Punta Arenas, 5 de marzo de 2025.- Un equipo de investigadores chilenos, en colaboración con científicos peruanos, estudió por primera vez en la Antártica cómo los microplásticos y nanometales afectan al kril, organismo clave en la cadena alimentaria del océano Austral. A bordo del buque polar BAP Carrasco, analizaron el impacto de estos contaminantes en la salud y la función ecológica de la especie.

Desde 2020, investigadores e investigadoras del Instituto Antártico Chileno (INACH) estudian la distribución y abundancia del kril en isla Nelson y bahía Fildes, área principal de alimentación de los pingüinos barbijo y papúa que anidan en punta Armonía. En el marco de la LXI Expedición Científica Antártica (ECA 61), organizada por el INACH, se realizó un recorrido de dos días y más de 500 kilómetros empleando tecnología hidroacústica para estimar la población de kril. 

Francisco Santa Cruz, investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Con mucho esfuerzo ya hemos efectuado cinco años de monitoreo sincronizado de la actividad de alimentación y reproducción de pingüinos barbijo y papúa en punta Armonía, y la disponibilidad acústica de kril en su área de alimentación. Es, sin duda, un éxito muy importante para INACH y el programa de Áreas Marinas Protegidas. Es escaso este tipo de estudios en el mundo, más aún en ambientes polares, y permitirá comprender de mejor forma cómo es la dinámica interanual del kril y cómo depredadores topes responden cada año, afirma Francisco Santa Cruz, investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE.

Aprovechando la creciente colaboración entre Chile y Perú, el equipo también pudo desarrollar un experimento de laboratorio para evaluar el impacto de contaminantes emergentes sobre rasgos fisiológicos y moleculares del kril antártico. “Contaminantes como microplásticos y nanometales son de creciente ocurrencia y preocupación en el océano Austral, por lo tanto, es esencial evaluar su potencial impacto sobre el kril, una especie fundamental para los ecosistemas marinos antárticos”, agrega Santa Cruz. 

La experimentación se realizó en acuarios con sistemas de recirculación de agua de mar a bordo del barco y se recolectó kril vivo mediante redes de plancton. Posteriormente, los individuos fueron aclimatados y sometidos a distintos tratamientos de exposición de microplásticos y nanometales.

Ahora, la última etapa del trabajo se centrará en los laboratorios del INACH en Punta Arenas. “Consiste en analizar el microbioma del tracto digestivo para saber si las micro y nanopartículas afectan su digestión y, además, estudiar la expresión de genes del hepatopáncreas para saber si estos contaminantes afectan la ecofisiología molecular y cuáles procesos biológicos de ese órgano serían afectados”, afirma Santa Cruz. 

Este estudio forma parte del proyecto de Fomento a la Vinculación Internacional (FOVI) “Desarrollo tecnológico para cultivo y mantención de kril antártico bajo condiciones de cautiverio en acuarios de exhibición del Centro Antártico Internacional” (240113), financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y liderado por los investigadores del INACH Rodolfo Rondón y Alejandro Font, que busca establecer una red de colaboración científica nacional e internacional para investigar a fondo esta especie clave del ecosistema antártico.

Colaboración científica entre Chile y Perú

La expedición reunió a especialistas de ambos países. Desde Perú, participaron Natalie Bravo Senmache (Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo) y Diego Cuba Páez (Universidad Científica del Sur), ambos seleccionados por la Cancillería peruana. Diego Cuba señala muy entusiasta: “He podido aprender, discutir y colaborar con el fin de que la propuesta de investigación resulte de la mejor forma. Esto va a sumar mucho en mi carrera profesional. Ha sido una experiencia inolvidable.”

Mientras que su compañera Natalie Bravo agrega: “Creo que es importante que se mantengan este tipo de colaboraciones. Hay mucha experiencia en Perú, a nivel de los científicos y las Fuerzas Armadas, que puede ser muy útil para estas investigaciones. En ese sentido, el BAP Carrasco es una plataforma ideal para realizar estudios in situ en la Antártida. Agradezco la oportunidad que nos brindó la Cancillería de mi país a jóvenes como yo, de participar en estos proyectos internacionales.”

Nayla Serey, Investigadora del Instituto Milenio BASE y estudiante de doctorado en Microbiología de la Universidad de Chile. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Por parte de Chile también participaron Magdalena Márquez, profesional del Programa Áreas Marinas Protegidas del INACH, y Nayla Serey, investigadora del Instituto Milenio Base y estudiante de doctorado en Microbiología de la Universidad de Chile, para quien “fue una fantástica experiencia desde lo científico a lo personal. Junto a Francisco Santa Cruz realizamos un experimento de exposición del kril a contaminantes emergentes, este análisis busca evaluar la respuesta del propio kril y su microbiota asociada frente a la exposición de nanometales y microplástico. En lo personal, esta fue mi segunda experiencia en la Antártica y siempre es muy gratificante enfrentar este tipo de desafíos con resultados positivos. El compañerismo a bordo y la colaboración internacional, la disposición de todo el equipo, fueron primordiales para que este experimento pudiera llevarse a cabo de buena manera.” 

La alianza entre Chile y Perú demuestra que la ciencia no tiene fronteras y que solo a través de la colaboración internacional se pueden afrontar los complejos desafíos que amenazan a la Antártica. “​​Esperamos seguir trabajando con Perú y con otros países de la región. En 2023 se creó el grupo regional de kril, con investigadores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay. Hay mucho trabajo por delante y como somos los países más próximos a la Antártica, tenemos ventajas comparativas logísticas que podemos aprovechar”, concluye Santa Cruz. 

 

Fuente: INACH
Foto de portada: Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú.

En el marco de una pionera colaboración internacional entre Chile y Canadá, un equipo científico del Bird Ecology Lab de la Universidad Austral de Chile y el Instituto Milenio BASE, investiga cómo los zarapitos (Numenius phaeopus y Limosa haemastica) pueden optimizar su balance energético durante sus extraordinarias migraciones entre hemisferios. 

Con recorridos de más de 10.000 km entre Chiloé y EE.UU, un vuelo que se puede extender por más de una semana sin parar, y misterios que aún la ciencia busca esclarecer, las aves playeras migratorias son protagonistas de un estudio internacional que une a Chile y Canadá, con colaboraciones en España, Suecia y EE.UU. Liderado por los académicos Dr. Juan G. Navedo (UACh) y Dr. Chris Guglielmo (Western University) la investigación busca conocer si las aves playeras migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal para poder mantener un alto rendimiento fisiológico durante varios días consecutivos. 

(De izquierda a derecha) Dra. Beverly Chua (Animal Care Systems), Dra. Catherine Ivy (University of Saskatchewan), Dr. Chris Guglielmo (Western University) y Dr. Juan G.Navedo, investigador adjunto del Instituto Milenio BASE, académico de la Universidad Austral de Chile y director del Bird Ecology Lab, en las instalaciones de la Estación Experimental Quempillén de la UACh en Chiloé.

