La Universidad de Barcelona, en España y la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, fueron los destinos de las estudiantes del Magíster en Ciencias, mención en genética, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), Paula Segovia y Camila Parra. Las investigadoras del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS), cuyo director es el Dr. Claudio González-Wevar, buscarán fortalecer la colaboración científica internacional

Paula Segovia en el Laboratorio de Zoología de la Universidad de Barcelona.
Foto: Paula Segovia

Como un reconocimiento de excelencia académica, que busca impulsar la colaboración internacional en Ciencia y fortalecer la carrera en investigación, las estudiantes del Magíster en Ciencias, mención en genética UACh, Paula Segovia y Camila Parra, fueron reconocidas con la beca Santander, galardón que permitió realizar pasantías de investigación en el contexto de sus tesis de pregrado.

Paula Segovia, estudiante UACh/Instituto Milenio BASE, destaca la experiencia como una herramienta fundamental de crecimiento académico: “Traje mucho material de micromoluscos para poder continuar mi tesis y magíster este año, aumentando las localidades, ya que ellos tenían acceso a otros lugares en la Antártica”, dice.

Paula realizó su pasantía en la Universidad de Barcelona (UB), en España, en colaboración con la académica Conxita Avila. Su labor científica se enfocó en la revisión de muestras genéticas de campañas antárticas, empleando el sistema Darwin Core, con énfasis en su investigación de análisis integrativo en las especies nominales antárticas del género Laevilitorina. Un pequeño caracol ubicado en la zona intermareal del continente helado.

Su investigación es el “análisis integrativo en las especies nominales antárticas del género Laevilitorina”, un género de pequeños caracoles y moluscos marinos. La investigación está centrada específicamente en tres especies, que son la umbilicata, claviformis y antarctica. Lo que busca es hallar la relación evolutiva que existe entre ellas.

Camila Parra, realizando muestreo en Warrington, Dunedin.
Foto: Camila Parra

Por su parte, Camila Parra desde pequeña había soñado con viajar a Nueva Zelanda, y aprovechó la oportunidad para cumplir su sueño y realizar su pasantía en la ciudad de Dunedin y en la Universidad de Otago. Camila destaca las estrictas medidas de bioseguridad que emplea el Departamento de Zoología y la labor realizada con el investigador Hamish Spencer y la Dra. Tania King: “Allá uno no puede entrar al laboratorio sin más. Por ejemplo, hay que llegar, lavarse las manos, ponerse la bata, volverse a lavar las manos y así”, dice.

Además del trabajo en laboratorio, Camila realizó estudios de muestras que tomó en diferentes lugares del país, como las costas de Wellington, Dunedin, Second Beach y Warrington, conocidas por su diversidad: Como quise usar la beca para mi tesis, entonces lo que hice fue muestrear”, señala.

El nombre de su proyecto es “filogeografía integrativa de la especie diloma nigerrimum a lo largo de las costas de Chile y Nueva Zelanda”. El objetivo de la investigación es resolver la dinámica demográfica y la historia evolutiva del diloma nigerrimum, una especie de molusco gasterópodo, entre Chile y Nueva Zelanda. Esta especie es la única de su género con una distribución transpacífica, y así de extensa.

Tanto Paula Segovia y Camila Parra son investigadoras del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) perteneciente al Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), dirigido por el Doctor en Ciencias Claudio González-Wevar. Académico UACh e investigador del Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE.

Para el Biólogo marino y profesor asociado del ICML, la pasantía realizada por sus estudiantes Paula Segovia y Camila Parra: “les permitió conocer otras realidades y visualizar el tremendo esfuerzo que hacemos desde BASE para comprender de mejor manera la biodiversidad en esta región del planeta que a pesar de su importancia ha estado relegada en términos de esfuerzo científico”, dice.

La beca Santander de movilidad pregrado, brinda un financiamiento de 4.000 USD para costear un intercambio académico a países de Europa o Asia. Entre los requisitos para acceder al beneficio se encuentra el integrar los primeros 10 mejores puestos del ranking de ingreso de sus respectivas carreras, reflejar excelencia académica y respaldar el trabajo de investigación con cartas de recomendación y motivación.

Como futuros planes, Paula y Camila proyectan que continuarán sus líneas de investigación en materia antártica y subantártica con el Instituto Milenio BASE, y buscarán compartir sus experiencias en investigación a través de espacios de Divulgación Científica en Valdivia.

 

Por: Nicolás Gómez y Nadia Politis

Foto principal: Constanza Barrientos

A través de la campaña digital “Mujeres liderando proyectos científicos”, ocho académicas dedicadas a la investigación de la biodiversidad antártica y subantártica, reflexionan desde Puerto Williams, Punta Arenas, Valdivia, Concepción y Santiago, sobre los desafíos de encabezar proyectos en ambientes extremos.

Bajo el lema “Financiemos la igualdad”, ONU Mujeres invita a celebrar el Día Internacional de la Mujer, subrayando la importancia de alcanzar la igualdad de género en todos los aspectos. Con el fin de destacar la relevancia de esta igualdad en el ámbito de la ciencia, junto al Instituto Milenio BASE, se ha impulsado la campaña digital “Mujeres liderando proyectos científicos”.

Ocho investigadoras dedicadas al estudio de la biodiversidad de ecosistemas antárticos y subantárticos, desde diferentes regiones de Chile, opinan sobre la equidad de género en la ciencia y el valor de visibilizar el trabajo de las investigadoras para inspirar futuras generaciones. Ellas son la Dra. Julieta Orlando, Dra. Juliana Vianna, Dra. Karin Gerard, Dra. Tamara Contador, Dra. Léa Cabrol, Dra. María José Pérez- Álvarez y Dra. Andrea Piñones. Todas investigadoras del Instituto Milenio BASE, también de la Universidad de Magallanes (UMAG), Universidad Austral de Chile (UACh), Universidad de Chile (UCh) y Pontificia Universidad Católica de Chile (UC). 

