La distinción es otorgada a egresados de la Casa de Bello que hayan prestado servicios distinguidos a la Universidad y al país a través del ejercicio de sus labores profesionales y académicas. La ceremonia, que contó con la presencia de autoridades e integrantes de la comunidad universitaria, fue encabezada por la Rectora Rosa Devés y participaron los profesores Enrique Barros y Manuel Oyarzún, anteriores galardonados con la Medalla.

La comunidad universitaria reunida en el Salón de Honor de la Universidad de Chile celebró este miércoles 30 de abril la entrega de la Medalla Rector Juvenal Hernández Jaque 2024. En la ceremonia, la Rectora Rosa Devés entregó el reconocimiento en la mención “Artes, Letras y Humanidades” a la Profesora Titular del Departamento de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho, del Instituto de Estudios Internacionales y del Instituto Milenio BASE, María Teresa Infante; y en la mención “Ciencia y Tecnología” a la Profesora Titular del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Mónica Rubio.

En la ceremonia también estuvieron presentes la prorrectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, y el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren. Créditos: U. Chile

Fue en enero de este año cuando el jurado –compuesto por la Rectora Devés; la Prorrectora Alejandra Mizala; el vicerrector de Asuntos Académicos, Claudio Pastenes; los profesores Manuel Oyarzún y Enrique Barros, reconocidos con la misma medalla en el año 2023; y el rector de la Universidad de Valparaíso y presidente del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH), Osvaldo Corrales– resolvió otorgar esta distinción a las profesoras Infante y Rubio por su destacada contribución a la Universidad y al país en las áreas del derecho internacional y la astronomía, respectivamente.

“Durante tres décadas, desde la creación de la distinción medalla Rector Juvenal Hernández Jaque, se asumió que esta debía ser otorgada exclusivamente a egresados hombres, bajo la premisa de que una mujer no podía encarnar el espíritu de Juvenal Hernández. Revertir esa concepción requirió que, en su segundo periodo, el Rector Víctor Pérez modificara el decreto correspondiente para incluir explícitamente la posibilidad de concederla a exalumnos y exalumnas (…) Este hecho no es meramente anecdótico, sino que pone de manifiesto cuán naturalizada ha estado la desigualdad de género”, afirmó la Rectora Devés, encargada de entregar este reconocimiento.

En sus palabras, la Rectora destacó que por primera vez la distinción es otorgada “a dos profesoras titulares, una en cada área disciplinar, y después que ambas hubieran recibido múltiples reconocimientos de importancia a nivel nacional e internacional, así como liderado iniciativas con proyección global en sus respectivos campos de estudio y en su desempeño científico o profesional”.

De izquierda a derecha: Profesora Mónica Rubio y María Teresa Infante. Créditos: U. Chile

“Grandeza en la simplicidad podría ser la cualidad que las identifica y que a la vez las distingue entre sus pares. Ambas poseen el don de hacer que lo extraordinario parezca natural, sin artificios y sin alardes. Su modo de actuar, de pensar y de crear fluye con tal autenticidad y claridad que lo excepcional se manifiesta con la humildad de lo cotidiano. Esa capacidad de integrar profundidad con sencillez, excelencia con cercanía, es quizás uno de sus atributos más distintivos. Es probable que sea esta confluencia de cualidades la que haya moldeado tanto su excepcional vocación formadora, reflejada en generaciones de discípulas y discípulos brillantes, como su capacidad para derribar barreras, para resolver conflictos y contribuir al fortalecimiento de la institucionalidad. Todo lo anterior sustentado en un saber disciplinar cultivado con rigor y sensibilidad”, destacó.

Con este nuevo reconocimiento para las profesoras Infante y Rubio, la Medalla ha sido entregada a 64 egresadas y egresados de la Universidad de Chile. Esta vez se trata de la primera en que se entrega a dos mujeres de manera simultánea en ambas menciones. En la ceremonia también estuvieron presentes la prorrectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala; el vicerrector de Asuntos Académicos, Claudio Pastenes; el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren; entre otros.

Derecho más allá de las fronteras

María Teresa Infante es abogada de la Universidad de Chile (1974), con estudios postgrados en la Universidad Complutense de Madrid (España), en Ginebra y La Haya. Comenzó arealizar clases en la Universidad de Chile en 1980, donde actualmente es Profesora Titular del Departamento de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho y del Instituto de Estudios Internacionales (IEI). También es investigadora senior del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE.

Profesora María Teresa Infante en la conmemoración del Día de los Océanos en el Senado (2023). Créditos: I. Milenio BASE / N. Politis

Entre sus múltiples logros se cuenta haber dirigido el Instituto de Estudios Internacionales y codirigido el Programa en Derecho Internacional, que impartieron conjuntamente la Universidad de Heidelberg y la Universidad de Chile entre 2008 y 2014. Ha sido miembro de la Comisión de Evaluación Académica de la Facultad de Derecho y del Instituto de Estudios Internacionales, donde también fue Presidenta de la Comisión de Autoevaluación.

En 1999, recibió la Condecoración al Mérito Amanda Labarca y en 2018 fue distinguida con la Medalla Rectoral de la Universidad de Chile. Luego, en 2020, se convirtió en la primera jueza chilena y la tercera mujer en la historia en integrar el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.

Estos fueron algunos de los logros que destacó el profesor Enrique Barros, anterior acreedor del reconocimiento, quien tuvo la responsabilidad de presentar a la nueva galardonada. “Para mí es un honor presentar a María Teresa Infante como recipiente de este premio que en verdad es muy conmovedor”, comenzó diciendo el profesor Barros.

“Ella es hoy una de las mayores expertas mundiales en Derecho del Mar. Académica, litigante en casos chilenos, y más recientemente nominada por la primera mayoría –con 120 votos– como jueza del tribunal internacional sobre el Derecho del Mar, creado por la Convención de Naciones Unidas”, enumeró Barros, agregando que este reconocimiento “es un hito que muestra hasta dónde ha llegado su reconocimiento como internacionalista”.

En su intervención, hizo un repaso por su carrera pública y también política, donde destacó que fue embajadora en Países Bajos, sede de la Haya, y su participación en dos juicios recientes: como coagente de límites marítimos con Perú y en la defensa y la titularidad de aguas con Bolivia, por el Río Silala.

