Desde Hiroshima, los investigadores Hugo Benítez y César Cárdenas representan a Chile en dos encuentros científicos clave para la gobernanza antártica y la protección de los ecosistemas polares. Las reuniones convocan a expertos y delegaciones internacionales en medio de crecientes alertas por cambio climático, biodiversidad y conservación marina en el continente blanco.

Dr. Hugo Benítez en Reunión Consultiva del Tratado Antártico, representando al Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR) Crédito: Instituto Milenio BASE.

La ciudad de Hiroshima, en Japón, se transformó esta semana en uno de los principales centros mundiales de discusión sobre el futuro de la Antártica. Hasta allí llegaron delegaciones científicas y diplomáticas de distintos países para participar en la 48.ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico (RCTA) y la 28.ª reunión del Comité para la Protección del Medio Ambiente (CPA), instancias donde gobiernos y equipos científicos discuten medidas sobre conservación, biodiversidad y cambio climático en el continente blanco.

Mientras el Dr. Hugo Benítez, académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), investigador del Proyecto Anillo PIC², Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) e Instituto Milenio BASE (Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos), participa como delegado del Scientific Committee on Antarctic Research (SCAR) en discusiones vinculadas a biodiversidad terrestre y especies invasoras en ambientes antárticos, el Dr. César Cárdenas, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) e Instituto Milenio BASE, aporta su experiencia en conservación marina y gobernanza internacional de los recursos vivos del océano Austral, en momentos en que la comunidad científica advierte sobre la creciente presión ambiental que enfrenta el continente blanco.

Exposición de Dr. César Cárdenas sobre los principales resultados de la última reunión del CC en relación los temas de mutuo interés. Crédito: Instituto Milenio BASE.

“La investigación no termina en los datos ni en los papers”, señala Benítez. “La evidencia científica también debe estar presente en los espacios donde se discuten medidas de protección ambiental, conservación y gobernanza para la Antártica”. En las sesiones de Hiroshima, desarrolladas en el marco de la Antarctic Treaty Consultative Meeting, el doctor en Biología Evolutiva a investigador de los proyectos BASE, CHIC y PIC2, participa en la revisión y discusión de antecedentes científicos vinculados a biodiversidad terrestre, bioseguridad y monitoreo de especies invasoras en ecosistemas antárticos, como parte del trabajo científico desarrollado por el SCAR, organismo asesor del Sistema del Tratado Antártico.

“Siempre es importante participar en estas instancias ya que tanto CPA como SC CAMLRr tienen mandatos y formas de trabajar distintas, lo cual plantea desafío para avanzar en los temas comunes”, afirma Cárdenas, investigador INACH y BASE, en el marco de su rol la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, de la cual también es presidente del comité científico. “Esta es una instancia muy importante, especialmente este año, ya que tanto se ha desarrollado un taller conjunto entre el CPA y SC-CAMLR para discutir cómo avanzar en materias relacionadas con el cambio climático y el monitoreo del ecosistema antártico”, puntualiza el doctor en Biología Marina en torno a la instancia encargada de entregar recomendaciones técnicas a los Estados miembros.

 

Hugo Benítez y el monitoreo de especies invasoras en la Antártica

El investigador del Instituto Milenio BASE y académico de la Universidad Andrés Bello, Hugo Benítez, participa en las sesiones dedicadas a biodiversidad terrestre y subantártica, con énfasis en el monitoreo de especies no nativas y sus efectos sobre ecosistemas polares. Su trabajo se vincula al análisis de insectos plaga y su expansión en escenarios de cambio climático, línea desarrollada en el Proyecto Anillo PIC², que estudia la relación entre clima, dispersión biológica y alteración de hábitats.

Científicos César Cárdenas y Hugo Benítez en Hiroshima, Japón. Crédito: Instituto Milenio BASE.

En paralelo, su investigación en el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) se enfoca en la dinámica de los ecosistemas australes y su conectividad con ambientes subantárticos, aportando evidencia sobre la vulnerabilidad de estos sistemas frente a cambios ambientales recientes. En el marco de las reuniones en Hiroshima, estas líneas de trabajo se insertan en discusiones técnicas sobre bioseguridad, conservación preventiva y vigilancia ecológica en territorios antárticos.

 

César Cárdenas y la regulación de los recursos marinos del océano Austral

El investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE, César Cárdenas, centra su participación en las instancias vinculadas a la gestión y conservación de los recursos vivos marinos del océano Austral, en el marco de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.

Las discusiones abordan la regulación de la pesca en aguas antárticas, el seguimiento de especies clave como el kril y otras poblaciones marinas, y la evaluación de medidas de conservación en un contexto de presión ambiental creciente sobre los ecosistemas polares. Cárdenas es el actual presidente del comité científico 2026–2027, instancia encargada de elaborar recomendaciones técnicas que sirven de base para las decisiones adoptadas por los Estados miembros en materia de conservación de los recursos marinos vivos del océano Austral.

De acuerdo con reportes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la Antártica ha registrado un aumento sostenido de temperaturas en las últimas décadas, con la península Antártica destacando como una de las zonas de mayor calentamiento del planeta. Estudios publicados en revistas como Nature y Science han documentado la pérdida acelerada de masa en plataformas de hielo del oeste antártico, con incrementos relevantes al aumento del nivel del mar. En el ámbito marino, la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos ha señalado variaciones en la disponibilidad de kril antártico en sectores del océano Austral, especie clave en la cadena trófica del ecosistema. Investigaciones han reportado desplazamientos en la distribución de fauna marina asociados a cambios en temperatura superficial del océano y reducción del hielo marino estacional.

