Con una exposición abierta en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) de Santiago, y la presentación del libro gratuito “Educación antártica en Chile”, el Instituto Milenio BASE recordará como el “Día de la Antártica Chilena” se celebra cada 6 de noviembre, en conmemoración al decreto del expresidente Pedro Aguirre Cerda que fijó los límites del Territorio Chileno Antártico en 1940.
Desde Punta Arenas, Valdivia y Santiago, el Instituto Milenio BASE conmemora el Día de la Antártica Chilena. Foto: Constanza Barrientos
La Antártica es mucho más que una vasta extensión de hielo en el extremo sur del planeta: es un regulador esencial del clima global, una reserva de agua dulce y un refugio de biodiversidad única que ha logrado adaptarse a las condiciones más extremas de la Tierra. Comprender sus ecosistemas, sus procesos biológicos y su rol en los equilibrios oceánicos y atmosféricos resulta clave para anticipar los efectos del cambio climático y proteger la vida en todo el planeta.
Es así como cada 6 de noviembre, Chile celebra el “Día de la Antártica Chilena”, fecha que conmemora la promulgación del Decreto N° 1747, que fijó los límites del Territorio Chileno Antártico. Desde entonces, esta efeméride ha buscado fortalecer el vínculo del país con el continente blanco, reconocer la labor de los equipos de investigación, operadores antárticos y destacar el papel de Chile como país con presencia permanente en el continente blanco.
A partir del 6 de noviembre, se proyectaran imágenes antárticas en el MUT de Santiago. Foto: Nadia Politis
Es así como el Instituto Milenio BASE (Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos) realizará actividades abiertas a la comunidad en distintos lugares del país: A partir del 6 noviembre, se proyectarán imágenes antárticas de expediciones en terreno, pingüinos, lobos marinos y aves en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) en Santiago. Su acceso se puede realizar desde la L1 del Metro de Santiago de lunes a viernes, a las 14:00, 16:00, 17:15, 18:45 hrs. Y sábados y domingos, a las 12:15, 13:30, 14:25, 15:45, 17:00, 18:00 hrs. “Es una experiencia inmersiva que transportará al público a los paisajes y ecosistemas del continente blanco a través de imágenes inéditas sobre el trabajo científico y su contribución al conocimiento sobre la biodiversidad en un contexto de cambio climático”, señala el Dr. Elie Poulin, académico U. Chile e investigador del Instituto Milenio BASE.
En Punta Arenas, los días 6 y 7 de noviembre, investigadoras e investigadores polares estarán con stands interactivos y actividades abiertas en el marco de la XXII Feria Antártica Escolar (FAE 2025), el principal encuentro de ciencia escolar del país dedicado íntegramente a la Antártica, organizado por el Instituto Antártico Chileno (INACH). El encuentro se realizará en la Sala de Exposiciones de Zona Austral, ubicada junto a la pista de patinaje sobre hielo, donde los asistentes podrán conocer los proyectos y dialogar directamente con las y los jóvenes investigadores. La dirección es Zona Austral (ex Zona Franca) en Avenida Bulnes S/N km 3.5 Norte, Punta Arenas.
«Educación Antártica en Chile: Experiencias, aprendizajes y proyecciones» es una publicación gratuita compuesta por más de 40 artículos y casi 60 autoras y autores a nivel nacional. Foto: Nadia Politis
En Valdivia, el 7 de noviembre, la obra “AMAR: diálogo coreográfico con el océano Austral” invita a unir el arte y ciencia en torno a la Antártica. La cita es a las 19:00 horas en Casa Teda, ubicada en General Lagos 1234, Valdivia. “Invitamos a las personas a maravillarse con las artes escénicas y conocer las maravillas del océano que rodea el continente blanco y que es responsable de su característico frío polar”, puntualiza la Dra. Andrea Piñones, académica UACh e investigadora del Instituto Milenio BASE.
Finalmente, el 13 de noviembre en Santiago, se presentará el libro «Educación Antártica en Chile: Desafíos, aprendizajes y proyecciones». Una publicación gratuita compuesta por más de 40 artículos y casi 60 autoras y autores a nivel nacional, que habla sobre el impacto de la educación antártica en la comunidad escolar, buenas prácticas y estrategias pedagógicas, y recomendaciones para direcciones de escuelas y autoridades educativas.
“Hablar y conocer de la Antártica es también reconocer su valor científico, ambiental y cultural para Chile y el mundo”, señala la Dra. Julieta Orlando, académica U. Chile, investigadora Instituto Milenio BASE y presidenta SOMICH. La entrada es gratuita, pero con acceso sólo previa inscripción en https://shorturl.at/SxI5E en el edificio UdeC Santiago ubicado en Marchant Pereira 10, piso 3, Providencia. Habrá una transmisión en vivo a través de www.youtube.com/@mileniobase para todo el país.
La Antártica es regulador del clima global, reserva de agua dulce y refugio de biodiversidad única. Foto: Nadia Politis
Acercar el conocimiento científico a la ciudadanía y fortalecer el vínculo del país con el continente blanco es parte de las actividades de divulgación que cruzan ciencia, arte y educación. Durante esta temporada también inician las expediciones antárticas que desde Chile abordarán temáticas como gripe aviar, invasiones biológicas, estudios en flora antártica y diplomacia científica. Parte de las Expedición Científica Antártica (ECA) de INACH y que se desarrollará hasta marzo del 2026.
El Instituto Milenio BASE es un centro de excelencia de la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) perteneciente al Ministerio de Ciencia. Busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio climático sobre la biota, junto con proponer políticas de conservación y gobernanza. Más información en https://www.institutobase.cl
Por: Nadia Politis
Teoría y práctica introdujeron a los asistentes en el mundo de los musgos, plantas de gran valor ecológico y componente clave de los bosques templados chilenos.
Durante tres días el “Curso de Ecología y Taxonomía de Briófitas”, desarrollado en la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, permitió que profesionales y estudiantes de diversas áreas y ciudades del país conocieran este ecosistema poco explorado, pero que cumple con funciones ecológicas esenciales.
La convocatoria fue muy exitosa, ya que se recibieron más de cien postulaciones, quedando 24 seleccionados, principalmente de las ciudades de Santiago, Concepción, Valdivia y Chiloé.
El Dr. Roy Mackenzie es investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro CHIC. Foto: UACh
El Dr. Roy Mackenzie, investigador del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y parte de la organización, explicó que “fueron tres días de teoría sobre la sistemática, filogenia, biogeografía de Briófitos, tanto del cono sur de la Antártica, como de Chile en particular. Un segundo día de clases se desarrolló en el laboratorio, en donde los estudiantes aprendieron a identificar caracteres taxonómicos para conocer la identidad de las especies. El tercer día, se realizó una salida al Arboretum de la UACh para practicar técnicas de recolección y herborización de especies de musgos, hepáticas y antocerotes”.