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en el mundo, las mujeres representan solo 35% de quienes cursan estudios de enseñanza superior en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y representan menos del 30% de los investigadores científicos. “Este desequilibrio no solo limita la diversidad en estas disciplinas, sino que también obstaculiza la búsqueda de soluciones creativas a los desafíos actuales y futuros. Apoyar la participación activa de las mujeres en la ciencia es crucial; de lo contrario, perdemos ideas valiosas y perspectivas únicas que podrían impulsar avances significativos en ciencia y tecnología”, señala la Dra. Julieta Orlando, Directora alterna del Instituto Milenio BASE.

Comité de Género Instituto Milenio BASE

La equidad de género en la ciencia es uno de los valores principales que persigue el Instituto Milenio BASE y, por ello, en 2023 se impulsó la creación de un Comité de Género. Este comité, además de equiparar cifras en participación, pretende “garantizar un acceso equitativo a recursos y oportunidades para todas y todos, asegurando que hombres y mujeres tengan igualdad de acceso a recursos institucionales. Además, cabe destacar que este partimos implementando el trabajo híbrido para el personal administrativo, con el objetivo de facilitar la conciliación entre la vida laboral y familiar”, indica la Directora Ejecutiva del Instituto Milenio BASE, Yasna Pardo.

“En 2024, nuestro principal objetivo es establecer una política de género dentro de nuestro instituto, la cual tenga como meta promover la equidad de los grupos de mujeres que conforman nuestra base: estudiantes, profesionales e investigadoras. Con este fin, hemos constituido un comité de género encargado de supervisar el proceso de creación de esta política. Para garantizar su efectividad, se ha previsto la contratación de expertos externos que realizarán un diagnóstico exhaustivo de nuestra realidad, seguido de la formulación de un plan con propuestas concretas de equidad de género”, agrega.

¿Quieres ver el resultado de la campaña digital? Ingresa a las redes sociales de ONU Mujeres Chile o a las redes sociales del Instituto Milenio BASE.

 

Por: Carolina Gajardo y Constanza Barrientos

Foto principal: I. Milenio BASE / A. Cádiz- Véliz

La publicación “TerrANTALife: Lista de datos de biodiversidad de las formas de vida terrestres y de agua dulce conocidas en la Antártica” fue publicado en la prestigiosa revista Biodiversity Data Journal (BDJ), y reúne inventarios de especies eucariotas y procariotas en ecosistemas terrestres y de agua dulce del continente helado. Listados integrados y curados por expertos de España, Sudáfrica y Chile.

Pasto antartico, Deschampsia antarctica, en isla Rey Jorge. Foto Arón Cadíz.

Los inventarios incompletos de especies de la Antártida representan un reto clave para la investigación ecológica exhaustiva y la conservación de la región. Estudios recientes indican que en la mayoría de los casos se carece de los datos necesarios para comprender la dinámica de las poblaciones, tasas de evolución, rangos espaciales, tolerancias fisiológicas e interacciones entre especies. Todos, elementos fundamentales para desentrañar los distintos elementos funcionales de la biodiversidad antártica.

Por ello, con el objetivo de contribuir al fortalecimiento catálogo sólido de la biodiversidad del continente, la publicación “TerrANTALife: Lista de datos de biodiversidad de las formas de vida terrestres y de agua dulce conocidas en la Antártica” (TerrANTALife 1.0 Biodiversity data checklist of known Antarctic terrestrial and freshwater life forms) fue recientemente publicado en la revista Biodiversity Data Journal (BDJ), en un estudio liderado por investigadores del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE (Chile), el Museo Nacional de Ciencias Naturales MNCN-CSIC (España) y de la Universidad de Pretoria, UP (Sudáfrica), en colaboración con centros de investigación internacionales.

El Dr. Luis R. Pertierra, (Instituto Milenio BASE, MNCN) destaca que “aunar un grupo de expertos tan diverso y tan completo ha sido un gran reto, y el resultado altamente satisfactorio, pues podemos decir que tenemos una visión global integrativa muy precisa de todos los componentes de la vida en la Antártica”, subraya. En tanto que el Dr. Joaquín Hortal (MNCN-CSIC) señala que “los inventarios de biodiversidad nos permiten conocer, integrar y aumentar la representatividad sobre todas las formas de vida en la tierra”.

El equipo desarrolló una recopilación y revisión de inventarios de especies eucariotas y procariotas presentes en los ecosistemas terrestres y de agua dulce de la Antártica en una nueva base de datos. Mediante búsquedas en literatura y reanálisis de datos disponibles hasta la fecha. Se armonizaron taxonómicamente las especies antárticas terrestres y de agua dulce, se integraron, y fueron curadas por las y los expertos para crear listas de control exhaustivas de los organismos antárticos.

Pinguino Adelia,_Pygoscelis adeliae, en la Antartica. Foto Nadia Politis.

La Dra. Michelle Greve (UP) destaca el trabajo internacional realizado, y enfatiza que “comprender el funcionamiento de los ecosistemas pasa por identificar todos sus elementos y sus roles a distintas escalas pues todos tienen papel en la conformación de las redes tróficas, el cual se puede ver seriamente afectado por el cambio global”, sostiene. Reflexión que comparte la Dra. Asunción de los Ríos (MNCN-CSIC), quién también destaca que “la diversidad microbiana en la Antártida es muy alta, en comparación con la de otros organismos, y mucho más desconocida de lo que podríamos imaginar”, dice.

