Gaspar Mejías es un joven estudiante de magíster con raíces chileno-holandesas que, a inicios de 2024, llegó al Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile en Santiago para realizar una pasantía. Lo que comenzó como una experiencia en el laboratorio, pronto se transformó en una travesía inolvidable: dos meses acampando en isla Nelson, estudiando aves marinas y pingüinos en uno de los ecosistemas más extremos del planeta. En esta crónica, Gaspar nos comparte -con mirada curiosa- cómo fue hacer ciencia en la Antártica siendo parte de una expedición internacional.
El equipo científico que acampó en isla Nelson, estuvo liderado por el Dr. Lucas Krüger, y contó con Gaspar Mejías, Eduardo Pizarro, Francine Cezar Bandeira Timm y Miguel Leonetti Corrêa.
Hola, soy Gaspar, y esta es mi aventura científica en el continente blanco. Mi padre es chileno y mi madre holandesa. Crecí en Velserbroek, un hermoso pueblo en los Países Bajos. Gracias al Instituto Milenio BASE, tuve la oportunidad de estar más cerca de mi familia en Chile y realizar una pasantía en el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile en Santiago, bajo la supervisión de la Dra. Léa Cabrol y la Dra. Julieta Orlando.
Mi primera experiencia en el Instituto consistió en investigar cómo las variaciones de temperatura afectan el microbioma de erizos de mar, como parte del proyecto de doctorado de Melanie Delleuze. Fue un trabajo desafiante pero enriquecedor, me permitió hacer grandes amistades dentro del laboratorio y participar en el Congreso Científico Antártico SCAR, realizado en Pucón en agosto de 2024. ¡Qué paisajes tan impresionantes tiene el sur de Chile!
En la foto, Gaspar Mejías junto a sus compañeras y compañeros del Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) y Laboratorio de Ecología Microbiana (LEMi) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
Esa primera etapa llegó a su fin, pero yo aún no había terminado con el Instituto Milenio BASE. Como parte de mis estudios, debía realizar una segunda investigación, y esta vez el foco estaría en uno de los animales más icónicos del continente antártico: los pingüinos.
En noviembre de 2024 partí rumbo a Punta Arenas, punto de partida de nuestra expedición a la Antártica. El equipo, liderado por el Dr. Lucas Krüger– investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE- también estaba compuesto por Eduardo Pizarro, Francine Cezar Bandeira Timm y Miguel Leonetti Corrêa. Acampamos durante dos meses en isla Nelson, específicamente en Punta Armonía. La travesía comenzó a bordo del buque Aquiles de la Armada de Chile, navegando por el temido paso Drake, considerado uno de los mares más peligrosos del mundo. Las olas alcanzaban los cinco metros y las tormentas eran intensas. Al cuarto día despertamos rodeados de icebergs e islas completamente cubiertas de nieve: estábamos en la Antártica.
Desde el barco, un helicóptero nos trasladó hasta el sector oeste de la isla Nelson, donde nos esperaba un antiguo refugio argentino. Éramos las únicas personas en toda la isla. Nuestra carga —carpas, comida y equipamiento— fue dejada en una playa lejana, y nos tomó una semana trasladarla hasta el campamento. La primera noche dormimos en el refugio con lo esencial, bajo una fuerte tormenta de nieve. Con el paso de los días y a pesar del mal clima, logramos montar todo el campamento.
Una vez instalados, comenzamos el trabajo científico. Inicialmente estudiamos a los petreles gigantes y mapeamos la zona de Punta Armonía con drones. Cuando los polluelos de pingüino estuvieron lo suficientemente crecidos, trabajamos con las colonias de pingüinos papúa y barbijo. Permanecer dos meses en ese entorno fue una experiencia transformadora. Nunca me había sentido tan inmerso en la naturaleza. Nuestro campamento estaba al lado de las colonias de pingüinos, rodeado de lobos y elefantes marinos, aves imponentes y, en muchas ocasiones, ballenas que podíamos observar desde la puerta de la carpa.
Desde noviembre de 2024 hasta enero de 2025, el equipo científico estuvo acampando en Punta Armonía, isla Nelson, Antártica.
Creo que en una expedición como esta es fundamental con quién compartes la experiencia. Tuvimos un grupo increíble: nos apoyamos, cocinamos juntos, compartimos historias y muchas risas. Celebrar Navidad y Año Nuevo rodeados de nieve y vida silvestre fue algo que nunca olvidaré.
Convivir con esta fauna día a día te permite comprender lo inteligentes, cariñosos y frágiles que son estos animales. Pudimos observar cómo los petreles gigantes y los pingüinos cuidaban de sus crías desde el huevo hasta su adolescencia. Esa conexión profunda con la vida silvestre me dejó una fuerte convicción sobre la importancia de proteger estos ecosistemas.
Después de tantos días en la isla Nelson, la despedida fue difícil. Partimos a bordo del buque Karpuj del INACH rumbo a Villa Las Estrellas, donde descansamos unos días antes de regresar al continente. Me voy con una inmensa gratitud por las personas que conocí, las experiencias vividas y los paisajes que me acompañarán siempre. Ahora, la investigación continúa en Santiago. ¡Hasta pronto Antártica!
Por Gaspar Mejías.
Estudiante de magíster de la Universidad Libre de Ámsterdam y de la Universidad de Chile, también afiliado al Instituto Milenio BASE.
Foto portada: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos
Se abre el llamado a académicos y partes interesadas de las humanidades y ciencias sociales antárticas a la Conferencia Académica Bienal de 2025 del Comité Permanente de Humanidades y Ciencias Sociales (SC-HASS) del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR). El Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile se enorgullece de ser sede de esta conferencia por primera vez.
