Durante una semana, más de 360 especialistas de 35 países se reunieron en el extremo sur de Chile en la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas, un fenómeno que afecta la salud pública y las actividades productivas en todo el planeta. La cita, organizada por la Universidad de Magallanes y el Instituto de Fomento Pesquero, marcó un hito de cooperación científica internacional y de fortalecimiento de la capacidad regional en estudios marinos.

Dr. Máximo Frangopulos (vicepresidente Comité Organizador Local ICHA 2025) junto al Dr. Leonardo Guzmán (presidente Comité Organizador Local ICHA 2025). Foto: C. Barrientos

En el Hotel Dreams de Punta Arenas, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena fue anfitriona de la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas (ICHA 2025), una de las citas más relevantes a nivel mundial en torno a las Floraciones Algales Nocivas (FAN), conocidas también como marea roja. La actividad reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países, consolidando a Chile como un referente en la investigación y monitoreo de este fenómeno global.

El evento fue organizado por la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), con el apoyo de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Algas Nocivas (ISSHA) y un Comité Organizador Nacional integrado por más de sesenta investigadores de instituciones chilenas.

El Dr. Leonardo Guzmán Méndez, investigador senior del IFOP y presidente del Comité Organizador Local, valoró que “instancias como ésta son fundamentales porque permiten compartir el estado del arte, establecer colaboraciones y conocer las preguntas que mueven a la ciencia global. Que se realice aquí, en Magallanes, demuestra que Chile tiene la capacidad de organizar eventos internacionales de alto nivel en un territorio que no sólo presenta algas tóxicas, sino que también representa la puerta de entrada a la Antártica”, afirmó.

Durante ICHA 2025, el Dr. Máximo Frangopulos fue nombrado parte del Consejo de Investigadores de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Floraciones Algales Nocivas (ISSHA), siendo el único representante sudamericano. Foto: C. Barrientos

En tanto, el Dr. Máximo Frangopulos Rivera, investigador de la UMAG, del Cape Horn International Center (CHIC) y del Instituto Milenio BASE, destacó el papel de Chile y de la región austral en el monitoreo sistemático de estos fenómenos. “Llevamos casi tres décadas de programas de observación en la región, con una masa crítica de especialistas que se refleja en la calidad y amplitud de la delegación chilena”, comentó.

Diálogo internacional sobre un fenómeno global

Durante la semana de trabajo, los investigadores coincidieron en que las floraciones algales nocivas se han intensificado en frecuencia y extensión. Guzmán recordó que los primeros registros en Magallanes datan de 1972, e incluso existen antecedentes del siglo XIX asociados a intoxicaciones fatales en comunidades yaganes. “Hoy las microalgas son más abundantes, generan floraciones más intensas y afectan tanto la salud pública como las actividades productivas. Hay algo en el ambiente que favorece su mayor presencia, y eso nos obliga a seguir observando y entendiendo qué procesos naturales y humanos las intensifican”, explicó.

El evento contó con investigadoras e investigadores de pregrado, magíster y doctorado del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos

Frangopulos, vicepresidente del Comité Organizador Local, añadió que una de las tendencias más notorias presentadas en la conferencia fue el aumento en la certitud de las predicciones, gracias a la integración de múltiples fuentes de datos —sensores remotos, muestreos in situ, análisis genéticos y metabarcoding— y al uso de tecnologías abiertas. “Se habló mucho de democratización de la ciencia, del acceso a software y bases de datos libres, de herramientas de bajo costo que permitan compartir información entre países y comunidades científicas”, explicó.

Entre las plataformas destacadas mencionó HAEDAT, la red mundial que compila reportes de floraciones algales y que actualmente reúne información de más de 150 países. “Hacia allá se encaminan las tendencias: democratizar, unificar, hacer más participativa a la ciencia e involucrar también a las comunidades”, sostuvo.

Tendencias emergentes y formación científica

Frangopulos señaló que las discusiones técnicas abordaron nuevos enfoques como el estudio del holobionte, que analiza las interacciones simbióticas entre microalgas y bacterias para comprender mejor los factores que desencadenan los eventos de floración. También destacó el interés por biosensores de bajo impacto ambiental, la investigación sobre toxinas emergentes y los efectos de las ictiotoxinas sobre distintas especies marinas.

ICHA 2025 reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países. Foto: C. Barrientos

Todos alabaron las maravillas naturales de Magallanes y la calidad científica del encuentro. Hemos dejado en alto el nombre de la región y del país”, afirmó el investigador, resaltando que la organización local demostró que Magallanes está capacitada para albergar eventos científicos de relevancia mundial.

Uno de los aspectos más valorados fue la participación estudiantil. “Fue muy grato contar con el apoyo de estudiantes de biología marina, de maestría y doctorado, que presentaron sus investigaciones. Este tipo de congresos son una oportunidad única para conectar con investigadores líderes y motivar a las nuevas generaciones”, subrayó Frangopulos.

Un cierre que proyecta cooperación

La ceremonia de clausura, realizada el 24 de octubre, cerró una semana de intercambio de conocimientos y experiencias sobre sostenibilidad marina. El congreso se realiza cada dos años como símbolo de cooperación internacional: la versión anterior tuvo lugar en Hiroshima (Japón), y la próxima se desarrollará en Aberdeen, Escocia, antes de avanzar hacia Halifax, Canadá, en 2029.

La próxima reunión ICHA 2027 se desarrollará en Aberdeen, Escocia. Foto: C. Barrientos

El presidente del Consejo de la ISSHA, Dedmer B. Van de Waal, expresó su gratitud hacia los organizadores y la comunidad local. “Nos sentimos muy bienvenidos aquí, no sólo por el equipo de Leonardo, Máximo y Pamela, sino también por la gente de la ciudad. Son muy amables, intentan ayudarnos incluso sin hablar nuestro idioma, y eso se agradece mucho”.

Para los organizadores, el balance fue positivo. La región demostró su capacidad para convocar a la ciencia global y proyectar desde el sur una mirada colaborativa hacia el futuro de los océanos. “Esto debe ser un hito para que, en el futuro, Magallanes siga recibiendo congresos internacionales de gran nivel —no sólo sobre marea roja, sino también sobre biodiversidad y ciencia antártica—. Aquí se hace ciencia de primer nivel y el mundo lo sabe”, concluyó Frangopulos.

 

Fuente: UMAG

Foto portada: ICHA 2025

Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas investigadoras del Instituto Milenio BASE, estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile en Valdivia. Foto: Julia Saravia

Las investigadoras Soraya Vargas y Paula Segovia fueron seleccionadas en el programa de becas “Liderazgo Femenino 2025” de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile, que busca fortalecer el rol de las mujeres en la investigación científica y su vinculación con los desafíos de sostenibilidad.

Dos jóvenes investigadoras del Instituto Milenio BASE fueron reconocidas con la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025, otorgada por la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) en el marco del programa Ciencia para la Innovación del Consorcio Sur Subantártico.

