Equipo integrado por la Dra. Juliana Vianna, Claudia Ulloa, Eduardo Pizarro y Dyess Harp, navegó por mar de Weddell a bordo de PONANT. Foto: PONANT

Más de diez equipos de investigación de Puerto Williams, Punta Arenas, Valdivia, Puerto Montt, Concepción y Santiago, viajarán al continente helado para desarrollar estudios en biodiversidad, junto con vigilancia sanitaria de aves y mamíferos marinos. Investigaciones clave para comprender el impacto del cambio climático en los ecosistemas.

Con el inicio del verano austral, el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) inicia una nueva temporada de expediciones que ampliará su presencia en uno de los territorios más sensibles del planeta. Entre bases, campamentos y plataformas marítimas coordinadas junto al Instituto Antártico Chileno (INACH), las y los investigadores desplegarán proyectos que abordan desde la salud de aves marinas frente a amenazas emergentes —como la influenza aviar— hasta estudios de genética, microbiología y cambio ambiental en ecosistemas costeros, marinos y terrestres. 

Durante 60 días, el Dr. Lucas Krüger, Gaspar Mejías, Eduardo Pizarro, Kinga Hoszek-Mandera y Esther Wilhelm, estarán acampando en Punta Armonía, Antártica. Foto: L. Krüger

“En esta temporada antártica 2025-2026 nuevamente tendremos un importante despliegue de equipos de investigación en terreno. Este trabajo refleja importantes esfuerzos por construir colaboraciones interdisciplinarias e internacionales con el objetivo de estudiar la biodiversidad y los impactos del cambio climático en la biota”, señala el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE y académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile (UChile).

Una continuidad a una agenda científica que abarca biodiversidad marina, ecología de peces, microbiología ambiental, aves, plantas e invertebrados: “Desde el análisis genético hasta el seguimiento de especies clave frente al cambio climático. Las campañas integran disciplinas para comprender la resiliencia de los ecosistemas antárticos con un sello BASE: investigación de frontera y participación activa de investigadoras e investigadores jóvenes”, puntualiza la Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE, académica de la Facultad de Ciencias UChile y presidenta de la SOMICH.

El Dr. Elie Poulin, Dr. Alejandro Pérez Matus, Dr. Javier Nareto e Ignacio Garrido, integran el equipo de buzos científicos que navega por el océano Austral. Foto: PONANT

El despliegue en terreno también considera un trabajo internacional con la empresa francesa PONANT, esencial para acceder a zonas remotas del continente. Investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE participarán en estudios de metano, biología marina, documentación científica y ecología de aves, ampliando la escala de observación y reforzando redes globales de colaboración. Estas campañas abarcan itinerarios desde el Círculo Polar hasta islas subantárticas.

De forma paralela, se desplegarán múltiples proyectos de la Expedición Científica Antártica (ECA) en su versión n°62, coordinadas por INACH, con un trabajo en bases, penínsulas e islas. Los equipos recolectarán muestras de suelo, plantas, aves y organismos marinos bajo estrictos protocolos de bioseguridad, aportando datos esenciales para evaluar cambios ambientales acelerados. 

En el marco de una colaboración con el Instituto Polar Noruego, la Dra. Fabiola León, Dr. Andrew Lowther y Rafaela Mella, salen desde Ushuaia rumbo a la Antártica para levantar campamento. Foto: F. León

Estas investigaciones se realizan en un momento clave para la ciencia antártica. En los últimos años, equipos del Instituto Milenio BASE han encabezado estudios pioneros que incluyen la detección de influenza aviar H5N1 en aves de la península, el monitoreo de cambios en la biodiversidad marina y terrestre, y análisis sobre la respuesta de especies y ecosistemas al calentamiento acelerado.

El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio climático sobre la biota. Esto con el objetivo de proponer políticas de conservación y gobernanza para la Antártica, el océano Austral y las regiones subantárticas, así como sensibilizar y comunicar a un público amplio sobre las amenazas que enfrentan estos ecosistemas.

El Instituto Milenio BASE pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Más información en https://www.institutobase.cl 

 

Por: Instituto Milenio BASE

Fotografía portada: Productora OxitoCine / Jota Loyola

El proyecto buscará investigar cómo ha intervenido la presencia humana en el continente blanco. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

El nuevo grupo de trabajo está compuesto por investigadores del Instituto Milenio BASE,  Universidad de La Frontera y la Universidad Austral de Chile, y forma parte del proyecto de Anillos de Investigación en Ciencia Antártica ANID. Entre sus objetivos, busca investigar el impacto de contaminantes, el cambio climático y la biodiversidad en búsqueda de la co-creación de políticas públicas.

El proyecto Anillo “Transformaciones de los ecosistemas insulares antárticos bajo la huella humana” de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) ha sido adjudicado por un equipo de investigación compuesto liderado por la Dra. Carolina Merino y el Dr. Ignacio Jofré de la U. de la Frontera y por los científicos del Instituto Milenio BASE/Universidad Austral de Chile Dr. Luis Vargas Chacoff como investigador principal, Dra. Daniela Nualart y Dr. Kurt Paschke como investigadores adjuntos.

El proyecto — que se desarrollará durante tres años — subraya su propuesta interdisciplinaria, reuniendo a más de 20 investigadoras e investigadores de áreas como: microbiología, botánica, fisiología y socio-ecología. Cuenta además con la colaboración internacional de los doctores Carlos Rosas, investigador de la Universidad Nacional de México, y Pedro Guerreiro, académico de la Universidade do Algarve Faro, Portugal.