Al equipo internacional se integraron los investigadores senior del Instituto Milenio BASE Dr. Steven Chown (UP) y Dr. Peter Convey (British Antarctic Survey, BAS), y la Dra. Juliana Vianna, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, PUC, directora alterna del Centro de Regulación del Genoma (CRG) e investigadora Lili, Centro de Desarrollo Sustentable UC e Instituto Milenio BASE.

La Doctora en Ciencias Biológicas, mención Ecología, destaca el trabajo realizado y enfatiza que “entre la diversidad Antártica encontramos una muy pequeña proporción de vertebrados, compuesta de una veintena de aves (pingüinos y petreles) y mamíferos marinos (fócidos) que usan el territorio para alimentarse y reproducirse. Son pocos, pero altamente carismáticos actuando en muchos casos como los grandes embajadores del continente”, sostiene.

Un continente diverso

Casi 500 especies de animales terrestres habitan en la Antártica. Un territorio aparentemente desértico, pero que encuentra en sus zonas libres de hielo una notable variedad de micro invertebrados nativos, muchos de ellos endémicos (exclusivos), destacándose los casi invisibles tardígrados y rotíferos en las masas de agua, y pequeños nematodos y artrópodos en tierra (ácaros y hexápodos).

La vegetación antártica llega a ser altamente exuberante localmente, con parches verdes en grandes extensiones, pero con un giro, apenas comprende plantas vasculares. Por cambio son los musgos y líquenes los que conforman un microbosque de flora. Incluso en las cumbres más inhóspitas los líquenes colonizan las paredes de roca. En muchos casos los ecosistemas son muy simplificados, pero permiten llevar la vida a extremos ambientales del todo inhabitables para la humanidad.

Doctor en Ecología Luis R. Pertierra. Foto Nadia Politis.

La diversidad de microorganismos es mucho mayor a eucariotas y procariotas. Su alta capacidad adaptativa de vivir en ambientes extremos les permite colonizar los suelos, aguas interiores y hielos antárticos. La Dr. Gilda Varliero (UP) indica que “los microorganismos son un grupo que supone un reto adicional de catalogar, y tradicionalmente son los últimos en ser descritos, de tal forma compilar la diversidad microbiana del continente Antártico representa un hito referencial para otras regiones”.

En conjunto la biodiversidad Antártica comprende cerca de 2000 especies conocidas de eucariotas y procariotas, junto con decenas de miles de microorganismos. Conocerlas y comprenderlas ofrece numerosos servicios a la humanidad, desde los valores puramente científicos (es un laboratorio natural) como los recreativos (turismo y documentación) así como espirituales y pacíficos (siendo un territorio libre de guerras que une a la humanidad), e incluso los potenciales valores farmacológicos a descubrir de su biota.

El equipo internacional, encabezado por el Doctor en Ecología, de la Universidad Autónoma de Madrid, Luis R. Pertierra, enfatiza la contribución de TerrANTALife a la comprensión de la diversidad en el continente blanco, y enfatiza la necesidad de seguir desarrollando investigaciones interdisciplinarias.

Accede a “TerrANTALife 1.0 Biodiversity data checklist of known Antarctic terrestrial and freshwater life forms”, publicado en la revista Biodiversity Data Journal (BDJ) en: https://bdj.pensoft.net/article/106199/

Por: Luis R. Pertierra y Nadia Politis

Foto principal: Costa antártica cercana a mar de Weddell. Por Eduardo Pizarro.

El trabajo publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Ecology and Evolution tuvo como objetivo comprender el impacto de los ciclos glaciales sobre los patrones de diversidad y estructura genética del pequeño caracol marino Laevilacunaria antarctica, y, desde Valdivia fue liderado por un equipo de investigación de Chile, Francia y Nueva Zelanda.

Un territorio en condiciones muy secas, frías, y con extensiones de agua en su mayoría convertidas en hielo: Fue el llamado “Último Máximo Glacial” registrado hace aproximadamente 20.000 años, y considerada la época de máxima extensión de capas de hielo en nuestro planeta. Un excelente ejemplo, que según señala desde Valdivia el Doctor en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, Claudio González-Wevar, permite estudiar los patrones genéticos, y el impacto de los eventos polares en el molusco antártico conocido como Laevilacunaria antarctica.

“Como consecuencia del Último Máximo Glacial, las especies se aislaron en refugios, originando la denominada fragmentación poblacional, junto con y una formación de muchos complejos de especies crípticas”, advierte González-Wevar. A consecuencia de este escenario extremo, una parte de la biodiversidad antártica sobrevivió a estas glaciaciones, aunque los organismos marinos bentónicos, es decir, aquellos que viven en el suelo marino, habrían sido los más afectados por el avance y retroceso del hielo.

Así, señala un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Ecology and Evolution, que analizó los patrones de diversidad y estructura genética del pequeño caracol antártico Laevilacunaria antarctica a lo largo de su distribución en las islas Shetland del Sur, Península Antártica e islas Georgias del Sur. Los resultados sugieren que la población del pequeño caracol antártico ubicado en Georgias del Sur, muestran diferencias genéticas muy marcadas con el resto de las poblaciones de islas Shetland del Sur y Península Antártica: “Esto quiere decir que las poblaciones de este molusco – que no supera los 20 milímetros – han evolucionado de manera independiente durante al menos un millón de años”, señala González-Wevar también académico de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigador principal del Instituto Milenio BASE.