Se trata de Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas integrantes del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML), dirigido por el Dr. Claudio González-Wevar, investigador principal del Instituto Milenio BASE.

El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado que contribuyan a la sostenibilidad ambiental y social del sur austral, promoviendo además el liderazgo femenino en áreas científicas y tecnológicas.

Soraya Vargas dio palabras en la ceremonia de entrega de las becas Liderazgo Femenino. Foto: Julia Saravia

Investigaciones con sello subantártico y antártico

La tesis de magíster de Paula Segovia, dirigida por el Dr. Claudio González Wevar, estudia la diversidad genética de gasterópodos antárticos, organismos que habitan en condiciones extremas y cuya respuesta evolutiva frente al calentamiento global permite comprender los procesos de adaptación y resiliencia en los polos.

Por su parte, la tesis pregrado de Soraya Vargas aborda los efectos del estrés térmico en moluscos subantárticos, especies que habitan ecosistemas frágiles y que enfrentan crecientes presiones derivadas del cambio climático. Su investigación busca comprender cómo las variaciones de temperatura afectan la fisiología y la expresión genética de estos organismos, claves para el equilibrio ecológico marino.

Ambos proyectos aportan conocimiento fundamental para proteger la biodiversidad marina y entender los impactos del cambio climático en ecosistemas australes y antárticos, líneas prioritarias del Instituto Milenio BASE.

Formación y liderazgo en ciencia

El Dr. Claudio González-Wevar, quien dirige el laboratorio donde ambas investigadoras desarrollan sus tesis, destacó el reconocimiento como “un paso importante para fortalecer la participación y liderazgo de mujeres jóvenes en la ciencia polar, un ámbito históricamente masculinizado, donde la presencia femenina es cada vez más relevante y transformadora”.

El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado. Foto: Ciencias UACh

En tanto, la Dra. Leyla Cárdenas, decana de la Facultad de Ciencias UACh y directora del Consorcio Sur Subantártico, subrayó la relevancia de este tipo de apoyos institucionales: “Cuando observamos los grandes desafíos del mundo —como el cambio climático, los conflictos, la escasez de agua o la gestión de residuos— entendemos que son problemas que nos afectan a todos. Por eso, formar científicas con una mirada comprometida con estos temas es también una manera de contribuir a la búsqueda de soluciones que la sociedad necesita”.

A través de este programa, la Facultad de Ciencias UACh busca no solo promover la equidad de género en la investigación, sino también fortalecer la formación de científicas que, desde el sur austral, contribuyan al conocimiento y conservación de ecosistemas únicos a nivel global.

Sobre la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025

La iniciativa forma parte del programa Ciencia para la Innovación 2030 del Consorcio Sur Subantártico, que impulsa la colaboración entre la academia, la industria y la sociedad. En su versión 2025, la convocatoria recibió 27 postulaciones, adjudicando 19 becas en distintas áreas del conocimiento, desde la biotecnología hasta las ciencias del mar.

Por: Instituto Milenio BASE

Fuente: Ciencias UACh

Fotos de portada: Ciencias UACh

 

El Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (SC-CAMLR/CCRVMA), investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE, fue invitado a exponer en la Antarctic Parliamentarians Assembly (Asamblea de Parlamentarios Antárticos), que se celebrará por primera vez en el hemisferio sur.

Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE. Crédito: Nadia Politis.

A días de la conmemoración del Día Internacional de la Antártica, y que cada 1 de diciembre realza la firma del Tratado Antártico de 1959 que destina el continente helado como un territorio de paz, ciencia, cooperación y conservación, en Wellington, Nueva Zelanda, el chileno Dr. César Cárdenas representará al país en la Asamblea de Parlamentarios Antárticos.

El encuentro reunirá a legisladores de los países firmantes del Tratado Antártico, con el fin de discutir cómo fortalecer la gobernanza del Continente Blanco y de qué manera se puede dar mayor visibilidad a los valores de paz, ciencia, cooperación y conservación que sustentan este acuerdo internacional. En la sesión “Por qué importa la Antártica: cooperación científica internacional”, el Dr. Cárdenas participará como integrante de la delegación que representará a Chile en la visita. La instancia abordará los desafíos globales en torno a la ciencia polar y el rol que los parlamentos pueden asumir en la promoción de la cooperación internacional en materia de investigación. La sesión será moderada por el profesor Gary Wilson, presidente del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR por sus siglas en inglés), y contará con expertos de distintos países.

Dr. César Cárdenas (SC-AMLR/ CCRVMA/ INACH/ BASE) junto al presidente SCAR Gary Wilson en Punta Arenas. Crédito: Constanza Barrientos.

Además de su cargo internacional como presidente del Comité Científico de CRVMA, Cárdenas se desempeña como investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y como investigador principal del Instituto Milenio BASE, donde lidera proyectos orientados a comprender los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad bentónica y la conservación y el uso sostenible de los recursos marinos vivos antárticos. Su participación en la asamblea refuerza el aporte de la ciencia chilena a las decisiones internacionales que buscan proteger el ecosistema antártico.

La Antarctic Asamblea de Parlamentarios Antárticos (Antarctic Parliamentarians Assembly) se realizará en Wellington, Nueva Zelanda, los días 8 y 9 de diciembre de 2025, como un espacio donde legisladores de los países del Tratado Antártico debatirán sobre la importancia de la región y el rol que cumple en la paz, la ciencia y la cooperación internacional. El evento cuenta con el respaldo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda, y será presidido por el Honorable Andrew Bayly, parlamentario neozelandés con amplia experiencia en estas instancias.

 

Por: Instituto Milenio BASE e INACH

Foto portada: I. Milenio BASE / Nadia Politis

Un equipo liderado por el Dr. Hugo Benítez, del Instituto Milenio BASE y la Universidad Andrés Bello (UNAB), resolvió uno de los grandes enigmas de la biología migratoria en Sudamérica. El estudio, publicado en Molecular Biology and Evolution, demuestra que la llamada Mariposa de la Tarde (Vanessa carye) es capaz de realizar viajes comparables a los de aves y mamíferos, convirtiéndose en un nuevo ícono de la resistencia y la conectividad ecológica.

El Dr. Hugo Benítez es académico de la Universidad Andrés Bello, investigador del Instituto Milenio BASE, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y presidente de la Sociedad Chilena de Evolución. Foto: H. Benítez

Durante casi una década de trabajo y múltiples colaboraciones internacionales, científicos chilenos lograron descifrar el recorrido migratorio de la Mariposa de la Tarde (Vanessa carye), un insecto emblemático que habita desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. La investigación reveló que esta especie emprende una travesía de hasta 15 mil kilómetros (migratorio ida y vuelta), posicionándola entre las mariposas migratorias más notables del planeta.

