Con una delegación de 16 integrantes, el Instituto Milenio BASE participa en la 12ª Conferencia de Ciencia Abierta de SCAR, uno de los principales encuentros internacionales dedicados a la investigación antártica. Científicos, científicas y profesionales del centro de excelencia ANID llegaron hasta la ciudad de Oslo para compartir resultados de investigación, experiencias, y avances en torno al estudio y difusión del continente helado.
Dr. Gary Wilson, presidente del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR) y experto en geología marina y cambio climático polar. Foto: Constanza Barrientos.
Durante agosto, Oslo se convierte en uno de los principales puntos de encuentro de la investigación antártica mundial. La capital noruega recibe a especialistas de distintos países y disciplinas en un programa con cerca de 50 sesiones científicas, orientadas a compartir nuevos conocimientos y fortalecer la colaboración internacional en torno a la Antártica y el océano Austral.
A ellos se suma una nueva generación de investigadores e investigadoras que presentará avances y resultados de sus trabajos en ciencia antártica. Entre ellos, investigadores jóvenes: Daly Noll (U. Lagos), Giovannina Sutherland (Derecho U.Chile/ ICLAC), Jordan Hernández (UCM), Franco Cruz (Universidad Santo Tomás), Albert Palomino (UACh), Miguel Ángel Salazar (Universidad de Rennes), Eduardo Pizarro (PUC/CRG) y Morgane Durand (Museo Nacional de Historia Natural de Francia).
Dr. Elie Poulin participa en mesas temáticas y exposición de resultados científicos. Foto: Constanza Barrientos.
“Participar nuevamente en SCAR, con una delegación diversa, nos permite compartir el conocimiento que estamos generando desde el Instituto Milenio BASE y, al mismo tiempo, fortalecer nuestros vínculos con una comunidad científica internacional que será fundamental para los desafíos que vienen. Estamos avanzando hacia hitos de gran relevancia para la ciencia polar, como el próximo Año Polar Internacional: 2032-2033, y estos espacios son claves para construir desde ahora nuevas colaboraciones y preguntas científicas”, destaca Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE y académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
Constanza Barrientos expone sobre el próximo libro BASE “Buceamos con mamá… ¡En la Antártica!” (Editorial SurCiencia). Foto: Giovannina Sutherland.
Desde la Dirección de Comunicaciones y Educación (DIRECOM), también participa la periodista científica Constanza Barrientos, quien realizará tres presentaciones orales y un póster. Su participación buscará dar a conocer experiencias en divulgación científica antártica desarrolladas por el Instituto Milenio BASE para acercar el conocimiento polar a distintos públicos.
Las presentaciones de la también presidenta de la Fundación Coalición Jóvenes Antárticos de Chile, en Punta Arenas, abordarán experiencias en literatura infantil, educación antártica, Inteligencia Artificial y nuevas tecnologías, mostrando cómo distintos lenguajes, formatos y herramientas pueden contribuir a ampliar el alcance social del conocimiento generado sobre la Antártica.
Por: Nadia Politis
Fotografías: Constanza Barrientos desde Oslo, Noruega.
Dos investigaciones publicadas en 2026, con participación de investigadores de la Universidad de Chile, combinaron análisis de ADN ambiental, modelamiento estructural de proteínas y dispositivos de cultivo in situ para explorar el conjunto de genes y mecanismos asociados a la resistencia antimicrobiana, conocido como resistoma, en suelos antárticos.
Los trabajos, desarrollados mediante la colaboración entre el Instituto Milenio BASE, el Anillo mBioClim y equipos de distintas instituciones, profundizan en una línea de investigación chilena que ha alcanzado amplia repercusión internacional y refuerzan la importancia de estudiar el continente blanco desde el enfoque de Una Salud, que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, animal y ambiental.