Dr. Claudio González-Wevar en la Antártica
Foto: Nadia Politis

El también investigador de la Facultad de Ciencia UACh y el centro FONDAP IDEAL, destaca las características de Laevilacunaria antarctica como un caracol marino antártico asombroso: “Es increíble de muchas maneras, pero la principal es que habría tenido la capacidad de sobrevivir los momentos más fríos de los ciclos glaciales del Cuaternario y posteriormente re-colonizar gran parte de Península Antártica y de las Islas Shetlands del Sur”, subraya el investigador.

Al estudiar detalladamente el crecimiento de la Laevilacunaria antarctica, el investigador del Instituto Milenio BASE explica que esta especie se caracteriza por no tener estadios larvales de vida libre, es decir, que las hembras depositan masas de huevos desde las cuales emergen juveniles, que posteriormente se convierten en caracoles adultos, por ello, tienen lo que se denomina un “bajo potencial de dispersión” … ¿Cómo logran extender su presencia a otras regiones polares? Aparentemente a través de las algas marinas, postula la investigación.

“La capacidad de re-colonización de esta especie, en una amplia zona del continente Antártico, estaría probablemente asociada a la estrecha relación que mantiene con macroalgas”, dice González-Wevar. “De esta forma, el llamado rafting sobre las macroalgas – que forman parte del fondo marino antártico – serían un mecanismo trascendental en la biología de la especie y que permitiría explicar la alta homogeneidad genética detectada en Península Antártica y las Islas Shetlands del Sur un área que abarca miles de kilómetros cuadrados”. Hallazgo troncal del estudio antártico liderado desde Valdivia.

Para tomar muestras de la especie en el desafiante territorio antártico, con temperaturas bajo cero y en ocasiones vientos huracanados, el Dr. Claudio González-Wevar, se tuvo que trasladar a bordes costeros del continente helado, el llamado intermareal: “Así, accedemos a zonas libres de hielo, realizamos una búsqueda visual que requiere mucho tiempo y cautela, para finalmente encontrar los caracoles, recolectar algunos especímenes, y después volver a Chile y realizar su análisis en laboratorio”, advierte el investigador.

Usualmente es posible identificar al caracol marino antártico Laevilacunaria antarctica en rocas o algas del intermareal antártico. Su color marrón permite realizar un camuflaje casi perfecto, pese a sus antenas y caparazón negros que irradian destellos azulinos, que en cada movimiento imitan elegantes vestiduras de terciopelo, detalla el equipo científico. Debido a su minúsculo tamaño, su colecta posee una gran complejidad, y solo a través de pinzas y tubos de muestreo es posible realizar su traslado hacia los laboratorios en la región de Los Ríos.

El equipo de investigación compuesto por científicos y científicas de Chile, Francia y Nueva Zelanda, enfatiza que la marcada divergencia entre las poblaciones de la especie Laevilacunaria antarctica en la península Antártica y Georgias del Sur es evidencia de que dichas poblaciones han evolucionado de manera independiente durante al menos un millón de años. Más aún, es posible que las poblaciones de península Antártica/islas Shetlands del Sur y las poblaciones de Georgias se traten de especies distintas. Esta hipótesis será puesta a prueba en futuros estudios incluyendo análisis morfológicos y radulares. Además, la especie habría visto muy afectados sus tamaños poblacionales por el avance y retroceso de los hielos durante las glaciaciones.

Estudio internacional que analiza el impacto de los ciclos glaciales en caracoles marinos antárticos, que realizado con el apoyo del proyecto FONDECYT (1210787), la Universidad Austral de Chile (UACh), el Instituto Milenio BASE y el Centro FONDAP IDEAL, y fue liderada por el Doctor en Ciencias Claudio González-Wevar, en conjunto con un equipo integrado por los estudiantes de Biología Marina Yarleth Poveda, Andreas Schmider y Vanessa Jeldres además de los investigadores Nicolás Segovia, Sebastián Rosenfeld, Claudia Maturana, Karin Gérard, Hamish G. Spencer, y el director del Instituto Milenio BASE y académico de la Universidad de Chile, Elie Poulin.

 

Por: Nadia Politis

Foto principal: Laevilacunaria antarctica_Credito fotografia Dirk Schories

El proyecto etnográfico-exploratorio busca indagar en la aplicación de los protocolos sobre prevención y control de gripe aviar en la Antártica de distintos países, en un contexto en que los Estados Consultivos no han establecido medidas o resoluciones sobre la materia en el marco de las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico. A su regreso, las investigadoras buscarán desarrollar iniciativas vinculadas a incidencia pública.

 Luego que en 2023 se detectara el primer brote de gripe aviar en la Antártica (islas Georgias del Sur), las abogadas Giovannina Sutherland Condorelli, Catalina Sepúlveda Illanes y María Jesús Maibe Muñoz, se reunieron con su mentor, Dr. Luis Valentín Ferrada, investigador principal del Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y Director del Departamento de Derecho Internacional de la Universidad de Chile, quien ha estado supervisando y apoyando este proyecto a través de su línea de investigación sobre gobernanza antártica.

Desde la mirada de los 56 Estados Parte del Tratado Antártico, de los cuales 29 tienen estatus Consultivo (es decir, tienen derecho a voz y voto) las actividades en el continente helado fueron reguladas de forma disímil. También señalan las investigadoras adscritas del Instituto Milenio BASE: “Observamos que todos los países tenían distintos protocolos para enfrentar la emergencia sanitaria, y luego nos preguntamos por qué sucedía esto si -en teoría- el Tratado Antártico opera para todos sus miembros de la misma forma. Entonces, ¿por qué no se aplicaba un sistema estandarizado?”, señala la abogada Giovannina Sutherland, también Coordinadora del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Equipo de plantas, insectos y derecho antártico del Instituto Milenio BASE en bahía Fildes. De izquierda a derecha: Arón Cádiz, Micaela Conejeros, Gabriel Muñoz, Giovannina Sutherland y Catalina Spúlveda.