El estudio fue liderado por el Dr. Hugo Benítez, investigador del Instituto Milenio BASE y del Instituto One Health de la U. Andrés Bello, junto a su equipo del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EME Lab). Los hallazgos se apoyan en análisis genómicos y morfométricos que permitieron seguir el rastro de la especie a través de ambientes radicalmente distintos.

 “A diferencia de otros animales, resulta casi imposible equipar a las mariposas con transmisores por su fragilidad y alto riesgo de depredación”, señala. Por ello, los investigadores recurrieron a metodologías innovadoras como el estudio de polimorfismos de nucleótido único (SNPs), que evidenciaron altos niveles de heterocigosidad y flujo génico a lo largo de miles de kilómetros.

Esto significa que, pese a recorrer más de 7.000 kilómetros atravesando desiertos, selvas, cordilleras y estepas, Vanessa carye mantiene una sorprendente homogeneidad genética y morfológica. Ni sus alas ni sus características físicas presentan diferencias significativas, lo que sugiere una conectividad constante entre poblaciones y una extraordinaria capacidad de adaptación. Estos resultados fueron esenciales para el desarrollo de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos, miembro del EME Lab que a su vez trabaja de la mano del Mammalogy Lab de la Universidad de Concepción y del Instituto Milenio BASE.

Mapa de las ubicaciones de muestreo a lo largo del rango de distribución de Vanessa carye. (https://doi.org/10.1093/molbev/msaf212)

Mariposa migratoria notable

Históricamente, ha existido un debate sobre el estatus migratorio de la especie Vanessa carye. Aunque esta mariposa tiene una amplia distribución (~7,000 km) en Sudamérica y se ha observado en altitudes extremas y lugares remotos, algunos autores científicos han argumentado que su amplia distribución podría deberse a su alta capacidad de movimiento, pero no necesariamente a un comportamiento migratorio definido.

Sin embargo, al analizar la estructura genética, diversidad y morfología alar de esta mariposa, el estudio del Dr. Benítez y equipo arrojó que Vanessa carye tiene características consistentes con una especie migratoria. Y no solo eso, también identificó dos rutas migratorias paralelas: una costera y otra andina.

Estos resultados fueron parte importante de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos. Foto: I. Milenio BASE

Ambas permiten a la especie mantener contacto entre poblaciones a lo largo de Sudamérica, generando un corredor ecológico que trasciende fronteras políticas y ecosistemas. Esta doble ruta confirma que Vanessa carye no solo es resistente, sino que también despliega una estrategia migratoria comparable a la de aves como las golondrinas o incluso a grandes mamíferos marinos”, afirma Benítez.

El hallazgo no solo confirma que la Mariposa de la Tarde puede recorrer distancias comparables a las de aves y mamíferos, sino que “también descubrimos que mantiene su identidad genética y morfológica a lo largo de todo el continente. Este hallazgo cambia la forma en que entendemos a este insecto y entrega claves fundamentales para comprender cómo las especies enfrentan ambientes extremos y cambiantes en pleno contexto de crisis climática y transformación de los paisajes”, destaca.

Finalmente, el estudio constituye un ejemplo de cómo la ciencia en Chile puede liderar investigaciones de alcance global, generando conocimiento sobre fenómenos naturales únicos en Sudamérica. En palabras del equipo, la Mariposa de la Tarde no solo conecta territorios a través de su vuelo, sino también une a la comunidad científica en torno a preguntas que cruzan la genética, la ecología y la biología evolutiva.

 

Por: Instituto Milenio BASE y UNAB

Foto portada: Vanessa carye por Bernardo Segura

 

 

 

El Dr. Roy Mackenzie Calderón, investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), participó en Italia junto a 40 especialistas de todo el mundo en la preparación del próximo informe cuatrienal del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que orientará la protección de la capa de ozono y sus efectos sobre la vida en el planeta.

Reunión EEAP-UNEP en la Universidad de Bari. Foto: Keith Solomon

Desde Puerto Williams hasta la sede de la Universidad de Bari, en Italia, la voz de la ciencia chilena se hizo presente en una de las instancias más influyentes de la gobernanza ambiental global. El Dr. Roy Mackenzie Calderón fue parte de la reunión del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” del Ozone Secretariat, órgano científico del Protocolo de Montreal que reúne a los máximos especialistas en ozono, radiación ultravioleta y cambio climático.

Fue una intensa semana de trabajo, en la cual el Dr. Mackenzie colaboró con expertos y expertas de 13 países- incluyendo otro representante chileno- en la elaboración del reporte cuatrienal 2026, un documento clave que sintetiza los avances científicos sobre la interacción entre el agotamiento de la capa de ozono, la radiación UV y el cambio climático. Este informe servirá de base para que los Estados miembros de Naciones Unidas definan nuevas acciones y regulaciones ambientales de alcance global.

“Este trabajo refuerza la importancia de las investigaciones realizadas desde los ecosistemas australes”, señala el doctor en microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Integrando el “Grupo de Trabajo 3”, Mackenzie ha aportado evidencia reciente sobre fenómenos críticos: desde la prolongación del agujero de ozono antártico hasta los efectos de la radiación en la degradación de plásticos y la generación de microplásticos, desafíos de alta relevancia para el futuro ambiental del planeta.

El Dr. Roy Mackenzie es investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Foto: Roy Mackenzie

En Bari, uno de los puntos más destacados fue la constatación de que “a pesar de que la capa de ozono ha alcanzado su punto máximo y se proyecta que se recupere para 2065, en los últimos 5 años se ha extendido hasta fines de diciembre”, señala el investigador del Instituto Milenio BASE y el Centro CHIC. Este fenómeno implica que la flora y fauna antártica quedan expuestas a niveles elevados de radiación ultravioleta durante más tiempo, en un contexto en que la cobertura de hielo, que actúa como una protección natural, disminuye aceleradamente, explica el experto: “Para el extremo sur de Chile y Argentina, que se ven afectados por la inestabilidad del agujero de ozono y eventos extremos de radiación UV, esta realidad se traduce en desafíos ambientales y de salud pública que requieren vigilancia constante y ciencia aplicada”, sostiene.

Otro de los debates del panel abordó cómo la radiación ultravioleta afecta a los plásticos, acelerando su degradación y generando “microplásticos y nanoplásticos que lentamente emiten CO₂ y una enorme variedad de compuestos derivados, como los PFAS”, señala el Dr. Mackenzie. Esta constatación vincula directamente la problemática del ozono con la del cambio climático y la contaminación global, ya que estos residuos se acumulan en el suelo, el agua, el aire e incluso en el hielo de la Antártica con efectos desconocidos sobre los organismos. “A ello se suman las discusiones sobre las implicancias de la geoingeniería, en especial la inyección de aerosoles estratosféricos como estrategia para bajar la temperatura del planeta, un tema que abre interrogantes éticos sobre sus potenciales impactos en el funcionamiento del clima planetario, incluyendo la capa de ozono, y la cantidad de radiación UV que llega a los ecosistemas, entre otros efectos perjudiciales”, subraya.