Así lo destaca el investigador principal tanto del Instituto Milenio BASE y como también del Anillo, Dr. Luis Vargas-Chacoff: “El aspecto más relevante es sin duda la transdisciplinariedad del proyecto, esto dado que el equipo lo conformamos personas que normalmente no trabajan juntas. Esto nos lleva a tener un equipo muy fuerte, donde el liderazgo de cada Investigador principal está demostrado en un currículum sólido. Lo mismo con los investigadores adjuntos, e incluso nuestra Postdoctorante”, señala.

Una propuesta interdisciplinaria que reunirá a más de 20 investigadoras e investigadores de áreas como: microbiología, botánica, fisiología y socio-ecología. Foto: I. Milenio BASE / K. Gérard

El proyecto buscará investigar cómo ha intervenido la presencia humana en el continente blanco, mapeando metales, contaminantes orgánicos y microplásticos en suelos, y evaluar la resistencia a antibióticos en microbiomas. También medirán la toxicidad en el krill, peces e invertebrados, detectar estrés temprano en la vegetación nativa y la presencia de especies no nativas.

En adición a lo anterior, la investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE y miembro del Anillo, Dra. Daniela Nualart, puntualizó que: “A partir del monitoreo de microplásticos, metales y la salud de los ecosistemas, la investigación busca co-diseñar una plataforma de planificación espacial con datos abiertos junto a actores locales. De esta forma, se consolidará un anillo transdisciplinario que fortalezca las redes internacionales y la creación de políticas antárticas basadas en evidencia”, subraya.

En torno a las proyecciones del equipo de trabajo, Vargas-Chacoff, Nualart y Paschke señalan que el proyecto “es relevante en el contexto climático actual, en donde la Antártica funciona como un laboratorio natural del planeta”, advirtiendo que “el aumento del turismo y la actividad humana genera residuos que llegan por corrientes oceánicas y fuerza eólica, sumado a olas de calor y el freshening, lo que afecta de manera directa a la comunidad local”, advierten.

La transferencia de conocimiento hacia sectores no académicos para su aplicación en el desarrollo público y productivo es uno de los objetivos del proyecto. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

El proyecto Anillo “Transformaciones de los ecosistemas insulares antárticos bajo la huella humana” está integrado por cinco grupos de trabajo enfocados en: “Geomicrobiología y vías de contaminantes” liderado por la Dra. Carolina Merino (UFRO); “Microbiología de suelos, sedimentos, y análisis del resistoma”, o el estudio de genes de resistencia a antibióticos presentes en un ecosistema, liderado por el Dr. Ignacio Jofré Fernández (UFRO); “Bioindicadores de ecosistemas de agua dulce y marinos” liderado por el Dr. Luis Vargas-Chacoff (UACh/BASE); “Bioindicadores de la vegetación y monitoreo sucesional”, encabezado por la Dra. Patricia Delgado (UFRO); y “Dimensiones socioecológicas e integración de políticas” liderado por el Dr. Fabien Le Bonniec (UFO).

El instrumento de Anillos de Investigación busca desarrollar áreas temáticas específicas y fortalecer grupos científicos mediante financiamiento y apoyo técnico. Sus objetivos incluyen promover la transferencia de conocimiento hacia sectores no académicos para su aplicación en el desarrollo público y productivo, realizar investigación avanzada y formar estudiantes, principalmente de postgrado, además de fomentar la integración con redes internacionales y la divulgación de logros a la comunidad. 

 

Por: Patricio Huerta

Fotografía portada: Instituto Milenio BASE

El Dr. César Cárdenas fue reelegido para presidir el Comité Científico de la CCRVMA durante el periodo 2026-2027, tras una votación en Hobart, Australia. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

El Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (SC-CAMLR/CCRVMA), investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE, expuso en la Asamblea de Parlamentarios Antárticos junto a representantes internacionales.

Con la participación de Australia, Argentina, China, Dinamarca, Italia, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Sudáfrica, Suiza, Ucrania y Uruguay, Chile se sumó a la Asamblea de Parlamentarios Antárticos en Nueva Zelanda. Una jornada que contó con la presencia de legisladores de los países firmantes del Antártico, con el fin de discutir el fortalecimiento de la gobernanza del continente blanco y la visibilidad de los valores de paz, ciencia, cooperación y conservación que sustentan este acuerdo internacional. 

La Asamblea contó con participación de Australia, Argentina, Chile, China, Dinamarca, Italia, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Sudáfrica, Suiza, Ucrania y Uruguay.

En la sesión “Por qué importa la Antártica: cooperación científica internacional”, el Dr. Cárdenas participó como panelista en la asamblea. La instancia abordó los desafíos globales en torno a la ciencia polar y el rol que los parlamentos pueden asumir en la promoción de la cooperación internacional en materia de investigación. La sesión, moderada por el profesor Gary Wilson, presidente del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR por sus siglas en inglés), contó con expertos de distintos países.

En el panel llamado: “Cooperación científica internacional en la Antártica: El impacto y la respuesta de la Antártica en un sistema global cambiante. La necesidad y la oportunidad de una respuesta internacional coordinada”, el Dr. César Cárdenas reflexionó sobre desafíos globales en torno a la ciencia polar y cómo los comités actúan en función al conocimiento y respuestas en sistemas biológicos, desarrollando colaboración internacional y oportunidades e informando al proceso para la toma de decisiones. El espacio contó con la participación de Michelle Rogan-Finnemore, secretaria ejecutiva de la COMNAP (Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales) y Florence Colleoni del Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Aplicada de Trieste, Italia.

El Dr. César Cárdenas participó en el panel sobre “Cooperación científica internacional en la Antártica”.

