La pieza audiovisual reúne ciencia, arte y archivo de terreno tanto antártico como subantártico, incluyendo registros capturados durante la Expedición Científica Antártica (ECA) y material vinculado a la memoria cultural Yagán.
Un cortometraje que reúne ciencia, arte y archivo de terreno tanto antártico como subantártico.
“Clepsidra”, obra creada por Gonzalo Arriagada junto a la Dra. Tamara Contador, investigadora de la Universidad de Magallanes, el Parque Etnobotánico Omora, el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y el Instituto Milenio BASE, formó parte de la selección Miradas al Territorio del Festival Internacional de Cine de Viña del Mar, uno de los encuentros cinematográficos más relevantes de Latinoamérica. La exhibición se realizó el viernes 28 de noviembre a las 15:00 horas en Cinemark Mall Marina Arauco.
La propuesta se sustenta en un registro profundo del territorio austral, con material audiovisual proveniente tanto de la Antártica como del territorio subantártico de Puerto Williams. Parte de las imágenes fueron capturadas durante la Expedición Científica Antártica de 2018 (ECA54), en la que participó Contador. En esa misma campaña, el fotógrafo Gonzalo Arriagada acompañó el trabajo científico, generando un archivo visual que hoy constituye uno de los pilares estéticos y conceptuales de la obra.
Asimismo, “Clepsidra” incorpora elementos culturales vinculados al pueblo Yagán, integrando así una dimensión biocultural propia del extremo austral de Chile.
Para Tamara Contador, la Antártica es un laboratorio natural excepcional para observar los efectos del cambio climático. Sus estudios sobre la fenología de Parochlus steinenii, la única mosca endémica de la Antártica marítima, fueron un punto de partida para la reflexión conjunta que dio origen a “Clepsidra”.
Una obra creada por Gonzalo Arriagada junto a la Dra. Tamara Contador.
Gonzalo Arriagada, creador visual de la obra, destaca que la experiencia de acompañar la investigación científica en terreno marcó profundamente la mirada estética del proyecto: “Registrar la Antártica acompañando el trabajo científico permitió comprender que este territorio no solo es un escenario, sino un organismo vivo que marca sus propios tiempos. Parte esencial de ‘Clepsidra’ proviene de esa experiencia en la ECA, donde ciencia y arte se encontraron en el hielo mismo”.
Desde la producción ejecutiva y la distribución, Cristian Valle Celedón, de Wolf Producciones Distribución, subraya la importancia de relevar la experiencia austral en su totalidad: “‘Clepsidra’ nace desde registros realizados en la ECA, pero también desde el territorio subantártico y la cultura Yagán. Presentar en Miradas al Territorio destaca la relevancia científica, cultural y simbólica de estos lugares. La obra muestra que estos territorios no solo producen datos científicos: también generan lenguajes, emociones, memoria y preguntas sobre cómo habitamos el mundo”.
Parte de las imágenes fueron capturadas durante la Expedición Científica Antártica de 2018 (ECA54).
La obra integra material documental proveniente de territorio antártico, el museo de la base china Gran Muralla (isla Rey Jorge), el Museo Usui Yagán (Puerto Williams), las tradiciones Yagan, como la pintura facial, y el archivo de la Expedición Científica Antártica 54.
También se incorporan reflexiones literarias y filosóficas de Rolando Cárdenas, Tomás de Aquino, Julio Cortázar y Walt Whitman, creando un puente entre investigación científica, territorio austral y pensamiento occidental. Los gestores del proyecto agradecen especialmente a la Comunidad Yagán de Bahía Mejillones, cuyo vínculo histórico con el territorio subantártico aporta una dimensión cultural y ética fundamental al sentido de la obra.
Un reciente artículo con participación de investigadoras e investigadores nacionales plantea un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral, en línea con estudios internacionales que alertan sobre la urgencia de mejorar la sostenibilidad de esta pesquería.
El kril antártico es un eslabón clave en la trama trófica del océano Austral al ser fuente de alimento para especies de ballenas, focas, pingüinos y peces. Sin embargo, el cambio climático y la actividad pesquera podrían amenazar estos ecosistemas, haciendo urgente una gestión más cuidadosa.
El trabajo fue liderado por la profesora Bettina Meyer, del Alfred Wegener Institute (AWI) de Alemania, y contó con la participación de 19 expertos internacionales, quienes analizaron la situación de la pesquería de kril y los desafíos de establecer un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral.
Entre los investigadores nacionales que contribuyeron al estudio destacan César Cárdenas (Instituto Antártico Chileno, INACH, e Instituto Milenio BASE), Andrea Piñones (Instituto Milenio BASE, Universidad Austral de Chile y COPAS Coastal) y Javier Arata (Association of Responsible Krill Harvesting Companies, ARK).
El Dr. César Cárdenas es investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos
Cárdenas señala que este artículo “analiza la situación de la pesquería del kril y los desafíos para establecer una nueva estrategia de manejo de la pesquería del kril que sea precautoria para proteger los ecosistemas del océano Austral, el cual se ve enfrentado a cambios. Para ello, proponemos un marco de gestión que integra la variabilidad en el reclutamiento de kril y las vías clave entre las áreas de desove y crianza (una hipótesis de stock de kril) para fundamentar las decisiones sobre los límites de captura y las medidas de conservación. Esto es algo que la comunidad científica ha estado discutiendo en los últimos años, pero que acá lo abordamos con un poco de perspectiva ante los nuevos escenarios que enfrenta la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, CCRVMA”.
El estudio también destaca cómo buques pesqueros y otras plataformas de oportunidad pueden transformarse en aliados de la investigación, recolectando datos que apoyen una gestión sostenible. “Uno de los mayores desafíos es asegurar financiamiento a largo plazo para la obtención de datos. Por eso recalcamos la importancia de que la industria participe como plataforma de investigación, junto con aprovechar las oportunidades que ofrecen los Programas Antárticos Nacionales para financiar la ciencia necesaria en esta nueva estrategia”, agrega el investigador del INACH.