 

 

Fuente: Comunicado Instituto Milenio BASE

Fotografías: Hugo Benítez y César Cárdenas

Un reciente estudio genómico de gran escala, muestra que lo que creíamos como “una sola especie” podría ser en realidad cuatro linajes distintos, cada uno adaptado a su propio ambiente. La investigación tiene consecuencias directas para su conservación frente al cambio climático.

Pingüino papúa (Pygoscelis papua) alimentando a su cría en la Antártica. Foto: Constanza Barrientos.

Durante más de un siglo, los pingüinos papúa fueron tratados como una sola especie distribuida a lo largo del océano Austral, pero un nuevo estudio viene a cambiar esa visión. Un equipo internacional de investigadores, con participación de la Universidad de Los Lagos, la Universidad Andrés Bello, los Institutos Milenio CRG, BASE, y la Universidad de Chile, en asociación con la Universidad de California, Berkeley, analizó el genoma completo de 64 ejemplares provenientes de diez colonias en distintos puntos del hemisferio sur — desde las islas Malvinas hasta las cercanías de la Antártica, pasando por las islas Kerguelen, Crozet y Macquarie. Lo que encontraron transforma nuestra comprensión de estas aves: el ADN revela la existencia de cuatro linajes profundamente divergentes, cada uno con huellas genéticas propias, que reflejan su adaptación al ambiente donde vive y que representan etapas avanzadas del proceso de especiación.

De este modo, el océano Austral — que rodea la Antártica — no es un ambiente del todo homogéneo. Sus temperaturas, su cubierta de hielo marino, su salinidad y la cantidad de alimento disponible varían enormemente de una zona a otra. Diferencias ambientales que durante millones de años, fueron dejando una “marca” en el ADN de los pingüinos que habitaban cada región. “El ambiente no es solo el escenario donde viven los organismos, también es una fuerza que moldea su ADN a través del tiempo, dejando huellas en su genoma”, señala la Dra. Daly Noll, académica de la Universidad de Los Lagos e investigadora adscrita de los Institutos Milenios BASE y al CRG y autora del estudio.

“En el océano Austral, estas diferencias ambientales han impulsado que los pingüinos papúa sigan caminos evolutivos distintos e independientes, evidenciando un proceso de especiación”, afirma la doctora en Ecología y Evolución.

 

Dra. Daly Noll, académica U. Lagos e investigadora institutos Milenio CRG y BASE en la Antártica. Foto: Daly Noll.

Las diferencias no están en todo el ADN, sino en partes clave

Para llegar a estos resultados, las y los investigadores procesaron más de nueve millones de variantes genéticas. No se trata de diferencias al azar, advierten. Las divergencias más significativas se destacan en regiones del genoma asociadas a funciones claves, como la regulación de la temperatura corporal, el metabolismo energético y la comunicación.

Este último punto fue uno de los hallazgos más inesperados: varios grupos muestran cambios en genes relacionados con el aprendizaje vocal, lo que sugiere que las diferencias en las vocalizaciones podrían estar contribuyendo al aislamiento reproductivo entre ellos.

“En esta investigación pudimos delimitar las cuatro especies de pingüinos papua, y hacer la descripción formal completa de una de ellas, utilizando datos genómicos con varias otras aproximaciones”, señala la Dra. Juliana Vianna, académica UNAB y directora alterna del Instituto Milenio CRG. “Además nuestro estudio utiliza modelos de distribución de especies a futuro con el cambio climático, y vimos que cada una de ellas responderá de forma diferente, algunas con mayor grado de amenaza que otras”, puntualiza la también investigadora del Instituto Milenio BASE.

La magnitud de las diferencias genéticas entre los cuatro grupos es comparable a la que se observa en otras aves que ya son reconocidas como especies distintas. Por eso, el estudio propone que estos linajes sean considerados cuatro especies independientes, respaldando esa propuesta con evidencia genómica, morfológica y ecológica. Una de ellas — el pingüino papúa de las islas Kerguelen, es descrita formalmente como especie nueva para la ciencia.

 

Una advertencia para el cambio climático

“Una sola especie” podría ser cuatro linajes distintos: cada uno adaptado a su propio ambiente. Foto: Claudia Ulloa.

El hallazgo tiene implicaciones que van más allá de la taxonomía, subrayan los equipos internacionales de investigación. “Hasta ahora, todos los pingüinos papúa eran evaluados como una sola unidad de conservación, dominada en número por el grupo de la península Antártica. Eso hacía que los demás grupos, mucho menos numerosos y más vulnerables, quedarán invisibles en los registros globales”, indican.

Las proyecciones del estudio muestran que, bajo los escenarios climáticos esperados para 2050, tres de los cuatro grupos podrían perder una parte significativa de su hábitat marino. “Algunos ya están en retroceso: las colonias monitoreadas en la Isla Macquarie han perdido el 50% de sus parejas reproductivas en las últimas tres generaciones”, señala el equipo.

“Este estudio muestra que incluso en organismos muy conocidos todavía puede existir diversidad biológica no reconocida, y que identificarla correctamente es un paso fundamental para cualquier evaluación seria de conservación”, concluye el Dr. Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE.

Esta investigación internacional —advierten— es también una demostración del poder de la genómica de nueva generación aplicada a preguntas ecológicas y evolutivas. Usando tecnología

“No se trata solo de leer el ADN, sino de saber dónde mirar”, indica la Dra. Daly Noll. Foto: Claudia Ulloa.

de secuenciación de alto rendimiento, fue posible reconstruir la historia evolutiva de estas aves con una resolución antes imposible y conectar esa historia con el ambiente que la moldeó. “No se trata solo de leer el ADN, sino de saber dónde mirar”, indica la Dra. Daly Noll. “La genómica nos permite identificar con precisión qué regiones del genoma contribuyen a la divergencia entre linajes, y cómo estas reflejan la adaptación a distintos ambientes”, sostiene.