“Esta investigación busca indagar las complejidades que enfrenta el Sistema del Tratado Antártico ante emergencias sanitarias. Ya vimos en 2020 que el COVID-19 era detectado en el continente, y no tenemos la certeza si en el futuro tendremos nuevas contingencias que impliquen una regulación global, en un escenario donde brotes y virus desconocen de límites y fronteras”, advierte Catalina Sepúlveda.

El Sistema del Tratado Antártico (STA), es un régimen de gobernanza que opera en el continente más austral del planeta. Este sistema de administración surge a partir del Tratado Antártico firmado el 1 de diciembre de 1959 en Washington, Estados Unidos. Un año antes, en 1958, se conformaría en La Haya el Comité Científico de Investigación Antártica o SCAR, por sus siglas en inglés. Entidad encargada de desarrollar y coordinar la investigación científica internacional en todo el continente, sus islas costeras y el Océano Austral circundante, incluida la llamada Corriente Circumpolar Antártica (CCA).

“El proyecto es parte de una iniciativa global interdisciplinaria que también busca comprender, desde las Ciencias Sociales y el Derecho, el quehacer científico en el sexto continente, la actividad turística y la realizada por operadores antárticos, en relación a la contingencia de la gripe aviar H5N1 en la Antártica”, detalla María Jesús Maibe.

La metodología de las abogadas, expertas en derecho antártico, busca aplicar herramientas de la etnografía, observación participante, y entrevistas en profundidad que permitan generar recomendaciones jurídicas al STA y sus miembros. A su regreso, además de desarrollar iniciativas de divulgación científica y conferencias académicas, esperan desarrollar recomendaciones internacionales para el SCAR, dentro del Comité Permanente de Humanidades y Ciencias Sociales.

La cronología del virus H5N1 en la Antártica registra su detección en octubre de 2023 en poblaciones de la especie skúa marrón. En Chile, la Delegación Presidencial Provincial de la Antártica Chilena realizó gestiones territoriales para abordar la emergencia a través de campañas informativas en Puerto Williams. Por otra parte, durante los primeros días de 2024, una expedición estratégica de contingencia llegó a la Antártica con el objetivo de realizar un trabajo de detección temprana y de vigilancia epidemiológica del virus, en coordinación con el Instituto Antártico Chileno (INACH).

 

Por: Nadia Politis

Fotografía portada: Las abogadas Giovannina Sutherland Condorelli, Catalina Sepúlveda Illanes y María Jesús Maibe Muñoz. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

Con casi 80 personas inscritas, el curso “Derecho Antártico”, impartido por el Departamento de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, se realizará del 3 al 30 de enero de 2024 en Santiago, entregando herramientas de análisis sobre el Sistema del Tratado Antártico a estudiantes de segundo a quinto año de Derecho.

Ya a principio de año, el prestigioso diario The New York Times lo anunciaba: 2023 fue el año más cálido de la Tierra en los últimos 174 años, con una capa de hielo invernal -en los mares alrededor de la Antártica- que llegó a niveles bajos sin precedentes. En un contexto de crisis climática, y un continente antártico regido por el Sistema del Tratado Antártico (STA), conocer los alcances de las normas que lo gobiernan, tanto de derecho doméstico como internacional, son herramientas fundamentales y de impacto internacional para quienes estudian Derecho.

Estos y otros factores son lo que, según el académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, e investigador principal del Instituto Milenio BASE, Luis Valentín Ferrada, explican la convocatoria histórica que alcanzó el curso de “Derecho Antártico” que hasta el 30 de enero se desarrollará en el campus de Pío Nono. El también director del Departamento de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile resalta el incremento de mujeres interesadas en la materia: “Estamos muy felices en realizar un curso sobre un tema tan contingente, y que haya llamado tanto la atención de los estudiantes de la Facultad, y en especial de nuestras alumnas. La profesora Carolina Flores también hará algunas de las clases, y contaremos con el apoyo de Giovannina Sutherland y María Jesús Maibe, y en general de todo el equipo del Programa de Estudios Antártico de la Universidad de Chile”, dice.

Profesor Luis Valentín Ferrada, dictando la primera clase del curso de “Derecho Antártico”. Foto: Giovannina Sutherland Condorelli

El curso “Derecho Antártico” se realizará los días lunes, miércoles y jueves de 15:00 a 17:30 horas, y contará con cuatro pilares temáticos: Introducción a los estudios antárticos, Historia de la vinculación del ser humano con el Continente Austral, Derecho Antártico y Desafíos del Sistema del Tratado Antártico. Más información en u-antartica.uchile.cl

Por: Nadia Politis
Fotografía: Giovannina Sutherland Condorelli

Punta Arenas, diciembre de 2023.- Una de las especies asombrosas que habita en el océano Austral es el bacalao antártico, un pez de gran tamaño que puede llegar a medir más de dos metros de largo y superar los cien kilogramos de peso. Por lo demás, puede vivir más de treinta años y a medida que va creciendo, migra hacia aguas más profundas, llegando a encontrarse bajo los 2.000 metros, interactuando con el fondo marino.

Cumple un rol clave como “depredador tope”, ya que controla las poblaciones de otras especies que se ubican en niveles inferiores de la trama trófica antártica. Es por esta razón que para los equipos científicos resulta fundamental saber de qué se alimenta, qué tan valiosas son sus presas para su aporte nutricional y si su alimentación va modificándose a medida de que avanza en su desarrollo (de juvenil a adulto).