“Poder participar en estas instancias donde uno tiene acceso a discutir con los tomadores de decisiones de cómo fortalecer el trabajo que estamos haciendo en el Tratado Antártico, y cómo abordar los desafíos que se vienen, es una tremenda oportunidad”, señaló Cárdenas desde Nueva Zelanda.

El doctor en en Biología Marina también enfatizó la importancia de poder exponer los desafíos, desde el punto de vista de la Ciencia, en la instancia, junto con y la importancia de comunicar sobre el rol de la cooperación y la realización de recomendaciones científicas para los tomadores de decisiones: “Es importante que sea un camino de dos vías, que no sean solo las necesidades de los tomadores de decisiones, sino que también de lo que necesitan los científicos para fortalecer el Tratado Antártico que es catalogado como tal vez el Tratado más importante en la historia de la humanidad”, puntualizó.

La Asamblea se desarrolló en un formato de “preguntas y respuestas”, con debates moderados tras las presentaciones de los ponentes del panel. La instancia también contó con la participación de representantes diplomáticos residentes observadores de Alemania, India, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Chile, con la presencia de Mariana Koffmann, Cónsul de la Sección Consular de Chile en Wellington, Nueva Zelanda.

El investigador INACH y del Instituto Milenio BASE junto al resto de participantes del panel “Cooperación científica internacional”.

 

La primera Asamblea de Parlamentarios Antárticos se realizó en Londres en 2019, organizada por el Grupo Parlamentario Multipartidista para las Regiones Polares de Reino Unido. Mientras que en 2021 se desarrolló una segunda Asamblea en línea, organizada nuevamente por Reino Unido con el objetivo de destacar el rol científico y social de la Antártica, junto con entregar información del Sistema del Tratado Antártico a los parlamentarios y autoridades diplomáticas.

 

Fuente: Instituto Milenio BASE e INACH

Un reciente artículo con participación de investigadoras e investigadores nacionales plantea un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral, en línea con estudios internacionales que alertan sobre la urgencia de mejorar la sostenibilidad de esta pesquería.

El kril antártico es un eslabón clave en la trama trófica del océano Austral al ser fuente de alimento para especies de ballenas, focas, pingüinos y peces. Sin embargo, el cambio climático y la actividad pesquera podrían amenazar estos ecosistemas, haciendo urgente una gestión más cuidadosa.

El artículo titulado “Ajustando la gestión de la pesquería de kril antártico frente a los desafíos del siglo XXI”, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), aborda este contexto y plantea una estrategia de manejo más sostenible y adaptada a los desafíos actuales.

El trabajo fue liderado por la profesora Bettina Meyer, del Alfred Wegener Institute (AWI) de Alemania, y contó con la participación de 19 expertos internacionales, quienes analizaron la situación de la pesquería de kril y los desafíos de establecer un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral.

Entre los investigadores nacionales que contribuyeron al estudio destacan César Cárdenas (Instituto Antártico Chileno, INACH, e Instituto Milenio BASE), Andrea Piñones (Instituto Milenio BASE, Universidad Austral de Chile y COPAS Coastal) y Javier Arata (Association of Responsible Krill Harvesting Companies, ARK).

El Dr. César Cárdenas es investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos

Cárdenas señala que este artículo “analiza la situación de la pesquería del kril y los desafíos para establecer una nueva estrategia de manejo de la pesquería del kril que sea precautoria para proteger los ecosistemas del océano Austral, el cual se ve enfrentado a cambios. Para ello, proponemos un marco de gestión que integra la variabilidad en el reclutamiento de kril y las vías clave entre las áreas de desove y crianza (una hipótesis de stock de kril) para fundamentar las decisiones sobre los límites de captura y las medidas de conservación. Esto es algo que la comunidad científica ha estado discutiendo en los últimos años, pero que acá lo abordamos con un poco de perspectiva ante los nuevos escenarios que enfrenta la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, CCRVMA”. 

El estudio también destaca cómo buques pesqueros y otras plataformas de oportunidad pueden transformarse en aliados de la investigación, recolectando datos que apoyen una gestión sostenible. “Uno de los mayores desafíos es asegurar financiamiento a largo plazo para la obtención de datos. Por eso recalcamos la importancia de que la industria participe como plataforma de investigación, junto con aprovechar las oportunidades que ofrecen los Programas Antárticos Nacionales para financiar la ciencia necesaria en esta nueva estrategia”, agrega el investigador del INACH.

La Dra. Andrea Piñones es académica de la Universidad Austral de Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del COPAS Costal. Foto: N. Politis

La publicación coincide con un momento crítico: en 2024, la CCRVMA no logró renovar los límites espaciales de captura de kril, lo que, según los autores, evidencia la urgencia de avanzar hacia un enfoque precautorio y resiliente frente al cambio climático. A esto se suma que en esta temporada se alcanzó por primera vez en la historia de la Comisión el límite de 620.000 toneladas de kril.

El estudio, además, subraya la relevancia ecológica del kril en el océano Austral. Su disminución podría generar un efecto dominó en los depredadores marinos y en los servicios ecosistémicos a nivel global. Por ello, se propone una estrategia de gestión colaborativa internacional que permita desarrollar de mejor manera la nueva estrategia de manejo de la pesquería que ha estado en desarrollo desde 2019. Esta busca anticipar este escenario y asegurar la conservación de la biodiversidad, junto con la sostenibilidad de una de las pesquerías más importantes del mundo.

 

Por: Camila Buvinic, INACH

Foto de portada: Nadia Politis

El investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE seguirá liderando este comité por el período 2026-2027.

Durante la Cuadragésima Cuarta Reunión de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), que se llevó a cabo en Hobart, Australia, el Dr. César Cárdenas, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE, fue reelegido para presidir el Comité Científico de la Comisión por el periodo 2026-2027.