El curso contó con tres especialistas de Brasil: Dr. Paulo Câmara, Dra Micheline Carvalho Silva, ambos de la Universidad de Brasilia, y Dr. Denilson Fernandes Peralta, del Instituto de Pesquisas Ambientales de Sao Paulo. A estos especialistas se suman los investigadores Felipe Osorio, estudiante de Doctorado en Ecosistemas Forestales y Recursos Naturales de la UACh y Roy Mackenzie del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE)
“Mi experiencia en el curso ha sido muy buena porque pude ver el interés de los estudiantes. Son muy buenos y hacen muchas preguntas. Los musgos en Brasil no son tan carismáticos como otros organismos, como los animales, por ejemplo. Los musgos son pequeñitos, están casi escondidos, pero acá en Chile son más vistosos y están por todas partes”, expresó la profesora Dra. Micheline Carvalho.
Destacó la importancia de aprender sobre este tema para así poder colaborar en su conservación. “Tenemos que conocer para preservar, tenemos que estudiar para saber dónde están y así conservar este ecosistema”, añadió.
El curso se desarrolló en la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh. Foto: UACh
Llevar el interés por las briófitas a la ciudadanía
Nataly Navarro, bióloga marina, educadora ambiental de la Escuela El Bosque, miembro del Comité Ecológico Lemu Lahuen y ambientalista, de Valdivia, decidió participar en este curso para realizar educación ambiental en torno a las briófitas. “Me interesa hacer divulgación científica desde la ciencia científica escolar y además empezar a realizar recorridos de briófitas en el Parque Urbano el Bosque, ya que es una reserva natural urbana, que de hecho posee muchas de estas plantas”, comentó.
“Como soy bióloga marina no sé mucho de este mundo, del reino vegetal, pero aquí he aprendido bastante. Es muy interesante porque es un bosque en miniatura y trabajar en educación ambiental con la infancia es súper fácil, porque está a su altura, se puede hacer un trabajo con lupa. Es algo mucho más ameno y no tan difícil”, expresó.
Desde Concepción, Paulo Moreira, estudiante de la carrera de administración en ecoturismo de la Universidad Andrés Bello, señaló que “me enteré del curso a través de una amiga y justo tenía mucho que ver con mi tema de tesis, que es el micro bosque. Entonces, ya que no sabía identificar las briofitas como tal y éste es un curso introductorio, fue como anillo al dedo. Además, me encanta Valdivia y la Universidad, tiene mucha historia en relación con los recursos naturales”.
Los participantes del curso llegaron de las ciudades de Santiago, Concepción, Valdivia y Chiloé. Foto: UACh
“Estoy muy feliz por la oportunidad, muy agradecido de cómo se ha dado y con ganas de seguir aprendiendo y profundizando en un tema que es desconocido y que puede ser un gran atractivo ecoturístico para la visualización y aprendizaje”, agregó.
En relación con la etapa final del curso, donde se visitó el Arboretum de la Universidad Austral de Chile, Felipe Osorio, estudiante de doctorado y uno de los organizadores, manifestó que esta salida a terreno permitió que los asistentes observaran en su entorno natural la enorme diversidad de briófitas que habitan los bosques templados del sur de Chile, Incluso en territorios cercanos a la ciudad, donde aún persisten fragmentos de ecosistemas de alto valor ecológico. “El contacto directo con el bosque y con las especies en su ambiente es fundamental para fortalecer la mirada ecológica y despertar una valoración real por estos organismos”, señaló Osorio.
Cabe mencionar que los organizadores de este curso son Felipe Osorio, estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, y Roy Mackenzie, investigador; mientras que los patrocinadores son el Centro Internacional Cabo de Hornos, el Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, la Universidad Austral de Chile, y el Instituto de Pesquisas Ambientales de Brasil.
Desde Bretaña hasta el extremo sur de Chile, la investigadora francesa Morgane Durand ha recorrido un camino marcado por el mar. Estudiante de doctorado en el Museo Nacional de Historia Natural de París, colabora con el Instituto Milenio BASE y el Laboratorio de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG).
En esta crónica, Morgane comparte su experiencia como parte de la Expedición Científica Antártica N°61 del Instituto Antártico Chileno (INACH), donde participó en el estudio de la criptofauna bentónica, biodiversidad que habita el fondo marino. Su relato combina la rigurosidad del trabajo científico con la vivencia de explorar uno de los lugares más extremos del planeta.
Por: Morgane Durand
Morgane participó de la Expedición Científica Antártica (ECA) N° 61 del Instituto Antártico Chileno (INACH), con la Dra. Karin Gérard del Instituto Milenio BASE. Foto: Morgane Durand
Soy francesa e investigadora de doctorado en el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París. Vengo de Concarneau, una ciudad bretona volcada hacia el océano. Es un puerto vivo, rodeado de murallas y atravesado por la luz cambiante del Atlántico. Allí, el mar no es un paisaje de fondo sino una presencia cotidiana: moldea los gestos, los oficios, las imaginaciones. Es en ese escenario de mareas, pesca y algas es donde crecí.
Fue gracias a mi directora de tesis, la doctora Karin Gérard, que conocí Punta Arenas. Ella vive y trabaja desde allá, y es debido a ese hilo y vínculo científico que esta ciudad apareció en mi mapa mental: un puerto en el fin del mundo, pero también un cruce de investigadores, una puerta abierta hacia el sur helado.
Mi tesis busca entender la diversidad de pequeños animales que viven escondidos en las rocas y arrecifes del fondo marino antártico. A este grupo lo llamamos “criptofauna bentónica”. Para estudiarlo utilizamos unas estructuras llamadas “Estructuras autónomas de monitoreo de arrecifes” o ARMS por sus siglas en inglés (Autonomous Reef Monitoring Structures), que permiten observar de forma similar, en distintos lugares y tiempos. Qué especies llegan a habitar el fondo del océano.
Trabajo en colaboración con el Instituto Milenio BASE y el Laboratorio de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG) en Punta Arenas, junto a mi supervisora la Dra. Karin Gérard, y con el Dr. Cyril Gallut de la Universidad de la Sorbona, en Francia. Con ellos participé de la Expedición Científica Antártica (ECA) N°61 organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH). En febrero de 2025 estuvimos en la base Profesor Julio Escudero, en isla Rey Jorge, ubicada en la península Antártica.
Morgane desarrolla su tesis de doctorado junto a la Dra. Karin Gerard y el Dr. Cyril Gallut. Foto: Morgane Durand
Durante un mes, realizamos inmersiones submarinas para recuperar los ARMS que llevaban sumergidos más de un año y desplegar otros nuevos para los años venideros. En el marco de otro proyecto, también dirigido por la Dra. Karin Gérard, nos embarcamos en la nave RS Karpuj de INACH para realizar una campaña oceanográfica en bahía Fildes. Tomamos muestras de megafauna bentónica con redes de arrastre desplegadas a unos 300 metros de profundidad, y recogimos zooplancton y fitoplancton con redes bongo.
Navegar en la Karpuj fue una gran experiencia, donde la investigación científica se escribe primero en el terreno, lejos de la seguridad del laboratorio. Los logísticos, con su experiencia del viento y de las olas, fueron esenciales para que cada muestreo, cada red lanzada, se realizara de manera correcta. El mar impone su ritmo y sus imprevistos: hay que observar, anticipar, adaptarse. Era un recordatorio constante de que la ciencia no existe solo en los datos, sino también en la acción, en la atención al mundo real y en la capacidad de responder a lo inesperado.
