Un nuevo estudio publicado en Marine Policy revela que, en los últimos 10 años, Chile tiene la tasa más alta del mundo en mortalidad de ballenas por choques con embarcaciones.

Un reciente estudio publicado en la revista internacional Marine Policy identifica a Chile como el país con la mayor tasa de mortalidad de ballenas por colisiones con embarcaciones a nivel mundial desde el año 2013. La investigación fue llevada a cabo por un equipo multidisciplinario de 22 expertas y expertos, entre ellos, la académica de la Universidad de Chile (U. Chile) e investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro de Investigación Eutropia, Dra. María José Pérez Álvarez.

El estudio, titulado “Alta tasa de colisiones de barcos con grandes ballenas en aguas de Chile: datos históricos y acciones propuestas para reducir el riesgo”, analizó 52 años (1972-2023) de datos de varamientos de grandes cetáceos en la costa chilena- recopilados por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, SERNAPESCA, además de Universidades, ONGs y agrupaciones de expertos- junto a patrones de tráfico marítimo. Los resultados destacan un aumento en las mortalidades de ballenas por colisiones y su relación con el tráfico marítimo.

Ballena jorobada colisionada en Mejillones, 2020. Crédito: Frederick Toro

Según señala el estudio, de las 226 ballenas varadas registradas en la costa de Chile, el 62% corresponde a casos en donde no se pudo identificar la causa de muerte. En los casos con causa identificables, casi un tercio se atribuyó a colisiones, seguido de un 7% a enmallamientos y un 3% a depredación natural. Esto pone a las colisiones con embarcaciones como la principal causa de muerte no natural en ballenas en Chile.

La ballena fin es la especie más afectada (37% de los casos), seguida por la ballena jorobada (21%), y las ballenas azul y sei (ambas con 11%). Las diferencias entre las especies se podrían explicar por variaciones en la abundancia total de cada una, distinto nivel sobreposición de cada especie con zonas de alto tráfico y potenciales diferencias en su respuesta de evasión a las embarcaciones. Las regiones administrativas con más colisiones fueron Magallanes (21%), Los Lagos (18%), Antofagasta (13%), y Valparaíso y Coquimbo (8% cada una). El análisis espacial realizado en el estudio muestra que los focos de colisiones coinciden con áreas de alimentación identificadas para las distintas especies y con zonas portuarias del país. Esto se debería a que las zonas de importancia para las ballenas, es decir hábitat critico de alimentación, crianza y tránsito, se sobreponen con zonas portuarias y rutas de tráfico marítimo.

“Estas cifras probablemente subestiman la magnitud del problema, ya que muchos cadáveres nunca llegan a varar en nuestras playas y a ser registradas, debido a las dificultades para realizar necropsias en áreas remotas. Todavía la mayoría de los casos de varamiento permanecen inconclusos”, señala el Dr. Frederick Toro, médico veterinario de la ONG Panthalassa, académico de la Universidad Santo Tomás y autor principal del estudio. “Este trabajo pone de manifiesto la urgente necesidad de implementar medidas efectivas para reducir las colisiones, como restricciones de velocidad, rediseño de rutas marítimas y el fortalecimiento de las capacidades de monitoreo y de las respuestas ante varamientos. Así como también, la realización de necropsias que permitan identificar o corroborar las causas de muerte”, agrega.

“He pasado los últimos 20 años investigando a las ballenas con el fin de proteger sus hábitats para que estos animales se puedan recuperar después de la devastadora caza histórica. Hoy no existe la caza directa, pero este estudio nos muestra que seguimos matando a las ballenas porque el océano se ha vuelta un verdadera carretera de alto tránsito para todo el comercio que hacemos”, afirma la Dra. Susannah Buchan, oceanógrafa del Centro de Investigación Oceanográfica del Pacífico Suroriental (COPAS Coastal) y del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), y coautora del estudio, que se especializa en la oceanografía y ecología de zonas de alimentación de ballenas en la costa de Chile. “En Chile vemos más del 50% de las especies de ballenas en el mundo, están en nuestras costas principalmente para alimentarse por las ricas condiciones del agua y la alta cantidad de kril y peces”, resalta.

Dra. María José Pérez- Álvarez, académica de la Facultad de Ciencias de la U. Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro de Investigación Eutropia.

Por su parte, la académica de la U. Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE, Dra. María José Pérez- Álvarez, señala que “los impactantes resultados de este estudio realzan la importancia de sistematizar la recopilación de información sobre la mortalidad de cetáceos por colisiones con embarcaciones, mediante un monitoreo continuo a lo largo de la costa. Esto implica fortalecer la capacidad para identificar las especies afectadas, caracterizar las mortalidades a través de necropsias y, sobre todo, implementar acciones concretas que prevengan estos eventos, reduciendo así esta importante amenaza no natural para las especies”.

En resumen, el equipo de investigación destaca la importancia una colaboración interdisciplinaria que integre el conocimiento científico, las herramientas legales, las capacidades técnicas, las estrategias de manejo y las políticas públicas, como un enfoque clave para proteger a los cetáceos y sus hábitats.

Por: Frederick Toro y Susannah Buchan

Fotografía principal: Ballena jorobada saltando en el Estrecho de Magallanes. Crédito: Juan Capella

En el marco de una pionera colaboración internacional entre Chile y Canadá, un equipo científico del Bird Ecology Lab de la Universidad Austral de Chile y el Instituto Milenio BASE, investiga cómo los zarapitos (Numenius phaeopus y Limosa haemastica) pueden optimizar su balance energético durante sus extraordinarias migraciones entre hemisferios. 

Con recorridos de más de 10.000 km entre Chiloé y EE.UU, un vuelo que se puede extender por más de una semana sin parar, y misterios que aún la ciencia busca esclarecer, las aves playeras migratorias son protagonistas de un estudio internacional que une a Chile y Canadá, con colaboraciones en España, Suecia y EE.UU. Liderado por los académicos Dr. Juan G. Navedo (UACh) y Dr. Chris Guglielmo (Western University) la investigación busca conocer si las aves playeras migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal para poder mantener un alto rendimiento fisiológico durante varios días consecutivos. 