La Dra. Andrea Piñones es académica de la Universidad Austral de Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del COPAS Costal. Foto: N. Politis
La publicación coincide con un momento crítico: en 2024, la CCRVMA no logró renovar los límites espaciales de captura de kril, lo que, según los autores, evidencia la urgencia de avanzar hacia un enfoque precautorio y resiliente frente al cambio climático. A esto se suma que en esta temporada se alcanzó por primera vez en la historia de la Comisión el límite de 620.000 toneladas de kril.
El estudio, además, subraya la relevancia ecológica del kril en el océano Austral. Su disminución podría generar un efecto dominó en los depredadores marinos y en los servicios ecosistémicos a nivel global. Por ello, se propone una estrategia de gestión colaborativa internacional que permita desarrollar de mejor manera la nueva estrategia de manejo de la pesquería que ha estado en desarrollo desde 2019. Esta busca anticipar este escenario y asegurar la conservación de la biodiversidad, junto con la sostenibilidad de una de las pesquerías más importantes del mundo.
Por: Camila Buvinic, INACH
Foto de portada: Nadia Politis
El investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE seguirá liderando este comité por el período 2026-2027.
Durante la Cuadragésima Cuarta Reunión de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), que se llevó a cabo en Hobart, Australia, el Dr. César Cárdenas, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE, fue reelegido para presidir el Comité Científico de la Comisión por el periodo 2026-2027.
Además, en este encuentro el también investigador del INACH, Francisco Santa Cruz, fue nominado para ser coordinador junto a Andrew Lowther de Noruega del taller que estará encargado de elaborar un plan de ordenamiento del espacio marino armonizado para la Subárea 48.2 que se realizará en Sudáfrica en 2026 (que debería incluir la nueva estrategia de manejo de la pesquería de kril y la protección a través del establecimiento de la Área Marina Protegida del Dominio 1). Cabe recordar que Santa Cruz es actualmente representante chileno ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos. La delegación chilena fue encabezada por Juan Enrique Loyer, jefe de la División de Asuntos Antárticos del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Cárdenas señaló que toma esta reelección con mucha alegría, ya que no es fácil ser elegido una vez y que lo reelijan por un segundo período, sin duda, es una buena señal y un reconocimiento a su labor dirigiendo el Comité. “Manejar este ‘buque’ compuesto por veintisiete miembros es muy importante y lo tomo también con mucha responsabilidad, humildad y alegría. El próximo período se transforma en un gran desafío; en el tema del kril estamos en un punto complejo, ya que en la última temporada por primera vez se alcanzó el límite de captura de 620.000 toneladas.
“Por otro lado, en las discusiones para el manejo del kril existen muchos vacíos que hay que llenar y eso ha hecho que la discusión se complejice. Si bien los valores de captura que se pueden aplicar son más altos de acuerdo a la evaluación que se ha realizado, existe mucha incertidumbre en torno a los potenciales efectos sobre los predadores dependientes de kril, hay que establecer un plan de monitoreo de áreas nuevas e indicadores, y eso es lo que nos falta por afinar para poder detectar cualquier potencial efecto en el ecosistema ante el alza de las capturas”, agregó el Doctor en Biología Marina.
El investigador nacional expresó su deseo de que “ojalá en los próximos dos años se puedan acordar límites de captura precautorios de kril nuevos basado en lo que nos vaya diciendo la ciencia disponible y que estén asociados a zonas de protección como parte de la propuesta del Dominio 1 en el sector de la península Antártica y que se pueda implementar el proceso de armonización que se ha discutido los últimos tres años”.
El Dr. César Cárdenas seguirá liderando el Comité Científico de la CCRVMA por el periodo 2026-2027. Foto: Harry Díaz
Resultados de la reunión
La CCAMLR es una comisión establecida para gestionar y conservar la vida marina en la Antártica y es fundamental para asegurar que los intereses de conservación de Chile y la región sean considerados a nivel global.
En esta reunión se examinó el estado de los ecosistemas marinos antárticos, la gestión de los recursos marinos (incluido el kril antártico), el cumplimiento de las medidas de conservación, la gestión espacial de la zona de la Convención y las propuestas de nuevas medidas.
La Comisión renovó docenas de medidas de conservación que regulan estrictamente la actividad pesquera para la temporada de pesca 2025/26. Además, se estableció un nuevo requisito para que todos los buques pesqueros solo puedan traspasar carga a un buque que esté incluido en el nuevo Registro de Buques Transportadores de la CCRVMA.
La Comisión también firmó un memorando de entendimiento con Perú para mejorar la cooperación y el intercambio de información científica sobre la investigación del ecosistema antártico.
Por su parte, el Comité Científico acordó elaborar un informe periódico sobre el estado del medioambiente antártico y aumentar la recopilación de datos sobre las capturas accesorias de peces en la pesca de kril.
La Comisión también examinó las propuestas presentadas para el establecimiento de nuevas Áreas Marinas Protegidas en el dominio 1 de la península Antártica occidental y al sur del arco de Scotia, la Antártica oriental y el mar de Weddell.
Por: Instituto Antártico Chileno (INACH)
Foto portada: Harry Díaz
Durante una semana, más de 360 especialistas de 35 países se reunieron en el extremo sur de Chile en la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas, un fenómeno que afecta la salud pública y las actividades productivas en todo el planeta. La cita, organizada por la Universidad de Magallanes y el Instituto de Fomento Pesquero, marcó un hito de cooperación científica internacional y de fortalecimiento de la capacidad regional en estudios marinos.
Dr. Máximo Frangopulos (vicepresidente Comité Organizador Local ICHA 2025) junto al Dr. Leonardo Guzmán (presidente Comité Organizador Local ICHA 2025). Foto: C. Barrientos
En el Hotel Dreams de Punta Arenas, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena fue anfitriona de la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas (ICHA 2025), una de las citas más relevantes a nivel mundial en torno a las Floraciones Algales Nocivas (FAN), conocidas también como marea roja. La actividad reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países, consolidando a Chile como un referente en la investigación y monitoreo de este fenómeno global.
El evento fue organizado por la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), con el apoyo de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Algas Nocivas (ISSHA) y un Comité Organizador Nacional integrado por más de sesenta investigadores de instituciones chilenas.