Una vez recuperados los ARMS, establecimos los protocolos de procesamiento: clasificación de organismos fijos y móviles, toma de fotografías, conservación en etanol, formol o congelación. La preparación para el análisis molecular se dividió en dos enfoques: El primero, el barcoding, que consiste en aislar organismos individuales para extraer su ADN y, a continuación, amplificar fragmentos genéticos específicos para secuenciarlos y compararlos con bases de datos de referencia. La segunda, el metabarcoding, examina toda la comunidad presente en una muestra compleja (por ejemplo, un conjunto de especímenes raspados de una placa de ARMS).
En el océano Austral, la temperatura del agua puede llegar hasta los -2° C. Foto: Morgane Durand
La primera etapa – la extracción del ADN – se realizó directamente en el laboratorio de la base Profesor Julio Escudero de INACH. Esta experiencia, en la Antártica, fue sin duda una de las más memorables. Todo era más intenso: el frío, la luz, el silencio, la fatiga, la belleza. Nos sumergimos en la ciencia, pero también en todo.
En las aguas frías, literalmente cortantes, cada inmersión era tanto una prueba física como un momento de gracia. Sentir cómo se contrae el cuerpo al contacto con el agua, cómo sube la adrenalina. Controlar la respiración, mantener la calma, controlar los movimientos a pesar de los dedos entumecidos, el peso del equipo y a veces la corriente. Y luego ver… ver el fondo marino como si se abriera un libro que ningún ojo ha leído todavía. Observar, anotar, tomar muestras. El cuerpo se pone a prueba. Y luego está la mente, constantemente desafiada: por los datos que hay que organizar, los protocolos que hay que seguir, los imprevistos que hay que gestionar, las decisiones que hay que tomar, a veces con rapidez.
Cuando está en Punta Arenas, Morgane trabaja en el Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) en el Instituto de la Patagonia, Universidad de Magallanes (UMAG). Foto: Constanza Barrientos
De vuelta en Punta Arenas, continué mi trabajo durante un mes en el LEMAS de la UMAG. Durante este período, realicé los análisis de las muestras extraídas, concentrándome en el aspecto del barcoding. También realicé PCR en cada una de las muestras, con el objetivo de amplificar el ADN de los organismos presentes y permitir su secuenciación en Francia, en el otro laboratorio donde trabajo en Concarneau.
El tiempo que pasé en Punta Arenas me ofreció una nueva faceta de la investigación. Nuevas herramientas, nuevos colegas, nuevas formas de hacer las cosas. Trabajar en otro idioma, pensar de forma diferente, aprender de nuevo. Comprender que los métodos difieren, que los puntos de vista cambian según las culturas científicas.
Esos dos meses pude superar mis límites, cuestionar mis rutinas y enriquecer mi práctica. Explorar de verdad. No sólo el entorno marino polar, sino también las distintas formas de ser investigadora: sobre el terreno, en el laboratorio, con los demás.
Foto de portada: Morgane Durand en LEMAS- UMAG / I. Milenio BASE / C. Barrientos.
Durante una semana, más de 360 especialistas de 35 países se reunieron en el extremo sur de Chile en la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas, un fenómeno que afecta la salud pública y las actividades productivas en todo el planeta. La cita, organizada por la Universidad de Magallanes y el Instituto de Fomento Pesquero, marcó un hito de cooperación científica internacional y de fortalecimiento de la capacidad regional en estudios marinos.
Dr. Máximo Frangopulos (vicepresidente Comité Organizador Local ICHA 2025) junto al Dr. Leonardo Guzmán (presidente Comité Organizador Local ICHA 2025). Foto: C. Barrientos
En el Hotel Dreams de Punta Arenas, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena fue anfitriona de la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas (ICHA 2025), una de las citas más relevantes a nivel mundial en torno a las Floraciones Algales Nocivas (FAN), conocidas también como marea roja. La actividad reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países, consolidando a Chile como un referente en la investigación y monitoreo de este fenómeno global.
El evento fue organizado por la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), con el apoyo de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Algas Nocivas (ISSHA) y un Comité Organizador Nacional integrado por más de sesenta investigadores de instituciones chilenas.
El Dr. Leonardo Guzmán Méndez, investigador senior del IFOP y presidente del Comité Organizador Local, valoró que “instancias como ésta son fundamentales porque permiten compartir el estado del arte, establecer colaboraciones y conocer las preguntas que mueven a la ciencia global. Que se realice aquí, en Magallanes, demuestra que Chile tiene la capacidad de organizar eventos internacionales de alto nivel en un territorio que no sólo presenta algas tóxicas, sino que también representa la puerta de entrada a la Antártica”, afirmó.
Durante ICHA 2025, el Dr. Máximo Frangopulos fue nombrado parte del Consejo de Investigadores de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Floraciones Algales Nocivas (ISSHA), siendo el único representante sudamericano. Foto: C. Barrientos
En tanto, el Dr. Máximo Frangopulos Rivera, investigador de la UMAG, del Cape Horn International Center (CHIC) y del Instituto Milenio BASE, destacó el papel de Chile y de la región austral en el monitoreo sistemático de estos fenómenos. “Llevamos casi tres décadas de programas de observación en la región, con una masa crítica de especialistas que se refleja en la calidad y amplitud de la delegación chilena”, comentó.
Diálogo internacional sobre un fenómeno global
Durante la semana de trabajo, los investigadores coincidieron en que las floraciones algales nocivas se han intensificado en frecuencia y extensión. Guzmán recordó que los primeros registros en Magallanes datan de 1972, e incluso existen antecedentes del siglo XIX asociados a intoxicaciones fatales en comunidades yaganes. “Hoy las microalgas son más abundantes, generan floraciones más intensas y afectan tanto la salud pública como las actividades productivas. Hay algo en el ambiente que favorece su mayor presencia, y eso nos obliga a seguir observando y entendiendo qué procesos naturales y humanos las intensifican”, explicó.
El evento contó con investigadoras e investigadores de pregrado, magíster y doctorado del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos
Frangopulos, vicepresidente del Comité Organizador Local, añadió que una de las tendencias más notorias presentadas en la conferencia fue el aumento en la certitud de las predicciones, gracias a la integración de múltiples fuentes de datos —sensores remotos, muestreos in situ, análisis genéticos y metabarcoding— y al uso de tecnologías abiertas. “Se habló mucho de democratización de la ciencia, del acceso a software y bases de datos libres, de herramientas de bajo costo que permitan compartir información entre países y comunidades científicas”, explicó.
Entre las plataformas destacadas mencionó HAEDAT, la red mundial que compila reportes de floraciones algales y que actualmente reúne información de más de 150 países. “Hacia allá se encaminan las tendencias: democratizar, unificar, hacer más participativa a la ciencia e involucrar también a las comunidades”, sostuvo.
Tendencias emergentes y formación científica
Frangopulos señaló que las discusiones técnicas abordaron nuevos enfoques como el estudio del holobionte, que analiza las interacciones simbióticas entre microalgas y bacterias para comprender mejor los factores que desencadenan los eventos de floración. También destacó el interés por biosensores de bajo impacto ambiental, la investigación sobre toxinas emergentes y los efectos de las ictiotoxinas sobre distintas especies marinas.