La Distinción Medalla Rector Juvenal Hernández fue instituida por Decreto Universitario en el año 1983. Créditos: U. Chile

“Su carrera política ha conversado con su rol público”, afirmó. “Es una jurista excepcional, que ha brillado como académica, como servidora pública, abogada y jueza. Su extrema seriedad y profesionalismo se ha configurado a partir de su personalidad ascética, atenta, estudiosa, e inclaudicable. Con razón pertenece al grupo de las Mujeres Bacanas, porque en su caso ha contribuido a hacer realidad muchos de los sueños de Chile en torno al Derecho del Mar”, dijo Barros.

Forma parte de su destacada trayectoria de servicio al país su participación en comités de estudio de la International Law Association, así como en el Institut de Droit International, el Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional y su rol como Presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Derecho Internacional (SLADI) entre 2016 y 2018. También ha realizado clases en universidades de otros países, como la U. de Minas Gerais en Brasil, la Academia de Derecho Internacional de La Haya, la Universitat Jaume I en España y en el ITLOS-Nippon Programme Tribunal Internacional del Derecho del Mar, Hamburgo, Alemania.

Tras recibir la medalla, la profesora María Teresa Infante se mostró “muy honrada”. “No puedo sino admitir que significa un fuerte compromiso universitario”, dijo. Sus palabras invitaron a devolver la mirada “a los tiempos de Juvenal Hernández”, que coincidió con el término de la Segunda Guerra Mundial. “Fueron tiempos de cambios profundos”, explicó. La Universidad de Chile, “a la cual Juvenal Hernández sirvió comprometidamente”, “constituía en la época el centro selecto del pensamiento y de la creación, en función del desarrollo, el cultivo de las artes, letras y el derecho en el país. Ese centro no ha variado. No ha sido la única, pero es la única que ha mantenido su preocupación, como en la época del Rector Hernández, de ejercer deberes hacia la sociedad”, rescató.

“Significa un fuerte compromiso universitario”, dijo la profesora María Teresa Infante al recibir el reconocimiento. Créditos: U. Chile

La profesora Infante agregó que “hay un rostro del país que se refleja en la Universidad y sus estudiantes”. “Ellos deben recibir los elementos para apreciar este valor, al pasar por sus salas, bibliotecas y laboratorios. Una cuestión muy presente en las actuales circunstancias es que cada estudiante espera ser acogido, guiado, y que se cumpla su esperanza de que podrá desarrollar sus aspiraciones y condiciones ciudadanas. Es mucho más fuerte que en la época en la que estudié”, añadió la profesora.

La Distinción Medalla Rector Juvenal Hernández fue instituida por Decreto Universitario en el año 1983, coincidiendo su creación con la conmemoración de los 50 años del nombramiento del profesor Juvenal Hernández como Rector de la Universidad de Chile. Es otorgada a ex estudiantes de la Casa de Bello que hayan prestado servicios distinguidos a la Universidad de Chile y al país a través del ejercicio de sus respectivas labores profesionales.

 

Texto y fotografía de portada: Prensa U. de Chile y Prensa Rectoría U. de Chile / Fotografías: Alejandra Fuenzalida

Mediante la toma de muestras de aves en el continente helado, un equipo de investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto Milenio BASE, Instituto Milenio CRG e Instituto Antártico Chileno, reveló niveles inusuales de mortalidad de skuas en su distribución más meridional producto del virus de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica.

Desde Chile equipo de investigación internacional reveló niveles inusuales de mortalidad de skuas en su distribución más meridional producto del virus de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica.

En las costas heladas del continente más remoto, un nuevo desafío amenaza la biodiversidad. Desde Chile, un grupo de investigación internacional confirmó la presencia del virus de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (HPAI, del inglés Highly Pathogenic Avian Influenza) del subtipo H5N1 en skuas, aves carroñeras esenciales para el equilibrio ecológico de la Antártica. Este hallazgo marca el registro más austral de la enfermedad pudiendo tener implicancias críticas para la conservación de la fauna marina en la región.

Estos resultados son producto de un trabajo en conjunto y colaborativo entre investigadores de distintas Instituciones como INACH, Escuela de medicina de la UC y de Empresa PONANT que tienen como objetivo en común  la vigilancia y monitoreo de la gripe aviar y su posible impacto en la biodiversidad antártica de aves y mamíferos”, señala la Dra. Juliana Vianna, directora del Laboratorio de Biodiversidad Molecular UC, directora alterna del Instituto Milenio CRG y también investigadora principal del Instituto Milenio BASE de ciencia antártica.

La académica UC subraya la importancia de los resultados, luego que en marzo de 2024 Chile detectara casos positivos de gripe aviar en pingüinos, cormoranes y skuas en la Antártica. “A través de la detección de skuas muertas en sus regiones de nidificación, toma de muestras y posterior análisis de laboratorio, logramos detectar casos positivos de gripe aviar de alta patogenicidad del subtipo H5N1”, destaca la Dra. Fabiola León, integrante del equipo de investigación UC/CRG/BASE. “Es fundamental comprender estos resultados como una información vital para evaluar el avance de esta enfermedad emergente en la región antártica, comprender el posible impacto de la biodiversidad y además proponer medidas de prevención y vigilancia en localidades remotas para las próximas temporadas reproductivas más allá del círculo polar antártico”, dice.

Los estudios se realizaron a dos especies de aves: skua polar del sur (Stercorarius macckormicki) y skua parda (Stercorarius antarcticus) durante etapas tempranas y posteriores a su período reproductivo.

Durante el verano austral 2024-2025, un equipo de investigación monitoreó colonias de aves marinas en la península Antártica y detectó una mortalidad inusual en skua polar del sur (Stercorarius macckormicki) y skua parda (Stercorarius antarcticus). Las aves, encontradas cerca de sus sitios de anidación, mostraban signos compatibles con la enfermedad, incluyendo vómitos secos y alteraciones en su postura al morir.

El brote se suma a la propagación del virus desde Sudamérica hacia el continente antártico, siguiendo un preocupante patrón de expansión global. Desde 2023, el HPAIv ha causado estragos en diversas especies de aves en el hemisferio sur, y ahora amenaza a las poblaciones antárticas, donde los ecosistemas son particularmente vulnerables.

