El “Almirante Viel” es el primer buque de su tipo construido en Chile y su operación permitirá la realización de tareas logísticas, operaciones de búsqueda y el desarrollo de investigación científica. Por sus características técnicas podrá operar en aguas antárticas con -30°C de temperatura y hasta 20 cm de nieve, permitiendo romper hasta 1 metro de hielo.

Talcahuano, 03 de julio de 2024. En una ceremonia realizada en el molo 500 de la Base Naval de Talcahuano, ASMAR entregó el rompehielos “Almirante Viel” a la Armada de Chile, una fecha histórica en la construcción naval, pues se trata del primer buque de este tipo íntegramente construido en Chile y en Latinoamérica, y uno de los desafíos más importantes materializados por ASMAR.

La nave, cuya construcción comenzó en 2018, fue fabricada con tecnología de punta para operar bajo condiciones extremas como las que se encuentran en las aguas antárticas, con -30°C y hasta 20 cm de nieve, lo que permitirá el desarrollo de tareas logísticas, de búsqueda y rescate en caso de siniestros, investigación científica y reabastecimiento de las bases y estaciones científicas de Chile en el continente blanco.

El desarrollo de este megaproyecto, que significó una importante contribución a la ocupación local y nacional generando más de 600 empleos directos, representó uno de los desafíos más importantes asumidos por ASMAR en sus 64 años de trayectoria.

“La entrega del rompehielos ‘Almirante Viel’ es un hito histórico para ASMAR y para Chile, que no estuvo exento de grandes desafíos. En ese sentido, quiero agradecer a nuestros proveedores y subcontratistas, tanto nacionales como extranjeros, quienes nos han apoyado y han estado a nuestro lado enfrentando las vicisitudes propias de un proyecto de esta magnitud; y al mismo tiempo, les pido que se preparen, porque estamos listos para embarcarnos en nuevos y más complejos proyectos, que darán continuidad a una industria que contribuye al desarrollo económico y al bienestar de los chilenos”, señaló el Director de ASMAR, CA Jaime Sotomayor Bustamante.

La puesta en operaciones del nuevo “Almirante Viel” permitirá reemplazar al actual rompehielos del mismo nombre, que tiene más de 50 años de navegación y pondrá a Chile en el escenario científico internacional, pues a bordo llevará modernos laboratorios que permitirán desarrollar investigación aún bajo condiciones extremas.

“El apoyo del Estado ha sido vital en este proyecto, que se ha expresado en la confianza depositada por los diferentes gobiernos durante su desarrollo. Este proyecto es un ejemplo del impulso a la Industria Naval Nacional, con la construcción en Chile de Unidades mayores cada vez más complejas. Este impulso continuo permitirá ir incorporando a Astilleros privados, empresas metalmecánicas, proveedores de sistemas, de equipamiento nacional y servicios, que darán origen a la conformación de un Ecosistema Nacional de Construcción Naval”, concluyó el Director.

EL NUEVO “ALMIRANTE VIEL”

El rompehielos “Almirante Viel” es el buque más grande y complejo construido por ASMAR. Con un desplazamiento de 10,500 toneladas, supera con creces al AGS Cabo de Hornos, que hasta ahora era el segundo buque más complejo fabricado por nuestro Astillero. Posee una autonomía de navegación de 60 días y un alcance de 14.000 millas náuticas.

Su construcción involucró el trabajo de más de 300 profesionales chilenos y extranjeros en su astillero de Talcahuano. En tanto, el 52% de los materiales utilizados en su fabricación fueron adquiridos en industrias nacionales, es así como parte del equipamiento y sistemas de comunicación responden a encadenamientos productivos locales y nacionales.

El nuevo rompehielos tendrá una clasificación Ice Class PCS, que significa que podrá quebrar capas de hielo de hasta 1 metro de espesor y permanecer operando aún cubierto con 20 centímetros de nieve.

La tripulación que navegue en el “Almirante Viel” contará con un equipamiento de última generación para las labores científicas, pero además con todo lo necesario para emergencias. Un mini hospital habilitado con una sala de cirugía menor, camas clínicas y farmacia, además de una sala de hipotermia, resguardarán la salud de quienes naveguen a bordo de sus aguas.

 

Fuente: Comunicaciones ASMAR

La capital de la región de los Ríos se convierte en un lugar crucial para investigar la resistencia de los peces antárticos a la hipoxia (asfixia) inducida por el cambio climático. La investigadora de Alaska, Dra. Kristin O’Brien, y el investigador de Chile, Dr. Luis Vargas-Chacoff, colaboran para encontrar respuestas y estrategias de conservación ante este desafío.

Dra. Kristin O’Brien de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF). Foto: I. Milenio BASE / A. Bertrand.

Con 25 años de experiencia en ciencia antártica, la Dra. Kristin O’Brien, profesora de biología de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF), llegó a la ciudad de Valdivia- ubicada en la región de los Ríos, Chile- para trabajar junto al investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) UACh, Instituto Milenio BASE y Centro IDEAL, Dr. Luis Vargas Chacoff. El objetivo es estudiar la capacidad de los peces nototenioides antárticos y de su ancestro, Eleginops maclovinus– también conocido como robalo- para hacer frente a la hipoxia generada por el cambio climático.