El evento tendrá lugar los días 7, 8 y 9 de octubre de 2025, en formato online. Los dos primeros días contarán con tres canales de transmisión en vivo, divididos en dos bloques horarios (mañana y tarde, según hora chile continental). Se han considerado conferencias plenarias, paneles, presentaciones individuales y presentaciones de video pregrabadas. El último día se realizará una reunión de trabajo de SC-HASS y de los grupos de acción.
También se han preparado formularios en línea para el envío de propuestas y solicitudes.
Convocatoria de resúmenes
Abierta hasta el 9 de agosto de 2025
1. No se cobrará ninguna tarifa por enviar un resumen
2. Fecha y formato previsto del congreso: Desde el 7 hasta el 9 de octubre de 2025, formato online
3. Forma de presentación: Al enviar sus resúmenes, también se le solicita que indique su forma de presentación preferida: Presentación oral en vivo en línea o presentación subida en formato video con visualización y comentarios a pedido.
4. El tema de la conferencia: “La Antártida en tiempos de cambio”, elegido para reflejar los desafíos y las presiones que el cambio climático, el deshielo acelerado, la pérdida de biodiversidad y los crecientes intereses geopolíticos y económicos ejercen sobre el Sexto Continente. En consonancia con la filosofía de SC-HASS, se inivita cordialmente a las contribuciones de todas las disciplinas de las humanidades y las ciencias sociales, incluidas las artes escénicas y creativas, que exploren algún aspecto de la relación entre los seres humanos y la Antártica (incluido el Océano Austral).
5. Formato, extensión y número de resúmenes: Los resúmenes deben enviarse mediante el siguiente formulario de Google (enlace aquí). Se aceptan propuestas tanto de presentaciones individuales como de paneles sobre un tema específico. Las propuestas deben estar escritas idealmente en inglés; sin embargo, dado el fuerte apoyo de nuestra comunidad a las disciplinas en idiomas distintos, también se considerarán presentaciones en otros idiomas. Las propuestas no deben exceder las 500 palabras para un panel ni las 250 palabras para un panel individual. Además, debe incluir la información académica y una breve reseña biográfica, según lo requerido en el formulario de Google, de cada ponente. Puede enviar varios resúmenes, hasta dos por persona, como primer autor. El Comité de Planificación Académica del congreso revisará todas las propuestas. Las preguntas relacionadas con la presentación de propuestas y el contenido académico del congreso pueden enviarse a Luis Valentín Ferrada (schass2025@gmail.com).
6. Fecha límite de envío de resúmenes: 9 de agosto (sábado) hasta las 23:59 horas, hora chilena (GMT -4). Los solicitantes seleccionados serán notificados a finales de agosto. Está previsto que las inscripciones se abran a finales de agosto de 2025. Envía tu resumen aquí.
Coordinador de la conferencia bienal SCAR SC-HASS 2025
Profesor y Director del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile
Investigador principal del Instituto Milenio Biodiversidad del Ecosistema Antártico y Subantártico (BASE)
Del 19 al 24 de octubre de 2025, el Congreso Internacional de Floraciones Algales Nocivas (ICHA, por sus siglas en inglés) reunirá en Punta Arenas a expertos y expertas globales para avanzar en la comprensión del impacto de estas microalgas en la biodiversidad marina y la salud humana.
El Congreso Internacional de Floraciones Algales Nocivas (ICHA, por sus siglas en inglés) reunirá en Punta Arenas a expertos y expertas globales para avanzar en la comprensión del impacto de estas microalgas en la biodiversidad marina y la salud humana.
Este octubre, la ciudad más austral de Chile continental será el epicentro del conocimiento científico sobre microalgas tóxicas. Desde el 19 y hasta 24 de octubre, Punta Arenas acogerá el Congreso Internacional de Floraciones Algales Nocivas (ICHA, por sus siglas en inglés), una instancia que reunirá a expertos de todo el mundo para debatir el estado actual de este fenómeno, su vínculo con el cambio climático y su impacto en la biodiversidad marina y la salud humana.
Las Floraciones Algales Nocivas (FANs), también conocidas como mareas rojas, ocurren cuando ciertas especies de microalgas fitoplanctónicas se multiplican de manera acelerada. Algunas de estas especies liberan toxinas que pueden afectar a organismos filtradores como los bivalvos y desencadenar alteraciones en las redes tróficas costeras. En la región subantártica de Chile, este fenómeno ha sido documentado por más de cinco décadas, y su dinámica se está viendo influenciada por el retroceso glacial, los cambios en la temperatura del mar y las corrientes oceánicas, entre otros factores.
El registro histórico de las FANs en los fiordos y canales australes comenzó a tomar fuerza desde los años 70, cuando se reportaron los primeros episodios de toxicidad en mariscos que impactaron la pesca artesanal y la salud humana. Desde entonces, el estudio de estos eventos ha avanzado para comprender mejor sus ciclos naturales, las especies involucradas y las condiciones ambientales que los favorecen, convirtiendo a la región en un laboratorio vivo para entender cómo los ecosistemas marinos responden a cambios climáticos y oceanográficos.
Alexandrium catenella pertenece al grupo de especies de Alexandrium que producen toxinas que causan intoxicación paralizante por mariscos y es causante de marea roja. Alexandrium catenella se observa en aguas costeras frías, generalmente en latitudes templadas. Foto: César Alarcón / IFOP
“Las FANs no solo tienen implicancias sanitarias. Son procesos naturales que, al intensificarse, nos alertan sobre desequilibrios en el océano. Su estudio es clave para entender cómo cambian los ecosistemas marinos en un océano cambiante”, explica el Dr. Máximo Frangopulos, académico de la Universidad de Magallanes (UMAG), investigador del Instituto Milenio BASE, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y 1º vice chair del comité organizador del ICHA 2025.
