Nació y se formó en Argentina, realizó estancias de investigación en Europa, pero fue la Antártica lo que la llevó a Chile. Debido al análisis espacial de ambientes y a la adecuación de especies marinas polares, Camila Neder se integró como investigadora postdoctoral del Instituto Milenio BASE desde la ciudad de Concepción, región del Biobío. En esta entrevista, reflexiona sobre ciencia, interdisciplina y comunicar el conocimiento a diversas audiencias.

Como “sobresaliente” fue calificada su tesis sobre el bentos antártico y su respuesta al cambio climático, al obtener su título como Bióloga y Doctora en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) en su ciudad natal en Argentina. Camila Neder desarrolló su interés por la ciencia gracias a profesores que incentivaron su curiosidad por el ambiente, la salud y la ecología. También influyó su fascinación por el mar, a pesar de crecer en una región mediterránea alejada de la costa. La combinación de estos elementos fue el impulso para seguir estudios superiores en ciencias biológicas.

Proyecto SIGMA (AWI) por CoastCarb EU Horizon. Foto por Kerstin Jerosch

En 2019, la científica se embarcó por primera vez en la “Expedición 50° al Mar del Norte” en Alemania, en el marco de su colaboración con el Instituto Alfred Wegener (Alfred Wegener Institute, AWI), y si bien había comenzado sus investigaciones antárticas mucho antes, no fue hasta el 2022 que viajó a Antártica por primera vez participando en la “Campaña Antártica de Verano 2022-2023” (Instituto Antártico Argentino). La experiencia alemana fue un punto clave en su formación: “Profundicé en metodologías de análisis espacial y modelado ecológico, integrando enfoques interdisciplinarios”, señala Camila, una perspectiva que, dice, ha marcado su forma de trabajar.

Durante la universidad, tuvo la oportunidad de realizar una estancia académica en las islas Baleares, España, que complementó su formación y le permitió acercarse con mayor profundidad a la ecología marina. Posteriormente, inició un doctorado en Ciencias Biológicas, periodo durante el cual desarrolló estancias de investigación prolongadas en el Instituto Alfred Wegener de Alemania: “La experiencia alemana fue clave para mi formación científica ya que también me permitió fortalecer vínculos con grupos internacionales y amplió mi perspectiva sobre la investigación en ambientes polares”, recuerda.

El trabajo con modelos de distribución de especies, es decir, análisis biogeográficos, matemáticos, estadísticos e informáticos que combinan la ocurrencia  -presencia y ausencia o pseudoausencias- de especies con variables ambientales, ha llevado a la doctora en Ciencias Biológicas, a dejar el territorio trasandino para vivir en Chile e integrar el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) como investigadora postdoctoral desde la ciudad de Concepción: “El cambio ha sido fuerte con la tristeza del desfinanciamiento en ciencia en mi país pero esperanzador de poder compartir con colegas del país vecino, experiencias académicas y continuar aprendiendo e investigando para contribuir con conocimiento de las zonas antárticas”, señala Camila al reflexionar sobre el cambio geográfico y cultural, pero con continuidad en su foco científico.

SCAR 2024. Foto por: Nadia Politis

Cruzar un océano antes que la Cordillera

El acercamiento de Camila a las ciencias biológicas tuvo un giro inesperado durante su adolescencia. Proveniente de una familia con fuerte influencia en matemática y ciencias sociales, inicialmente se orientaba hacia el área humanista. Sin embargo, un cambio de colegio en la región de Córdoba la llevó a optar por un cupo disponible exclusivamente en el área de Ciencias Naturales. Fue ese traslado y la oportunidad que encontró en la biología lo que encendió su interés por el estudio de la vida y los ecosistemas.

Con una tremenda fascinación por la ciencia, que se desarrolló de manera casi accidental, y una debilidad por los procesos para encontrar respuestas, la investigadora afirma que una de las cosas que más valora al momento de hacer ciencia es la colaboración entre distintas áreas de investigación. “Valoro mucho el trabajo en equipo, ese trabajo integral. Mi disciplina de por sí motiva o lleva necesario a trabajos integrales”, remarca.

A lo largo de su recorrido científico, hay muchas cosas que destacan y han quedado marcadas en la trayectoria de Camila: “Desde las diferencias científicas en los países, los maestros que me marcaron desde la primaria y la secundaria e incluso mi técnica de patín con quien enfaticé el desarrollo de capacidades blandas como la perseverancia y la constancia”. Además, destaca que en lo referente a lo académico “me brindaron mucha experiencia el grupo ECOMARES de la UNC junto con los Drs. Ricardo Sahade y Marcos Tatián, y en Alemania, la Dra. Kerstin Jerosch. Las historias, son muchas, buenas y desafiantes”.

El detalle y los pormenores de lo que hace Camila, hoy lo explica ella misma: “Mi trabajo tiene mucho de computadora, prácticamente mi Laboratorio es mi computadora, allí hago los experimentos. Pero salir a terreno es muy importante porque permite identificar diferente procesos y entender porciones de la realidad para luego explicarlas a través de los modelos. Todo modelo es una manera resumida de la realidad, una forma del puzzle. Además, existen distintas puzzle, porque existen distintas realidades en función de la disciplina con la que estudiemos algo. Por eso es tan importante aplicar metodologías interdisciplinarias que permitan conocer esa realidad desde distintas miradas”.

“Laboratorio” de Camila Neder en La Universidad de Concepción

Con respecto a los modelos de distribución de especies, la científica detalla que “se combinan las presencias de las especies con variables ambientales a través de un lenguaje de programación que permite investigar sus asociaciones desde una perspectiva estadística, matemática, informática, geográfica y ecológica. Particularmente yo uso R y el paquete biomod2. Pero para conocer dónde está una especie hay que también conocer dónde no está o dónde podría no estar”.

Agrega que su actual trabajo: “tiene mucho análisis en computadora para la observación de los videos y luego el uso de lenguaje de programación para el análisis. A posterior hay muchos pasos de tomas de decisiones para elegir cuántas ocurrencias, cuáles son las correctas, qué variables ambientales son las más importantes para la especie o grupo de especies que analicemos, qué modelos usaremos, cómo los combinamos, etc. Por último, produzco un mapa final que muestra las zonas que son idóneas para la presencia de las especies en estudio, o sea el área de potencial distribución de la especie o grupo de especies que enfoque nuestra investigación”. Lo anterior puede ser pensado hacia el presente o al futuro, para también conocer cómo puede variar la distribución en respuesta al cambio climático.

Ciencia que traspasa el laboratorio

Camila Neder afirma que la divulgación científica forma parte integral de su trabajo: “Desde joven me ha fascinado comunicar y compartir conocimiento”, señala. Influenciada por su experiencia como patinadora artística, donde aprendió a expresarse en público y a conectar con audiencias, la pasión de la científica la ha llevado a desarrollar distintas iniciativas. Una de ellas es “Comunica al Natural”, un colectivo que ofrece talleres para acercar la ciencia a escolares y fomentar la interacción entre investigadoras e investigadores con la sociedad.