Además, en este encuentro el también investigador del INACH, Francisco Santa Cruz, fue nominado para ser coordinador junto a Andrew Lowther de Noruega del taller que estará encargado de elaborar un plan de ordenamiento del espacio marino armonizado para la Subárea 48.2 que se realizará en Sudáfrica en 2026 (que debería incluir la nueva estrategia de manejo de la pesquería de kril y la protección a través del establecimiento de la Área Marina Protegida del Dominio 1). Cabe recordar que Santa Cruz es actualmente representante chileno ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos. La delegación chilena fue encabezada por Juan Enrique Loyer, jefe de la División de Asuntos Antárticos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Cárdenas señaló que toma esta reelección con mucha alegría, ya que no es fácil ser elegido una vez y que lo reelijan por un segundo período, sin duda, es una buena señal y un reconocimiento a su labor dirigiendo el Comité. “Manejar este ‘buque’ compuesto por veintisiete miembros es muy importante y lo tomo también con mucha responsabilidad, humildad y alegría. El próximo período se transforma en un gran desafío; en el tema del kril estamos en un punto complejo, ya que en la última temporada por primera vez se alcanzó el límite de captura de 620.000 toneladas.

“Por otro lado, en las discusiones para el manejo del kril existen muchos vacíos que hay que llenar y eso ha hecho que la discusión se complejice. Si bien los valores de captura que se pueden aplicar son más altos de acuerdo a la evaluación que se ha realizado, existe mucha incertidumbre en torno a los potenciales efectos sobre los predadores dependientes de kril, hay que establecer un plan de monitoreo de áreas nuevas e indicadores, y eso es lo que nos falta por afinar para poder detectar cualquier potencial efecto en el ecosistema ante el alza de las capturas”, agregó el Doctor en Biología Marina.

El investigador nacional expresó su deseo de que “ojalá en los próximos dos años se puedan acordar límites de captura precautorios de kril nuevos basado en lo que nos vaya diciendo la ciencia disponible y que estén asociados a zonas de protección como parte de la propuesta del Dominio 1 en el sector de la península Antártica y que se pueda implementar el proceso de armonización que se ha discutido los últimos tres años”.

El Dr. César Cárdenas seguirá liderando el Comité Científico de la CCRVMA por el periodo 2026-2027. Foto: Harry Díaz

Resultados de la reunión

La CCAMLR es una comisión establecida para gestionar y conservar la vida marina en la Antártica y es fundamental para asegurar que los intereses de conservación de Chile y la región sean considerados a nivel global.

En esta reunión se examinó el estado de los ecosistemas marinos antárticos, la gestión de los recursos marinos (incluido el kril antártico), el cumplimiento de las medidas de conservación, la gestión espacial de la zona de la Convención y las propuestas de nuevas medidas.

La Comisión renovó docenas de medidas de conservación que regulan estrictamente la actividad pesquera para la temporada de pesca 2025/26. Además, se estableció un nuevo requisito para que todos los buques pesqueros solo puedan traspasar carga a un buque que esté incluido en el nuevo Registro de Buques Transportadores de la CCRVMA.

La Comisión también firmó un memorando de entendimiento con Perú para mejorar la cooperación y el intercambio de información científica sobre la investigación del ecosistema antártico.

Por su parte, el Comité Científico acordó elaborar un informe periódico sobre el estado del medioambiente antártico y aumentar la recopilación de datos sobre las capturas accesorias de peces en la pesca de kril.

La Comisión también examinó las propuestas presentadas para el establecimiento de nuevas Áreas Marinas Protegidas en el dominio 1 de la península Antártica occidental y al sur del arco de Scotia, la Antártica oriental y el mar de Weddell.

 

Por: Instituto Antártico Chileno (INACH)

Foto portada: Harry Díaz

Teoría y práctica introdujeron a los asistentes en el mundo de los musgos, plantas de gran valor ecológico y componente clave de los bosques templados chilenos.

Durante tres días el “Curso de Ecología y Taxonomía de Briófitas”, desarrollado en la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, permitió que profesionales y estudiantes de diversas áreas y ciudades del país conocieran este ecosistema poco explorado, pero que cumple con funciones ecológicas esenciales.

La convocatoria fue muy exitosa, ya que se recibieron más de cien postulaciones, quedando 24 seleccionados, principalmente de las ciudades de Santiago, Concepción, Valdivia y Chiloé.

El Dr. Roy Mackenzie es investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro CHIC. Foto: UACh

El Dr. Roy Mackenzie, investigador del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y parte de la organización, explicó que “fueron tres días de teoría sobre la sistemática, filogenia, biogeografía de Briófitos, tanto del cono sur de la Antártica, como de Chile en particular. Un segundo día de clases se desarrolló en el laboratorio, en donde los estudiantes aprendieron a identificar caracteres taxonómicos para conocer la identidad de las especies. El tercer día, se realizó una salida al Arboretum de la UACh para practicar técnicas de recolección y herborización de especies de musgos, hepáticas y antocerotes”.

El curso contó con tres especialistas de Brasil: Dr. Paulo Câmara, Dra Micheline Carvalho Silva, ambos de la Universidad de Brasilia, y Dr. Denilson Fernandes Peralta, del Instituto de Pesquisas Ambientales de Sao Paulo. A estos especialistas se suman los investigadores Felipe Osorio, estudiante de Doctorado en Ecosistemas Forestales y Recursos Naturales de la UACh y Roy Mackenzie del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE)

“Mi experiencia en el curso ha sido muy buena porque pude ver el interés de los estudiantes. Son muy buenos y hacen muchas preguntas. Los musgos en Brasil no son tan carismáticos como otros organismos, como los animales, por ejemplo. Los musgos son pequeñitos, están casi escondidos, pero acá en Chile son más vistosos y están por todas partes”, expresó la profesora Dra. Micheline Carvalho.

