Más de 100 personas participaron en la segunda sesión de Encuentros SBAP, donde la bióloga marina y doctora en Ciencias María José Pérez Álvarez abordó cómo las herramientas genéticas y el trabajo interdisciplinario están ampliando el conocimiento sobre poblaciones, varamientos, amenazas y estrategias de conservación de cetáceos en Chile.

La genética se ha convertido en una herramienta cada vez más decisiva para comprender mejor a los cetáceos y fortalecer su conservación en Chile. Ese fue el principal mensaje de la segunda sesión de Encuentros SBAP, realizada el viernes 27 de marzo e impulsada por el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. La instancia reunió a más de 100 personas, entre asistentes presenciales en el auditorio institucional, y funcionarias, funcionarios y ciudadanía conectados en línea desde todo del país.

Más de 100 personas participaron en la charla dictada por la Dra. María José Pérez Álvarez. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

La charla “Herramientas genéticas y esfuerzos interdisciplinarios para la conservación de cetáceos en Chile” estuvo a cargo de María José Pérez Álvarez, bióloga marina, doctora en Ciencias y especialista en genética para la conservación de mamíferos marinos en Chile, con foco en cetáceos. Actualmente, María José es académica de la Universidad de Chile, investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro de Investigación Eutropia. Además, es asesora científica de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura y de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS).

Durante su exposición, la investigadora mostró cómo la información genética, combinada con otras disciplinas e instituciones, ha permitido avanzar en estudios aplicados en distintas especies de cetáceos en Chile. Entre otros hallazgos, explicó que estas herramientas ayudan a complementar registros de varamientos, identificar o corregir especies, determinar su sexo, conocer mejor la estructura de las poblaciones y aportar evidencia útil para el diseño de estrategias de manejo y conservación de estos mamíferos marinos.

La presentación también relevó el valor de los enfoques colaborativos y transdisciplinarios para estudiar especies marinas de difícil acceso y generar conocimiento que sirva para la toma de decisiones. En ese sentido, la actividad permitió acercar evidencia científica de alto nivel al trabajo cotidiano del Servicio, reforzando el vínculo entre ciencia, gestión pública y protección de la biodiversidad marina.

Durante su presentación, la experta indicó que las herramientas genéticas están permitiendo responder preguntas que hace algunos años eran mucho más difíciles de abordar en cetáceos, desde la identificación de especies hasta el estudio de poblaciones, amenazas y procesos ecológicos: “Cuando ese conocimiento se integra con otras disciplinas y con el trabajo de distintas instituciones, se vuelve mucho más útil para la conservación”.

Un evento impulsado por la Unidad de Educación y Formación Continua del Departamento de Comunicaciones, Ciudadanía y Educación del SBAP. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

Al finalizar, la jefa de la División de Biodiversidad del SBAP, Contanza Troppa, valoró la instancia. “Para el SBAP, generar este tipo de espacios es muy valioso, porque acerca conocimiento científico de frontera al quehacer institucional. La conservación de la biodiversidad marina exige fortalecer capacidades, dialogar con la evidencia y avanzar con una base técnica sólida para una mejor toma de decisiones”, apuntó.

Organizado por la Unidad de Educación y Formación Continua del Departamento de Comunicaciones, Ciudadanía y Educación, el ciclo Encuentros SBAP busca consolidarse como un espacio permanente de aprendizaje, actualización y vinculación, orientado a fortalecer las capacidades institucionales en materias misionales.

 

Fuente: SNBAP

Microcámaras con GPS instaladas sobre el lomo de pingüinos barbijo permitieron registrar su increíble nado, muy similar a un vuelo, desde la perspectiva de las propias aves, cómo se desplazan y buscan alimento en el océano Austral, revelando escenas submarinas que normalmente permanecen ocultas bajo la superficie. Los videos muestran fragmentos de nado, buceos y acercamientos a cardúmenes de kril, entregando una mirada única al comportamiento de estas aves en su hábitat natural.

El registro fue obtenido por el equipo del Dr. Lucas Krüger, científico del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE, en la Zona Antártica Especialmente Protegida de punta Armonía, en la isla Nelson. Allí desarrollan un estudio para entender con mayor detalle cómo buscan alimento los pingüinos y cómo explotan el kril en distintos puntos de la Península. Este trabajo se inserta en el programa de Áreas Marinas Protegidas del INACH y aporta información al programa de monitoreo ecosistémico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos de la Antártica (CCRVMA).

Cómo se grabó el nado del pingüino

Para obtener estas imágenes, el equipo fijó una microcámara sobre las plumas del pingüino, utilizando un método ya probado en otros estudios de rastreo. “Las cámaras, como hemos hecho con otros dispositivos de rastreo que hemos trabajado en el pasado, van pegadas a las plumas con cinta y pegamento”, explica Krüger.

El dispositivo se coloca solo por un viaje de alimentación: se instala en un ejemplar que está en etapa de reproducción y se retira cuando vuelve al nido. “Durante este período los animales que están activamente reproduciéndose tienen un nido con pichones. Entonces salen a alimentarse al mar y tienen que volver para traer comida a los pichones. Entonces ponemos la cámara en uno de estos animales, él va a salir al mar y va a volver, y cuando vuelve sacamos la cámara. Esto es un máximo de dos días en un animal”, detalla.

Estos equipos no solo registran video, sino que también integran sensores de profundidad y acelerómetros. Según explica Krüger, esto permite “examinar exactamente el comportamiento de los pingüinos durante el buceo, la aceleración y movimientos que el pingüino hace, y relacionar estas señales durante el buceo con lo que el animal está haciendo a través de la imagen de la cámara”.

El valor de estas cámaras, según el investigador, está en que permiten entender con mucho más detalle cómo los pingüinos buscan su alimento, en particular el kril, que es su principal recurso en la zona. Gracias a que los dispositivos registran datos de inmersión y movimiento, el equipo puede examinar el comportamiento durante el buceo y relacionar esas señales con lo que muestra la imagen, clasificando si el animal se alimenta en cardúmenes densos o en kril aislado, a distintas profundidades, horarios y niveles de esfuerzo, además de estimar la distancia que recorre en cada salida al mar.