A medida que las temperaturas aumentan, el nivel de oxígeno en los océanos disminuye y los eventos hipóxicos son cada vez más frecuentes y severos en los peces antárticos. Para comprender como los afecta este fenómeno, el equipo de investigación ha centrado su atención en el robalo, especie localizada en la región de los Ríos, y que es el ancestro más cercano al grupo de peces más abundante del continente helado: los nototenioides.

“Para predecir con precisión los impactos del cambio climático en los peces antárticos, es importante comprender la capacidad de su ancestro, E. maclovinus, para hacer frente al cambio climático. Además, debido a que este pez nunca ha habitado las aguas heladas del océano Austral, al comparar su biología con sus parientes antárticos, podemos identificar los rasgos que permitieron a los peces antárticos adaptarse y prosperar en su ambiente gélido”, explica la Dra. Kristin O’Brien.

Dr. Luis Vargas- Chacoff y Dra. Kristin O’Brien trabajando en Laboratorio Costero Calfuco UACh. Por: I. Milenio BASE / A. Bertrand.

Por medio de experimentos, el equipo se encuentra midiendo la cantidad mínima de oxígeno que requieren estos peces para sobrevivir, también su capacidad de adaptación fisiológica y bioquímica. Se espera que los resultados de la investigación muestren la capacidad de estos animales para resistir la falta de oxígeno a medida que el océano se calienta y puedan revelar nuevos mecanismos para controlar la hipoxia.

“Tenemos diferentes conocimientos que se complementan entre sí. Valoro mucho la experiencia del Dr. Vargas-Chacoff en fisiología del estrés, osmorregulación y el sistema inmunológico de los peces. Aporta al proyecto conocimientos y experiencia que los demás miembros del grupo no tienen para que podamos comprender mejor la capacidad de estos animales para resistir el cambio climático”, dice la también afiliada al Instituto de Biología Ártica de la UAF, Dra. Kristin O’Brien.

La visita de la Dra. Kristin O’Brein, contempló recolección de muestras y trabajos en el Laboratorio Costero Calfuco, perteneciente a la Facultad de Ciencias de la UACh. “Estoy tremendamente agradecida con el Dr. Vargas-Chacoff, el Laboratorio Costero Calfuco y UACh por esta oportunidad de trabajar con ellos. Daniela Nualart (estudiante del programa de doctorado en Ciencias de la Acuicultura, becada por el Instituto Milenio BASE) y Francisco Dann han sido miembros tremendamente útiles e importantes de nuestro equipo mientras trabajaban aquí. No podríamos haber completado nuestra investigación sin ellos”, expresa.

Equipo de investigación en Laboratorio Costero Calfuco UACh. Por: I. Milenio BASE / A. Bertrand.

Por su parte, el Doctor en Ciencias, Luis Vargas- Chacoff, recientemente nombrado director de la Escuela de Graduados de la Facultad de Ciencias UACh, afirma que “la colaboración con la Dra. O’Brien y su equipo es fundamental para entender cómo el cambio climático afecta a los peces antárticos. Nuestros conocimientos combinados nos permitiran obtener una comprensión más completa. Agradezco esta oportunidad de colaborar en un proyecto tan crucial para la ciencia antártica”.

“Como investigadora local, valoro enormemente la oportunidad de contribuir a este trabajo. La ciencia antártica no solo se lleva a cabo en la misma Antártida; es vital reconocer que regiones como Valdivia juegan un papel fundamental en este campo, pudiendo contribuir con conocimientos científicos y fisiológicos de distintos modelos biológicos o especies nativas que pueden verse afectadas por el cambio climático global”, agrega la estudiante de doctorado UACh, Instituto Milenio BASE y Centro IDEAL, Daniela Nualart.

El proyecto es financiado, principalmente, por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF, por sus siglas en inglés) y también cuenta con el estudiante graduado de la UAF, Augustus Snyder, y el Dr. Yangfan Zhang de la Universidad de Harvard.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto principal: Equipo de investigación en Laboratorio Costero Calfuco UACh. Por: I. Milenio BASE / Antonia Bertrand

 

 

 

 

 

 

 

 

Dra. Brenda Riquelme del Río, investigadora principal del estudio. Afiliada a la UMAG, Instituto Milenio BASE y Centro CHIC. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Un estudio liderado por la Dra. Brenda Riquelme del Río, investigadora postdoctoral de la Universidad de Magallanes (UMAG) e investigadora del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio BASE.

Según mediciones realizadas en la región de Magallanes, las turberas subantárticas de Sphagnum presentan variaciones espaciales en las emisiones de gases de efecto invernadero a escalas menores de un metro. Este hallazgo destaca la complejidad de estos ecosistemas y subraya la importancia de realizar investigaciones detalladas para comprender mejor su impacto ambiental.