ICHA 2025 reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países. Foto: C. Barrientos
“Todos alabaron las maravillas naturales de Magallanes y la calidad científica del encuentro. Hemos dejado en alto el nombre de la región y del país”, afirmó el investigador, resaltando que la organización local demostró que Magallanes está capacitada para albergar eventos científicos de relevancia mundial.
Uno de los aspectos más valorados fue la participación estudiantil. “Fue muy grato contar con el apoyo de estudiantes de biología marina, de maestría y doctorado, que presentaron sus investigaciones. Este tipo de congresos son una oportunidad única para conectar con investigadores líderes y motivar a las nuevas generaciones”, subrayó Frangopulos.
Un cierre que proyecta cooperación
La ceremonia de clausura, realizada el 24 de octubre, cerró una semana de intercambio de conocimientos y experiencias sobre sostenibilidad marina. El congreso se realiza cada dos años como símbolo de cooperación internacional: la versión anterior tuvo lugar en Hiroshima (Japón), y la próxima se desarrollará en Aberdeen, Escocia, antes de avanzar hacia Halifax, Canadá, en 2029.
La próxima reunión ICHA 2027 se desarrollará en Aberdeen, Escocia. Foto: C. Barrientos
El presidente del Consejo de la ISSHA, Dedmer B. Van de Waal, expresó su gratitud hacia los organizadores y la comunidad local. “Nos sentimos muy bienvenidos aquí, no sólo por el equipo de Leonardo, Máximo y Pamela, sino también por la gente de la ciudad. Son muy amables, intentan ayudarnos incluso sin hablar nuestro idioma, y eso se agradece mucho”.
Para los organizadores, el balance fue positivo. La región demostró su capacidad para convocar a la ciencia global y proyectar desde el sur una mirada colaborativa hacia el futuro de los océanos. “Esto debe ser un hito para que, en el futuro, Magallanes siga recibiendo congresos internacionales de gran nivel —no sólo sobre marea roja, sino también sobre biodiversidad y ciencia antártica—. Aquí se hace ciencia de primer nivel y el mundo lo sabe”, concluyó Frangopulos.
Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas investigadoras del Instituto Milenio BASE, estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile en Valdivia. Foto: Julia Saravia
Las investigadoras Soraya Vargas y Paula Segovia fueron seleccionadas en el programa de becas “Liderazgo Femenino 2025” de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile, que busca fortalecer el rol de las mujeres en la investigación científica y su vinculación con los desafíos de sostenibilidad.
Dos jóvenes investigadoras del Instituto Milenio BASE fueron reconocidas con la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025, otorgada por la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) en el marco del programa Ciencia para la Innovación del Consorcio Sur Subantártico.
Se trata de Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas integrantes del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML), dirigido por el Dr. Claudio González-Wevar, investigador principal del Instituto Milenio BASE.
El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado que contribuyan a la sostenibilidad ambiental y social del sur austral, promoviendo además el liderazgo femenino en áreas científicas y tecnológicas.
Soraya Vargas dio palabras en la ceremonia de entrega de las becas Liderazgo Femenino. Foto: Julia Saravia
Investigaciones con sello subantártico y antártico
La tesis de magíster de Paula Segovia, dirigida por el Dr. Claudio González Wevar, estudia la diversidad genética de gasterópodos antárticos, organismos que habitan en condiciones extremas y cuya respuesta evolutiva frente al calentamiento global permite comprender los procesos de adaptación y resiliencia en los polos.
Por su parte, la tesis pregrado de Soraya Vargas aborda los efectos del estrés térmico en moluscos subantárticos, especies que habitan ecosistemas frágiles y que enfrentan crecientes presiones derivadas del cambio climático. Su investigación busca comprender cómo las variaciones de temperatura afectan la fisiología y la expresión genética de estos organismos, claves para el equilibrio ecológico marino.
Ambos proyectos aportan conocimiento fundamental para proteger la biodiversidad marina y entender los impactos del cambio climático en ecosistemas australes y antárticos, líneas prioritarias del Instituto Milenio BASE.
Formación y liderazgo en ciencia
El Dr. Claudio González-Wevar, quien dirige el laboratorio donde ambas investigadoras desarrollan sus tesis, destacó el reconocimiento como “un paso importante para fortalecer la participación y liderazgo de mujeres jóvenes en la ciencia polar, un ámbito históricamente masculinizado, donde la presencia femenina es cada vez más relevante y transformadora”.
El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado. Foto: Ciencias UACh
En tanto, la Dra. Leyla Cárdenas, decana de la Facultad de Ciencias UACh y directora del Consorcio Sur Subantártico, subrayó la relevancia de este tipo de apoyos institucionales: “Cuando observamos los grandes desafíos del mundo —como el cambio climático, los conflictos, la escasez de agua o la gestión de residuos— entendemos que son problemas que nos afectan a todos. Por eso, formar científicas con una mirada comprometida con estos temas es también una manera de contribuir a la búsqueda de soluciones que la sociedad necesita”.
A través de este programa, la Facultad de Ciencias UACh busca no solo promover la equidad de género en la investigación, sino también fortalecer la formación de científicas que, desde el sur austral, contribuyan al conocimiento y conservación de ecosistemas únicos a nivel global.
Sobre la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025
La iniciativa forma parte del programa Ciencia para la Innovación 2030 del Consorcio Sur Subantártico, que impulsa la colaboración entre la academia, la industria y la sociedad. En su versión 2025, la convocatoria recibió 27 postulaciones, adjudicando 19 becas en distintas áreas del conocimiento, desde la biotecnología hasta las ciencias del mar.
El Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (SC-CAMLR/CCRVMA), investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE, fue invitado a exponer en la Antarctic Parliamentarians Assembly (Asamblea de Parlamentarios Antárticos), que se celebrará por primera vez en el hemisferio sur.
Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE. Crédito: Nadia Politis.
A días de la conmemoración del Día Internacional de la Antártica, y que cada 1 de diciembre realza la firma del Tratado Antártico de 1959 que destina el continente helado como un territorio de paz, ciencia, cooperación y conservación, en Wellington, Nueva Zelanda, el chileno Dr. César Cárdenas representará al país en la Asamblea de Parlamentarios Antárticos.
El encuentro reunirá a legisladores de los países firmantes del Tratado Antártico, con el fin de discutir cómo fortalecer la gobernanza del Continente Blanco y de qué manera se puede dar mayor visibilidad a los valores de paz, ciencia, cooperación y conservación que sustentan este acuerdo internacional. En la sesión “Por qué importa la Antártica: cooperación científica internacional”, el Dr. Cárdenas participará como integrante de la delegación que representará a Chile en la visita. La instancia abordará los desafíos globales en torno a la ciencia polar y el rol que los parlamentos pueden asumir en la promoción de la cooperación internacional en materia de investigación. La sesión será moderada por el profesor Gary Wilson, presidente del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR por sus siglas en inglés), y contará con expertos de distintos países.
