de entrega de las becas Liderazgo Femenino. Foto: Julia Saravia

Investigaciones con sello subantártico y antártico

La tesis de magíster de Paula Segovia, dirigida por el Dr. Claudio González Wevar, estudia la diversidad genética de gasterópodos antárticos, organismos que habitan en condiciones extremas y cuya respuesta evolutiva frente al calentamiento global permite comprender los procesos de adaptación y resiliencia en los polos.

Por su parte, la tesis pregrado de Soraya Vargas aborda los efectos del estrés térmico en moluscos subantárticos, especies que habitan ecosistemas frágiles y que enfrentan crecientes presiones derivadas del cambio climático. Su investigación busca comprender cómo las variaciones de temperatura afectan la fisiología y la expresión genética de estos organismos, claves para el equilibrio ecológico marino.

Ambos proyectos aportan conocimiento fundamental para proteger la biodiversidad marina y entender los impactos del cambio climático en ecosistemas australes y antárticos, líneas prioritarias del Instituto Milenio BASE.

Formación y liderazgo en ciencia

El Dr. Claudio González-Wevar, quien dirige el laboratorio donde ambas investigadoras desarrollan sus tesis, destacó el reconocimiento como “un paso importante para fortalecer la participación y liderazgo de mujeres jóvenes en la ciencia polar, un ámbito históricamente masculinizado, donde la presencia femenina es cada vez más relevante y transformadora”.

El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado. Foto: Ciencias UACh

En tanto, la Dra. Leyla Cárdenas, decana de la Facultad de Ciencias UACh y directora del Consorcio Sur Subantártico, subrayó la relevancia de este tipo de apoyos institucionales: “Cuando observamos los grandes desafíos del mundo —como el cambio climático, los conflictos, la escasez de agua o la gestión de residuos— entendemos que son problemas que nos afectan a todos. Por eso, formar científicas con una mirada comprometida con estos temas es también una manera de contribuir a la búsqueda de soluciones que la sociedad necesita”.

A través de este programa, la Facultad de Ciencias UACh busca no solo promover la equidad de género en la investigación, sino también fortalecer la formación de científicas que, desde el sur austral, contribuyan al conocimiento y conservación de ecosistemas únicos a nivel global.

Sobre la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025

La iniciativa forma parte del programa Ciencia para la Innovación 2030 del Consorcio Sur Subantártico, que impulsa la colaboración entre la academia, la industria y la sociedad. En su versión 2025, la convocatoria recibió 27 postulaciones, adjudicando 19 becas en distintas áreas del conocimiento, desde la biotecnología hasta las ciencias del mar.

Por: Instituto Milenio BASE

Fuente: Ciencias UACh

Fotos de portada: Ciencias UACh

 

El Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (SC-CAMLR/CCRVMA), investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE, fue invitado a exponer en la Antarctic Parliamentarians Assembly (Asamblea de Parlamentarios Antárticos), que se celebrará por primera vez en el hemisferio sur.

Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE. Crédito: Nadia Politis.

A días de la conmemoración del Día Internacional de la Antártica, y que cada 1 de diciembre realza la firma del Tratado Antártico de 1959 que destina el continente helado como un territorio de paz, ciencia, cooperación y conservación, en Wellington, Nueva Zelanda, el chileno Dr. César Cárdenas representará al país en la Asamblea de Parlamentarios Antárticos.

El encuentro reunirá a legisladores de los países firmantes del Tratado Antártico, con el fin de discutir cómo fortalecer la gobernanza del Continente Blanco y de qué manera se puede dar mayor visibilidad a los valores de paz, ciencia, cooperación y conservación que sustentan este acuerdo internacional. En la sesión “Por qué importa la Antártica: cooperación científica internacional”, el Dr. Cárdenas participará como integrante de la delegación que representará a Chile en la visita. La instancia abordará los desafíos globales en torno a la ciencia polar y el rol que los parlamentos pueden asumir en la promoción de la cooperación internacional en materia de investigación. La sesión será moderada por el profesor Gary Wilson, presidente del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR por sus siglas en inglés), y contará con expertos de distintos países.