(De izquierda a derecha) Dra. Beverly Chua (Animal Care Systems), Dra. Catherine Ivy (University of Saskatchewan), Dr. Chris Guglielmo (Western University) y Dr. Juan G.Navedo, investigador adjunto del Instituto Milenio BASE, académico de la Universidad Austral de Chile y director del Bird Ecology Lab, en las instalaciones de la Estación Experimental Quempillén de la UACh en Chiloé.

Así, el zarapito común (Numenius phaeopus) y el zarapito de pico recto (Limosa haemastica) son estudiados desde el archipiélago de Chiloé, en la región de Los Lagos, a través de tecnología de última generación: “Este trabajo es clave para entender cómo estas aves enfrentan los desafíos de sus migraciones extremas y generar así conocimiento vital para poder avanzar en la comprensión de los límites fisiológicos del esfuerzo continuado en los animales, con aplicaciones claras en el bienestar humano”, señala el profesor Juan G. Navedo.

Mediante microcirugías se implantan biologgers, un dispositivo que registra automáticamente la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca del ave. Adicionalmente, los zarapitos se equipan con un geologger que se acopla en una anilla en la pata para determinar su ubicación en cualquier parte de su ruta migratoria y las condiciones ambientales que experimentan: “Estos aspectos son muy importantes ya que estas aves migran desde Chiloé hasta Alaska permaneciendo extensos períodos en EE.UU., Canadá, Venezuela, Colombia y Argentina”, subraya el profesor Guglielmo en torno a la relevancia del estudio.

Durante la temporada estival, coincidiendo con las primeras llegadas de las aves migratorias, parte del Bird Ecology Lab integrado por Jorge Ruiz, Valeria Araya, Jonathan Vergara, María Fernanda Sánchez, entre otras/os estudiantes y liderado por el Dr. Juan G. Navedo, investigador del Instituto Milenio BASE y académico de la UACh, realizó monitoreos, capturas e implantación de biologgers y geologgers en zarapitos en Chiloé durante inicios de 2025.

El trabajo en Chiloé contó con la colaboración clave del Dr. Chris Guglielmo, académico de la Western University (Canadá); la Dra. Catherine Ivy, académica de la Universidad de Saskatchewan (Canadá); y la Dra. Beverly Chua, médica veterinaria de Animal Care Systems (EE.UU.)

Estudio de aves extraordinarias

Debido a que los mamíferos y las aves son animales endotermos (que mantienen su temperatura corporal independientemente de la temperatura ambiental), esta investigación busca conocer si algunas especies de aves migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal modulando el funcionamiento orgánico. 

El uso de los dispositivos que permiten registrar la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca de las aves (biologger) así como las condiciones ambientales (geologger) plantea importantes desafíos en torno a su recuperación y obtención de datos. Una espera de un año podrá determinar si al regreso de la temporada de migración, las aves estudiadas retornarán a Chiloé con los dispositivos.

Estudiantes Valeria Araya y María Fernanda Sánchez en una jornada de observación en la costa de la isla grande de Chiloé.

“La experiencia en terreno es clave para conectar los sistemas y especies que estudiamos, desarrollando habilidades técnicas y fortaleciendo el trabajo en equipo bajo condiciones exigentes” comenta Valeria Araya, investigadora doctoral del Bird Ecology Lab y del Instituto Milenio BASE. 

Tanto en Norteamérica como en Chiloé, los zarapitos encuentran condiciones óptimas para su supervivencia y bienestar. Específicamente, tanto el zarapito de pico recto como el zarapito común escogen las costas de Chiloé, ya que sus características permiten que estas aves con grandes requerimientos energéticos se alimenten de invertebrados marinos y descansen adecuadamente durante seis meses cada año, esto es, la mayor parte de su vida. Cuando llega el otoño austral a Chiloé, se sobrealimentan para viajar hasta Alaska y el ártico canadiense donde se reproducen durante el corto verano boreal, que se caracteriza por largos períodos diarios de luz y gran abundancia de insectos.

Las investigaciones se realizan en medio de un contexto de crisis de la biodiversidad, por lo que la conservación de aves playeras se plantea como un importante desafío para las y los científicos. Por ejemplo, el zarapito de pico recto ha sido recientemente incluido en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie “vulnerable”. Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) desarrolló en el año 2023 el “Plan de Conservación para Aves Playeras Migratorias en Chile”, en el cual se caracterizaron sus principales amenazas como la expansión urbana, industria acuícola y energética, contaminación y malas prácticas de actividades recreativas y turísticas en playas y humedales, destacando entre otras los paseos de personas con sus perros sin correa.

 

Geologger y banderola con código individual, en este caso APJ, en un zarapito común, herramientas para identificar y localizar al ave.

Fotografías y texto: Carolina Gajardo/Instituto Milenio BASE

 

El Derecho Antártico, el monitoreo de gripe aviar y el muestreo de biodiversidad marina y terrestre, están presentes esta temporada, a través de los proyectos liderados por investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE. Las labores se centran en el estudio de diversas especies, donde encontramos aves, plantas, insectos, peces, esponjas, equinodermos, moluscos y más.

En Chile, cada año- desde 1946-, el verano austral marca el inicio de las labores científicas en el continente helado. Esta temporada, al menos 30 investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE llegan desde las ciudades de Puerto Williams, Punta Arenas, Puerto Montt, Valdivia, Concepción, Talca y Santiago, para formar parte de la Expedición Científica Antártica (ECA) N° 61 organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH).

Las labores se centran en el estudio de diversas especies, donde encontramos aves, plantas, insectos, peces, esponjas, equinodermos, moluscos y más. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos Soto

Ya sea acampando, buceando en las profundidades del océano Austral, habitando bases científicas y navegando por las gélidas aguas del continente helado, las labores de los equipos de investigación se estarán desarrollando hasta el mes de marzo en las islas Shetland del Sur, ubicadas en la península Antártica. Equipos integrados por profesionales de la Universidad de Chile (UCh), Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), Universidad de Concepción (UdeC), Universidad Católica del Maule (UCM), Universidad Austral de Chile (UACh), Universidad de Magallanes (UMAG) y Universidad Santo Tomás (UST).

“Distribuidos en siete ciudades de Chile, las investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE, llegan hasta la Antártica a desarrollar sus proyectos con foco en la biodiversidad: entender su historia genética y monitorear el impacto de los cambios globales en los ecosistemas que habitan. Este año, en particular, contamos con alta presencia de jóvenes en los equipos de investigación”, señala el director del Instituto Milenio BASE, Dr. Elie Poulin.