Destacó la importancia de aprender sobre este tema para así poder colaborar en su conservación. “Tenemos que conocer para preservar, tenemos que estudiar para saber dónde están y así conservar este ecosistema”, añadió.

El curso se desarrolló en la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh. Foto: UACh

Llevar el interés por las briófitas a la ciudadanía

Nataly Navarro, bióloga marina, educadora ambiental de la Escuela El Bosque, miembro del Comité Ecológico Lemu Lahuen y ambientalista, de Valdivia, decidió participar en este curso para realizar educación ambiental en torno a las briófitas. “Me interesa hacer divulgación científica desde la ciencia científica escolar y además empezar a realizar recorridos de briófitas en el Parque Urbano el Bosque, ya que es una reserva natural urbana, que de hecho posee muchas de estas plantas”, comentó.

“Como soy bióloga marina no sé mucho de este mundo, del reino vegetal, pero aquí he aprendido bastante. Es muy interesante porque es un bosque en miniatura y trabajar en educación ambiental con la infancia es súper fácil, porque está a su altura, se puede hacer un trabajo con lupa. Es algo mucho más ameno y no tan difícil”, expresó.

Desde Concepción, Paulo Moreira, estudiante de la carrera de administración en ecoturismo de la Universidad Andrés Bello, señaló que “me enteré del curso a través de una amiga y justo tenía mucho que ver con mi tema de tesis, que es el micro bosque. Entonces, ya que no sabía identificar las briofitas como tal y éste es un curso introductorio, fue como anillo al dedo. Además, me encanta Valdivia y la Universidad, tiene mucha historia en relación con los recursos naturales”.

Los participantes del curso llegaron de las ciudades de Santiago, Concepción, Valdivia y Chiloé. Foto: UACh

“Estoy muy feliz por la oportunidad, muy agradecido de cómo se ha dado y con ganas de seguir aprendiendo y profundizando en un tema que es desconocido y que puede ser un gran atractivo ecoturístico para la visualización y aprendizaje”, agregó.

En relación con la etapa final del curso, donde se visitó el Arboretum de la Universidad Austral de Chile, Felipe Osorio, estudiante de doctorado y uno de los organizadores, manifestó que esta salida a terreno permitió que los asistentes observaran en su entorno natural la enorme diversidad de briófitas que habitan los bosques templados del sur de Chile, Incluso en territorios cercanos a la ciudad, donde aún persisten fragmentos de ecosistemas de alto valor ecológico. “El contacto directo con el bosque y con las especies en su ambiente es fundamental para fortalecer la mirada ecológica y despertar una valoración real por estos organismos”, señaló Osorio.

Cabe mencionar que los organizadores de este curso son Felipe Osorio, estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, y Roy Mackenzie, investigador; mientras que los patrocinadores son el Centro Internacional Cabo de Hornos, el Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, la Universidad Austral de Chile, y el Instituto de Pesquisas Ambientales de Brasil.

 

 

Por: Loreto Rojas Tello, Ciencias UACh

Desde Bretaña hasta el extremo sur de Chile, la investigadora francesa Morgane Durand ha recorrido un camino marcado por el mar. Estudiante de doctorado en el Museo Nacional de Historia Natural de París, colabora con el Instituto Milenio BASE y el Laboratorio de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG).

En esta crónica, Morgane comparte su experiencia como parte de la Expedición Científica Antártica N°61 del Instituto Antártico Chileno (INACH), donde participó en el estudio de la criptofauna bentónica, biodiversidad que habita el fondo marino. Su relato combina la rigurosidad del trabajo científico con la vivencia de explorar uno de los lugares más extremos del planeta.

Por: Morgane Durand

Morgane participó de la Expedición Científica Antártica (ECA) N° 61 del Instituto Antártico Chileno (INACH), con la Dra. Karin Gérard del Instituto Milenio BASE. Foto: Morgane Durand

Soy francesa e investigadora de doctorado en el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París. Vengo de Concarneau, una ciudad bretona volcada hacia el océano. Es un puerto vivo, rodeado de murallas y atravesado por la luz cambiante del Atlántico. Allí, el mar no es un paisaje de fondo sino una presencia cotidiana: moldea los gestos, los oficios, las imaginaciones. Es en ese escenario de mareas, pesca y algas es donde crecí.

Fue gracias a mi directora de tesis, la doctora Karin Gérard, que conocí Punta Arenas. Ella vive y trabaja desde allá, y es debido a ese hilo y vínculo científico que esta ciudad apareció en mi mapa mental: un puerto en el fin del mundo, pero también un cruce de investigadores, una puerta abierta hacia el sur helado.

Mi tesis busca entender la diversidad de pequeños animales que viven escondidos en las rocas y arrecifes del fondo marino antártico. A este grupo lo llamamos “criptofauna bentónica”. Para estudiarlo utilizamos unas estructuras llamadas “Estructuras autónomas de monitoreo de arrecifes” o ARMS por sus siglas en inglés (Autonomous Reef Monitoring Structures), que permiten observar de forma similar, en distintos lugares y tiempos. Qué especies llegan a habitar el fondo del océano.

Trabajo en colaboración con el Instituto Milenio BASE y el Laboratorio de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG) en Punta Arenas, junto a mi supervisora la Dra. Karin Gérard, y con el Dr. Cyril Gallut de la Universidad de la Sorbona, en Francia. Con ellos participé de la Expedición Científica Antártica (ECA) N°61 organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH). En febrero de 2025 estuvimos en la base Profesor Julio Escudero, en isla Rey Jorge, ubicada en la península Antártica.