 

El estudio contó con la participación de los Institutos Milenio Centro de Regulación del Genoma (CRG) y Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), la Universidad de Los Lagos y la Universidad de Chile, junto a instituciones de Australia, Reino Unido, Francia, Sudáfrica, Argentina, España, Mónaco, Venezuela y Estados Unidos. Se enmarca además en la tesis doctoral de Daly Noll en el Programa de Doctorado en Ciencias, mención Ecología y Biología Evolutiva, de la Universidad de Chile, bajo la cotutoría de la Dra. Juliana Vianna y del Dr. Elie Poulin y el proyecto Fondecyt de Postdoctorado ANID.

 

Comunicado: Instituto Milenio CRG y BASE
Fotografías: Claudia Ulloa

Una agenda de reuniones, colaboraciones y nuevas alianzas marcó la visita de la científica Camila Neder a la región de Magallanes. El recorrido evidenció cómo la investigación antártica se construye desde el trabajo conjunto entre instituciones, territorios y disciplinas. Desde biodiversidad hasta divulgación, las gestiones buscaron abrir nuevas rutas de cooperación. Un despliegue que busca ir más allá de la investigación individual.

Encuentro con integrantes de Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS-UMAG). Foto: Camila Neder.

En el marco del fortalecimiento de la presencia territorial del Instituto Milenio BASE, la científica Dra. Camila Neder desarrolló una agenda de trabajo en Punta Arenas orientada a consolidar vínculos estratégicos y generar nuevas oportunidades de colaboración en ciencia antártica. Viajando desde Concepción, la visita permitió articular esfuerzos con instituciones clave y avanzar en líneas de investigación con impacto regional e internacional.

Uno de los ejes centrales del recorrido fue el trabajo conjunto con el Instituto Antártico Chileno (INACH), donde se reunieron con los investigadores César Cárdenas, Lucas Krüger, Francisco Santa Cruz y Magdalena Márquez, abordando nuevas ideas de investigación enmarcadas en la proposición del Área Marina Protegida del Dominio 1, sobre la distribución y uso de hábitat de depredadores tope en la Península Antártica. Asimismo, se profundizó la colaboración con el equipo de la red de sensores de INACH, proyectando la formalización del convenio BASE–INACH iniciado previamente junto a la Data Manager Catalina Marín (Instituto Milenio BASE).

Junto a speakers TEDx Punta Arenas: Pamela Ríos, Beatrix Schlarb-Ridley, Bernd Sierk, ⁠Leyla Cárdenas y Ximena Araya. Foto: Camila Neder

La agenda también incluyó encuentros con equipos de la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), donde se discutieron diseños experimentales enfocados en biodiversidad subantártica, particularmente en el estudio de moluscos. Estas iniciativas se vinculan a proyectos FONDECYT recientemente adjudicados y a la formación de estudiantes de postgrado, fortaleciendo el desarrollo científico desde la región.

En paralelo, la visita integró espacios de divulgación y vinculación internacional, como la participación en charlas TEDx Punta Arenas, con enfoque ciudadano sobre la perspectiva antártica, y reuniones con organizaciones como el British Antarctic Survey (BAS), Fundación Antártica21 y MAPBIOMAS. Estas instancias permitieron explorar colaboraciones en ciencia a bordo, cartografía antártica y comunicación científica con alcance global. Hubo gran interés en el desarrollo e impacto de los cuentos “Había una vez, un cuento científico”, proyecto al que la científica hace referencia en la reciente publicación del libro “Educación antártica en Chile: Experiencias aprendizajes y proyecciones”. 

Entrevista Dra. Camila Neder en canal ITV Patagonia. Crédito: ITV Patagonia.

Finalmente, el recorrido contempló encuentros con medios, como ITV Patagonia para relevar la importancia de la investigación interdisciplinaria en el territorio. En conjunto, desde experticias profesionales propias estas acciones consolidan una estrategia de vinculación amplia, posicionando al Instituto Milenio BASE como un actor clave en la articulación de ciencia, sociedad y cooperación internacional en torno a la Antártica.

Cada 25 de abril se conmemora el “Día Mundial del Pingüino”, una fecha que busca generar conciencia sobre la conservación de estas carismáticas especies. Desde Chile, equipos científicos advierten que su estado actual no solo evidencia amenazas locales, sino también impactos globales del cambio climático.

Dra. Juliana Vianna y Dra. Fabiola León durante estudio de pingüino emperador en la Antártica. Foto: Nadia Politis

El estado de conservación de los pingüinos se ha convertido en una señal de alerta sobre la salud de los ecosistemas marinos a nivel global. Así lo plantea la académica de la Universidad Andrés Bello e investigadora del Instituto Milenio BASE e Instituto Milenio CRG, Dra. Juliana Vianna. La doctora en Ciencias Biológicas mención Ecología, advierte que la importancia del estudio de estas especies se debe a su rol clave como indicadores del equilibrio oceánico.

“Los pingüinos son centinelas del océano: cuando sus poblaciones disminuyen, lo que estamos viendo es un desequilibrio mayor en los ecosistemas marinos. No es solo la pérdida de una especie, es una señal de alerta sobre el estado del planeta. Su conservación es, en el fondo, una decisión sobre nuestro propio futuro”, afirma la coordinadora científica del proyecto 1000Genomas.

Preocupación por conservación de pingüino de Humboldt y pingüino emperador. Fotos: jmclatchie y Claudio González-Wevar.

En Chile, el pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti) enfrenta crecientes presiones debido a la coexistencia de su hábitat con proyectos industriales en la zona norte del país. “Esta situación ha instalado un debate público sobre los límites entre desarrollo económico y conservación ambiental, evidenciando la fragilidad de uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta”, advierte desde Noruega la científica Dra. Fabiola León.