Así, el zarapito común (Numenius phaeopus) y el zarapito de pico recto (Limosa haemastica) son estudiados desde el archipiélago de Chiloé, en la región de Los Lagos, a través de tecnología de última generación: “Este trabajo es clave para entender cómo estas aves enfrentan los desafíos de sus migraciones extremas y generar así conocimiento vital para poder avanzar en la comprensión de los límites fisiológicos del esfuerzo continuado en los animales, con aplicaciones claras en el bienestar humano”, señala el profesor Juan G. Navedo.

Mediante microcirugías se implantan biologgers, un dispositivo que registra automáticamente la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca del ave. Adicionalmente, los zarapitos se equipan con un geologger que se acopla en una anilla en la pata para determinar su ubicación en cualquier parte de su ruta migratoria y las condiciones ambientales que experimentan: “Estos aspectos son muy importantes ya que estas aves migran desde Chiloé hasta Alaska permaneciendo extensos períodos en EE.UU., Canadá, Venezuela, Colombia y Argentina”, subraya el profesor Guglielmo en torno a la relevancia del estudio.

Durante la temporada estival, coincidiendo con las primeras llegadas de las aves migratorias, parte del Bird Ecology Lab integrado por Jorge Ruiz, Valeria Araya, Jonathan Vergara, María Fernanda Sánchez, entre otras/os estudiantes y liderado por el Dr. Juan G. Navedo, investigador del Instituto Milenio BASE y académico de la UACh, realizó monitoreos, capturas e implantación de biologgers y geologgers en zarapitos en Chiloé durante inicios de 2025.

El trabajo en Chiloé contó con la colaboración clave del Dr. Chris Guglielmo, académico de la Western University (Canadá); la Dra. Catherine Ivy, académica de la Universidad de Saskatchewan (Canadá); y la Dra. Beverly Chua, médica veterinaria de Animal Care Systems (EE.UU.)

Estudio de aves extraordinarias

Debido a que los mamíferos y las aves son animales endotermos (que mantienen su temperatura corporal independientemente de la temperatura ambiental), esta investigación busca conocer si algunas especies de aves migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal modulando el funcionamiento orgánico. 

El uso de los dispositivos que permiten registrar la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca de las aves (biologger) así como las condiciones ambientales (geologger) plantea importantes desafíos en torno a su recuperación y obtención de datos. Una espera de un año podrá determinar si al regreso de la temporada de migración, las aves estudiadas retornarán a Chiloé con los dispositivos.

Estudiantes Valeria Araya y María Fernanda Sánchez en una jornada de observación en la costa de la isla grande de Chiloé.

“La experiencia en terreno es clave para conectar los sistemas y especies que estudiamos, desarrollando habilidades técnicas y fortaleciendo el trabajo en equipo bajo condiciones exigentes” comenta Valeria Araya, investigadora doctoral del Bird Ecology Lab y del Instituto Milenio BASE. 

Tanto en Norteamérica como en Chiloé, los zarapitos encuentran condiciones óptimas para su supervivencia y bienestar. Específicamente, tanto el zarapito de pico recto como el zarapito común escogen las costas de Chiloé, ya que sus características permiten que estas aves con grandes requerimientos energéticos se alimenten de invertebrados marinos y descansen adecuadamente durante seis meses cada año, esto es, la mayor parte de su vida. Cuando llega el otoño austral a Chiloé, se sobrealimentan para viajar hasta Alaska y el ártico canadiense donde se reproducen durante el corto verano boreal, que se caracteriza por largos períodos diarios de luz y gran abundancia de insectos.

Las investigaciones se realizan en medio de un contexto de crisis de la biodiversidad, por lo que la conservación de aves playeras se plantea como un importante desafío para las y los científicos. Por ejemplo, el zarapito de pico recto ha sido recientemente incluido en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie “vulnerable”. Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) desarrolló en el año 2023 el “Plan de Conservación para Aves Playeras Migratorias en Chile”, en el cual se caracterizaron sus principales amenazas como la expansión urbana, industria acuícola y energética, contaminación y malas prácticas de actividades recreativas y turísticas en playas y humedales, destacando entre otras los paseos de personas con sus perros sin correa.

 

Geologger y banderola con código individual, en este caso APJ, en un zarapito común, herramientas para identificar y localizar al ave.

Fotografías y texto: Carolina Gajardo/Instituto Milenio BASE

 

En un trabajo innovador por integrar la educación antártica en la formación docente, las estudiantes de Pedagogía en Ciencias Naturales y Biología de la Universidad de Concepción (UdeC), Claudia Díaz, Bárbara Roa y Daniela Valdés, presentaron una propuesta pionera que busca destacar la importancia del continente blanco en la educación y la concientización ambiental. Bajo la guía de la Dra. Angie Díaz Lorca, académica de la UdeC e investigadora del Instituto Milenio BASE, esta iniciativa marca un precedente significativo en la formación de futuros docentes en Chile.

CONCEPCIÓN.- La tesis titulada “Explorando la vida en hielo: Propuesta de taller extraprogramático para estudiantes de enseñanza media sobre biodiversidad antártica para promover la concientización de la importancia del continente Antártico chileno a nivel global en la educación”, fue la tesis de educación antártica realizada por las estudiantes de la Facultad de Educación UdeC, que no solo obtuvo la calificación máxima, sino que también fue evaluada por una comisión interdisciplinaria que incluyó especialistas en diferentes áreas de la educación de diferentes regiones del país. Este trabajo se destaca como la primera tesis de pregrado de la UdeC que reflexiona profundamente sobre la integración de la Antártica en el currículo educativo nacional. “Este trabajo es clave para formar ciudadanos críticos y conscientes sobre nuestra biodiversidad”, enfatizó la Dra. Díaz.

Dra. Angie Díaz,  junto a Claudia Díaz, Bárbara Roa y Daniela Valdés, en su defensa de tesis. Foto: Muriel Soubelet. Facultad Educación UdeC.

En el marco de esta tesis, las estudiantes desarrollaron el “taller extraprogramático de concientización sobre biodiversidad Antártica”, dirigido a estudiantes de enseñanza media (de primero a cuarto medio), para acercarlos al conocimiento de la biodiversidad única del continente Antártico, que incluye microorganismos, plantas vasculares, invertebrados marinos y terrestres, aves y peces. Además, diseñaron el juego de mesa “Operación Antártica: Salvando el Futuro”, una herramienta lúdica que busca no solo destacar la singularidad de la biodiversidad antártica, sino también promover cercanía y respeto por la naturaleza que se desenvuelve en estos ecosistemas, junto con una mayor comprensión de los desafíos ambientales que enfrenta este entorno en el contexto actual de cambio climático. “Estamos muy felices de finalizar este extenso trabajo con calificación máxima y después de un trabajo muy estrecho con la profesora Angie Díaz”, subraya Claudia Díaz, una de las autoras. Las estudiantes explican: “Nos motivó el querer ser partes de un agente de cambio con respecto a los desafíos de problemáticas ambientales que suceden hoy a través de una de las herramientas más poderosas que es la educación. Con el fin de no solo promover la educación ambiental sino motivar a los y las estudiantes a la reflexión, pensamiento crítico y capacidad de resolver problemas. Elegimos hablar sobre Antártica por ser algo valioso dentro de nuestro país, por ser un lugar que ejerce la paz y la ciencia por sobre todo la rica biodiversidad que podemos encontrar”.