En 2021, escribió su primer cuento infantil, “Plumi y el río de chocolate” el cual fue incluido en el Volumen II de “Había una vez.. un cuento científico”, una obra colaborativa nacida en Alemania que reúne a científicos internacionales que buscan promover intercambio entre el mundo científico y el público no especializado. Camila también dirige la publicación del tercer volumen de este proyecto, que ha contado con la participación de investigadores de distintas partes del mundo. En este espacio ha escrito y coordinado publicaciones, mostrando su interés por ampliar los canales de comunicación más allá del ámbito académico.

Para Camila, la ciencia no debe quedar confinada al laboratorio o a las revistas especializadas, sino que debe llegar a la sociedad en general para generar conciencia y fomentar el diálogo: “Si bien la ciencia apunta a generar conocimiento, apunta a enfatizar algunas temáticas o cubrir un vacío científico, de nada sirve si yo me lo guardo en mi computadora, si yo me lo guardo en mi mochila y eso no lo transmito y no lo sabe nadie”, plantea la investigadora.

La investigadora postdoctoral del Instituto Milenio BASE destaca las respuestas en investigación como un camino integral: “Si uno ve a la vida o la biología desde el aspecto de los procesos, hay muchas más cosas para ver que permiten desde ahí relacionar con otras cosas. Si uno ve solo el puzzle final, probablemente te perdés del detalle de poder ver qué información hay en cada pieza. Y creo que ahí es donde está el punto, en donde cierra el ciclo”, sostiene.

Su mensaje para quienes quieren seguir el camino de la ciencia es un llamado a la paciencia y la motivación personal. La investigadora subraya la importancia de valorar el proceso tanto como el resultado, de reconocer las dificultades, pero también el brillo que cada paso aporta al aprendizaje. Invita a encontrar aquello que realmente enciende la pasión individual para mantenerse firme ante los obstáculos que la carrera científica puede presentar.

El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio. El Instituto Milenio BASE pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile.

 

Por: Antonia Díaz

Edición: Constanza Barrientos, Carolina Gajardo y Nadia Politis

Foto de portada: Bote en la Base Artowski, Polaca, Febrero 2023

La Asociación de Jóvenes Científicos Polares (APECS, por sus siglas en inglés) es una agrupación que tiene como propósito articular a los jóvenes de Chile para el desarrollo de la investigación en distintas temáticas antárticas y subantárticas. Su directiva la componen Sebastián Rosenfeld (presidente), Julia Saravia (vicepresidenta), Claudia Maturana (tesorera) y Valentina Bernal (secretaria).

Desde la organización comentan que están trabajando en la generación de oportunidades para un desarrollo innovador, internacional y de colaboración interdisciplinaria entre actuales investigadores e investigadoras jóvenes. En conversaciones con la Dirección de Comunicaciones del Instituto Antártico Chileno (INACH), se explayan respecto a su quehacer y cómo se proyectan en el tiempo.

La ONG APECS- Chile nace en Santiago el año 2017.

“La Asociación de Jóvenes Científicos Polares (Association of Early Career Scientists, APECS) comienza en la celebración del Año Polar Internacional (International Polar Year, IPY) en Oslo, Noruega en el 2010, como una organización que convocaba a investigadores(as) de diversas partes del mundo. Desde ese instante hemos promovido y gestionado espacios de cooperación, apoyo y proyección para investigadores(as) polares (considerando tanto Antártica como el Ártico) en etapas iniciales de la carrera (pregrado, posgrado y posdoctorado) en Chile. Sin embargo, no fue hasta el 2017 que fundamos oficialmente la ONG APECS-Chile en Santiago, que sigue ligada a APECS internacional, pero que representa y trabaja con la realidad local. Hoy en día APECS-Chile reúne a investigadores(as) de distintas regiones del país y esperamos seguir creciendo”, comenta Claudia Maturana.

Asimismo, Sebastián Rosenfeld subraya que APECS-Chile busca fortalecer una red de investigadores e investigadoras polares y subpolares, es decir, incluyendo también áreas subantárticas, mediante la colaboración interdisciplinaria y transnacional. “Nuestra red promueve la educación científica y la formación de jóvenes investigadores(as), fomentando la cooperación a diversas escalas. Además, impulsa la generación no solo de recursos académicos, sino también de divulgación científica y material educativo. Además buscamos establecer vínculos con otras instituciones clave a nivel nacional que participan de la investigación y educación para el trabajo colaborativo en estos ámbitos.”

“Nos une el entusiasmo por aportar al desarrollo de las ciencias en ambientes polares y subpolares más allá de lo académico y reformar algunas ideas del quehacer científico y educativo. Queremos diversificar a los actores de la comunidad polar y subpolar, y abrir caminos para que los(as) investigadores(as) jóvenes podamos posicionarnos en las distintas ciencias que se desarrollan en estas regiones”, añade Julia Saravia.

Desde la asociación comentan que están trabajando en la generación de oportunidades para un desarrollo innovador, internacional y de colaboración interdisciplinaria entre actuales investigadores e investigadoras jóvenes que se dedican a las ciencias polares y subpolares, así como también reclutar, mantener y promover la formación de la próxima generación de investigadores(as) entusiastas en el tema.

La asociación se encuentra preparando una nueva convocatoria para socios y socias en un futuro próximo.

Valentina Bernal, secretaria de APECS-Chile comenta que “invitamos a personas que estén iniciando una carrera científica en el área polar o subpolar, desde pregrado hasta posdoctorado o incluso investigadores(as) jóvenes que recién se integran a la academia, a acercarse a las redes de APECS-Chile (https://apecschile.cl/). Todos(as) quienes tengan interés de formar parte de esta comunidad, que busquen o necesiten el apoyo de otras personas en la misma etapa o quieran generar vínculos para la colaboración son bienvenidos(as).”

La asociación se encuentra preparando una nueva convocatoria para socios y socias en un futuro próximo, pero para quienes desean incorporarse ya se cuenta con una nueva figura de “Agente Polar” para que puedan sumarse y participar de las actividades de APECS-Chile.

Por otro lado, en julio de este año se realizará el XII Congreso Chileno de Investigaciones Antárticas y el X Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica en la ciudad de Valdivia, donde se reunirá la comunidad de APECS-Chile y otros representantes de comités en Latinoamérica, así que será una excelente oportunidad para conocerse y hacer redes de contacto.

Para finalizar, Rosenfeld apunta que se encuentran en un proceso de crecimiento siguiendo las reflexiones surgidas de un análisis que presentaron en el Conferencia Abierta de SCAR (Pucón, 2024), junto a los otros comités nacionales de APECS en Iberoamérica. “Ya firmamos convenios de colaboración con algunas instituciones de investigación polar y subpolar relevantes en Chile como lo es el Instituto Milenio BASE y, actualmente, estamos en un diálogo de trabajo colaborativo con el Instituto Antártico Chileno en sus diversos campos de acción”.