Acampando en Isla Nelson, Punta Armonía

Durante casi dos meses, investigadores de Chile, Brasil y Países Bajos, acamparon en Punta Armonía, isla Nelson. Buscando monitorear la presencia de gripe aviar en la zona y, al mismo tiempo, trabajando en el rastreo de pingüinos papúa, pingüinos barbijo y petreles gigantes a través de la instalación de Sistema de Posicionamiento Global (GPS), y en la secuenciación de ADN a través de la extracción de muestras de sangre. 

El equipo liderado por el Dr. Lucas Krüger (INACH- BASE) y conformado por Eduardo Pizarro (BASE- CRG), Gaspar Mejías (BASE), Francine Cezar Bandeira Timm (UFRGS) y Miguel Leonetti Corrêa (UFRGS), estuvo en el campamento hasta la segunda semana de enero.

Navegando en el océano Austral

Las labores de muestreo de todos los equipos de trabajo del Instituto Milenio BASE se llevan a cabo utilizando Elementos de Protección Personal (EPP) adecuados. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos Soto

A bordo del buque Betanzos de la empresa DAP, desde el 3 hasta el 16 de enero, siete investigadoras del Instituto Milenio BASE, recorrieron las islas Shetland del Sur para el desarrollo de sus proyectos: Dra. Fabiola León (PUC- CRG), Claudia Ulloa (PUC), Carolina Márquez (UCh- PUC), Melisa Gañan (UMAG- CHIC), Micaela Conejeros (UdeC), Camila Parra (UACh) y Paula Segovia (UACh). Entre las labores a desarrollar, estuvo el monitoreo de gripe aviar y el muestreo de moluscos, insectos y plantas.

Un viaje de trece días que contó con la cobertura de la Dirección de Comunicaciones del Instituto Milenio BASE, representada por la periodista especializada en ciencia, Constanza Barrientos Soto, y dirigida por la periodista especializada en ciencia, Nadia Politis. Registro del trabajo científico y generación de material de divulgación, fueron las actividades principales. 

Durante el mes de enero, también navega por el océano Austral el nuevo Buque Rompehielos “Almirante Viel” de la Armada de Chile. Viaje inaugural que cuenta con la participación del investigador principal del Instituto Milenio BASE, también académico de la Facultad de Derecho de la UCh y Director del Programa de Estudios Antárticos (U-Antártica), Dr. Luis Valentín Ferrada. 

Así también, la embarcación de exploración y apoyo científico de INACH “RS Karpuj” se suma a la expedición y concentra el trabajo con insectos invasores presentes en el continente helado. Labores enmarcadas en el Observatorio de Biodiversidad Terrestre del Instituto Milenio BASE, lideradas por el Dr. Hugo Benítez (UCM- CHIC), y a las que se unen Katherine Chávez (BASE-CHIC), Jordan Hernández (BASE- CHIC) y Franco Cruz (BASE).

En tanto que la investigadora UCh, Nayla Serey, y el investigador INACH-UMAG, Francisco Santa Cruz, se encuentran recorriendo la península Antártica a bordo del buque Oceanográfico Polar, BAP Carrasco de Perú, en el marco de una colaboración internacional entre las cancillerías chilena y peruana. Las investigaciones están vinculadas al monitoreo acústico de kril en torno a Isla Nelson y bahía Fildes y la  evaluación del impacto de contaminantes emergentes sobre su salud y fisiología.

Habitando la base científica Profesor Julio Escudero  

En cada ECA organizada por INACH, equipos científicos de todo Chile y el mundo pasan por la Base Profesor Julio Escudero, ubicada en la isla Rey Jorge de la península Antártica. Este año, desde Punta Arenas, llega la Dra. Karin Gérard (BASE-CHIC- CIGA UMAG) a liderar el trabajo del Observatorio de Biodiversidad Marina del Instituto Milenio BASE, junto a los investigadores franceses Cyril Gallut y Morgane Durand (Museo Nacional de Historia Natural de París).

Las denominadas “especies poco carismáticas” o “biodiversidad poco percibida” son las protagonistas de la mayoría de investigaciones realizadas por los equipos del Instituto Milenio BASE. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos Soto

Por otro lado, desde Puerto Montt, Valdivia y Santiago, viajan hasta el continente helado investigadoras e investigadores dedicados al estudio de equinodermos, moluscos, esponjas, crustáceos y peces. De la UACh, Dr. Kurt Paschke, Daniela Nuaralrt, Dra. Julia Saravia; de la UST, la Dra. Valentina Bernal; y de la UChile, Mélanie Delleuze, Magdalena Osorio y Constanza Soto. 

Además, destaca la presencia del investigador principal del Instituto Milenio BASE, también investigador del INACH y presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), Dr. César Cárdenas, quien se estará desempeñando como jefe de base.

En resumen, la participación del Instituto Milenio BASE en la ECA N° 61 reafirma el compromiso con el estudio y protección del continente helado. Con más de diez  proyectos en curso, liderados por equipos diversos y multidisciplinarios, estas iniciativas no solo contribuyen al avance del conocimiento sobre biodiversidad, cambio climático y derecho antártico, sino que también destacan la colaboración internacional y el rol clave de jóvenes investigadoras e investigadores en la exploración del entorno más extremo del planeta.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Fotografía principal: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos Soto

La alianza entre ambas instituciones busca fomentar la investigación, educación, conservación y difusión de la biodiversidad en las zonas antártica y subantártica, junto con desarrollar proyectos en conjunto en materia de expediciones polares y comunicación científica.

Explorar para comprender y proteger, es el lema de Fundación Antártica21 que, a través de actividades educativas, culturales, y científicas busca promover el patrimonio antártico de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Visión que, mediante la firma de un convenio de colaboración con el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE, busca fortalecer a través del desarrollo de actividades científicas, educativas y comunicacionales.

“El Cambio Climático es una realidad, y poder contribuir a la obtención de nuevos datos científicos a través de la colaboración con Fundación Antártica21 y el acceso a expediciones antárticas, es una noticia que desde el Instituto Milenio BASE nos llena de orgullo. Esperamos poder fortalecer el desarrollo de más y mejor investigación de frontera a través de nuestras líneas de investigación vinculadas a la Ciencia para la toma de decisiones, la gobernanza antártica, respuestas fisiológicas al cambio climático y el desarrollo de observatorios del estadio de la biodiversidad antártica y subantártica”, señala el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE.

