La Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE, contó su experiencia como científica antártica.

En Santiago, el taller “Bajo cero” liderado por la Asociación de Guías y Scouts de Chile (AGSCh) agrupó actividades y dinámicas en torno a la Antártica con jóvenes de 15 a 20 años. El Instituto Milenio BASE y Wikimedia Chile se sumaron con talleres antárticos y de alfabetización digital.

¿Qué animales viven en la Antártica? ¿Qué estudia la ciencia polar? ¿Cuál es el rol del continente? ¿Y cómo prepararse para una expedición?, fueron parte de las preguntas realizadas por los jóvenes de la Asociación de Guías y Scouts de Chile (AGSCh), que, en su sede nacional, en la histórica casona de República 97, realizaron un encuentro polar con talleres, dinámicas y concursos antárticos.

El taller “Bajo cero” agrupó a Instituto Milenio BASE de ciencia antártica, y Wikimedia Chile con la participación de Julieta Orlando, doctora en microbiología, presenta de SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE, y Patricio Romero, docente, magíster en Enseñanza del Inglés como Lengua Extranjera, y director de educación de Wikimedia Chile, como principales expositores.

El encuentro se realizó en la sede nacional de la Asociación de Guías y Scouts de Chile (AGSCh).

“Los jóvenes fueron muy participativos y con gran curiosidad. Lo que nos permitió abordar muchas temáticas, y dejar otras para explorar de forma autodidacta”, señaló la Dra. Julieta Orlando. A través de la charla “Hacer ciencia en la Antártica”, la científica polar compartió su experiencia en terreno, el estudio de la llamada biodiversidad poco percibida, y su reciente expedición al Ártico.

En compañía de “EufasIA”, el nuevo Chatbot antártico para WhatsApp del Instituto Milenio BASE, las y los participantes pudieron consultar información científica en vivo, y contrastar mitos e informaciones exageradas sobre la Antártica. La herramienta incentiva la conversación sobre temáticas diversas, como los ecosistemas del continente, su importancia para la regulación del clima, la vida de los equipos científicos durante las expediciones, la relación histórica de Chile con la Antártica y el Sistema del Tratado Antártico. 

El objetivo del chatbot antártico es combatir la desinformación sobre el continente blanco.

El Chatbot utiliza como personaje a un kril antártico, bautizado en redes sociales como “EufasIA”, ilustrado por el artista chileno Raúl Matus. Sus contenidos se elaboraron a partir de literatura científica, fuentes académicas e información pública disponible, y están orientados a fines educativos y de divulgación. La plataforma está diseñada para ser utilizada por estudiantes, docentes, familias y público general, sin requerir conocimientos previos sobre la Antártica. 

“Siempre es positivo reencontrarse con los estudiantes, intercambiar miradas y recibir sus preguntas curiosas y entusiastas”, afirmó Patricio Romero. El vocero de educación de Wikimedia Chile realizó la exposición “Reconociendo la desinformación” para reflexionar sobre la circulación de virales en redes sociales, y mitos antárticos, reflexionando sobre el rol de Wikipedia, como enciclopedia libre y punto de partida para una mirada crítica e informada.

En la oportunidad, se hizo entrega de libros del Instituto Milenio BASE, INACH, Nodo Antártico e INJUV.

Articulación colaborativa

En encuentro finalizó con una trivia antártica, acompañada de libros y publicaciones para los participantes. El libro “Antártica en Cifras 4: Laboratorios Naturales”, del proyecto NODO Antártico, del Instituto Antártico Chileno (INACH), fue entregado a los jóvenes scouts, mientras que los libros “Impulso Joven” y “Articulario” del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) y “Educación antártica en Chile” del Instituto Milenio BASE, fueron donados a los dirigentes que encabezaron el encuentro.

Las charlas, talleres y dinámicas se enmarcaron en el proyecto “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”, iniciativa de divulgación científica y educación financiada por el Fondo de Proyección al Medio Externo (PME) 2026 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, que busca acercar información sobre la Antártica, sus ecosistemas, biodiversidad e investigación científica a la ciudadanía. El proyecto contempla talleres y charlas en distintas ciudades de Chile para abordar mitos y noticias falsas o inexactas relacionadas con el continente, además de contenidos sobre alfabetización digital y pensamiento crítico.

En colaboración con Wikimedia Chile, se llevó a cabo la presentación “Reconociendo la desinformación” junto a Patricio Romero.