Fuente: Instituto Antártico Chileno (INACH)

Fotografías: I. Milenio BASE / C. Barrientos

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Gaspar Mejías es un joven estudiante de magíster con raíces chileno-holandesas que, a inicios de 2024, llegó al Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile en Santiago para realizar una pasantía. Lo que comenzó como una experiencia en el laboratorio, pronto se transformó en una travesía inolvidable: dos meses acampando en isla Nelson, estudiando aves marinas y pingüinos en uno de los ecosistemas más extremos del planeta. En esta crónica, Gaspar nos comparte -con mirada curiosa- cómo fue hacer ciencia en la Antártica siendo parte de una expedición internacional.

El equipo científico que acampó en isla Nelson, estuvo liderado por el Dr. Lucas Krüger, y contó con Gaspar Mejías, Eduardo Pizarro, Francine Cezar Bandeira Timm y Miguel Leonetti Corrêa.

Hola, soy Gaspar, y esta es mi aventura científica en el continente blanco. Mi padre es chileno y mi madre holandesa. Crecí en Velserbroek, un hermoso pueblo en los Países Bajos. Gracias al Instituto Milenio BASE, tuve la oportunidad de estar más cerca de mi familia en Chile y realizar una pasantía en el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile en Santiago, bajo la supervisión de la Dra. Léa Cabrol y la Dra. Julieta Orlando.

Mi primera experiencia en el Instituto consistió en investigar cómo las variaciones de temperatura afectan el microbioma de erizos de mar, como parte del proyecto de doctorado de Melanie Delleuze. Fue un trabajo desafiante pero enriquecedor, me permitió hacer grandes amistades dentro del laboratorio y participar en el Congreso Científico Antártico SCAR, realizado en Pucón en agosto de 2024. ¡Qué paisajes tan impresionantes tiene el sur de Chile!

En la foto, Gaspar Mejías junto a sus compañeras y compañeros del Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) y Laboratorio de Ecología Microbiana (LEMi) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

Esa primera etapa llegó a su fin, pero yo aún no había terminado con el Instituto Milenio BASE. Como parte de mis estudios, debía realizar una segunda investigación, y esta vez el foco estaría en uno de los animales más icónicos del continente antártico: los pingüinos.

En noviembre de 2024 partí rumbo a Punta Arenas, punto de partida de nuestra expedición a la Antártica. El equipo, liderado por el Dr. Lucas Krüger– investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE- también estaba compuesto por Eduardo Pizarro, Francine Cezar Bandeira Timm y Miguel Leonetti Corrêa. Acampamos durante dos meses en isla Nelson, específicamente en Punta Armonía. La travesía comenzó a bordo del buque Aquiles de la Armada de Chile, navegando por el temido paso Drake, considerado uno de los mares más peligrosos del mundo. Las olas alcanzaban los cinco metros y las tormentas eran intensas. Al cuarto día despertamos rodeados de icebergs e islas completamente cubiertas de nieve: estábamos en la Antártica.

Desde el barco, un helicóptero nos trasladó hasta el sector oeste de la isla Nelson, donde nos esperaba un antiguo refugio argentino. Éramos las únicas personas en toda la isla. Nuestra carga —carpas, comida y equipamiento— fue dejada en una playa lejana, y nos tomó una semana trasladarla hasta el campamento. La primera noche dormimos en el refugio con lo esencial, bajo una fuerte tormenta de nieve. Con el paso de los días y a pesar del mal clima, logramos montar todo el campamento.

Una vez instalados, comenzamos el trabajo científico. Inicialmente estudiamos a los petreles gigantes y mapeamos la zona de Punta Armonía con drones. Cuando los polluelos de pingüino estuvieron lo suficientemente crecidos, trabajamos con las colonias de pingüinos papúa y barbijo. Permanecer dos meses en ese entorno fue una experiencia transformadora. Nunca me había sentido tan inmerso en la naturaleza. Nuestro campamento estaba al lado de las colonias de pingüinos, rodeado de lobos y elefantes marinos, aves imponentes y, en muchas ocasiones, ballenas que podíamos observar desde la puerta de la carpa.

Desde noviembre de 2024 hasta enero de 2025, el equipo científico estuvo acampando en Punta Armonía, isla Nelson, Antártica.

Creo que en una expedición como esta es fundamental con quién compartes la experiencia. Tuvimos un grupo increíble: nos apoyamos, cocinamos juntos, compartimos historias y muchas risas. Celebrar Navidad y Año Nuevo rodeados de nieve y vida silvestre fue algo que nunca olvidaré.

Convivir con esta fauna día a día te permite comprender lo inteligentes, cariñosos y frágiles que son estos animales. Pudimos observar cómo los petreles gigantes y los pingüinos cuidaban de sus crías desde el huevo hasta su adolescencia. Esa conexión profunda con la vida silvestre me dejó una fuerte convicción sobre la importancia de proteger estos ecosistemas.

Después de tantos días en la isla Nelson, la despedida fue difícil. Partimos a bordo del buque Karpuj del INACH rumbo a Villa Las Estrellas, donde descansamos unos días antes de regresar al continente. Me voy con una inmensa gratitud por las personas que conocí, las experiencias vividas y los paisajes que me acompañarán siempre. Ahora, la investigación continúa en Santiago. ¡Hasta pronto Antártica!

Por Gaspar Mejías.

Estudiante de magíster de la Universidad Libre de Ámsterdam y de la Universidad de Chile, también afiliado al Instituto Milenio BASE.

 

Foto portada: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

 

Se abre el llamado a académicos y partes interesadas de las humanidades y ciencias sociales antárticas a la Conferencia Académica Bienal de 2025 del Comité Permanente de Humanidades y Ciencias Sociales (SC-HASS) del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR). El Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile se enorgullece de ser sede de esta conferencia por primera vez.

El evento tendrá lugar los días 7, 8 y 9 de octubre de 2025, en formato online. Los dos primeros días contarán con tres canales de transmisión en vivo, divididos en dos bloques horarios (mañana y tarde, según hora chile continental). Se han considerado conferencias plenarias, paneles, presentaciones individuales y presentaciones de video pregrabadas. El último día se realizará una reunión de trabajo de SC-HASS y de los grupos de acción.

También se han preparado formularios en línea para el envío de propuestas y solicitudes.

