Danae Paredes Fierro (28 años) fue la única chilena y latinoamericana que permaneció en la base Palmer de Estados Unidos durante dos meses y medio en la Antártica. Con vientos huracanados, grados bajo cero, y recorridos en buques rompehielos, la egresada de Biología Marina de la Universidad Austral de Chile (UACh) integró un exclusivo círculo de científicos internacionales.

Investigadora del Instituto Milenio BASE en laboratorios antárticos de base Palmer (EE.UU.) en la Antártica. Crédito imagen: Danae Paredes Fierro.

Es la única base antártica permanente de Estados Unidos, situada al norte del círculo polar antártico, y que realiza investigación antártica tanto en verano, como en el crudo invierno austral. Es la base Palmer (Palmer Station) ubicada en isla Anvers, en la zona occidental del continente antártico. Lugar que se convirtió en el hogar de la egresada de Biología Marina de la Universidad Austral de Chile, Danae Paredes, quien permaneció dos meses y medio (75 días) investigando tres tipos de peces del género Icefish, y la familia Cannichthydae, también llamados “Pez hielo”. Un tipo de vertebrados acuáticos, que se caracterizan por su alta resistencia a bajas temperaturas, adaptando incluso su sangre, llegando a ser transparente.

“En el marco de mi trabajo con el profesor Luis Vargas-Chacoff, de la Universidad Austral de Chile UACh, Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE, y la profesora Kristin O’Brien de la University of Alaska Fairbanks, trabajé en la base antártica Palmer como la única latinoamericana y chilena de un grupo de más de 50 personas”, señala Danae, quien en ese momento era estudiante de pregrado de Biología Marina de la UACh en la región de Los Ríos.

Danae Paredes Fierro con equipo científico polar compuesto por su tutor, el Dr. Luis Vargas Chacoff, y la investigadora Daniela Nualart de la Universidad Austral de Chile (UACh). Crédito imagen: Daniela Nualart.

Con temperaturas de -10°, una comunidad de científicos que no hablaba español, y siendo la única representante de su equipo científico, Danae Paredes Fierro además de permanecer al interior de la base Palmer, tuvo que realizar experimentos científicos, tomar datos, y navegar en aguas polares a bordo del barco rompehielos R/V Laurence M. Gould/ durante cinco días continuos para encontrar peces del tipo Icefish y realizar los análisis de laboratorio: “Era muy importante resguardar los peces, y por ello teníamos que hacer turnos cuatro veces al día para cuidarlos en las peceras que instalamos adentro de la base, y medir variables como temperatura, oxígeno, pH, junto con monitorear químicos en el agua como Nitrito, Nitrato y Amonio”, dice la joven.

 “Parte de los experimentos estaban vinculados con la hipoxia, que es la falta de oxígeno en los seres vivos. Luego que encontrábamos Icefish, los teníamos que aclimatar en tanques acondicionados al interior de la base estadounidense, tipo acuarios. También trabajábamos en disecciones con muestras que después eran almacenadas a -80° en contenedores especiales”, puntualiza Danae, quien en 2018 se fue a vivir a Valdivia desde Santiago, para estudiar Biología Marina. Su pasión.

Pez del género Icefish, también llamado “Pez hielo”. Un tipo de vertebrado que se caracteriza por su alta resistencia a bajas temperaturas, adaptando incluso su sangre, llegando a ser transparente. Crédito imagen: Danae Paredes Fierro.

La joven científica explica que algunas de las características de los Icefish, en específico de la especie Chaenocephalus aceratus, es que poseen una sangre transparente debido a la falta de hemoglobina, el componente más importante de los glóbulos rojos. Sin embargo, los peces de este tipo poseen una proteína anticongelante que les permite sobrevivir en aguas gélidas. De ahí su importancia científica: “Su corazón es pálido, de tonos blanco y gris, y grande. Es sorprendente…Por lo general los fisiólogos estamos acostumbrados a ver corazones rojos, casi burdeos”, dice.