“Las aves marinas son un del grupo de aves con mayor número de especies amenazadas. Su importancia como indicadores de la salud de los ecosistemas es de gran relevancia. La detección de este virus en el extremo sur subraya la necesidad de una vigilancia constante”, advierte el Dr. Lucas Krüger (INACH/BASE) integrante del equipo de investigación compuesto por Dra. Fabiola León (UC/CRG/BASE), Mg. Claudia Ulloa (UC/BASE), Mg. Eduardo Pizarro (UC/CRG/BASE), Dr. Poulin (Uchile/BASE), Catalina Pardo-Roa (UC/Emory-CEIRR) y Dra. Juliana Vianna (UC/CRG/BASE/Lili).

Los estudios se realizaron a dos especies de aves: skua polar del sur (Stercorarius macckormicki) y skua parda (Stercorarius antarcticus) durante etapas tempranas y posteriores a su período reproductivo. Aspecto relevante, destaca el equipo científico, ya que la temporada de apareamiento incide en el comportamiento de las aves y su apego al nido. Aspectos que permiten con mayor facilidad la toma de muestras científicas y la observación de sus cambios en patrones de comportamiento. Luego de la temporada reproductiva, en el verano antártico, las aves migran hacia el norte para su posterior invernación.

 

Los próximos pasos de la investigación buscarán aumentar la vigilancia en otras especies y distintas localidades.

Los próximos pasos de la investigación buscarán aumentar la vigilancia en otras especies y distintas localidades, detectar la presencia de respuesta inmune a través de la evaluación de anticuerpos en las muestras de sangre colectadas en aves vivas y condición fisiológica de las mismas. Además, se buscará reforzar las medidas de bioseguridad para prevenir la dispersión involuntaria del virus de los visitantes a la región antártica.

Los detalles del estudio ya se encuentran disponibles en el pre print “Skuas mortalities linked to positives HPAIV A/H5 beyond Polar Antarctic Circle” (Mortalidad de skuas vinculada a positivos de HPAIV A/H5 más allá del Círculo Polar Antártico) https://doi.org/10.1101/2025.03.02.640960

 

Por: Dirección de Comunicaciones Instituto Milenio BASE e Instituto Antártico Chileno

Fotografías: Constanza Barrientos / Instituto Milenio BASE

 

Con una colección de gasterópodos marinos que incluye más de siete millones de ejemplares, el Dr. Claudio González- Wevar, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigador del Instituto Milenio BASE, accedió a material que data del siglo XVII.

Durante su visita, el Dr. González Wevar revisó ejemplares de distintos grupos de moluscos del Océano Austral. Foto: Claudio González- Wevar

Con el objetivo de entender la evolución, diversidad e historia natural de los pequeños gasterópodos marinos que habitan el Océano Austral, el investigador del Instituto Milenio BASE y de la Facultad de Ciencias de la UACh, Dr. Claudio González Wevar, trabajó desde el 10 hasta el 14 de febrero en la colección de moluscos del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra. Actividad enmarcada en su proyecto Fondecyt 1210787.

“La colección de moluscos del Museo de Historia Natural tiene una tremenda relevancia histórica ya que el museo guarda registro de material colectado a partir del siglo XVII desde distintas expediciones científicas”, señala el investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la UACh.

Durante su visita, el Dr. González Wevar revisó ejemplares de distintos grupos de moluscos del Océano Austral (Laevilitorina, Laevilacunaria, Nacella, Siphonaria, Gaimardia, Aequiyoldia, Margarella, Calliostoma, Diloma, entre otros) que se encuentran depositadas en el museo. La colección de gasterópodos marinos del museo incluye más de siete millones de ejemplares divididos en colecciones secas (muestras en cajas) y colecciones húmedas (muestras en frascos fijadas en etanol).

La colección de gasterópodos marinos del museo incluye más de siete millones de ejemplares. Foto: Claudio González- Wevar

El Dr. González Wevar tuvo la posibilidad de revisar, registrar y fotografiar ejemplares de distintas especies de moluscos del Océano Austral provenientes de las Islas Malvinas/Falklands y de la península Antártica. Además. “El museo cuenta con material fijado en etanol de algunas especies de interés que será solicitado para realizar análisis moleculares”, indica el también director del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS).

“La visita al Museo de Historia Natural de Londres ha sido una experiencia única que nos permitirá poder continuar avanzando en el conocimiento acerca de biodiversidad y la evolución de la fauna marina altas latitudes Antárticas y Subantárticas”, expresa finalmente.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto portada: Fachada del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra. Por: Claudio González- Wevar.

 

La investigación doctoral de Miguel Ángel Salazar, investigador adscrito al Instituto Milenio BASE, en su línea de Gobernanza, revela cómo Chile ha logrado posicionarse como un actor estratégico en la gobernanza antártica a través de su enfoque científico-ambiental, marcando un hito en los estudios sobre relaciones internacionales y sostenibilidad global.

El 3 de diciembre de 2024, Salazar defendió con éxito su tesis en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el prestigioso Instituto de Estudios Políticos de París (CERI – Sciences Po). Titulada “Gouverner en commun l’Antarctique (1989-2023): Construction d’un régime scientifico-environnemental partagé à l’aune de la politique antarctique chilienne”, esta tesis, dirigida por Hélène Combes, analiza la evolución de la política antártica chilena y su papel en la construcción de un régimen basado en principios científicos y ambientales comunes a una escala internacional.

Una contribución multidisciplinar al estudio de la Antártica 

La defensa de la tesis se realizó ante un jurado interdisciplinario compuesto por destacados académicos en ciencia política, relaciones internacionales, sociología, derecho internacional e historia, entre ellos Amandine Orsini, Kevin Parthenay, Carola Klöck, Anne Choquet, Jean de Pomereu y Sylvie Ollitrault. La investigación fue ampliamente elogiada por su originalidad y profundidad analítica.

Miguel Ángel Salazar junto a jurado de académicos el día de su defensa. Créditos: Miguel Ángel Salazar

En la instancia, la directora de tesis, Hélène Combes, destacó el compromiso del Miguel Salazar con el trabajo desarrollado: “Es más que una tesis de relaciones internacionales, en gran parte debido a la trayectoria académica de Miguel. En definitiva, un trabajo serio e importante sobre una temática aún poco analizada, y que abre perspectivas para abordar otros bienes comunes desde su enfoque sociohistórico de la cooperación internacional”.