Como parte de la colaboración de las estudiantes de Pedagogía en Ciencias Naturales con el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE), este material educativo quedará disponible para docentes de todo el país a través de www.institutobase.cl Por lo que esta iniciativa se posiciona como un aporte significativo para la integración de la educación antártica en el sistema educativo chileno, fortaleciendo el compromiso con la conservación de ecosistemas polares.

Fortalecimiento de la educación antártica

La asesoría científica de la Doctora en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, Angie Díaz, se desarrolló en sesiones de acompañamiento y guía con las estudiantes de Pedagogía en Ciencias, con el propósito de cumplir hitos que permitieran el planteamiento y desarrollo de la tesis y el taller, desde la integración de contenido científico, el análisis de la normativa que fundamenta los planes de estudio y currículo de educación nacional, así como la implementación de estrategias de docencia y didáctica innovadoras. “Trabajamos en sesiones híbridas durante todo el 2024, para comprender por qué la Antártica es un continente clave para nuestro futuro como humanidad y por qué nuestro país, con su proximidad y presencia histórica en este territorio, debiese educar sobre él”, señala la académica UdeC.

Juego de mesa “Operación Antártica: Salvando el Futuro. Foto: Nadia Politis.

El trabajo que el Instituto Milenio BASE ha realizado desde el año 2022 en educación antártica, permitió que a través de la reciente certificación del “Sello antártico institucional” entregado por el centro CIGA-UMAG, la tesis de las estudiantes UdeC contara con la revisión y validación de destacados docentes en educación antártica, como la profesora Constanza Abarca (Escuela Antártica Chilena, Santiago), el profesor Marcos Balcázar (Liceo Luis Alberto Barrera, Punta Arenas) y el profesor Alfredo Soto (CIGA-UMAG). Los profesionales destacaron la relevancia de la investigación como un puente entre las ciencias naturales y sociales: “Da una mirada no solo a aspectos científicos del continente blanco, sino que también sumerge a los estudiantes en su historia y aspectos sociales; entregando una visión mucho más integral. Además, promueve el aprendizaje activo y centrado en los y las estudiantes a través de los juegos que se proponen (juego de mesa y de roles)” destaca la docente de la Escuela Antártica chilena, Constanza Abarca. Asimismo, el integrante de la Fundación Coalición de Jóvenes Antárticos de Punta Arenas (AYC) y profesor de Historia y Ciencias Sociales Marcos Balcázar Díaz, señala: “Puedo destacar que incorporar temáticas de las ciencias sociales y científicas le otorga un valor agregado que no siempre es considerado. Sin duda, esta propuesta puede establecer un camino que las puede llevar a ser ciudadanas antárticas”. Iniciativas que buscan formar a docentes comprometidos con la preservación del medio ambiente y fomentar un pensamiento crítico: “Este tipo de iniciativas agregan un valor único al abordar la Antártica como un laboratorio natural clave para entender los desafíos globales”, subrayó el profesor Alfredo Soto, quien además calificó como una “notable investigación” el trabajo realizado por las estudiantes. “Chile, siendo un país tricontinental, que ostenta la presencia permanente de actividades científicas, acciones de índole educativas, promoviendo la sistematización de los contenidos universales con que cuenta la Antártica, favorecen a profundizar aún más y comprender a nuestro planeta desde sus propias dinámicas”, concluye.

Acompañamiento institucional

Dra. Julieta Orlando junto a Claudia Díaz, Bárbara Roa y Daniela Valdés en IV Encuentro Nacional de Profesionales de la Comunicación y Divulgación en Ciencia. Foto: Nadia Politis.

La primera tesis en educación antártica, que contó con apoyo del Instituto Milenio BASE, marcó un hito en la historia del centro ANID. Trabajo interdisciplinario que destaca la Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE y académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, destaca que a través de estas iniciativas, se promueve el compromiso de las y los docentes en el aula, para formar a futuros ciudadanos con mayor conciencia medioambiental, pensamiento crítico y valoración de la Antártica como un continente conectado a Chile, lo que reafirma aún más el compromiso del Instituto Milenio BASE “por llevar las temáticas antárticas a los distintos niveles educativos (básica, media, universitaria y postgrado) buscando concientizar sobre la Antártica como un semillero de nuevos talentos e investigaciones para los desafíos que enfrentamos y tendremos que enfrentar: cambio climático, llegada de especies invasoras, extinción de especies endémicas, acidificación de los océanos, crisis de la biodiversidad y huella antrópica, entre otros”, sostiene. Durante 2024 las estudiantes Claudia Díaz, Bárbara Roa y Daniela Valdés participaron en instancias de divulgación científica antártica vinculadas al Instituto Milenio BASE, como el curso “La ley del hielo: Cómo el derecho protege la Antártica” (EdV/Derecho U.Chile) realizado en Santiago, o el “IV Encuentro Nacional de Profesionales de la Comunicación y Divulgación en Ciencia” (ACHIPEC) desarrollado en Valparaíso.

Al término del proceso académico, las estudiantes también destacaron el papel clave de su mentora: “El apoyo dado por la profesora Angie Díaz ha sido fundamental para el desarrollo de nuestro trabajo de título. La profesora fue una excelente guía; su experiencia y conocimientos fueron esenciales en todo nuestro proceso. Le damos mil gracias, ya que siempre estuvo dispuesta a orientarnos y responder nuestras dudas durante todo el proceso. Por supuesto, también agradecemos su motivación, que nos inspiró a dar lo mejor de nosotras y a aprender más sobre el hermoso continente que es la Antártica”, concluyeron.

 
 
 
 

Por: Nadia Politis, Benjamín Groff
Fotografías: Facultad de Educación UdeC e Instituto Milenio BASE

Tras el convenio firmado en 2023, el trabajo conjunto busca fortalecer la investigación científica, educación, y concientización sobre la protección de los ecosistemas Antárticos y Subantárticos, junto con realizar un trabajo colaborativo en materia de investigación científica, divulgación, y desarrollo de nuevos proyectos.

Con representación de las ciudades de Punta Arenas, Valdivia, Puerto Montt y Santiago, el Comité chileno de la Asociación de Jóvenes Investigadores/as Polares (Association of Polar Early Career Scientists), conocida como APECS-Chile, renovó su directiva para el período 2024-2026. Con Dr(c). Sebastián Rosenfeld (Universidad de Chile) en la presidencia, Dra. Julia Saravia en la vicepresidencia (Universidad Austral de Chile), Dra. Valentina Bernal en la secretaría (Universidad Santo Tomás, Puerto Montt) y Dra. Claudia Maturana (Instituto Milenio BASE) en la tesorería, APECS-Chile renovó su vinculación con el Instituto Milenio BASE en materia de colaboración científica y formativa.

Directores Instituto Milenio BASE Dr. Elie Poulin y Dra. Julieta Orlando con presidente de APECS-Chile Dr(c). Sebastián Rosenfeld. Foto: I.Milenio BASE / C. Barrientos

Junto al director del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE, Dr. Elie Poulin, y su directora alterna, Dra. Julieta Orlando, la nueva directiva abordó la relevancia de fortalecer redes de apoyo y capacitaciones en conjunto: “Creemos que es muy importante generar instancias de investigación científica, y creación de capacidades, para que las y los investigadores que se están sumando a la ciencia antártica, puedan fortalecer sus carreras”, afirma el Dr(c). Sebastián Rosenfeld.