La investigadora advierte que la disminución de estas poblaciones no es un fenómeno aislado. “Los pingüinos cumplen funciones esenciales en las cadenas tróficas y en el transporte de nutrientes, por lo que su deterioro tiene efectos en cascada sobre los sistemas naturales y, eventualmente, sobre actividades económicas vinculadas al océano”, sostiene.

 

Una preocupación global

A nivel internacional, el caso del pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) ha generado especial preocupación. “Esta especie depende del hielo marino antártico para su reproducción, un entorno que se ha visto alterado por el calentamiento global”, señala Eduardo Pizarro, investigador doctoral del Instituto Milenio BASE. “Estudios recientes han documentado pérdidas masivas de crías debido al quiebre anticipado del hielo, afectando directamente su supervivencia”, señala.

Dra. Juliana Vianna, Claudia Ulloa y Eduardo Pizarro durante expedición antártica mar de Weddell para estudio de pingüino emperador. Foto: Juliana Vianna.

En este contexto, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) actualizó su estado de conservación a “en peligro de extinción”, reflejando el riesgo creciente que enfrenta la especie. Para Claudia Ulloa, investigadora doctoral UC y del Instituto Milenio BASE, estos antecedentes confirman que la crisis ya no es sólo local, sino global. “La protección de los pingüinos se vincula directamente con la necesidad de resguardar las condiciones que sostienen la vida en el planeta”, puntualiza.

El caso del pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti) y del pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) muestran con claridad que, aunque habitan ecosistemas distintos, ambos enfrentan amenazas que ya están documentadas por la ciencia, reflexiona la Dra. Juliana Vianna quien además dirige el Laboratorio de Biodiversidad Molecular en la Universidad Andrés Bello.

Estudios cuantitativos recientes revelan que la vulnerabilidad del género Pygoscelis varía según cada colonia, con tendencias críticas para P. adeliae y P. antarcticus en la península Antártica, especialmente donde coexisten con P. papua. “El análisis de la dinámica poblacional es clave para anticipar riesgos de extinción local”, afirma la estudiante de Magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad de Chile, Aline Ubilla Mussa. La investigadora del Laboratorio de Biodiversidad Molecular UNAB del Instituto One Health, enfatiza que integrar modelos matemáticos y estocasticidad ambiental permite diseñar estrategias de conservación personalizadas. Estos hallazgos nos recuerdan que cada colonia es un mundo y si queremos generar estrategias de conservación efectivas, nuestras acciones deben adaptarse a la realidad particular que cada grupo de pingüinos enfrenta.

 

Fortalecimiento de vigilancia y monitoreo

Junto al Dr. Lucas Krüger, del Instituto Antártico Chileno (INACH) desde 2023 que ha encabezado expediciones estratégicas de contingencia para estudiar la gripe aviar en la Antártica, que ha afectado a pingüinos, pero también a cormoranes y skuas. “En marzo de 2024 Chile dio a conocer la detección de casos positivos de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica, durante la LX Expedición Científica Antártica (ECA 60) organizada por el INACH”, recuerda Krüger.

Dr. Lucas Krüger y Eduardo Pizarro en expedición antártica para estudio de aves y gripe aviar. Foto: Eduardo Pizarro.

Desde el inicio del monitoreo del virus altamente patógeno de la influenza aviar en ejemplares de aves en la Antártica, el Comité Científico para la Investigación en la Antártica (SCAR por sus siglas en inglés) ha realizado el seguimiento del virus en los territorios antárticos y subantárticos. “Un trabajo que desde Chile se está realizando de forma continua y sistemática”, reflexiona el doctor en biología e investigador del Instituto Milenio BASE.

Investigaciones han mostrado que, bajo escenarios actuales de emisiones, hasta un 80% de las colonias de pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) podrían desaparecer hacia fines de siglo debido a la pérdida de hielo marino. A esto se suman eventos recientes donde colonias completas han, muy probablemente, perdido un número importante de crías por el quiebre anticipado del hielo. En paralelo, el pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti) mantiene una población estimada de menos de 35 mil individuos, enfrentando presiones constantes en su hábitat costero en Chile y Perú.

 

Por: Nadia Politis

Fotografía de portada: Eduardo Pizarro

A través de la firma de un pionero convenio de colaboración, el Instituto Milenio BASE y la Municipalidad de Huechuraba consolidan el inicio de una mesa de trabajo que considerará proyecciones inmersivas sobre la Antártica, junto al Planetario Huechuraba y en formato full dome, y asesoría científica en materia de educación antártica. La nueva alianza busca acercar la investigación polar a la comunidad a través de experiencias inmersivas y vivenciales.

Instituto Milenio BASE junto a alcalde Max Luksic. Crédito: Municipalidad de Huechuraba.

Bajo la cúpula envolvente, el hielo se extiende en todas direcciones y el sonido del viento parece rodear a la audiencia. Desde la cubierta de un buque, en medio de la Antártica, la experiencia sumerge a las personas en un paisaje remoto y sobrecogedor, donde la Ciencia cobra vida en 360°: pingüinos, equipos científicos, y condiciones extremas invitan a una aventura polar. Esa es la apuesta del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) junto a la Municipalidad de Huechuraba y su Planetario: transformar la investigación antártica en una vivencia inmersiva, accesible y cercana para toda la comunidad.

“Este convenio establece una alianza estratégica para la generación y difusión de contenidos audiovisuales basados en resultados científicos desarrollados por el instituto, los que serán adaptados para experiencias inmersivas en el Planetario de Huechuraba”, señala el Dr. Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE. El convenio, busca marcar un nuevo paso en la divulgación científica en Chile, integrando investigación de frontera con tecnologías audiovisuales inmersivas, en virtud del desarrollo de contenidos en formato fulldome con el Planetario de Huechuraba, centrados en la Antártica y los ecosistemas subantárticos, acercando este conocimiento a públicos diversos.