Chile —y en particular la región de Magallanes— se ha transformado en un laboratorio natural para este tipo de investigaciones. Desde el Centro Subantártico Cabo de Hornos en Puerto Williams, el Dr. Máximo Frangopulos lidera la implementación del laboratorio de marea roja más austral del mundo, que permitirá fortalecer el monitoreo de toxinas y profundizar en el conocimiento de las microalgas en ambientes extremos.
“La realización del ICHA en Punta Arenas no solo refleja el liderazgo científico de la región, sino que ofrece una oportunidad única para conectar saberes locales y globales en torno a los desafíos de conservar la biodiversidad marina frente al cambio ambiental”, destaca el también investigador del Centro GAIA Antártica de la UMAG.
El Comité Organizador Local (COL), además del Dr. Máximo Frangopulos, está presidido por Leonardo Guzmán del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) como chair, Patricio Díaz de la Universidad de los Lagos en el Comité de Recaudación de Fondos, Pamela Corbonell del IFOP en el Comité de Relaciones Públicas y Catharina Alves de Souza de la Universidad de Concepción en el Comité Científico. Al COL también se suman investigadores e investigadoras que se ubican desde la región de Atacama hasta la región de Magallanes.
El encuentro tendrá lugar en el Hotel Dreams de Punta Arenas desde el 19 hasta el 24 de octubre de 2025. Información de envío de resúmenes, pago de inscripciones y actividades en https://icha2025.org/
Imagen de portada: ICHA 2025
La distinción es otorgada a egresados de la Casa de Bello que hayan prestado servicios distinguidos a la Universidad y al país a través del ejercicio de sus labores profesionales y académicas. La ceremonia, que contó con la presencia de autoridades e integrantes de la comunidad universitaria, fue encabezada por la Rectora Rosa Devés y participaron los profesores Enrique Barros y Manuel Oyarzún, anteriores galardonados con la Medalla.
La comunidad universitaria reunida en el Salón de Honor de la Universidad de Chile celebró este miércoles 30 de abril la entrega de la Medalla Rector Juvenal Hernández Jaque 2024. En la ceremonia, la Rectora Rosa Devés entregó el reconocimiento en la mención “Artes, Letras y Humanidades” a laProfesora Titular del Departamento de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho, del Instituto de Estudios Internacionales y del Instituto Milenio BASE, María Teresa Infante; y en la mención “Ciencia y Tecnología” a la Profesora Titular del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Mónica Rubio.
En la ceremonia también estuvieron presentes la prorrectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, y el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren. Créditos: U. Chile
Fue en enero de este año cuando el jurado –compuesto por la Rectora Devés; la Prorrectora Alejandra Mizala; el vicerrector de Asuntos Académicos, Claudio Pastenes; los profesores Manuel Oyarzún y Enrique Barros, reconocidos con la misma medalla en el año 2023; y el rector de la Universidad de Valparaíso y presidente del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH), Osvaldo Corrales– resolvió otorgar esta distinción a las profesoras Infante y Rubio por su destacada contribución a la Universidad y al país en las áreas del derecho internacional y la astronomía, respectivamente.
“Durante tres décadas, desde la creación de la distinción medalla Rector Juvenal Hernández Jaque, se asumió que esta debía ser otorgada exclusivamente a egresados hombres, bajo la premisa de que una mujer no podía encarnar el espíritu de Juvenal Hernández. Revertir esa concepción requirió que, en su segundo periodo, el Rector Víctor Pérez modificara el decreto correspondiente para incluir explícitamente la posibilidad de concederla a exalumnos y exalumnas (…) Este hecho no es meramente anecdótico, sino que pone de manifiesto cuán naturalizada ha estado la desigualdad de género”, afirmó la Rectora Devés, encargada de entregar este reconocimiento.
En sus palabras, la Rectora destacó que por primera vez la distinción es otorgada “a dos profesoras titulares, una en cada área disciplinar, y después que ambas hubieran recibido múltiples reconocimientos de importancia a nivel nacional e internacional, así como liderado iniciativas con proyección global en sus respectivos campos de estudio y en su desempeño científico o profesional”.
De izquierda a derecha: Profesora Mónica Rubio y María Teresa Infante. Créditos: U. Chile
“Grandeza en la simplicidad podría ser la cualidad que las identifica y que a la vez las distingue entre sus pares. Ambas poseen el don de hacer que lo extraordinario parezca natural, sin artificios y sin alardes. Su modo de actuar, de pensar y de crear fluye con tal autenticidad y claridad que lo excepcional se manifiesta con la humildad de lo cotidiano. Esa capacidad de integrar profundidad con sencillez, excelencia con cercanía, es quizás uno de sus atributos más distintivos. Es probable que sea esta confluencia de cualidades la que haya moldeado tanto su excepcional vocación formadora, reflejada en generaciones de discípulas y discípulos brillantes, como su capacidad para derribar barreras, para resolver conflictos y contribuir al fortalecimiento de la institucionalidad. Todo lo anterior sustentado en un saber disciplinar cultivado con rigor y sensibilidad”, destacó.
Con este nuevo reconocimiento para las profesoras Infante y Rubio, la Medalla ha sido entregada a 64 egresadas y egresados de la Universidad de Chile. Esta vez se trata de la primera en que se entrega a dos mujeres de manera simultánea en ambas menciones. En la ceremonia también estuvieron presentes la prorrectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala; el vicerrector de Asuntos Académicos, Claudio Pastenes; el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren; entre otros.
Derecho más allá de las fronteras
María Teresa Infante es abogada de la Universidad de Chile (1974), con estudios postgrados en la Universidad Complutense de Madrid (España), en Ginebra y La Haya. Comenzó arealizar clases en la Universidad de Chile en 1980, donde actualmente es Profesora Titular del Departamento de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho y del Instituto de Estudios Internacionales (IEI). También es investigadora senior del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE.