Se trata de la turbera de Sphagnum magellanicum, conocida popularmente como “turbera de Omora”; un humedal ubicado en el Parque Etnobotánico Omora a dos kilómetros de Puerto Williams. Según afirma el equipo de investigación, este tipo de ecosistema provee servicios ecosistémicos muy importantes, por ejemplo, mantener una biodiversidad nativa adaptada a condiciones anfibias, lo que es crucial para la estabilidad.

Esta turbera nunca ha sido explotada para ningún propósito y el acceso está restringido, excepto para los investigadores, quienes la atraviesan usando pasarelas de madera y con raquetas para la nieve en sus pies, para intervenir lo menos posible”, destaca la investigadora principal del estudio, Dra. Brenda Riquelme del Río, quien es investigadora postdoctoral de la UMAG, el Centro CHIC y el Instituto Milenio BASE.

Turbera de Sphagnum magellanicum, conocida popularmente como “turbera de Omora”. Foto: Dra. Brenda Riquelme del Río.

El equipo de investigación destaca el rol que cumplen las turberas en el contexto de cambio climático, ya que pueden secuestrar el carbono (CO₂) del ambiente, pero también actúan como fuentes de metano (CH₄). Estudios aclaran que, aunque el CH₄ es hasta 25 veces más poderoso como gas de efecto invernadero, el CO 2 puede durar siglos en el medio ambiente, a diferencia del metano que dura alrededor de doce años.

La gestión y conservación de las turberas son cruciales porque, aunque pueden capturar CO 2 , las emisiones de metano pueden contrarrestar parte de este beneficio. Por lo tanto, comprender el equilibrio en las emisiones de ambos gases es esencial para aprovechar a las turberas como herramientas en la mitigación del cambio climático”, explica el investigador adscrito del Instituto Milenio BASE, CHIC y UMAG, Dr. Roy Mackenzie.

Análisis a “escala fina”
El estudio “Variabilidad espacial a pequeña escala de las emisiones de gases de efecto invernadero de una turbera subantártica”, fue publicado en la revista Environmental Science & Technology y contó con un equipo de investigadores de la UMAG, CHIC, Instituto Milenio BASE, Centro de Investigación GAIA Antártica: Dra. Brenda Riquelme del Río, Dr. Julio A. Salas Rabaza, Dr. Roy Mackenzie, Dr. Frédéric Thalasso y Dr. Armando Sepúlveda Jáuregui.

Gráfica resumen publicación científica. Por: Dr. Roy Mackenzie.

Esta investigación se enfocó en el flujo de gases de efecto invernadero a una escala fina (menos de un metro) en distintos parches de vegetación en la “turbera Omora”. En estudios anteriores se ha demostrado que existe una alta heterogeneidad en el flujo de gases de efecto invernadero en distintas partes de una turbera (no toda la turbera emite o absorbe la misma cantidad de gases). Sin embargo, aún no está claro cómo funciona este mecanismo a escalas más finas, es decir, en puntos cercanos entre sí.

Con este tipo de estudios se busca entender mejor cómo funciona el mecanismo y los factores que influencian el intercambio de gases de efecto invernadero en turberas, lo que es de gran relevancia para afrontar el desafío del cambio global que atravesamos hoy en día”, comenta la Dra. Brenda Riquelme del Río.

La investigación contempló 90 muestras, compuestas por cinco parcelas de 3×3 metros, divididas en nueve cada una, y medidas dos veces en diferentes fechas. Aunque los resultados revelan sectores con flujos negativos -que secuestran gases-, se concluyó que en promedio cada parcela muestra flujos positivos.

Las turberas contribuyen a la mitigación del cambio climático al secuestrar Carbono, sin embargo, emiten metano de forma natural como resultado de la metanogénesis que sucede en la turba. Plantas anfibias como el Tetroncium magellanicum (Juncaginaceae) muestran un mayor flujo de metano, probablemente por su tejido aerenquimatoso, con grandes espacios llenos de aire que facilita el transporte de gases hacia el exterior. Esto deja en evidencia la necesidad de generar más conocimientos sobre las dinámicas de estos ecosistemas para una gestión que maximice su impacto positivo neto en el clima”, dice el Dr. Roy Mackenzie.

Tetroncium magellanicum. Foto: Dr. Roy Mackenzie.

Se descubrió que la heterogeneidad observada en el flujo de estos gases se mantiene en escalas más pequeñas, posiblemente favorecida por el tipo de cobertura vegetacional. Se midió una variación de hasta 25 veces en la emisión de CH₄ en dos puntos distanciados por 0.56 metros. Variaciones similares se presentaron incluso en distancias de 0.35 metros, una de las mediciones más próximas probadas hasta la fecha.

La investigación no sólo confirma hallazgos previos, sino que también sugiere que, para hallar correlación espacial entre los flujos de emisiones de un punto a otro, se debe recurrir a escalas aún más finas. Este estudio destaca la complejidad de los ecosistemas de turberas de Sphagnum y su impacto en el medio ambiente, subrayando la importancia de investigaciones detalladas y la necesidad de proteger la biodiversidad en estos entornos.