“Además, esta colaboración busca decodificar la evidencia científica en relatos accesibles, cercanos y humanos, que permitan comprender la relevancia de estos territorios para nuestro planeta. Que la Antártica nos permite proyectar el futuro y los desafíos de conservación en medio de la crisis climática en la cual nos encontramos”, puntualiza la Dra. Julieta Orlando, académica de la Universidad de Chile, presidenta de la Sociedad de Microbiología de Chile (SOMICH) y directora alterna del Instituto Milenio BASE.

Equipo de Educación y Comunicaciones de Planetario Huechuraba. Crédito: Instituto Milenio BASE.

La iniciativa incluye la promoción conjunta de actividades de divulgación científica, como exhibiciones, talleres y charlas dirigidas a la comunidad. De este modo, se busca fortalecer la cultura científica en torno a la Antártica y los territorios subantárticos, fomentando el vínculo entre ciencia, educación y territorio en la comuna de Huechuraba.

El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio climático sobre la biota. Trabajo colaborativo que busca proponer políticas de conservación y gobernanza para la Antártica, el océano Austral y las regiones subantárticas, así como sensibilizar y comunicar a un público amplio sobre las amenazas que enfrentan estos ecosistemas.

El Instituto Milenio BASE pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Más información en https://www.institutobase.cl 

 

Fotografías: Municipalidad de Huechuraba e Instituto Milenio BASE

Aves adorables, navegantes del hielo, o carismáticas especies ícono del continente antártico. Como cada año, el Día Mundial del Pingüino se conmemora un 25 de abril como una fecha que busca concienciar sobre la importancia de la conservación de estas aves marinas. Estudios científicos que se encuentran analizando los datos obtenidos en las recientes expediciones antárticas que desde Chile promueven el trabajo colaborativo y la investigación polar para comprender y mitigar los riesgos asociados a las enfermedades aviares en la región. Grupos de investigación del Instituto Milenio BASE, la Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile, Universidad Austral de Chile y el Instituto Antártico Chileno (INACH) regresan luego de prolongadas expediciones en terreno y analizan datos sobre las aves más emblemáticas del continente blanco. Vigilancia epidemiológica y protocolos de bioseguridad reforzados buscan seguir estudiando Influenza Aviar Altamente Patógena en el territorio.

Desde el Laboratorio Biodiversidad Molecular UC, perteneciente a la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), liderado por la Dra. Juliana Vianna (UC/CRG/BASE/Lili), destacan a los pingüinos como modelos de estudio únicos debido a su papel crucial papel comprender sus adaptaciones al entorno en un contexto de cambio climático: “Al igual que otras aves marinas, los pingüinos son bioindicadores clave de la salud de los océanos”, señala la Dra. Fabiola León (UC/CRG/BASE), especialista en conservación biológica y bioinformática. “Los pingüinos desempeñan un rol fundamental como ingenieros ecosistémicos, influyendo en la dinámica de su entorno y contribuyendo a la estabilidad de los hábitats marinos”, advierte.

Paisaje antártico. Crédito:Eduardo Pizarro

Fabiola León, doctora en Ciencias con mención en Zoología, se enfoque en estudiar las características genómicas de los pingüinos, analizando cómo sus genes responden a diversas presiones ambientales. Esto, con el objetivo de comprender cómo estas aves se adaptan a diferentes condiciones de temperatura, hielo y alimento, que varían según la especie y la región en la que habitan: “Esta foco es particularmente relevante tanto para los pingüinos antárticos como para las especies más temperadas, como los pingüinos del género Spheniscus, incluidos los pingüinos de Humboldt, que viven en regiones donde las presiones antropogénicas, como la sobrepesca, la contaminación, y la pérdida de hábitats, están afectando gravemente su supervivencia”, señala.

Resistencia o susceptibilidad de los pingüinos ante Influenza Aviar, que es estudiada desde un enfoque genómico por la científica Claudia Ulloa Contreras (UC/CRG/BASE), especialista en manejo e investigación de fauna silvestre. Como parte de sus estudios de doctorado, la investigadora destaca el rol del “forrajeo” de pingüinos en la Antártica. Es decir, al comportamiento de búsqueda y obtención de alimento que realizan las distintas especies para sobrevivir en un entorno extremadamente frío y con recursos limitados y estacionales: “El estudio, en el cual estamos trabajando, contempla dos años de medición en puntos como isla Kopaitic -en cercanías a la base O´Higgins del Ejército de Chile- y en punta Armonía -en isla Nelson”, destaca.

De izquierda a derecha, Carolina Marquez, Claudia Ulloa y La Dra. Fabiola Leon. Credito: Constanza Barrientos

Trabajo que también contempla una la segunda línea de investigación, vinculada a la detección de influenza H5N1 en la Antártica. Cepa del virus de la influenza aviar altamente patógena (IAAP), específicamente del subtipo H5N1 de la rama 2.3.4.4b, que ha estado circulando globalmente en aves desde 2020-2021, aclara: “Primero identificamos el virus y después identificamos qué genes -de esas poblaciones- están participando, o influyendo, en que estas aves sean más o menos resistentes a la infección por influenza. Por ejemplo, ahora tenemos estos nuevos registros de skuas y queremos saber por qué estas aves están siendo tan afectadas. La temporada anterior vimos pingüinos, pero no con tanta afectación como estas aves… ¿Los pingüinos se han adaptado al virus? Ese tipo de preguntas estoy haciendo a través de la genética de poblaciones”, puntualiza Ulloa. Colaboración que también se realiza con los científicos Dr. Luis Vargas Chacoff (UACh/IDEAL/BASE) y Daniela Nualart (UACh/BASE).