Un área protegida para estudiar aves marinas

Punta Armonía es una Zona Antártica Especialmente Protegida cuyo valor central es su ecosistema. “Uno de los valores biológicos que esta área está protegiendo son las aves marinas. Primero porque acá hay un número bastante importante de especies que se reproducen acá en una área relativamente pequeña”, explica Krüger.

Entre ellas destaca una colonia de pingüinos barbijo que ha experimentado cambios importantes en las últimas décadas. “En los años 80 eran más de 100.000 nidos, en los años 90 eso bajó a 90.000 nidos y ahora tenemos como 40.000 nidos. Aún así, es un número bastante importante para la especie, ya que es una colonia representativa de la población de pingüinos barbijo de la península Antártica y del sur”, detalla.

En este escenario, las microcámaras permiten seguir el viaje completo de un pingüino en tiempos de reproducción: abandona su nido con pichones pequeños, se desplaza hacia las zonas de alimentación, bucea a distintas profundidades durante la noche y regresa al día siguiente. “Ahí tenemos algunos ejemplos de que salieron en grupo a alimentarse y estuvieron buceando a profundidades de 30 metros durante el período nocturno”, describe el científico.

Lo que revela el nado sobre un océano en cambio

Los registros también muestran cómo se organizan las aves marinas en el espacio y con qué otras especies comparten las rutas hacia las áreas de alimentación. “En algunos de los videos que hemos obtenido vemos, por ejemplo, los pingüinos barbijo, que durante el tránsito a las zonas de alimentación han estado en grupos poliespecíficos donde hay pingüinos papúa también. Hemos visto ballenas jorobadas y ballenas fin junto con los pingüinos moviéndose hacia las zonas de alimentación”, relata Krüger.

Asimismo, añade, “este año se han movido, por lo menos, una o dos horas antes de empezar a intentar capturar kril. Y también hemos visto que están alimentándose principalmente durante la noche, algo que no siempre es así”.

Detrás de cada uno de estos videos hay un esfuerzo logístico y humano considerable, pero para el investigador ese desgaste se justifica por lo que aportan las imágenes al conocimiento del ecosistema. “Pero todo esto es válido una vez que los resultados que esperamos obtener, específicamente de estas cámaras, nos va a permitir tener un mejor entendimiento de algunos parámetros de cómo los pingüinos buscan su alimento, específicamente el kril, que es su principal alimento acá”, afirma.

Además de evidenciar patrones de convivencia con otras especies, los datos ayudan a entender cómo distintos factores, como cambios en la disponibilidad de kril, competencia con otras aves o recuperación de poblaciones de ballenas, se suman a las presiones que enfrentan colonias como la de punta Armonía. En ese contexto, cada buceo registrado se convierte en información válida para comprender el funcionamiento del ecosistema y para dimensionar los desafíos que enfrentan los pingüinos para seguir encontrando alimento en el océano Austral.

Cambios en la temporada de cría

Krüger señala que los nuevos antecedentes sobre el comportamiento en el mar se dan en un contexto en que varias colonias de pingüinos en la Antártica han adelantado su período de reproducción, algo que “es coherente con los cambios climáticos que se han visto”. A su juicio, esto se explicaría porque “las condiciones de anidación han cambiado probablemente por el derretimiento más temprano de la nieve en las colonias, que es el principal limitante durante la llegada de los pingüinos en el período de reproducción”.

Este adelanto podría generar desajustes entre la crianza de los pichones y la disponibilidad máxima de kril, así como mayor competencia por alimento entre las tres especies de pingüinos pigoscélidos de la península Antártica y las islas Shetland del Sur. “Si ahora los barbijo empiezan a reproducirse más temprano, puede ser que eso coincida con la necesidad de alimentación de los papúa, por ejemplo, que son mucho más eficientes que los barbijo, entonces eso podría sí afectar la disponibilidad de alimento”, advierte el investigador, quien añade que este fenómeno se suma a otros factores como cambios en la biomasa de kril, aumento de las lluvias, recuperación de ballenas y el incremento de la pesquería de este pequeño crustáceo en la región.

El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

Haz click en la foto y conoce a los “pingüinos voladores”:

Imagen desde el lomo de un pingüino barbijo

Fuente: Instituto Antártico Chileno.

Expedición de buceo científico estuvo integrada por Elie Poulin, Alejandro Pérez Matus, Ignacio Garrido y Javier Nareto. Foto: PONANT Expeditions

Durante  más de 15 días, una expedición científica sin precedentes reunió a investigadores del Instituto Milenio BASE, Universidad de Chile, Universidad Católica, Núcleo Milenio NUTME, Laboratorio Costero Calfuco UACh y Costa Humboldt, con el objetivo de realizar buceo científico en la Antártica y estudiar cómo peces e invertebrados marinos se adaptan a uno de los ecosistemas más frágiles del planeta.

Con temperaturas que descienden los -1° en el agua, y una sensación térmica de -10° en el ambiente, una nueva expedición internacional se internó al sur del Círculo Polar Antártico, el Instituto Milenio BASE llevó a cabo su expedición  número 16 junto a la empresa francesa PONANT, EL viaje incluyó el impresionante canal “Gullet” –conocido por sus paisajes montañosos, bloques glaciares y variada biodiversidad– la isla Pourquoi Pas, bahía Margarita y la isla Charcot, con el objetivo de monitorear hábitats marinos claves del océano Austral.  Una alianza institucional que consolidó un esfuerzo colaborativo de alto impacto científico, junto con actividades de divulgación y educación científica. 