Profesora María Teresa Infante en la conmemoración del Día de los Océanos en el Senado (2023). Créditos: I. Milenio BASE / N. Politis
Entre sus múltiples logros se cuenta haber dirigido el Instituto de Estudios Internacionales y codirigido el Programa en Derecho Internacional, que impartieron conjuntamente la Universidad de Heidelberg y la Universidad de Chile entre 2008 y 2014. Ha sido miembro de la Comisión de Evaluación Académica de la Facultad de Derecho y del Instituto de Estudios Internacionales, donde también fue Presidenta de la Comisión de Autoevaluación.
En 1999, recibió la Condecoración al Mérito Amanda Labarca y en 2018 fue distinguida con la Medalla Rectoral de la Universidad de Chile. Luego, en 2020, se convirtió en la primera jueza chilena y la tercera mujer en la historia en integrar el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
Estos fueron algunos de los logros que destacó el profesor Enrique Barros, anterior acreedor del reconocimiento, quien tuvo la responsabilidad de presentar a la nueva galardonada. “Para mí es un honor presentar a María Teresa Infante como recipiente de este premio que en verdad es muy conmovedor”, comenzó diciendo el profesor Barros.
“Ella es hoy una de las mayores expertas mundiales en Derecho del Mar. Académica, litigante en casos chilenos, y más recientemente nominada por la primera mayoría –con 120 votos– como jueza del tribunal internacional sobre el Derecho del Mar, creado por la Convención de Naciones Unidas”, enumeró Barros, agregando que este reconocimiento “es un hito que muestra hasta dónde ha llegado su reconocimiento como internacionalista”.
En su intervención, hizo un repaso por su carrera pública y también política, donde destacó que fue embajadora en Países Bajos, sede de la Haya, y su participación en dos juicios recientes: como coagente de límites marítimos con Perú y en la defensa y la titularidad de aguas con Bolivia, por el Río Silala.
La Distinción Medalla Rector Juvenal Hernández fue instituida por Decreto Universitario en el año 1983. Créditos: U. Chile
“Su carrera política ha conversado con su rol público”, afirmó. “Es una jurista excepcional, que ha brillado como académica, como servidora pública, abogada y jueza. Su extrema seriedad y profesionalismo se ha configurado a partir de su personalidad ascética, atenta, estudiosa, e inclaudicable. Con razón pertenece al grupo de las Mujeres Bacanas, porque en su caso ha contribuido a hacer realidad muchos de los sueños de Chile en torno al Derecho del Mar”, dijo Barros.
Forma parte de su destacada trayectoria de servicio al país su participación en comités de estudio de la International Law Association, así como en el Institut de Droit International, el Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional y su rol como Presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Derecho Internacional (SLADI) entre 2016 y 2018. También ha realizado clases en universidades de otros países, como la U. de Minas Gerais en Brasil, la Academia de Derecho Internacional de La Haya, la Universitat Jaume I en España y en el ITLOS-Nippon Programme Tribunal Internacional del Derecho del Mar, Hamburgo, Alemania.
Tras recibir la medalla, la profesora María Teresa Infante se mostró “muy honrada”. “No puedo sino admitir que significa un fuerte compromiso universitario”, dijo. Sus palabras invitaron a devolver la mirada “a los tiempos de Juvenal Hernández”, que coincidió con el término de la Segunda Guerra Mundial. “Fueron tiempos de cambios profundos”, explicó. La Universidad de Chile, “a la cual Juvenal Hernández sirvió comprometidamente”, “constituía en la época el centro selecto del pensamiento y de la creación, en función del desarrollo, el cultivo de las artes, letras y el derecho en el país. Ese centro no ha variado. No ha sido la única, pero es la única que ha mantenido su preocupación, como en la época del Rector Hernández, de ejercer deberes hacia la sociedad”, rescató.
“Significa un fuerte compromiso universitario”, dijo la profesora María Teresa Infante al recibir el reconocimiento. Créditos: U. Chile
La profesora Infante agregó que “hay un rostro del país que se refleja en la Universidad y sus estudiantes”. “Ellos deben recibir los elementos para apreciar este valor, al pasar por sus salas, bibliotecas y laboratorios. Una cuestión muy presente en las actuales circunstancias es que cada estudiante espera ser acogido, guiado, y que se cumpla su esperanza de que podrá desarrollar sus aspiraciones y condiciones ciudadanas. Es mucho más fuerte que en la época en la que estudié”, añadió la profesora.
La Distinción Medalla Rector Juvenal Hernández fue instituida por Decreto Universitario en el año 1983, coincidiendo su creación con la conmemoración de los 50 años del nombramiento del profesor Juvenal Hernández como Rector de la Universidad de Chile. Es otorgada a ex estudiantes de la Casa de Bello que hayan prestado servicios distinguidos a la Universidad de Chile y al país a través del ejercicio de sus respectivas labores profesionales.
Texto y fotografía de portada: Prensa U. de Chile y Prensa Rectoría U. de Chile / Fotografías: Alejandra Fuenzalida
Mediante la toma de muestras de aves en el continente helado, un equipo de investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto Milenio BASE, Instituto Milenio CRG e Instituto Antártico Chileno, reveló niveles inusuales de mortalidad de skuas en su distribución más meridional producto del virus de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica.
Desde Chile equipo de investigación internacional reveló niveles inusuales de mortalidad de skuas en su distribución más meridional producto del virus de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica.
En las costas heladas del continente más remoto, un nuevo desafío amenaza la biodiversidad. Desde Chile, un grupo de investigación internacional confirmó la presencia del virus de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (HPAI, del inglés Highly Pathogenic Avian Influenza) del subtipo H5N1 en skuas, aves carroñeras esenciales para el equilibrio ecológico de la Antártica. Este hallazgo marca el registro más austral de la enfermedad pudiendo tener implicancias críticas para la conservación de la fauna marina en la región.