El profesor Kevin Parthenay señaló que “esta tesis demuestra cómo un Estado con recursos limitados, como Chile, ha logrado incidir en la gobernanza internacional a través de la diplomacia científica y ambiental, consolidando su presencia en el régimen antártico”. Por su parte, Amandine Orsini subrayó la relevancia del estudio: “Existen pocos trabajos sobre la dimensión política de la Antártica, y esta investigación aporta una perspectiva multidisciplinaria clave para entender la interacción entre ciencia, diplomacia y gobernanza”.

Para Salazar, su trabajo doctoral abre una nueva perspectiva sobre la gobernanza antártica: “Pensar la Antártica como un espacio de acción colectiva internacional nos permite entender cómo los Estados pueden gestionar regiones de interés global sin recurrir a la soberanía tradicional y la confrontación con lógicas de suma cero. Este modelo desafía, además, la dicotomía contemporánea entre propiedad y soberanía, destacando la importancia de normas compartidas, restricciones y mecanismos de vigilancia mutua entre los miembros de una comunidad bien definida, los cuales pueden ser efectivos en ciertos contextos internacionales”.

El estudio examina la “evolución del Sistema del Tratado Antártico (STA), la proliferación de actores en su gobernanza, su desvinculación del Ártico y de Naciones Unidas, y el cambio de Chile desde un enfoque soberanista extremo hacia un rol activo en la protección ambiental y el desarrollo científico”.

Hacia una mayor integración de las ciencias sociales en el estudio de la Antártica

Con una trayectoria en historia y sociología de las relaciones internacionales, Salazar reflexiona sobre la importancia de las ciencias sociales en la investigación antártica: “La gobernanza de la Antártica no solo responde a acuerdos políticos y científicos, sino también a un complejo proceso de socialización entre actores estatales y no estatales. En este contexto, la ciencia, la paz y la protección del medio ambiente emergen como principios normativos esenciales”.

Desde Chile, el Dr. Luis Valentín Ferrada, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile e investigador principal del Instituto Milenio BASE en la línea de Gobernanza, resaltó la importancia de la tesis de doctorado. El doctor en Derecho enfatizó su interés en conocer en detalle de la investigación: “Conozco hace muchos años el trabajo realizado por Miguel Ángel, y si bien discrepamos en algunas perspectivas y miradas sobre la Antártica, me parece muy valioso promover las discusiones académicas al respecto. Lo felicito desde luego por haber concluido exitosamente su doctorado”, señaló.

Miguel Ángel Salazar, investigador adscrito del Instituto Milenio BASE. Por: I. Milenio BASE / Nadia Poltis

El interés de Salazar por la Antártica comenzó en 2013 con un estudio sobre las actividades francesas en la región y sus implicancias para Chile entre 1837 y 1910. Desde 2018, su investigación se ha centrado en los actores no estatales en la construcción de los actuales principios que caracterizan el régimen antártico como un régimen científico-medioambiental. Para su análisis, ha recurrido al modelo de los bienes comunes de Elinor Ostrom, adaptándolo al contexto antártico para comprender cómo la política, la ciencia y la naturaleza interactúan en este espacio singular.

Próximos desafíos

Salazar proyecta seguir profundizando en la teoría de los comunes aplicada a la Antártica, integrando especialistas de diversas disciplinas, como derecho, economía, ecología, filosofía, geografía e historia. “El estudio de la Antártica no puede limitarse a una sola disciplina; es necesario un enfoque interdisciplinario que permita comprender los desafíos de su gobernanza en toda su complejidad”, concluye.

Su investigación, reconocida como un aporte clave en el campo de las relaciones internacionales y la gobernanza ambiental, abre nuevas líneas de trabajo sobre la gestión colectiva de territorios de interés global, destacando el rol de Chile en este desafío.

 

Por: Nadia Politis

Foto de portada: Bandera chilena izada en Isla Lemaire, alrededor de las instalaciones de la base Presidente Gabriel González Videla de la Fuerza Aérea de Chile. Por: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

En el marco del proyecto Nodo Antártico, liderado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) junto a instituciones como el Instituto Milenio BASE, Centro IDEAL, Universidad de Magallanes y Universidad Austral de Chile, se llevarán a cabo dos encuestas para conocer la percepción de la comunidad y de investigadores antárticos sobre temas prioritarios en la investigación en la Antártica y la conectividad de Chile con el territorio polar.

Se trata de la primera encuesta de percepción sobre la temática antártica. La consulta se realizará entre febrero y abril de 2025 en Punta Arenas y Puerto Williams, con una muestra aleatoria de alrededor de 384 personas de Punta Arenas y Puerto Williams. La recolección de datos se llevará a cabo a través de dos modalidades: virtual y telefónica.

“Esta encuesta tiene como objeto conocer la percepción social de la comunidad respecto a diferentes temas que nos permiten conocer el vínculo, el imaginario social, el diseño político público y prioridades que los habitantes de esta parte del planeta desean promover, desarrollar o están interesados”, señala Elías Barticevic, director adjunto del proyecto Nodo Antártico.

Además de la consulta a la ciudadanía, se realizará una encuesta dirigida a investigadores nacionales con el fin de caracterizar las capacidades del Sistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación Antártico. Esta medición buscará identificar necesidades en torno a la promoción de la investigación, evaluación de fondos concursables y capacidades técnicas y de laboratorio, entre otros aspectos. Para este grupo, la muestra estimada será de 278 personas y la aplicación será exclusivamente virtual.

Actualmente, las encuestas están en etapa de testeo, y se espera que la consultora a cargo inicie el trabajo de campo entre la última quincena de febrero y la primera quincena de marzo.

“Esperamos que la comunidad nos ayude en esta tarea de contestar la encuesta. Es muy simple de responder, no es tan larga, y lo más importante es que nos permitirá saber cuál es la percepción social de la comunidad y de la comunidad científica, por lo cual es de suma importancia su participación para responder las consultas”, agrega Barticevic.