Mucho antes de que la humanidad comenzara a utilizar antibióticos, los microorganismos ya producían sustancias para competir entre sí y desarrollaban mecanismos para defenderse de ellas. Parte de esa antigua carrera evolutiva permanece registrada en los suelos de la Antártica, donde existe una diversidad microbiana que recién comienza a ser explorada.
Alrededores de base Julio Escudero, Antartica. Foto: Katherine Chávez
Dos estudios recientes, publicados en la revistas iMetaOmics y en Environment & Health, muestran que el continente blanco puede entenderse como un archivo natural de la evolución de la resistencia antimicrobiana. Desde aproximaciones complementarias, uno reconstruyó la información genética de comunidades microbianas completas, mientras que el otro recuperó bacterias vivas que normalmente quedan fuera del alcance de los cultivos convencionales.
Estos trabajos se suman al crecimiento sostenido de la ciencia polar chilena. Según información difundida por el Instituto Antártico Chileno, investigadores e investigadoras con afiliación nacional participaron en 134 publicaciones científicas antárticas en 2025, la cifra más alta registrada para el país. Las dos investigaciones publicadas en 2026 representan una continuación de esta trayectoria, marcada por el trabajo colaborativo entre universidades, centros científicos y programas nacionales.
Un hallazgo que recorrió el mundo
Las nuevas publicaciones tienen un antecedente directo. En 2022, un equipo liderado por Andrés Marcoleta, académico del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, publicó un estudio sobre el resistoma de los suelos de la península Antártica. La investigación mostró que estos ambientes albergaban bacterias autóctonas resistentes a múltiples antibióticos, especialmente en zonas sin intervención humana evidente, lo que respaldó el carácter natural y ancestral de este resistoma. En algunos aislados resistentes a la colistina, un antibiótico de última línea utilizado frente a infecciones especialmente difíciles de tratar, no se detectaron los genes de resistencia conocidos, lo que sugirió la existencia de mecanismos aún no caracterizados. También se identificaron genes de resistencia asociados a elementos genéticos móviles, potencialmente capaces de circular entre microorganismos.
El hallazgo tuvo amplia repercusión internacional y puso en discusión tanto el origen ancestral de la resistencia como las preguntas que plantea el deshielo sobre el contacto entre microorganismos antes aislados y otros ecosistemas.
Ese trabajo no quedó como un hallazgo aislado. Sus resultados y preguntas contribuyeron al desarrollo del proyecto Anillo mBioClim, creado para estudiar cómo el cambio climático modifica las comunidades microbianas de suelos antárticos y la distribución de genes de resistencia y atributos asociados a virulencia.
En 2024, esta línea se extendió hasta los suelos de glaciar Unión, en el interior de la Antártica occidental, a menos de 1.000 kilómetros del polo sur. Allí se describió una comunidad microbiana menos diversa que la de la Antártica marítima, pero con un resistoma distintivo y bacterias capaces de resistir hasta 24 antibióticos.
Al referirse a la evolución de esta línea de investigación, el Dr. Andrés Marcoleta, director del Grupo de Microbiología Integrativa (GMI_UChile) y académico del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, señala: “El estudio de 2022 nos mostró que los suelos antárticos albergan una altísima diversidad de bacterias, algunas resistentes a múltiples antibióticos de uso clínico. Este amplio resistoma refleja procesos ecológicos y evolutivos muy anteriores al uso médico de estos fármacos. Los trabajos posteriores nos han permitido avanzar desde esa primera observación hacia una comprensión más profunda de su diversidad, de su historia evolutiva y de las bacterias que albergan estos mecanismos”.