El Dr. Leonardo Guzmán Méndez, investigador senior del IFOP y presidente del Comité Organizador Local, valoró que “instancias como ésta son fundamentales porque permiten compartir el estado del arte, establecer colaboraciones y conocer las preguntas que mueven a la ciencia global. Que se realice aquí, en Magallanes, demuestra que Chile tiene la capacidad de organizar eventos internacionales de alto nivel en un territorio que no sólo presenta algas tóxicas, sino que también representa la puerta de entrada a la Antártica”, afirmó.
Durante ICHA 2025, el Dr. Máximo Frangopulos fue nombrado parte del Consejo de Investigadores de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Floraciones Algales Nocivas (ISSHA), siendo el único representante sudamericano. Foto: C. Barrientos
En tanto, el Dr. Máximo Frangopulos Rivera, investigador de la UMAG, del Cape Horn International Center (CHIC) y del Instituto Milenio BASE, destacó el papel de Chile y de la región austral en el monitoreo sistemático de estos fenómenos. “Llevamos casi tres décadas de programas de observación en la región, con una masa crítica de especialistas que se refleja en la calidad y amplitud de la delegación chilena”, comentó.
Diálogo internacional sobre un fenómeno global
Durante la semana de trabajo, los investigadores coincidieron en que las floraciones algales nocivas se han intensificado en frecuencia y extensión. Guzmán recordó que los primeros registros en Magallanes datan de 1972, e incluso existen antecedentes del siglo XIX asociados a intoxicaciones fatales en comunidades yaganes. “Hoy las microalgas son más abundantes, generan floraciones más intensas y afectan tanto la salud pública como las actividades productivas. Hay algo en el ambiente que favorece su mayor presencia, y eso nos obliga a seguir observando y entendiendo qué procesos naturales y humanos las intensifican”, explicó.
El evento contó con investigadoras e investigadores de pregrado, magíster y doctorado del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos
Frangopulos, vicepresidente del Comité Organizador Local, añadió que una de las tendencias más notorias presentadas en la conferencia fue el aumento en la certitud de las predicciones, gracias a la integración de múltiples fuentes de datos —sensores remotos, muestreos in situ, análisis genéticos y metabarcoding— y al uso de tecnologías abiertas. “Se habló mucho de democratización de la ciencia, del acceso a software y bases de datos libres, de herramientas de bajo costo que permitan compartir información entre países y comunidades científicas”, explicó.
Entre las plataformas destacadas mencionó HAEDAT, la red mundial que compila reportes de floraciones algales y que actualmente reúne información de más de 150 países. “Hacia allá se encaminan las tendencias: democratizar, unificar, hacer más participativa a la ciencia e involucrar también a las comunidades”, sostuvo.
Tendencias emergentes y formación científica
Frangopulos señaló que las discusiones técnicas abordaron nuevos enfoques como el estudio del holobionte, que analiza las interacciones simbióticas entre microalgas y bacterias para comprender mejor los factores que desencadenan los eventos de floración. También destacó el interés por biosensores de bajo impacto ambiental, la investigación sobre toxinas emergentes y los efectos de las ictiotoxinas sobre distintas especies marinas.
ICHA 2025 reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países. Foto: C. Barrientos
“Todos alabaron las maravillas naturales de Magallanes y la calidad científica del encuentro. Hemos dejado en alto el nombre de la región y del país”, afirmó el investigador, resaltando que la organización local demostró que Magallanes está capacitada para albergar eventos científicos de relevancia mundial.
Uno de los aspectos más valorados fue la participación estudiantil. “Fue muy grato contar con el apoyo de estudiantes de biología marina, de maestría y doctorado, que presentaron sus investigaciones. Este tipo de congresos son una oportunidad única para conectar con investigadores líderes y motivar a las nuevas generaciones”, subrayó Frangopulos.
Un cierre que proyecta cooperación
La ceremonia de clausura, realizada el 24 de octubre, cerró una semana de intercambio de conocimientos y experiencias sobre sostenibilidad marina. El congreso se realiza cada dos años como símbolo de cooperación internacional: la versión anterior tuvo lugar en Hiroshima (Japón), y la próxima se desarrollará en Aberdeen, Escocia, antes de avanzar hacia Halifax, Canadá, en 2029.
La próxima reunión ICHA 2027 se desarrollará en Aberdeen, Escocia. Foto: C. Barrientos
El presidente del Consejo de la ISSHA, Dedmer B. Van de Waal, expresó su gratitud hacia los organizadores y la comunidad local. “Nos sentimos muy bienvenidos aquí, no sólo por el equipo de Leonardo, Máximo y Pamela, sino también por la gente de la ciudad. Son muy amables, intentan ayudarnos incluso sin hablar nuestro idioma, y eso se agradece mucho”.
Para los organizadores, el balance fue positivo. La región demostró su capacidad para convocar a la ciencia global y proyectar desde el sur una mirada colaborativa hacia el futuro de los océanos. “Esto debe ser un hito para que, en el futuro, Magallanes siga recibiendo congresos internacionales de gran nivel —no sólo sobre marea roja, sino también sobre biodiversidad y ciencia antártica—. Aquí se hace ciencia de primer nivel y el mundo lo sabe”, concluyó Frangopulos.
El Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (SC-CAMLR/CCRVMA), investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE, fue invitado a exponer en la Antarctic Parliamentarians Assembly (Asamblea de Parlamentarios Antárticos), que se celebrará por primera vez en el hemisferio sur.
Dr. César Cárdenas, presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE. Crédito: Nadia Politis.
A días de la conmemoración del Día Internacional de la Antártica, y que cada 1 de diciembre realza la firma del Tratado Antártico de 1959 que destina el continente helado como un territorio de paz, ciencia, cooperación y conservación, en Wellington, Nueva Zelanda, el chileno Dr. César Cárdenas representará al país en la Asamblea de Parlamentarios Antárticos.