 

Convocatoria de resúmenes
Abierta hasta el 9 de agosto de 2025

 

1. No se cobrará ninguna tarifa por enviar un resumen
2. Fecha y formato previsto del congreso: Desde el 7 hasta el 9 de octubre de 2025, formato online
3. Forma de presentación: Al enviar sus resúmenes, también se le solicita que indique su forma de presentación preferida: Presentación oral en vivo en línea o presentación subida en formato video con visualización y comentarios a pedido.
4. El tema de la conferencia: “La Antártida en tiempos de cambio”, elegido para reflejar los desafíos y las presiones que el cambio climático, el deshielo acelerado, la pérdida de biodiversidad y los crecientes intereses geopolíticos y económicos ejercen sobre el Sexto Continente. En consonancia con la filosofía de SC-HASS, se inivita cordialmente a las contribuciones de todas las disciplinas de las humanidades y las ciencias sociales, incluidas las artes escénicas y creativas, que exploren algún aspecto de la relación entre los seres humanos y la Antártica (incluido el Océano Austral).
5. Formato, extensión y número de resúmenes: Los resúmenes deben enviarse mediante el siguiente formulario de Google (enlace aquí). Se aceptan propuestas tanto de presentaciones individuales como de paneles sobre un tema específico. Las propuestas deben estar escritas idealmente en inglés; sin embargo, dado el fuerte apoyo de nuestra comunidad a las disciplinas en idiomas distintos, también se considerarán presentaciones en otros idiomas. Las propuestas no deben exceder las 500 palabras para un panel ni las 250 palabras para un panel individual. Además, debe incluir la información académica y una breve reseña biográfica, según lo requerido en el formulario de Google, de cada ponente. Puede enviar varios resúmenes, hasta dos por persona, como primer autor. El Comité de Planificación Académica del congreso revisará todas las propuestas. Las preguntas relacionadas con la presentación de propuestas y el contenido académico del congreso pueden enviarse a Luis Valentín Ferrada (schass2025@gmail.com).
6. Fecha límite de envío de resúmenes: 9 de agosto (sábado) hasta las 23:59 horas, hora chilena (GMT -4). Los solicitantes seleccionados serán notificados a finales de agosto. Está previsto que las inscripciones se abran a finales de agosto de 2025. Envía tu resumen aquí.

 

Descarga las bases aquí.

 

 

Luis Valentín Ferrada

Coordinador de la conferencia bienal SCAR SC-HASS 2025

Profesor y Director del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile

Investigador principal del Instituto Milenio Biodiversidad del Ecosistema Antártico y Subantártico (BASE)

Del 19 al 24 de octubre de 2025, el Congreso Internacional de Floraciones Algales Nocivas (ICHA, por sus siglas en inglés) reunirá en Punta Arenas a expertos y expertas globales para avanzar en la comprensión del impacto de estas microalgas en la biodiversidad marina y la salud humana.

El Congreso Internacional de Floraciones Algales Nocivas (ICHA, por sus siglas en inglés) reunirá en Punta Arenas a expertos y expertas globales para avanzar en la comprensión del impacto de estas microalgas en la biodiversidad marina y la salud humana.

Este octubre, la ciudad más austral de Chile continental será el epicentro del conocimiento científico sobre microalgas tóxicas. Desde el 19 y hasta 24 de octubre, Punta Arenas acogerá el Congreso Internacional de Floraciones Algales Nocivas (ICHA, por sus siglas en inglés), una instancia que reunirá a expertos de todo el mundo para debatir el estado actual de este fenómeno, su vínculo con el cambio climático y su impacto en la biodiversidad marina y la salud humana.

Las Floraciones Algales Nocivas (FANs), también conocidas como mareas rojas, ocurren cuando ciertas especies de microalgas fitoplanctónicas se multiplican de manera acelerada. Algunas de estas especies liberan toxinas que pueden afectar a organismos filtradores como los bivalvos y desencadenar alteraciones en las redes tróficas costeras. En la región subantártica de Chile, este fenómeno ha sido documentado por más de cinco décadas, y su dinámica se está viendo influenciada por el retroceso glacial, los cambios en la temperatura del mar y las corrientes oceánicas, entre otros factores.

El registro histórico de las FANs en los fiordos y canales australes comenzó a tomar fuerza desde los años 70, cuando se reportaron los primeros episodios de toxicidad en mariscos que impactaron la pesca artesanal y la salud humana. Desde entonces, el estudio de estos eventos ha avanzado para comprender mejor sus ciclos naturales, las especies involucradas y las condiciones ambientales que los favorecen, convirtiendo a la región en un laboratorio vivo para entender cómo los ecosistemas marinos responden a cambios climáticos y oceanográficos.

Alexandrium catenella pertenece al grupo de especies de Alexandrium que producen toxinas que causan intoxicación paralizante por mariscos y es causante de marea roja. Alexandrium catenella se observa en aguas costeras frías, generalmente en latitudes templadas. Foto: César Alarcón / IFOP

“Las FANs no solo tienen implicancias sanitarias. Son procesos naturales que, al intensificarse, nos alertan sobre desequilibrios en el océano. Su estudio es clave para entender cómo cambian los ecosistemas marinos en un océano cambiante”, explica el Dr. Máximo Frangopulos, académico de la Universidad de Magallanes (UMAG), investigador del Instituto Milenio BASE, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y 1º vice chair del comité organizador del ICHA 2025.

Chile —y en particular la región de Magallanes— se ha transformado en un laboratorio natural para este tipo de investigaciones. Desde el Centro Subantártico Cabo de Hornos en Puerto Williams, el Dr. Máximo Frangopulos lidera la implementación del laboratorio de marea roja más austral del mundo, que permitirá fortalecer el monitoreo de toxinas y profundizar en el conocimiento de las microalgas en ambientes extremos.

“La realización del ICHA en Punta Arenas no solo refleja el liderazgo científico de la región, sino que ofrece una oportunidad única para conectar saberes locales y globales en torno a los desafíos de conservar la biodiversidad marina frente al cambio ambiental”, destaca el también investigador del Centro GAIA Antártica de la UMAG.

El Comité Organizador Local (COL), además del Dr. Máximo Frangopulos, está presidido por Leonardo Guzmán del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) como chair, Patricio Díaz de la Universidad de los Lagos en el Comité de Recaudación de Fondos, Pamela Corbonell del IFOP en el Comité de Relaciones Públicas y Catharina Alves de Souza de la Universidad de Concepción en el Comité Científico. Al COL también se suman investigadores e investigadoras que se ubican desde la región de Atacama hasta la región de Magallanes.

 El encuentro tendrá lugar en el Hotel Dreams de Punta Arenas desde el 19 hasta el 24 de octubre de 2025. Información de envío de resúmenes, pago de inscripciones y actividades en https://icha2025.org/

 

Imagen de portada: ICHA 2025

 

 

La distinción es otorgada a egresados de la Casa de Bello que hayan prestado servicios distinguidos a la Universidad y al país a través del ejercicio de sus labores profesionales y académicas. La ceremonia, que contó con la presencia de autoridades e integrantes de la comunidad universitaria, fue encabezada por la Rectora Rosa Devés y participaron los profesores Enrique Barros y Manuel Oyarzún, anteriores galardonados con la Medalla.

La comunidad universitaria reunida en el Salón de Honor de la Universidad de Chile celebró este miércoles 30 de abril la entrega de la Medalla Rector Juvenal Hernández Jaque 2024. En la ceremonia, la Rectora Rosa Devés entregó el reconocimiento en la mención “Artes, Letras y Humanidades” a la Profesora Titular del Departamento de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho, del Instituto de Estudios Internacionales y del Instituto Milenio BASE, María Teresa Infante; y en la mención “Ciencia y Tecnología” a la Profesora Titular del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Mónica Rubio.