Con temperaturas que descienden los -1° en el agua, y una sensación térmica de -10° en el ambiente, el equipo se sumergió en las profundidades del océano Austral. Foto: Ignacio Garrido

El equipo de buzos integrado por Elie Poulin (Instituto Milenio BASE/Universidad de Chile), Alejandro Pérez Matus (Pontificia Universidad Católica de Chile y Núcleo Milenio NUTME), Javier Naretto (Costa Humboldt) e Ignacio Garrido (Laboratorio Costero Calfuco de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile), quienes combinaron su amplia experiencia en investigación antártica, ecología marina y buceo científico de alta complejidad. “Es muy satisfactorio lograr una alianza de esta envergadura, ya que además de la toma de muestras, nos ha permitido desarrollar grabaciones de video bajo las aguas antárticas y lograr registros fotográficos de alto impacto, que nos permitirán ampliar el objetivo de nuestro trabajo científico colaborativo”, señala Elie Poulin, también doctor en Ecología y Evolución.

Tras una cuidadosa identificación de puntos de interés, el equipo realizó inmersiones científicas para observar especies en su ambiente natural y recolectar muestras destinadas a estudios genéticos, fisiológicos y ecológicos: “Comprender cómo invertebrados y peces antárticos viven, se desplazan y responden a las condiciones ambientales extremas, en un contexto de acelerado cambio climático, es fundamental para anticipar el futuro de estos ecosistemas”, complementa Alejandro Pérez Matus, doctor en Biología Marina.

Los datos obtenidos durante la expedición permitirán comparar poblaciones con registros previos del mar de Weddell y de las islas Shetland del Sur, identificando niveles de conectividad biológica y posibles áreas que actúan como refugios naturales frente al calentamiento global. 

“Estos resultados no sólo profundizan el conocimiento sobre cómo la vida resiste en uno de los ecosistemas más extremos del planeta, sino que aportan evidencia científica fundamental para diseñar estrategias de conservación efectivas frente al cambio climático que amenaza el océano Austral”, reflexiona el ecólogo marino y biólogo Ignacio Garrido.

Observar las especies en sus hábitats naturales y recolectar cuidadosamente muestras para estudios genéticos y ecológicos, fue el objetivo de la misión. Foto: Ignacio Garrido

“La colaboración entre instituciones, sumado a la experiencia en terreno, buceo científico, y una mirada integral de la conservación de los ecosistemas marinos, ha sido clave para el éxito de esta expedición”, finaliza Javier Naretto, biólogo marino y buzo especializado en ecología de comunidades bentónicas. Una expedición que culminará el próximo 21 de diciembre, que conmemora el llamado “solsticio de verano”, fenómeno que marca el día del año más corto en el hemisferio sur, acompañado de noches de baja oscuridad en la Antártica. 

La colaboración entre el Instituto Milenio BASE, Universidad de Chile, Universidad Católica, Núcleo Milenio NUTME, Laboratorio Costero Calfuco UACh y Costa Humboldt refuerza el vínculo entre la investigación académica y la protección del patrimonio natural, destacando la importancia de generar ciencia colaborativa que no solo genere conocimiento, sino que también contribuya a la toma de decisiones informadas para la conservación del océano Austral.

 

Por: Nadia Politis

Fotografía de portada: Ignacio Garrido

Un equipo liderado por el Dr. Hugo Benítez, del Instituto Milenio BASE y la Universidad Andrés Bello (UNAB), resolvió uno de los grandes enigmas de la biología migratoria en Sudamérica. El estudio, publicado en Molecular Biology and Evolution, demuestra que la llamada Mariposa de la Tarde (Vanessa carye) es capaz de realizar viajes comparables a los de aves y mamíferos, convirtiéndose en un nuevo ícono de la resistencia y la conectividad ecológica.

El Dr. Hugo Benítez es académico de la Universidad Andrés Bello, investigador del Instituto Milenio BASE, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y presidente de la Sociedad Chilena de Evolución. Foto: H. Benítez

Durante casi una década de trabajo y múltiples colaboraciones internacionales, científicos chilenos lograron descifrar el recorrido migratorio de la Mariposa de la Tarde (Vanessa carye), un insecto emblemático que habita desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. La investigación reveló que esta especie emprende una travesía de hasta 15 mil kilómetros (migratorio ida y vuelta), posicionándola entre las mariposas migratorias más notables del planeta.

El estudio fue liderado por el Dr. Hugo Benítez, investigador del Instituto Milenio BASE y del Instituto One Health de la U. Andrés Bello, junto a su equipo del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EME Lab). Los hallazgos se apoyan en análisis genómicos y morfométricos que permitieron seguir el rastro de la especie a través de ambientes radicalmente distintos.

 “A diferencia de otros animales, resulta casi imposible equipar a las mariposas con transmisores por su fragilidad y alto riesgo de depredación”, señala. Por ello, los investigadores recurrieron a metodologías innovadoras como el estudio de polimorfismos de nucleótido único (SNPs), que evidenciaron altos niveles de heterocigosidad y flujo génico a lo largo de miles de kilómetros.

Esto significa que, pese a recorrer más de 7.000 kilómetros atravesando desiertos, selvas, cordilleras y estepas, Vanessa carye mantiene una sorprendente homogeneidad genética y morfológica. Ni sus alas ni sus características físicas presentan diferencias significativas, lo que sugiere una conectividad constante entre poblaciones y una extraordinaria capacidad de adaptación. Estos resultados fueron esenciales para el desarrollo de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos, miembro del EME Lab que a su vez trabaja de la mano del Mammalogy Lab de la Universidad de Concepción y del Instituto Milenio BASE.

Mapa de las ubicaciones de muestreo a lo largo del rango de distribución de Vanessa carye. (https://doi.org/10.1093/molbev/msaf212)

Mariposa migratoria notable

Históricamente, ha existido un debate sobre el estatus migratorio de la especie Vanessa carye. Aunque esta mariposa tiene una amplia distribución (~7,000 km) en Sudamérica y se ha observado en altitudes extremas y lugares remotos, algunos autores científicos han argumentado que su amplia distribución podría deberse a su alta capacidad de movimiento, pero no necesariamente a un comportamiento migratorio definido.