El “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” está compuesto por 40 especialistas de distintos continentes, divididos en 8 Grupos de Trabajo, lo que refleja su carácter verdaderamente global. El Dr. Roy Mackenzie integra el Grupo de Trabajo 3, dedicado a los impactos de la radiación UV en los ecosistemas terrestres, donde convergen investigadores de renombre como el Dr. T. Matthew Robson (Reino Unido), la Dra. Sharon A. Robinson (Australia), el Dr. Paul W. Barnes (Estados Unidos), la Dra. Janet F. Bornman (Australia), la Dra. Anna B. Harper (Estados Unidos), el Dr. Marcel Jansen (Irlanda), la Dra. Rachele Ossola (Italia), la Dra. Laura E. Revell (Nueva Zelanda) y el Dr. Qing-Wei Wang (China).

El Dr. Roy Mackenzie junto a la Dra. Julieta Orlando- directora alterna del Instituto Milenio BASE-en turbera en isla Navarino. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis

En el Grupo de Trabajo 1, donde se estudian los cambios en la capa de ozono, la radiación UV y sus interacciones con el clima, Chile es representado por el Dr. Raúl Cordero, de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Este entramado de expertos ilustra que los avances alcanzados no son esfuerzos individuales, sino el fruto de una red internacional que une a científicos de diversas disciplinas y culturas con un propósito común: comprender cómo interactúan el ozono, la radiación ultravioleta y el clima en la vida del planeta.

El legado del Protocolo de Montreal y la mirada chilena en su futuro

Adoptado en 1987, el Protocolo de Montreal es considerado el tratado ambiental más exitoso del mundo. Su objetivo principal es eliminar gradualmente las sustancias que dañan la capa de ozono, un escudo vital que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta. “Gracias a este acuerdo, se ha logrado detener el deterioro de la capa y se proyecta su recuperación total hacia mediados de este siglo, evitando millones de casos de cáncer a la piel y contribuyendo además a reducir el calentamiento global”, puntualiza el Dr. Roy Mackenzie.

En 2016, la Enmienda de Kigali reforzó este compromiso al limitar el uso de gases con efecto invernadero que se utilizaban como sustitutos, logrando un doble beneficio: proteger el ozono y mitigar el cambio climático. De este modo, el Protocolo no solo simboliza la cooperación multilateral en su máxima expresión, sino que también demuestra que las políticas basadas en ciencia pueden generar transformaciones globales de alto impacto.

De izquierda a derecha: Matthew Robson, Qing-Wei Wang, Janet Bornman, Sharon Robinson, Roy Mackenzie y Paul Barnes. Foto: Roy Mackenzie

En este contexto, la participación del Dr. Roy Mackenzie Calderón adquiere un valor especial. Desde el año 2022 es miembro del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)”, donde ha contribuido a integrar la investigación realizada en ecosistemas subantárticos y antárticos a los debates internacionales. Además, estuvo a cargo de la producción del suplemento de Preguntas & Respuestas del informe cuadrienal EEAP del año 2022, el cual fue traducido desde el inglés al español, francés y chino mandarín, llegando a millones de personas en el mundo.

Entre el 27 de febrero y el 4 de marzo del 2026, Mackenzie, apoyado por Cordero, organizará la próxima reunión en Santiago de Chile, ocasión en la que se discutirán los avances más relevantes de los últimos 4 años que formarán parte del informe cuadrienal del EEAP que será publicado a fines del 2026, incluyendo un nuevo suplemento de Preguntas & Respuestas con temas como el impacto de la geoingeniería, los microplásticos y el retroceso del hielo antártico sobre los ecosistemas, la biodiversidad y la salud humana. Esta importante reunión refuerza el rol de Chile como referente en el estudio de la radiación ultravioleta y sus impactos, y confirma que la ciencia generada en territorios australes puede iluminar decisiones que protegen la vida en todo el planeta.

Conoce más: Publicación “Preguntas y Respuestas sobre los Efectos de la Disminución del Ozono, la Radiación Ultravioleta y el Clima, en Humanos y el Medio Ambiente” de descarga gratuita en: https://institutobase.cl/descargable-preguntas-y-respuestas-sobre-los-efectos-de-la-disminucion-del-ozono-la-radiacion-ultravioleta-y-el-clima-en-humanos-y-el-medio-ambiente/

 

Por: Nadia Politis

Foto de portada: Keith Solomon

El Dr. Peter Convey ha desarrollado una estrecha relación con Chile, colaborando activamente con equipos nacionales en el estudio de la biodiversidad subantártica. De visita en el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile, el ecólogo terrestre con casi 40 años de experiencia en el British Antarctic Survey (BAS), Convey, reflexiona sobre la colaboración científica, el estudio de la biodiversidad antártica, y el futuro del continente helado.

Un viaje que conectó a Reino Unido con Puerto Williams, y que finalizó en Santiago de Chile proyectando nuevas colaboraciones científicas: así resumió lo que va de su año el ecólogo terrestre Dr. Peter Convey, que -de visita en nuestro país- calificó su conexión con Chile como una “relación de muchos años”. Para el investigador del British Antarctic Survey (BAS), enfrentamos un momento vital para la investigación en materia de adaptación, biodiversidad y biogeografía. Área de estudio en la cual la Ciencia tiene un rol fundamental.

Dr. Peter Convey y Dra. Claudia Maturana durante expedición BASE/PONANT a Antártica e islas Georgias del Sur en 2023. Crédito: Dra. Tamara Contador.

– ¿Qué aspectos definen la biodiversidad?

Es complejo definir la Biodiversidad, y eso es algo con la mayoría de las personas no está familiarizada. Un elemento de la biodiversidad es el recuento de especies. Otros elementos se relacionan con aspectos como su abundancia, qué tamaños de población existen y qué tipos de rasgos poseen que les permiten sobrevivir en su entorno. Eso puede no parecer biodiversidad.

– ¿Y en torno al conocimiento de la biodiversidad antártica?

La mayoría de los organismos que viven en la Antártica no son familiares para la mayoría de las personas, incluso los pequeños invertebrados. Podría mostrarlos en jardines o bosques de aquí y la mayoría de la gente no sabría que existen. Aquí, se pueden encontrar parientes muy cercanos a los mismos organismos que viven en Antártica. Sin embargo, la mayoría nunca ha aprendido sobre ellos ni se da cuenta de que existen. Además, hay muchos grupos verdaderamente microbianos que solo pueden observarse con un microscopio.

El Dr. Convey es un ecólogo terrestre con casi 40 años de experiencia en la investigación de ecosistemas polares, habiendo trabajado en 15 campañas de verano y una de invierno en la Antártica, así como en diversas expediciones árticas en Svalbard (Noruega). Su labor en el British Antarctic Survey (BAS) lo ha convertido en un referente en el estudio de la biodiversidad y los efectos del cambio climático en las regiones polares.