“Estos resultados son producto de un trabajo en conjunto y colaborativo entre investigadores de distintas Instituciones como INACH, Escuela de medicina de la UC y de Empresa PONANT que tienen como objetivo en común la vigilancia y monitoreo de la gripe aviar y su posible impacto en la biodiversidad antártica de aves y mamíferos”, señala la Dra. Juliana Vianna, directora del Laboratorio de Biodiversidad Molecular UC, directora alterna del Instituto Milenio CRG y también investigadora principal del Instituto Milenio BASE de ciencia antártica.
La académica UC subraya la importancia de los resultados, luego que en marzo de 2024 Chile detectara casos positivos de gripe aviar en pingüinos, cormoranes y skuas en la Antártica. “A través de la detección de skuas muertas en sus regiones de nidificación, toma de muestras y posterior análisis de laboratorio, logramos detectar casos positivos de gripe aviar de alta patogenicidad del subtipo H5N1”, destaca la Dra. Fabiola León, integrante del equipo de investigación UC/CRG/BASE. “Es fundamental comprender estos resultados como una información vital para evaluar el avance de esta enfermedad emergente en la región antártica, comprender el posible impacto de la biodiversidad y además proponer medidas de prevención y vigilancia en localidades remotas para las próximas temporadas reproductivas más allá del círculo polar antártico”, dice.
Los estudios se realizaron a dos especies de aves: skua polar del sur (Stercorarius macckormicki) y skua parda (Stercorarius antarcticus) durante etapas tempranas y posteriores a su período reproductivo.
Durante el verano austral 2024-2025, un equipo de investigación monitoreó colonias de aves marinas en la península Antártica y detectó una mortalidad inusual en skua polar del sur (Stercorarius macckormicki) y skua parda (Stercorarius antarcticus). Las aves, encontradas cerca de sus sitios de anidación, mostraban signos compatibles con la enfermedad, incluyendo vómitos secos y alteraciones en su postura al morir.
El brote se suma a la propagación del virus desde Sudamérica hacia el continente antártico, siguiendo un preocupante patrón de expansión global. Desde 2023, el HPAIv ha causado estragos en diversas especies de aves en el hemisferio sur, y ahora amenaza a las poblaciones antárticas, donde los ecosistemas son particularmente vulnerables.
“Las aves marinas son un del grupo de aves con mayor número de especies amenazadas. Su importancia como indicadores de la salud de los ecosistemas es de gran relevancia. La detección de este virus en el extremo sur subraya la necesidad de una vigilancia constante”, advierte el Dr. Lucas Krüger (INACH/BASE) integrante del equipo de investigación compuesto por Dra. Fabiola León (UC/CRG/BASE), Mg. Claudia Ulloa (UC/BASE), Mg. Eduardo Pizarro (UC/CRG/BASE), Dr. Poulin (Uchile/BASE), Catalina Pardo-Roa (UC/Emory-CEIRR) y Dra. Juliana Vianna (UC/CRG/BASE/Lili).
Los estudios se realizaron a dos especies de aves: skua polar del sur (Stercorarius macckormicki) y skua parda (Stercorarius antarcticus) durante etapas tempranas y posteriores a su período reproductivo. Aspecto relevante, destaca el equipo científico, ya que la temporada de apareamiento incide en el comportamiento de las aves y su apego al nido. Aspectos que permiten con mayor facilidad la toma de muestras científicas y la observación de sus cambios en patrones de comportamiento. Luego de la temporada reproductiva, en el verano antártico, las aves migran hacia el norte para su posterior invernación.
Los próximos pasos de la investigación buscarán aumentar la vigilancia en otras especies y distintas localidades.
Los próximos pasos de la investigación buscarán aumentar la vigilancia en otras especies y distintas localidades, detectar la presencia de respuesta inmune a través de la evaluación de anticuerpos en las muestras de sangre colectadas en aves vivas y condición fisiológica de las mismas. Además, se buscará reforzar las medidas de bioseguridad para prevenir la dispersión involuntaria del virus de los visitantes a la región antártica.
Los detalles del estudio ya se encuentran disponibles en el pre print “Skuas mortalities linked to positives HPAIV A/H5 beyond Polar Antarctic Circle” (Mortalidad de skuas vinculada a positivos de HPAIV A/H5 más allá del Círculo Polar Antártico) https://doi.org/10.1101/2025.03.02.640960
Por: Dirección de Comunicaciones Instituto Milenio BASE e Instituto Antártico Chileno
Fotografías: Constanza Barrientos / Instituto Milenio BASE
Con una colección de gasterópodos marinos que incluye más de siete millones de ejemplares, el Dr. Claudio González- Wevar, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigador del Instituto Milenio BASE, accedió a material que data del siglo XVII.
Durante su visita, el Dr. González Wevar revisó ejemplares de distintos grupos de moluscos del Océano Austral. Foto: Claudio González- Wevar
Con el objetivo de entender la evolución, diversidad e historia natural de los pequeños gasterópodos marinos que habitan el Océano Austral, el investigador del Instituto Milenio BASE y de la Facultad de Ciencias de la UACh, Dr. Claudio González Wevar, trabajó desde el 10 hasta el 14 de febrero en la colección de moluscos del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra. Actividad enmarcada en su proyecto Fondecyt 1210787.
“La colección de moluscos del Museo de Historia Natural tiene una tremenda relevancia histórica ya que el museo guarda registro de material colectado a partir del siglo XVII desde distintas expediciones científicas”, señala el investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la UACh.
Durante su visita, el Dr. González Wevar revisó ejemplares de distintos grupos de moluscos del Océano Austral (Laevilitorina, Laevilacunaria, Nacella, Siphonaria, Gaimardia, Aequiyoldia, Margarella, Calliostoma, Diloma, entre otros) que se encuentran depositadas en el museo. La colección de gasterópodos marinos del museo incluye más de siete millones de ejemplares divididos en colecciones secas (muestras en cajas) y colecciones húmedas (muestras en frascos fijadas en etanol).