Las respuestas a estas preguntas están contenidas en un artículo publicado recientemente por investigadores chilenos en colaboración internacional con científicos del Instituto de Pesquerías y Ecología Marina (IFME) de Ucrania en el que analizaron la alimentación de esta especie aplicando técnicas de identificación visual y genética de las presas, para luego estudiar la composición de ácidos grasos de esas muestras.

De parte del Instituto Antártico Chileno (INACH) participaron los investigadores del Departamento Científico, César Cárdenas (con filiación también al Instituto Milenio Base), Marcelo González y Francisco Santa Cruz. Este último explica que esta especie tiene una dieta generalista y prácticamente consume lo que encuentra en su camino. “Sus principales presas son los peces Macrouridae (peces rata), Channichthyidae (peces de hielo) y Anotopteridae (peces daga) y secundariamente, cefalópodos (pulpos). Incluso encontramos restos de pingüinos que seguramente mueren y caen hasta el fondo marino”, señala.

Para Santa Cruz es importante comprender las redes ecológicas que existen en las comunidades, ya que “entender y cuantificar estas relaciones ecológicas es fundamental en casos como el bacalao antártico que constituye un recurso pesquero manejado con un enfoque ecosistémico, en el cual el objetivo es evitar que las pesquerías generen impactos irreversibles sobre estos procesos ecológicos. Por ejemplo, la sobreexplotación de los depredadores tope puede generar un efecto cascada desequilibrando las relaciones ecológicas en las tramas tróficas”, advierte.

Menciona además que esta especie también realiza largas migraciones transportando energía y nutrientes a distintas zonas del océano Austral y también es esencial para la alimentación de los mamíferos marinos. “Por ejemplo, las focas de Weddell o leopardo consumen bacalao juveniles y las orcas capturan bacalaos adultos”, señala el investigador del INACH.

La importancia de la colaboración para desarrollar este estudio

En esta investigación se centraron en la península Antártica, un área regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos (CCRVMA), en donde está prohibida la pesca comercial de peces debido a la sobreexplotación ocurrida en décadas pasadas, por lo que la información que se maneja de esta especie es escasa.

Para conseguir las muestras de bacalao antártico -y dado que no existen pesquerías en dicha zona del Continente Blanco- aprovecharon una colaboración internacional con científicos ucranianos que estaban realizando pesca de investigación al norte de la península Antártica en el límite con el mar de Weddell durante febrero 2020 y 2021, en aguas sobre los 1.000 metros de profundidad para lo cual los pescadores utilizan palangre de fondo que reposa sobre el lecho marino.

Los datos obtenidos por los buques de pesca son esenciales, ya que muchas veces son la única fuente de información de estos ambientes remotos. No obstante, sólo se pueden obtener en verano cuando el deshielo marino les permite acceder a la zona, por lo que faltaría obtener información del periodo invernal.

Asimismo, quedan abiertas otras interrogantes como por ejemplo saber si el bacalao antártico consume las presas que son más abundantes de su entorno. “De ser así los peces rata y de hielo serían los peces dominantes en la comunidad demersal. Esto debe ser confirmado con observaciones y estimaciones de abundancia directa, pero es muy complejo realizar cruceros científicos en esta zona”, señala Santa Cruz.

También por su importante rol en los ecosistemas antárticos, será importante conocer cómo el cambio climático afecta a la disponibilidad de esta especie y su hábitat en algunas zonas del Continente, particularmente el área de la península Antártica, una de las más afectadas por este fenómeno global.

Al cierre de esta nota es relevante resaltar la importancia de la colaboración científica y la conformación de equipos multidisciplinarios desde diversas instituciones. Este trabajo por un lado, permitió apoyar la tesis de pregrado de Karina Pérez Pezoa de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien es la autora principal del artículo. También destacar el aporte en los análisis genéticos y perfiles de los ácidos grasos en los que apoyó Vicente Arriagada de la Universidad de Concepción, sumado a la experiencia de los investigadores de la Universidad de Magallanes, Pablo Gallardo y Ali Rivero. Mencionar además, la coordinación en este trabajo con Kostiantyn Demianenko y Pavlo Zabroda del IFME de Ucrania.

Los investigadores destacan que este tipo de colaboraciones también se está efectuando con los buques nacionales chilenos que participan en pesquerías antárticas, con los que han podido obtener muestras y datos colectados durante los trabajos de pesca, los que están en proceso de análisis y próximos a ser publicados en nuevos artículos.

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

 

Por: Instituto Antártico Chileno (INACH)

Foto principal: INACH

El funcionario del Instituto Antártico Chileno, también investigador principal del Instituto Milenio BASE, liderará el comité por el período 2024-2025.

20 de octubre de 2023.- El Dr. César Cárdenas Alarcón, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH), fue elegido de forma unánime como el nuevo presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) en el marco de su Cuadragésima Segunda Reunión que se lleva a cabo en Hobart, Australia.

Dr. César Cárdenas. Foto: Instituto Antártico Chileno (INACH)

Con esto, el Dr. Cárdenas asume uno de los puestos de mayor relevancia y prestigio dentro del Sistema del Tratado Antártico por dos años. “Este nuevo cargo conlleva mucha responsabilidad y significa ser el líder del Comité Científico que está representado por veintisiete países, siendo el responsable de entregar las recomendaciones basadas en la mejor ciencia disponible a la Comisión y adoptar medidas de conservación”, apuntó Cárdenas.