Sin embargo, al analizar la estructura genética, diversidad y morfología alar de esta mariposa, el estudio del Dr. Benítez y equipo arrojó que Vanessa carye tiene características consistentes con una especie migratoria. Y no solo eso, también identificó dos rutas migratorias paralelas: una costera y otra andina.

Estos resultados fueron parte importante de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos. Foto: I. Milenio BASE

Ambas permiten a la especie mantener contacto entre poblaciones a lo largo de Sudamérica, generando un corredor ecológico que trasciende fronteras políticas y ecosistemas. Esta doble ruta confirma que Vanessa carye no solo es resistente, sino que también despliega una estrategia migratoria comparable a la de aves como las golondrinas o incluso a grandes mamíferos marinos”, afirma Benítez.

El hallazgo no solo confirma que la Mariposa de la Tarde puede recorrer distancias comparables a las de aves y mamíferos, sino que “también descubrimos que mantiene su identidad genética y morfológica a lo largo de todo el continente. Este hallazgo cambia la forma en que entendemos a este insecto y entrega claves fundamentales para comprender cómo las especies enfrentan ambientes extremos y cambiantes en pleno contexto de crisis climática y transformación de los paisajes”, destaca.

Finalmente, el estudio constituye un ejemplo de cómo la ciencia en Chile puede liderar investigaciones de alcance global, generando conocimiento sobre fenómenos naturales únicos en Sudamérica. En palabras del equipo, la Mariposa de la Tarde no solo conecta territorios a través de su vuelo, sino también une a la comunidad científica en torno a preguntas que cruzan la genética, la ecología y la biología evolutiva.

 

Por: Instituto Milenio BASE y UNAB

Foto portada: Vanessa carye por Bernardo Segura

 

 

 

La Iniciativa 1000 Genomas, liderada por el Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (IM- CRG), invita a participar en el II Workshop Nacional Ciencia genómica para conservar la biodiversidad:El futuro está en el ADN, los días 23 y 24 de abril de 2025, en el Salón de Honor y la Sala Eloísa Díaz de la Casa Central de la Universidad de Chile.

Este evento reunirá a expertos nacionales e internacionales, estudiantes de postgrado, tomadores de decisión y representantes de organismos públicos para explorar los avances en genómica y su impacto directo en la conservación de la biodiversidad, el entendimiento del ADN de especies nativas y el desarrollo de soluciones en salud, bioeconomía y sostenibilidad.

¿Qué es el Proyecto 1000 Genomas?

El Proyecto 1000 Genomas es una iniciativa científica impulsada por el Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (CRG) e integrada por proyectos de excelencia en todo el país, incluyendo los Institutos Milenio BASE, IMO e IBio, y centros como CMM, CHIC, ACCDiS e IEB, con el respaldo de nueve universidades chilenas.
Su misión es impulsar el conocimiento científico y la formación de capital humano en genómica para comprender la biodiversidad de Chile.

Destacados del Workshop

El programa contempla exposiciones magistrales, paneles de discusión interdisciplinarios, presentaciones de comités científicos y una sesión abierta de pósters, fomentando la colaboración entre la ciencia, la educación y las políticas públicas.

Conferencistas Internacionales:

  • Dr. Harris Lewin (EE.UU.) – Biólogo líder del Earth BioGenome Project (EBP), cuyo objetivo es secuenciar el ADN de todas las especies eucariotas conocidas. Profesor en Arizona State University, miembro de la National Academy of Sciences, y referente mundial en genómica comparada y evolución cromosómica.
  • Dr. Patrick Wincker (Francia) – Director del Genoscope, el Centro Nacional de Secuenciación Francés. Investigador destacado en genómica de ecosistemas y co-director del proyecto ATLASea, centrado en la biodiversidad marina. Miembro de EMBO y premiado por la Academia Francesa de Ciencias.

Detalles del evento:

Fecha: 23 y 24 de abril de 2025
Lugar: Salón de Honor y Sala Eloísa Díaz, Casa Central Universidad de Chile
Horario:
08:00 a 18:00 hrs
Más información: www.1000genomas.cl

“La genómica es una herramienta clave para entender cómo los organismos se adaptan a condiciones extremas y cómo podemos protegerlos frente a amenazas ambientales. El futuro está en el ADN”, señala la Dra. Vianna, coordinadora nacional de la Iniciativa 1000 Genomas, 

Este workshop será un hito para Chile y Latinoamérica, posicionando a la ciencia nacional como referente en genómica y conservación, y consolidando una comunidad científica y ciudadana comprometida con el futuro del planeta.

Link de inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfm2RXvvAJPcWIWTyc7oi12f_uD4cHbetD65_LiDynkGMyFMA/viewform

 

Fuente: Proyecto 1000 Genomas

Foto de portada: Mélanie Delleuze

SIVFLORA recopila más de 14.500 datos sobre la flora vascular presente en las islas que rodean el continente helado. Según indica el equipo de investigación, la base datos revela la diversidad taxonómica recopilada por botánicos de todo el mundo desde hace al menos 200 años.

Un equipo de investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE ha desarrollado SIVFLORA, una base de datos global y de acceso abierto que compila información sobre la biodiversidad de plantas vasculares de islas del Océano Austral. El estudio, recientemente publicado en la revista Scientific Data del grupo Nature, representa un avance clave en el conocimiento de la flora en ambientes extremos.

Especie Codonorchis lessoni/ Créditos: Pablo Guerrero

La investigación, titulada “Conjunto de datos de la flora vascular de las islas australes (SIVFLORA): Una base de datos global de plantas de las islas del Océano Austral”, documenta 14.589 registros de especies vegetales, abarcando 886 especies, 95 familias y 42 órdenes. Los datos reflejan la diversidad ecológica de estos ecosistemas aislados y ambientalmente sensibles, donde 58.62% de las especies son nativas, 9.61% endémicas y 31.77% introducidas. Se trata del primer esfuerzo por compilar de manera sistemática, y en un formato estandarizado interoperable, la información sobre flora vascular en estas islas. Para conformar SIVFLORA, se recopilaron datos de más de 300 fuentes, constando de una búsqueda de fuentes especializadas históricas y contemporáneas, a lo largo de dos años.