Dr. Peter Convey y Dra. Tamara Contador en Falkland Islands/Islas Malvinas durante expedición SAERI en 2024. Crédito: Dra. Tamara Contador.

Ciencia desde el fin del mundo

 El investigador senior del Instituto Milenio BASE ha establecido una sólida vinculación con la comunidad científica chilena, especialmente a través de su colaboración con la Dra. Tamara Contador, investigadora del Instituto Milenio BASE. Su trabajo conjunto ha permitido ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas terrestres antárticos y su respuesta a las presiones ambientales. Esta colaboración ha sido fundamental para fortalecer el papel de Chile en la investigación polar, promoviendo la participación en proyectos internacionales y el desarrollo de estrategias de conservación.

 El también Profesor Honorario de la Escuela de Biociencias de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), ha sido un actor clave en la formulación de prioridades científicas internacionales a través del Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR). Ha trabajado en programas como “Evolución y Biodiversidad en la Antártica” (“Evolution and Biodiversity in Antarctica”en inglés) y “Sensibilidad Regional para el Cambio Climático en Antártica” (“Regional Sensitivity to Climate Change in Antarctica” en inglés), contribuyendo al entendimiento de la evolución biológica en condiciones extremas y los impactos del cambio climático. Sus estudios han demostrado la capacidad de resistencia y adaptación de la biodiversidad antártica, proporcionando datos clave para la conservación de estos ecosistemas frágiles.

Mediante la colaboración con el Laboratorio Wankara de Ecosistemas Dulceacuícolas Subantárticos y Antárticos, la Universidad de Magallanes (UMAG), y el Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural (Centro CHIC), además del Instituto Milenio BASE, la línea de investigación encabezada por la Dra. Tamara Contador (UMAG/CHIC/BASE/INVASAL) ha establecido puentes de colaboración entre ciencia y educación a través de -por ejemplo- talleres ambientales en el Parque Etnobotánico Omora en la ciudad de Puerto Williams.

Dr. Peter Convey, Dra. Tamara Contador, Dr. Sebastián Rosenfeld y Dra. Claudia Maturana en terreno durante expedición BASE/PONANT a Antártica e islas Georgias del Sur en 2023. Crédito: Dra. Tamara Contador.

Al mismo tiempo, Convey y Contador han vinculado sus estudios en insectos como centinelas del cambio global en la reserva Cabo de Hornos, con la educación ambiental, la formación de jóvenes investigadores en la región de Magallanes y el estudio** “Diversificación antigua en ambientes extremos: exploración de la biogeografía histórica del mosquito alado antártico Parochlus steinenii** publicado en 2023 por la Dra. Claudia Maturana (BASE/CHIC/APECS Chile) y Dr. Elie Poulin, (UChile/BASE), entre otros co-autores nacionales e internacionales.

La investigación, destacada en la nota “Descubriendo el papel de los insectos en la resiliencia climática”, resalta la importancia de Parochlus steinenii* * como un indicador biológico esencial para comprender cómo los ecosistemas antárticos responden al cambio climático. Inicialmente, la investigación de la Dra. Contador se centró en Parochlus steinenii, un insecto que habita en las Islas Shetland del Sur, pero que también se encuentra en Georgia del Sur y en el extremo sur de Sudamérica, en el archipiélago de Cabo de Hornos. “Eso inmediatamente nos llevó a interesarnos en su fisiología, cómo sobrevive en su entorno, su morfología y su biogeografía, es decir, cuánto tiempo han estado ahí las distintas poblaciones”, explicó el Dr. Convey.

En su rol de divulgador, el investigador del British Antarctic Survey también ha desempeñado un papel activo en la educación y difusión de la investigación antártica y polar. Su participación como Embajador STEM y su labor docente en diversas universidades refuerzan la importancia de la colaboración internacional en la ciencia antártica.

– ¿De qué forma se podría comunicar el conocimiento científico a la ciudadanía?

Dr. Peter Convey en XI Conferencia Abierta del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR) en Pucón, Chile, en 2024. Crédito: Constanza Barrientos

Creo que una de las cosas más espectaculares de la Antártica es su singularidad. El entorno, el hielo, los pingüinos son tan diferentes a todo lo demás que hemos visto. La biodiversidad de la Antártica es única, especialmente porque muchas especies sólo existen allí. Los pingüinos, por ejemplo, aunque comunes en otras latitudes, solo habitan en la Antártica. La conservación de su biodiversidad es esencial, y no hace falta ser una especie grande o colorida para ser importante. Además, la biodiversidad en la Antártica es compleja, con diferentes regiones únicas dentro del continente. Debemos proteger toda esa biodiversidad, y como extranjero chileno, reconozco que es un ejemplo único de biodiversidad global. Existen mecanismos para protegerla a través del Tratado Antártico, pero para hacerlo, necesitamos conocerla mejor. A pesar de los riesgos humanos, la Antártica sigue siendo mayormente prístina, y todavía estamos en una posición para contribuir a su protección.

“Los cambios en la Antártica tienen profundas consecuencias para todos nosotros”, señala el Dr. Peter Convey, también profesor visitante de biología polar del Departamento de Zoología, de la Universidad de Johannesburgo, en Sudáfrica. Reflexión que surge luego referirse al VIII Congreso Chileno de Investigaciones Antárticas (CCIA) que junto al XII Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica (CLCA) se realizaron en Valdivia del 28 de julio al 1 de agosto de 2025, además del XIV Simposio Internacional sobre Ciencias de la Tierra en Antártica (ISAES, por su sigla en inglés) que se realizó del 18 al 22 de agosto de 2025 en Punta Arenas y que nuevamente llevó a Convey de visita a la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Instancias que buscan intercambiar conocimientos y promover el intercambio de ideas en torno a la ciencia antártica y subantártica.

“Un nuevo año de relevancia para la ciencia antártica en Chile”, subraya el investigador polar británico en referencia al 2025 como “Año Internacional de la Conservación de los Glaciares” declarado por la ONU y acompañado de la proclamación del 21 de marzo de cada año como Día Mundial de los Glaciares. Oportunidad para sensibilizar a la opinión pública mundial sobre el papel fundamental de los glaciares, así como sobre las repercusiones económicas, sociales y medioambientales de los cambios inminentes en la criosfera de la Tierra, señala el organismo internacional.

Dr. Peter Convey presentando en el XIV Simposio Internacional Ciencias de la Tierra Antárticas. Crédito: Constanza Barrientos

El Dr. Peter Convey advirtió sobre la necesidad de tomar medidas urgentes para conservar la Antártica, uno de los últimos entornos prístinos del planeta. “Estamos en una posición en la que podemos hacer una gran contribución para protegerla”, afirmó, subrayando que “el conocimiento que obtenemos hoy es crucial para proteger estos ecosistemas en el futuro”.