La colección de gasterópodos marinos del museo incluye más de siete millones de ejemplares. Foto: Claudio González- Wevar
El Dr. González Wevar tuvo la posibilidad de revisar, registrar y fotografiar ejemplares de distintas especies de moluscos del Océano Austral provenientes de las Islas Malvinas/Falklands y de la península Antártica. Además. “El museo cuenta con material fijado en etanol de algunas especies de interés que será solicitado para realizar análisis moleculares”, indica el también director del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS).
“La visita al Museo de Historia Natural de Londres ha sido una experiencia única que nos permitirá poder continuar avanzando en el conocimiento acerca de biodiversidad y la evolución de la fauna marina altas latitudes Antárticas y Subantárticas”, expresa finalmente.
Por: Constanza Barrientos Soto
Foto portada: Fachada del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra. Por: Claudio González- Wevar.
La investigación doctoral de Miguel Ángel Salazar, investigador adscrito al Instituto Milenio BASE, en su línea de Gobernanza, revela cómo Chile ha logrado posicionarse como un actor estratégico en la gobernanza antártica a través de su enfoque científico-ambiental, marcando un hito en los estudios sobre relaciones internacionales y sostenibilidad global.
El 3 de diciembre de 2024, Salazar defendió con éxito su tesis en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el prestigioso Instituto de Estudios Políticos de París (CERI – Sciences Po). Titulada “Gouverner en commun l’Antarctique (1989-2023): Construction d’un régime scientifico-environnemental partagé à l’aune de la politique antarctique chilienne”, esta tesis, dirigida por Hélène Combes, analiza la evolución de la política antártica chilena y su papel en la construcción de un régimen basado en principios científicos y ambientales comunes a una escala internacional.
Una contribución multidisciplinar al estudio de la Antártica
La defensa de la tesis se realizó ante un jurado interdisciplinario compuesto por destacados académicos en ciencia política, relaciones internacionales, sociología, derecho internacional e historia, entre ellos Amandine Orsini, Kevin Parthenay, Carola Klöck, Anne Choquet, Jean de Pomereu y Sylvie Ollitrault. La investigación fue ampliamente elogiada por su originalidad y profundidad analítica.
Miguel Ángel Salazar junto a jurado de académicos el día de su defensa. Créditos: Miguel Ángel Salazar
En la instancia, la directora de tesis, Hélène Combes, destacó el compromiso del Miguel Salazar con el trabajo desarrollado: “Es más que una tesis de relaciones internacionales, en gran parte debido a la trayectoria académica de Miguel. En definitiva, un trabajo serio e importante sobre una temática aún poco analizada, y que abre perspectivas para abordar otros bienes comunes desde su enfoque sociohistórico de la cooperación internacional”.
El profesor Kevin Parthenay señaló que “esta tesis demuestra cómo un Estado con recursos limitados, como Chile, ha logrado incidir en la gobernanza internacional a través de la diplomacia científica y ambiental, consolidando su presencia en el régimen antártico”. Por su parte, Amandine Orsini subrayó la relevancia del estudio: “Existen pocos trabajos sobre la dimensión política de la Antártica, y esta investigación aporta una perspectiva multidisciplinaria clave para entender la interacción entre ciencia, diplomacia y gobernanza”.
Para Salazar, su trabajo doctoral abre una nueva perspectiva sobre la gobernanza antártica: “Pensar la Antártica como un espacio de acción colectiva internacional nos permite entender cómo los Estados pueden gestionar regiones de interés global sin recurrir a la soberanía tradicional y la confrontación con lógicas de suma cero. Este modelo desafía, además, la dicotomía contemporánea entre propiedad y soberanía, destacando la importancia de normas compartidas, restricciones y mecanismos de vigilancia mutua entre los miembros de una comunidad bien definida, los cuales pueden ser efectivos en ciertos contextos internacionales”.
El estudio examina la “evolución del Sistema del Tratado Antártico (STA), la proliferación de actores en su gobernanza, su desvinculación del Ártico y de Naciones Unidas, y el cambio de Chile desde un enfoque soberanista extremo hacia un rol activo en la protección ambiental y el desarrollo científico”.
Hacia una mayor integración de las ciencias sociales en el estudio de la Antártica
Con una trayectoria en historia y sociología de las relaciones internacionales, Salazar reflexiona sobre la importancia de las ciencias sociales en la investigación antártica: “La gobernanza de la Antártica no solo responde a acuerdos políticos y científicos, sino también a un complejo proceso de socialización entre actores estatales y no estatales. En este contexto, la ciencia, la paz y la protección del medio ambiente emergen como principios normativos esenciales”.
Desde Chile, el Dr. Luis Valentín Ferrada, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile e investigador principal del Instituto Milenio BASEen la línea de Gobernanza, resaltó la importancia de la tesis de doctorado. El doctor en Derecho enfatizó su interés en conocer en detalle de la investigación: “Conozco hace muchos años el trabajo realizado por Miguel Ángel, y si bien discrepamos en algunas perspectivas y miradas sobre la Antártica, me parece muy valioso promover las discusiones académicas al respecto. Lo felicito desde luego por haber concluido exitosamente su doctorado”, señaló.
Miguel Ángel Salazar, investigador adscrito del Instituto Milenio BASE. Por: I. Milenio BASE / Nadia Poltis
El interés de Salazar por la Antártica comenzó en 2013 con un estudio sobre las actividades francesas en la región y sus implicancias para Chile entre 1837 y 1910. Desde 2018, su investigación se ha centrado en los actores no estatales en la construcción de los actuales principios que caracterizan el régimen antártico como un régimen científico-medioambiental. Para su análisis, ha recurrido al modelo de los bienes comunes de Elinor Ostrom, adaptándolo al contexto antártico para comprender cómo la política, la ciencia y la naturaleza interactúan en este espacio singular.