En la ceremonia también estuvieron presentes la prorrectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, y el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren. Créditos: U. Chile

Fue en enero de este año cuando el jurado –compuesto por la Rectora Devés; la Prorrectora Alejandra Mizala; el vicerrector de Asuntos Académicos, Claudio Pastenes; los profesores Manuel Oyarzún y Enrique Barros, reconocidos con la misma medalla en el año 2023; y el rector de la Universidad de Valparaíso y presidente del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH), Osvaldo Corrales– resolvió otorgar esta distinción a las profesoras Infante y Rubio por su destacada contribución a la Universidad y al país en las áreas del derecho internacional y la astronomía, respectivamente.

“Durante tres décadas, desde la creación de la distinción medalla Rector Juvenal Hernández Jaque, se asumió que esta debía ser otorgada exclusivamente a egresados hombres, bajo la premisa de que una mujer no podía encarnar el espíritu de Juvenal Hernández. Revertir esa concepción requirió que, en su segundo periodo, el Rector Víctor Pérez modificara el decreto correspondiente para incluir explícitamente la posibilidad de concederla a exalumnos y exalumnas (…) Este hecho no es meramente anecdótico, sino que pone de manifiesto cuán naturalizada ha estado la desigualdad de género”, afirmó la Rectora Devés, encargada de entregar este reconocimiento.

En sus palabras, la Rectora destacó que por primera vez la distinción es otorgada “a dos profesoras titulares, una en cada área disciplinar, y después que ambas hubieran recibido múltiples reconocimientos de importancia a nivel nacional e internacional, así como liderado iniciativas con proyección global en sus respectivos campos de estudio y en su desempeño científico o profesional”.

De izquierda a derecha: Profesora Mónica Rubio y María Teresa Infante. Créditos: U. Chile

“Grandeza en la simplicidad podría ser la cualidad que las identifica y que a la vez las distingue entre sus pares. Ambas poseen el don de hacer que lo extraordinario parezca natural, sin artificios y sin alardes. Su modo de actuar, de pensar y de crear fluye con tal autenticidad y claridad que lo excepcional se manifiesta con la humildad de lo cotidiano. Esa capacidad de integrar profundidad con sencillez, excelencia con cercanía, es quizás uno de sus atributos más distintivos. Es probable que sea esta confluencia de cualidades la que haya moldeado tanto su excepcional vocación formadora, reflejada en generaciones de discípulas y discípulos brillantes, como su capacidad para derribar barreras, para resolver conflictos y contribuir al fortalecimiento de la institucionalidad. Todo lo anterior sustentado en un saber disciplinar cultivado con rigor y sensibilidad”, destacó.

Con este nuevo reconocimiento para las profesoras Infante y Rubio, la Medalla ha sido entregada a 64 egresadas y egresados de la Universidad de Chile. Esta vez se trata de la primera en que se entrega a dos mujeres de manera simultánea en ambas menciones. En la ceremonia también estuvieron presentes la prorrectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala; el vicerrector de Asuntos Académicos, Claudio Pastenes; el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren; entre otros.

Derecho más allá de las fronteras

María Teresa Infante es abogada de la Universidad de Chile (1974), con estudios postgrados en la Universidad Complutense de Madrid (España), en Ginebra y La Haya. Comenzó arealizar clases en la Universidad de Chile en 1980, donde actualmente es Profesora Titular del Departamento de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho y del Instituto de Estudios Internacionales (IEI). También es investigadora senior del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE.

Profesora María Teresa Infante en la conmemoración del Día de los Océanos en el Senado (2023). Créditos: I. Milenio BASE / N. Politis

Entre sus múltiples logros se cuenta haber dirigido el Instituto de Estudios Internacionales y codirigido el Programa en Derecho Internacional, que impartieron conjuntamente la Universidad de Heidelberg y la Universidad de Chile entre 2008 y 2014. Ha sido miembro de la Comisión de Evaluación Académica de la Facultad de Derecho y del Instituto de Estudios Internacionales, donde también fue Presidenta de la Comisión de Autoevaluación.

En 1999, recibió la Condecoración al Mérito Amanda Labarca y en 2018 fue distinguida con la Medalla Rectoral de la Universidad de Chile. Luego, en 2020, se convirtió en la primera jueza chilena y la tercera mujer en la historia en integrar el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.

Estos fueron algunos de los logros que destacó el profesor Enrique Barros, anterior acreedor del reconocimiento, quien tuvo la responsabilidad de presentar a la nueva galardonada. “Para mí es un honor presentar a María Teresa Infante como recipiente de este premio que en verdad es muy conmovedor”, comenzó diciendo el profesor Barros.

“Ella es hoy una de las mayores expertas mundiales en Derecho del Mar. Académica, litigante en casos chilenos, y más recientemente nominada por la primera mayoría –con 120 votos– como jueza del tribunal internacional sobre el Derecho del Mar, creado por la Convención de Naciones Unidas”, enumeró Barros, agregando que este reconocimiento “es un hito que muestra hasta dónde ha llegado su reconocimiento como internacionalista”.

En su intervención, hizo un repaso por su carrera pública y también política, donde destacó que fue embajadora en Países Bajos, sede de la Haya, y su participación en dos juicios recientes: como coagente de límites marítimos con Perú y en la defensa y la titularidad de aguas con Bolivia, por el Río Silala.

La Distinción Medalla Rector Juvenal Hernández fue instituida por Decreto Universitario en el año 1983. Créditos: U. Chile

“Su carrera política ha conversado con su rol público”, afirmó. “Es una jurista excepcional, que ha brillado como académica, como servidora pública, abogada y jueza. Su extrema seriedad y profesionalismo se ha configurado a partir de su personalidad ascética, atenta, estudiosa, e inclaudicable. Con razón pertenece al grupo de las Mujeres Bacanas, porque en su caso ha contribuido a hacer realidad muchos de los sueños de Chile en torno al Derecho del Mar”, dijo Barros.

Forma parte de su destacada trayectoria de servicio al país su participación en comités de estudio de la International Law Association, así como en el Institut de Droit International, el Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional y su rol como Presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Derecho Internacional (SLADI) entre 2016 y 2018. También ha realizado clases en universidades de otros países, como la U. de Minas Gerais en Brasil, la Academia de Derecho Internacional de La Haya, la Universitat Jaume I en España y en el ITLOS-Nippon Programme Tribunal Internacional del Derecho del Mar, Hamburgo, Alemania.

Tras recibir la medalla, la profesora María Teresa Infante se mostró “muy honrada”. “No puedo sino admitir que significa un fuerte compromiso universitario”, dijo. Sus palabras invitaron a devolver la mirada “a los tiempos de Juvenal Hernández”, que coincidió con el término de la Segunda Guerra Mundial. “Fueron tiempos de cambios profundos”, explicó. La Universidad de Chile, “a la cual Juvenal Hernández sirvió comprometidamente”, “constituía en la época el centro selecto del pensamiento y de la creación, en función del desarrollo, el cultivo de las artes, letras y el derecho en el país. Ese centro no ha variado. No ha sido la única, pero es la única que ha mantenido su preocupación, como en la época del Rector Hernández, de ejercer deberes hacia la sociedad”, rescató.