Dr. César Cárdenas (SC-AMLR/ CCRVMA/ INACH/ BASE) junto al presidente SCAR Gary Wilson en Punta Arenas. Crédito: Constanza Barrientos.
Además de su cargo internacional como presidente del Comité Científico de CRVMA, Cárdenas se desempeña como investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y como investigador principal del Instituto Milenio BASE, donde lidera proyectos orientados a comprender los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad bentónica y la conservación y el uso sostenible de los recursos marinos vivos antárticos. Su participación en la asamblea refuerza el aporte de la ciencia chilena a las decisiones internacionales que buscan proteger el ecosistema antártico.
La Antarctic Asamblea de Parlamentarios Antárticos (Antarctic Parliamentarians Assembly) se realizará en Wellington, Nueva Zelanda, los días 8 y 9 de diciembre de 2025, como un espacio donde legisladores de los países del Tratado Antártico debatirán sobre la importancia de la región y el rol que cumple en la paz, la ciencia y la cooperación internacional. El evento cuenta con el respaldo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda, y será presidido por el Honorable Andrew Bayly, parlamentario neozelandés con amplia experiencia en estas instancias.
Por: Instituto Milenio BASE e INACH
Foto portada: I. Milenio BASE / Nadia Politis
Un equipo liderado por el Dr. Hugo Benítez, del Instituto Milenio BASE y la Universidad Andrés Bello (UNAB), resolvió uno de los grandes enigmas de la biología migratoria en Sudamérica. El estudio, publicado en Molecular Biology and Evolution, demuestra que la llamada Mariposa de la Tarde (Vanessa carye) es capaz de realizar viajes comparables a los de aves y mamíferos, convirtiéndose en un nuevo ícono de la resistencia y la conectividad ecológica.
El Dr. Hugo Benítez es académico de la Universidad Andrés Bello, investigador del Instituto Milenio BASE, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y presidente de la Sociedad Chilena de Evolución. Foto: H. Benítez
Durante casi una década de trabajo y múltiples colaboraciones internacionales, científicos chilenos lograron descifrar el recorrido migratorio de la Mariposa de la Tarde (Vanessa carye), un insecto emblemático que habita desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. La investigación reveló que esta especie emprende una travesía de hasta 15 mil kilómetros (migratorio ida y vuelta), posicionándola entre las mariposas migratorias más notables del planeta.
El estudio fue liderado por el Dr. Hugo Benítez, investigador del Instituto Milenio BASE y del Instituto One Health de la U. Andrés Bello, junto a su equipo del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EME Lab). Los hallazgos se apoyan en análisis genómicos y morfométricos que permitieron seguir el rastro de la especie a través de ambientes radicalmente distintos.
“A diferencia de otros animales, resulta casi imposible equipar a las mariposas con transmisores por su fragilidad y alto riesgo de depredación”, señala. Por ello, los investigadores recurrieron a metodologías innovadoras como el estudio de polimorfismos de nucleótido único (SNPs), que evidenciaron altos niveles de heterocigosidad y flujo génico a lo largo de miles de kilómetros.
Esto significa que, pese a recorrer más de 7.000 kilómetros atravesando desiertos, selvas, cordilleras y estepas, Vanessa carye mantiene una sorprendente homogeneidad genética y morfológica. Ni sus alas ni sus características físicas presentan diferencias significativas, lo que sugiere una conectividad constante entre poblaciones y una extraordinaria capacidad de adaptación. Estos resultados fueron esenciales para el desarrollo de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos, miembro del EME Lab que a su vez trabaja de la mano del Mammalogy Lab de la Universidad de Concepción y del Instituto Milenio BASE.
Históricamente, ha existido un debate sobre el estatus migratorio de la especie Vanessa carye. Aunque esta mariposa tiene una amplia distribución (~7,000 km) en Sudamérica y se ha observado en altitudes extremas y lugares remotos, algunos autores científicos han argumentado que su amplia distribución podría deberse a su alta capacidad de movimiento, pero no necesariamente a un comportamiento migratorio definido.
Sin embargo, al analizar la estructura genética, diversidad y morfología alar de esta mariposa, el estudio del Dr. Benítez y equipo arrojó que Vanessa carye tiene características consistentes con una especie migratoria. Y no solo eso, también identificó dos rutas migratorias paralelas: una costera y otra andina.
Estos resultados fueron parte importante de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos. Foto: I. Milenio BASE
Ambas permiten a la especie mantener contacto entre poblaciones a lo largo de Sudamérica, generando un corredor ecológico que trasciende fronteras políticas y ecosistemas. Esta doble ruta confirma que Vanessa carye no solo es resistente, sino que también despliega una estrategia migratoria comparable a la de aves como las golondrinas o incluso a grandes mamíferos marinos”, afirma Benítez.
El hallazgo no solo confirma que la Mariposa de la Tarde puede recorrer distancias comparables a las de aves y mamíferos, sino que “también descubrimos que mantiene su identidad genética y morfológica a lo largo de todo el continente. Este hallazgo cambia la forma en que entendemos a este insecto y entrega claves fundamentales para comprender cómo las especies enfrentan ambientes extremos y cambiantes en pleno contexto de crisis climática y transformación de los paisajes”, destaca.
Finalmente, el estudio constituye un ejemplo de cómo la ciencia en Chile puede liderar investigaciones de alcance global, generando conocimiento sobre fenómenos naturales únicos en Sudamérica. En palabras del equipo, la Mariposa de la Tarde no solo conecta territorios a través de su vuelo, sino también une a la comunidad científica en torno a preguntas que cruzan la genética, la ecología y la biología evolutiva.
Por: Instituto Milenio BASE y UNAB
Foto portada: Vanessa carye por Bernardo Segura
El Dr. Roy Mackenzie Calderón, investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), participó en Italia junto a 40 especialistas de todo el mundo en la preparación del próximo informe cuatrienal del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que orientará la protección de la capa de ozono y sus efectos sobre la vida en el planeta.
Reunión EEAP-UNEP en la Universidad de Bari. Foto: Keith Solomon
Desde Puerto Williams hasta la sede de la Universidad de Bari, en Italia, la voz de la ciencia chilena se hizo presente en una de las instancias más influyentes de la gobernanza ambiental global. El Dr. Roy Mackenzie Calderón fue parte de la reunión del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” del Ozone Secretariat, órgano científico del Protocolo de Montreal que reúne a los máximos especialistas en ozono, radiación ultravioleta y cambio climático.
Fue una intensa semana de trabajo, en la cual el Dr. Mackenzie colaboró con expertos y expertas de 13 países- incluyendo otro representante chileno- en la elaboración del reporte cuatrienal 2026, un documento clave que sintetiza los avances científicos sobre la interacción entre el agotamiento de la capa de ozono, la radiación UV y el cambio climático. Este informe servirá de base para que los Estados miembros de Naciones Unidas definan nuevas acciones y regulaciones ambientales de alcance global.
“Este trabajo refuerza la importancia de las investigaciones realizadas desde los ecosistemas australes”, señala el doctor en microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Integrando el “Grupo de Trabajo 3”, Mackenzie ha aportado evidencia reciente sobre fenómenos críticos: desde la prolongación del agujero de ozono antártico hasta los efectos de la radiación en la degradación de plásticos y la generación de microplásticos, desafíos de alta relevancia para el futuro ambiental del planeta.