Morgane desarrolla su tesis de doctorado junto a la Dra. Karin Gerard y el Dr. Cyril Gallut. Foto: Morgane Durand

Durante un mes, realizamos inmersiones submarinas para recuperar los ARMS que llevaban sumergidos más de un año y desplegar otros nuevos para los años venideros. En el marco de otro proyecto, también dirigido por la Dra. Karin Gérard, nos embarcamos en la nave RS Karpuj de INACH para realizar una campaña oceanográfica en bahía Fildes. Tomamos muestras de megafauna bentónica con redes de arrastre desplegadas a unos 300 metros de profundidad, y recogimos zooplancton y fitoplancton con redes bongo.

Navegar en la Karpuj fue una gran experiencia, donde la investigación científica se escribe primero en el terreno, lejos de la seguridad del laboratorio. Los logísticos, con su experiencia del viento y de las olas, fueron esenciales para que cada muestreo, cada red lanzada, se realizara de manera correcta. El mar impone su ritmo y sus imprevistos: hay que observar, anticipar, adaptarse. Era un recordatorio constante de que la ciencia no existe solo en los datos, sino también en la acción, en la atención al mundo real y en la capacidad de responder a lo inesperado.

Una vez recuperados los ARMS, establecimos los protocolos de procesamiento: clasificación de organismos fijos y móviles, toma de fotografías, conservación en etanol, formol o congelación. La preparación para el análisis molecular se dividió en dos enfoques: El primero, el barcoding, que consiste en aislar organismos individuales para extraer su ADN y, a continuación, amplificar fragmentos genéticos específicos para secuenciarlos y compararlos con bases de datos de referencia. La segunda, el metabarcoding, examina toda la comunidad presente en una muestra compleja (por ejemplo, un conjunto de especímenes raspados de una placa de ARMS).

En el océano Austral, la temperatura del agua puede llegar hasta los -2° C. Foto: Morgane Durand

La primera etapa – la extracción del ADN – se realizó directamente en el laboratorio de la base Profesor Julio Escudero de INACH. Esta experiencia, en la Antártica, fue sin duda una de las más memorables. Todo era más intenso: el frío, la luz, el silencio, la fatiga, la belleza. Nos sumergimos en la ciencia, pero también en todo.

En las aguas frías, literalmente cortantes, cada inmersión era tanto una prueba física como un momento de gracia. Sentir cómo se contrae el cuerpo al contacto con el agua, cómo sube la adrenalina. Controlar la respiración, mantener la calma, controlar los movimientos a pesar de los dedos entumecidos, el peso del equipo y a veces la corriente. Y luego ver… ver el fondo marino como si se abriera un libro que ningún ojo ha leído todavía. Observar, anotar, tomar muestras. El cuerpo se pone a prueba. Y luego está la mente, constantemente desafiada: por los datos que hay que organizar, los protocolos que hay que seguir, los imprevistos que hay que gestionar, las decisiones que hay que tomar, a veces con rapidez.

Cuando está en Punta Arenas, Morgane trabaja en el Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) en el Instituto de la Patagonia, Universidad de Magallanes (UMAG). Foto: Constanza Barrientos

De vuelta en Punta Arenas, continué mi trabajo durante un mes en el LEMAS de la UMAG. Durante este período, realicé los análisis de las muestras extraídas, concentrándome en el aspecto del barcoding. También realicé PCR en cada una de las muestras, con el objetivo de amplificar el ADN de los organismos presentes y permitir su secuenciación en Francia, en el otro laboratorio donde trabajo en Concarneau.

El tiempo que pasé en Punta Arenas me ofreció una nueva faceta de la investigación. Nuevas herramientas, nuevos colegas, nuevas formas de hacer las cosas. Trabajar en otro idioma, pensar de forma diferente, aprender de nuevo. Comprender que los métodos difieren, que los puntos de vista cambian según las culturas científicas.

Esos dos meses pude superar mis límites, cuestionar mis rutinas y enriquecer mi práctica. Explorar de verdad. No sólo el entorno marino polar, sino también las distintas formas de ser investigadora: sobre el terreno, en el laboratorio, con los demás.

 

Foto de portada: Morgane Durand en LEMAS- UMAG / I. Milenio BASE / C. Barrientos.

Durante una semana, más de 360 especialistas de 35 países se reunieron en el extremo sur de Chile en la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas, un fenómeno que afecta la salud pública y las actividades productivas en todo el planeta. La cita, organizada por la Universidad de Magallanes y el Instituto de Fomento Pesquero, marcó un hito de cooperación científica internacional y de fortalecimiento de la capacidad regional en estudios marinos.

Dr. Máximo Frangopulos (vicepresidente Comité Organizador Local ICHA 2025) junto al Dr. Leonardo Guzmán (presidente Comité Organizador Local ICHA 2025). Foto: C. Barrientos

En el Hotel Dreams de Punta Arenas, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena fue anfitriona de la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas (ICHA 2025), una de las citas más relevantes a nivel mundial en torno a las Floraciones Algales Nocivas (FAN), conocidas también como marea roja. La actividad reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países, consolidando a Chile como un referente en la investigación y monitoreo de este fenómeno global.

El evento fue organizado por la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), con el apoyo de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Algas Nocivas (ISSHA) y un Comité Organizador Nacional integrado por más de sesenta investigadores de instituciones chilenas.