La encuesta será desarrollada por la consultora Cliodinámica quienes aseguran un tratamiento confidencial de las respuestas, garantizando el anonimato de los encuestados y resguardando el secreto estadístico.

 

Fuente: Nodo Antártico 

A bordo del barco francés Le Soléal, el Doctor en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, y académico de la Universidad Austral de Chile (UACh), Claudio González-Wevar recorrerá islas sub-Antárticas de Nueva Zelanda e Isla Macquarie, con el objetivo de colectar y estudiar moluscos de origen subantártico.

Barco francés Le Soléal, perteneciente a la empresa Ponant Cruises. Imagen: Hamish Spencer

Bajo estrictas medidas de bioseguridad, y gestión de permisos internacionales con el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda, DOC (Department of Conservation) y el Gobierno de Tasmania, por estos días se realiza la expedición número diez entre el Instituto Milenio BASE y la empresa francesa Ponant Cruises. Recorrido y toma de muestras desde ecosistemas intermareales, encabezado por el investigador UACh y líder del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS-UACh), el Dr. Claudio González-Wevar.

“Las islas Auckland, Campbell y Macquarie son vitales para nuestros estudios ya que en ellas encontramos representantes de nuestros grupos de estudio”, señala el doctor en Ciencias e investigador principal del Instituto Milenio BASE. El Dr. González-Wevar destaca la búsqueda de grupos como Nacella (terroris y macquariensis), Laevilitorina (mcphersonae, venusta, antipodum, aucklandica, hamiltoni), Gaimardia (trapesina, tasmanica, macquariensis), Siphonaria (lateralis, fuegiensis, innominata, stewartiana), Margarella (violacea, macquariensis), que realizará en el marco de un trabajo colaborativo internacional.

El trabajo científico considera la toma de muestras del intermareal subantártico. Imagen: C. González-Wevar

“Ha sido muy importante contar con la presencia del Dr. Hamish Spencer cuya experiencia en terreno y en la logística nos permitió tener acceso a Islas Stewart”, señala el Dr. González-Wevar, en alusión al desembarco en diferentes islas, junto con la colecta de especies para su posterior estudio: Tralls Bay, islas Auckland y Campbell (Nueva Zelanda) e isla Macquarie (Australia) son parte de los destinos, que marcan un hito en el difícil acceso a zonas de escaza exploración desde Chile.

“Somos privilegiados de poder acceder a islas subantárticas del océano Pacífico meridional, entre Australia y la Antártica, para realizar este tipo de estudios. Una alianza que, desde 2022 construimos junto a Ponant Cruises, no solo nos permite hacer más y mejor Ciencia, sino que estrechar colaboraciones con equipos de investigación de primer nivel”, destaca el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE.

Islas Auckland y Campbell (Nueva Zelanda) e isla Macquarie (Australia) son parte de puntos de estudio científico.

 

Una alianza internacional

Dr. Claudio González-Wevar y Dr. Hamish Spencer embarcando en expedición subantártica. Imagen: C. González-Wevar

Junto al académico de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) Dr. Hamish Spencer, el Dr. Claudio González-Wevar buscará intercambiar experiencias en materia de genética de poblaciones, plasticidad fenotípica, filogenética y estudio de moluscos de Nueva Zelanda. Por ello, las islas Auckland y Campbell (Nueva Zelanda) e isla Macquarie (Australia), esta última declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, constituyen puntos de relevancia científica para el estudio de invertebrados.

Las islas subantárticas de Nueva Zelanda son destacadas por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO): “la confluencia de las aguas antárticas y subtropicales, hace que estas islas posean una productividad marina y una diversidad biológica muy ricas. Una alta densidad de poblaciones de especies animales salvajes y un elevado índice de endemismo en lo que respecta a las aves, plantas e invertebrados”, señala el organismo.

En tanto que la isla Macquarie, de unos 34 km de largo, es destacada por la UNESCO como una zona de conservación geológica de suma importancia: “Es el único lugar del planeta donde hay formaciones rocosas procedentes del manto de la Tierra, situado a seis kilómetros de profundidad bajo el lecho del océano”, enfatiza el organismo especializado de la ONU. De ahí el hito científico de su exploración, estudio y toma de muestras que el investigador principal Dr. Claudio González-Wevar realizará por estos días.

 

Por: Nadia Politis

Fotografías: Claudio González-Wevar y Dr, Hamish Spencer

Existe una biodiversidad poco percibida en Antártica, la cual no ha sido explorada al igual que otras especies más llamativas. Un estudio reciente propone estandarizar los métodos de investigación, mejorar la integración y accesibilidad de los datos, sentando las bases para tener una visión más clara de lo que realmente se sabe y se desconoce sobre la Antártica.

Recientemente, se publicó en Science una investigación internacional que analiza el grado de conocimiento general sobre la biodiversidad antártica, caracterizando tanto los avances en la investigación como las lagunas existentes. Los resultados muestran que se conoce bastante sobre la biología de vertebrados, pero persiste desconocimiento sobre gran la biodiversidad y el funcionamiento de los  ecosistemas terrestres del continente helado.

El estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC), plantea la necesidad de estandarización de métodos e integración y accesibilidad de datos. “Este estudio nos ha permitido por primera vez tener una visión completa del nivel de conocimiento ecológico para todo un continente. Esto es, saber lo que sabemos, y lo que no, como base para identificar lo que aún nos queda por conocer”, señala el Dr. Luis R. Pertierra, investigador que lideró este estudio y que colabora con la Dra. Juliana Vianna, investigadora principal del Instituto Milenio BASE, quien también formó parte del equipo de trabajo, al igual que los investigadores senior Dr. Peter Convey del British Antarctic Survey y el Dr. Steven L. Chown de la Universidad de Monash.

Diagrama resumen de los resultados del estudio. Artículo completo AQUÍ.

En un esfuerzo conjunto, académicos de distintas partes del mundo se han reunido en este trabajo para analizar las lagunas en el conocimiento de la biodiversidad antártica. Entre sus autores está Andrés Barbosa, miembro destacado del Comité Científico para la Investigación en la Antártica (SCAR), tristemente fallecido hace dos años y a quién se dedica este estudio.