“La formación de investigadoras e investigadores jóvenes es uno de nuestros pilares en el Instituto Milenio BASE, por lo que estamos felices de seguir trabajando con APECS-Chile en este nuevo ciclo para su trabajo en red”, señala el Dr. Elie Poulin.

La equidad de género y visibilizar la labor de mujeres en Ciencia es otro compromiso de trabajo conjunto ratificado entre los equipos: “Queremos dar a conocer el increíble trabajo que están realizando mujeres en distintas regiones de Chile, y contar con la red del Instituto Milenio BASE en materia de Divulgación Científica y Redes Sociales, es fundamental”, subraya la Dra. Julia Saravia.

“Nuevamente nos estamos preparando para las próximas campañas antárticas que comienzan en noviembre de 2024 y finalizan en marzo de 2025, expediciones en las cuales las y los investigadores jóvenes realizan un trabajo fundamental en la generación de conocimiento. Queremos apoyar a esos equipos y compartir nuestra experiencia como centro de excelencia ANID”, destaca la Dra. Julieta Orlando.

Para este periodo los desafíos serán robustecer nuestra red de colaboraciones con otros centros de excelencia, concretar una mesa de trabajo con el Instituto Antártico Chileno (INACH) e impulsar APECS Iberoamérica, señala la nueva directiva. En tanto que la participación en ferias científicas, y la vinculación con medios de comunicación locales y autoridades regionales, son parte de sus futuras acciones.

La Asociación de Jóvenes Investigadores/as Polares, conocida también como APECS Internacional, (Association of Polar Early Career Scientists), es una organización interdisciplinaria para estudiantes universitarios y de posgrado, investigadores posdoctorales, profesores universitarios, profesionales, educadores y otras personas interesadas en las regiones polares y en la criósfera en general. Cuenta con cerca de 5.000 integrantes, en Argentina, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, China, Colombia, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Islandia, Luxemburgo, Malasia, Países Bajos, Noruega, Oceanía (Australia y Nueva Zelanda), Portugal, Rusia, Sudáfrica, España, Suecia, Suiza, Turquía, Uruguay, una Red Polar del Reino Unido, Red India de Investigación Polar y USAPECS en Estados Unidos. 

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Líneas de investigación diversas

Nueva directiva APECS-Chile período 2024-2026. Foto: I.Milenio BASE / C. Barrientos

La nueva directiva APECS-Chile está integrada por miembros con diversas líneas de investigación y colaboraciones científicas diversas. Desde Santiago, su presidente, el Dr(c). Sebastián Rosenfeld, se centra en la taxonomía, sistemática y biogeografía de moluscos marinos del océano de Austral, utilizando herramientas morfológicas y moleculares para dilucidar las relaciones filogenéticas y la biogeografía histórica de las distintas especies de moluscos a lo largo de su distribución. En tanto que, desde Valdivia, su vicepresidenta, la Dra. Julia Saravia se centra en la respuesta a nivel fisiológico y molecular de ectotermos bajo estresores ambientales tales como variación térmica, exposición a patógenos, entre otros, particularmente en ecosistemas de altas latitudes. 

Desde Puerto Montt, la secretaria de APECS-Chile, Dra. Valentina Bernal, se centra en estudios de conectividad poblacional de organismos marinos del océano Austral, especialmente peces, utilizando herramientas moleculares. La interacción entre factores biológicos y ambientales que modulan el intercambio de individuos entre poblaciones locales y la identificación de áreas prioritarias para la conservación, son parte de sus focos de investigación. Finalmente, desde Santiago, la tesorera Dra. Claudia Maturana, se especializa en biogeografía, biodiversidad y genética de poblaciones de invertebrados de aguas continentales de regiones de altas latitudes, estudiando cómo cambian las distribuciones geográficas, y la diversidad genética de las poblaciones, en respuesta al actual Cambio Climático.

APECS-Chile, busca articular a jóvenes de todo el territorio nacional para el desarrollo de la investigación en distintas temáticas antárticas y subantárticas, a través de la vinculación con instituciones involucradas en el quehacer polar con más de 80 integrantes en todo el país. Más información y membresías en https://apecschile.cl/ 

 

Por: Nadia Politis y APECS-Chile

Fotografía: Constanza Barrientos / Instituto Milenio BASE

Generar mecanismos de integración y apoyo mutuo relativos a estándares y protocolos requeridos para la recolección, registro y preservación de material biológico -de valor científico y patrimonial- es parte de la colaboración que también contempla impulsar iniciativas de Divulgación Científica entre ambas partes.

Colaboración en materia de investigación científica, manejo y conservación de colecciones biológicas, y Comunicación del Conocimiento son parte del nuevo acuerdo de colaboración realizado entre el Museo Nacional de Historia Natural de Chile (MNHN), encabezado por el Dr. Mario Castro Domínguez, y el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) dirigido por el Dr. Elie Poulin.

La colaboración, señalan las autoridades, busca congregar fuerzas. Por una parte, busca que la cooperación entre ambas instituciones genere mecanismos de integración y apoyo mutuo relativo a estándares y protocolos para la recolección, registro, y preservación de material biológico. Mientras que, por otro lado, buscará resguardar el acceso y conservación de las muestras científicas a perpetuidad, lo que considera desarrollar una labor bajos rigurosos estándares internacionales.

“Esta colaboración entregará importantes herramientas a ambas instituciones para el desarrollo de más y mejor Ciencia”, señala el académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE, Dr. Elie Poulin. Labor que estrechará la colaboración entre el Área de Zoología de Invertebrados del MNHN y los equipos de investigación del Instituto Milenio BASE ubicados en las ciudades de Puerto Williams, Punta Arenas, Puerto Montt, Valdivia, Concepción, Talca y Santiago.

Las colaboraciones entre la Dra. Angie Díaz (UdeC/BASE) y la M. Cs. Andrea Martínez (MNHN/BASE) se llevan realizando desde el año 2017. Foto: Nadia Politis

Andrea Martínez Salinas, jefa del Área de Zoología de Invertebrados del MNHN e investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE, destaca la consolidación de una colaboración científica institucional, que -desde la Ciencia- se lleva realizando desde el año 2017 con la Dra. Angie Díaz Lorca, académica de la Universidad de Concepción (UdeC):  “Este es un hito importante para el estudio de especies antárticas y también una valiosa oportunidad para incrementar el patrimonio natural de nuestro país resguardado en las colecciones que custodiamos. Llevamos años trabajando con la Dra. Angie Díaz en materia de equinodermos y aún queda mucho por investigar y describir”, señala.

De este modo, se busca incrementar los registros de colecciones de muestras biológicas, junto con poner a disposición de la comunidad científica información espacial y temporal detallada, junto con fortalecer protocolos para el manejo de información asociada a especímenes colectados en actividades de investigación y expediciones en terreno.

Finalmente, se buscará desarrollar actividades que fomenten la investigación, conservación, y difusión de la biodiversidad en territorios antárticos y subantárticos, a través del Área de Zoología de Invertebrados del MNHN, para así resguardar colecciones biológicas de invertebrados de Chile -exceptuando artrópodos terrestres- sumado al desarrollo de iniciativas de Divulgación Científica que puedan acercar el conocimiento a la ciudadanía.