Un mapa de las beta-lactamasas antárticas
Alrededores de Punta Armonía, Antártica. Foto: Gaspar Mejías
El primero de los nuevos estudios, publicado en iMetaOmics, analizó 81 metagenomas de suelos antárticos y subantárticos, es decir, conjuntos de secuencias de ADN que permiten estudiar comunidades microbianas completas sin necesidad de cultivar cada microorganismo. La investigación fue encabezada por José Coche-Miranda, Patricio Arros y Andrés Marcoleta, y contó con la participación de Julieta Orlando y Francisco Chávez, académicos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
El trabajo fue posible gracias a la articulación entre el Instituto Milenio BASE y el Anillo mBioClim, que permitió reunir muestras, datos y capacidades científicas desarrolladas por distintos equipos. El estudio combinó comparaciones de secuencias de proteínas con predicción de estructuras tridimensionales e inferencia funcional, una estrategia especialmente útil para detectar enzimas ambientales que pueden ser muy diferentes, en su secuencia, de las conocidas en contextos clínicos.
Los investigadores identificaron 1.916 secuencias candidatas a beta-lactamasas, enzimas capaces de inactivar antibióticos beta-lactámicos, respaldadas por la concordancia entre sus secuencias y sus estructuras moleculares predichas. Aunque su actividad deberá comprobarse experimentalmente, muchas eran muy distintas de las beta-lactamasas conocidas y, aun así, conservaban la arquitectura y los elementos catalíticos característicos. Esta combinación de diversidad y conservación es consistente con una historia evolutiva profunda de estas familias de enzimas.
Las beta-lactamasas también mostraron patrones diferenciados entre las islas subantárticas, la península Antártica y los desiertos fríos continentales, que reflejaron cambios en la composición de las comunidades microbianas. En conjunto, los resultados refuerzan la idea de que la resistencia no es exclusivamente una consecuencia de la medicina moderna, sino también una característica ecológica ancestral, modelada por la competencia y la adaptación de los microorganismos.
Al respecto, el Dr. Francisco Chávez, director del Laboratorio de Microbiología de Sistemas (SysmicroLab) y académico del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, explica: “No se trata de presentar a las bacterias antárticas como una amenaza inmediata, sino de comprender la historia ecológica de estos mecanismos de resistencia. Una Salud nos recuerda que la resistencia antimicrobiana no puede estudiarse únicamente en hospitales: también debemos observar los microorganismos, los animales y los ecosistemas donde esa diversidad se origina y evoluciona”.
Recuperar la materia oscura microbiana
El segundo estudio, publicado en la revista Environment & Health, abordó el resistoma desde una perspectiva complementaria: la recuperación de bacterias vivas para estudiar directamente sus características.
La investigación fue liderada por Jacquelinne Acuña, recientemente incorporada como académica del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. El equipo comparó los métodos tradicionales de cultivo con dispositivos de cultivo in situ, también conocidos como chips de cultivo. Estos permiten que los microorganismos comiencen a crecer en condiciones más próximas a las de su ambiente original, antes de ser recuperados y analizados en el laboratorio.
La estrategia permitió acceder a bacterias raras o subrepresentadas en los cultivos convencionales. Al evaluar 158 aislados frente a 35 agentes antimicrobianos, los investigadores encontraron una resistencia ampliamente distribuida y algunas bacterias capaces de tolerar más de 20 de ellos. También detectaron actividades que en contextos clínicos se asocian a virulencia, aunque su presencia, por sí sola, no demuestra que estos microorganismos sean patógenos.
Sobre el aporte de esta aproximación, la Dra. Acuña destaca: “Los dispositivos de cultivo in situ nos permiten acceder a una fracción de la diversidad bacteriana que suele permanecer oculta. Recuperar estos microorganismos vivos es fundamental para pasar de la información genética a la comprobación experimental de sus capacidades de resistencia y adaptación”.
Muchas funciones clasificadas en contextos clínicos como resistencia o virulencia pudieron surgir originalmente para obtener nutrientes, competir con otros microorganismos o sobrevivir a las condiciones extremas del ambiente antártico. Por eso, estos resultados deben interpretarse en su contexto ecológico y no como evidencia directa de una amenaza sanitaria.
Dos aproximaciones para una misma pregunta
Los estudios de iMetaOmics y Environment & Health permiten observar el resistoma antártico desde escalas complementarias. El análisis de ADN ambiental, conocido como metagenómica, revela genes, proteínas y relaciones evolutivas a nivel de comunidades microbianas completas, mientras que los dispositivos de cultivo in situ permiten recuperar microorganismos vivos y evaluar experimentalmente sus propiedades.