Foto: Fundación Antártica21

“Somos personas con un fuerte compromiso antártico y buscamos ser reconocidos regional y globalmente por nuestro aporte en la difusión del conocimiento científico y del patrimonio natural y cultural antártico, de ahí nuestro compromiso con el trabajo colaborativo. Celebramos este acuerdo con un centro de excelencia ANID como es el Instituto Milenio BASE, y esperamos prontamente poder concretar proyectos en conjunto”, subraya el Dr. Edgardo Vega Artigues, director ejecutivo de Fundación Antártica21.

“La asociatividad y colaboración es parte de nuestro sello institucional. Somos un centro de investigación con presencia en cinco regiones de Chile, e integrado por una comunidad de más de 100 investigadoras e investigadores, por lo que esta nueva colaboración con Fundación Antártica21 permitirá realizar un intercambio de conocimiento tanto en el área de las Ciencias Biológicas, como las Ciencias Sociales, y sumando a la Comunicación de la Ciencia y la Educación como ejes transversales”, señala la Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE.

El convenio de colaboración contempla la realización de expediciones científicas en zonas antárticas y subantárticas, así como la realización de alianzas en materia de comunicación y difusión de resultados de investigación, incluyendo la producción de material divulgativo en formatos impresos, audiovisuales y digitales.

Desarrollo de Ciencia, Educación e Identidad

Jóvenes jugando Ilan en torneo realizado en Punta Arenas. Foto: Fundación Antártica21

Desde Punta Arenas, la Fundación Antártica21 busca contribuir al desarrollo de un entorno social y cultural con identidad antártica. A través de sus cinco áreas prioritarias (educación, cultura, conocimiento, conservación y cooperación) busca vincular diferentes actores para fortalecer el desarrollo antártico, y mediante la Ciencia cuidar el entorno natural y cultural para la toma de decisiones.

Durante 2024, Fundación Antártica21 ha desarrollado el proyecto “ILAN: Explorando la vida Antártica”, un juego de cartas que sumergir a las y los jugadores en una expedición científica al continente antártico. El objetivo principal es acumular 40 Puntos de Victoria (PV) a través de las interacciones entre las cartas de Biodiversidad y Factores, que representan las especies y los elementos que influyen en el entorno.

Desarrollado con la empresa Within Play, el Torneo Nacional Ilan 2024 se está desarrollando en todo Chile para todas las personas desde los 10 años. Mediante la competencia en una de las siete sedes a lo largo del país, el ganador o ganadora de cada sede se enfrentará en la Gran Final en Santiago, el 30 de noviembre de 2024. El premio para quien se lleve la victoria será un inolvidable Crucero de Exploración Antártica para dos personas realizado con la empresa de turismo Antarctica21.

Más información en https://torneos.withinplaygames.com/ilan

 

 

Por: Paolo Stipo Antiao

Fotografía principal: Constanza Barrientos/ I. Milenio BASE

Edición: Nadia Politis

Una investigación liderada por la Doctora en Ecología y Biología Evolutiva, Claudia Maturana, investigadora postdoctoral del Instituto Milenio BASE y Centro CHIC, y miembro de APECS Chile.

Analizando su diversidad genética, estructura y procesos poblacionales, un reciente estudio publicado en el número especial del Instituto Milenio BASE en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, explora la diversificación espacial que ha tenido el mosquito alado antártico, Parochlus steinenii, a largo del tiempo. Equipo científico integrado por investigadoras e investigadores de Chile y Reino Unido

Dra. Claudia Maturana en las cercanías de mar de Weddell, Antártica. Foto: Claudia Maturana

P. steinenii es el único insecto con alas nativo de la Antártica, lo podemos encontrar desde Nahuel Huapi hasta Cabo de Hornos, en las islas Georgias del Sur (territorio Subantártico) y en las islas Shetland del Sur (Antártica). Puede llegar a medir hasta cinco milímetros y es considerado “Centinela del Cambio Climático”, debido a su alta sensibilidad frente a las variaciones de temperatura.

La fauna continental- terrestre y agua dulce- de la Antártica se compone de un número bastante limitado de especies, en particular podemos encontrar insectos, pequeños crustáceos y otros microorganismos. Durante largos períodos de aislamiento, estos organismos han desarrollado diversos grados de tolerancia a tensiones ambientales multifactoriales. Previas investigaciones destacan la persistencia in-situ de gran parte de la fauna terrestre actual de la Antártica, con estimaciones que abarcan desde cientos de miles hasta millones de años. P. steinenii, comúnmente conocido como mosquito alado antártico, destaca como una de las dos únicas especies de insectos nativas de la Antártica.

La investigación recientemente publicada, “Ancient diversification in extreme environments: Exploring the historical biogeography of the Antarctic winged midge Parochlus steinenii (Diptera: Chironomidae)”, busca entender cómo ha evolucionado el mosquito antártico en un entorno extremo como el Continente Blanco. A través del análisis de su diversidad genética y la estructura de sus poblaciones en diferentes regiones, los investigadores analizan cómo estos factores han influido en su adaptación y supervivencia a lo largo del tiempo.

Empleando marcadores genéticos mitocondriales y nucleares, se realizaron análisis filogeográficos y demográficos de 151 individuos de P. steinenii obtenidos en la Reserva de Cabo de Hornos, South Georgia y Antártica.

Dra. Tamara Contador buscando P. Steinenii en Islas Georgias del Sur. Foto: Tamara Contador

Según respalda el equipo científico, la diversificación de P. steinenii habría ocurrido durante el Pleistoceno medio- hace alrededor de 1,46 millones de años-, una época geológica de nuestro planeta caracterizada por la ocurrencia de una serie de glaciaciones intercaladas con épocas un poco más cálidas. En la época del Pleistoceno los continentes ya se encontraban en su posición actual y, para el final de ella, los humanos ya se habían expandido por todo el planeta.

“Con base en los patrones filogeográficos y demográficos contrastantes entre el sur de Sudamérica y la Antártica, proponemos que P. steinenii es una especie polar adaptada al frío que actualmente se encuentra refugiada en las altas montañas del sur de la Patagonia. La fuerte estructura genética y filogeográfica, así como el momento de la divergencia, concuerdan con los patrones informados en otros invertebrados que cohabitan con Parochlus”, señala la Doctora en Ecología y Biología Evolutiva, Claudia Maturana, también investigadora del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC).