Colecciones biológicas: reservorios de biodiversidad

 El trabajo colaborativo entre el Instituto Milenio BASE y el Museo Nacional de Historia Natural de Chile (MNHN), a través de los equipos de investigación liderados por el Dr. Elie Poulin (UCh), la M. Cs. Andrea Martínez (MNHN) y la Dra. Angie Díaz (UdeC), busca impulsar una colaboración con una mirada integrativa desde la taxonomía, la genética, y considerando las colecciones biológicas como importantes reservorios de biodiversidad: “Representan un momento de la historia, siendo irrepetibles e irremplazables”, advierte Catalina Merino, Administradora de Colecciones de Zoología de Invertebrados del MNHN.

Investigadoras Andrea Martínez (MNHN/BASE), Catalina Merino (MNHN) y Catalina Marín (BASE) en el Área de Colecciones de Zoología de Invertebrados del MNHN. Foto: Nadia Politis.

Desde Santiago y Concepción, Catalina Merino y Catalina Marín, Data Manager del Instituto Milenio BASE, intercambian experiencias en materia de colecciones, protocolos de recolección y manejo de datos. Herramientas fundamentales que permiten resguardar el valor intrínseco de ejemplares recolectados en exhaustivas campañas científicas, o prolongadas actividades en terreno, muchas de ellas desarrolladas en zonas submareales, producto de la realización de buceo científico.

El valor de “resguardar la historia biológica”, señala Andrea Martínez, busca poner en valor nuevos mecanismos para desarrollar la investigación y generar un equilibrio osmótico: “Mediante un balance entre el conservante y el ejemplar”, dice. De este modo, “a partir de un trabajo taxonómico integrativo, que permita generar nuevo conocimiento a partir de la combinación de herramientas disponibles, se buscará impulsar nuevos estudios moleculares que permitan analizar la información genética con miras a dilucidar relaciones evolutivas que escapan del estudio morfológico por sí solo”, reflexiona.

A futuro, los equipos buscarán trabajar en iniciativas de repatriación de muestras a través de registros digitales, estrechar vínculos con otros países en materia de conservación, fortalecer el desarrollo de pasantías y capacitaciones, junto con generar nuevas instancias de comunicación de datos de investigación.

 

Por: Nicolás Gómez y Nadia Politis

Fotografía principal: Dr. Elie Poulin y M. Cs. Andrea Martínez. Por Instituto Milenio BASE / Nadia Politis

La capital de la región de los Ríos se convierte en un lugar crucial para investigar la resistencia de los peces antárticos a la hipoxia (asfixia) inducida por el cambio climático. La investigadora de Alaska, Dra. Kristin O’Brien, y el investigador de Chile, Dr. Luis Vargas-Chacoff, colaboran para encontrar respuestas y estrategias de conservación ante este desafío.

Dra. Kristin O’Brien de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF). Foto: I. Milenio BASE / A. Bertrand.

Con 25 años de experiencia en ciencia antártica, la Dra. Kristin O’Brien, profesora de biología de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF), llegó a la ciudad de Valdivia- ubicada en la región de los Ríos, Chile- para trabajar junto al investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) UACh, Instituto Milenio BASE y Centro IDEAL, Dr. Luis Vargas Chacoff. El objetivo es estudiar la capacidad de los peces nototenioides antárticos y de su ancestro, Eleginops maclovinus– también conocido como robalo- para hacer frente a la hipoxia generada por el cambio climático.

A medida que las temperaturas aumentan, el nivel de oxígeno en los océanos disminuye y los eventos hipóxicos son cada vez más frecuentes y severos en los peces antárticos. Para comprender como los afecta este fenómeno, el equipo de investigación ha centrado su atención en el robalo, especie localizada en la región de los Ríos, y que es el ancestro más cercano al grupo de peces más abundante del continente helado: los nototenioides.

“Para predecir con precisión los impactos del cambio climático en los peces antárticos, es importante comprender la capacidad de su ancestro, E. maclovinus, para hacer frente al cambio climático. Además, debido a que este pez nunca ha habitado las aguas heladas del océano Austral, al comparar su biología con sus parientes antárticos, podemos identificar los rasgos que permitieron a los peces antárticos adaptarse y prosperar en su ambiente gélido”, explica la Dra. Kristin O’Brien.

Dr. Luis Vargas- Chacoff y Dra. Kristin O’Brien trabajando en Laboratorio Costero Calfuco UACh. Por: I. Milenio BASE / A. Bertrand.

Por medio de experimentos, el equipo se encuentra midiendo la cantidad mínima de oxígeno que requieren estos peces para sobrevivir, también su capacidad de adaptación fisiológica y bioquímica. Se espera que los resultados de la investigación muestren la capacidad de estos animales para resistir la falta de oxígeno a medida que el océano se calienta y puedan revelar nuevos mecanismos para controlar la hipoxia.

“Tenemos diferentes conocimientos que se complementan entre sí. Valoro mucho la experiencia del Dr. Vargas-Chacoff en fisiología del estrés, osmorregulación y el sistema inmunológico de los peces. Aporta al proyecto conocimientos y experiencia que los demás miembros del grupo no tienen para que podamos comprender mejor la capacidad de estos animales para resistir el cambio climático”, dice la también afiliada al Instituto de Biología Ártica de la UAF, Dra. Kristin O’Brien.

La visita de la Dra. Kristin O’Brein, contempló recolección de muestras y trabajos en el Laboratorio Costero Calfuco, perteneciente a la Facultad de Ciencias de la UACh. “Estoy tremendamente agradecida con el Dr. Vargas-Chacoff, el Laboratorio Costero Calfuco y UACh por esta oportunidad de trabajar con ellos. Daniela Nualart (estudiante del programa de doctorado en Ciencias de la Acuicultura, becada por el Instituto Milenio BASE) y Francisco Dann han sido miembros tremendamente útiles e importantes de nuestro equipo mientras trabajaban aquí. No podríamos haber completado nuestra investigación sin ellos”, expresa.

Equipo de investigación en Laboratorio Costero Calfuco UACh. Por: I. Milenio BASE / A. Bertrand.

Por su parte, el Doctor en Ciencias, Luis Vargas- Chacoff, recientemente nombrado director de la Escuela de Graduados de la Facultad de Ciencias UACh, afirma que “la colaboración con la Dra. O’Brien y su equipo es fundamental para entender cómo el cambio climático afecta a los peces antárticos. Nuestros conocimientos combinados nos permitiran obtener una comprensión más completa. Agradezco esta oportunidad de colaborar en un proyecto tan crucial para la ciencia antártica”.

“Como investigadora local, valoro enormemente la oportunidad de contribuir a este trabajo. La ciencia antártica no solo se lleva a cabo en la misma Antártida; es vital reconocer que regiones como Valdivia juegan un papel fundamental en este campo, pudiendo contribuir con conocimientos científicos y fisiológicos de distintos modelos biológicos o especies nativas que pueden verse afectadas por el cambio climático global”, agrega la estudiante de doctorado UACh, Instituto Milenio BASE y Centro IDEAL, Daniela Nualart.