Esta integración también fortalece una nueva capacidad científica en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. La experiencia de la Dra. Acuña en el cultivo de microorganismos ambientales se suma al trabajo del Dr. Marcoleta en genómica, resistencia antimicrobiana y transferencia genética, al del Dr. Chávez en las interacciones entre bacterias, hospederos y ambientes, y al de la Dra. Julieta Orlando en la ecología microbiana de ambientes extremos.
En el contexto del retroceso de los glaciares, estudiar estas comunidades resulta especialmente relevante. A medida que aparecen nuevos suelos libres de hielo, microorganismos antes apartados pueden incorporarse a nuevas redes ecológicas. Esto no implica necesariamente la aparición de riesgos sanitarios, pero sí subraya la necesidad de integrar el análisis genético, el cultivo y el monitoreo ambiental para comprender cómo los microorganismos responden a un continente en transformación.
Desde una perspectiva más amplia, la Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE y académica del Departamento de Ciencias Ecológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, enfatiza: “La Antártica no es un territorio desconectado del resto del planeta. Los procesos que ocurren allí forman parte de sistemas ecológicos globales. Estudiar su biodiversidad microbiana no solo amplía nuestro conocimiento sobre la vida en condiciones extremas, sino que también proporciona información necesaria para comprender y proteger la salud de los ecosistemas en un mundo que está cambiando”.
En conjunto, los estudios consolidan a la Antártica como un laboratorio natural para reconstruir la historia profunda de la resistencia antimicrobiana y observar cómo esta puede reorganizarse en un planeta en transformación. Los próximos pasos serán comprobar experimentalmente la actividad de las enzimas candidatas, determinar cuáles de estos genes pueden movilizarse entre bacterias y mantener series de monitoreo que permitan distinguir el resistoma natural de los cambios asociados al deshielo o a la actividad humana.
Más que anunciar una amenaza inmediata, esta línea de investigación busca construir conocimiento y establecer líneas de base que permitan anticipar cambios, orientar la vigilancia ambiental y proteger ecosistemas cuya diversidad microbiana aún conocemos solo parcialmente.
Comunicado de Prensa: SysMicro, LEMi, GMI_UChile.
La nueva alianza buscará fortalecer la difusión de contenidos sobre investigación antártica y subantártica, realizados por el Instituto Milenio BASE, a través del prisma de la editorial, buscando así acercar la investigación de excelencia a distintos grupos lectores de Chile y el mundo.
Como una nueva etapa para la divulgación científica desarrollada por el Instituto Milenio BASE, representa el reciente convenio de colaboración firmado con la Editorial SurCiencia, que entre sus ejes contempla la edición de obras orientadas a públicos diversos, a través de la educación como una herramienta central del conocer. “Esta alianza busca entregar sustentabilidad a los libros de divulgación científica que podamos desarrollar, permitiendo ampliar su alcance y presencia en todo el país, así como el desarrollo de nuevas historias en torno a la investigación antártica y subantártica orientada a diferentes públicos”, señala el Dr. Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile, y director del Instituto Milenio BASE.
“Creemos que la divulgación científica cobra mayor valor cuando los libros logran encontrarse con sus lectores. Este convenio nos permitirá trabajar junto al Instituto Milenio BASE para desarrollar publicaciones que acerquen la investigación antártica y subantártica a niñas, niños, familias y comunidades educativas, favoreciendo una circulación amplia y sostenida de estos contenidos”, subraya Fresia Grimberg, editora y representante de Editorial SurCiencia.
Antártica en primeras infancias
Portada del nuevo libro: “Buceamos con mamá… ¡En la Antártica!”