Además, destaca la importancia de la cooperación internacional en la investigación polar, mencionando su trabajo con instituciones chilenas como el Instituto Milenio BASE y la Universidad de Magallanes. En este sentido, hace un llamado a fortalecer la investigación con más recursos y compromiso global: “Aún estamos a tiempo de hacer las cosas bien. La Antártica es uno de los últimos espacios prístinos del planeta y tenemos la responsabilidad de protegerla para las futuras generaciones”, concluyó el Doctor e investigador antártico-subantártico.

 

Por Benjamín Groff y Nadia Politis

Edición: Constanza Barrientos

Fotografías: Tamara Contador, Constanza Barrientos y Nadia Politis / Instituto Milenio BASE

 

 Referencias:

Chown, S.L. et al. (2022). Antarctic Climate Change and the Environment: A Decadal Synopsis and Recommendations for Action. SCAR, Cambridge.

Cannone, N. et al. (2022). Acceleration of climate warming and vascular plant expansion in maritime Antarctica. Current Biology, 32, 1-8. DOI: 10.1016/j.cub.2022.01.074.

Bokhorst, S. et al. (2022). Temperature impact on the influence of penguin-derived nutrients and mosses on non-native grass in a simulated polar ecosystem. Global Change Biology, 28, 816–828. DOI: 10.1111/gcb.15979.

 

La iniciativa, promovida por el Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico (ANID), busca integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior nacional. Este convenio marca el inicio de un proceso histórico que culminará en diciembre de 2025 con una firma solemne en la Antártica.

Santiago, 28 de agosto de 2025.– En el marco de la sesión mensual del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) se aprobó el Convenio Marco de Colaboración entre dicha institución y el Instituto Antártico Chileno (INACH), un hito que da vida a la Alianza Interuniversitaria Chile Antártico (AICA).

El Director nacional del INACH, Gino Casassa Rogazinski (izquierda), y el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez Ponce (derecha). Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.

El acuerdo fue suscrito por el director nacional del INACH, Gino Casassa Rogazinski, y el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez Ponce, quienes destacaron el carácter histórico y estratégico de esta alianza para el futuro de la formación universitaria y la investigación en torno al Continente Blanco.

El convenio surge a partir de la iniciativa del Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que dirige el INACH en conjunto a la Universidad de Magallanes (UMAG), la Universidad Austral de Chile (UACh) y el Instituto Milenio BASE. Este convenio establece las bases de cooperación entre las universidades pertenecientes al CRUCH y el INACH, con objeto de integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior chilena, fomentar la docencia, la investigación y la extensión en materias polares, y contribuir a la formación de profesionales que enfrenten los desafíos que representa la Antártica. Asimismo, se busca fortalecer la inserción de jóvenes investigadores e investigadoras y consolidar la identidad antártica nacional, en concordancia con la misión de Chile como país reclamante y puerta de entrada al continente austral.

La Alianza Interuniversitaria Chile Antártico (AICA), enmarcada en la Política Antártica Nacional 2024, busca consolidar la identidad antártica del país en coherencia con su rol geopolítico, científico y ambiental. Su propósito es también formar profesionales capacitados para enfrentar los desafíos antárticos y climáticos, impulsar la inserción de jóvenes investigadores e investigadoras en la ciencia polar, y visibilizar a Chile como un referente en investigación, cooperación internacional y diplomacia climática.

El Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico está integrado por INACH, UMAG, UACH y el Instituto Mileno BASE. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.

El director nacional del INACH, Gino Casassa Rogazinski, señaló que “la firma de este Convenio Marco constituye un hito histórico, que llevamos a cabo junto al CRUCH y donde el Nodo Antártico juega un papel crucial, como un proyecto que se ha encargado de difundir el tema antártico en todos los niveles y que en esta ocasión, nos lleva a un nivel académico, que convoca a 30 universidades, y que nos lleva a realizar actividades específicas que se irán definiendo en adelante”.

Por su parte, el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez Ponce, sostuvo que “valoramos este convenio que instituye la AICA para llegar transversalmente al conocimiento antártico. Sin duda, este acuerdo es un ejemplo de colaboración entre organismos públicos, como lo son el CRUCH y el INACH, que ponen sus capacidades al servicio del país”, comenta el académico.

En la ceremonia, la doctora Pamela Santibáñez Ávila, académica de la UMAG y coordinadora CTCI del Nodo Antártico, destacó en su presentación la necesidad de convocar este convenio y la importancia de una cooperación interuniversitaria que incorpore la Antártica en todas las áreas del conocimiento.

A su vez, la doctora Leyla Cárdenas Tavie, decana de la Facultad de Ciencias de la UACh y coordinadora de vinculación del Nodo, enfatizó que “esta alianza marca el inicio de una colaboración que esperamos impacte en la formación de los profesionales de nuestro país, entregando un sello antártico que valide el vínculo chileno-antártico”. La académica, además, destaca el rol articulador del NODO Laboratorio Natural Antártico en esta iniciativa, “demostrando el compromiso que tienen sus instituciones integrantes (INACH, UMAG, UACh y BASE) por convertir a la Antártica en el más importante laboratorio natural de Chile”.

Este convenio establece las bases de cooperación entre las universidades pertenecientes al CRUCH y el INACH, con objeto de integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior chilena. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.

El convenio también resalta el protagonismo del CRUCH: 83% de las y los investigadores antárticos, con proyectos antárticos entre 2014-2023 (583) pertenecen a instituciones del CRUCH y el 81% de las publicaciones científicas antárticas (1.750) entre 2009-2023 están vinculados a universidades de esta red. Entre 2019 y 2023, 17 instituciones del CRUCH han participado activamente en la generación de conocimiento con alta colaboración interuniversitaria con más de 10 publicaciones en conjunto demostrando un alto grado de colaboración en la generación de conocimiento antártico.

El AICA contempla como siguiente paso una consulta de adhesión entre universidades (septiembre-octubre 2025), la revisión de la misión, visión y ejes estratégicos de la AICA y, finalmente, la firma solemne en la Antártica en diciembre de 2025, que reunirá a las rectoras y los rectores de casas de estudios con programas antárticos.

El Convenio Marco CRUCH-INACH se proyecta como un instrumento estratégico para reforzar la vinculación entre las universidades del país y el quehacer científico que Chile desarrolla en la Antártica. Su implementación permitirá proyectar la Antártica como parte esencial de la identidad nacional y de la formación ciudadana, consolidando la Marca Chile Antártico: Saber, Identidad y Futuro.