Además, el representante chileno dijo que “es un gran orgullo, un honor y un desafío profesional tomar esta responsabilidad y me pone muy contento que los y las colegas hayan pensado en mí. Sé que es un cargo de mucha importancia dentro del Sistema del Tratado Antártico y, sin duda, será una gran tarea liderar a este grupo de representantes y todo lo que conlleva el gran trabajo de la conservación del ecosistema antártico, así como el manejo de los recursos marinos vivos”.

El Dr. Cárdenas señaló que ve el futuro de la CCRVMA con muchos desafíos y con materias que adaptar, como la evaluación del stock de especies como la austromerluza negra y la austral. De la misma forma, subrayó la relevancia de finalizar el proceso de la nueva estrategia de manejo del kril, la cual se trabaja desde el 2019 y espera ser finalizada pronto, así como la definición de nuevas Áreas Marinas Protegidas (AMP), donde, según Cárdenas, ha costado  avanzar.

Dr. César Cárdenas con Comisión. Foto: Instituto Antártico Chileno (INACH).

El Dr. Cárdenas es biólogo marino de la Universidad Austral de Chile (2003), magíster en Manejo y Conservación de Recursos Naturales (Universidad de Magallanes, 2009) y doctor con mención en Biología marina, en la Victoria University of Wellington, Nueva Zelandia (2014). Desde 2016 lidera el grupo nacional de científicos que en conjunto con investigadores de Argentina trabajan en una propuesta para establecer un Área Marina Protegida en la península Antártica. Dentro de la CCRVMA ha coordinado el Grupo de Trabajo de Seguimiento y Ordenación del Ecosistema. Además, es investigador principal del Instituto Milenio Base. En el Instituto Milenio BASE, el Dr. César Cárdenas integra la línea de Conservación, orientada a la disposición de evidencia científica- en materia de conservación y biodiversidad antártica- con tomadores de decisiones y autoridades nacionales.

 

Dr. César Cárdenas en Congreso Futuro. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.
Dr. César Cárdenas en Congreso Futuro. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.

 

Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores, INACH, Instituto Milenio BASE

Foto principal: INACH / Harry Díaz.

Junto a equipos de investigación subantártica, la directora alterna del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) Dra. Julieta Orlando, participó en jornadas de coordinación, interdisciplina y colaboración científica.

En un encuentro en torno a la colaboración internacional, desarrollo científico y la transferencia de conocimiento, el Centro Subantártico Cabo de Hornos inauguró este lunes 15 de mayo su centro de investigación en Puerto Williams, con el objetivo de promover la investigación de excelencia desde la Región de Magallanes y Antártica Chilena.

El hito contó con la presencia de autoridades gubernamentales como la Municipalidad de Cabo de Hornos, el Gobierno Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, el Ministerio de Obras Públicas, y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), el Instituto Antártico Chileno (INACH), junto con representantes de la academia como la Universidad de Magallanes (UMAG), Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), centros de investigación científica como el Centro de Investigación GAIA Antártica UMAG, Núcleo Milenio de Salmónidos Invasores (INVASAL), Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), y la comunidad de Puerto Williams como artesanas de la provincia y el Liceo Donald Mc Intyre Griffiths.

Directora alterna Instituto Milenio BASE, Dra. Julieta Orlando, junto al director del CHIC, Dr. Ricardo Rozzi. Foto: I. Milenio BASE/ N. Politis.

Entorno de cooperación e intercambio de conocimiento que fue destacado por el Gobernador Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, Jorge Flies, quien enfatizó la mirada local que se impulsará desde Puerto Williams: “El gran sueño es que sea una región de ciencia mundial. Ahí es donde tener al Instituto Milenio BASE, la Universidad de Magallanes con el CADI-UMAG, y lo que en algunos años más va a ser el Centro Antártico Internacional (CAI), permitirá conseguir la tasa más alta en América de científicos por población, con 1 de cada 120 habitantes”, señaló.

Mientras que el director CHIC e investigador principal Dr. Ricardo Rozzi, destacó el trabajo interdisciplinario entre centros: “La colaboración es una condición necesaria para abordar problemas que son complejos, y la pareja BASE-CHIC expresa la complementariedad en las colaboraciones, como una pareja mutualista. Esto evita, con recursos que son limitados, la redundancia, lo que conlleva a instrumentos compartidos por BASE y CHIC, aportando al ecosistema de centros de excelencia en la capital antártica de Chile”.

En tanto que la directora de la sede UMAG de Puerto Williams, Francisca Massardo destacó a la colaboración como una herramienta de cambio global, para contribuir al estudio de crisis ambientales: “Creo que contar con una infraestructura, de la calidad que tenemos, es un privilegio y una invitación permanente a las personas a acercarse y a desarrollar investigación que tenga muchos puntos de vista, para generar resultados entre las personas”, dijo.

Colaboración de desde el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) fue representada a través de su directora alterna, la Dra. Julieta Orlando: “Es fundamental vincularnos, participar, y seguir fortaleciendo nuestros lazos con el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), ya que no sólo nos vinculamos a través de una filiación compartida de nuestras investigadoras e investigadores, sino también estamos construyendo colaboración a través del trabajo en laboratorios de investigación y la formación de capital humano con estudiantes de doctorado”, sostuvo.

Directora alterna del Instituto Milenio BASE, Dra. Julieta Orlando, junto a la directora alterna del CHIC, Dra. Lorena Medina. Foto: I. Milenio BASE/N. Politis.

 

La Dra. Orlando, también académica de la Universidad de Chile y vicepresidenta de la Sociedad de Microbiología de Chile (SOMICH), también se reunió con las investigadoras e investigadores vinculados a ambos centros de excelencia: Dra. Tamara Contador, Dr. Máximo Frangopulos, Dr. Roy Mackenzie, Melisa Gañán, Javier Rendoll y Brenda Riquelme. La instancia permitió desarrollar recorridos en terreno y diseñar colaboración científica en el ámbito de la publicación y desarrollo de proyectos.