La referencia de la experta en manejo y muestreo biológico de fauna silvestre, es en alusión a los primeros registros de mortalidad de skuas por gripe aviar altamente patógena en la Antártica. A principios de 2025. Equipos de investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto Milenio BASE, Instituto Milenio CRG e Instituto Antártico Chileno, revelaron niveles inusuales de mortalidad de las aves antárticas en su distribución más meridional – más allá del círculo polar antártico- producto del virus de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica. El Registro más austral de la enfermedad registrado hasta la fecha, y pudiendo tener implicancias críticas para la conservación de la fauna marina en la región.

Drones para mapear pingüinos

Más al sur del país, desde Punta Arenas y Valdivia investigadores utilizan drones y rastreadores GPS para mapear colonias de pingüinos y monitorear el movimiento de las aves cuando se sumergen en el océano Austral. Es el caso del Dr. Lucas Krüger (INACH/BASE) y Albert Palomino (UACh/BASE) que además de tomar muestras de sangre y realizar registro de medidas morfológicas, trabajan en el monitoreo de nidos utilizando drones.

Pingüino Barbijo y cría en la Antártica. Crédito: Constanza Barrientos

Con más de diez campañas instalándose con campamentos en la Antártica, el Dr. Lucas Krüger se especializa en el estudio de ecología de aves marinas durante su período de reproducción: “En Antártica estos períodos oscilan entre noviembre y marzo, momento en los cuales es posible estudiarlos con mayor detalle. Nos situamos donde ellos se están reproduciendo, y por lo general son zonas lejanas a las bases antárticas, por lo que tenemos que acampar por largos períodos de tiempo”, puntualiza. Expedición que en su última realización superó los 30 días acampando en punta Armonía, ubicada en el lado oeste de isla Nelson en las islas Shetland del Sur.

Así, poder evaluar el efecto del cambio climático sobre los pingüinos, con énfasis en el pingüino barbijo (Pygoscelis antarcticus) ha sido parte de los objetivos del equipo, realizando estudios de parámetros como el éxito reproductivo, y el efecto de la topografía o los relieves sobre las colonias: “Las colonias más resguardadas están respondiendo de una manera, mientras que colonias más expuestas, de otra forma distinta”, dice Albert Palomino (UACh/BASE) investigador de doctorado de la Universidad Austral de Chile.

“A su vez, estamos realizando trabajos para la actualización de los tamaños poblacionales de distintas colonias de pygoscelidos, utilizando las fotos de drones para estimar los tamaños poblacionales”, señala el investigador Eduardo Pizarro (UC/CRG/BASE), también integrante del Laboratorio Biodiversidad Molecular UC y e integrante del último campamento antártico en la zona. Al señalar las colonias de pygoscélidos en la Antártica, Pizarro apunta a las agrupaciones de pingüinos del género Pygoscelis que se reproducen y viven en conjunto en áreas específicas del continente antártico y sus islas cercanas: “Estamos construyendo modelos de detección de objetos para realizar esta estimación con mayor precisión”, destaca.

Dr.Lucas Kruger y Eduardo Pizarro en Punta Armonía, Antártica Crédito: Gaspar Mejías

“Los pingüinos barbijo son muy especializados en alimentarse con kril antártico (Euphausia superba)”, señala Lucas Krüger, doctor en Biología con especialización en ecología marina. Ecología espacial, movimiento, cómo buscan alimento y cómo los factores ambientales afectan a las aves marinas, son parte de los objetivos en cada expedición: “Hemos empleado un conjunto de métodos que incluyen conteo local, conteo por imágenes por drones, rastreo de animales -para conocer cómo se mueven y cómo utilizan los distintos hábitats de la zona- y también el monitoreo de las condiciones locales para estudiar la topografía, vegetación y morfología del ambiente”, afirma.

“Entendiendo cada vez más cómo estas increíbles aves marinas son capaces de responder ante nuevas condiciones, podemos anticipar las amenazas derivadas del cambio climático, como el aumento de las temperaturas, la alteración de los patrones de hielo y la disminución de los recursos alimentarios”, reflexiona la Dra. Fabiola León. “Su bienestar refleja el estado general del ecosistema marino, lo que hace que su estudio nos proporcione información valiosa sobre los efectos del cambio climático y las actividades humanas en los océanos”, señala.

El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio climático sobre la biota. A su vez, busca proponer políticas de conservación y gobernanza para la Antártica, el océano Austral y las regiones subantárticas, así como sensibilizar y comunicar a un público amplio sobre las amenazas que enfrentan estos ecosistemas. El Instituto Milenio BASE pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Más información en https://www.institutobase.cl 

 

 

Por: Nadia Politis

Fotografías: Constanza Barrientos

El Instituto de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE, abre su concurso de posición postdoctoral en ADN Ambiental, Metabarcoding y Metagenómica para investigaciones de biodiversidad en zonas antárticas y subantárticas.

El Instituto de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos llama a concurso público para una posición postdoctoral en ADN Ambiental, Metabarcoding y Metagenómica para investigaciones de biodiversidad en zonas antárticas y subantárticas. Podrán postular chilenos/as o extranjeros/as. El/la postdoctorante se integrará al equipo de investigación “Observatorio de la Biodiversidad”, junto con entregar apoyo transversal a la investigación de otros grupos del instituto. El lugar de desempeño es con preferencia en Punta Arenas, Región de Magallanes y Antártica Chilena.