 

Por: Nicolás Gómez

Foto principal: Turbera de “Omora”, por Dra. Brenda Riquelme del Río

En un esfuerzo importante por consolidar el liderazgo de Chile como referente en ciencia y tecnología antártica, se presentó este jueves el proyecto denominado “Chile como polo de ciencia, tecnología y logística antártica”.

Es una iniciativa centrada en establecer un ecosistema colaborativo que promueva la investigación y la innovación en la región. Su objetivo es convertir a la Antártica en un verdadero laboratorio natural, promoviendo la colaboración entre los distintos actores del sistema de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación (CTCI).

Una de sus metas es identificar y abordar las necesidades y oportunidades que presenta la región antártica mediante la ejecución de proyectos colaborativos entre entidades del sistema CTCI, lo que incluye fortalecer la actividad científica y contribuir al desarrollo económico y social de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. También tiene como objetivo promover la participación ciudadana y la reflexión colectiva sobre el futuro de la Antártica involucrando a la comunidad local en el proceso de toma de decisiones.

Este proyecto es liderado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) con la estrecha colaboración de instituciones asociadas como el Instituto Milenio BASE, la Universidad Austral de Chile, el Centro IDEAL,  y la Universidad de Magallanes.

El financiamiento de este proyecto proviene de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, a través del Concurso “Nodos de Especialización: Desarrollo e Investigación de Laboratorios Naturales 2023” en un monto de $398.000.000 pesos por un período de 24 meses.

Este proyecto marca un hito significativo en los esfuerzos de Chile por impulsar la investigación y la innovación en el Continente Blanco. Se espera que este proyecto no solo contribuya al avance del conocimiento científico, sino también al desarrollo sostenible de la región y al fortalecimiento del liderazgo de Chile en la Antártica.

El Dr. Marcelo González Aravena, director del proyecto y jefe del Departamento Científico del INACH, recalcó la importancia de esta iniciativa para Chile y la Antártica destacando su potencial para impulsar el progreso científico y socioeconómico en la zona. “Si bien en nuestra institución hemos realizado diagnósticos del desempeño de la ciencia antártica en períodos extensos de, al menos, diez años, este proyecto permitirá ampliarnos a otras áreas como la tecnología e innovación, la cultura y las artes, por ejemplo. Además, nos permitirá levantar una hoja de ruta, que será participativa donde no solo participarán las y los científicos, sino también otros actores claves.”

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía.

Fuente: Comunicado de Prensa INACH

La Universidad de Barcelona, en España y la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, fueron los destinos de las estudiantes del Magíster en Ciencias, mención en genética, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), Paula Segovia y Camila Parra. Las investigadoras del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS), cuyo director es el Dr. Claudio González-Wevar, buscarán fortalecer la colaboración científica internacional

Paula Segovia en el Laboratorio de Zoología de la Universidad de Barcelona.
Foto: Paula Segovia

Como un reconocimiento de excelencia académica, que busca impulsar la colaboración internacional en Ciencia y fortalecer la carrera en investigación, las estudiantes del Magíster en Ciencias, mención en genética UACh, Paula Segovia y Camila Parra, fueron reconocidas con la beca Santander, galardón que permitió realizar pasantías de investigación en el contexto de sus tesis de pregrado.

Paula Segovia, estudiante UACh/Instituto Milenio BASE, destaca la experiencia como una herramienta fundamental de crecimiento académico: “Traje mucho material de micromoluscos para poder continuar mi tesis y magíster este año, aumentando las localidades, ya que ellos tenían acceso a otros lugares en la Antártica”, dice.

Paula realizó su pasantía en la Universidad de Barcelona (UB), en España, en colaboración con la académica Conxita Avila. Su labor científica se enfocó en la revisión de muestras genéticas de campañas antárticas, empleando el sistema Darwin Core, con énfasis en su investigación de análisis integrativo en las especies nominales antárticas del género Laevilitorina. Un pequeño caracol ubicado en la zona intermareal del continente helado.

Su investigación es el “análisis integrativo en las especies nominales antárticas del género Laevilitorina”, un género de pequeños caracoles y moluscos marinos. La investigación está centrada específicamente en tres especies, que son la umbilicata, claviformis y antarctica. Lo que busca es hallar la relación evolutiva que existe entre ellas.

Camila Parra, realizando muestreo en Warrington, Dunedin.
Foto: Camila Parra

Por su parte, Camila Parra desde pequeña había soñado con viajar a Nueva Zelanda, y aprovechó la oportunidad para cumplir su sueño y realizar su pasantía en la ciudad de Dunedin y en la Universidad de Otago. Camila destaca las estrictas medidas de bioseguridad que emplea el Departamento de Zoología y la labor realizada con el investigador Hamish Spencer y la Dra. Tania King: “Allá uno no puede entrar al laboratorio sin más. Por ejemplo, hay que llegar, lavarse las manos, ponerse la bata, volverse a lavar las manos y así”, dice.