Dr. César Cárdenas (SC-AMLR/ CCRVMA/ INACH/ BASE) junto al presidente SCAR Gary Wilson en Punta Arenas. Crédito: Constanza Barrientos.

Además de su cargo internacional como presidente del Comité Científico de CRVMA, Cárdenas se desempeña como investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y como investigador principal del Instituto Milenio BASE, donde lidera proyectos orientados a comprender los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad bentónica y la conservación y el uso sostenible de los recursos marinos vivos antárticos. Su participación en la asamblea refuerza el aporte de la ciencia chilena a las decisiones internacionales que buscan proteger el ecosistema antártico.

La Antarctic Asamblea de Parlamentarios Antárticos (Antarctic Parliamentarians Assembly) se realizará en Wellington, Nueva Zelanda, los días 8 y 9 de diciembre de 2025, como un espacio donde legisladores de los países del Tratado Antártico debatirán sobre la importancia de la región y el rol que cumple en la paz, la ciencia y la cooperación internacional. El evento cuenta con el respaldo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda, y será presidido por el Honorable Andrew Bayly, parlamentario neozelandés con amplia experiencia en estas instancias.

 

Por: Instituto Milenio BASE e INACH

Foto portada: I. Milenio BASE / Nadia Politis

Un equipo liderado por el Dr. Hugo Benítez, del Instituto Milenio BASE y la Universidad Andrés Bello (UNAB), resolvió uno de los grandes enigmas de la biología migratoria en Sudamérica. El estudio, publicado en Molecular Biology and Evolution, demuestra que la llamada Mariposa de la Tarde (Vanessa carye) es capaz de realizar viajes comparables a los de aves y mamíferos, convirtiéndose en un nuevo ícono de la resistencia y la conectividad ecológica.

El Dr. Hugo Benítez es académico de la Universidad Andrés Bello, investigador del Instituto Milenio BASE, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y presidente de la Sociedad Chilena de Evolución. Foto: H. Benítez

Durante casi una década de trabajo y múltiples colaboraciones internacionales, científicos chilenos lograron descifrar el recorrido migratorio de la Mariposa de la Tarde (Vanessa carye), un insecto emblemático que habita desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. La investigación reveló que esta especie emprende una travesía de hasta 15 mil kilómetros (migratorio ida y vuelta), posicionándola entre las mariposas migratorias más notables del planeta.

El estudio fue liderado por el Dr. Hugo Benítez, investigador del Instituto Milenio BASE y del Instituto One Health de la U. Andrés Bello, junto a su equipo del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EME Lab). Los hallazgos se apoyan en análisis genómicos y morfométricos que permitieron seguir el rastro de la especie a través de ambientes radicalmente distintos.

 “A diferencia de otros animales, resulta casi imposible equipar a las mariposas con transmisores por su fragilidad y alto riesgo de depredación”, señala. Por ello, los investigadores recurrieron a metodologías innovadoras como el estudio de polimorfismos de nucleótido único (SNPs), que evidenciaron altos niveles de heterocigosidad y flujo génico a lo largo de miles de kilómetros.

Esto significa que, pese a recorrer más de 7.000 kilómetros atravesando desiertos, selvas, cordilleras y estepas, Vanessa carye mantiene una sorprendente homogeneidad genética y morfológica. Ni sus alas ni sus características físicas presentan diferencias significativas, lo que sugiere una conectividad constante entre poblaciones y una extraordinaria capacidad de adaptación. Estos resultados fueron esenciales para el desarrollo de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos, miembro del EME Lab que a su vez trabaja de la mano del Mammalogy Lab de la Universidad de Concepción y del Instituto Milenio BASE.