Este grupo internacional de investigadores recopiló y analizó información recogida en las principales bases de datos globales sobre biodiversidad; “Durante años hemos analizado datos y trabajado con investigadores de distintos grupos taxonómicos para revisar las principales líneas de investigación realizadas. Estos vacíos de conocimiento, de lo que llamamos shortfalls, nos permitió identificar qué grupos y áreas han sido más estudiadas, que tienen mayor conocimiento y los que tienen menor conocimiento”, explica la Dra. Juliana Vianna, también académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile y directora alterna del Instituto Milenio Centro para la Regulación del Genoma (CRG).

El equipo destaca que el acceso a bases de datos globales ha sido fundamental en la identificación de los vacíos de información. Se utilizaron repositorios como GBIF y GenBank. En base a esto, se deslumbró que de los animales (casi 400 especies) el protagonismo se lo llevan en gran medida una veintena de vertebrados, con un conocimiento minoritario, pero creciente, en invertebrados.

Vista en microscopio electrónico de barrido (SEM) del colémbolo antártico Cryptopygus antarcticus, procedente de la isla antártica Decepción, en los laboratorios del MNCN.

La investigación confirma la presencia y describe más de 2,000 especies de fauna, microbiota y flora terrestre en un territorio que parece únicamente “cubierto de hielo”. La Dra. Julianna Vianna afirma que “Los vertebrados tienen mayor conocimiento comparado con especies de invertebrados, pero hay áreas de estudio como interacciones ecológicas, que hay escasos estudios en diferentes grupos taxonómicos”.

Falta mucha información sobre los rasgos funcionales de la mayoría de las especies, lo que dificulta entender cómo se adaptan a las condiciones extremas. En cuanto a la flora, se sabe más sobre su distribución gracias a las mediciones satelitales, pero aún faltan avances en otras áreas, como sus relaciones evolutivas o sus interacciones. El desconocimiento sobre los microorganismos es aún mucho mayor. “Los recientes estudios sobre el funcionamiento y flujos de nutrientes en comunidades de microorganismos, así como el movimiento de éstos de unas zonas a otras nos da pistas de cómo se desarrolla la vida microscópica en un clima tan extremo”, añade Antonio Quesada, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid.

El trabajo destaca que el desequilibrio de conocimiento en tantos organismos impide comprender cómo se desarrollan los procesos ecológicos en la Antártica, información clave para poder guiar medidas de conservación, sobre todo, en un contexto de cambio climático.

Fuente: Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid

Foto principal: Sólo dos plantas superiores se dan en la región de la Península Antártica (el pasto Deschampsia antarctica, y el clavel Colobanthus quitensis). En la foto se ven ejemplares de la isla Horseshoe / Por Luis R. Pertierra (2019)

Un nuevo estudio publicado en Marine Policy revela que, en los últimos 10 años, Chile tiene la tasa más alta del mundo en mortalidad de ballenas por choques con embarcaciones.

Un reciente estudio publicado en la revista internacional Marine Policy identifica a Chile como el país con la mayor tasa de mortalidad de ballenas por colisiones con embarcaciones a nivel mundial desde el año 2013. La investigación fue llevada a cabo por un equipo multidisciplinario de 22 expertas y expertos, entre ellos, la académica de la Universidad de Chile (U. Chile) e investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro de Investigación Eutropia, Dra. María José Pérez Álvarez.

El estudio, titulado “Alta tasa de colisiones de barcos con grandes ballenas en aguas de Chile: datos históricos y acciones propuestas para reducir el riesgo”, analizó 52 años (1972-2023) de datos de varamientos de grandes cetáceos en la costa chilena- recopilados por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, SERNAPESCA, además de Universidades, ONGs y agrupaciones de expertos- junto a patrones de tráfico marítimo. Los resultados destacan un aumento en las mortalidades de ballenas por colisiones y su relación con el tráfico marítimo.

Ballena jorobada colisionada en Mejillones, 2020. Crédito: Frederick Toro

Según señala el estudio, de las 226 ballenas varadas registradas en la costa de Chile, el 62% corresponde a casos en donde no se pudo identificar la causa de muerte. En los casos con causa identificables, casi un tercio se atribuyó a colisiones, seguido de un 7% a enmallamientos y un 3% a depredación natural. Esto pone a las colisiones con embarcaciones como la principal causa de muerte no natural en ballenas en Chile.

La ballena fin es la especie más afectada (37% de los casos), seguida por la ballena jorobada (21%), y las ballenas azul y sei (ambas con 11%). Las diferencias entre las especies se podrían explicar por variaciones en la abundancia total de cada una, distinto nivel sobreposición de cada especie con zonas de alto tráfico y potenciales diferencias en su respuesta de evasión a las embarcaciones. Las regiones administrativas con más colisiones fueron Magallanes (21%), Los Lagos (18%), Antofagasta (13%), y Valparaíso y Coquimbo (8% cada una). El análisis espacial realizado en el estudio muestra que los focos de colisiones coinciden con áreas de alimentación identificadas para las distintas especies y con zonas portuarias del país. Esto se debería a que las zonas de importancia para las ballenas, es decir hábitat critico de alimentación, crianza y tránsito, se sobreponen con zonas portuarias y rutas de tráfico marítimo.

“Estas cifras probablemente subestiman la magnitud del problema, ya que muchos cadáveres nunca llegan a varar en nuestras playas y a ser registradas, debido a las dificultades para realizar necropsias en áreas remotas. Todavía la mayoría de los casos de varamiento permanecen inconclusos”, señala el Dr. Frederick Toro, médico veterinario de la ONG Panthalassa, académico de la Universidad Santo Tomás y autor principal del estudio. “Este trabajo pone de manifiesto la urgente necesidad de implementar medidas efectivas para reducir las colisiones, como restricciones de velocidad, rediseño de rutas marítimas y el fortalecimiento de las capacidades de monitoreo y de las respuestas ante varamientos. Así como también, la realización de necropsias que permitan identificar o corroborar las causas de muerte”, agrega.