El Dr. Roy Mackenzie es investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Foto: Roy Mackenzie
En Bari, uno de los puntos más destacados fue la constatación de que “a pesar de que la capa de ozono ha alcanzado su punto máximo y se proyecta que se recupere para 2065, en los últimos 5 años se ha extendido hasta fines de diciembre”, señala el investigador del Instituto Milenio BASE y el Centro CHIC. Este fenómeno implica que la flora y fauna antártica quedan expuestas a niveles elevados de radiación ultravioleta durante más tiempo, en un contexto en que la cobertura de hielo, que actúa como una protección natural, disminuye aceleradamente, explica el experto: “Para el extremo sur de Chile y Argentina, que se ven afectados por la inestabilidad del agujero de ozono y eventos extremos de radiación UV, esta realidad se traduce en desafíos ambientales y de salud pública que requieren vigilancia constante y ciencia aplicada”, sostiene.
Otro de los debates del panel abordó cómo la radiación ultravioleta afecta a los plásticos, acelerando su degradación y generando “microplásticos y nanoplásticos que lentamente emiten CO₂ y una enorme variedad de compuestos derivados, como los PFAS”, señala el Dr. Mackenzie. Esta constatación vincula directamente la problemática del ozono con la del cambio climático y la contaminación global, ya que estos residuos se acumulan en el suelo, el agua, el aire e incluso en el hielo de la Antártica con efectos desconocidos sobre los organismos. “A ello se suman las discusiones sobre las implicancias de la geoingeniería, en especial la inyección de aerosoles estratosféricos como estrategia para bajar la temperatura del planeta, un tema que abre interrogantes éticos sobre sus potenciales impactos en el funcionamiento del clima planetario, incluyendo la capa de ozono, y la cantidad de radiación UV que llega a los ecosistemas, entre otros efectos perjudiciales”, subraya.
El “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” está compuesto por 40 especialistas de distintos continentes, divididos en 8 Grupos de Trabajo, lo que refleja su carácter verdaderamente global. El Dr. Roy Mackenzie integra el Grupo de Trabajo 3, dedicado a los impactos de la radiación UV en los ecosistemas terrestres, donde convergen investigadores de renombre como el Dr. T. Matthew Robson (Reino Unido), la Dra. Sharon A. Robinson (Australia), el Dr. Paul W. Barnes (Estados Unidos), la Dra. Janet F. Bornman (Australia), la Dra. Anna B. Harper (Estados Unidos), el Dr. Marcel Jansen (Irlanda), la Dra. Rachele Ossola (Italia), la Dra. Laura E. Revell (Nueva Zelanda) y el Dr. Qing-Wei Wang (China).
El Dr. Roy Mackenzie junto a la Dra. Julieta Orlando- directora alterna del Instituto Milenio BASE-en turbera en isla Navarino. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis
En el Grupo de Trabajo 1, donde se estudian los cambios en la capa de ozono, la radiación UV y sus interacciones con el clima, Chile es representado por el Dr. Raúl Cordero, de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Este entramado de expertos ilustra que los avances alcanzados no son esfuerzos individuales, sino el fruto de una red internacional que une a científicos de diversas disciplinas y culturas con un propósito común: comprender cómo interactúan el ozono, la radiación ultravioleta y el clima en la vida del planeta.
El legado del Protocolo de Montreal y la mirada chilena en su futuro
Adoptado en 1987, el Protocolo de Montreal es considerado el tratado ambiental más exitoso del mundo. Su objetivo principal es eliminar gradualmente las sustancias que dañan la capa de ozono, un escudo vital que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta. “Gracias a este acuerdo, se ha logrado detener el deterioro de la capa y se proyecta su recuperación total hacia mediados de este siglo, evitando millones de casos de cáncer a la piel y contribuyendo además a reducir el calentamiento global”, puntualiza el Dr. Roy Mackenzie.
En 2016, la Enmienda de Kigali reforzó este compromiso al limitar el uso de gases con efecto invernadero que se utilizaban como sustitutos, logrando un doble beneficio: proteger el ozono y mitigar el cambio climático. De este modo, el Protocolo no solo simboliza la cooperación multilateral en su máxima expresión, sino que también demuestra que las políticas basadas en ciencia pueden generar transformaciones globales de alto impacto.
De izquierda a derecha: Matthew Robson, Qing-Wei Wang, Janet Bornman, Sharon Robinson, Roy Mackenzie y Paul Barnes. Foto: Roy Mackenzie
En este contexto, la participación del Dr. Roy Mackenzie Calderón adquiere un valor especial. Desde el año 2022 es miembro del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)”, donde ha contribuido a integrar la investigación realizada en ecosistemas subantárticos y antárticos a los debates internacionales. Además, estuvo a cargo de la producción del suplemento de Preguntas & Respuestas del informe cuadrienal EEAP del año 2022, el cual fue traducido desde el inglés al español, francés y chino mandarín, llegando a millones de personas en el mundo.
Entre el 27 de febrero y el 4 de marzo del 2026, Mackenzie, apoyado por Cordero, organizará la próxima reunión en Santiago de Chile, ocasión en la que se discutirán los avances más relevantes de los últimos 4 años que formarán parte del informe cuadrienal del EEAP que será publicado a fines del 2026, incluyendo un nuevo suplemento de Preguntas & Respuestas con temas como el impacto de la geoingeniería, los microplásticos y el retroceso del hielo antártico sobre los ecosistemas, la biodiversidad y la salud humana. Esta importante reunión refuerza el rol de Chile como referente en el estudio de la radiación ultravioleta y sus impactos, y confirma que la ciencia generada en territorios australes puede iluminar decisiones que protegen la vida en todo el planeta.
El Dr. Peter Convey ha desarrollado una estrecha relación con Chile, colaborando activamente con equipos nacionales en el estudio de la biodiversidad subantártica. De visita en el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile, el ecólogo terrestre con casi 40 años de experiencia en el British Antarctic Survey (BAS), Convey, reflexiona sobre la colaboración científica, el estudio de la biodiversidad antártica, y el futuro del continente helado.
Un viaje que conectó a Reino Unido con Puerto Williams, y que finalizó en Santiago de Chile proyectando nuevas colaboraciones científicas: así resumió lo que va de su año el ecólogo terrestre Dr. Peter Convey, que -de visita en nuestro país- calificó su conexión con Chile como una “relación de muchos años”. Para el investigador del British Antarctic Survey (BAS), enfrentamos un momento vital para la investigación en materia de adaptación, biodiversidad y biogeografía. Área de estudio en la cual la Ciencia tiene un rol fundamental.
Dr. Peter Convey y Dra. Claudia Maturana durante expedición BASE/PONANT a Antártica e islas Georgias del Sur en 2023. Crédito: Dra. Tamara Contador.
– ¿Qué aspectos definen la biodiversidad?