El encuentro reunirá a legisladores de los países firmantes del Tratado Antártico, con el fin de discutir cómo fortalecer la gobernanza del Continente Blanco y de qué manera se puede dar mayor visibilidad a los valores de paz, ciencia, cooperación y conservación que sustentan este acuerdo internacional. En la sesión “Por qué importa la Antártica: cooperación científica internacional”, el Dr. Cárdenas participará como integrante de la delegación que representará a Chile en la visita. La instancia abordará los desafíos globales en torno a la ciencia polar y el rol que los parlamentos pueden asumir en la promoción de la cooperación internacional en materia de investigación. La sesión será moderada por el profesor Gary Wilson, presidente del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR por sus siglas en inglés), y contará con expertos de distintos países.
Dr. César Cárdenas (SC-AMLR/ CCRVMA/ INACH/ BASE) junto al presidente SCAR Gary Wilson en Punta Arenas. Crédito: Constanza Barrientos.
Además de su cargo internacional como presidente del Comité Científico de CRVMA, Cárdenas se desempeña como investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y como investigador principal del Instituto Milenio BASE, donde lidera proyectos orientados a comprender los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad bentónica y la conservación y el uso sostenible de los recursos marinos vivos antárticos. Su participación en la asamblea refuerza el aporte de la ciencia chilena a las decisiones internacionales que buscan proteger el ecosistema antártico.
La Antarctic Asamblea de Parlamentarios Antárticos (Antarctic Parliamentarians Assembly) se realizará en Wellington, Nueva Zelanda, los días 8 y 9 de diciembre de 2025, como un espacio donde legisladores de los países del Tratado Antártico debatirán sobre la importancia de la región y el rol que cumple en la paz, la ciencia y la cooperación internacional. El evento cuenta con el respaldo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda, y será presidido por el Honorable Andrew Bayly, parlamentario neozelandés con amplia experiencia en estas instancias.
Por: Instituto Milenio BASE e INACH
Foto portada: I. Milenio BASE / Nadia Politis
El Dr. Roy Mackenzie Calderón, investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), participó en Italia junto a 40 especialistas de todo el mundo en la preparación del próximo informe cuatrienal del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que orientará la protección de la capa de ozono y sus efectos sobre la vida en el planeta.
Reunión EEAP-UNEP en la Universidad de Bari. Foto: Keith Solomon
Desde Puerto Williams hasta la sede de la Universidad de Bari, en Italia, la voz de la ciencia chilena se hizo presente en una de las instancias más influyentes de la gobernanza ambiental global. El Dr. Roy Mackenzie Calderón fue parte de la reunión del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” del Ozone Secretariat, órgano científico del Protocolo de Montreal que reúne a los máximos especialistas en ozono, radiación ultravioleta y cambio climático.
Fue una intensa semana de trabajo, en la cual el Dr. Mackenzie colaboró con expertos y expertas de 13 países- incluyendo otro representante chileno- en la elaboración del reporte cuatrienal 2026, un documento clave que sintetiza los avances científicos sobre la interacción entre el agotamiento de la capa de ozono, la radiación UV y el cambio climático. Este informe servirá de base para que los Estados miembros de Naciones Unidas definan nuevas acciones y regulaciones ambientales de alcance global.
“Este trabajo refuerza la importancia de las investigaciones realizadas desde los ecosistemas australes”, señala el doctor en microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Integrando el “Grupo de Trabajo 3”, Mackenzie ha aportado evidencia reciente sobre fenómenos críticos: desde la prolongación del agujero de ozono antártico hasta los efectos de la radiación en la degradación de plásticos y la generación de microplásticos, desafíos de alta relevancia para el futuro ambiental del planeta.
El Dr. Roy Mackenzie es investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Foto: Roy Mackenzie
En Bari, uno de los puntos más destacados fue la constatación de que “a pesar de que la capa de ozono ha alcanzado su punto máximo y se proyecta que se recupere para 2065, en los últimos 5 años se ha extendido hasta fines de diciembre”, señala el investigador del Instituto Milenio BASE y el Centro CHIC. Este fenómeno implica que la flora y fauna antártica quedan expuestas a niveles elevados de radiación ultravioleta durante más tiempo, en un contexto en que la cobertura de hielo, que actúa como una protección natural, disminuye aceleradamente, explica el experto: “Para el extremo sur de Chile y Argentina, que se ven afectados por la inestabilidad del agujero de ozono y eventos extremos de radiación UV, esta realidad se traduce en desafíos ambientales y de salud pública que requieren vigilancia constante y ciencia aplicada”, sostiene.
Otro de los debates del panel abordó cómo la radiación ultravioleta afecta a los plásticos, acelerando su degradación y generando “microplásticos y nanoplásticos que lentamente emiten CO₂ y una enorme variedad de compuestos derivados, como los PFAS”, señala el Dr. Mackenzie. Esta constatación vincula directamente la problemática del ozono con la del cambio climático y la contaminación global, ya que estos residuos se acumulan en el suelo, el agua, el aire e incluso en el hielo de la Antártica con efectos desconocidos sobre los organismos. “A ello se suman las discusiones sobre las implicancias de la geoingeniería, en especial la inyección de aerosoles estratosféricos como estrategia para bajar la temperatura del planeta, un tema que abre interrogantes éticos sobre sus potenciales impactos en el funcionamiento del clima planetario, incluyendo la capa de ozono, y la cantidad de radiación UV que llega a los ecosistemas, entre otros efectos perjudiciales”, subraya.
El “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)” está compuesto por 40 especialistas de distintos continentes, divididos en 8 Grupos de Trabajo, lo que refleja su carácter verdaderamente global. El Dr. Roy Mackenzie integra el Grupo de Trabajo 3, dedicado a los impactos de la radiación UV en los ecosistemas terrestres, donde convergen investigadores de renombre como el Dr. T. Matthew Robson (Reino Unido), la Dra. Sharon A. Robinson (Australia), el Dr. Paul W. Barnes (Estados Unidos), la Dra. Janet F. Bornman (Australia), la Dra. Anna B. Harper (Estados Unidos), el Dr. Marcel Jansen (Irlanda), la Dra. Rachele Ossola (Italia), la Dra. Laura E. Revell (Nueva Zelanda) y el Dr. Qing-Wei Wang (China).