“Significa un fuerte compromiso universitario”, dijo la profesora María Teresa Infante al recibir el reconocimiento. Créditos: U. Chile

La profesora Infante agregó que “hay un rostro del país que se refleja en la Universidad y sus estudiantes”. “Ellos deben recibir los elementos para apreciar este valor, al pasar por sus salas, bibliotecas y laboratorios. Una cuestión muy presente en las actuales circunstancias es que cada estudiante espera ser acogido, guiado, y que se cumpla su esperanza de que podrá desarrollar sus aspiraciones y condiciones ciudadanas. Es mucho más fuerte que en la época en la que estudié”, añadió la profesora.

La Distinción Medalla Rector Juvenal Hernández fue instituida por Decreto Universitario en el año 1983, coincidiendo su creación con la conmemoración de los 50 años del nombramiento del profesor Juvenal Hernández como Rector de la Universidad de Chile. Es otorgada a ex estudiantes de la Casa de Bello que hayan prestado servicios distinguidos a la Universidad de Chile y al país a través del ejercicio de sus respectivas labores profesionales.

 

Texto y fotografía de portada: Prensa U. de Chile y Prensa Rectoría U. de Chile / Fotografías: Alejandra Fuenzalida

Aves adorables, navegantes del hielo, o carismáticas especies ícono del continente antártico. Como cada año, el Día Mundial del Pingüino se conmemora un 25 de abril como una fecha que busca concienciar sobre la importancia de la conservación de estas aves marinas. Estudios científicos que se encuentran analizando los datos obtenidos en las recientes expediciones antárticas que desde Chile promueven el trabajo colaborativo y la investigación polar para comprender y mitigar los riesgos asociados a las enfermedades aviares en la región. Grupos de investigación del Instituto Milenio BASE, la Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile, Universidad Austral de Chile y el Instituto Antártico Chileno (INACH) regresan luego de prolongadas expediciones en terreno y analizan datos sobre las aves más emblemáticas del continente blanco. Vigilancia epidemiológica y protocolos de bioseguridad reforzados buscan seguir estudiando Influenza Aviar Altamente Patógena en el territorio.

Desde el Laboratorio Biodiversidad Molecular UC, perteneciente a la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), liderado por la Dra. Juliana Vianna (UC/CRG/BASE/Lili), destacan a los pingüinos como modelos de estudio únicos debido a su papel crucial papel comprender sus adaptaciones al entorno en un contexto de cambio climático: “Al igual que otras aves marinas, los pingüinos son bioindicadores clave de la salud de los océanos”, señala la Dra. Fabiola León (UC/CRG/BASE), especialista en conservación biológica y bioinformática. “Los pingüinos desempeñan un rol fundamental como ingenieros ecosistémicos, influyendo en la dinámica de su entorno y contribuyendo a la estabilidad de los hábitats marinos”, advierte.

Paisaje antártico. Crédito:Eduardo Pizarro

Fabiola León, doctora en Ciencias con mención en Zoología, se enfoque en estudiar las características genómicas de los pingüinos, analizando cómo sus genes responden a diversas presiones ambientales. Esto, con el objetivo de comprender cómo estas aves se adaptan a diferentes condiciones de temperatura, hielo y alimento, que varían según la especie y la región en la que habitan: “Esta foco es particularmente relevante tanto para los pingüinos antárticos como para las especies más temperadas, como los pingüinos del género Spheniscus, incluidos los pingüinos de Humboldt, que viven en regiones donde las presiones antropogénicas, como la sobrepesca, la contaminación, y la pérdida de hábitats, están afectando gravemente su supervivencia”, señala.

Resistencia o susceptibilidad de los pingüinos ante Influenza Aviar, que es estudiada desde un enfoque genómico por la científica Claudia Ulloa Contreras (UC/CRG/BASE), especialista en manejo e investigación de fauna silvestre. Como parte de sus estudios de doctorado, la investigadora destaca el rol del “forrajeo” de pingüinos en la Antártica. Es decir, al comportamiento de búsqueda y obtención de alimento que realizan las distintas especies para sobrevivir en un entorno extremadamente frío y con recursos limitados y estacionales: “El estudio, en el cual estamos trabajando, contempla dos años de medición en puntos como isla Kopaitic -en cercanías a la base O´Higgins del Ejército de Chile- y en punta Armonía -en isla Nelson”, destaca.

De izquierda a derecha, Carolina Marquez, Claudia Ulloa y La Dra. Fabiola Leon. Credito: Constanza Barrientos

Trabajo que también contempla una la segunda línea de investigación, vinculada a la detección de influenza H5N1 en la Antártica. Cepa del virus de la influenza aviar altamente patógena (IAAP), específicamente del subtipo H5N1 de la rama 2.3.4.4b, que ha estado circulando globalmente en aves desde 2020-2021, aclara: “Primero identificamos el virus y después identificamos qué genes -de esas poblaciones- están participando, o influyendo, en que estas aves sean más o menos resistentes a la infección por influenza. Por ejemplo, ahora tenemos estos nuevos registros de skuas y queremos saber por qué estas aves están siendo tan afectadas. La temporada anterior vimos pingüinos, pero no con tanta afectación como estas aves… ¿Los pingüinos se han adaptado al virus? Ese tipo de preguntas estoy haciendo a través de la genética de poblaciones”, puntualiza Ulloa. Colaboración que también se realiza con los científicos Dr. Luis Vargas Chacoff (UACh/IDEAL/BASE) y Daniela Nualart (UACh/BASE).

La referencia de la experta en manejo y muestreo biológico de fauna silvestre, es en alusión a los primeros registros de mortalidad de skuas por gripe aviar altamente patógena en la Antártica. A principios de 2025. Equipos de investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto Milenio BASE, Instituto Milenio CRG e Instituto Antártico Chileno, revelaron niveles inusuales de mortalidad de las aves antárticas en su distribución más meridional – más allá del círculo polar antártico- producto del virus de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica. El Registro más austral de la enfermedad registrado hasta la fecha, y pudiendo tener implicancias críticas para la conservación de la fauna marina en la región.

Drones para mapear pingüinos

Más al sur del país, desde Punta Arenas y Valdivia investigadores utilizan drones y rastreadores GPS para mapear colonias de pingüinos y monitorear el movimiento de las aves cuando se sumergen en el océano Austral. Es el caso del Dr. Lucas Krüger (INACH/BASE) y Albert Palomino (UACh/BASE) que además de tomar muestras de sangre y realizar registro de medidas morfológicas, trabajan en el monitoreo de nidos utilizando drones.

Pingüino Barbijo y cría en la Antártica. Crédito: Constanza Barrientos

Con más de diez campañas instalándose con campamentos en la Antártica, el Dr. Lucas Krüger se especializa en el estudio de ecología de aves marinas durante su período de reproducción: “En Antártica estos períodos oscilan entre noviembre y marzo, momento en los cuales es posible estudiarlos con mayor detalle. Nos situamos donde ellos se están reproduciendo, y por lo general son zonas lejanas a las bases antárticas, por lo que tenemos que acampar por largos períodos de tiempo”, puntualiza. Expedición que en su última realización superó los 30 días acampando en punta Armonía, ubicada en el lado oeste de isla Nelson en las islas Shetland del Sur.