Próximos desafíos
Salazar proyecta seguir profundizando en la teoría de los comunes aplicada a la Antártica, integrando especialistas de diversas disciplinas, como derecho, economía, ecología, filosofía, geografía e historia. “El estudio de la Antártica no puede limitarse a una sola disciplina; es necesario un enfoque interdisciplinario que permita comprender los desafíos de su gobernanza en toda su complejidad”, concluye.
Su investigación, reconocida como un aporte clave en el campo de las relaciones internacionales y la gobernanza ambiental, abre nuevas líneas de trabajo sobre la gestión colectiva de territorios de interés global, destacando el rol de Chile en este desafío.
Por: Nadia Politis
Foto de portada: Bandera chilena izada en Isla Lemaire, alrededor de las instalaciones de la base Presidente Gabriel González Videla de la Fuerza Aérea de Chile. Por: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos
En el marco del proyecto Nodo Antártico, liderado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) junto a instituciones como el Instituto Milenio BASE, Centro IDEAL, Universidad de Magallanes y Universidad Austral de Chile, se llevarán a cabo dos encuestas para conocer la percepción de la comunidad y de investigadores antárticos sobre temas prioritarios en la investigación en la Antártica y la conectividad de Chile con el territorio polar.
Se trata de la primera encuesta de percepción sobre la temática antártica. La consulta se realizará entre febrero y abril de 2025 en Punta Arenas y Puerto Williams, con una muestra aleatoria de alrededor de 384 personas de Punta Arenas y Puerto Williams. La recolección de datos se llevará a cabo a través de dos modalidades: virtual y telefónica.
“Esta encuesta tiene como objeto conocer la percepción social de la comunidad respecto a diferentes temas que nos permiten conocer el vínculo, el imaginario social, el diseño político público y prioridades que los habitantes de esta parte del planeta desean promover, desarrollar o están interesados”, señala Elías Barticevic, director adjunto del proyecto Nodo Antártico.
Además de la consulta a la ciudadanía, se realizará una encuesta dirigida a investigadores nacionales con el fin de caracterizar las capacidades del Sistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación Antártico. Esta medición buscará identificar necesidades en torno a la promoción de la investigación, evaluación de fondos concursables y capacidades técnicas y de laboratorio, entre otros aspectos. Para este grupo, la muestra estimada será de 278 personas y la aplicación será exclusivamente virtual.
Actualmente, las encuestas están en etapa de testeo, y se espera que la consultora a cargo inicie el trabajo de campo entre la última quincena de febrero y la primera quincena de marzo.
“Esperamos que la comunidad nos ayude en esta tarea de contestar la encuesta. Es muy simple de responder, no es tan larga, y lo más importante es que nos permitirá saber cuál es la percepción social de la comunidad y de la comunidad científica, por lo cual es de suma importancia su participación para responder las consultas”, agrega Barticevic.
La encuesta será desarrollada por la consultora Cliodinámica quienes aseguran un tratamiento confidencial de las respuestas, garantizando el anonimato de los encuestados y resguardando el secreto estadístico.
A bordo del barco francés Le Soléal, el Doctor en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, y académico de la Universidad Austral de Chile (UACh), Claudio González-Wevar recorrerá islas sub-Antárticas de Nueva Zelanda e Isla Macquarie, con el objetivo de colectar y estudiar moluscos de origen subantártico.
Barco francés Le Soléal, perteneciente a la empresa Ponant Cruises. Imagen: Hamish Spencer
Bajo estrictas medidas de bioseguridad, y gestión de permisos internacionales con el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda, DOC (Department of Conservation) y el Gobierno de Tasmania, por estos días se realiza la expedición número diez entre el Instituto Milenio BASE y la empresa francesa Ponant Cruises. Recorrido y toma de muestras desde ecosistemas intermareales, encabezado por el investigador UACh y líder del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS-UACh), el Dr. Claudio González-Wevar.
“Las islas Auckland, Campbell y Macquarie son vitales para nuestros estudios ya que en ellas encontramos representantes de nuestros grupos de estudio”, señala el doctor en Ciencias e investigador principal del Instituto Milenio BASE. El Dr. González-Wevar destaca la búsqueda de grupos como Nacella (terroris y macquariensis), Laevilitorina (mcphersonae, venusta, antipodum, aucklandica, hamiltoni), Gaimardia (trapesina, tasmanica, macquariensis), Siphonaria (lateralis, fuegiensis, innominata, stewartiana), Margarella (violacea, macquariensis), que realizará en el marco de un trabajo colaborativo internacional.
El trabajo científico considera la toma de muestras del intermareal subantártico. Imagen: C. González-Wevar
“Ha sido muy importante contar con la presencia del Dr. Hamish Spencer cuya experiencia en terreno y en la logística nos permitió tener acceso a Islas Stewart”, señala el Dr. González-Wevar, en alusión al desembarco en diferentes islas, junto con la colecta de especies para su posterior estudio: Tralls Bay, islas Auckland y Campbell (Nueva Zelanda) e isla Macquarie (Australia) son parte de los destinos, que marcan un hito en el difícil acceso a zonas de escaza exploración desde Chile.
“Somos privilegiados de poder acceder a islas subantárticas del océano Pacífico meridional, entre Australia y la Antártica, para realizar este tipo de estudios. Una alianza que, desde 2022 construimos junto a Ponant Cruises, no solo nos permite hacer más y mejor Ciencia, sino que estrechar colaboraciones con equipos de investigación de primer nivel”, destaca el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE.
Islas Auckland y Campbell (Nueva Zelanda) e isla Macquarie (Australia) son parte de puntos de estudio científico.