El Dr. Roy Mackenzie junto a la Dra. Julieta Orlando- directora alterna del Instituto Milenio BASE-en turbera en isla Navarino. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis
En el Grupo de Trabajo 1, donde se estudian los cambios en la capa de ozono, la radiación UV y sus interacciones con el clima, Chile es representado por el Dr. Raúl Cordero, de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Este entramado de expertos ilustra que los avances alcanzados no son esfuerzos individuales, sino el fruto de una red internacional que une a científicos de diversas disciplinas y culturas con un propósito común: comprender cómo interactúan el ozono, la radiación ultravioleta y el clima en la vida del planeta.
El legado del Protocolo de Montreal y la mirada chilena en su futuro
Adoptado en 1987, el Protocolo de Montreal es considerado el tratado ambiental más exitoso del mundo. Su objetivo principal es eliminar gradualmente las sustancias que dañan la capa de ozono, un escudo vital que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta. “Gracias a este acuerdo, se ha logrado detener el deterioro de la capa y se proyecta su recuperación total hacia mediados de este siglo, evitando millones de casos de cáncer a la piel y contribuyendo además a reducir el calentamiento global”, puntualiza el Dr. Roy Mackenzie.
En 2016, la Enmienda de Kigali reforzó este compromiso al limitar el uso de gases con efecto invernadero que se utilizaban como sustitutos, logrando un doble beneficio: proteger el ozono y mitigar el cambio climático. De este modo, el Protocolo no solo simboliza la cooperación multilateral en su máxima expresión, sino que también demuestra que las políticas basadas en ciencia pueden generar transformaciones globales de alto impacto.
De izquierda a derecha: Matthew Robson, Qing-Wei Wang, Janet Bornman, Sharon Robinson, Roy Mackenzie y Paul Barnes. Foto: Roy Mackenzie
En este contexto, la participación del Dr. Roy Mackenzie Calderón adquiere un valor especial. Desde el año 2022 es miembro del “Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales (EEAP)”, donde ha contribuido a integrar la investigación realizada en ecosistemas subantárticos y antárticos a los debates internacionales. Además, estuvo a cargo de la producción del suplemento de Preguntas & Respuestas del informe cuadrienal EEAP del año 2022, el cual fue traducido desde el inglés al español, francés y chino mandarín, llegando a millones de personas en el mundo.
Entre el 27 de febrero y el 4 de marzo del 2026, Mackenzie, apoyado por Cordero, organizará la próxima reunión en Santiago de Chile, ocasión en la que se discutirán los avances más relevantes de los últimos 4 años que formarán parte del informe cuadrienal del EEAP que será publicado a fines del 2026, incluyendo un nuevo suplemento de Preguntas & Respuestas con temas como el impacto de la geoingeniería, los microplásticos y el retroceso del hielo antártico sobre los ecosistemas, la biodiversidad y la salud humana. Esta importante reunión refuerza el rol de Chile como referente en el estudio de la radiación ultravioleta y sus impactos, y confirma que la ciencia generada en territorios australes puede iluminar decisiones que protegen la vida en todo el planeta.
La iniciativa, promovida por el Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico (ANID), busca integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior nacional. Este convenio marca el inicio de un proceso histórico que culminará en diciembre de 2025 con una firma solemne en la Antártica.
Santiago, 28 de agosto de 2025.– En el marco de la sesión mensual del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) se aprobó el Convenio Marco de Colaboración entre dicha institución y el Instituto Antártico Chileno (INACH), un hito que da vida a la Alianza Interuniversitaria Chile Antártico (AICA).
El Director nacional del INACH, Gino Casassa Rogazinski (izquierda), y el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez Ponce (derecha). Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.
El acuerdo fue suscrito por el director nacional del INACH, Gino Casassa Rogazinski, y el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez Ponce, quienes destacaron el carácter histórico y estratégico de esta alianza para el futuro de la formación universitaria y la investigación en torno al Continente Blanco.
El convenio surge a partir de la iniciativa del Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que dirige el INACH en conjunto a la Universidad de Magallanes (UMAG), la Universidad Austral de Chile (UACh) y el Instituto Milenio BASE. Este convenio establece las bases de cooperación entre las universidades pertenecientes al CRUCH y el INACH, con objeto de integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior chilena, fomentar la docencia, la investigación y la extensión en materias polares, y contribuir a la formación de profesionales que enfrenten los desafíos que representa la Antártica. Asimismo, se busca fortalecer la inserción de jóvenes investigadores e investigadoras y consolidar la identidad antártica nacional, en concordancia con la misión de Chile como país reclamante y puerta de entrada al continente austral.
La Alianza Interuniversitaria Chile Antártico (AICA), enmarcada en la Política Antártica Nacional 2024, busca consolidar la identidad antártica del país en coherencia con su rol geopolítico, científico y ambiental. Su propósito es también formar profesionales capacitados para enfrentar los desafíos antárticos y climáticos, impulsar la inserción de jóvenes investigadores e investigadoras en la ciencia polar, y visibilizar a Chile como un referente en investigación, cooperación internacional y diplomacia climática.
El Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico está integrado por INACH, UMAG, UACH y el Instituto Mileno BASE. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.
El director nacional del INACH, Gino Casassa Rogazinski, señaló que “la firma de este Convenio Marco constituye un hito histórico, que llevamos a cabo junto al CRUCH y donde el Nodo Antártico juega un papel crucial, como un proyecto que se ha encargado de difundir el tema antártico en todos los niveles y que en esta ocasión, nos lleva a un nivel académico, que convoca a 30 universidades, y que nos lleva a realizar actividades específicas que se irán definiendo en adelante”.
Por su parte, el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez Ponce, sostuvo que “valoramos este convenio que instituye la AICA para llegar transversalmente al conocimiento antártico. Sin duda, este acuerdo es un ejemplo de colaboración entre organismos públicos, como lo son el CRUCH y el INACH, que ponen sus capacidades al servicio del país”, comenta el académico.
En la ceremonia, la doctora Pamela Santibáñez Ávila, académica de la UMAG y coordinadora CTCI del Nodo Antártico, destacó en su presentación la necesidad de convocar este convenio y la importancia de una cooperación interuniversitaria que incorpore la Antártica en todas las áreas del conocimiento.