Uno de los hallazgos destacados del estudio es la marcada diferencia en biodiversidad entre las islas. El archipiélago Falkland/Malvinas es la región con mayor riqueza de especies, mientras que otras, como las islas Orcadas del Sur, presentan una diversidad significativamente menor. Estos contrastes reflejan la compleja dinámica biogeográfica de las islas del hemisferio sur, y la influencia de factores ambientales y antrópicos en la distribución de la flora. Además, el estudio resalta cómo cambios en el uso histórico del suelo, como la introducción de especies exóticas y asentamientos humanos, ha modificado la composición vegetal en varias de estas islas.

Un recurso clave para la ciencia y la conservación

El líder del estudio e investigador principal del Instituto Milenio BASE, Dr. Pablo Guerrero, explica que “es relevante porque entrega información sistematizada, estandarizada y centralizada en una misma base de datos, lo que vuelve más accesible a la información. Es una buena fuente para saber cuáles son las especies de plantas que hay en todas estas zonas y, por lo tanto, saber cuál es la diversidad de especies nativas, endémicas e invasoras”.

Especie Berberis darwinii / Créditos: Pablo Guerrero

Esta base de datos, disponible en la plataforma Zenodo, facilitará el trabajo de científicos, biólogos de la conservación y autoridades con poder de decisión en la protección de estos frágiles ecosistemas, señala el académico de la Universidad de Concepción (UdeC) e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Dr. Pablo Guerrero. Además, detalla que “permite monitorear hacia el futuro, proyectar y ver cómo la diversidad puede cambiar. Contar con esta información permite saber cuáles son las zonas prioritarias, las zonas que pueden estar más expuestas al cambio humano y, en específico, al cambio climático”.

“Puede ser relevante para otro tipo de investigaciones, como biogeografía, que estudia los patrones espaciales de la diversidad biológica, ya que reúne las especies que habitan y que son capaces de vivir en estas zonas, con condiciones climáticas extremas cuyas estaciones de crecimiento para las plantas son bastante cortas”, enfatiza finalmente el también director del Laboratorio de Biogeografía, Macroevolución y Sistemática (BIOMAS) del Departamento de Botánica de la UdeC.

El trabajo fue desarrollado por un equipo del Instituto Milenio BASE compuesto por los investigadores e investigadoras principales Dr. Pablo Guerrero, Dra. Tamara Contador, Dra. Angie Díaz y Dra. Julieta Orlando, junto con la estudiante de magíster de la UdeC, Catalina Escobar, y el equipo técnico conformado por la data manager, Catalina Marín, y el botánico especialista, Patricio Medina La investigación fue financiada por el instituto a través de la Iniciativa Científica Milenio (ANID, ICN2021_002) y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) mediante el proyecto ANID/BASAL FB210006.

 

El equipo científico lo conforman investigadores e investigadoras del Instituto Milenio BASE. De izquierda a derecha: Catalina Marín, Dra. Angie Díaz, Dra. Julieta Orlando, Dr. Pablo Guerrero, Catalina Marín y Patricio Medina

 

Por: Antonia Díaz Hernández

Foto de portada: Dr. Pablo Guerrero haciendo trabajo de muestreo en Faro San Isidro, región de Magallanes.

Punta Arenas, 5 de marzo de 2025.- Un equipo de investigadores chilenos, en colaboración con científicos peruanos, estudió por primera vez en la Antártica cómo los microplásticos y nanometales afectan al kril, organismo clave en la cadena alimentaria del océano Austral. A bordo del buque polar BAP Carrasco, analizaron el impacto de estos contaminantes en la salud y la función ecológica de la especie.

Desde 2020, investigadores e investigadoras del Instituto Antártico Chileno (INACH) estudian la distribución y abundancia del kril en isla Nelson y bahía Fildes, área principal de alimentación de los pingüinos barbijo y papúa que anidan en punta Armonía. En el marco de la LXI Expedición Científica Antártica (ECA 61), organizada por el INACH, se realizó un recorrido de dos días y más de 500 kilómetros empleando tecnología hidroacústica para estimar la población de kril. 

Francisco Santa Cruz, investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Con mucho esfuerzo ya hemos efectuado cinco años de monitoreo sincronizado de la actividad de alimentación y reproducción de pingüinos barbijo y papúa en punta Armonía, y la disponibilidad acústica de kril en su área de alimentación. Es, sin duda, un éxito muy importante para INACH y el programa de Áreas Marinas Protegidas. Es escaso este tipo de estudios en el mundo, más aún en ambientes polares, y permitirá comprender de mejor forma cómo es la dinámica interanual del kril y cómo depredadores topes responden cada año, afirma Francisco Santa Cruz, investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE.

Aprovechando la creciente colaboración entre Chile y Perú, el equipo también pudo desarrollar un experimento de laboratorio para evaluar el impacto de contaminantes emergentes sobre rasgos fisiológicos y moleculares del kril antártico. “Contaminantes como microplásticos y nanometales son de creciente ocurrencia y preocupación en el océano Austral, por lo tanto, es esencial evaluar su potencial impacto sobre el kril, una especie fundamental para los ecosistemas marinos antárticos”, agrega Santa Cruz. 

La experimentación se realizó en acuarios con sistemas de recirculación de agua de mar a bordo del barco y se recolectó kril vivo mediante redes de plancton. Posteriormente, los individuos fueron aclimatados y sometidos a distintos tratamientos de exposición de microplásticos y nanometales.

Ahora, la última etapa del trabajo se centrará en los laboratorios del INACH en Punta Arenas. “Consiste en analizar el microbioma del tracto digestivo para saber si las micro y nanopartículas afectan su digestión y, además, estudiar la expresión de genes del hepatopáncreas para saber si estos contaminantes afectan la ecofisiología molecular y cuáles procesos biológicos de ese órgano serían afectados”, afirma Santa Cruz. 