“He pasado los últimos 20 años investigando a las ballenas con el fin de proteger sus hábitats para que estos animales se puedan recuperar después de la devastadora caza histórica. Hoy no existe la caza directa, pero este estudio nos muestra que seguimos matando a las ballenas porque el océano se ha vuelta un verdadera carretera de alto tránsito para todo el comercio que hacemos”, afirma la Dra. Susannah Buchan, oceanógrafa del Centro de Investigación Oceanográfica del Pacífico Suroriental (COPAS Coastal) y del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), y coautora del estudio, que se especializa en la oceanografía y ecología de zonas de alimentación de ballenas en la costa de Chile. “En Chile vemos más del 50% de las especies de ballenas en el mundo, están en nuestras costas principalmente para alimentarse por las ricas condiciones del agua y la alta cantidad de kril y peces”, resalta.

Dra. María José Pérez- Álvarez, académica de la Facultad de Ciencias de la U. Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro de Investigación Eutropia.

Por su parte, la académica de la U. Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE, Dra. María José Pérez- Álvarez, señala que “los impactantes resultados de este estudio realzan la importancia de sistematizar la recopilación de información sobre la mortalidad de cetáceos por colisiones con embarcaciones, mediante un monitoreo continuo a lo largo de la costa. Esto implica fortalecer la capacidad para identificar las especies afectadas, caracterizar las mortalidades a través de necropsias y, sobre todo, implementar acciones concretas que prevengan estos eventos, reduciendo así esta importante amenaza no natural para las especies”.

En resumen, el equipo de investigación destaca la importancia una colaboración interdisciplinaria que integre el conocimiento científico, las herramientas legales, las capacidades técnicas, las estrategias de manejo y las políticas públicas, como un enfoque clave para proteger a los cetáceos y sus hábitats.

Por: Frederick Toro y Susannah Buchan

Fotografía principal: Ballena jorobada saltando en el Estrecho de Magallanes. Crédito: Juan Capella

En el marco de una pionera colaboración internacional entre Chile y Canadá, un equipo científico del Bird Ecology Lab de la Universidad Austral de Chile y el Instituto Milenio BASE, investiga cómo los zarapitos (Numenius phaeopus y Limosa haemastica) pueden optimizar su balance energético durante sus extraordinarias migraciones entre hemisferios. 

Con recorridos de más de 10.000 km entre Chiloé y EE.UU, un vuelo que se puede extender por más de una semana sin parar, y misterios que aún la ciencia busca esclarecer, las aves playeras migratorias son protagonistas de un estudio internacional que une a Chile y Canadá, con colaboraciones en España, Suecia y EE.UU. Liderado por los académicos Dr. Juan G. Navedo (UACh) y Dr. Chris Guglielmo (Western University) la investigación busca conocer si las aves playeras migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal para poder mantener un alto rendimiento fisiológico durante varios días consecutivos. 

(De izquierda a derecha) Dra. Beverly Chua (Animal Care Systems), Dra. Catherine Ivy (University of Saskatchewan), Dr. Chris Guglielmo (Western University) y Dr. Juan G.Navedo, investigador adjunto del Instituto Milenio BASE, académico de la Universidad Austral de Chile y director del Bird Ecology Lab, en las instalaciones de la Estación Experimental Quempillén de la UACh en Chiloé.

Así, el zarapito común (Numenius phaeopus) y el zarapito de pico recto (Limosa haemastica) son estudiados desde el archipiélago de Chiloé, en la región de Los Lagos, a través de tecnología de última generación: “Este trabajo es clave para entender cómo estas aves enfrentan los desafíos de sus migraciones extremas y generar así conocimiento vital para poder avanzar en la comprensión de los límites fisiológicos del esfuerzo continuado en los animales, con aplicaciones claras en el bienestar humano”, señala el profesor Juan G. Navedo.

Mediante microcirugías se implantan biologgers, un dispositivo que registra automáticamente la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca del ave. Adicionalmente, los zarapitos se equipan con un geologger que se acopla en una anilla en la pata para determinar su ubicación en cualquier parte de su ruta migratoria y las condiciones ambientales que experimentan: “Estos aspectos son muy importantes ya que estas aves migran desde Chiloé hasta Alaska permaneciendo extensos períodos en EE.UU., Canadá, Venezuela, Colombia y Argentina”, subraya el profesor Guglielmo en torno a la relevancia del estudio.

Durante la temporada estival, coincidiendo con las primeras llegadas de las aves migratorias, parte del Bird Ecology Lab integrado por Jorge Ruiz, Valeria Araya, Jonathan Vergara, María Fernanda Sánchez, entre otras/os estudiantes y liderado por el Dr. Juan G. Navedo, investigador del Instituto Milenio BASE y académico de la UACh, realizó monitoreos, capturas e implantación de biologgers y geologgers en zarapitos en Chiloé durante inicios de 2025.

El trabajo en Chiloé contó con la colaboración clave del Dr. Chris Guglielmo, académico de la Western University (Canadá); la Dra. Catherine Ivy, académica de la Universidad de Saskatchewan (Canadá); y la Dra. Beverly Chua, médica veterinaria de Animal Care Systems (EE.UU.)

Estudio de aves extraordinarias

Debido a que los mamíferos y las aves son animales endotermos (que mantienen su temperatura corporal independientemente de la temperatura ambiental), esta investigación busca conocer si algunas especies de aves migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal modulando el funcionamiento orgánico. 

El uso de los dispositivos que permiten registrar la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca de las aves (biologger) así como las condiciones ambientales (geologger) plantea importantes desafíos en torno a su recuperación y obtención de datos. Una espera de un año podrá determinar si al regreso de la temporada de migración, las aves estudiadas retornarán a Chiloé con los dispositivos.

Estudiantes Valeria Araya y María Fernanda Sánchez en una jornada de observación en la costa de la isla grande de Chiloé.

“La experiencia en terreno es clave para conectar los sistemas y especies que estudiamos, desarrollando habilidades técnicas y fortaleciendo el trabajo en equipo bajo condiciones exigentes” comenta Valeria Araya, investigadora doctoral del Bird Ecology Lab y del Instituto Milenio BASE. 

Tanto en Norteamérica como en Chiloé, los zarapitos encuentran condiciones óptimas para su supervivencia y bienestar. Específicamente, tanto el zarapito de pico recto como el zarapito común escogen las costas de Chiloé, ya que sus características permiten que estas aves con grandes requerimientos energéticos se alimenten de invertebrados marinos y descansen adecuadamente durante seis meses cada año, esto es, la mayor parte de su vida. Cuando llega el otoño austral a Chiloé, se sobrealimentan para viajar hasta Alaska y el ártico canadiense donde se reproducen durante el corto verano boreal, que se caracteriza por largos períodos diarios de luz y gran abundancia de insectos.