El Dr. Leonardo Guzmán Méndez, investigador senior del IFOP y presidente del Comité Organizador Local, valoró que “instancias como ésta son fundamentales porque permiten compartir el estado del arte, establecer colaboraciones y conocer las preguntas que mueven a la ciencia global. Que se realice aquí, en Magallanes, demuestra que Chile tiene la capacidad de organizar eventos internacionales de alto nivel en un territorio que no sólo presenta algas tóxicas, sino que también representa la puerta de entrada a la Antártica”, afirmó.

Durante ICHA 2025, el Dr. Máximo Frangopulos fue nombrado parte del Consejo de Investigadores de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Floraciones Algales Nocivas (ISSHA), siendo el único representante sudamericano. Foto: C. Barrientos

En tanto, el Dr. Máximo Frangopulos Rivera, investigador de la UMAG, del Cape Horn International Center (CHIC) y del Instituto Milenio BASE, destacó el papel de Chile y de la región austral en el monitoreo sistemático de estos fenómenos. “Llevamos casi tres décadas de programas de observación en la región, con una masa crítica de especialistas que se refleja en la calidad y amplitud de la delegación chilena”, comentó.

Diálogo internacional sobre un fenómeno global

Durante la semana de trabajo, los investigadores coincidieron en que las floraciones algales nocivas se han intensificado en frecuencia y extensión. Guzmán recordó que los primeros registros en Magallanes datan de 1972, e incluso existen antecedentes del siglo XIX asociados a intoxicaciones fatales en comunidades yaganes. “Hoy las microalgas son más abundantes, generan floraciones más intensas y afectan tanto la salud pública como las actividades productivas. Hay algo en el ambiente que favorece su mayor presencia, y eso nos obliga a seguir observando y entendiendo qué procesos naturales y humanos las intensifican”, explicó.

El evento contó con investigadoras e investigadores de pregrado, magíster y doctorado del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos

Frangopulos, vicepresidente del Comité Organizador Local, añadió que una de las tendencias más notorias presentadas en la conferencia fue el aumento en la certitud de las predicciones, gracias a la integración de múltiples fuentes de datos —sensores remotos, muestreos in situ, análisis genéticos y metabarcoding— y al uso de tecnologías abiertas. “Se habló mucho de democratización de la ciencia, del acceso a software y bases de datos libres, de herramientas de bajo costo que permitan compartir información entre países y comunidades científicas”, explicó.

Entre las plataformas destacadas mencionó HAEDAT, la red mundial que compila reportes de floraciones algales y que actualmente reúne información de más de 150 países. “Hacia allá se encaminan las tendencias: democratizar, unificar, hacer más participativa a la ciencia e involucrar también a las comunidades”, sostuvo.

Tendencias emergentes y formación científica

Frangopulos señaló que las discusiones técnicas abordaron nuevos enfoques como el estudio del holobionte, que analiza las interacciones simbióticas entre microalgas y bacterias para comprender mejor los factores que desencadenan los eventos de floración. También destacó el interés por biosensores de bajo impacto ambiental, la investigación sobre toxinas emergentes y los efectos de las ictiotoxinas sobre distintas especies marinas.

ICHA 2025 reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países. Foto: C. Barrientos

Todos alabaron las maravillas naturales de Magallanes y la calidad científica del encuentro. Hemos dejado en alto el nombre de la región y del país”, afirmó el investigador, resaltando que la organización local demostró que Magallanes está capacitada para albergar eventos científicos de relevancia mundial.

Uno de los aspectos más valorados fue la participación estudiantil. “Fue muy grato contar con el apoyo de estudiantes de biología marina, de maestría y doctorado, que presentaron sus investigaciones. Este tipo de congresos son una oportunidad única para conectar con investigadores líderes y motivar a las nuevas generaciones”, subrayó Frangopulos.

Un cierre que proyecta cooperación

La ceremonia de clausura, realizada el 24 de octubre, cerró una semana de intercambio de conocimientos y experiencias sobre sostenibilidad marina. El congreso se realiza cada dos años como símbolo de cooperación internacional: la versión anterior tuvo lugar en Hiroshima (Japón), y la próxima se desarrollará en Aberdeen, Escocia, antes de avanzar hacia Halifax, Canadá, en 2029.

La próxima reunión ICHA 2027 se desarrollará en Aberdeen, Escocia. Foto: C. Barrientos

El presidente del Consejo de la ISSHA, Dedmer B. Van de Waal, expresó su gratitud hacia los organizadores y la comunidad local. “Nos sentimos muy bienvenidos aquí, no sólo por el equipo de Leonardo, Máximo y Pamela, sino también por la gente de la ciudad. Son muy amables, intentan ayudarnos incluso sin hablar nuestro idioma, y eso se agradece mucho”.

Para los organizadores, el balance fue positivo. La región demostró su capacidad para convocar a la ciencia global y proyectar desde el sur una mirada colaborativa hacia el futuro de los océanos. “Esto debe ser un hito para que, en el futuro, Magallanes siga recibiendo congresos internacionales de gran nivel —no sólo sobre marea roja, sino también sobre biodiversidad y ciencia antártica—. Aquí se hace ciencia de primer nivel y el mundo lo sabe”, concluyó Frangopulos.

 

Fuente: UMAG

Foto portada: ICHA 2025

Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas investigadoras del Instituto Milenio BASE, estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile en Valdivia. Foto: Julia Saravia

Las investigadoras Soraya Vargas y Paula Segovia fueron seleccionadas en el programa de becas “Liderazgo Femenino 2025” de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile, que busca fortalecer el rol de las mujeres en la investigación científica y su vinculación con los desafíos de sostenibilidad.

Dos jóvenes investigadoras del Instituto Milenio BASE fueron reconocidas con la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025, otorgada por la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) en el marco del programa Ciencia para la Innovación del Consorcio Sur Subantártico.