Este estudio forma parte del proyecto de Fomento a la Vinculación Internacional (FOVI) “Desarrollo tecnológico para cultivo y mantención de kril antártico bajo condiciones de cautiverio en acuarios de exhibición del Centro Antártico Internacional” (240113), financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y liderado por los investigadores del INACH Rodolfo Rondón y Alejandro Font, que busca establecer una red de colaboración científica nacional e internacional para investigar a fondo esta especie clave del ecosistema antártico.

Colaboración científica entre Chile y Perú

La expedición reunió a especialistas de ambos países. Desde Perú, participaron Natalie Bravo Senmache (Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo) y Diego Cuba Páez (Universidad Científica del Sur), ambos seleccionados por la Cancillería peruana. Diego Cuba señala muy entusiasta: “He podido aprender, discutir y colaborar con el fin de que la propuesta de investigación resulte de la mejor forma. Esto va a sumar mucho en mi carrera profesional. Ha sido una experiencia inolvidable.”

Mientras que su compañera Natalie Bravo agrega: “Creo que es importante que se mantengan este tipo de colaboraciones. Hay mucha experiencia en Perú, a nivel de los científicos y las Fuerzas Armadas, que puede ser muy útil para estas investigaciones. En ese sentido, el BAP Carrasco es una plataforma ideal para realizar estudios in situ en la Antártida. Agradezco la oportunidad que nos brindó la Cancillería de mi país a jóvenes como yo, de participar en estos proyectos internacionales.”

Nayla Serey, Investigadora del Instituto Milenio BASE y estudiante de doctorado en Microbiología de la Universidad de Chile. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Por parte de Chile también participaron Magdalena Márquez, profesional del Programa Áreas Marinas Protegidas del INACH, y Nayla Serey, investigadora del Instituto Milenio Base y estudiante de doctorado en Microbiología de la Universidad de Chile, para quien “fue una fantástica experiencia desde lo científico a lo personal. Junto a Francisco Santa Cruz realizamos un experimento de exposición del kril a contaminantes emergentes, este análisis busca evaluar la respuesta del propio kril y su microbiota asociada frente a la exposición de nanometales y microplástico. En lo personal, esta fue mi segunda experiencia en la Antártica y siempre es muy gratificante enfrentar este tipo de desafíos con resultados positivos. El compañerismo a bordo y la colaboración internacional, la disposición de todo el equipo, fueron primordiales para que este experimento pudiera llevarse a cabo de buena manera.” 

La alianza entre Chile y Perú demuestra que la ciencia no tiene fronteras y que solo a través de la colaboración internacional se pueden afrontar los complejos desafíos que amenazan a la Antártica. “​​Esperamos seguir trabajando con Perú y con otros países de la región. En 2023 se creó el grupo regional de kril, con investigadores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay. Hay mucho trabajo por delante y como somos los países más próximos a la Antártica, tenemos ventajas comparativas logísticas que podemos aprovechar”, concluye Santa Cruz. 

 

Fuente: INACH
Foto de portada: Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú.

Con una colección de gasterópodos marinos que incluye más de siete millones de ejemplares, el Dr. Claudio González- Wevar, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigador del Instituto Milenio BASE, accedió a material que data del siglo XVII.

Durante su visita, el Dr. González Wevar revisó ejemplares de distintos grupos de moluscos del Océano Austral. Foto: Claudio González- Wevar

Con el objetivo de entender la evolución, diversidad e historia natural de los pequeños gasterópodos marinos que habitan el Océano Austral, el investigador del Instituto Milenio BASE y de la Facultad de Ciencias de la UACh, Dr. Claudio González Wevar, trabajó desde el 10 hasta el 14 de febrero en la colección de moluscos del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra. Actividad enmarcada en su proyecto Fondecyt 1210787.

“La colección de moluscos del Museo de Historia Natural tiene una tremenda relevancia histórica ya que el museo guarda registro de material colectado a partir del siglo XVII desde distintas expediciones científicas”, señala el investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la UACh.

Durante su visita, el Dr. González Wevar revisó ejemplares de distintos grupos de moluscos del Océano Austral (Laevilitorina, Laevilacunaria, Nacella, Siphonaria, Gaimardia, Aequiyoldia, Margarella, Calliostoma, Diloma, entre otros) que se encuentran depositadas en el museo. La colección de gasterópodos marinos del museo incluye más de siete millones de ejemplares divididos en colecciones secas (muestras en cajas) y colecciones húmedas (muestras en frascos fijadas en etanol).

La colección de gasterópodos marinos del museo incluye más de siete millones de ejemplares. Foto: Claudio González- Wevar

El Dr. González Wevar tuvo la posibilidad de revisar, registrar y fotografiar ejemplares de distintas especies de moluscos del Océano Austral provenientes de las Islas Malvinas/Falklands y de la península Antártica. Además. “El museo cuenta con material fijado en etanol de algunas especies de interés que será solicitado para realizar análisis moleculares”, indica el también director del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS).

“La visita al Museo de Historia Natural de Londres ha sido una experiencia única que nos permitirá poder continuar avanzando en el conocimiento acerca de biodiversidad y la evolución de la fauna marina altas latitudes Antárticas y Subantárticas”, expresa finalmente.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto portada: Fachada del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra. Por: Claudio González- Wevar.

 

Existe una biodiversidad poco percibida en Antártica, la cual no ha sido explorada al igual que otras especies más llamativas. Un estudio reciente propone estandarizar los métodos de investigación, mejorar la integración y accesibilidad de los datos, sentando las bases para tener una visión más clara de lo que realmente se sabe y se desconoce sobre la Antártica.

Recientemente, se publicó en Science una investigación internacional que analiza el grado de conocimiento general sobre la biodiversidad antártica, caracterizando tanto los avances en la investigación como las lagunas existentes. Los resultados muestran que se conoce bastante sobre la biología de vertebrados, pero persiste desconocimiento sobre gran la biodiversidad y el funcionamiento de los  ecosistemas terrestres del continente helado.

El estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC), plantea la necesidad de estandarización de métodos e integración y accesibilidad de datos. “Este estudio nos ha permitido por primera vez tener una visión completa del nivel de conocimiento ecológico para todo un continente. Esto es, saber lo que sabemos, y lo que no, como base para identificar lo que aún nos queda por conocer”, señala el Dr. Luis R. Pertierra, investigador que lideró este estudio y que colabora con la Dra. Juliana Vianna, investigadora principal del Instituto Milenio BASE, quien también formó parte del equipo de trabajo, al igual que los investigadores senior Dr. Peter Convey del British Antarctic Survey y el Dr. Steven L. Chown de la Universidad de Monash.

Diagrama resumen de los resultados del estudio. Artículo completo AQUÍ.

En un esfuerzo conjunto, académicos de distintas partes del mundo se han reunido en este trabajo para analizar las lagunas en el conocimiento de la biodiversidad antártica. Entre sus autores está Andrés Barbosa, miembro destacado del Comité Científico para la Investigación en la Antártica (SCAR), tristemente fallecido hace dos años y a quién se dedica este estudio.

Este grupo internacional de investigadores recopiló y analizó información recogida en las principales bases de datos globales sobre biodiversidad; “Durante años hemos analizado datos y trabajado con investigadores de distintos grupos taxonómicos para revisar las principales líneas de investigación realizadas. Estos vacíos de conocimiento, de lo que llamamos shortfalls, nos permitió identificar qué grupos y áreas han sido más estudiadas, que tienen mayor conocimiento y los que tienen menor conocimiento”, explica la Dra. Juliana Vianna, también académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile y directora alterna del Instituto Milenio Centro para la Regulación del Genoma (CRG).

El equipo destaca que el acceso a bases de datos globales ha sido fundamental en la identificación de los vacíos de información. Se utilizaron repositorios como GBIF y GenBank. En base a esto, se deslumbró que de los animales (casi 400 especies) el protagonismo se lo llevan en gran medida una veintena de vertebrados, con un conocimiento minoritario, pero creciente, en invertebrados.

Vista en microscopio electrónico de barrido (SEM) del colémbolo antártico Cryptopygus antarcticus, procedente de la isla antártica Decepción, en los laboratorios del MNCN.

La investigación confirma la presencia y describe más de 2,000 especies de fauna, microbiota y flora terrestre en un territorio que parece únicamente “cubierto de hielo”. La Dra. Julianna Vianna afirma que “Los vertebrados tienen mayor conocimiento comparado con especies de invertebrados, pero hay áreas de estudio como interacciones ecológicas, que hay escasos estudios en diferentes grupos taxonómicos”.

Falta mucha información sobre los rasgos funcionales de la mayoría de las especies, lo que dificulta entender cómo se adaptan a las condiciones extremas. En cuanto a la flora, se sabe más sobre su distribución gracias a las mediciones satelitales, pero aún faltan avances en otras áreas, como sus relaciones evolutivas o sus interacciones. El desconocimiento sobre los microorganismos es aún mucho mayor. “Los recientes estudios sobre el funcionamiento y flujos de nutrientes en comunidades de microorganismos, así como el movimiento de éstos de unas zonas a otras nos da pistas de cómo se desarrolla la vida microscópica en un clima tan extremo”, añade Antonio Quesada, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid.

El trabajo destaca que el desequilibrio de conocimiento en tantos organismos impide comprender cómo se desarrollan los procesos ecológicos en la Antártica, información clave para poder guiar medidas de conservación, sobre todo, en un contexto de cambio climático.

Fuente: Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid

Foto principal: Sólo dos plantas superiores se dan en la región de la Península Antártica (el pasto Deschampsia antarctica, y el clavel Colobanthus quitensis). En la foto se ven ejemplares de la isla Horseshoe / Por Luis R. Pertierra (2019)

En el marco de su participación en la Expedición Científica Antártica (ECA61) de INACH, el equipo del Laboratorio Biodiversidad Molecular UC liderado por la Dra. Juliana Vianna, cruzó el Círculo Polar Antártico, para fortalecer la vigilancia y monitoreo de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en el continente helado.

Punta Arenas.- Bajo estrictas medidas de bioseguridad y coordinación con el Instituto Antártico Chileno (INACH), la Armada, Ejército y Fuerza Aérea de Chile, las científicas Dra. Fabiola León, Claudia Ulloa y Carolina Márquez, iniciaron su recorrido científico a bordo del buque Betanzos, de DAP, con el objetivo de tomar muestras y realizar análisis de laboratorio, en el marco de su participación en la Expedición Científica Antártica (ECA61) y su trabajo en el Laboratorio Biodiversidad Molecular UC liderado por la Dra. Juliana Vianna (BASE/CRG, Lili, Instituto Desarrollo Sustentable UC) y desarrollarlo en conjunto con el Instituto Milenio BASE.

“Luego que en enero de 2024 logramos contribuir como laboratorio en la detección de casos positivos de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica, durante la ECA 60 de INACH, hemos trabajado arduamente estudiando muestras y coordinando equipos de análisis de aves como pingüinos, cormoranes y skúas en la Antártica”, señala la doctora en Ciencias Biológicas mención Ecología, y académica UC, Juliana Vianna.

La científica antártica y también directora alterna del Instituto Milenio CRG, enfatiza que la investigación de la salud de la vida silvestre en el continente helado es fundamental para el bienestar de los ecosistemas, debido a la conectividad entre las especies y el rol de la Antártica en el equilibrio de los territorios: “Las migraciones o traslados de especies pueden incidir en la movilidad de la gripe aviar, y, por lo tanto, en un incremento de su mortandad. De ahí la relevancia de continuar los estudios científicos en terreno para seguir monitoreando zonas y especies afectadas”, enfatiza la Dra. Vianna.

El trabajo científico con aves en la Antártica busca fortalecer la vigilancia y monitoreo de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1).