Además del trabajo en laboratorio, Camila realizó estudios de muestras que tomó en diferentes lugares del país, como las costas de Wellington, Dunedin, Second Beach y Warrington, conocidas por su diversidad: Como quise usar la beca para mi tesis, entonces lo que hice fue muestrear”, señala.

El nombre de su proyecto es “filogeografía integrativa de la especie diloma nigerrimum a lo largo de las costas de Chile y Nueva Zelanda”. El objetivo de la investigación es resolver la dinámica demográfica y la historia evolutiva del diloma nigerrimum, una especie de molusco gasterópodo, entre Chile y Nueva Zelanda. Esta especie es la única de su género con una distribución transpacífica, y así de extensa.

Tanto Paula Segovia y Camila Parra son investigadoras del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) perteneciente al Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), dirigido por el Doctor en Ciencias Claudio González-Wevar. Académico UACh e investigador del Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE.

Para el Biólogo marino y profesor asociado del ICML, la pasantía realizada por sus estudiantes Paula Segovia y Camila Parra: “les permitió conocer otras realidades y visualizar el tremendo esfuerzo que hacemos desde BASE para comprender de mejor manera la biodiversidad en esta región del planeta que a pesar de su importancia ha estado relegada en términos de esfuerzo científico”, dice.

La beca Santander de movilidad pregrado, brinda un financiamiento de 4.000 USD para costear un intercambio académico a países de Europa o Asia. Entre los requisitos para acceder al beneficio se encuentra el integrar los primeros 10 mejores puestos del ranking de ingreso de sus respectivas carreras, reflejar excelencia académica y respaldar el trabajo de investigación con cartas de recomendación y motivación.

Como futuros planes, Paula y Camila proyectan que continuarán sus líneas de investigación en materia antártica y subantártica con el Instituto Milenio BASE, y buscarán compartir sus experiencias en investigación a través de espacios de Divulgación Científica en Valdivia.

 

Por: Nicolás Gómez y Nadia Politis

Foto principal: Constanza Barrientos

Es trabajo liderado por el investigador postdoctoral del Instituto Milenio BASE Dr. Guillaume Schwob, contó con la colaboración en terreno de la investigadora de la Universidad de Magallanes (UMAG), INVASAL, Centro CHIC, Dra. Tamara Contador y busca identificar las especies microbianas presentes en el la mosca Parochlus steinenii. Estudiar su microbioma y evaluar sus posibles funciones a través de secuenciación masiva de su intestino.

Con ráfagas de viento y el cordón montañoso Dientes de Navarino rodeando su trabajo en terreno, el Doctor en Ecología Microbiana Guillaume Schwob se trasladó desde el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile en Santiago, hasta el Laboratorio Wankara de Ecosistemas Dulceacuícolas Antárticos y Subantárticos de la Universidad de Magallanes en Puerto Williams. El objetivo, recorrer dos lagos subantárticos habitados por la mosca antártica (Parochlus steinenii) junto con la toma de muestras de agua y sedimento, musgo, larvas y adultos de la especie estudiada.

El trabajo en terreno del Dr. Guillaume Schwob, se realizó en colaboración con la Dra. Tamara Contador, en conjunto con Katherine Chávez, Melisa Gañan y Roy Mackenzie. Foto: Guillaume Schwob

“Las comunidades microbianas, que residen dentro de los insectos, conocidas como microbioma, han sido reconocidas como un componente crítico de la vida de diversas especies, contribuyendo a su alimentación, reproducción y capacidad para resistir o ser sensibles a los estreses ambientales”, señala Guillaume al destacar la importancia de su investigación en un contexto de cambio climático.

La crisis climática, señala el investigador postdoctoral del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (conocido también como Instituto Milenio BASE), señala que el microbioma puede permitir a insectos como la mosca Parochlus steinenii sobrevivir a aumentos de temperatura, colonizar nuevos ambientes más favorables o, por el contrario, ocasionar la muerte del hospedero si una o varias especies esenciales de su microbioma desaparecen debido a cambios en las condiciones ambientales: “En este sentido, es crucial determinar la contribución del microbioma en Parochlus, especialmente considerando que su hábitat, las zonas subantárticas y antárticas, son altamente impactadas por el cambio climático”, sostiene.

El recorrido por el cerro Bandera y el cerro Carancho fue la primera etapa, pero después las muestras serán analizadas por la estudiante de doctorado de la Universidad de Chile, Karla Veas-Mattheos bajo la dirección de la Dra. Julieta Orlando, académica UChile, y también directora alterna del Instituto Milenio BASE. Karla realizará su investigación en el Laboratorio de Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, donde el microbioma de Parochlus será analizado mediante secuenciación masiva de su intestino.