La bióloga marina recuerda su paso por la base antártica estadounidense Palmer, como una experiencia gratificante y significativa: “Es una estación muy linda, muy completa. Tiene sala de juegos, cine. Existe un trabajo colaborativo, donde todos aportamos con la limpieza del lugar, y fue realmente un privilegio poder haber realizado ciencia en ese punto de la Antártica”, dice. La joven científica continuará trabajando en ciencia antártica junto al Dr. Luis Vargas Chacoff y la investigadora Daniela Nualart, y no descarta volver al continente helado en el marco de nuevos proyectos polares. Un entorno, “privilegiado” para realizar ciencia de excelencia, reflexiona.

El trabajo científico que realizó Danae Paredes fue en el marco de la colaboración del Doctor en Ciencias, académico UACh, e investigador IDEAL y del Instituto Milenio BASE, Luis Vargas-Chacoff con el Programa Antártico de los Estados Unidos de América, USAP (United States Antarctic Program), gestionado por la Oficina de Programas Polares, OPP, de la Fundación Nacional de Ciencias, NSF, (National Science Foundation). Un hito de colaboración científica que permitirá conocer nuevos hallazgos sobre la adaptación de los peces antárticos a entornos extremos.

 

Por: Nadia Politis

Foto principal: Danae Paredes Fierro en base Palmer (EE.UU.) en la Antártica. Crédito imagen: Danae Paredes Fierro

El proyecto etnográfico-exploratorio busca indagar en la aplicación de los protocolos sobre prevención y control de gripe aviar en la Antártica de distintos países, en un contexto en que los Estados Consultivos no han establecido medidas o resoluciones sobre la materia en el marco de las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico. A su regreso, las investigadoras buscarán desarrollar iniciativas vinculadas a incidencia pública.

 Luego que en 2023 se detectara el primer brote de gripe aviar en la Antártica (islas Georgias del Sur), las abogadas Giovannina Sutherland Condorelli, Catalina Sepúlveda Illanes y María Jesús Maibe Muñoz, se reunieron con su mentor, Dr. Luis Valentín Ferrada, investigador principal del Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y Director del Departamento de Derecho Internacional de la Universidad de Chile, quien ha estado supervisando y apoyando este proyecto a través de su línea de investigación sobre gobernanza antártica.

Desde la mirada de los 56 Estados Parte del Tratado Antártico, de los cuales 29 tienen estatus Consultivo (es decir, tienen derecho a voz y voto) las actividades en el continente helado fueron reguladas de forma disímil. También señalan las investigadoras adscritas del Instituto Milenio BASE: “Observamos que todos los países tenían distintos protocolos para enfrentar la emergencia sanitaria, y luego nos preguntamos por qué sucedía esto si -en teoría- el Tratado Antártico opera para todos sus miembros de la misma forma. Entonces, ¿por qué no se aplicaba un sistema estandarizado?”, señala la abogada Giovannina Sutherland, también Coordinadora del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Equipo de plantas, insectos y derecho antártico del Instituto Milenio BASE en bahía Fildes. De izquierda a derecha: Arón Cádiz, Micaela Conejeros, Gabriel Muñoz, Giovannina Sutherland y Catalina Spúlveda.

“Esta investigación busca indagar las complejidades que enfrenta el Sistema del Tratado Antártico ante emergencias sanitarias. Ya vimos en 2020 que el COVID-19 era detectado en el continente, y no tenemos la certeza si en el futuro tendremos nuevas contingencias que impliquen una regulación global, en un escenario donde brotes y virus desconocen de límites y fronteras”, advierte Catalina Sepúlveda.

El Sistema del Tratado Antártico (STA), es un régimen de gobernanza que opera en el continente más austral del planeta. Este sistema de administración surge a partir del Tratado Antártico firmado el 1 de diciembre de 1959 en Washington, Estados Unidos. Un año antes, en 1958, se conformaría en La Haya el Comité Científico de Investigación Antártica o SCAR, por sus siglas en inglés. Entidad encargada de desarrollar y coordinar la investigación científica internacional en todo el continente, sus islas costeras y el Océano Austral circundante, incluida la llamada Corriente Circumpolar Antártica (CCA).