 

Por: Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico

Fotografías: Instituto Milenio BASE / Nadia Politis

En un escenario de vigilancia creciente, el investigador del Centro de Investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes y del Instituto Milenio BASE, Dr. Máximo Frangopulos, alertó sobre la urgencia de enfrentar, cuanto antes, una amenaza silenciosa hasta hoy, relacionada con las Floraciones Algales Nocivas que, popularmente, se han conocido con el nombre de Marea Roja. El tema será uno de los tantos que se abordarán en un próximo encuentro internacional por efectuarse en Punta Arenas.

Las Floraciones Algales Nocivas (FAN) han sido identificadas a nivel global, como un fenómeno en expansión, estrechamente ligado al cambio climático y las modificaciones en los ecosistemas marinos. Su impacto no sólo afecta la biodiversidad, sino también a la seguridad alimentaria, la economía pesquera y la salud pública.

El Dr. Máximo Frangopulos es investigador del Centro de investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes, del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

Históricamente, las FAN han sido un fenómeno recurrente en el sur de Chile, afectando principalmente a los moluscos de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. Cada año, la presencia de microalgas tóxicas obliga al cierre de zonas de extracción de mariscos, impactando fuertemente a la industria pesquera y al abastecimiento de productos del mar.

“En la región de Magallanes, la situación ha sido relativamente estable en los últimos años, con focos localizados en la zona norte y el Canal Beagle. Sin embargo, el calentamiento global, con sus anomalías de temperatura asociadas, podrían alterar esta estabilidad en cualquier momento”, afirmó el también investigador del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), Doctor en Biología de Organismos y Ecosistemas, Máximo Frangopulos Rivera.

“Este año tuvimos un diciembre y enero más cálidos de lo normal, seguidos de un febrero más frío. Esos cambios abruptos pueden generar condiciones favorables para la proliferación de microalgas tóxicas. Un evento FAN de gran magnitud, como el ocurrido en 2016 en la región de Los Lagos, podría repetirse en cualquier momento, y paralizar la economía pesquera”, advirtió el investigador de la Universidad de Magallanes.

Sin embargo, la necesidad de fortalecer el monitoreo preventivo de esta situación no es la mayor preocupación del especialista, sino la urgencia de actualizar la regulación sanitaria para incluir no sólo a las toxinas FAN tradicionales, sino también a aquellas emergentes, como las pinatoxinas.

Nuevas floraciones sin regulación

La pinatoxina es un grupo de toxinas generadas por una microalga llamada Vulcanodinium rugosum, organismo difícil de detectar debido a su ciclo de vida, descubierto y descrito en 2012. Según información del Centro Ideal, pese a que pasa la mayor parte del tiempo en el fondo marino, en algún momento de su desarrollo sube a la superficie y segrega este veneno, confundiéndose generalmente con otras especies de similares características.

La aparición de estas toxinas marinas en el sur de Chile, ha encendido las alarmas entre la comunidad científica. Según Frangopulos, “la primera detección en el país ocurrió en el límite entre las regiones de Aysén y Magallanes, y en 2023 se registró nuevamente en el Canal Beagle. Se sabe que, en otras partes del mundo, ya están reguladas. Francia y algunos países africanos han tomado medidas al respecto, pero en Chile todavía no hay protocolos sanitarios de control para su detección, ni normativas que impidan la comercialización de productos contaminados”.

La falta de regulación supone un riesgo para la salud pública, ya que pueden generar trastornos gastrointestinales en humanos. “Afortunadamente, los niveles detectados hasta ahora han sido bajos, pero esto no significa que no puedan aumentar en el futuro. No podemos esperar a que haya intoxicaciones masivas para tomar medidas. Es fundamental que el Ministerio de Salud, las instituciones científicas y la academia trabajen de inmediato en la regulación e inclusión de estas toxinas en los programas de monitoreo”, enfatizó el investigador.

El ISHA 2025 se realizará entre el 19 y el 24 de octubre en Punta Arenas.

Próximo encuentro internacional

El Dr. Frangopulos es parte del Comité Organizador de la 21ª Conferencia Internacional sobre Floraciones Algales Nocivas (ICHA 2025), que se realizará entre el 19 y el 24 de octubre de este año en Punta Arenas. La ciudad austral se convierte así en el cuarto destino del hemisferio sur en albergar el evento, después de Nueva Zelanda (2014), Brasil (2016) y México (2021).

En él se reunirán más de 500 científicos y expertos en toxicología marina, cambio climático y políticas sanitarias, para discutir el impacto global de estas floraciones, incluyendo las pinatoxinas. “El objetivo de la ICHA 2025 no es sólo compartir conocimientos científicos, sino también generar cambios concretos en las políticas públicas. Chile tiene la oportunidad de adelantarse a un problema que en otros países ya se ha enfrentado con regulaciones estrictas. No podemos seguir esperando”, dijo el especialista.

Agregó además que uno de los aspectos más innovadores de esta versión es que, por primera vez, se abrirá la conferencia a la sociedad civil, con actividades dirigidas a pescadores, consumidores y comunidades costeras, para que puedan conocer el impacto de las FAN en su vida cotidiana y exigir regulaciones más estrictas. “Tenemos que seguir mostrando lo que está ocurriendo en esta parte del planeta, porque ya sabemos que éste es un laboratorio natural, y es como un barómetro de los cambios que están aconteciendo en el mundo a consecuencia del calentamiento global”, concluyó Frangopulos.

La actividad es organizada por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), en conjunto con diversas universidades nacionales, entre ellas la Universidad de Magallanes (UMAG). Hasta la fecha, cuenta con más de 100 personas inscritas, con un gran interés de Asia y Europa. Para detalles de inscripción, se puede visitar el sitio web www.icha2025.org o seguir las redes sociales oficiales @icha2025.

 

Por: Universidad de Magallanes (UMAG), Instituto Milenio BASE

Foto principal: Trabajo de laboratorio. I. Milenio BASE  / N. Politis

 

La Doctora en Ecología y Biología Evolutiva, Claudia Maturana Bobadilla, investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro CHIC, se suma a la delegación chilena que viajará a Japón para participar en la “Expo Osaka 2025”, encuentro internacional que reúne a más de 160 países para presentar innovaciones y soluciones a los desafíos globales, enfocándose en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

La Dra. Claudia Maturana se dedica al estudio de invertebrados dulceacuícolas en ambientes Antárticos y Subantárticos. Foto: C. Maturana.

Desde Punta Arenas, y tras una destacada trayectoria científica antártica y subantártica, la Dra. Maturana se sumará a la semana temática “Chile, País de Mujeres” que se desarrollará entre el 2 y el 6 de septiembre de 2025. Bióloga y Doctora en Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Chile, Claudia también ha sido reconocida con el Premio L’Oréal – UNESCO For Women in Science (2021), distinción que resalta su aporte al estudio de la biodiversidad y evolución de la vida en condiciones extremas. Su carrera combina excelencia académica, liderazgo internacional y un firme compromiso con la equidad de género en la ciencia.