“Comprender la conectividad pasada y presente entre las poblaciones del mosquito alado antártico puede proporcionar información valiosa sobre cuán resiliente o receptiva puede ser la especie frente al cambio climático en curso”, indica la también miembro de APECS Chile. “Esta investigación aporta nuevos conocimientos sobre la biogeografía histórica y la evolución de Parochlus steinenii en la Antártica, contribuyendo al entendimiento de la biodiversidad en ambientes extremos y su adaptación a condiciones adversas a lo largo del tiempo”, agrega.

Dra. Claudia Maturana junto al Dr. Peter Convey- colaborador del British Antarctic Survey (BAS)- en las cercanías del mar de Weddell, Antártica. Foto: Claudia Maturana

Un equipo integrado por investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE, Centro CHIC, Laboratorio Wankara de la Universidad de Magallanes (UMAG) en Puerto Williams, Universidad de Cambridge, Britsh Antarctic Survey (BAS), Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile (UCh), Universidad Austral de Chile (UACh), Universidad del Biobío, Centro IDEAL, Universidad de Barcelona y Universidad de Johannesburg: Tamara Contador, Felipe L. Simões, Moisés A. Valladares, Paula Vidal, Melisa Gañán, Claudio González-Wevar, Elie Poulin, Chester J. Sands y Peter Convey.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto principal: Gonzalo Arriagada

Equipo científico del Instituto Antártico Chileno (INACH), que integra al investigador principal del Instituto Milenio BASE, Dr. César Cárdenas, desarrolló una investigación que revela la aparición de microplásticos en almeja antártica.

Un artículo científico ha revelado el hallazgo de microplásticos y microfibras en la almeja antártica (Laternula elliptica), subrayando la necesidad de estudiar medidas para mitigar el impacto ambiental y proteger a las especies marinas vulnerables a los efectos de la contaminación.

Este estudio, en el que participaron investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH), demostró que el 100 % de los individuos examinados mostraron presencia de microfibras y más del 90 % presentaron microfragmentos, siendo celulosa y plástico la mayoría de estos.

Por otra parte, los principales polímeros que constituyen las microfibras y microfragmentos de plástico fueron el tereftalato de polietileno y el acrílico, asemejándose a otros estudios realizados en peces que habitan aguas de la isla Rey Jorge, según menciona el Dr. Rodolfo Rondón, uno de los autores del artículo.

“Estas nuevas evidencias de estudios realizados en la bahía Fildes han demostrado que es afectada por actividades antropogénicas, ya sea el lavado de ropa y los efluentes resultantes, como por el transporte atmosférico y oceánico de microplásticos”, detalla Rondón.

Almeja antártica (Laternula elliptica). Créditos: I. Garrido

La investigación sostiene que la composición de las fibras y fragmentos fueron 22 % de plásticos y 58 % de celulosa de origen antropogénico, que es igualmente nocivo, lo que indica que esta almeja está ingiriendo material humano que no debería. Por ello se resalta la importancia de seguir realizando estudios de este tipo para detectar los efectos de los contaminantes en la almeja antártica como especie filtradora, así como para identificar situaciones similares en otras poblaciones de almejas o en otras especies marinas.

Rondón recalca que este estudio hace hincapié en la necesidad de tomar medidas para mitigar el impacto ambiental de la actividad humana en la Antártica y las consecuencias de la contaminación a nivel global.

En el artículo “Detección de plástico, microfragmentos celulósicos y microfibras en Laternula elliptica de isla Rey Jorge” participaron los investigadores del INACH, Marcelo González, Rodolfo Rondón, César Cárdenas (con filiación también al Instituto Milenio BASE) y Luis Caro; Carmen Rotunno de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Mariett Torres y Karla Pozo de la Universidad San Sebastián; Simón Morley y Jessica Hurley del British Antarctic Survey y Cristóbal Galbán de la Universidad Mayor.

Por: INACH

Imagen principal: Una de las microfibras encontradas en las almejas estudiadas.

Generar mecanismos de integración y apoyo mutuo relativos a estándares y protocolos requeridos para la recolección, registro y preservación de material biológico -de valor científico y patrimonial- es parte de la colaboración que también contempla impulsar iniciativas de Divulgación Científica entre ambas partes.

Colaboración en materia de investigación científica, manejo y conservación de colecciones biológicas, y Comunicación del Conocimiento son parte del nuevo acuerdo de colaboración realizado entre el Museo Nacional de Historia Natural de Chile (MNHN), encabezado por el Dr. Mario Castro Domínguez, y el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) dirigido por el Dr. Elie Poulin.

La colaboración, señalan las autoridades, busca congregar fuerzas. Por una parte, busca que la cooperación entre ambas instituciones genere mecanismos de integración y apoyo mutuo relativo a estándares y protocolos para la recolección, registro, y preservación de material biológico. Mientras que, por otro lado, buscará resguardar el acceso y conservación de las muestras científicas a perpetuidad, lo que considera desarrollar una labor bajos rigurosos estándares internacionales.

“Esta colaboración entregará importantes herramientas a ambas instituciones para el desarrollo de más y mejor Ciencia”, señala el académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE, Dr. Elie Poulin. Labor que estrechará la colaboración entre el Área de Zoología de Invertebrados del MNHN y los equipos de investigación del Instituto Milenio BASE ubicados en las ciudades de Puerto Williams, Punta Arenas, Puerto Montt, Valdivia, Concepción, Talca y Santiago.

Las colaboraciones entre la Dra. Angie Díaz (UdeC/BASE) y la M. Cs. Andrea Martínez (MNHN/BASE) se llevan realizando desde el año 2017. Foto: Nadia Politis

Andrea Martínez Salinas, jefa del Área de Zoología de Invertebrados del MNHN e investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE, destaca la consolidación de una colaboración científica institucional, que -desde la Ciencia- se lleva realizando desde el año 2017 con la Dra. Angie Díaz Lorca, académica de la Universidad de Concepción (UdeC):  “Este es un hito importante para el estudio de especies antárticas y también una valiosa oportunidad para incrementar el patrimonio natural de nuestro país resguardado en las colecciones que custodiamos. Llevamos años trabajando con la Dra. Angie Díaz en materia de equinodermos y aún queda mucho por investigar y describir”, señala.