Uno de los primeros proyectos que contempla el trabajo entre ambas instituciones es la publicación de libro “Buceamos con mamá… ¡En la Antártica!”, obra orientada a las primeras infancias que destaca la biodiversidad antártica, los ecosistemas marinos, y el liderazgo de las mujeres en la ciencia polar. La obra, creada por las periodistas Constanza Barrientos y Nadia Politis,contó con la asesoría científica de integrantes del Instituto Milenio como: Dra. Angie Díaz (UdeC),Dra. Karin Gérard (UMAG),Dr. César Cárdenas (INACH) y Dr. Elie Poulin (U. Chile). En tanto que las ilustraciones fueron realizadas por la artista magallánica Daniela Silva (@artpatagoniawild).
Las educadoras Marcela Soto y Porfiria Barrientos asesoraron el contenido pedagógico de la obra, que relata las aventuras de una familia de Punta Arenas, encabezada por una mamá investigadora dedicada al buceo científico en la Antártica: “En la primera infancia, las niñas y niños están descubriendo el mundo y son muy sensibles a todo. Si bien es muy importante que vivan experiencias y jueguen al aire libre, también es importante que, de a poco, se acerquen a la lectura junto a sus cuidadores: observando imágenes, escuchando historias de forma pausada y dejándolos ser protagonistas de la experiencia lectora, que puedan señalar palabras, dar vuelta las páginas. Libros como este ayudan a formar lectores desde la primera infancia, demostrando que la lectura también puede ser una aventura para explorar el mundo y descubrir nuevos lugares”, reflexiona la profesora Porfiria Barrientos.
El libro “Buceamos con mamá… ¡En la Antártica!”, también expondrá un adelanto en la 12ª Conferencia de Ciencia Abierta de SCAR (SCAR 2026), que se realizará del 8 al 19 de agosto en Oslo, Noruega, y que es organizada por el Instituto Polar Noruego. “Como equipo, participaremos en la sesión de Arte y Ciencia para compartir nuestra experiencia integrando relatos, símbolos y analogías para acercar la Antártica a las audiencias más jóvenes. Lo cual representa un hito internacional para nuestro instituto”, destaca Nadia Politis, directora de Comunicaciones y Educación del Instituto Milenio BASE, centro de excelencia ANID, del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
En el nuevo proyecto, Editorial SurCiencia estará a cargo de la edición, publicación, distribución y comercialización de la primera edición, además de promover su difusión en librerías, ferias del libro, bibliotecas y espacios educativos, en una primera edición de mil ejemplares. Asimismo, considera acciones de difusión y promoción a través de lanzamientos, presentaciones en bibliotecas, establecimientos educacionales y medios de comunicación. Más información en https://www.surciencia.cl
Fuente: Instituto Milenio BASE y Editorial SurCiencia
La nueva herramienta permite acceder a información sobre el continente helado, sus ecosistemas, la investigación científica y el rol que Chile desempeña en el desarrollo del conocimiento polar. El proyecto busca acercar la ciencia antártica a la ciudadanía utilizando una plataforma de uso cotidiano, disponible las 24 horas del día.
Proyecto “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”. Crédito: Instituto Milenio BASE.
Conocer la Antártica ya no requiere abrir un libro especializado ni navegar entre decenas de sitios web. Desde hoy, cualquier persona puede acceder gratuitamente a un chatbot disponible en WhatsApp, diseñado para responder preguntas sobre la Antártica, sus ecosistemas y la investigación científica que Chile desarrolla en el continente. La iniciativa, impulsada por el Instituto Milenio BASE, busca acercar el conocimiento antártico a la ciudadanía mediante una plataforma de uso cotidiano.
Los usuarios pueden preguntar, por ejemplo, por qué la Antártica es clave para regular el clima del planeta, cómo viven los equipos científicos durante una expedición, cuál es la relación histórica de Chile con este territorio, o resolver dudas sobre el Sistema del Tratado Antártico, que busca cuidar, gobernar y proteger el continente blanco y sus zonas marinas.