Así, poder evaluar el efecto del cambio climático sobre los pingüinos, con énfasis en el pingüino barbijo (Pygoscelis antarcticus) ha sido parte de los objetivos del equipo, realizando estudios de parámetros como el éxito reproductivo, y el efecto de la topografía o los relieves sobre las colonias: “Las colonias más resguardadas están respondiendo de una manera, mientras que colonias más expuestas, de otra forma distinta”, dice Albert Palomino (UACh/BASE) investigador de doctorado de la Universidad Austral de Chile.

“A su vez, estamos realizando trabajos para la actualización de los tamaños poblacionales de distintas colonias de pygoscelidos, utilizando las fotos de drones para estimar los tamaños poblacionales”, señala el investigador Eduardo Pizarro (UC/CRG/BASE), también integrante del Laboratorio Biodiversidad Molecular UC y e integrante del último campamento antártico en la zona. Al señalar las colonias de pygoscélidos en la Antártica, Pizarro apunta a las agrupaciones de pingüinos del género Pygoscelis que se reproducen y viven en conjunto en áreas específicas del continente antártico y sus islas cercanas: “Estamos construyendo modelos de detección de objetos para realizar esta estimación con mayor precisión”, destaca.

Dr.Lucas Kruger y Eduardo Pizarro en Punta Armonía, Antártica Crédito: Gaspar Mejías

“Los pingüinos barbijo son muy especializados en alimentarse con kril antártico (Euphausia superba)”, señala Lucas Krüger, doctor en Biología con especialización en ecología marina. Ecología espacial, movimiento, cómo buscan alimento y cómo los factores ambientales afectan a las aves marinas, son parte de los objetivos en cada expedición: “Hemos empleado un conjunto de métodos que incluyen conteo local, conteo por imágenes por drones, rastreo de animales -para conocer cómo se mueven y cómo utilizan los distintos hábitats de la zona- y también el monitoreo de las condiciones locales para estudiar la topografía, vegetación y morfología del ambiente”, afirma.

“Entendiendo cada vez más cómo estas increíbles aves marinas son capaces de responder ante nuevas condiciones, podemos anticipar las amenazas derivadas del cambio climático, como el aumento de las temperaturas, la alteración de los patrones de hielo y la disminución de los recursos alimentarios”, reflexiona la Dra. Fabiola León. “Su bienestar refleja el estado general del ecosistema marino, lo que hace que su estudio nos proporcione información valiosa sobre los efectos del cambio climático y las actividades humanas en los océanos”, señala.

El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio climático sobre la biota. A su vez, busca proponer políticas de conservación y gobernanza para la Antártica, el océano Austral y las regiones subantárticas, así como sensibilizar y comunicar a un público amplio sobre las amenazas que enfrentan estos ecosistemas. El Instituto Milenio BASE pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Más información en https://www.institutobase.cl 

 

 

Por: Nadia Politis

Fotografías: Constanza Barrientos

La Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos (Convención CRVMA) tiene como objetivo proteger la vida marina en el océano Austral, alrededor de la Antártica, promoviendo un uso sostenible y responsable de sus recursos a través de la cooperación internacional, diplomacia y decisiones basadas en la evidencia científica. Desde Chile, dos investigadores polares reflexionan desde la ciencia y la gobernanza en torno a los desafíos que enfrenta este régimen internacional.

En materia de conservación antártica, distintas convenciones y comisiones han buscado por años aunar esfuerzos para la protección de la biodiversidad. Por una parte, la Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos, abreviada como “Convención CRVMA” es un tratado internacional, Parte del Sistema del Tratado Antártico (STA), que establece principios legales y científicos para la conservación y uso sostenible de los recursos marinos en el Océano Austral (alrededor de la Antártica). En tanto, la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos, abreviada como “Comisión CRVMA” es un órgano de toma de decisiones creado por la Convención. La Comisión es un espacio donde los países miembros se reúnen cada año para aplicar y actualizar las normas del tratado, y está compuesta por representantes de los países miembros.

Lo cierto es, que independiente del lenguaje, por más de cuarenta años la “Convención CRVMA” (o “Convención CCAMLR” por sus siglas en inglés (Convention on the Conservation of Antarctic Marine Living Resources) busca abordar temáticas como la protección de los ecosistemas marinos del sur, qué actividades están permitidas (pesca, investigación), y cómo preservar especies claves como el kril, parte de la cadena trófica de la Antártica.

Chile es parte de los países miembros de la Comisión CRVMA, y a 43 años desde la entrada en vigor de la Convención CRVMA, desde Chile, los investigadores polares Dr. César Cárdenas (INACH/BASE) y Dr. Luis Valentín Ferrada (Derecho U. Chile/BASE) reflexionan desde la ciencia y la gobernanza en torno a los desafíos que la comisión internacional deberá enfrentar este 2025. Año de especial interés para la diplomacia científica.

 “Proteger la vida marina en el océano Austral, promoviendo un uso sostenible y responsable de sus recursos a través de la cooperación internacional, diplomacia, y decisiones basadas en la ciencia, es una herramienta fundamental con la cual contamos hace años. Y poder integrar estas instancias, es un verdadero honor para mí”, señala desde Punta Arenas el Dr. Cárdenas.

 En el año 2023 el Dr. César Cárdenas fue elegido como presidente del Comité Científico de la Comisión CRVMA en el marco de su cuadragésima segunda reunión que se llevaba a cabo en Australia. El investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE, ha coordinado previamente el Grupo de Trabajo de Seguimiento y Ordenación del Ecosistema, y en octubre de este año presidirá la 44ª reunión del Comité Científico de la Comisión CRVMA que se realizará en la ciudad de Hobart.

Dr. César Cárdenas y Dr. Luis Valentín Ferrada

 “Considero que este aniversario es un momento oportuno para resaltar la importancia de esta comisión en la preservación de los ecosistemas marinos y la regulación de las actividades pesqueras en un entorno cada vez más vulnerable al cambio climático, así como para reimpulsar la acción que hacemos al respecto, tal como el establecimiento de nuevas áreas marinas protegidas”, puntualiza el Dr. Ferrada, quien recientemente fue invitado por el presidente del Comité Científico de Investigación Antártica, SCAR (Scientific Committee on Antarctic Research) a integrar el Comité Científico Organizador de la próxima Conferencia Científica Abierta (OSC) del SCAR, que se realizará en la ciudad de Oslo, Noruega, entre el 10 y el 14 de agosto de 2026.

El abogado y también director del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, es miembro del Comité Nacional de Investigaciones Antárticas (CNIA) 2025-2028 que trabaja en estrecha colaboración con INACH con la misión de planificar, orientar y coordinar las actividades científicas y técnicas que Chile lleva a cabo en la Antártica.

Acuerdo internacional de larga trayectoria

La Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos (Convención CRVMA) es un acuerdo internacional adoptado en Australia en 1980, y que entró en vigor el 7 de abril de 1982, hace 43 años.

La Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CRVMA)  se aplica a todas las poblaciones antárticas de peces, moluscos, crustáceos y aves marinas que se encuentran al sur de la llamada “Convergencia Antártica”(también conocida como Frente Polar Antártico), es decir, una franja oceánica y natural ,  donde se encuentran las aguas frías del océano Austral con las más templadas del norte, siendo esta su limite biológico. Aunque esta frontera es móvil, la CRVMA utiliza una línea fija, definida por coordenadas geográficas, que busca representar lo mejor posible ese límite natural ¿Su relevancia? Las aguas frías del sur, que rodean el sexto continente, son más densas y ricas en nutrientes, y se fusionan con las aguas más cálidas del norte, generando una clave para la vida marina.

Comparativa: Convención CRVMA vs Comisión CRVMA. Fuente: Instituto Milenio BASE/CCAMLR

 

Cada año, el Comité Científico y los otros órganos de la Comisión CRVMA se reúnen para discutir los avances en las diversas materias y preparar los acuerdos que posteriormente son adoptados mediante “medidas de conservación” y “resoluciones”.

El Comité Científico cuenta con diferentes grupos de trabajo que se reúnen cada año. Aunque las reuniones se realizan exclusivamente en inglés, sus informes son traducidos a los otros idiomas reconocidos por el Tratado Antártico, tales como el francés, ruso y español.

La importancia de la Comisión CRVMA se encuentra en su capacidad para regular la explotación pesquera en aguas antárticas, previendo que las actividades humanas no amenacen la biodiversidad de la región. Además, promueve la cooperación y diplomacia internacional para enfrentar los desafíos que ha traído el cambio climático, generando acuerdos, protegiendo áreas marinas y tomando decisiones basadas en la ciencia. Más información sobre la Comisión CRVMA/ CAMLR Commission en https://www.ccamlr.org/

 

 

 

Por: Carolina Gajardo y Nadia Politis

Foto de portada: Dr. César Cárdenas

Se encuentran disponibles las bases del principal concurso nacional que permite a estudiantes y profesores conocer la Antártica. 

Desde el martes 1 de abril todos y todas las estudiantes de Chile pueden enviar sus propuestas de investigación para participar de la Feria Antártica Escolar (FAE) en su vigésima segunda versión. Las bases del concurso están disponibles en el sitio www.inach.cl/fae y las postulaciones estarán abiertas hasta el 27 de junio a las 23:49 horas de Magallanes.

La FAE es una instancia científica-escolar organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y desarrollada con aportes del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que lleva a los equipos ganadores a una expedición en la Antártica para conocer y compartir con investigadoras e investigadores de la base “Profesor Julio Escudero”, en la isla Rey Jorge.

Constanza Jiménez, del área de Educación del INACH, agrega que “son veintidós años desde que llevamos a cabo esta importante instancia científica juvenil, donde estudiantes de todo el país tienen la posibilidad de conocer una puerta de entrada a la Antártica como Punta Arenas y que sus ganadores pueden llegar hasta el Continente Blanco y compartir con las y los investigadores que se encuentran en nuestra base Escudero y visitar estaciones vecinas de China, Corea del Sur, Uruguay o Rusia.”

Respecto a la postulación, Jiménez subraya que la postulación de las propuestas es solo a través de la plataforma que se implementó en el sitio web de la Feria Antártica Escolar www.inach.cl/fae, y es la única vía oficial que tienen los y las estudiantes y docentes de enseñanza media para participar de este concurso.

¿Quiénes pueden postular a esta iniciativa? 

Pueden hacerlo estudiantes de primero a cuarto medio, de establecimientos de todo el país y todo tipo de dependencia (científico-humanistas, técnico-profesionales, artísticos, etc.). Cada uno de los proyectos será evaluado y los quince mejores se trasladarán a Punta Arenas para defender su trabajo ante un jurado científico y uno ciudadano. Los tres mejores serán seleccionados para participar de la Expedición Antártica Escolar.

Para mayor información y bases de postulación al concurso, se invita a visitar el sitio web www.inach.cl/fae.

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

 

Fuente: INACH

Créditos foto de portada: Nadia Politis

 

La Iniciativa 1000 Genomas, liderada por el Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (IM- CRG), invita a participar en el II Workshop Nacional Ciencia genómica para conservar la biodiversidad:El futuro está en el ADN, los días 23 y 24 de abril de 2025, en el Salón de Honor y la Sala Eloísa Díaz de la Casa Central de la Universidad de Chile.

Este evento reunirá a expertos nacionales e internacionales, estudiantes de postgrado, tomadores de decisión y representantes de organismos públicos para explorar los avances en genómica y su impacto directo en la conservación de la biodiversidad, el entendimiento del ADN de especies nativas y el desarrollo de soluciones en salud, bioeconomía y sostenibilidad.

¿Qué es el Proyecto 1000 Genomas?

El Proyecto 1000 Genomas es una iniciativa científica impulsada por el Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (CRG) e integrada por proyectos de excelencia en todo el país, incluyendo los Institutos Milenio BASE, IMO e IBio, y centros como CMM, CHIC, ACCDiS e IEB, con el respaldo de nueve universidades chilenas.
Su misión es impulsar el conocimiento científico y la formación de capital humano en genómica para comprender la biodiversidad de Chile.

Destacados del Workshop

El programa contempla exposiciones magistrales, paneles de discusión interdisciplinarios, presentaciones de comités científicos y una sesión abierta de pósters, fomentando la colaboración entre la ciencia, la educación y las políticas públicas.

Conferencistas Internacionales:

  • Dr. Harris Lewin (EE.UU.) – Biólogo líder del Earth BioGenome Project (EBP), cuyo objetivo es secuenciar el ADN de todas las especies eucariotas conocidas. Profesor en Arizona State University, miembro de la National Academy of Sciences, y referente mundial en genómica comparada y evolución cromosómica.
  • Dr. Patrick Wincker (Francia) – Director del Genoscope, el Centro Nacional de Secuenciación Francés. Investigador destacado en genómica de ecosistemas y co-director del proyecto ATLASea, centrado en la biodiversidad marina. Miembro de EMBO y premiado por la Academia Francesa de Ciencias.

Detalles del evento:

Fecha: 23 y 24 de abril de 2025
Lugar: Salón de Honor y Sala Eloísa Díaz, Casa Central Universidad de Chile
Horario:
08:00 a 18:00 hrs
Más información: www.1000genomas.cl

“La genómica es una herramienta clave para entender cómo los organismos se adaptan a condiciones extremas y cómo podemos protegerlos frente a amenazas ambientales. El futuro está en el ADN”, señala la Dra. Vianna, coordinadora nacional de la Iniciativa 1000 Genomas, 

Este workshop será un hito para Chile y Latinoamérica, posicionando a la ciencia nacional como referente en genómica y conservación, y consolidando una comunidad científica y ciudadana comprometida con el futuro del planeta.

Link de inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfm2RXvvAJPcWIWTyc7oi12f_uD4cHbetD65_LiDynkGMyFMA/viewform

 

Fuente: Proyecto 1000 Genomas

Foto de portada: Mélanie Delleuze