Las investigaciones se realizan en medio de un contexto de crisis de la biodiversidad, por lo que la conservación de aves playeras se plantea como un importante desafío para las y los científicos. Por ejemplo, el zarapito de pico recto ha sido recientemente incluido en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie “vulnerable”. Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) desarrolló en el año 2023 el “Plan de Conservación para Aves Playeras Migratorias en Chile”, en el cual se caracterizaron sus principales amenazas como la expansión urbana, industria acuícola y energética, contaminación y malas prácticas de actividades recreativas y turísticas en playas y humedales, destacando entre otras los paseos de personas con sus perros sin correa.

 

Geologger y banderola con código individual, en este caso APJ, en un zarapito común, herramientas para identificar y localizar al ave.

Fotografías y texto: Carolina Gajardo/Instituto Milenio BASE

 

El alcance que han tenido los proyectos “ARA: Antártica en Realidad Aumentada” y “Metaverso Antártico”, y las estrategias utilizadas por el Instituto Milenio BASE para comunicar conocimiento en plataformas digitales, forman parte del evento que reunirá a más de 150 periodistas y profesionales.

Con decenas de trabajos en áreas como la Inteligencia Artificial, artes y ciencia, interculturalidad, el rol de los medios, oportunidades de formación en comunicación de la ciencia, saberes tradicionales, entre otras, el jueves 12 y viernes 13 de diciembre se realizará el IV Encuentro Nacional de Profesionales de la Comunicación y Divulgación en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación: Transformando la sociedad y el conocimiento desde la comunicación científica.

El evento que reunirá a los actores del ecosistema de comunicación científica y tecnológica de Chile, tendrá lugar en la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, donde habrán más de 150 exposiciones y experiencias que se presentarán en cinco salas paralelas, además de charlas magistrales con expositores provenientes de España, México, Estados Unidos y Colombia.

El encuentro que ha tenido versiones anteriores en Valdivia, Concepción y el último en Punta Arenas el 2015, es organizado por la Asociación Chilena de Periodistas y Profesionales para la Comunicación de la Ciencia (ACHIPEC), la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), la Universidad de Playa Ancha (UPLA) y el Nodo CIV-VAL. Siendo el más importante de Chile, esta instancia busca socializar las estrategias de divulgación y comunicación pública de las CTCI y generar un espacio para el diálogo y reflexión en tiempos de grandes cambios para la Humanidad.

“Estamos en un momento en que la comunicación de la ciencia es clave para enfrentar la crisis climática e hídrica, las próximas pandemias, la manipulación de la desinformación y la inteligencia artificial. Hoy más que nunca tenemos grandes retos para fortalecer este ecosistema en el país y en la región. Debemos trabajar en nuevas narrativas y diversificación de formatos que impacten positivamente en las diversas audiencias, y así fomenten la educación y la calidad de la información”, señala Andrea Obaid, periodista científica y presidenta de ACHIPEC.

Por su parte el Vicerrector de Investigación, Creación e Innovación de la PUCV, Luis Mercado, destacó que este evento es relevante para la formación de nuevos divulgadores científicos: “Es una actividad que tiene una gran relevancia para nuestra casa de estudios, debido a que la transformación de la sociedad y el conocimiento desde la comunicación científica es una tarea de las universidades, como la nuestra. En general, toda la investigación científica tiende a mejorar la calidad de vida de las personas”.

En tanto, la Dra. Carolina Santelices, Vicerrectora de Investigación, Postgrado e Innovación de la Universidad de Playa Ancha, afirmó que “la divulgación científica es esencial para acercar el conocimiento especializado a la ciudadanía y fomentar la comprensión e interés por las ciencias”. Al respecto, destaca cómo la comunicación pública de la ciencia promueve el pensamiento crítico, desmitifica conceptos complejos y favorece la toma de decisiones informada.

Comunicación de la Ciencia Antártica

En esta ocasión, la comunicación del conocimiento antártico estará presente con la participación del Instituto Milenio BASE, y su Dirección de Comunicaciones, liderada por la periodista especializada en ciencia y vicepresidenta de ACHIPEC, Nadia Politis. Con la presentación oral “Comunicación digital de la ciencia desde la Antártica y Punta Arenas: Conectando con nuevas audiencias a través de la narración transmedia y las redes sociales”, dictada por la periodista especializada en ciencia del Instituto Milenio BASE, Constanza Barrientos Soto.

Respecto a la participación del Instituto Milenio BASE, Nadia Politis, comenta que “este encuentro es una oportunidad para destacar cómo herramientas, como la realidad aumentada y el metaverso, pueden transformar la manera de comunicar la ciencia, conectando con audiencias diversas y fomentando un interés renovado por este territorio único que es la Antártica. Desde el Instituto, buscamos inspirar a las nuevas generaciones a través de formatos digitales que hacen la ciencia más cercana y accesible”.

“Actualmente, lo que más utilizan las personas para informarse son los medios digitales. Por lo tanto, es importante que las instituciones que generan conocimiento estén presentes en este ecosistema. Se puede pensar que las plataformas virtuales son un espacio poco valorado para consumir y compartir ciencia, pero las métricas demuestran todo lo contrario. La gente está presente de forma activa en el mundo digital”, señala Constanza Barrientos Soto, quien también es miembro de la Fundación Coalición de Jóvenes Antárticos (AYC) de Punta Arenas.

En la presentación, además de estrategias en redes sociales, se dará a conocer el alcance de los proyectos digitales “ARA: Antártica en Realidad Aumentada” y “Metaverso Antártico”. El primero, financiado por el fondo Proyección al Medio Externo (PME) de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (MINCTCI) y desarrollado por la empresa InvadeLab. Y, el segundo, financiado por el programa Ciencia Pública del MINCTCI y la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Chile, y desarrollado por XR-Labs de la Facultad de Comunicación e Imagen (FCEI) de la UChile.

Toda la información del evento y la programación completa se puede encontrar en el sitio web de ACHIPEC www.achipec.org.

Fuente: ACHIPEC