El trabajo liderado por el Dr. Guillaume Schwob estudia la mosca Parochlus steinenii a través de secuenciación masiva de su intestino. Foto: Guillaume Schwob

Los Parochlus son moscas diminutas que habitan en isla Navarino -isla del archipiélago de Tierra del Fuego en el extremo meridional de América del Sur entre el océano Pacífico y el Atlántico- en medio de un entorno subantártico llamado de “media montaña”. A través de la colaboración realizada con la investigadora principal del Instituto Milenio BASE Dra. Tamara Contador, en conjunto Katherine Chávez, Melisa Gañan y Roy Mackenzie, Guillaume advierte sobre los desafíos de la investigación: “Desde acceder a su hábitat hasta encontrar, capturar y disecar los ejemplares para recolectar sus intestinos. Además, debido a la pequeña cantidad de tejido que representa el intestino de estas moscas, la carga microbiana es muy baja. Por lo tanto, es crucial trabajar en condiciones estériles al analizar las muestras para prevenir cualquier contaminación que pueda provenir del ambiente del laboratorio o del investigador”, enfatiza.

Schwob, también Magíster en Ecología Microbiana de la Universidad Claude Bernard Lyon en Francia, advierte que en la primera etapa de su investigación es clave identificar las especies microbianas presentes en la mosca Parochlus steinenii, para evaluar la existencia de un microbioma proprio en la especie antes de llevar a cabo experimentos más complejos que puedan entregar información sobre su relevancia en la ecología del hospedero.

 

 

 

 

Por: Nadia Politis

Fotografías: Guillaume Schwob

Más de 60 personas se reunieron en el Auditorio Hugo Campos de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) para conocer sobre la investigación que se realiza el continente helado desde la casa de estudios. Los académicos Dr. Claudio González-Wevar y Dr. Luis Vargas-Chacoff reflexionaron el estudio la biodiversidad austral y comentaron desafíos futuros.

Estudiantes de humanidades, ciencias biológicas, de la salud, junto con docentes, estudiantes de educación media y familias participaron en la charla “Antártica y Cambio Climático: ¿Cómo se protege la biodiversidad?” realizada en el edificio Emilio Pugín del campus Isla Teja UACh. El encuentro, organizado por el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) y la Facultad de Ciencias de la UACh, con el apoyo del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) y el Centro IDEAL compartió experiencias en ciencia antártica en testimonio de dos académicos UACh.

Dr. Luis Vargas- Chacoff presentando en Auditorio Hugo Campos de la Facultad de Ciencias UACh. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

El Dr. Luis Vargas- Chacoff, director del Laboratorio de Fisiología de Peces (Fish Physio-Lab) y el Dr. Claudio González- Wevar, director del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS), ambos investigadores principales del Instituto Milenio BASE, fueron los protagonistas de la jornada y compartieron sus experiencias estudiando peces y caracoles antárticos.

Ambos investigadores de la Facultad de Ciencias de la UACh, ICML e IDEAL, destacaron la instancia como una oportunidad para intercambiar percepciones con las y los estudiantes de las distintas facultades de la universidad, quienes, desde el Periodismo, la Pedagogía en Historia y la Biología Marina compartieron sus inquietudes en torno a conservación, especies invasoras y sustentabilidad.

Paolo Stipo, estudiante de periodismo UACh y asistente de la charla destacó la instancia de interdisciplina: “Me sorprendió mucho como los seres vivos en años de evolución se adaptaron a climas tan inhóspitos. También la urgente preocupación por el cambio climático y lo que significará a futuro para las especies de la antártica. Creo que es importante darle voz a los especialistas, científicos e investigadores para llevar el conocimiento del laboratorio a la gente, señaló.

Dr. Claudio González- Wevar presentando en Auditorio Hugo Campos de la Facultad de Ciencias UACh. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Por su parte, la Decana de la Facultad de Ciencia UACh, Dra. Leyla Cárdenas, enfatizó la colaboración institucional que permitió generar la instancia abierta para todo público: “Este tipo de eventos demuestra la capacidad de colaborar y de generar redes que tienen los académicos y académicas que son parte de la universidad. Es más, entre Centro IDEAL y el Instituto Milenio BASE existe una relación muy cercana, donde investigadores están en ambos centros compartiendo y desarrollando investigación científica para la actividad. Es uno de nuestros objetivos comunicar la ciencia a la comunidad”, destacó.

La charla “Antártica y Cambio Climático: ¿Cómo se protege la biodiversidad?” contó además con el apoyo de la Oficina de Vinculación con el Medio, de la Facultad de Ciencias UACh, Preuniversitario UACh, la Facultad de Filosofía y Humanidades UACh y su Escuela de Periodismo.

El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Más información en (https://institutobase.cl)

 

Por: Nadia Politis y Constanza Barrientos

La producción será presentada a la comunidad académica y estudiantil de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) el próximo jueves 4 de abril, a las 16:30 horas, en el Auditorio Hugo Campos. La actividad también está abierta a la comunidad valdiviana hasta completar aforo. Tras la muestra se realizará un conversatorio con las científicas y científicos que participaron con su investigación en este trabajo audiovisual. 