El proyecto es financiado, principalmente, por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF, por sus siglas en inglés) y también cuenta con el estudiante graduado de la UAF, Augustus Snyder, y el Dr. Yangfan Zhang de la Universidad de Harvard.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto principal: Equipo de investigación en Laboratorio Costero Calfuco UACh. Por: I. Milenio BASE / Antonia Bertrand

 

 

 

 

 

 

 

 

El proyecto liderado por el Instituto Milenio BASE de Chile y la Universidad de Borgoña de Dijon, Francia, busca establecer una red de observación costera para identificar especies exóticas presentes en los ecosistemas marinos y fomentar la colaboración internacional y el intercambio de conocimientos.

Patagonia, islas Kerguelen y la península Antártica, son las regiones cuyas costas serán monitoreadas por el proyecto liderado por el Dr. Elie Poulin, del Instituto Milenio BASE, y el Dr. Thomas Saucède de la Universidad de Borgoña. Una iniciativa financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y el Comité de Evaluación y Orientación de la Cooperación Científica con Chile del Gobierno de Francia (ECOS).

El proyecto, cuya duración es de tres años (2023-2025), pretende establecer una red de detección de especies exóticas subantárticas y antárticas e monitorear la biodiversidad marina utilizando Estructuras de Monitoreo de Arrecifes Autónomos (ARMS), a través de la técnica de metabarcoding. Esta técnica molecular permite identificar y cuantificar especies en muestras de agua y sedimentos a partir del ADN presente en ellas.

El director del Instituto Milenio BASE y académico de la Universidad de Chile (UCh), Dr. Elie Poulin, señala que “estas especies, introducidas por actividades humanas en ecosistemas no nativos, pueden tener consecuencias negativas en la biodiversidad y los ecosistemas nativos. La iniciativa busca mejorar la comprensión de la presencia y los posibles impactos de estas especies mediante un extenso monitoreo en áreas clave. La hipótesis del proyecto plantea que muchas de estas especies exóticas no sobreviven a las temperaturas invernales subacuáticas, lo que las mantiene desconocidas en los registros de biodiversidad convencionales”.

 El proyecto ECOS-ANID “Monitoring of subantarctic alien species in Antarctic Peninsula: setting-up a network of nearshore observing systems in Patagonia, Kerguelen and Antarctica”, cuenta con un equipo de profesionales de diferentes regiones de Chile y Francia. Del Instituto Milenio BASE: Dra. Karin Gerard (Universidad de Magallanes, CIGA UMAG, CHIC y LEMAS), Dra. Angie Díaz Lorca (Universidad de Concepción), Carolina Pérez Troncoso (estudiante de magíster de la Universidad de Magallanes), Sebastián Rosenfeld (estudiante de doctorado de la Universidad de Chile, CHIC y Apecs Chile) y Erwan Courville (Universidad de Burgundy). De la Universidad Sorbonne, con el Dr. Cyrill Gallut.

Colaboración internacional e intercambio de conocimientos

El Dr. Thomas Saucède, lleva más de diez años colaborando con investigadores e investigadoras del Instituto Milenio BASE, en biogeografía y filogeografía de invertebrados marinos (moluscos, equinoideos y peces). En cuanto al actual proyecto, señala que “es una buena oportunidad para continuar colaborando en base a nuestra buena complementariedad en términos de acceso al campo y a muestras en todo el océano Austral”.

 “Nos permite unirnos y colaborar en terrenos como Patagonia y Antártica, por parte del Instituto Milenio BASE, y en los archipiélagos subantárticos de Crozet y Kerguelen, por mi parte. También nos complementamos en términos de metodología (genética, genómica, morfología, taxonomía, biogeografía, paleontología) para abordar cuestiones importantes relativas al origen, la evolución y la sensibilidad de especies marinas a los cambios climáticos a escala del océano Austral de manera integral”, agrega.

De izquierda a derecha: Ewan Courville, Dr. Thomas Saucède y Dr. Elie Poulin. Foto: I. Milenio BASE / Carolina Gajardo

Durante marzo de 2024, el Dr. Thomas Saucède, estuvo dos semanas en el laboratorio del Dr. Elie Poulin en la UCh, trabajando junto al estudiante de doctorado, Erwan Courville, quien desarrolla su tesis en cotutela junto a ambos investigadores. Erwan se encuentra haciendo un estudio filogenético y biogeográfico del género de erizo marino Arbacia.

“Este programa de movilidad nos brinda la oportunidad de co-tutelar y capacitar en ecología molecular a estudiantes de magíster y doctorado entre Chile y Francia. Erwan Courville actualmente finaliza un estudio filogenético y biogeográfico exhaustivo del género de equinoideos Arbacia, incluidas las especies del sur. Estamos trabajando en la publicación de sus resultados y finalización de su tesis doctoral”,  dice el académico de la Universidad de Burgundy.

 

Por: Carolina Gajardo y Constanza Barrientos

Foto principal: Karin Gerard

El proyecto científico del Instituto Antártico Chileno (INACH), que cuenta con el apoyo del gobierno peruano, busca estimar la abundancia de kril que habita en torno a colonias de pingüinos en zonas de Punta Armonía e isla Ardley en la Antártica. La actividad forma parte del monitoreo de prospección acústica que realiza el Programa de Áreas Marinas Protegidas (AMP) del INACH desde el año 2019, y cuenta con la colaboración del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE).

Monitorear la abundancia y distribución de kril en las zonas de alimentación de pingüinos es parte de los objetivos de la expedición integrada por los investigadores Francisco Santa Cruz Carrasco (INACH) y Mauricio Mardones (Instituto Milenio BASE,  Universidad de Magallanes y Centro IDEAL) realizada durante febrero en la Antártica.

Investigadores Francisco Santa Cruz Carrasco y Mauricio Mardones. Crédito foto: INACH

Los expertos en conservación y manejo de recursos pesqueros estudian mediante tecnología hidroacústica (señal de sonido submarino) la relación de la distribución de los cardúmenes de kril, con la presencia de pingüinos en zonas cercanas a pingüineras en Punta Armonía e Isla Ardley. La grilla de prospección acústica cubrió puntos claves como bahía Fildes e isla Nelson, e incluyó el despliegue de roseta oceanográfica para registrar variables ambientales de temperatura, salinidad y oxígeno disuelto hasta 500 metros de profundidad, además de lances de red zooplanctónica IKMT para recolección de individuos de kril antártico. 

“Es muy relevante esta expedición ya que corresponde al cuarto año de monitoreo de abundancia de krill, permitiendo consolidar una base de datos para estudiar variabilidad interanual y explorar cómo cambios ambientales entre años pueden impactar la abundancia y distribución del kril, y su disponibilidad como alimento para diferentes especies de pingüinos”, explica el biólogo marino Francisco Santa Cruz, investigador del Departamento Científico del INACH. 

“Extender y continuar en el tiempo este crucero de prospección acústica es crucial para entender la dinámica espacio temporal del krill, y cómo las fluctuaciones de sus variables poblacionales (abundancia) tienen impacto en el ecosistema, en este caso, en otras especies que predan a este organismo”, señala Mauricio Mardones, investigador doctoral de la Universidad de Magallanes e Instituto Milenio BASE, quien participó como experto colaborador.