A su vez, la doctora Leyla Cárdenas Tavie, decana de la Facultad de Ciencias de la UACh y coordinadora de vinculación del Nodo, enfatizó que “esta alianza marca el inicio de una colaboración que esperamos impacte en la formación de los profesionales de nuestro país, entregando un sello antártico que valide el vínculo chileno-antártico”. La académica, además, destaca el rol articulador del NODO Laboratorio Natural Antártico en esta iniciativa, “demostrando el compromiso que tienen sus instituciones integrantes (INACH, UMAG, UACh y BASE) por convertir a la Antártica en el más importante laboratorio natural de Chile”.
Este convenio establece las bases de cooperación entre las universidades pertenecientes al CRUCH y el INACH, con objeto de integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior chilena. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.
El convenio también resalta el protagonismo del CRUCH: 83% de las y los investigadores antárticos, con proyectos antárticos entre 2014-2023 (583) pertenecen a instituciones del CRUCH y el 81% de las publicaciones científicas antárticas (1.750) entre 2009-2023 están vinculados a universidades de esta red. Entre 2019 y 2023, 17 instituciones del CRUCH han participado activamente en la generación de conocimiento con alta colaboración interuniversitaria con más de 10 publicaciones en conjunto demostrando un alto grado de colaboración en la generación de conocimiento antártico.
El AICA contempla como siguiente paso una consulta de adhesión entre universidades (septiembre-octubre 2025), la revisión de la misión, visión y ejes estratégicos de la AICA y, finalmente, la firma solemne en la Antártica en diciembre de 2025, que reunirá a las rectoras y los rectores de casas de estudios con programas antárticos.
El Convenio Marco CRUCH-INACH se proyecta como un instrumento estratégico para reforzar la vinculación entre las universidades del país y el quehacer científico que Chile desarrolla en la Antártica. Su implementación permitirá proyectar la Antártica como parte esencial de la identidad nacional y de la formación ciudadana, consolidando la Marca Chile Antártico: Saber, Identidad y Futuro.
Por: Proyecto Nodo Laboratorio Natural Antártico
Fotografías: Instituto Milenio BASE / Nadia Politis
La Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos (Convención CRVMA) tiene como objetivo proteger la vida marina en el océano Austral, alrededor de la Antártica, promoviendo un uso sostenible y responsable de sus recursos a través de la cooperación internacional, diplomacia y decisiones basadas en la evidencia científica. Desde Chile, dos investigadores polares reflexionan desde la ciencia y la gobernanza en torno a los desafíos que enfrenta este régimen internacional.
En materia de conservación antártica, distintas convenciones y comisiones han buscado por años aunar esfuerzos para la protección de la biodiversidad. Por una parte, la Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos, abreviada como “Convención CRVMA” es un tratado internacional, Parte del Sistema del Tratado Antártico (STA), que establece principios legales y científicos para la conservación y uso sostenible de los recursos marinos en el Océano Austral (alrededor de la Antártica). En tanto, la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos, abreviada como “Comisión CRVMA” es un órgano de toma de decisiones creado por la Convención. La Comisión es un espacio donde los países miembros se reúnen cada año para aplicar y actualizar las normas del tratado, y está compuesta por representantes de los países miembros.
Lo cierto es, que independiente del lenguaje, por más de cuarenta años la “Convención CRVMA” (o “Convención CCAMLR” por sus siglas en inglés (Convention on the Conservation of Antarctic Marine Living Resources) busca abordar temáticas como la protección de los ecosistemas marinos del sur, qué actividades están permitidas (pesca, investigación), y cómo preservar especies claves como el kril, parte de la cadena trófica de la Antártica.
Chile es parte de los países miembros de la Comisión CRVMA, y a 43 años desde la entrada en vigor de la Convención CRVMA, desde Chile, los investigadores polares Dr. César Cárdenas (INACH/BASE) y Dr. Luis Valentín Ferrada (Derecho U. Chile/BASE) reflexionan desde la ciencia y la gobernanza en torno a los desafíos que la comisión internacional deberá enfrentar este 2025. Año de especial interés para la diplomacia científica.
“Proteger la vida marina en el océano Austral, promoviendo un uso sostenible y responsable de sus recursos a través de la cooperación internacional, diplomacia, y decisiones basadas en la ciencia, es una herramienta fundamental con la cual contamos hace años. Y poder integrar estas instancias, es un verdadero honor para mí”, señala desde Punta Arenas el Dr. Cárdenas.
En el año 2023 el Dr. César Cárdenas fue elegido como presidente del Comité Científico de la Comisión CRVMA en el marco de su cuadragésima segunda reunión que se llevaba a cabo en Australia. El investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE, ha coordinado previamente el Grupo de Trabajo de Seguimiento y Ordenación del Ecosistema, y en octubre de este año presidirá la 44ª reunión del Comité Científico de la Comisión CRVMA que se realizará en la ciudad de Hobart.
Dr. César Cárdenas y Dr. Luis Valentín Ferrada
“Considero que este aniversario es un momento oportuno para resaltar la importancia de esta comisión en la preservación de los ecosistemas marinos y la regulación de las actividades pesqueras en un entorno cada vez más vulnerable al cambio climático, así como para reimpulsar la acción que hacemos al respecto, tal como el establecimiento de nuevas áreas marinas protegidas”, puntualiza el Dr. Ferrada, quien recientemente fue invitado por el presidente del Comité Científico de Investigación Antártica, SCAR (Scientific Committee on Antarctic Research) a integrar el Comité Científico Organizador de la próxima Conferencia Científica Abierta (OSC) del SCAR, que se realizará en la ciudad de Oslo, Noruega, entre el 10 y el 14 de agosto de 2026.
El abogado y también director del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, es miembro del Comité Nacional de Investigaciones Antárticas (CNIA) 2025-2028 que trabaja en estrecha colaboración con INACH con la misión de planificar, orientar y coordinar las actividades científicas y técnicas que Chile lleva a cabo en la Antártica.
Acuerdo internacional de larga trayectoria
La Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos (Convención CRVMA) es un acuerdo internacional adoptado en Australia en 1980, y que entró en vigor el 7 de abril de 1982, hace 43 años.
La Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CRVMA) se aplica a todas las poblaciones antárticas de peces, moluscos, crustáceos y aves marinas que se encuentran al sur de la llamada “Convergencia Antártica”(también conocida como Frente Polar Antártico), es decir, una franja oceánica y natural , donde se encuentran las aguas frías del océano Austral con las más templadas del norte, siendo esta su limite biológico. Aunque esta frontera es móvil, la CRVMA utiliza una línea fija, definida por coordenadas geográficas, que busca representar lo mejor posible ese límite natural ¿Su relevancia? Las aguas frías del sur, que rodean el sexto continente, son más densas y ricas en nutrientes, y se fusionan con las aguas más cálidas del norte, generando una clave para la vida marina.
Comparativa: Convención CRVMA vs Comisión CRVMA. Fuente: Instituto Milenio BASE/CCAMLR
Cada año, el Comité Científico y los otros órganos de la Comisión CRVMA se reúnen para discutir los avances en las diversas materias y preparar los acuerdos que posteriormente son adoptados mediante “medidas de conservación” y “resoluciones”.
El Comité Científico cuenta con diferentes grupos de trabajo que se reúnen cada año. Aunque las reuniones se realizan exclusivamente en inglés, sus informes son traducidos a los otros idiomas reconocidos por el Tratado Antártico, tales como el francés, ruso y español.
La importancia de la Comisión CRVMA se encuentra en su capacidad para regular la explotación pesquera en aguas antárticas, previendo que las actividades humanas no amenacen la biodiversidad de la región. Además, promueve la cooperación y diplomacia internacional para enfrentar los desafíos que ha traído el cambio climático, generando acuerdos, protegiendo áreas marinas y tomando decisiones basadas en la ciencia. Más información sobre la Comisión CRVMA/ CAMLR Commission en https://www.ccamlr.org/
Por: Carolina Gajardo y Nadia Politis
Foto de portada: Dr. César Cárdenas
SIVFLORA recopila más de 14.500 datos sobre la flora vascular presente en las islas que rodean el continente helado. Según indica el equipo de investigación, la base datos revela la diversidad taxonómica recopilada por botánicos de todo el mundo desde hace al menos 200 años.
Un equipo de investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE ha desarrollado SIVFLORA, una base de datos global y de acceso abierto que compila información sobre la biodiversidad de plantas vasculares de islas del Océano Austral. El estudio, recientemente publicado en la revista Scientific Data del grupo Nature, representa un avance clave en el conocimiento de la flora en ambientes extremos.
Especie Codonorchis lessoni/ Créditos: Pablo Guerrero
La investigación, titulada “Conjunto de datos de la flora vascular de las islas australes (SIVFLORA): Una base de datos global de plantas de las islas del Océano Austral”, documenta 14.589 registros de especies vegetales, abarcando 886 especies, 95 familias y 42 órdenes. Los datos reflejan la diversidad ecológica de estos ecosistemas aislados y ambientalmente sensibles, donde 58.62% de las especies son nativas, 9.61% endémicas y 31.77% introducidas. Se trata del primer esfuerzo por compilar de manera sistemática, y en un formato estandarizado interoperable, la información sobre flora vascular en estas islas. Para conformar SIVFLORA, se recopilaron datos de más de 300 fuentes, constando de una búsqueda de fuentes especializadas históricas y contemporáneas, a lo largo de dos años.
Uno de los hallazgos destacados del estudio es la marcada diferencia en biodiversidad entre las islas. El archipiélago Falkland/Malvinas es la región con mayor riqueza de especies, mientras que otras, como las islas Orcadas del Sur, presentan una diversidad significativamente menor. Estos contrastes reflejan la compleja dinámica biogeográfica de las islas del hemisferio sur, y la influencia de factores ambientales y antrópicos en la distribución de la flora. Además, el estudio resalta cómo cambios en el uso histórico del suelo, como la introducción de especies exóticas y asentamientos humanos, ha modificado la composición vegetal en varias de estas islas.
Un recurso clave para la ciencia y la conservación
El líder del estudio e investigador principal del Instituto Milenio BASE, Dr. Pablo Guerrero, explica que “es relevante porque entrega información sistematizada, estandarizada y centralizada en una misma base de datos, lo que vuelve más accesible a la información. Es una buena fuente para saber cuáles son las especies de plantas que hay en todas estas zonas y, por lo tanto, saber cuál es la diversidad de especies nativas, endémicas e invasoras”.
Especie Berberis darwinii / Créditos: Pablo Guerrero
Esta base de datos, disponible en la plataforma Zenodo, facilitará el trabajo de científicos, biólogos de la conservación y autoridades con poder de decisión en la protección de estos frágiles ecosistemas, señala el académico de la Universidad de Concepción (UdeC) e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Dr. Pablo Guerrero. Además, detalla que “permite monitorear hacia el futuro, proyectar y ver cómo la diversidad puede cambiar. Contar con esta información permite saber cuáles son las zonas prioritarias, las zonas que pueden estar más expuestas al cambio humano y, en específico, al cambio climático”.
“Puede ser relevante para otro tipo de investigaciones, como biogeografía, que estudia los patrones espaciales de la diversidad biológica, ya que reúne las especies que habitan y que son capaces de vivir en estas zonas, con condiciones climáticas extremas cuyas estaciones de crecimiento para las plantas son bastante cortas”, enfatiza finalmente el también director del Laboratorio de Biogeografía, Macroevolución y Sistemática (BIOMAS) del Departamento de Botánica de la UdeC.
El trabajo fue desarrollado por un equipo del Instituto Milenio BASE compuesto por los investigadores e investigadoras principales Dr.Pablo Guerrero, Dra.Tamara Contador, Dra.Angie Díaz y Dra.Julieta Orlando, junto con la estudiante de magíster de la UdeC, Catalina Escobar, y el equipo técnico conformado por la data manager, Catalina Marín, y el botánico especialista, Patricio Medina La investigación fue financiada por el instituto a través de la Iniciativa Científica Milenio (ANID, ICN2021_002) y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) mediante el proyecto ANID/BASAL FB210006.