Se trata de Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas integrantes del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML), dirigido por el Dr. Claudio González-Wevar, investigador principal del Instituto Milenio BASE.

El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado que contribuyan a la sostenibilidad ambiental y social del sur austral, promoviendo además el liderazgo femenino en áreas científicas y tecnológicas.

Soraya Vargas dio palabras en la ceremonia de entrega de las becas Liderazgo Femenino. Foto: Julia Saravia

Investigaciones con sello subantártico y antártico

La tesis de magíster de Paula Segovia, dirigida por el Dr. Claudio González Wevar, estudia la diversidad genética de gasterópodos antárticos, organismos que habitan en condiciones extremas y cuya respuesta evolutiva frente al calentamiento global permite comprender los procesos de adaptación y resiliencia en los polos.

Por su parte, la tesis pregrado de Soraya Vargas aborda los efectos del estrés térmico en moluscos subantárticos, especies que habitan ecosistemas frágiles y que enfrentan crecientes presiones derivadas del cambio climático. Su investigación busca comprender cómo las variaciones de temperatura afectan la fisiología y la expresión genética de estos organismos, claves para el equilibrio ecológico marino.

Ambos proyectos aportan conocimiento fundamental para proteger la biodiversidad marina y entender los impactos del cambio climático en ecosistemas australes y antárticos, líneas prioritarias del Instituto Milenio BASE.

Formación y liderazgo en ciencia

El Dr. Claudio González-Wevar, quien dirige el laboratorio donde ambas investigadoras desarrollan sus tesis, destacó el reconocimiento como “un paso importante para fortalecer la participación y liderazgo de mujeres jóvenes en la ciencia polar, un ámbito históricamente masculinizado, donde la presencia femenina es cada vez más relevante y transformadora”.

El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado. Foto: Ciencias UACh

En tanto, la Dra. Leyla Cárdenas, decana de la Facultad de Ciencias UACh y directora del Consorcio Sur Subantártico, subrayó la relevancia de este tipo de apoyos institucionales: “Cuando observamos los grandes desafíos del mundo —como el cambio climático, los conflictos, la escasez de agua o la gestión de residuos— entendemos que son problemas que nos afectan a todos. Por eso, formar científicas con una mirada comprometida con estos temas es también una manera de contribuir a la búsqueda de soluciones que la sociedad necesita”.

A través de este programa, la Facultad de Ciencias UACh busca no solo promover la equidad de género en la investigación, sino también fortalecer la formación de científicas que, desde el sur austral, contribuyan al conocimiento y conservación de ecosistemas únicos a nivel global.

Sobre la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025

La iniciativa forma parte del programa Ciencia para la Innovación 2030 del Consorcio Sur Subantártico, que impulsa la colaboración entre la academia, la industria y la sociedad. En su versión 2025, la convocatoria recibió 27 postulaciones, adjudicando 19 becas en distintas áreas del conocimiento, desde la biotecnología hasta las ciencias del mar.

Por: Instituto Milenio BASE

Fuente: Ciencias UACh

Fotos de portada: Ciencias UACh

 

El Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (SC-CAMLR/CCRVMA), investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE, fue invitado a exponer en la Antarctic Parliamentarians Assembly (Asamblea de Parlamentarios Antárticos), que se celebrará por primera vez en el hemisferio sur.

Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE. Crédito: Nadia Politis.

A días de la conmemoración del Día Internacional de la Antártica, y que cada 1 de diciembre realza la firma del Tratado Antártico de 1959 que destina el continente helado como un territorio de paz, ciencia, cooperación y conservación, en Wellington, Nueva Zelanda, el chileno Dr. César Cárdenas representará al país en la Asamblea de Parlamentarios Antárticos.

El encuentro reunirá a legisladores de los países firmantes del Tratado Antártico, con el fin de discutir cómo fortalecer la gobernanza del Continente Blanco y de qué manera se puede dar mayor visibilidad a los valores de paz, ciencia, cooperación y conservación que sustentan este acuerdo internacional. En la sesión “Por qué importa la Antártica: cooperación científica internacional”, el Dr. Cárdenas participará como integrante de la delegación que representará a Chile en la visita. La instancia abordará los desafíos globales en torno a la ciencia polar y el rol que los parlamentos pueden asumir en la promoción de la cooperación internacional en materia de investigación. La sesión será moderada por el profesor Gary Wilson, presidente del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR por sus siglas en inglés), y contará con expertos de distintos países.

Dr. César Cárdenas (SC-AMLR/ CCRVMA/ INACH/ BASE) junto al presidente SCAR Gary Wilson en Punta Arenas. Crédito: Constanza Barrientos.

Además de su cargo internacional como presidente del Comité Científico de CRVMA, Cárdenas se desempeña como investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y como investigador principal del Instituto Milenio BASE, donde lidera proyectos orientados a comprender los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad bentónica y la conservación y el uso sostenible de los recursos marinos vivos antárticos. Su participación en la asamblea refuerza el aporte de la ciencia chilena a las decisiones internacionales que buscan proteger el ecosistema antártico.

La Antarctic Asamblea de Parlamentarios Antárticos (Antarctic Parliamentarians Assembly) se realizará en Wellington, Nueva Zelanda, los días 8 y 9 de diciembre de 2025, como un espacio donde legisladores de los países del Tratado Antártico debatirán sobre la importancia de la región y el rol que cumple en la paz, la ciencia y la cooperación internacional. El evento cuenta con el respaldo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda, y será presidido por el Honorable Andrew Bayly, parlamentario neozelandés con amplia experiencia en estas instancias.

 

Por: Instituto Milenio BASE e INACH

Foto portada: I. Milenio BASE / Nadia Politis