El Zarapito de pico recto (Limosa haemastica) es una de las tres especies de aves playeras cuya historia de vida se destaca en Flyways: the untold journey of migratory shorebirds, una película de HHMI Tangled Bank Studios que se estrenó el pasado mes de febrero. El documental destaca una de las migraciones más largas y agotadoras del reino animal, un viaje que inicia en los humedales costeros de Chiloé y finaliza en Alaska, Estados Unidos.

Dr. Juan G. Navedo. Créditos: UACH

El Dr. Juan Navedo, académico del Doctorado en Biología Marina y Doctorado en Ecología y Evolución de la Facultad de Ciencias, y además responsable del Bird Ecology Lab de la UACh, detalló que esta última unidad participó en esta producción audiovisual a través del trabajo de investigación en aves playeras que realizan actualmente en la comuna de Chiloé, Región de Los Lagos.

“Nuestra investigación es uno de los 3 modelos biológicos que componen el documental, el cual tiene como hilo conductor a las aves playeras desplazándose por diferentes vías de vuelo en el planeta: el Zarapito oriental (Numenius madagascariensis) volando entre Siberia y Australia; el Playero rojizo (Calidris canutus) entre Siberia y Mauritania; y el mencionado Zarapito de pico recto que llega desde Alaska hasta el sur Chile”, indicó Navedo quien también es investigador adjunto del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE).

Conversatorio 

Tras la exhibición del documental se hará un conversatorio para revelar la importancia ecológica de estas aves, los avances en las tecnologías de seguimiento y comprender los peligros de las aves playeras en rutas migratorias. El panel estará integrado por miembros del Bird Ecology Lab Gabriela Biscarra, estudiante de Doctorado Ecología y Evolución; Jorge Ruiz, director de la Estación Experimental Quempillén de la Facultad de Ciencias en Chiloé; y Dr. Juan Navedo, quien lidera esta línea de investigación.

Equipo de investigadores e investigadoras en el rodaje del documental. Foto: UACH

El Zarapito de pico recto (Limosa haemastica), ave playera migradora, viaja cada año 15 mil kilómetros desde los humedales costeros de Chiloé hasta Alaska para pasar su temporada reproductiva en el hemisferio norte. Para llevar a cabo este viaje, debe realizar una preparación que incluye adaptaciones fisiológicas que le permiten volar durante siete días y siete noches sin parar hasta los humedales de las grandes llanuras de Norteamérica, su única escala a más de 10 mil kilómetros de Chiloé.

Entre esas adaptaciones, esta ave duplica su peso y reduce el tamaño y funcionalidad de órganos que no son esenciales para su vuelo, como el estómago y el hígado, mientras que aquellos que les sirven para el desplazamiento aumentan su volumen.

 

Ficha técnica

Dirección: Randall Wood
Guion: Alex Barry, Suzanne Smith, Randall Wood
Año: 2023
Duración: 1h 25m
Sitio web: https://flywaysfilm.com/   
Presentada por Screen Australia en asociación con Screen Queensland y la Australian Broadcasting Corporation.

 

Fuente: UACH

La Dra. Tamara Contador, académica de la Universidad de Magallanes e investigadora del Instituto Milenio BASE, Centro CHIC e INVASAL, representará a Chile en la prestigiosa Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES). El comité se reunirá del 7 al 11 de abril en Mónaco para identificar líneas base de trabajo en materia de conservación y biodiversidad.

Puerto Williams, 01 abril 2024.- Más de 40 representantes de países como Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, Japón, China, Estados Unidos, México y Colombia, integrarán el panel de expertas y expertos de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, conocida como IPBES por sus siglas en inglés. Chile tendrá una única representación a través de la Doctora en Ecología de Agua Dulce y Ética Ambiental, Tamara Contador Mejías, quien compartirá su experiencia científica en la ecorregión subantártica de Magallanes y la Antártica Chilena, desde la conservación biocultural de los ecosistemas subantárticos.

“Es muy importante participar en el IPBES, porque hay regiones muy remotas, como la ecorregión subantártica de Magallanes, o los ecosistemas de agua dulce, que, si bien han sido abordados en los informes anteriores, no se han considerado sus características específicas”, señala la Dra. Tamara Contador, investigadora principal del Instituto Milenio BASE, y el Centro CHIC. “Aportar con conocimiento sobre estas zonas menos conocidas, es fundamental ya que requieren de conservación, políticas públicas y de una mirada de largo plazo para contribuir a la conservación biocultural de Chile”, señala la también académica de la Universidad de Magallanes (UMAG).

Dra. Tamara Contador en laboratorios conjuntos del Centro CHIC e Instituto Milenio BASE en Puerto Williams. Créditos: Nadia Politis

El trabajo que realizará el comité de expertas y expertos del IPBES, buscará sentar las bases que permitan una evaluación y monitoreo mundial del avance y estado de los ecosistemas globales. El IPBES, conocido también como el “IPCC de la Biodiversidad”, en referencia al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change) es una instancia intergubernamental independiente, con más de 130 países miembros, que busca entregar información basada en evidencia a tomadores de decisiones y equipos desarrolladores de políticas públicas.