Mapa de las ubicaciones de muestreo a lo largo del rango de distribución de Vanessa carye. (https://doi.org/10.1093/molbev/msaf212)

Mariposa migratoria notable

Históricamente, ha existido un debate sobre el estatus migratorio de la especie Vanessa carye. Aunque esta mariposa tiene una amplia distribución (~7,000 km) en Sudamérica y se ha observado en altitudes extremas y lugares remotos, algunos autores científicos han argumentado que su amplia distribución podría deberse a su alta capacidad de movimiento, pero no necesariamente a un comportamiento migratorio definido.

Sin embargo, al analizar la estructura genética, diversidad y morfología alar de esta mariposa, el estudio del Dr. Benítez y equipo arrojó que Vanessa carye tiene características consistentes con una especie migratoria. Y no solo eso, también identificó dos rutas migratorias paralelas: una costera y otra andina.

Estos resultados fueron parte importante de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos. Foto: I. Milenio BASE

Ambas permiten a la especie mantener contacto entre poblaciones a lo largo de Sudamérica, generando un corredor ecológico que trasciende fronteras políticas y ecosistemas. Esta doble ruta confirma que Vanessa carye no solo es resistente, sino que también despliega una estrategia migratoria comparable a la de aves como las golondrinas o incluso a grandes mamíferos marinos”, afirma Benítez.

El hallazgo no solo confirma que la Mariposa de la Tarde puede recorrer distancias comparables a las de aves y mamíferos, sino que “también descubrimos que mantiene su identidad genética y morfológica a lo largo de todo el continente. Este hallazgo cambia la forma en que entendemos a este insecto y entrega claves fundamentales para comprender cómo las especies enfrentan ambientes extremos y cambiantes en pleno contexto de crisis climática y transformación de los paisajes”, destaca.

Finalmente, el estudio constituye un ejemplo de cómo la ciencia en Chile puede liderar investigaciones de alcance global, generando conocimiento sobre fenómenos naturales únicos en Sudamérica. En palabras del equipo, la Mariposa de la Tarde no solo conecta territorios a través de su vuelo, sino también une a la comunidad científica en torno a preguntas que cruzan la genética, la ecología y la biología evolutiva.

 

Por: Instituto Milenio BASE y UNAB

Foto portada: Vanessa carye por Bernardo Segura

 

 

 

El Dr. Roy Mackenzie Calderón, investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), participó en Italia junto a 40 especialistas de todo el mundo en la preparación del próximo informe cuatrienal del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que orientará la protección de la capa de ozono y sus efectos sobre la vida en el planeta.

Reunión EEAP-UNEP en la Universidad de Bari. Foto: Keith Solomon

Desde Puerto Williams hasta la sede de la Universidad de Bari, en Italia, la voz de la ciencia chilena se hizo presente en una de las instancias más influyentes de la gobernanza ambiental global. El Dr. Roy Mackenzie Calderón fue parte de la reunión del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” del Ozone Secretariat, órgano científico del Protocolo de Montreal que reúne a los máximos especialistas en ozono, radiación ultravioleta y cambio climático.

Fue una intensa semana de trabajo, en la cual el Dr. Mackenzie colaboró con expertos y expertas de 13 países- incluyendo otro representante chileno- en la elaboración del reporte cuatrienal 2026, un documento clave que sintetiza los avances científicos sobre la interacción entre el agotamiento de la capa de ozono, la radiación UV y el cambio climático. Este informe servirá de base para que los Estados miembros de Naciones Unidas definan nuevas acciones y regulaciones ambientales de alcance global.

“Este trabajo refuerza la importancia de las investigaciones realizadas desde los ecosistemas australes”, señala el doctor en microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Integrando el “Grupo de Trabajo 3”, Mackenzie ha aportado evidencia reciente sobre fenómenos críticos: desde la prolongación del agujero de ozono antártico hasta los efectos de la radiación en la degradación de plásticos y la generación de microplásticos, desafíos de alta relevancia para el futuro ambiental del planeta.