El chatbot es gratuito y se utiliza a través de WhatsApp. Crédito: Instituto Milenio BASE.
Las respuestas se entregan a través de un carismático avatar, o personaje de la plataforma, que fue ilustrado por el artista chileno Raúl Matus: un kril antártico, que, mediante un lenguaje cercano y con información basada en evidencia científica, se comunica con los usuarios: “Buscamos desarrollar este chatbot antártico para invitar a las personas, y especialmente a los jóvenes, a conocer más sobre la Antártica. No solo sus investigaciones científicas, sino también su estrecha relación con Chile a través del derecho, la historia, la literatura o incluso el cine”, señala el Dr. Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE.
Más que un asistente conversacional, el proyecto busca convertirse en una puerta de entrada al conocimiento antártico generado desde Chile. Estudiantes, docentes, periodistas y público general pueden acceder a la información polar sin conocimientos previos: “Los contenidos del chatbot nacen de nuestros aprendizajes en ferias científicas, escuelas y encuentros ciudadanos. Incorporamos las dudas, curiosidades y preguntas más frecuentes de las personas sobre la Antártica, junto con visibilizar el conocimiento que se genera desde distintas ciudades de Chile en materia de investigación”, subraya la Dra. Julieta Orlando, académica de la Universidad de Chile, presidenta de la SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE.
La iniciativa cuenta con el respaldo de diversas instituciones que impulsan la educación, la divulgación científica y el acceso al conocimiento sobre la Antártica.
Acceso a chatbot antártico para WhatsApp. Crédito: Instituto Milenio BASE.
Entre ellas se encuentran el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), Instituto Antártico Chileno (INACH), la Coalición de Jóvenes Antárticos, APECs Chile, Wikimedia Chile, el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), la Asociación de Guías y Scouts de Chile, la Fundación Encuentros del Futuro y la Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH).
El desarrollo del chatbot fue posible gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del Fondo de Proyección al Medio Externo 2026, y surge a partir del proyecto “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”, iniciativa que realizará talleres y charlas en las ciudades de Santiago, Valdivia, Concepción, Punta Arenas y Puerto Williams para reflexionar sobre mitos y noticias falsas, o inexactas, en torno a la Antártica, alfabetización digital y pensamiento crítico, en compañía de grupos de investigación y docencia del Instituto Milenio BASE y las instituciones respaldantes.
Su acceso gratuito está disponible a través de wa.me/56972874940 y los próximos días la cuenta de Instagram @mileniobase estrenará un concurso para encontrar un nombre al kril antártico protagonista del chatbot, y que buscará responder todas las preguntas de chilenas y chilenos.
Educación antártica
“Descongela el Mito: Chatbot contra la desinformación polar” es una iniciativa de divulgación científica y educación impulsada por el Instituto Milenio BASE para acercar información sobre la Antártica, los ecosistemas polares, su biodiversidad y la investigación científica que se desarrolla desde Chile. El proyecto busca contribuir al acceso abierto al conocimiento mediante una plataforma gratuita y de fácil uso para toda la ciudadanía.
El chatbot constituye una herramienta de divulgación científica y educación. Sus respuestas y materiales tienen fines exclusivamente educativos y se elaboran a partir de literatura científica, fuentes académicas e información pública disponible. Los contenidos entregados no representan posiciones oficiales del Estado de Chile ni constituyen una expresión de la Política Antártica Nacional. Asimismo, la iniciativa no aborda ni promueve posturas respecto de controversias internacionales, reclamaciones territoriales, o interpretaciones sobre soberanía, manteniendo un enfoque centrado en la comunicación de conocimiento científico validado y en el respeto de los principios del Sistema del Tratado Antártico.
El desarrollo del chatbot fue posible gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile, a través del Fondo de Proyección al Medio Externo 2026, que financia iniciativas destinadas a fortalecer el vínculo entre la investigación científica y la sociedad.
Crédito fotografía: Instituto Milenio BASE
Chatbot antárticoProyecto Instituto Milenio BASE
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