El equipo científico lo conforman investigadores e investigadoras del Instituto Milenio BASE. De izquierda a derecha: Catalina Marín, Dra. Angie Díaz, Dra. Julieta Orlando, Dr. Pablo Guerrero, Catalina Marín y Patricio Medina
Por: Antonia Díaz Hernández
Foto de portada: Dr. Pablo Guerrero haciendo trabajo de muestreo en Faro San Isidro, región de Magallanes.
La investigación doctoral de Miguel Ángel Salazar, investigador adscrito al Instituto Milenio BASE, en su línea de Gobernanza, revela cómo Chile ha logrado posicionarse como un actor estratégico en la gobernanza antártica a través de su enfoque científico-ambiental, marcando un hito en los estudios sobre relaciones internacionales y sostenibilidad global.
El 3 de diciembre de 2024, Salazar defendió con éxito su tesis en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el prestigioso Instituto de Estudios Políticos de París (CERI – Sciences Po). Titulada “Gouverner en commun l’Antarctique (1989-2023): Construction d’un régime scientifico-environnemental partagé à l’aune de la politique antarctique chilienne”, esta tesis, dirigida por Hélène Combes, analiza la evolución de la política antártica chilena y su papel en la construcción de un régimen basado en principios científicos y ambientales comunes a una escala internacional.
Una contribución multidisciplinar al estudio de la Antártica
La defensa de la tesis se realizó ante un jurado interdisciplinario compuesto por destacados académicos en ciencia política, relaciones internacionales, sociología, derecho internacional e historia, entre ellos Amandine Orsini, Kevin Parthenay, Carola Klöck, Anne Choquet, Jean de Pomereu y Sylvie Ollitrault. La investigación fue ampliamente elogiada por su originalidad y profundidad analítica.
Miguel Ángel Salazar junto a jurado de académicos el día de su defensa. Créditos: Miguel Ángel Salazar
En la instancia, la directora de tesis, Hélène Combes, destacó el compromiso del Miguel Salazar con el trabajo desarrollado: “Es más que una tesis de relaciones internacionales, en gran parte debido a la trayectoria académica de Miguel. En definitiva, un trabajo serio e importante sobre una temática aún poco analizada, y que abre perspectivas para abordar otros bienes comunes desde su enfoque sociohistórico de la cooperación internacional”.
El profesor Kevin Parthenay señaló que “esta tesis demuestra cómo un Estado con recursos limitados, como Chile, ha logrado incidir en la gobernanza internacional a través de la diplomacia científica y ambiental, consolidando su presencia en el régimen antártico”. Por su parte, Amandine Orsini subrayó la relevancia del estudio: “Existen pocos trabajos sobre la dimensión política de la Antártica, y esta investigación aporta una perspectiva multidisciplinaria clave para entender la interacción entre ciencia, diplomacia y gobernanza”.
Para Salazar, su trabajo doctoral abre una nueva perspectiva sobre la gobernanza antártica: “Pensar la Antártica como un espacio de acción colectiva internacional nos permite entender cómo los Estados pueden gestionar regiones de interés global sin recurrir a la soberanía tradicional y la confrontación con lógicas de suma cero. Este modelo desafía, además, la dicotomía contemporánea entre propiedad y soberanía, destacando la importancia de normas compartidas, restricciones y mecanismos de vigilancia mutua entre los miembros de una comunidad bien definida, los cuales pueden ser efectivos en ciertos contextos internacionales”.
El estudio examina la “evolución del Sistema del Tratado Antártico (STA), la proliferación de actores en su gobernanza, su desvinculación del Ártico y de Naciones Unidas, y el cambio de Chile desde un enfoque soberanista extremo hacia un rol activo en la protección ambiental y el desarrollo científico”.
Hacia una mayor integración de las ciencias sociales en el estudio de la Antártica
Con una trayectoria en historia y sociología de las relaciones internacionales, Salazar reflexiona sobre la importancia de las ciencias sociales en la investigación antártica: “La gobernanza de la Antártica no solo responde a acuerdos políticos y científicos, sino también a un complejo proceso de socialización entre actores estatales y no estatales. En este contexto, la ciencia, la paz y la protección del medio ambiente emergen como principios normativos esenciales”.
Desde Chile, el Dr. Luis Valentín Ferrada, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile e investigador principal del Instituto Milenio BASEen la línea de Gobernanza, resaltó la importancia de la tesis de doctorado. El doctor en Derecho enfatizó su interés en conocer en detalle de la investigación: “Conozco hace muchos años el trabajo realizado por Miguel Ángel, y si bien discrepamos en algunas perspectivas y miradas sobre la Antártica, me parece muy valioso promover las discusiones académicas al respecto. Lo felicito desde luego por haber concluido exitosamente su doctorado”, señaló.
Miguel Ángel Salazar, investigador adscrito del Instituto Milenio BASE. Por: I. Milenio BASE / Nadia Poltis
El interés de Salazar por la Antártica comenzó en 2013 con un estudio sobre las actividades francesas en la región y sus implicancias para Chile entre 1837 y 1910. Desde 2018, su investigación se ha centrado en los actores no estatales en la construcción de los actuales principios que caracterizan el régimen antártico como un régimen científico-medioambiental. Para su análisis, ha recurrido al modelo de los bienes comunes de Elinor Ostrom, adaptándolo al contexto antártico para comprender cómo la política, la ciencia y la naturaleza interactúan en este espacio singular.
Próximos desafíos
Salazar proyecta seguir profundizando en la teoría de los comunes aplicada a la Antártica, integrando especialistas de diversas disciplinas, como derecho, economía, ecología, filosofía, geografía e historia. “El estudio de la Antártica no puede limitarse a una sola disciplina; es necesario un enfoque interdisciplinario que permita comprender los desafíos de su gobernanza en toda su complejidad”, concluye.
Su investigación, reconocida como un aporte clave en el campo de las relaciones internacionales y la gobernanza ambiental, abre nuevas líneas de trabajo sobre la gestión colectiva de territorios de interés global, destacando el rol de Chile en este desafío.
Por: Nadia Politis
Foto de portada: Bandera chilena izada en Isla Lemaire, alrededor de las instalaciones de la base Presidente Gabriel González Videla de la Fuerza Aérea de Chile. Por: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos
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