El Dr. Roy Mackenzie es investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Foto: Roy Mackenzie

En Bari, uno de los puntos más destacados fue la constatación de que “a pesar de que la capa de ozono ha alcanzado su punto máximo y se proyecta que se recupere para 2065, en los últimos 5 años se ha extendido hasta fines de diciembre”, señala el investigador del Instituto Milenio BASE y el Centro CHIC. Este fenómeno implica que la flora y fauna antártica quedan expuestas a niveles elevados de radiación ultravioleta durante más tiempo, en un contexto en que la cobertura de hielo, que actúa como una protección natural, disminuye aceleradamente, explica el experto: “Para el extremo sur de Chile y Argentina, que se ven afectados por la inestabilidad del agujero de ozono y eventos extremos de radiación UV, esta realidad se traduce en desafíos ambientales y de salud pública que requieren vigilancia constante y ciencia aplicada”, sostiene.

Otro de los debates del panel abordó cómo la radiación ultravioleta afecta a los plásticos, acelerando su degradación y generando “microplásticos y nanoplásticos que lentamente emiten CO₂ y una enorme variedad de compuestos derivados, como los PFAS”, señala el Dr. Mackenzie. Esta constatación vincula directamente la problemática del ozono con la del cambio climático y la contaminación global, ya que estos residuos se acumulan en el suelo, el agua, el aire e incluso en el hielo de la Antártica con efectos desconocidos sobre los organismos. “A ello se suman las discusiones sobre las implicancias de la geoingeniería, en especial la inyección de aerosoles estratosféricos como estrategia para bajar la temperatura del planeta, un tema que abre interrogantes éticos sobre sus potenciales impactos en el funcionamiento del clima planetario, incluyendo la capa de ozono, y la cantidad de radiación UV que llega a los ecosistemas, entre otros efectos perjudiciales”, subraya.

El “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” está compuesto por 40 especialistas de distintos continentes, divididos en 8 Grupos de Trabajo, lo que refleja su carácter verdaderamente global. El Dr. Roy Mackenzie integra el Grupo de Trabajo 3, dedicado a los impactos de la radiación UV en los ecosistemas terrestres, donde convergen investigadores de renombre como el Dr. T. Matthew Robson (Reino Unido), la Dra. Sharon A. Robinson (Australia), el Dr. Paul W. Barnes (Estados Unidos), la Dra. Janet F. Bornman (Australia), la Dra. Anna B. Harper (Estados Unidos), el Dr. Marcel Jansen (Irlanda), la Dra. Rachele Ossola (Italia), la Dra. Laura E. Revell (Nueva Zelanda) y el Dr. Qing-Wei Wang (China).

El Dr. Roy Mackenzie junto a la Dra. Julieta Orlando- directora alterna del Instituto Milenio BASE-en turbera en isla Navarino. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis

En el Grupo de Trabajo 1, donde se estudian los cambios en la capa de ozono, la radiación UV y sus interacciones con el clima, Chile es representado por el Dr. Raúl Cordero, de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Este entramado de expertos ilustra que los avances alcanzados no son esfuerzos individuales, sino el fruto de una red internacional que une a científicos de diversas disciplinas y culturas con un propósito común: comprender cómo interactúan el ozono, la radiación ultravioleta y el clima en la vida del planeta.

El legado del Protocolo de Montreal y la mirada chilena en su futuro

Adoptado en 1987, el Protocolo de Montreal es considerado el tratado ambiental más exitoso del mundo. Su objetivo principal es eliminar gradualmente las sustancias que dañan la capa de ozono, un escudo vital que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta. “Gracias a este acuerdo, se ha logrado detener el deterioro de la capa y se proyecta su recuperación total hacia mediados de este siglo, evitando millones de casos de cáncer a la piel y contribuyendo además a reducir el calentamiento global”, puntualiza el Dr. Roy Mackenzie.

En 2016, la Enmienda de Kigali reforzó este compromiso al limitar el uso de gases con efecto invernadero que se utilizaban como sustitutos, logrando un doble beneficio: proteger el ozono y mitigar el cambio climático. De este modo, el Protocolo no solo simboliza la cooperación multilateral en su máxima expresión, sino que también demuestra que las políticas basadas en ciencia pueden generar transformaciones globales de alto impacto.