Con los datos obtenidos, los científicos buscan aportar nuevos antecedentes para la toma de decisiones en instancias internacionales como la red de Zonas Antárticas Especialmente Protegidas (ZAEP) del Sistema del Tratado Antártico, o a la nueva estrategia de manejo de la pesquería de kril, gestionada por la Comisión para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR). En este sentido, se busca contribuir al diseño e implementación de medidas de conservación para el uso racional de los recursos marinos antárticos. 

Desde Punta Arenas, Francisco Santa Cruz y Mauricio Mardones se embarcaron entre el 4 al 10 de febrero a bordo del buque oceanográfico polar BAP Carrasco (BOP-171) de Perú. Fue una expedición que navegó por el estrecho de Bransfield, ubicado entre las islas Shetland del Sur y la península Antártica. 

Investigadores Francisco Santa Cruz Carrasco y Mauricio Mardones. Crédito foto: INACH

La exploración que estudia abundancia de kril en la península Antártica es parte de un trabajo científico colaborativo incipiente entre Chile y Perú, gestado durante la última Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL). El buque oceanográfico BAP Carrasco, de la Marina de Guerra del Perú, es una embarcación equipada para efectuar labores científicas de frontera, y cuenta con tecnología de punta y con las capacidades humanas y técnicas para operar en Antártica.

“Es para Chile, INACH, y el programa AMP una oportunidad única de colaboración científica y diplomática. Agradecemos a las cancillerías de ambos países por la coordinación y voluntad de generar este tipo de instancias, al Programa Nacional Antártico del Perú, y por supuesto a la tripulación del BAP Carrasco que nos apoyó permanentemente durante todo el trabajo a bordo del buque”, señala Santa Cruz.

Mauricio Mardones, es investigador doctoral del Instituto Milenio BASE, UMAG y Centro IDEAL. La línea del investigador, beneficiario de la beca de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), es la evaluación y manejo de la pesquería del kril. Trabajo académico que es supervisado por el Dr. César Cárdenas, investigador del INACH e Instituto Milenio BASE, elegido en 2023 como presidente del Comité Científico de la CCRVMA.

 

Por: Carolina Gajardo y Nadia Politis

Foto principal: Alrededores de isla Rey Jorge, Antártica. Crédito foto: Julia Saravia

 

Danae Paredes Fierro (28 años) fue la única chilena y latinoamericana que permaneció en la base Palmer de Estados Unidos durante dos meses y medio en la Antártica. Con vientos huracanados, grados bajo cero, y recorridos en buques rompehielos, la egresada de Biología Marina de la Universidad Austral de Chile (UACh) integró un exclusivo círculo de científicos internacionales.

Investigadora del Instituto Milenio BASE en laboratorios antárticos de base Palmer (EE.UU.) en la Antártica. Crédito imagen: Danae Paredes Fierro.

Es la única base antártica permanente de Estados Unidos, situada al norte del círculo polar antártico, y que realiza investigación antártica tanto en verano, como en el crudo invierno austral. Es la base Palmer (Palmer Station) ubicada en isla Anvers, en la zona occidental del continente antártico. Lugar que se convirtió en el hogar de la egresada de Biología Marina de la Universidad Austral de Chile, Danae Paredes, quien permaneció dos meses y medio (75 días) investigando tres tipos de peces del género Icefish, y la familia Cannichthydae, también llamados “Pez hielo”. Un tipo de vertebrados acuáticos, que se caracterizan por su alta resistencia a bajas temperaturas, adaptando incluso su sangre, llegando a ser transparente.

“En el marco de mi trabajo con el profesor Luis Vargas-Chacoff, de la Universidad Austral de Chile UACh, Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE, y la profesora Kristin O’Brien de la University of Alaska Fairbanks, trabajé en la base antártica Palmer como la única latinoamericana y chilena de un grupo de más de 50 personas”, señala Danae, quien en ese momento era estudiante de pregrado de Biología Marina de la UACh en la región de Los Ríos.

Danae Paredes Fierro con equipo científico polar compuesto por su tutor, el Dr. Luis Vargas Chacoff, y la investigadora Daniela Nualart de la Universidad Austral de Chile (UACh). Crédito imagen: Daniela Nualart.

Con temperaturas de -10°, una comunidad de científicos que no hablaba español, y siendo la única representante de su equipo científico, Danae Paredes Fierro además de permanecer al interior de la base Palmer, tuvo que realizar experimentos científicos, tomar datos, y navegar en aguas polares a bordo del barco rompehielos R/V Laurence M. Gould/ durante cinco días continuos para encontrar peces del tipo Icefish y realizar los análisis de laboratorio: “Era muy importante resguardar los peces, y por ello teníamos que hacer turnos cuatro veces al día para cuidarlos en las peceras que instalamos adentro de la base, y medir variables como temperatura, oxígeno, pH, junto con monitorear químicos en el agua como Nitrito, Nitrato y Amonio”, dice la joven.

 “Parte de los experimentos estaban vinculados con la hipoxia, que es la falta de oxígeno en los seres vivos. Luego que encontrábamos Icefish, los teníamos que aclimatar en tanques acondicionados al interior de la base estadounidense, tipo acuarios. También trabajábamos en disecciones con muestras que después eran almacenadas a -80° en contenedores especiales”, puntualiza Danae, quien en 2018 se fue a vivir a Valdivia desde Santiago, para estudiar Biología Marina. Su pasión.

Pez del género Icefish, también llamado “Pez hielo”. Un tipo de vertebrado que se caracteriza por su alta resistencia a bajas temperaturas, adaptando incluso su sangre, llegando a ser transparente. Crédito imagen: Danae Paredes Fierro.

La joven científica explica que algunas de las características de los Icefish, en específico de la especie Chaenocephalus aceratus, es que poseen una sangre transparente debido a la falta de hemoglobina, el componente más importante de los glóbulos rojos. Sin embargo, los peces de este tipo poseen una proteína anticongelante que les permite sobrevivir en aguas gélidas. De ahí su importancia científica: “Su corazón es pálido, de tonos blanco y gris, y grande. Es sorprendente…Por lo general los fisiólogos estamos acostumbrados a ver corazones rojos, casi burdeos”, dice.

La bióloga marina recuerda su paso por la base antártica estadounidense Palmer, como una experiencia gratificante y significativa: “Es una estación muy linda, muy completa. Tiene sala de juegos, cine. Existe un trabajo colaborativo, donde todos aportamos con la limpieza del lugar, y fue realmente un privilegio poder haber realizado ciencia en ese punto de la Antártica”, dice. La joven científica continuará trabajando en ciencia antártica junto al Dr. Luis Vargas Chacoff y la investigadora Daniela Nualart, y no descarta volver al continente helado en el marco de nuevos proyectos polares. Un entorno, “privilegiado” para realizar ciencia de excelencia, reflexiona.