Durante 2023-2024 la toma y análisis de muestras en la Antártica estuvo coordinada por los investigadores Dra. Fabiola León (UC/BASE/CRG, Lili) y Eduardo Pizarro (UC/BASE/CRG) junto con el apoyo internacional del buque Le Commandant Charcot de la empresa Ponant Cruises, y este 2025 se desarrollan a bordo del Buque Betanzos perteneciente al grupo DAP llegando más allá del círculo polar antártico, en la llamada “Antártica profunda”, en islas Lagotellerie e isla Aves en bahía Margarita.

“La experiencia que hemos obtenido en terreno ha sido fundamental para continuar realizando ciencia de forma segura, y con las máximas medidas de bioseguridad. Es importante destacar que nuestras campañas y muestreos se están realizando en un amplio rango geográfico, y que se realizan en distintas épocas de la temporada, por lo que permiten tener una vigilancia con una cronología que además permite determinar el estado de la influenza aviar en distintas etapas de la temporada de nidificación de las aves voladoras y no voladoras”, subraya la Dra. Fabiola León. Su trabajo la ha llevado a tomar muestras de pingüino emperador, Adelia, papúa y rey en localidades como Snow Hill Island, Danger Islands, Red Rock Rige, Cape Hallet, Sims Island.

Medidas de bioseguridad fundamentales

El “Protocolo de prevención y control del Virus de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) en la Antártica”, entregado por el Instituto Antártico Chileno (INACH), es parte de las recomendaciones internacionales que Comité Científico para la Investigación en la Antártica, o SCAR, por sus siglas en inglés, para todas las expediciones que se realizarán durante esta temporada de enero-marzo 2025 en el continente blanco. Medidas de bioseguridad que siguen con los lineamientos de “One Health” para el cuidado de la salud del ecosistema antártico, único y a la vez frágil.

“El estudio de la gripe aviar y su evolución son fundamentales para comprender las dinámicas de los virus y la salud pública global. En nuestro Instituto Milenio BASE, estamos comprometidos con la excelencia científica y trabajamos de manera rigurosa y colaborativa para abordar este fenómeno en constante cambio. La ciencia de excelencia no solo nos permite obtener resultados precisos, sino que también proporciona herramientas necesarias para anticipar y mitigar riesgos asociados con la propagación de enfermedades infecciosas”, señala el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos.

Como parte de este cuidado, los Elementos de Protección Personal (EPP) se convierten en una herramienta fundamental: Como su nombre lo indica, los EPP son equipos, aparatos o dispositivos especiales para proteger al cuerpo –en parte o en su totalidad– de riesgos específicos, actuando en consecuencia como un medio de prevención hacia distintas enfermedades profesionales, previniendo accidentes o disminuyendo los efectos de éstos, señala el Instituto de Salud Pública (ISP).

Investigadoras Fabiola León, Claudia Ulloa y Carolina Márquez con trajes de bioseguridad para toma de muestras en la Antártica.

En tanto que el equipo de investigación Instituto Milenio BASE/UC/CRG advierte que, en la Antártica, el uso de mascarillas, guantes y overoles permite que las personas se resguarden de cualquier riesgo, junto con resguardar a todos los organismos vivos que ahí habitan.  “Llevar patógenos nuevos desde humanos a aves y mamíferos o actuar como transportadores o diseminadores no intencionales desde colonias sanas a otras localidades” es un aspecto que se debe resguardar con cuidados extremos, señalan. La limpieza previa y posterior de los equipos antes de recorrer alguna zona, también es parte del protocolo diario empleado en cada descenso a terreno.

“La influenza aviar altamente patógena es un tema relevante y de máxima preocupación dentro de la comunidad científica internacional”, puntualiza el Dr. Ricardo Jaña, jefe del Departamento Científico de INACH. “Se ha organizado un grupo especial para informar y conseguir detalles de esta evidencia a lo largo de diferentes sitios de investigación en la Antártica y establecido un sistema de información a través de reportes”, sostiene.

Jaña destaca que no solamente en Chile, sino que otros países también están aportando información a medida que se desplazan por los diferentes sitios de investigación: “Corea recientemente en el área de la península Fildes y también últimamente Chile, en su campaña a Bahía Margarita ha reportado casos de diferentes poblaciones”, indica.

El jefe del Departamento Científico INACH y especialista en Recursos Naturales/Glaciología afirma que “esta preocupación trasciende Antártica”: “Localmente en la región se ha establecido una mesa de trabajo, dirigida por la SEREMI de Agricultura, en la cual participa nuestro compañero Marcelo González como representante institucional”, concluye.

A través de herramientas como infografías y publicaciones especializadas, el Instituto Antártico Chileno ha publicado indicaciones y recomendaciones que se pueden descargar desde https://www.inach.cl/expedicion-antartica/protocolo-influenza-aviar/

El análisis de muestras de sangre de pingüinos permite estudiar la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1).

El trabajo de detección temprana y de vigilancia epidemiológica del virus de la influenza aviar altamente patógena (IAAP) en la península Antártica está siendo liderado por diversos equipos de virología y fauna silvestre pertenecientes al Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) del Instituto Antártico Chileno (INACH) y que desde 2024 ha dispuesto de dos laboratorios de testeo de Gripe Aviar en base Escudero y base O’Higgins, con la finalidad de desarrollar áreas de particular interés nacional e internacional, y establecer vínculos con los programas del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR).

Trabajo que se complementa con acciones en materia de gobernanza antártica que Chile se encuentra liderando a través de un grupo de contacto intersesional en el marco del Tratado Antártico en Gripe Aviar Altamente Patógena, integrada -por ejemplo- por el académico de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Milenio BASE Dr. Luis Valentín Ferrada.

Un esfuerzo conjunto entre universidades, institutos de investigación de excelencia y operadores antárticos que resalta la importancia del trabajo colaborativo y la investigación científica en la Antártica. Para comprender y mitigar los riesgos asociados con las enfermedades aviares en una región de características únicas.

 

 

 

 

Por: Nadia Politis

Fotografías: Constanza Barrientos/Instituto Milenio BASE