Avances en investigación

Sumado a las reuniones de investigación y desarrollo de proyectos, la directora alterna del Instituto Milenio BASE, Dra. Orlando, asistió a la “Primera Conferencia Internacional CHIC: Cambio Global y Conservación Biocultural”, que se desarrollará hasta el viernes 19 de mayo en el Centro Subantártico Cabo de Hornos impulsado por CHIC. En la instancia, participaron investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE, CHIC, INVASAL y la Universidad de Magallanes (UMAG).

Equipo de investigadoras e investigadores Instituto Milenio BASE-CHIC. Foto: I. Milenio BASE/C. Barrientos.

Con la charla “Fenología y ciclos de vida de insectos acuáticos: ¿centinelas del cambio climático?” la Dra. Tamara Contador reflexionó sobre la investigación científica bioética, con énfasis en el entendimiento del Cambio Climático en invertebrados y los ecosistemas subantárticos y antárticos. La investigadora UMAG, CHIC e INVASAL destacó como la adaptabilidad y distribución pueden entregar nuevas respuestas a la investigación científica.

Durante la conferencia se realizarán sesiones de póster científicos, iniciando el martes 16 de mayo con las exposiciones de investigadores CHIC-Instituto Milenio BASE, Dr. Máximo Frangopulos, Melisa Gañán y Javier Rendoll. Más información, y transmisión en vivo, en https://capehorncenter.com

 

Por: Marcelo Sotomayor

Fotografías: Nadia Politis y Constanza Barrientos

 

Con el objetivo de desarrollar iniciativas de estudio y conservación de la biodiversidad a nivel nacional, basadas en la evidencia científica y el uso de datos, las científicas del Instituto Milenio BASE Dra. Claudia Maturana y Melisa Gañán sumarán sus conocimientos en biodiversidad antártica y subantártica.

03 de mayo de 2023.- Impulsar y fomentar el acceso libre a los datos sobre biodiversidad en el país e impulsar la colaboración entre iniciativas nacionales e internacionales relacionadas con los datos de biodiversidad, son parte de los objetivos del Nodo GBIF Chile, y que tras la creación de una mesa de trabajo multisectorial, contará con la participación de la Doctora en Ecología y Biología Evolutiva e investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE Claudia Maturana, y la estudiante doctoral del Instituto Milenio BASE y la Universidad de Barcelona, Melisa Gañán.

Investigadora doctoral del Instituto Milenio BASE, Melisa Gañan. Foto: I. Milenio BASE/ N. Politis

Así, con el objetivo de redactar una propuesta de gobernanza para la red de GBIF Chile que permita desarrollar, en su implementación, un marco colaborativo de políticas, acuerdos, normas y estándares comunitarios ha comenzado un trabajo sistemático con investigadoras e investigadores: “Los resultados serán propuestos a las partes interesadas para orientar el intercambio, la publicación, el manejo y el uso de datos sobre biodiversidad en Chile”, señala Melisa Gañán también investigadora de la Universidad de Magallanes, del Núcleo Milenio de Salmónidos Invasores Australes (INVASAL) y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC).

El trabajo también busca articular el trabajo de los distintos representantes públicos y privados que provisionan datos de Biodiversidad y determinar de qué forma se pueden fortalecer políticas públicas del país: “Antes, cualquiera que quisiera ser parte de los colaboradores podía subir datos, pero ahora se quiere crear una política que protocolice y que dé forma a los datos. Qué se publica, cómo impactan y cuáles podrían tener prioridad”, señala la Dra. Claudia Maturana, también investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y el Centro CHIC.

Investigadora adscrita Instituto Milenio BASE, Dra. Claudia Maturana. Foto: I. Milenio BASE/ C. Barrientos

Así, el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), el Núcleo Milenio de Salmónidos Invasores Australes (INVASAL), y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) a través de las investigadoras Gañán y Maturana, trabajarán activamente en la mesa de gobernanza para diseñar una estructura de funcionamiento articulado. Esta estructura, aún con un desarrollo inicial, “permitirá afrontar desafíos en materia de gestión e información sobre biodiversidad del país”, destacan ambas científicas, con labores de investigación en Santiago y Puerto Williams.

GBIF o Global Biodiversity Information Facility es una iniciativa intergubernamental que surge desde la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), con el objetivo de crear una red de información accesible sobre biodiversidad, con el fin de facilitar y potenciar la investigación científica. El Nodo GBIF Chile es gestionado por el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) quien, como entidad signataria, es responsable por su implementación.

La mesa de gobernanza está formada por representantes de instituciones del sector público, universidades, entidades científicas, sector privado, museos, organizaciones no gubernamentales y ciencia ciudadana, todos socios de GBIF que deben tener experiencia en la publicación de datos de biodiversidad. Concretamente esta Mesa está formada por el Instituto Milenio BASE, Universidad de Chile, Universidad de Magallanes, Subsecretaría de Pesca y Agriculta (SUBPESCA), Corporación Nacional Forestal (CONAF), Ministerio del Medio Ambiente (MMA), Econativa Consultores, Cienciambiental Consultores, el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES), Museo de Historia Natural, Museo de Zoología de la Universidad de Concepción y la ONG Alianza Zona Norte de Quilpué.

Más información en https://gbifchile.mma.gob.cl/

 

Por: Nadia Politis y Marcelo Sotomayor

Fotografía principal: I. Milenio BASE/ Claudia Maturana