“El proyecto es parte de una iniciativa global interdisciplinaria que también busca comprender, desde las Ciencias Sociales y el Derecho, el quehacer científico en el sexto continente, la actividad turística y la realizada por operadores antárticos, en relación a la contingencia de la gripe aviar H5N1 en la Antártica”, detalla María Jesús Maibe.

La metodología de las abogadas, expertas en derecho antártico, busca aplicar herramientas de la etnografía, observación participante, y entrevistas en profundidad que permitan generar recomendaciones jurídicas al STA y sus miembros. A su regreso, además de desarrollar iniciativas de divulgación científica y conferencias académicas, esperan desarrollar recomendaciones internacionales para el SCAR, dentro del Comité Permanente de Humanidades y Ciencias Sociales.

La cronología del virus H5N1 en la Antártica registra su detección en octubre de 2023 en poblaciones de la especie skúa marrón. En Chile, la Delegación Presidencial Provincial de la Antártica Chilena realizó gestiones territoriales para abordar la emergencia a través de campañas informativas en Puerto Williams. Por otra parte, durante los primeros días de 2024, una expedición estratégica de contingencia llegó a la Antártica con el objetivo de realizar un trabajo de detección temprana y de vigilancia epidemiológica del virus, en coordinación con el Instituto Antártico Chileno (INACH).

 

Por: Nadia Politis

Fotografía portada: Las abogadas Giovannina Sutherland Condorelli, Catalina Sepúlveda Illanes y María Jesús Maibe Muñoz. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

El equipo liderado por la investigadora principal del Instituto Milenio BASE Dra. Julieta Orlando, e integrado por la investigadora asociada Dra. Léa Cabrol, estudiará si los microorganismos, presentes en los suelos impactados por pingüinos, poseen la capacidad de biodegradar microplásticos, capacidad que estaría influenciada por los hábitos de las diferentes especies de pingüinos.

Dra. Julieta Orlando tomando muestras de suelo de pingüinera en la Antártica. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

Investigación para la conservación, mitigación, y lucha contra un tipo de contaminantes que lentamente están llegando al continente blanco: los microplásticos. Estudios recientes señalan que los pingüinos antárticos pueden contribuir al transporte de microplásticos entre los entornos marinos y terrestres, ya que ingieren y acumulan microplásticos a través de la transferencia de sus presas, como el kril o los peces. Situación que puede conducir a su acumulación en los suelos afectados por los pingüinos, como las pingüineras, a través de los depósitos de sus heces.

Un impacto que afecta las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, así como su microbiota, y que será estudiado por la Dra. Julieta Orlando y la Dra. Léa Cabrol, ambas investigadoras del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE. “Los microorganismos de los suelos de las colonias de pingüinos pueden haberse adaptado a la presencia de microplásticos, desarrollando estrategias para hacerles frente o metabolizarlos”, señala la Dra. Orlando, también académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

Aunque anteriormente se pensaba que la Antártica estaba aislada de la contaminación por microplásticos debido a que el llamado Frente Polar Antártico (FPA) actuaba como una barrera de dispersión, estudios recientes sugieren que los microplásticos sí están presentes en el Océano Austral y en la región antártica. “Buscamos evaluar el potencial genético y metabólico de los microorganismos de estos suelos impactados por pingüinos como Papúa​ (Pygoscelis papua), Adelia (Pygoscelis adeliae) y Barbijo (Pygoscelis antarcticus) y su posible capacidad para biodegradar microplásticos en relación con las características que poseen las colonias”, señala la Dra. Cabrol, también investigadora del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia (IRD) y del Instituto Mediterráneo de Oceanografía (MIO).