 La Asociación de Guías y Scouts de Chile forma parte de las instituciones que respaldan la iniciativa, junto con organizaciones vinculadas a la educación, la divulgación científica y el conocimiento antártico, entre ellas, el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), Instituto Antártico Chileno (INACH), la Coalición de Jóvenes Antárticos, la Asociación de Jóvenes Científicos Polares (APECS, por sus siglas en inglés), Wikimedia Chile, el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), la Fundación Encuentros del Futuro (FEF) y la Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH).

 

Conoce al kril antártico “EufasIA”, accediendo gratuitamente a través de wa.me/56972874940

 

Fotografías: Javiera Rojas y Nadia Politis.

Microbiograma es el nombre de la propuesta que busca generar reflexión crítica sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (AMR) mediante una experiencia educativa innovadora.

Equipo de investigación en terreno. De izquierda a derecha: Julieta Orlando, Camilo Berríos, André Barbet y Francisco Chávez.

A través de una actividad práctica y experimental, un equipo de investigación busca involucrar a estudiantes de secundaria en el estudio del microbioma y la resistencia antimicrobiana. Este enfoque fue desarrollado en un estudio liderado por el artista André Barbet y el académico de la Universidad de Chile (U. Chile) Andrés Marcoleta, en colaboración con un grupo de microbiólogos entre los que se encuentra la académica de la misma Universidad e investigadora del Instituto Milenio BASE, Dra. Julieta Orlando. La investigación titulada “Grabado Microbiano para la Enseñanza de la Acción y Resistencia Antimicrobiana”, propone una metodología interactiva que fusiona arte y ciencia para mejorar la enseñanza de la microbiología.

Explorando la microbiología a través del arte

La actividad educativa guía a los estudiantes a crear impresiones artísticas utilizando microorganismos pigmentados como tinta y soluciones antimicrobianas para controlar su crecimiento, proporcionando una oportunidad para explorar conceptos científicos fundamentales en dos sesiones de clases. “La resistencia a los antimicrobianos es un tema crucial que afecta la eficacia de los tratamientos con antibióticos y representa una grave amenaza para la salud pública. Educar a las nuevas generaciones sobre su uso responsable es vital”, afirma el Dr. Andrés Marcoleta, investigador del Laboratorio de Biología Estructural y Molecular (BEM) de la Universidad de Chile.

La actividad consta de dos sesiones de clases donde las y los estudiantes exploran conceptos científicos fundamentales.

En una primera sesión, las y los estudiantes inoculan un medio de cultivo con bacterias pigmentadas y utilizan una matriz de espuma de etilvinilacetato (goma EVA) para plasmar diseños sobre la superficie del medio. Luego, aplican soluciones antimicrobianas que bloquean el crecimiento bacteriano en ciertas áreas, generando un contraste visual.  “De esta forma, se puede observar la eficacia de los antimicrobianos y entender su impacto en el desarrollo de las bacterias. De esta forma, se puede observar la eficacia de los antimicrobianos y entender su impacto en el desarrollo de las bacterias. Pero también introducir conceptos claves de microbiología y relevar el papel de los microorganismos en nuestra vida cotidiana”, señala la Dra. Julieta Orlando, investigadora del Laboratorio de Ecología Microbiana (LEMi), presidenta de la Sociedad de Microbiología de Chile (SOMICH) y directora Alterna del Instituto Milenio BASE. 

En una segunda sesión y tras una noche de incubación, los estudiantes observan los resultados, analizan cómo los antimicrobianos afectan el crecimiento microbiano y finalmente reflexionan sobre la posible aparición de resistencia, “un tema crítico en la salud pública”, indica el equipo de investigación.

La actividad educativa guía a los estudiantes a crear impresiones artísticas utilizando microorganismos pigmentados como tinta y soluciones antimicrobianas para controlar su crecimiento.

Conciencia sobre la resistencia antimicrobiana

Más allá de su impacto educativo, esta propuesta resalta el potencial del arte como herramienta para la enseñanza de la ciencia. Al combinar creatividad y experimentación, el microbiograma (en inglés, “microbegraphy”) convierte el aprendizaje en una experiencia interactiva y significativa, cultivando un sentido de responsabilidad y comprensión en las futuras generaciones sobre el papel fundamental de los microorganismos en nuestra vida cotidiana.

La resistencia a los antimicrobianos (AMR) es un problema de salud global que ocurre cuando bacterias, virus u hongos dejan de responder a los medicamentos diseñados para eliminarlos o contenerlos. Esto significa que infecciones que antes eran fáciles de tratar pueden volverse peligrosas o incluso mortales. El abuso y uso inadecuado de antibióticos en la medicina y la agricultura han acelerado este fenómeno. Según el “Informe O’Neill”, publicado en 2016 bajo la dirección del experto en salud pública Jim O’Neill, si no se toman medidas, la AMR podría causar hasta 10 millones de muertes al año para 2050. “Para enfrentar esta crisis, es clave mejorar la educación sobre el uso responsable de los antimicrobianos, y consideramos que una forma atractiva de realizarlo es combinando arte y ciencia”, expresa el Sociólogo y Licenciado en artes plásticas André Barbet.