“Para mí esta invitación significa una tremenda oportunidad en mi vida. Ir a un lugar tan diferente y conocer otra cultura, otra forma de entender el mundo, es algo que me ha fascinado. También me he podido reconectar con la posibilidad de generar diálogo y debate respecto a la posición de las mujeres en la ciencia, así como también en direccionar esta plataforma como una forma de visibilizar nuestro trabajo en la Región de Magallanes”, señala la investigadora CHIC-BASE desde la región de Magallanes.

A lo largo de su trabajo, la Dra. Maturana se ha dedicado a investigar la biogeografía, evolución y diversidad de invertebrados antárticos y subantárticos, organismos pequeños que actúan como centinelas del cambio climático y que permiten comprender procesos de adaptación y persistencia en ecosistemas frágiles. Sus estudios han contribuido a visibilizar cómo la Antártica no es solo un territorio de hielo y aislamiento, sino también un paisaje vivo, diverso y de una nutrida historia evolutiva, con alta incidencia en los desafíos ambientales del planeta.

Investigadora postdoctoral del CHIC, adscrita al Instituto Milenio BASE y fundadora de APECS Chile. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos.

Actualmente radicada en Punta Arenas, ha hecho de la pertinencia territorial un eje de su quehacer científico. Desde el extremo austral, ha querido conectar su investigación de frontera con instituciones y personas de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Con todas las dificultades que tiene aún hacer ciencia en un lugar tan extremo, se hace necesario promover la ciencia efectiva en un espacio geográfico que se reconoce como puerta de entrada natural al continente blanco.

Su rol trasciende lo estrictamente académico: forma parte de la directiva de APECS Chile (Association of Polar Early Career Scientists), donde promueve la formación y el liderazgo de nuevas generaciones de científicas y científicos polares. Además, ha sido una voz activa en la defensa de entornos seguros y equitativos para las mujeres en la ciencia antártica, abriendo espacios de conversación para las problemáticas de género y la urgencia de protocolos efectivos contra la violencia en contextos de investigación polar.

Claudia también ha sido reconocida con el Premio L’Oréal – UNESCO For Women in Science (2021). Foto: C. Maturana.

Con este recorrido, la Dra. Maturana, invitada a representar a Chile en la Exposición Universal de Osaka 2025 y la semana temática “Chile, País de Mujeres” (2–6 de septiembre). Buscará compartir con otras mujeres chilenas de diferentes áreas del conocimiento, y con personas de distintas localidades de Japón y el mundo, una mirada que integra ciencia, género y territorio, proyectando al país como un actor que apuesta por el liderazgo femenino y la investigación de excelencia desde los confines australes.

La Expo Osaka 2025, que lleva desarrollando entre abril y octubre de este año en la isla Yumeshima, en Japón, y es considerada un encuentro global que convoca a más de 150 países bajo el lema: “Diseñando la Sociedad del Futuro para Nuestras Vidas”. A través de pabellones nacionales, semanas temáticas, y espacios de diálogo, la exposición busca mostrar innovaciones, culturas y experiencias que contribuyan a enfrentar los grandes desafíos de la humanidad: el cambio climático, la equidad, la sostenibilidad y el futuro del desarrollo social y tecnológico. En este marco, la participación de Chile se centrará en destacar su identidad, diversidad y liderazgo en áreas estratégicas, con énfasis en el aporte de las mujeres como protagonistas de la transformación social, científica y cultural del país.

Más información en: https://www.marcachile.cl/category/mujeres/

 

 

Por: Instituto Milenio BASE y Centro CHIC

Fotografías: Instituto Milenio BASE/Constanza Barrientos y Claudia Maturana

Un equipo internacional de investigadores, liderado por Juliana A. Vianna, directora alterna del Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (CGR), investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile y del Instituto Milenio BASE, junto a la Dra. Fabiola León, investigadora del IM-CGR y del IM-BASE, ha detectado por primera vez casos sospechosos de influenza aviar altamente patógena (HPAIV) subtipo H5 en dos especies residentes del continente antártico: el pingüino Adelia (Pygoscelis adeliae) y el cormorán antártico (Leucocarbo bransfieldensis).

Equipo de gripe aviar tomando muestras de pingüino adelia en Antártica. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, es parte de proyectos financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través del Instituto Milenio BASE y del CGR. La campaña de muestreo se desarrolló entre diciembre de 2023 y enero de 2024, abarcando 13 colonias de aves marinas desde la Península Antártica hasta el Mar de Ross, incluyendo sectores del Mar de Bellingshausen, de mar de Weddell  y Amundsen.

De las 115 aves examinadas, nueve presentaron resultados positivos para amplificación por RT-PCR de un segmento del virus H5, principalmente en Isla Beagle y Red Rock Ridge, ambas en la Península Antártica. Este hallazgo sugiere que la actual panzootia global de H5N1 habría alcanzado por primera vez el continente blanco, ampliando la lista de especies potencialmente afectadas y marcando los casos más australes registrados hasta ahora.

Estos resultados son una alerta temprana que permiten iniciar un monitoreo más intensivo y reforzar las medidas de bioseguridad para proteger la biodiversidad antártica. Es fundamental entender las rutas de transmisión y la respuesta de las distintas especies frente a este virus, especialmente en ecosistemas tan frágiles como el de la Antártica. Fuimos los primeros en advertir esta situación y en señalar la importancia de actuar antes de que el virus se propague a otras zonas del continente blanco”, señala la Dra. Juliana Vianna.

Cormorán antártico (Leucocarbo bransfieldensis). Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Un aspecto relevante es que ninguna de las aves sospechosas mostró síntomas evidentes al momento de la captura, lo que plantea el riesgo de que actúen como portadores asintomáticos y faciliten la transmisión silenciosa del virus a otras colonias. Pese a estas detecciones, no se registraron casos en el tramo que conecta la Península Antártica con el Mar de Ross, lo que entrega un punto de referencia importante para el seguimiento epidemiológico.

Este hallazgo es importante no solo porque son los primeros casos sospechosos que detectamos en el continente, sino también porque la vigilancia que realizamos cubrió una amplia extensión geográfica, permitiéndonos confirmar que, en ese momento, el virus no estaba presente en otras zonas clave”, explica la Dra. Fabiola León.

Un estudio que también contó con el Céline Le Bohec, Eduardo J. Pizarro (BASE-CRG),  Loïcka Baille, Robin Cristofari, Aymeric Houstin, Daniel P. Zitterbart, Claudia Ulloa-Contreras (BASE), Gonzalo Barriga (UChile), Elie Poulin (BASE-UChile), y que resalta la urgencia de continuar con la vigilancia sanitaria de las aves marinas antárticas y de implementar protocolos rigurosos para prevenir la introducción y propagación de patógenos en la región más aislada y prístina del planeta.

 

Fuente: Instituto Milenio CRG

Fotografías: I. Milenio BASE / C. Barrientos