De izquierda a derecha: Matthew Robson, Qing-Wei Wang, Janet Bornman, Sharon Robinson, Roy Mackenzie y Paul Barnes. Foto: Roy Mackenzie

En este contexto, la participación del Dr. Roy Mackenzie Calderón adquiere un valor especial. Desde el año 2022 es miembro del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)”, donde ha contribuido a integrar la investigación realizada en ecosistemas subantárticos y antárticos a los debates internacionales. Además, estuvo a cargo de la producción del suplemento de Preguntas & Respuestas del informe cuadrienal EEAP del año 2022, el cual fue traducido desde el inglés al español, francés y chino mandarín, llegando a millones de personas en el mundo.

Entre el 27 de febrero y el 4 de marzo del 2026, Mackenzie, apoyado por Cordero, organizará la próxima reunión en Santiago de Chile, ocasión en la que se discutirán los avances más relevantes de los últimos 4 años que formarán parte del informe cuadrienal del EEAP que será publicado a fines del 2026, incluyendo un nuevo suplemento de Preguntas & Respuestas con temas como el impacto de la geoingeniería, los microplásticos y el retroceso del hielo antártico sobre los ecosistemas, la biodiversidad y la salud humana. Esta importante reunión refuerza el rol de Chile como referente en el estudio de la radiación ultravioleta y sus impactos, y confirma que la ciencia generada en territorios australes puede iluminar decisiones que protegen la vida en todo el planeta.

Conoce más: Publicación “Preguntas y Respuestas sobre los Efectos de la Disminución del Ozono, la Radiación Ultravioleta y el Clima, en Humanos y el Medio Ambiente” de descarga gratuita en: https://institutobase.cl/descargable-preguntas-y-respuestas-sobre-los-efectos-de-la-disminucion-del-ozono-la-radiacion-ultravioleta-y-el-clima-en-humanos-y-el-medio-ambiente/

 

Por: Nadia Politis

Foto de portada: Keith Solomon

En un escenario de vigilancia creciente, el investigador del Centro de Investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes y del Instituto Milenio BASE, Dr. Máximo Frangopulos, alertó sobre la urgencia de enfrentar, cuanto antes, una amenaza silenciosa hasta hoy, relacionada con las Floraciones Algales Nocivas que, popularmente, se han conocido con el nombre de Marea Roja. El tema será uno de los tantos que se abordarán en un próximo encuentro internacional por efectuarse en Punta Arenas.

Las Floraciones Algales Nocivas (FAN) han sido identificadas a nivel global, como un fenómeno en expansión, estrechamente ligado al cambio climático y las modificaciones en los ecosistemas marinos. Su impacto no sólo afecta la biodiversidad, sino también a la seguridad alimentaria, la economía pesquera y la salud pública.

El Dr. Máximo Frangopulos es investigador del Centro de investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes, del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

Históricamente, las FAN han sido un fenómeno recurrente en el sur de Chile, afectando principalmente a los moluscos de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. Cada año, la presencia de microalgas tóxicas obliga al cierre de zonas de extracción de mariscos, impactando fuertemente a la industria pesquera y al abastecimiento de productos del mar.

“En la región de Magallanes, la situación ha sido relativamente estable en los últimos años, con focos localizados en la zona norte y el Canal Beagle. Sin embargo, el calentamiento global, con sus anomalías de temperatura asociadas, podrían alterar esta estabilidad en cualquier momento”, afirmó el también investigador del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), Doctor en Biología de Organismos y Ecosistemas, Máximo Frangopulos Rivera.

“Este año tuvimos un diciembre y enero más cálidos de lo normal, seguidos de un febrero más frío. Esos cambios abruptos pueden generar condiciones favorables para la proliferación de microalgas tóxicas. Un evento FAN de gran magnitud, como el ocurrido en 2016 en la región de Los Lagos, podría repetirse en cualquier momento, y paralizar la economía pesquera”, advirtió el investigador de la Universidad de Magallanes.