Investigadoras estudiarán si microorganismos en suelos de colonias de pingüinos se han adaptado a la presencia de microplásticos, desarrollando estrategias para hacerles frente o metabolizarlos. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

Las condiciones bióticas y abióticas que señalan las científicas, están sujetas a la presencia de animales, plantas, hongos, o bacterias, además de los efectos del agua, tipo de suelo, aire, temperatura e incluso luz solar y minerales presentes en los hogares de los pingüinos en diferentes zonas polares, como la península Antártica e islas cercanas.

El grupo de investigación fue seleccionado recientemente por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y su Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT Regular 2024, N° 1241787) para desarrollar esta investigación antártica. Los resultados de la investigación esperan contribuir al desarrollo de futuras estrategias para mitigar las consecuencias medioambientales de la contaminación por microplásticos en -el que se creía- el continente más aislado del planeta.

 

Por: Nadia Politis

Fotografía principal: Estudios indican que los pingüinos ingieren y acumulan microplásticos a través de la transferencia de sus presas, como el krill o los peces. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

 

Como parte de una iniciativa organizada por los PAR EXPLORA, investigadoras del Instituto Milenio BASE desarrollaron proyectos de ciencia antártica, junto a estudiantes de enseñanza media de diferentes centros educacionales del país.

En tres proyectos destinados a fomentar la divulgación del conocimiento antártico, participaron las investigadoras del Instituto Milenio BASE, Dra. Valentina Bernal, Giovannina Sutherland y Micaela Conejeros, con propuestas impulsadas por estudiantes interesados en la ciencia antártica. Una instancia donde se colaboró con el Proyecto Asociativo Regional (PAR) Explora Región Metropolitana Sur Oriente y el PAR Explora Región Metropolitana Norte.

La investigadora de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile (UCh), Dra. Valentina Bernal, trabajó con estudiantes del Centro Educacional Santa Rosa de La Cisterna (región Metropolitana), guiados por el profesor Néstor Rivera da Costa. Desarrollaron el proyecto “Taxidermia en peces”, donde se asesoró a los estudiantes sobre la morfología de las especies antárticas: Harpagifer antarcticus y Harpagifer bispinis, ambos donados por el Instituto Milenio BASE.

Los alumnos del Centro Educacional Santa Rosa aprendieron sobre técnicas de taxidermia, como las aplicadas en el Museo de Rio Seco en Punta Arenas y el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de Santiago. Con el proyecto buscan generar material científico didáctico para hacer actividades de divulgación y poner en valor la diversidad de peces que habitan en ambientes antárticos y subantárticos, además de su importancia ecológica.

La doctora en ciencias destacó la disposición de los participantes: “En los equipos de chicos y chicas que participan en este tipo de proyectos siempre hay mucha motivación y eso a mí personalmente me alegra mucho, ver en ellos y ellas la curiosidad, cómo se plantean preguntas y posibles soluciones a las problemáticas que observan. Fue una experiencia super enriquecedora que espero repetir el próximo año”, dijo.

Las ciencias sociales también tuvieron lugar entre los proyectos, con la asesoría de la abogada de la UCh, Giovannina Sutherland, quien trabajó con las estudiantes del Liceo Carmela Silva Donoso de Ñuñoa (región Metropolitana), dirigidas por el profesor Cristian Michea. Bajo el título “Ocularcentrismo presente en la construcción de la identidad e imaginario antártico: El diseño universal como propuesta de una Antártica propia e inclusiva”, buscaron y analizaron metodologías de enseñanza integradoras que permitieran reforzar la educación antártica nacional en el contexto de Chile como Estado que posee derechos soberanos en el continente antártico

Giovannina Sutherland, quien también es coordinadora del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la UCh, expresó que “la propuesta de trabajo es muy interesante y me sorprende que estudiantes tan jóvenes presentaran interés por una temática tan específica, logrando desarrollar una investigación que incorpora elementos multidisciplinarios”.

Por su parte, Micaela Conejeros, estudiante de pregrado de la Universidad de Concepción (UdeC), trabajó con el proyecto “Reconstrucción del ambiente en que vivieron los dinosaurios del cretácico en la antártica”, levantado por estudiantes del Colegio Manquecura Valle Lo Campino (región Metropolitana) y dirigido por la profesora Victoria Navarrete. Este proyecto buscó comprender mejor la historia del continente blanco y las condiciones del medio ambiente en el que habitaron los dinosaurios del cretácico.