Esta línea de investigación busca mejorar el conocimiento de biodiversidad antártica y subantártica, a través de la caracterización y del monitoreo de ecosistemas marinos y terrestres para detectar cambios significativos de las comunidades de macro y microorganismos, como consecuencias del cambio climático antropogénico, utilizando tecnologías avanzadas como análisis de ADN ambiental (eDNA), metabarcoding y metagenómica.

El/la investigador/a deberá diseñar, desarrollar e implementar flujos de trabajo bioinformáticos que permitan procesar y analizar datos de secuenciación masiva, con especial énfasis en metodologías de Metabarcoding y Metagenómica. El/la investigador/a participará en el estudio de muestras previamente disponibles en el laboratorio y también en la obtención de nuevas muestras mediante expediciones a terreno. En tanto que los requisitos son poseer el grado académico de Doctor/a en programas nacionales acreditados o sus equivalentes extranjeros, en disciplinas atingentes al perfil requerido: ecología, biología evolutiva, microbiología, o disciplinas relacionadas, y disponibilidad para comenzar a trabajar preferentemente a contar de mayo de 2025.

Los documentos para presentar a la postulación son:

  • Certificado de grado de Doctor/a (se acepta fotocopia simple para postular, a los/as postulantes seleccionados/as se les solicitarán los documentos originales o certificados)
  • Currículum vitae, destacando la investigación realizada, a través de participación en proyectos de investigación y artículos publicados o aceptados. Incluir indicadores bibliométricos como índice H. Además, incorporar enlace para portal académico personal como ORCID y/o Google Scholar
  • Una carta de intención
  • Dos cartas de recomendación

En el caso de que el/la investigador/a seleccionado/a sea de nacionalidad extranjera, deberá acreditar residencia en el país, a través de visa de residencia definitiva o temporaria o documento que acredite solicitud de visa definitiva con autorización de trabajo a la fecha de inicio del proyecto. También es posible considerar visa de estudiante con autorización de trabajo. Para ello, deberán enviar el documento que lo acredite y cédula de identidad para extranjeros/as vigente. Si el/la investigador/a seleccionada posee visa temporaria, deberá enviar el documento que lo acredita y cédula de identidad para extranjeros vigente. Si cuenta con residencia definitiva, deberá presentar este último documento. En casos calificados, se analizará la pertinencia de otras visas. La tramitación del contrato quedará sujeta a la presentación de los documentos antes mencionados.

Bases e información respecto a este concurso están disponibles en este link a partir de enero de 2025. La presentación de antecedentes debe realizarse a través del correo electrónico administracion@institutobase.cl y el plazo vence impostergablemente el 31 de marzo de 2025. La resolución final respecto de la adjudicación de las posiciones postdoctorales será efectuada por el el Consejo de Investigadores/as Principales del proyecto ICN2021_002, durante abril de 2025.

 


 

En el marco del Día Internacional de la Mujer y Niña en Ciencia, declarado cada 11 de febrero por las Naciones Unidas, ambos organismos se unieron al Instituto Milenio BASE para reflexionar en torno a la investigación en biodiversidad, la equidad de género y el rol de niñas y adolescentes en la incidencia pública.

 

Santiago, 10 de febrero de 2023.- A través de la campaña #TremendasCientíficas #11F Fundación Tremendas, la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/ UNESCO Santiago) y el Instituto Milenio BASE se unieron para reflexionar en torno a la equidad de género, la Ciencia, y el rol de jóvenes y niñas en la incidencia pública.

A través de las preguntas “¿Por qué es importante que las niñas/mujeres se interesen en el estudio de la biodiversidad Austral?” y “¿Por qué la educación de niñas y adolescentes en ciencias es clave para motivar la participación de mujeres en STEM?”, durante todo febrero se compartirán reflexiones y miradas de científicas, jóvenes y niñas a través de las redes sociales de las tres instituciones.

Para la Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE, visibilizar la diversidad de miradas de mujeres en torno a la investigación enriquece las reflexiones en torno a la labor científica: “Cada vez es más importante que podamos conocer diversos puntos de vista, distintas disciplinas y enfoques de la Ciencia. En el caso de nuestro Instituto Milenio BASE, contamos con un porcentaje importante de investigadoras de Puerto Williams, Punta Arenas, Valdivia, Concepción y Santiago enfocadas en la biodiversidad antártica y subantártica”, afirma.

Por su parte, María Ignacia Aybar, directora ejecutiva de Fundación Tremendas, comenta la relevancia de generar alianzas que potencien la participación de niñas y mujeres en las ciencias: “Es muy importante que las niñas conozcan a otras referentes y que ellas mismas se inspiren unas a otras para seguir carreras científicas. La educación es primordial para reducir las brechas de género y esta colaboración apunta a eso”, señala.

En 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de febrero como el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia en reconocimiento al papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología. Así, cada año se busca visibilizar y apoyar a mujeres científicas, junto con promover el acceso de mujeres y niñas a la educación, capacitación e investigación en los ámbitos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Millennium Institute Biodiversity of Antarctic and Subantarctic Ecosystems) es un centro de excelencia dependiente de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID) que busca generar conocimiento científico de frontera, junto con formar jóvenes investigadores e investigadoras en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos. Más información en https://institutobase.cl

 

 

Por: Nadia Politis y Sara Vidal
Fotografía: I. Milenio BASE/N.Politis

El Doctor en historia Peder Roberts, analizará cómo el cambio climático afecta al sistema internacional que brinda gobernanza al continente austral: el Sistema del Tratado Antártico. El investigador principal del Instituto Milenio BASE, y académico de la Facultad de Derecho de la U. de Chile, Prof. Luis Valentín Ferrada moderará el encuentro, que se desarrollará en modalidad híbrida (física y virtual).