El trabajo científico que realizó Danae Paredes fue en el marco de la colaboración del Doctor en Ciencias, académico UACh, e investigador IDEAL y del Instituto Milenio BASE, Luis Vargas-Chacoff con el Programa Antártico de los Estados Unidos de América, USAP (United States Antarctic Program), gestionado por la Oficina de Programas Polares, OPP, de la Fundación Nacional de Ciencias, NSF, (National Science Foundation). Un hito de colaboración científica que permitirá conocer nuevos hallazgos sobre la adaptación de los peces antárticos a entornos extremos.

 

Por: Nadia Politis

Foto principal: Danae Paredes Fierro en base Palmer (EE.UU.) en la Antártica. Crédito imagen: Danae Paredes Fierro

La publicación “TerrANTALife: Lista de datos de biodiversidad de las formas de vida terrestres y de agua dulce conocidas en la Antártica” fue publicado en la prestigiosa revista Biodiversity Data Journal (BDJ), y reúne inventarios de especies eucariotas y procariotas en ecosistemas terrestres y de agua dulce del continente helado. Listados integrados y curados por expertos de España, Sudáfrica y Chile.

Pasto antartico, Deschampsia antarctica, en isla Rey Jorge. Foto Arón Cadíz.

Los inventarios incompletos de especies de la Antártida representan un reto clave para la investigación ecológica exhaustiva y la conservación de la región. Estudios recientes indican que en la mayoría de los casos se carece de los datos necesarios para comprender la dinámica de las poblaciones, tasas de evolución, rangos espaciales, tolerancias fisiológicas e interacciones entre especies. Todos, elementos fundamentales para desentrañar los distintos elementos funcionales de la biodiversidad antártica.

Por ello, con el objetivo de contribuir al fortalecimiento catálogo sólido de la biodiversidad del continente, la publicación “TerrANTALife: Lista de datos de biodiversidad de las formas de vida terrestres y de agua dulce conocidas en la Antártica” (TerrANTALife 1.0 Biodiversity data checklist of known Antarctic terrestrial and freshwater life forms) fue recientemente publicado en la revista Biodiversity Data Journal (BDJ), en un estudio liderado por investigadores del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE (Chile), el Museo Nacional de Ciencias Naturales MNCN-CSIC (España) y de la Universidad de Pretoria, UP (Sudáfrica), en colaboración con centros de investigación internacionales.

El Dr. Luis R. Pertierra, (Instituto Milenio BASE, MNCN) destaca que “aunar un grupo de expertos tan diverso y tan completo ha sido un gran reto, y el resultado altamente satisfactorio, pues podemos decir que tenemos una visión global integrativa muy precisa de todos los componentes de la vida en la Antártica”, subraya. En tanto que el Dr. Joaquín Hortal (MNCN-CSIC) señala que “los inventarios de biodiversidad nos permiten conocer, integrar y aumentar la representatividad sobre todas las formas de vida en la tierra”.

El equipo desarrolló una recopilación y revisión de inventarios de especies eucariotas y procariotas presentes en los ecosistemas terrestres y de agua dulce de la Antártica en una nueva base de datos. Mediante búsquedas en literatura y reanálisis de datos disponibles hasta la fecha. Se armonizaron taxonómicamente las especies antárticas terrestres y de agua dulce, se integraron, y fueron curadas por las y los expertos para crear listas de control exhaustivas de los organismos antárticos.

Pinguino Adelia,_Pygoscelis adeliae, en la Antartica. Foto Nadia Politis.

La Dra. Michelle Greve (UP) destaca el trabajo internacional realizado, y enfatiza que “comprender el funcionamiento de los ecosistemas pasa por identificar todos sus elementos y sus roles a distintas escalas pues todos tienen papel en la conformación de las redes tróficas, el cual se puede ver seriamente afectado por el cambio global”, sostiene. Reflexión que comparte la Dra. Asunción de los Ríos (MNCN-CSIC), quién también destaca que “la diversidad microbiana en la Antártida es muy alta, en comparación con la de otros organismos, y mucho más desconocida de lo que podríamos imaginar”, dice.

Al equipo internacional se integraron los investigadores senior del Instituto Milenio BASE Dr. Steven Chown (UP) y Dr. Peter Convey (British Antarctic Survey, BAS), y la Dra. Juliana Vianna, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, PUC, directora alterna del Centro de Regulación del Genoma (CRG) e investigadora Lili, Centro de Desarrollo Sustentable UC e Instituto Milenio BASE.

La Doctora en Ciencias Biológicas, mención Ecología, destaca el trabajo realizado y enfatiza que “entre la diversidad Antártica encontramos una muy pequeña proporción de vertebrados, compuesta de una veintena de aves (pingüinos y petreles) y mamíferos marinos (fócidos) que usan el territorio para alimentarse y reproducirse. Son pocos, pero altamente carismáticos actuando en muchos casos como los grandes embajadores del continente”, sostiene.

Un continente diverso

Casi 500 especies de animales terrestres habitan en la Antártica. Un territorio aparentemente desértico, pero que encuentra en sus zonas libres de hielo una notable variedad de micro invertebrados nativos, muchos de ellos endémicos (exclusivos), destacándose los casi invisibles tardígrados y rotíferos en las masas de agua, y pequeños nematodos y artrópodos en tierra (ácaros y hexápodos).

La vegetación antártica llega a ser altamente exuberante localmente, con parches verdes en grandes extensiones, pero con un giro, apenas comprende plantas vasculares. Por cambio son los musgos y líquenes los que conforman un microbosque de flora. Incluso en las cumbres más inhóspitas los líquenes colonizan las paredes de roca. En muchos casos los ecosistemas son muy simplificados, pero permiten llevar la vida a extremos ambientales del todo inhabitables para la humanidad.

Doctor en Ecología Luis R. Pertierra. Foto Nadia Politis.

La diversidad de microorganismos es mucho mayor a eucariotas y procariotas. Su alta capacidad adaptativa de vivir en ambientes extremos les permite colonizar los suelos, aguas interiores y hielos antárticos. La Dr. Gilda Varliero (UP) indica que “los microorganismos son un grupo que supone un reto adicional de catalogar, y tradicionalmente son los últimos en ser descritos, de tal forma compilar la diversidad microbiana del continente Antártico representa un hito referencial para otras regiones”.

En conjunto la biodiversidad Antártica comprende cerca de 2000 especies conocidas de eucariotas y procariotas, junto con decenas de miles de microorganismos. Conocerlas y comprenderlas ofrece numerosos servicios a la humanidad, desde los valores puramente científicos (es un laboratorio natural) como los recreativos (turismo y documentación) así como espirituales y pacíficos (siendo un territorio libre de guerras que une a la humanidad), e incluso los potenciales valores farmacológicos a descubrir de su biota.

El equipo internacional, encabezado por el Doctor en Ecología, de la Universidad Autónoma de Madrid, Luis R. Pertierra, enfatiza la contribución de TerrANTALife a la comprensión de la diversidad en el continente blanco, y enfatiza la necesidad de seguir desarrollando investigaciones interdisciplinarias.

Accede a “TerrANTALife 1.0 Biodiversity data checklist of known Antarctic terrestrial and freshwater life forms”, publicado en la revista Biodiversity Data Journal (BDJ) en: https://bdj.pensoft.net/article/106199/

Por: Luis R. Pertierra y Nadia Politis

Foto principal: Costa antártica cercana a mar de Weddell. Por Eduardo Pizarro.