“La experiencia fue enriquecedora, especialmente como mi primera incursión en actividades de divulgación científica y asesoría. Recomiendo esta experiencia a otros investigadores y estudiantes del Instituto Milenio BASE, ya que ofrece una oportunidad valiosa para compartir conocimientos científicos con la comunidad y fortalecer las habilidades de comunicación y enseñanza”, mencionó la estudiante de biología.

El programa Explora forma parte de la División de Ciencia y Sociedad del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Fue creado con el objetivo de promover la socialización del conocimiento dentro de la comunidad educativa y se encarga de implementar iniciativas, eventos y concursos en todo Chile, los que lleva a cabo en forma directa o a través de aliados estratégicos, organizados según Proyectos Asociativos Regionales (PAR).

 

Por: Marcelo Sotomayor

Foto principal: de izquierda a derecha la Dra. Valentina Bernal, Giovannina Sutherland y Micaela Conejeros.

La investigadora doctoral del Instituto Milenio BASE, Magdalena Osorio Aliaga, integró un equipo de mujeres profesionales de diferentes regiones de Chile, que durante ocho meses se formaron como mentoras de la iniciativa PROVOCA, programa de liderazgo con enfoque de género realizado por la Associated Universities, Inc. (AUI) del Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos.

Mentoras PROVOCA es un programa que convoca a profesionales y técnicas de las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (conocidas como STEM por sus silgas en inglés) y las forma para convertirse en la guía de niñas y jóvenes interesadas o vinculadas a estas disciplinas. Entre las participantes de la versión 2023, estuvo la estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile (Uch) y también del Instituto Milenio BASE, Magdalena Osorio Aliaga.

Respecto al programa, Magdalena -oriunda de la región de O´Higgins- señaló que es “extremadamente valioso, pues es importante que como mujeres en el área de las STEM desprivaticemos nuestras vivencias. Socializar los estereotipos y sesgos de género es clave, pues al hacerlo nos damos cuenta de que no es algo que nos sucede individualmente, sino que son malestares colectivos y al reconocerlos nos hacemos más fuertes”.

De izquierda a derecha: Pía Bizama, Magdalena Osorio y Catalina Arrieta. Créditos: Andrea Arias

Para obtener la certificación del programa, cada equipo debió desarrollar un proyecto de divulgación. Por su parte, Magdalena, junto a Catalina Arrieta (Geógrafa de la Pontifica Universidad Católica de Chile, región Metropolitana) y Pía Bizama (Licenciada en Matemáticas de la Universidad de Concepción, región del Biobío), crearon la cuenta de Instagram “STEMinspiran, descubriendo mujeres en STEM”, con el fin de visibilizar investigadoras de diversos contextos que realizan investigación a lo largo de Chile.

“A través de testimonios de distintas investigadoras, buscamos abordar y desmitificar la percepción que se tiene de las mujeres que pertenecen a profesiones de las áreas STEM, muchas veces caricaturizadas y estereotipadas en su rol como científicas. En total entrevistamos a 14 científicas y a través de sus relatos pudimos reforzar la premisa de que no hay una sola forma de pertenecer o desarrollar una carrera profesional en las áreas STEM siendo mujer”, dijo la egresada en bioquímica.

La ceremonia de mentoras PROVOCA se llevó a cabo el pasado 9 de diciembre en el edificio de las oficinas de AUI/NRAO en Vitacura (región Metropolitana), donde se entregó certificación a 23 investigadoras. “Ahora que me encuentro certificada como mentora PROVOCA, este 2024 podré guiar a mis primeras mentoreadas, lo cual me tiene sumamente motivada y emocionada”, expresó finalmente Magdalena.

Conoce más sobre la iniciativa PROVOCA aquí.

 

Por: Constanza Barrientos

Foto principal: Magdalena Osorio. Créditos: Catalina Arrieta