De este modo, se busca incrementar los registros de colecciones de muestras biológicas, junto con poner a disposición de la comunidad científica información espacial y temporal detallada, junto con fortalecer protocolos para el manejo de información asociada a especímenes colectados en actividades de investigación y expediciones en terreno.

Finalmente, se buscará desarrollar actividades que fomenten la investigación, conservación, y difusión de la biodiversidad en territorios antárticos y subantárticos, a través del Área de Zoología de Invertebrados del MNHN, para así resguardar colecciones biológicas de invertebrados de Chile -exceptuando artrópodos terrestres- sumado al desarrollo de iniciativas de Divulgación Científica que puedan acercar el conocimiento a la ciudadanía.

Colecciones biológicas: reservorios de biodiversidad

 El trabajo colaborativo entre el Instituto Milenio BASE y el Museo Nacional de Historia Natural de Chile (MNHN), a través de los equipos de investigación liderados por el Dr. Elie Poulin (UCh), la M. Cs. Andrea Martínez (MNHN) y la Dra. Angie Díaz (UdeC), busca impulsar una colaboración con una mirada integrativa desde la taxonomía, la genética, y considerando las colecciones biológicas como importantes reservorios de biodiversidad: “Representan un momento de la historia, siendo irrepetibles e irremplazables”, advierte Catalina Merino, Administradora de Colecciones de Zoología de Invertebrados del MNHN.

Investigadoras Andrea Martínez (MNHN/BASE), Catalina Merino (MNHN) y Catalina Marín (BASE) en el Área de Colecciones de Zoología de Invertebrados del MNHN. Foto: Nadia Politis.

Desde Santiago y Concepción, Catalina Merino y Catalina Marín, Data Manager del Instituto Milenio BASE, intercambian experiencias en materia de colecciones, protocolos de recolección y manejo de datos. Herramientas fundamentales que permiten resguardar el valor intrínseco de ejemplares recolectados en exhaustivas campañas científicas, o prolongadas actividades en terreno, muchas de ellas desarrolladas en zonas submareales, producto de la realización de buceo científico.

El valor de “resguardar la historia biológica”, señala Andrea Martínez, busca poner en valor nuevos mecanismos para desarrollar la investigación y generar un equilibrio osmótico: “Mediante un balance entre el conservante y el ejemplar”, dice. De este modo, “a partir de un trabajo taxonómico integrativo, que permita generar nuevo conocimiento a partir de la combinación de herramientas disponibles, se buscará impulsar nuevos estudios moleculares que permitan analizar la información genética con miras a dilucidar relaciones evolutivas que escapan del estudio morfológico por sí solo”, reflexiona.

A futuro, los equipos buscarán trabajar en iniciativas de repatriación de muestras a través de registros digitales, estrechar vínculos con otros países en materia de conservación, fortalecer el desarrollo de pasantías y capacitaciones, junto con generar nuevas instancias de comunicación de datos de investigación.

 

Por: Nicolás Gómez y Nadia Politis

Fotografía principal: Dr. Elie Poulin y M. Cs. Andrea Martínez. Por Instituto Milenio BASE / Nadia Politis

El material de divulgación destaca a cinco familias de peces que representan más del 70 % de los que habitan el océano Austral.

Este miércoles el Instituto Antártico Chileno (INACH), en colaboración con el Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) y el Centro Fondap IDEAL, presentó una nueva lámina educativa sobre peces antárticos, un recurso educativo diseñado especialmente para enriquecer la comprensión del ecosistema polar entre estudiantes de educación media.

Jessica Paredes, encargada de educación INACH, presentando la lámina de peces en Punta Arenas. Foto: INACH

La lámina brinda información valiosa sobre la gran diversidad de peces del océano Austral. Según el último Censo de la Vida Marina, este ecosistema es uno de los más diversos del mundo con más de 17.000 especies identificadas, de las cuales 374 corresponden a peces, siendo el suborden Notothenioidei o nototénidos los más predominantes en esta región. Estos peces, altamente adaptados a las condiciones polares, son cruciales en la trama trófica polar al conectar la micro y macrofauna.

Para destacar esta publicación se realizaron actividades de manera simultánea en Punta Arenas y Valdivia. En la primera de estas ciudades, se desarrolló el taller “Descubriendo a los peces antárticos” con los estudiantes del Colegio Juan Bautista Contardi, mientras que en la capital de la región de Los Ríos se efectuó el taller “¿Cómo sobreviven los peces bajo el hielo antártico” en el Colegio Master College.

La actividad de Valdivia estuvo a cargo de la Dra. Julia Saravia y la Dra. Valentina Bernal, investigadoras del Instituto Milenio BASE y del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y subantártica (LAGEMAS) de la Universidad Austral de Chile (UACh). Ellas compartieron conocimientos sobre los peces antárticos y realizaron actividades interactivas junto a los estudiantes. Ambas investigadoras trabajaron junto al equipo de INACH como contraparte científica de la lámina de peces.

Julia Saravia, con estudiantes de la Escuela Master College en la presentación de la lámina de peces en Valdivia. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Constanza Jiménez, bióloga marina del área de Educación Antártica del INACH y principal gestora de esta lámina educativa, considera que esta iniciativa representa una oportunidad para las comunidades escolares para aprender sobre estas asombrosas especies. “Este material educativo marca un hito al ser el primero lanzado por INACH en este año escolar y es un paso más hacia la sensibilización y el conocimiento de la riqueza natural de la Antártica”, expresó. Jiménez agradeció la colaboración brindada por distintas instituciones y profesionales para que este contenido pudiera salir a la luz.

“Estos peces poseen características únicas que son consecuencia de millones de años de evolución en las condiciones frías y estables del océano Austral. Todos ellos poseen proteínas anticongelantes, algunos carecen de hemoglobina en su sangre y otros exhiben patrones de conducta muy interesantes de estudiar. Son adaptaciones que nos permiten no solo entender su evolución y su vulnerabilidad, sino que también nos ayudan a comparar con otros grupos de especies”, señala la Dra. Julia Saravia, quien también es investigadora del Centro IDEAL y miembro de Apecs Chile.