Tras una exitosa negociación del Año Geofísico Internacional (AGI) de 1957-1958, fue en 1959 cuando en Washington D.C., Estados Unidos, se adaptó el Tratado Antártico, que entró en vigor desde 1961. Este acuerdo consagra a la Antártica como un continente destinado a la paz y a la investigación científica. Durante las décadas siguientes, el sistema internacional reguló aspectos como la protección ambiental, la explotación de recursos vivos, el turismo y las actividades no gubernamentales, normativa vigente hasta la actualidad.

El Comité Científico para la Investigación en la Antártica, SCAR (Scientific Committee on Antarctic Research) ha advertido en su último informe sobre el impacto global del cambio climático en la Antártica, debido al incremento de las emisiones de CO₂ y otros gases de efecto invernadero. “Este proceso continuará afectando a la atmósfera y al Océano Austral, con consecuencias determinantes sobre el ecosistema antártico y subantártico”, señala el organismo, y alienta a la comunidad internacional a tomar acción.

Para contribuir a la reflexión sobre los efectos del cambio climático al Sistema del Tratado Antártico, la legislación internacional, la actividad y el conocimiento científico, el Dr. Peder Roberts, de visita académica en Chile, realizará la conferencia “Cambio climático: ¿amenaza los fundamentos del Sistema del Tratado Antártico?”. La instancia buscará vincular la Historia de la Ciencia Antártica con un análisis al sistema internacional, y los efectos del cambio climático en el sexto continente.

Peder Roberts es doctor en Historia (Universidad Stanford), profesor asociado de la Universidad de Stavanger (Noruega) e investigador de la División de Historia de la Ciencia, la Tecnología y el Medioambiente del Real Instituto de Tecnología KTH (Suecia). Es uno de los co-directores del Comité Permanente de Humanidades y Ciencias Sociales del Comité Científico para la Investigación en la Antártica (SCAR) y lidera el proyecto del Consejo Europeo de Investigación “Greening the Poles: La ciencia, el medioambiente y la creación moderna del Ártico y la Antártica” (2017-2022).

La charla magistral se realizará en inglés, el próximo jueves 16 junio de 2022 a las 12:30 hrs. A su vez, el encuentro se desarrollará en modalidad híbrida, contando con una participación virtual vía Zoom (previa inscripción) y una participación física en la sala Matilde Brandau de la Facultad de Derecho Universidad de Chile (Santa María 076, 6° piso, Santiago). Previo al acceso se solicitará Pase de Movilidad a las y los asistentes.

Fotografías y texto: I. Milenio BASE/ N.Politis 

En el marco de la Expedición Científica Antártica (ECA 58) del Instituto Antártico Chileno (INACH), la Base Naval Capitán Arturo Prat, destacó la trayectoria científica de la Dra. Julieta Orlando, que contempló una estadía de más de 30 días en la base antártica de la Armada de Chile.

Base Capitán Arturo Prat de la Armada de Chile en la Antártica. Fotografía: I. Milenio BASE/J.Orlando.

Un reconocimiento al trabajo en equipo, desempeño científico en terreno y dirección de logística y coordinación polar, recibió Julieta Orlando, Doctora en Ciencias mención Microbiología y directora alterna del Instituto Milenio BASE.

Dra. Julieta Orlando y Capitán de Corbeta Oficial de Mar, Eduardo Domínguez. Imagen: I. Milenio BASE/J.Orlando.

El Capitán de Corbeta Oficial de Mar, Eduardo Domínguez, quien se desempeña actualmente como Comandante de la Base Naval Capitán Arturo Prat, subrayó los 10 años de experiencia antártica de Orlando, a través de la entrega de una Moneda de la Marina de Chile: “He tenido la oportunidad de vivir en un refugio del INACH, en bases científicas, del Ejército, de la Armada, acampado, y navegado en siete busques”, señala la microbióloga, valorando la diversidad de experiencias que ha obtenido de las expediciones antárticas.

La Base Arturo Prat, de la Armada de Chile, fue un destino que surgió como un cambio de planes en la ruta, observa la Dra. Orlando, ya que las Expediciones Científicas Antárticas (ECA) requieren de coordinación entre equipos y optimización de recursos. Con este objetivo, coordinó la obtención de muestras del caracol Neobuccinum eatoni para una de sus colegas, extendiendo así su estadía austral entre febrero y marzo de 2022.

Reconocimientos de base Capitán Arturo Prat, de la Armada de Chile, a Dra. Julieta Orlando. Imagen: I. Milenio BASE/J.Orlando.

Entre bailes de cueca, convivencias 24/7 y experiencias de camaradería y colaboración, la Dra. Orlando pudo conocer las implicancias de una estadía de larga extensión en una base del territorio antártico: “Estando en el continente uno tiene la posibilidad de ver distintas realidades. Es destinito estar en una base de la Armada de Chile, en una del Ejército de Chile, o en una instalación en la cual sólo se hospedan civiles; como también es muy diferente estar en tierra firme que navegando”, señala Julieta Orlando.

Además, la Dra. Orlando recibió otros presentes por parte de los integrantes tanto de la Dotación como de la Brigada de Reparaciones de la Base Naval Arturo Prat 2021-2022, gestos valorados por la directora alterna del Instituto Milenio BASE: “Me siento muy reconocida, pero también siento que esto no es un premio, sino que es el resultado de lo que genera la convivencia antártica, y que tiene muchas aristas. Siento que, aunque vuelva al mismo lugar, la experiencia siempre es diferente, y esta expedición en particular fue distinta porque, a diferencia de las otras veces, estuve como única representante de nuestro equipo de investigadores, y pude integrarme de buena manera al grupo presente en la base”, reflexiona.

Por: Constanza Barrientos.
Fotografías: I. Milenio BASE/ J.Orlando