Es complejo definir la Biodiversidad, y eso es algo con la mayoría de las personas no está familiarizada. Un elemento de la biodiversidad es el recuento de especies. Otros elementos se relacionan con aspectos como su abundancia, qué tamaños de población existen y qué tipos de rasgos poseen que les permiten sobrevivir en su entorno. Eso puede no parecer biodiversidad.
– ¿Y en torno al conocimiento de la biodiversidad antártica?
La mayoría de los organismos que viven en la Antártica no son familiares para la mayoría de las personas, incluso los pequeños invertebrados. Podría mostrarlos en jardines o bosques de aquí y la mayoría de la gente no sabría que existen. Aquí, se pueden encontrar parientes muy cercanos a los mismos organismos que viven en Antártica. Sin embargo, la mayoría nunca ha aprendido sobre ellos ni se da cuenta de que existen. Además, hay muchos grupos verdaderamente microbianos que solo pueden observarse con un microscopio.
El Dr. Convey es un ecólogo terrestre con casi 40 años de experiencia en la investigación de ecosistemas polares, habiendo trabajado en 15 campañas de verano y una de invierno en la Antártica, así como en diversas expediciones árticas en Svalbard (Noruega). Su labor en el British Antarctic Survey (BAS) lo ha convertido en un referente en el estudio de la biodiversidad y los efectos del cambio climático en las regiones polares.
Dr. Peter Convey y Dra. Tamara Contador en Falkland Islands/Islas Malvinas durante expedición SAERI en 2024. Crédito: Dra. Tamara Contador.
Ciencia desde el fin del mundo
El investigador senior del Instituto Milenio BASE ha establecido una sólida vinculación con la comunidad científica chilena, especialmente a través de su colaboración con la Dra. Tamara Contador, investigadora del Instituto Milenio BASE. Su trabajo conjunto ha permitido ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas terrestres antárticos y su respuesta a las presiones ambientales. Esta colaboración ha sido fundamental para fortalecer el papel de Chile en la investigación polar, promoviendo la participación en proyectos internacionales y el desarrollo de estrategias de conservación.
El también Profesor Honorario de la Escuela de Biociencias de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), ha sido un actor clave en la formulación de prioridades científicas internacionales a través del Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR). Ha trabajado en programas como “Evolución y Biodiversidad en la Antártica” (“Evolution and Biodiversity in Antarctica”en inglés) y “Sensibilidad Regional para el Cambio Climático en Antártica” (“Regional Sensitivity to Climate Change in Antarctica” en inglés), contribuyendo al entendimiento de la evolución biológica en condiciones extremas y los impactos del cambio climático. Sus estudios han demostrado la capacidad de resistencia y adaptación de la biodiversidad antártica, proporcionando datos clave para la conservación de estos ecosistemas frágiles.
Mediante la colaboración con el Laboratorio Wankara de Ecosistemas Dulceacuícolas Subantárticos y Antárticos, la Universidad de Magallanes (UMAG), y el Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural (Centro CHIC), además del Instituto Milenio BASE, la línea de investigación encabezada por la Dra. Tamara Contador (UMAG/CHIC/BASE/INVASAL) ha establecido puentes de colaboración entre ciencia y educación a través de -por ejemplo- talleres ambientales en el Parque Etnobotánico Omora en la ciudad de Puerto Williams.
Dr. Peter Convey, Dra. Tamara Contador, Dr. Sebastián Rosenfeld y Dra. Claudia Maturana en terreno durante expedición BASE/PONANT a Antártica e islas Georgias del Sur en 2023. Crédito: Dra. Tamara Contador.
La investigación, destacada en la nota “Descubriendo el papel de los insectos en la resiliencia climática”, resalta la importancia de Parochlus steinenii* * como un indicador biológico esencial para comprender cómo los ecosistemas antárticos responden al cambio climático. Inicialmente, la investigación de la Dra. Contador se centró en Parochlus steinenii, un insecto que habita en las Islas Shetland del Sur, pero que también se encuentra en Georgia del Sur y en el extremo sur de Sudamérica, en el archipiélago de Cabo de Hornos. “Eso inmediatamente nos llevó a interesarnos en su fisiología, cómo sobrevive en su entorno, su morfología y su biogeografía, es decir, cuánto tiempo han estado ahí las distintas poblaciones”, explicó el Dr. Convey.
En su rol de divulgador, el investigador del British Antarctic Survey también ha desempeñado un papel activo en la educación y difusión de la investigación antártica y polar. Su participación como Embajador STEM y su labor docente en diversas universidades refuerzan la importancia de la colaboración internacional en la ciencia antártica.
– ¿De qué forma se podría comunicar el conocimiento científico a la ciudadanía?
Dr. Peter Convey en XI Conferencia Abierta del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR) en Pucón, Chile, en 2024. Crédito: Constanza Barrientos
Creo que una de las cosas más espectaculares de la Antártica es su singularidad. El entorno, el hielo, los pingüinos son tan diferentes a todo lo demás que hemos visto. La biodiversidad de la Antártica es única, especialmente porque muchas especies sólo existen allí. Los pingüinos, por ejemplo, aunque comunes en otras latitudes, solo habitan en la Antártica. La conservación de su biodiversidad es esencial, y no hace falta ser una especie grande o colorida para ser importante. Además, la biodiversidad en la Antártica es compleja, con diferentes regiones únicas dentro del continente. Debemos proteger toda esa biodiversidad, y como extranjero chileno, reconozco que es un ejemplo único de biodiversidad global. Existen mecanismos para protegerla a través del Tratado Antártico, pero para hacerlo, necesitamos conocerla mejor. A pesar de los riesgos humanos, la Antártica sigue siendo mayormente prístina, y todavía estamos en una posición para contribuir a su protección.
“Los cambios en la Antártica tienen profundas consecuencias para todos nosotros”, señala el Dr. Peter Convey, también profesor visitante de biología polar del Departamento de Zoología, de la Universidad de Johannesburgo, en Sudáfrica. Reflexión que surge luego referirse al VIII Congreso Chileno de Investigaciones Antárticas (CCIA) que junto al XII Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica (CLCA) se realizaron en Valdivia del 28 de julio al 1 de agosto de 2025, además del XIV Simposio Internacional sobre Ciencias de la Tierra en Antártica (ISAES, por su sigla en inglés) que se realizó del 18 al 22 de agosto de 2025 en Punta Arenas y que nuevamente llevó a Convey de visita a la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Instancias que buscan intercambiar conocimientos y promover el intercambio de ideas en torno a la ciencia antártica y subantártica.
“Un nuevo año de relevancia para la ciencia antártica en Chile”, subraya el investigador polar británico en referencia al 2025 como “Año Internacional de la Conservación de los Glaciares” declarado por la ONU y acompañado de la proclamación del 21 de marzo de cada año como Día Mundial de los Glaciares. Oportunidad para sensibilizar a la opinión pública mundial sobre el papel fundamental de los glaciares, así como sobre las repercusiones económicas, sociales y medioambientales de los cambios inminentes en la criosfera de la Tierra, señala el organismo internacional.