Valentina Bernal, con estudiante de la Escuela Master College en la presentación de la lámina de peces en Valdivia. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Por su parte, la Dra. Valentina Bernal, también miembro de Apecs Chile, agrega que “es importante estudiarlos porque están tan adaptados a vivir en Antártica, un ambiente frío y aislado, que son susceptibles a los cambios ambientales. Son más frágiles a aumentos de temperatura y efectos del cambio climático y por eso es importante saber cómo es que estas adaptaciones, que alguna vez fue una ventaja para su diversificación y desarrollo, hoy pueden ser una desventaja”.

 

Este recurso educativo se encuentra disponible de forma gratuita en el sitio web de INACH www.inach.cl, sección Publicaciones. Descarga la lámina aquí.

Entre los 37 investigadores de 18 países involucrados en la redacción de este informe, figura el Dr. Roy Mackenzie, académico de la Universidad de Magallanes (UMAG) e investigador adscrito del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), como único representante latinoamericano en el panel de expertos de los efectos ambientales del Protocolo de Montreal.

El reporte de actualización anual del Panel de Evaluación de Efectos Ambientales (EEAP) revela el impacto de la radiación ultravioleta (UV) en la formación de micro-plásticos. Aunque aún no se establecen claramente los riesgos potenciales de este tipo de contaminante, los expertos señalan que, dada su enorme variabilidad química, pequeño tamaño y estar presentes en todos los ecosistemas, pueden tener efectos nocivos para el medio ambiente y la salud.

En el documento, se indica que la producción mundial de plástico fue estimada en 391 millones de toneladas métricas en el año 2021. Una fracción sustancial es generada a partir de productos de consumo. En la mayoría de los países se desconoce el destino de estos desechos, pero se señala que estos se degradan gradualmente formando partículas más pequeñas.

Dr. Roy Mackenzie. Foto: I. Milenio BASE

“Estos componentes podrían interferir en la absorción de nutrientes y/o en el desarrollo y distribución natural de ciertos organismos”, señala el Dr. Roy Mackenzie, investigador del Instituto Milenio BASE, CHIC y co-autor de la investigación. “Por ejemplo aquellos animales con el estomago lleno de plasticos y microplasticos, que pierden la capacidad de alimentarse y, cuando lo hacen, es muy dificultoso y por ende con poco exito nutritivo”, agrega.

 

Radiación UV en los plásticos

El informe explica que la radiación UV proporciona energía que rompe los enlaces químicos dentro del plástico, sometiéndolo a procesos de descomposición y degradación, conocidos como “meteorización” (en inglés weathering), produciendo micro-plásticos y nano-plásticos. El polietileno y el polipropileno son los tipos de plásticos más comunes. El primero se encuentra, principalmente, en forma de botellas y bolsas plásticas; y el segundo en forma de films plásticos, tapas de botellas y envoltorios de medicamentos.

Uno de estos procesos es la “fotooxidación” (photo-oxidation), donde la radiación aporta energía que rompe los enlaces químicos del plástico, haciéndolo propenso a reaccionar químicamente con el aire, uniéndose a él y formando pequeñas partículas. También la radiación UV produce alteraciones en las propiedades del plástico, haciéndolos más débiles y quebradizos. Es decir, el plástico se vuelve más susceptible a fragmentarse en partículas cada vez más pequeñas.

Dr. Roy Mackenzie y Dra. Julieta Orlando en turbera de isla Navarino. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

Los expertos señalan que, si bien aún se desconocen los detalles exactos de dicha fragmentación, es innegable que los micro-plásticos son omnipresentes en los suelos, aire y agua de nuestro medio ambiente; y una vez liberados en él, son ingeridos por organismos que van desde microorganismos hasta humanos. Indican que se han encontrado rastros de micro- plásticos en la sangre humana, el tejido placentario, en la orina y hasta en el músculo cardíaco.

Proyección del estudio

Este informe es uno de los varios publicados por el EEAP, perteneciente al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y encargado de informar a las partes en el Protocolo de Montreal sobre las interacciones entre el agotamiento de la capa de ozono, la radiación ultravioleta y la interacción con el cambio climático. Puedes visitar el artículo publicado aquí. También, el listado de informes, desde la primera reunión del panel en 1989 hasta la actualización 2023, se pueden descargar en la página web de UNEP-EEAP.

Además de estos reportes realizados una vez al año por el EEAP, cada cuatro años, se publica un informe cuadrienal más extenso que aborda todos los temas e informes anuales que contengan estudios sobre la radiación UV. El ultimo reporte cuadrienal fue publicado en un volumen especial de ocho secciones, puedes ver todas las secciones publicadas aquí. En dicho informe, el Dr. Mackenzie participó como coautor en la sección sobre el efecto de la radiación UV sobre los ecosistemas terrestres. Revisar aquí.

Este año, el Dr. Roy Mackenzie, junto con la investigadora del Instituto Mileno BASE y el CHIC, Brenda Riquelme y el investigador del Laboratorio de Investigaciones Ambientales de la UMAG, Felix Zamorano, tradujeron al español el documento de divulgación “Preguntas & Respuestas de la radiación UV, el Ozono y el cambio climático”, en donde se explican aspectos esenciales sobre la radiación UV y algunos de sus efectos nocivos sobre la biodiversidad y los humanos. Revisar aquí.

Mediante estas investigaciones se espera comprender de qué manera interactúa el agujero de ozono antártico con el cambio climático global, y su efecto en la radiación UV que impacta en organismos antárticos y subantárticos. “Existen dos situaciones, una es el adelgazamiento de la capa de ozono, que es un fenómeno global y que se ha estado recuperando el último tiempo; y la otra es el agujero de ozono antártico, que también se ha ido recuperando pero que en los últimos años se ha visto muy errático”, explica el Dr. Roy Mackenzie.

A mediados de septiembre, en Finlandia, se realizará la reunión anual previa al próximo informe cuadrienal (2026) organizada por el Secretariado de Ozono de las Naciones Unidas, en que se discutirán y revisarán las últimas investigaciones relacionadas con el impacto de la radiación UV sobre los ecosistemas debido al adelgazamiento de la capa de ozono, para informar a las Partes en el Protocolo de Montreal.