La resistencia a los antimicrobianos (AMR) es un problema de salud global que ocurre cuando bacterias, virus u hongos dejan de responder a los medicamentos diseñados para eliminarlos o contenerlos.

La relevancia de esta metodología va más allá del aula: “Promover el interés y el rendimiento en las clases de K–12 (desde la educación preescolar hasta la educación media) a menudo es un desafío”, concluye el texto. Una actividad que permite a los estudiantes no solo entender la dinámica de los antimicrobianos, sino también tomar conciencia sobre su uso responsable. Mediante experiencias prácticas como el microbiograma, los alumnos desarrollan una perspectiva crítica y proactiva frente a la crisis mundial de la resistencia a los antimicrobianos, preparándolos para afrontar los retos en la salud pública del futuro.

 

Por: Benjamín Groff

Fotografías: Andrés Marcoleta y André Barbet

Por: Emanuel Sotelo

Licenciado en Ciencias Naturales, profesor de Educación Media en Biología y Química, Universidad de Chile. Magíster (C) en Didáctica de las Ciencias Experimentales, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Investigador adscrito Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, y Asesor en Educación Unidad de Escuelas y Docencia Instituto Milenio BASE.

 

El 2023 situó a la Antártica en el centro de las conversaciones políticas e internacionales, un hito que abre una nueva reflexión sobre su importancia en el Currículum Nacional de Chile, y su enseñanza sistematizada en el aula… ¿Estamos haciendo lo suficiente por involucrar a las nuevas generaciones? ¿Nuestro profesorado cuenta con las herramientas para desarrollar contenidos en la sala de clases? ¿Y son los estudiantes de Pedagogía los nuevos profesionales llamados a involucrar temáticas de futuro en sus enseñanzas?

En noviembre, el presidente Gabriel Boric arribó al continente helado junto al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) António Guterres, con el objetivo de aunar esfuerzos para mitigar efectos del cambio climático. Meses después, el prestigioso diario The New York Times señaló que 2023 fue el año más cálido de la Tierra en los últimos 174 años, con una capa de hielo invernal -en los mares alrededor de la Antártica- que llegó a niveles bajos sin precedentes… La protección del continente helado estuvo presente en conversaciones y titulares.

En Punta Arenas, se conocieron las y los ganadores de la Feria Antártica Escolar (FAE). Un concurso nacional realizado por el Instituto Antártico Chileno, que invita a estudiantes de primero a tercero medio de todo el país a participar enviando sus propuestas de investigación en materias polares. Estudiantes de Talca, Rancagua y Puerto Montt, ganadores de la última versión, viajaron hasta isla Rey Jorge, Antártica, permaneciendo en la base científica Profesor Julio Escudero del INACH, y compartiendo con investigadoras e investigadores del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN). Un viaje que, para muchos, se transforma en una experiencia inolvidable.

Cada año, ferias científicas, capacitaciones, coloquios, y charlas de divulgación han sido impulsados por el programa EXPLORA y sus Proyectos Asociativos Regionales (PARes) como el proyecto situado en la región de Magallanes. El Centro de Investigación GAIA Antártica, perteneciente a la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio de la Universidad de Magallanes (CIGA UMAG) cada año colabora con instituciones en el marco de la “Ruta del Iceberg”, y desde su instalación, la SEREMI de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Austral, ha impulsado iniciativas de socialización del conocimiento polar, al igual que centros de excelencias como IDEAL, CHIC, y también el Instituto Milenio BASE.

Pese a este fértil ecosistema de comunicación polar, el “Currículum Nacional”, aquella herramienta proporcionada por el Ministerio de Educación que entrega las bases curriculares, programas, y planes de estudio vigentes que deben implementar las y los docentes de acuerdo a la legislación nacional, aún excluye las temáticas antárticas que se podrían abordar desde la Ciencia, la Historia o incluso desde la mirada de las Ciencias para la Ciudadanía. Por ejemplo, los objetivos propuestos por el MINEDUC para primer año medio, en materia de Biología, y de tercer año medio, vinculados al electivo de Biología de los Ecosistemas, podrían aportar y dar pie para incluir conceptos como “biodiversidad antártica”, “cuidado y conservación del territorio,” y “efectos del cambio climático”. 