Dr. Peter Convey presentando en el XIV Simposio Internacional Ciencias de la Tierra Antárticas. Crédito: Constanza Barrientos
El Dr. Peter Convey advirtió sobre la necesidad de tomar medidas urgentes para conservar la Antártica, uno de los últimos entornos prístinos del planeta. “Estamos en una posición en la que podemos hacer una gran contribución para protegerla”, afirmó, subrayando que “el conocimiento que obtenemos hoy es crucial para proteger estos ecosistemas en el futuro”.
Además, destaca la importancia de la cooperación internacional en la investigación polar, mencionando su trabajo con instituciones chilenas como el Instituto Milenio BASE y la Universidad de Magallanes. En este sentido, hace un llamado a fortalecer la investigación con más recursos y compromiso global: “Aún estamos a tiempo de hacer las cosas bien. La Antártica es uno de los últimos espacios prístinos del planeta y tenemos la responsabilidad de protegerla para las futuras generaciones”, concluyó el Doctor e investigador antártico-subantártico.
–
Por Benjamín Groff y Nadia Politis
Edición: Constanza Barrientos
Fotografías: Tamara Contador, Constanza Barrientos y Nadia Politis / Instituto Milenio BASE
Referencias:
Chown, S.L. et al. (2022). Antarctic Climate Change and the Environment: A Decadal Synopsis and Recommendations for Action. SCAR, Cambridge.
Cannone, N. et al. (2022). Acceleration of climate warming and vascular plant expansion in maritime Antarctica. Current Biology, 32, 1-8. DOI: 10.1016/j.cub.2022.01.074.
Bokhorst, S. et al. (2022). Temperature impact on the influence of penguin-derived nutrients and mosses on non-native grass in a simulated polar ecosystem. Global Change Biology, 28, 816–828. DOI: 10.1111/gcb.15979.
La iniciativa, promovida por el Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico (ANID), busca integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior nacional. Este convenio marca el inicio de un proceso histórico que culminará en diciembre de 2025 con una firma solemne en la Antártica.
Santiago, 28 de agosto de 2025.– En el marco de la sesión mensual del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) se aprobó el Convenio Marco de Colaboración entre dicha institución y el Instituto Antártico Chileno (INACH), un hito que da vida a la Alianza Interuniversitaria Chile Antártico (AICA).
El Director nacional del INACH, Gino Casassa Rogazinski (izquierda), y el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez Ponce (derecha). Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.
El acuerdo fue suscrito por el director nacional del INACH, Gino Casassa Rogazinski, y el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez Ponce, quienes destacaron el carácter histórico y estratégico de esta alianza para el futuro de la formación universitaria y la investigación en torno al Continente Blanco.
El convenio surge a partir de la iniciativa del Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que dirige el INACH en conjunto a la Universidad de Magallanes (UMAG), la Universidad Austral de Chile (UACh) y el Instituto Milenio BASE. Este convenio establece las bases de cooperación entre las universidades pertenecientes al CRUCH y el INACH, con objeto de integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior chilena, fomentar la docencia, la investigación y la extensión en materias polares, y contribuir a la formación de profesionales que enfrenten los desafíos que representa la Antártica. Asimismo, se busca fortalecer la inserción de jóvenes investigadores e investigadoras y consolidar la identidad antártica nacional, en concordancia con la misión de Chile como país reclamante y puerta de entrada al continente austral.
La Alianza Interuniversitaria Chile Antártico (AICA), enmarcada en la Política Antártica Nacional 2024, busca consolidar la identidad antártica del país en coherencia con su rol geopolítico, científico y ambiental. Su propósito es también formar profesionales capacitados para enfrentar los desafíos antárticos y climáticos, impulsar la inserción de jóvenes investigadores e investigadoras en la ciencia polar, y visibilizar a Chile como un referente en investigación, cooperación internacional y diplomacia climática.
El Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico está integrado por INACH, UMAG, UACH y el Instituto Mileno BASE. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.
El director nacional del INACH, Gino Casassa Rogazinski, señaló que “la firma de este Convenio Marco constituye un hito histórico, que llevamos a cabo junto al CRUCH y donde el Nodo Antártico juega un papel crucial, como un proyecto que se ha encargado de difundir el tema antártico en todos los niveles y que en esta ocasión, nos lleva a un nivel académico, que convoca a 30 universidades, y que nos lleva a realizar actividades específicas que se irán definiendo en adelante”.
Por su parte, el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez Ponce, sostuvo que “valoramos este convenio que instituye la AICA para llegar transversalmente al conocimiento antártico. Sin duda, este acuerdo es un ejemplo de colaboración entre organismos públicos, como lo son el CRUCH y el INACH, que ponen sus capacidades al servicio del país”, comenta el académico.
En la ceremonia, la doctora Pamela Santibáñez Ávila, académica de la UMAG y coordinadora CTCI del Nodo Antártico, destacó en su presentación la necesidad de convocar este convenio y la importancia de una cooperación interuniversitaria que incorpore la Antártica en todas las áreas del conocimiento.
A su vez, la doctora Leyla Cárdenas Tavie, decana de la Facultad de Ciencias de la UACh y coordinadora de vinculación del Nodo, enfatizó que “esta alianza marca el inicio de una colaboración que esperamos impacte en la formación de los profesionales de nuestro país, entregando un sello antártico que valide el vínculo chileno-antártico”. La académica, además, destaca el rol articulador del NODO Laboratorio Natural Antártico en esta iniciativa, “demostrando el compromiso que tienen sus instituciones integrantes (INACH, UMAG, UACh y BASE) por convertir a la Antártica en el más importante laboratorio natural de Chile”.
Este convenio establece las bases de cooperación entre las universidades pertenecientes al CRUCH y el INACH, con objeto de integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior chilena. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.
El convenio también resalta el protagonismo del CRUCH: 83% de las y los investigadores antárticos, con proyectos antárticos entre 2014-2023 (583) pertenecen a instituciones del CRUCH y el 81% de las publicaciones científicas antárticas (1.750) entre 2009-2023 están vinculados a universidades de esta red. Entre 2019 y 2023, 17 instituciones del CRUCH han participado activamente en la generación de conocimiento con alta colaboración interuniversitaria con más de 10 publicaciones en conjunto demostrando un alto grado de colaboración en la generación de conocimiento antártico.
El AICA contempla como siguiente paso una consulta de adhesión entre universidades (septiembre-octubre 2025), la revisión de la misión, visión y ejes estratégicos de la AICA y, finalmente, la firma solemne en la Antártica en diciembre de 2025, que reunirá a las rectoras y los rectores de casas de estudios con programas antárticos.
El Convenio Marco CRUCH-INACH se proyecta como un instrumento estratégico para reforzar la vinculación entre las universidades del país y el quehacer científico que Chile desarrolla en la Antártica. Su implementación permitirá proyectar la Antártica como parte esencial de la identidad nacional y de la formación ciudadana, consolidando la Marca Chile Antártico: Saber, Identidad y Futuro.
Por: Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico
Fotografías: Instituto Milenio BASE / Nadia Politis
Chatbot antárticoProyecto Instituto Milenio BASE
Escribe tu mensaje para contactarnos por WhatsApp
¡Hola! Soy un kril antártico ❄️ 🦐
Y seré tu guía para conocer más sobre la Antártica. ¿Tienes alguna pregunta? 👇