Por: Nicolás Gómez

Foto principal: UNEP-EEAP

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Cómo citar el informe de actualización 2023 y el artículo científico:

United Nations Environment Programme (UNEP), Plastics in the environment in the context of UV radiation, climate change and the Montreal Protocol. 2023 Assessment Update of the UNEP Environmental Effects Assessment Panel, UNEP: Nairobi, 2023. https://ozone.unep.org/sites/default/files/documents/EEAP-Update-2023UNEP-19Dec23.pdf 

Jansen MAK, Andrady AL, Bornman JF, Aucamp PJ, Bais AF, Banaszak AT, Barnes PW, Bernhard GH, Bruckman LS, Busquets R, Häder DP, Hanson ML, Heikkilä AM, Hylander S, Lucas RM, Mackenzie R, Madronich S, Neale PJ, Neale RE, Olsen CM, Ossola R, Pandey KK, Petropavlovskikh I, Revell LE, Robinson SA,  Robson TM, Rose KC, Solomon KR, Sulbæk Andersen M, Sulzberger B, Wallington TJ, Wang Q-W, Wängberg S-A, White CC, Young AR, Zepp RG & Zhu L. (2024) Plastics in the environment in the context of UV radiation, climate change and the Montreal Protocol: UNEP Environmental Effects Assessment Panel, Update 2023. Photochem Photobiol Sci . https://doi.org/10.1007/s43630-024-00552-3

Cómo citar el informe cuadrienal 2022 y el artículo científico:

United Nations Environment Programme (UNEP) (2022). Environmental Effects and Interactions of Stratospheric Ozone Depletion, UV Radiation, and Climate Change. Assessment Report. Quadrennial Environmental Effects Assessment Panel (EEAP), United Nations Environment Programme (UNEP) 390 pp. Nairobi. https://ozone.unep.org/system/files/documents/EEAP-2022-Assessment-Report-May2023.pdf

Barnes PW, Robson TM, Zepp RG, Bornman JF, Jansen MAK, Ossola R, Wang Q-W, Robinson SA, Foereid B, Klekociuk AR, Martinez-Abaigar J, Hou J-H, Mackenzie R, Paul ND (2023) Interactive effects of changes in UV radiation and climate on terrestrial ecosystems, biogeochemical cycles, and feedbacks to the climate system. Photochemical & Photobiological Sciences. 22, 1049–1091. https://doi.org/10.1007/s43630-023-00376-7

Cómo citar el documento de Preguntas & Respuestas sobre la radiación UV, el ozono y el medio ambiente:

Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP), Preguntas y Respuestas acerca de los Efectos de la Disminución del Ozono, la Radiación Ultravioleta y el Clima en los humanos y el Medio Ambiente. Suplemento del Reporte de Evaluación 2022 del Panel de Evaluación de los Efectos en el Medio Ambiente de las Naciones Unidas, UNEP; 25pp. UNEP: Nairobi, 2023. https://ozone.unep.org/sites/default/files/documents/EEAP-assessment-report-2022-QA-SP.pdf

La Dra. Tamara Contador, académica de la Universidad de Magallanes e investigadora del Instituto Milenio BASE, Centro CHIC e INVASAL, representará a Chile en la prestigiosa Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES). El comité se reunirá del 7 al 11 de abril en Mónaco para identificar líneas base de trabajo en materia de conservación y biodiversidad.

Puerto Williams, 01 abril 2024.- Más de 40 representantes de países como Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, Japón, China, Estados Unidos, México y Colombia, integrarán el panel de expertas y expertos de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, conocida como IPBES por sus siglas en inglés. Chile tendrá una única representación a través de la Doctora en Ecología de Agua Dulce y Ética Ambiental, Tamara Contador Mejías, quien compartirá su experiencia científica en la ecorregión subantártica de Magallanes y la Antártica Chilena, desde la conservación biocultural de los ecosistemas subantárticos.

“Es muy importante participar en el IPBES, porque hay regiones muy remotas, como la ecorregión subantártica de Magallanes, o los ecosistemas de agua dulce, que, si bien han sido abordados en los informes anteriores, no se han considerado sus características específicas”, señala la Dra. Tamara Contador, investigadora principal del Instituto Milenio BASE, y el Centro CHIC. “Aportar con conocimiento sobre estas zonas menos conocidas, es fundamental ya que requieren de conservación, políticas públicas y de una mirada de largo plazo para contribuir a la conservación biocultural de Chile”, señala la también académica de la Universidad de Magallanes (UMAG).

Dra. Tamara Contador en laboratorios conjuntos del Centro CHIC e Instituto Milenio BASE en Puerto Williams. Créditos: Nadia Politis

El trabajo que realizará el comité de expertas y expertos del IPBES, buscará sentar las bases que permitan una evaluación y monitoreo mundial del avance y estado de los ecosistemas globales. El IPBES, conocido también como el “IPCC de la Biodiversidad”, en referencia al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change) es una instancia intergubernamental independiente, con más de 130 países miembros, que busca entregar información basada en evidencia a tomadores de decisiones y equipos desarrolladores de políticas públicas.

Con más de una década, desarrollando investigación científica desde la ciudad de Puerto Williams, y el Parque Etnobotánico Omora, la Dra. Tamara Contador Mejías ha estudiado la biodiversidad en isla Navarino con énfasis en comunidades de insectos y la detección de cambios a nivel de distribución geográfica, vinculados al cambio climático. Ha integrado Expediciones Científicas Antárticas (ECA) del Instituto Antártico Chileno (INACH) y ha sido reconocida por instituciones como el Servicio Nacional de la Mujer, SERNAMEG (“Mujer Pionera 2019”) y Marca Chile (“Chilenas que luchan contra el cambio climático 2022”) por su contribución al estudio e impactos del cambio climático.

En la actualidad, la académica UMAG desarrolla investigación de frontera desde los centros de excelencia Núcleo de Salmónidos Invasores Australes (INVASAL) Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios del Cambio Climático Global y Conservación Biocultural (CHIC) e Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE).

El Segundo Informe Global del IPBES, se desarrollará durante todo el 2024, reuniendo experticas en materia de Ecología/Interacciones e interrelaciones entre especies; Ecosistemas de agua dulce; Ética y filosofía medioambientales. Más información en https://www.ipbes.net/second-global-assessment/scoping-experts

 

Por: Nadia Politis

Fotografía principal: Dra. Tamara Contador tomando muestras en la Antártica. Créditos: Gonzalo Arriagada