Con más de una década, desarrollando investigación científica desde la ciudad de Puerto Williams, y el Parque Etnobotánico Omora, la Dra. Tamara Contador Mejías ha estudiado la biodiversidad en isla Navarino con énfasis en comunidades de insectos y la detección de cambios a nivel de distribución geográfica, vinculados al cambio climático. Ha integrado Expediciones Científicas Antárticas (ECA) del Instituto Antártico Chileno (INACH) y ha sido reconocida por instituciones como el Servicio Nacional de la Mujer, SERNAMEG (“Mujer Pionera 2019”) y Marca Chile (“Chilenas que luchan contra el cambio climático 2022”) por su contribución al estudio e impactos del cambio climático.

En la actualidad, la académica UMAG desarrolla investigación de frontera desde los centros de excelencia Núcleo de Salmónidos Invasores Australes (INVASAL) Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios del Cambio Climático Global y Conservación Biocultural (CHIC) e Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE).

El Segundo Informe Global del IPBES, se desarrollará durante todo el 2024, reuniendo experticas en materia de Ecología/Interacciones e interrelaciones entre especies; Ecosistemas de agua dulce; Ética y filosofía medioambientales. Más información en https://www.ipbes.net/second-global-assessment/scoping-experts

 

Por: Nadia Politis

Fotografía principal: Dra. Tamara Contador tomando muestras en la Antártica. Créditos: Gonzalo Arriagada

Desde las especies más grandes y emblemáticas como ballenas y delfines, hasta las más pequeñas como las bacterias. El supercomputador del NLHPC avanza hacia la exploración de preguntas sobre conservación y efectos del cambio climático en la Antártica, a través de una colaboración entre el Instituto Milenio BASE y el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la Universidad de Chile.

Es el equivalente de cientos de notebook que permiten trabajar con set de datos de gran tamaño, o complejos, y que está contribuyendo al estudio de la biodiversidad en territorios australes como Punta Arenas, Puerto Williams e incluso la Antártica. Es el Laboratorio Nacional de Computación de Alto Rendimiento, conocido como NLHPC, que, a través de una colaboración con el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, procesamos datos de biodiversidad en un esfuerzo de conservación que busca describir y predecir la distribución dinámica de las especies en un contexto de crisis climática.

Dr. Guillaume Schwob, investigador postdoctoral del Instituto Milenio BASE. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

El Dr. Guillaume Schwob, investigador postdoctoral francés del Instituto Milenio BASE estudia la Ecología Microbiana y señala que para el estudio de microorganismos se emplea el NLHPC para poder definir cuáles son las especies bacterianas que viven en el continente blanco: “Cuando trabajamos con microorganismos, recuperamos desde el ambiente (que puede ser abiótico como el suelo, sedimento de lago, agua de mar, o biótico como efectos de la presencia de animales, plantas o líquenes), pequeños fragmentos de ADN. Estos fragmentos son secuencias de cuatro letras y que tienen un tamaño aproximado de unas 400. Esto es muy importante porque el orden de las letras nos permite definir cuáles son las especies microbianas que viven en la Antártica”, dice.

El doctor en Ecología Microbiana subraya que procesar datos de gran volumen requiere el uso de supercomputadores, como el NLHPC: “Por ejemplo, en nuestro último estudio teníamos 47 millones de secuencias que fueron analizadas. Y si hubiésemos querido escribir estas secuencias en hojas de papel habría sido el equivalente de 2 millones de páginas que se extenderían desde la ciudad de Punta Arenas hasta la base chilena Julio Escudero en isla Rey Jorge, en la Antártica, en una extensión cercana a los 1.200 kilómetros”, subraya.

En la actualidad, el uso de datos de biodiversidad permite avanzar hacia la exploración de preguntas sobre conservación y efectos del cambio climático en la Antártica, a través de la descripción de especies, conociendo de qué forma llegan a lugares aislados, poco explorados y cuáles son las condiciones ambientales que les permiten permanecer en esos lugares, así como predecir cómo la distribución de estas especies van a cambiar en el futuro, en respuesta al cambio climático…¿Las especies se podrán adaptar?

El Laboratorio Nacional de Computación de Alto Rendimiento (NLHPC) es el supercomputador más potente de Chile y uno de los más poderosos en Sudamérica. Está especializado en computación de altas prestaciones, en 2011 comenzó a operar en el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la Universidad de Chile y actualmente constituye la red científica más grande del país que comparte una infraestructura.

El Instituto Milenio BASE, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile, busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio climático sobre la biota. Esto, con el objetivo de proponer políticas de conservación y gobernanza para la Antártica, el océano Austral y las regiones subantárticas, así como sensibilizar y comunicar a un público amplio sobre las amenazas que enfrentan estos ecosistemas. Más información en https://institutobase.cl

 

Por: Nadia Politis

Foto principal: I. Milenio BASE / N. Politis