Sin embargo, la necesidad de fortalecer el monitoreo preventivo de esta situación no es la mayor preocupación del especialista, sino la urgencia de actualizar la regulación sanitaria para incluir no sólo a las toxinas FAN tradicionales, sino también a aquellas emergentes, como las pinatoxinas.

Nuevas floraciones sin regulación

La pinatoxina es un grupo de toxinas generadas por una microalga llamada Vulcanodinium rugosum, organismo difícil de detectar debido a su ciclo de vida, descubierto y descrito en 2012. Según información del Centro Ideal, pese a que pasa la mayor parte del tiempo en el fondo marino, en algún momento de su desarrollo sube a la superficie y segrega este veneno, confundiéndose generalmente con otras especies de similares características.

La aparición de estas toxinas marinas en el sur de Chile, ha encendido las alarmas entre la comunidad científica. Según Frangopulos, “la primera detección en el país ocurrió en el límite entre las regiones de Aysén y Magallanes, y en 2023 se registró nuevamente en el Canal Beagle. Se sabe que, en otras partes del mundo, ya están reguladas. Francia y algunos países africanos han tomado medidas al respecto, pero en Chile todavía no hay protocolos sanitarios de control para su detección, ni normativas que impidan la comercialización de productos contaminados”.

La falta de regulación supone un riesgo para la salud pública, ya que pueden generar trastornos gastrointestinales en humanos. “Afortunadamente, los niveles detectados hasta ahora han sido bajos, pero esto no significa que no puedan aumentar en el futuro. No podemos esperar a que haya intoxicaciones masivas para tomar medidas. Es fundamental que el Ministerio de Salud, las instituciones científicas y la academia trabajen de inmediato en la regulación e inclusión de estas toxinas en los programas de monitoreo”, enfatizó el investigador.

El ISHA 2025 se realizará entre el 19 y el 24 de octubre en Punta Arenas.

Próximo encuentro internacional

El Dr. Frangopulos es parte del Comité Organizador de la 21ª Conferencia Internacional sobre Floraciones Algales Nocivas (ICHA 2025), que se realizará entre el 19 y el 24 de octubre de este año en Punta Arenas. La ciudad austral se convierte así en el cuarto destino del hemisferio sur en albergar el evento, después de Nueva Zelanda (2014), Brasil (2016) y México (2021).

En él se reunirán más de 500 científicos y expertos en toxicología marina, cambio climático y políticas sanitarias, para discutir el impacto global de estas floraciones, incluyendo las pinatoxinas. “El objetivo de la ICHA 2025 no es sólo compartir conocimientos científicos, sino también generar cambios concretos en las políticas públicas. Chile tiene la oportunidad de adelantarse a un problema que en otros países ya se ha enfrentado con regulaciones estrictas. No podemos seguir esperando”, dijo el especialista.

Agregó además que uno de los aspectos más innovadores de esta versión es que, por primera vez, se abrirá la conferencia a la sociedad civil, con actividades dirigidas a pescadores, consumidores y comunidades costeras, para que puedan conocer el impacto de las FAN en su vida cotidiana y exigir regulaciones más estrictas. “Tenemos que seguir mostrando lo que está ocurriendo en esta parte del planeta, porque ya sabemos que éste es un laboratorio natural, y es como un barómetro de los cambios que están aconteciendo en el mundo a consecuencia del calentamiento global”, concluyó Frangopulos.

La actividad es organizada por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), en conjunto con diversas universidades nacionales, entre ellas la Universidad de Magallanes (UMAG). Hasta la fecha, cuenta con más de 100 personas inscritas, con un gran interés de Asia y Europa. Para detalles de inscripción, se puede visitar el sitio web www.icha2025.org o seguir las redes sociales oficiales @icha2025.

 

Por: Universidad de Magallanes (UMAG), Instituto Milenio BASE

Foto principal: Trabajo de laboratorio. I. Milenio BASE  / N. Politis