¿Y cómo entregar herramientas para la sala de clases? En un contexto donde el entorno social influye directamente en los aprendizajes de las y los estudiantes, y donde las y los docentes -altamente exigidos- deben innovar y adaptar las enseñanzas, surge la Didáctica de las Ciencias como proceso de enseñanza-aprendizaje que puede contribuir a fortalecer esta relación, y entregar nuevas perspectivas a futuros docentes.

La Didáctica de las Ciencias busca contrarrestar una mirada que considere a las y los estudiantes como receptores pasivos, incentivándolos a responder preguntas de contenido específico, o diseñando experiencias que alejen al docente como único protagonista de la clase. A partir de mi experiencia, como profesor de Educación Media en Biología y Química, he observado el enorme potencial que esta perspectiva puede entregar a la enseñanza de temáticas relacionadas con la Antártica como elemento de incentivo y reflexión.

Durante dos años, desde la Unidad de Escuelas y Docencia del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE, hemos impulsado el trabajo con estudiantes de la carrera de Pedagogía en Educación Media en Biología y Química de la Universidad de Chile, para diseñar Secuencias de Enseñanza-Aprendizaje que contemplen miradas desde la Didáctica: Considerar elementos como objetivos de aprendizaje dados por el currículum nacional, indicadores de evaluación específicos, conceptos para generar un aprendizaje nuclear, habilidades que van a desarrollar las y los estudiantes, y las actitudes que vamos a fomentar como docentes, son lineamientos que nos pueden ayudar a desarrollar mayores aprendizajes significativos, y nuevas miradas para las y los docentes en formación.

Enfoques como Controversias socio-científicas (CSC), o Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), nos pueden ayudar a acercar la Antártica a la sala de clases desde la Didáctica de las Ciencias. Reflexionar sobre controversias actuales, contextualizando una problemática e involucrando directamente a la sociedad como actores participantes, permitiría fortalecer habilidades de las y los estudiantes en la toma de decisiones, o debatir sobre los efectos del cambio climático en el continente helado, considerando las relaciones en las tramas tróficas, y el rol del kril antártico (Euphausia superba) en los ecosistemas australes. Del mismo modo, que las y los estudiantes determinen una problemática dentro de una comunidad, e intenten dar una solución a través de una pregunta investigable, podría abordar temáticas que investigadoras y investigadores polares ya desarrollan en la Antártica, como la acidificación de los océanos, la llegada de especies invasoras, el derretimiento de los glaciares, o el agujero en la capa de ozono. 

Con lo anterior es posible trabajar la Alfabetización Científica Crítica (ACC), que se refiere a la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias de una manera que fomente el pensamiento crítico y la comprensión profunda de los conceptos científicos. 

Esto implica brindar a las y los estudiantes, oportunidades para participar activamente en la investigación científica, realizar experimentos y desarrollar habilidades de investigación y análisis de datos. Además, la alfabetización científica crítica también se relaciona con la capacidad de las y los estudiantes para aplicar el conocimiento científico en contextos del mundo real, tomar decisiones éticas relacionadas con la ciencia y participar en debates y discusiones informadas sobre temas científicos.

La Antártica es un continente único, con un entorno aislado que permite realizar investigación científica de frontera, e incide en nuestros océanos y biodiversidad. Por ello es fundamental y urgente sumar a nuestros estudiantes y profesores en formación a su conocimiento. La Didáctica de las Ciencias busca potenciar a estudiantes protagonistas de su propio aprendizaje, y docentes capaces de entregar herramientas formativas, y estrategias didácticas para que las y los estudiantes construyan su propio aprendizaje. Somos conscientes que el camino es extenso, ya que identificar los conceptos que las y los estudiantes incorporarán, las habilidades que desarrollarán, qué tipo de dificultades podrían enfrentar y cómo se podrían aplicar los aprendizajes incorporados, no es tarea fácil. Sin embargo, considero que un lineamiento desde el MINEDUC podría fortalecer la puesta en práctica de un conocimiento antártico que está siendo desarrollado a partir de experiencias individuales, que también podrían ser colectivas y así ampliar su impacto.

Porque sumar a niños, niñas, jóvenes y docentes a una conciencia global que aporte desde el cuidado individual, colectivo y social de la Antártica, pero que también transmita el necesario sentimiento de urgencia sobre el cuidado de los ecosistemas polares a nuestros tomadores de decisiones, es una tarea en la que, desde la Didáctica de las Ciencias y la educación antártica, podemos desde ya empezar a aportar.

 

Foto principal: I. Milenio BASE / N. Politis