Una alianza internacional
Dr. Claudio González-Wevar y Dr. Hamish Spencer embarcando en expedición subantártica. Imagen: C. González-Wevar
Junto al académico de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) Dr. Hamish Spencer, el Dr. Claudio González-Wevar buscará intercambiar experiencias en materia de genética de poblaciones, plasticidad fenotípica, filogenética y estudio de moluscos de Nueva Zelanda. Por ello, las islas Auckland y Campbell (Nueva Zelanda) e isla Macquarie (Australia), esta última declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, constituyen puntos de relevancia científica para el estudio de invertebrados.
Las islas subantárticas de Nueva Zelanda son destacadas por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO): “la confluencia de las aguas antárticas y subtropicales, hace que estas islas posean una productividad marina y una diversidad biológica muy ricas. Una alta densidad de poblaciones de especies animales salvajes y un elevado índice de endemismo en lo que respecta a las aves, plantas e invertebrados”, señala el organismo.
En tanto que la isla Macquarie, de unos 34 km de largo, es destacada por la UNESCO como una zona de conservación geológica de suma importancia: “Es el único lugar del planeta donde hay formaciones rocosas procedentes del manto de la Tierra, situado a seis kilómetros de profundidad bajo el lecho del océano”, enfatiza el organismo especializado de la ONU. De ahí el hito científico de su exploración, estudio y toma de muestras que el investigador principal Dr. Claudio González-Wevar realizará por estos días.
Por: Nadia Politis
Fotografías: Claudio González-Wevar y Dr, Hamish Spencer
Existe una biodiversidad poco percibida en Antártica, la cual no ha sido explorada al igual que otras especies más llamativas. Un estudio reciente propone estandarizar los métodos de investigación, mejorar la integración y accesibilidad de los datos, sentando las bases para tener una visión más clara de lo que realmente se sabe y se desconoce sobre la Antártica.
Recientemente, se publicó en Science una investigación internacional que analiza el grado de conocimiento general sobre la biodiversidad antártica, caracterizando tanto los avances en la investigación como las lagunas existentes. Los resultados muestran que se conoce bastante sobre la biología de vertebrados, pero persiste desconocimiento sobre gran la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres del continente helado.
El estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC), plantea la necesidad de estandarización de métodos e integración y accesibilidad de datos. “Este estudio nos ha permitido por primera vez tener una visión completa del nivel de conocimiento ecológico para todo un continente. Esto es, saber lo que sabemos, y lo que no, como base para identificar lo que aún nos queda por conocer”, señala el Dr. Luis R. Pertierra, investigador que lideró este estudio y que colabora con la Dra. Juliana Vianna, investigadora principal del Instituto Milenio BASE, quien también formó parte del equipo de trabajo, al igual que los investigadores senior Dr. Peter Convey del British Antarctic Survey y el Dr. Steven L. Chown de la Universidad de Monash.
Diagrama resumen de los resultados del estudio. Artículo completo AQUÍ.
En un esfuerzo conjunto, académicos de distintas partes del mundo se han reunido en este trabajo para analizar las lagunas en el conocimiento de la biodiversidad antártica. Entre sus autores está Andrés Barbosa, miembro destacado del Comité Científico para la Investigación en la Antártica (SCAR), tristemente fallecido hace dos años y a quién se dedica este estudio.
Este grupo internacional de investigadores recopiló y analizó información recogida en las principales bases de datos globales sobre biodiversidad; “Durante años hemos analizado datos y trabajado con investigadores de distintos grupos taxonómicos para revisar las principales líneas de investigación realizadas. Estos vacíos de conocimiento, de lo que llamamos shortfalls, nos permitió identificar qué grupos y áreas han sido más estudiadas, que tienen mayor conocimiento y los que tienen menor conocimiento”, explica la Dra. Juliana Vianna, también académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile y directora alterna del Instituto Milenio Centro para la Regulación del Genoma (CRG).
El equipo destaca que el acceso a bases de datos globales ha sido fundamental en la identificación de los vacíos de información. Se utilizaron repositorios como GBIF y GenBank. En base a esto, se deslumbró que de los animales (casi 400 especies) el protagonismo se lo llevan en gran medida una veintena de vertebrados, con un conocimiento minoritario, pero creciente, en invertebrados.
Vista en microscopio electrónico de barrido (SEM) del colémbolo antártico Cryptopygus antarcticus, procedente de la isla antártica Decepción, en los laboratorios del MNCN.
La investigación confirma la presencia y describe más de 2,000 especies de fauna, microbiota y flora terrestre en un territorio que parece únicamente “cubierto de hielo”. La Dra. Julianna Vianna afirma que “Los vertebrados tienen mayor conocimiento comparado con especies de invertebrados, pero hay áreas de estudio como interacciones ecológicas, que hay escasos estudios en diferentes grupos taxonómicos”.
Falta mucha información sobre los rasgos funcionales de la mayoría de las especies, lo que dificulta entender cómo se adaptan a las condiciones extremas. En cuanto a la flora, se sabe más sobre su distribución gracias a las mediciones satelitales, pero aún faltan avances en otras áreas, como sus relaciones evolutivas o sus interacciones. El desconocimiento sobre los microorganismos es aún mucho mayor. “Los recientes estudios sobre el funcionamiento y flujos de nutrientes en comunidades de microorganismos, así como el movimiento de éstos de unas zonas a otras nos da pistas de cómo se desarrolla la vida microscópica en un clima tan extremo”, añade Antonio Quesada, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid.
El trabajo destaca que el desequilibrio de conocimiento en tantos organismos impide comprender cómo se desarrollan los procesos ecológicos en la Antártica, información clave para poder guiar medidas de conservación, sobre todo, en un contexto de cambio climático.
Foto principal: Sólo dos plantas superiores se dan en la región de la Península Antártica (el pasto Deschampsia antarctica, y el clavel Colobanthus quitensis). En la foto se ven ejemplares de la isla Horseshoe / Por Luis R. Pertierra (2019)
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