Catalina Martínez es estudiante de pregrado, asociada al Instituto Milenio BASE por su trabajo junto al Dr. Kurt Paschke.
La experiencia permitió profundizar conocimientos sobre las respuestas fisiológicas de organismos acuáticos frente a escenarios de cambio climático, a través de clases y experimentos desarrollados en un laboratorio especializado.
Entre el 17 de julio y el 15 de agosto, Catalina Martínez Alcota, estudiante de cuarto año de Ingeniería Ambiental de la Sede Puerto Montt de la Universidad Austral de Chile (UACh), participó en el curso “Ecofisiología Aplicada”, desarrollado en la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación (UMDI) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ubicada en Sisal, estado de Yucatán, México.
La experiencia contempló formación teórica y actividades prácticas en el Laboratorio de Ecofisiología Aplicada (LABECOA), donde abordó contenidos relacionados con bioenergética, metabolismo, respiración mitocondrial y sistema antioxidante. Asimismo, participó en experimentos de hipoxia y conducta de escape.
Los contenidos se desarrollaron en el contexto de los efectos que el cambio climático puede generar sobre los ecosistemas acuáticos, considerando escenarios como el aumento de la temperatura y la disminución del oxígeno disuelto en el agua. En este marco, el estudio de las respuestas fisiológicas de los organismos permite comprender cómo podrían enfrentar modificaciones en las condiciones ambientales.
La pasantía logró concretarse con el apoyo del Dr. Carlos Rosas, académico de la UNAM.
La participación de Catalina en esta experiencia surgió a partir de la invitación del Dr. Kurt Paschke, académico de la Universidad Austral de Chile e integrante, al igual que la estudiante, del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE). La invitación se concretó con el apoyo del Dr. Carlos Rosas, académico de la UNAM, permitiendo su incorporación al curso y al trabajo desarrollado en el laboratorio.
Sobre la trayectoria de esta colaboración entre ambas instituciones, el Dr. Kurt Paschke explicó:
“El curso de ‘Ecofisiología Aplicada’ en la UMDI-Sisal se desarrolla en conjunto desde 2010 y forma parte de la colaboración que mantiene el Instituto de Acuicultura y Medio Ambiente de la UACh con el Dr. Carlos Rosas y la UNAM desde hace más de 20 años. Esta relación también se ha extendido a los programas de postgrado que se imparten en la Sede Puerto Montt, donde el Dr. Rosas participa como profesor”.
Esta relación permitió que la estudiante pudiera incorporarse a una instancia de formación originalmente dirigida a estudiantes de postgrado de la UNAM. En este contexto, el académico destacó la importancia de abrir estas oportunidades a estudiantes de pregrado:
“Si bien el curso está destinado al postgrado de la UNAM, como alumna destacada se le ofreció a Catalina la posibilidad de participar, previa aceptación de los profesores responsables. Para nuestros estudiantes, acceder a este tipo de experiencias es muy enriquecedor, porque les permite conocer otras metodologías de trabajo, acercarse a nuevas líneas de investigación y compartir con estudiantes y académicos de distintas etapas de formación”.
Durante la estadía en México, Catalina pudo compartir experiencias y aprendizajes con estudiantes de pregrado, magíster y doctorado.
Además de los contenidos científicos, la pasantía permitió conocer nuevas metodologías de trabajo experimental y compartir con estudiantes y académicos vinculados al área de las ciencias marinas y la ecofisiología. Para Catalina, la experiencia significó una oportunidad de crecimiento tanto en el ámbito académico como personal:
“Si tuviera que definir esta experiencia, en una palabra, sería aprendizaje. Fue una instancia que me permitió crecer tanto en el ámbito académico como en lo personal, al conocer por primera vez México, su cultura, sus paisajes y su gente. También tuve la oportunidad de compartir con estudiantes de licenciatura, magíster y doctorado, lo que me permitió conocer cómo es la vida universitaria allá”.
Entre las metodologías que conoció se encuentra la respirometría intermitente y el trabajo con equipos especializados, como el respirómetro Oroboros O2k, utilizado para estudiar la respiración mitocondrial. También participó en experimentos relacionados con la conducta de los organismos frente a determinadas condiciones ambientales.
La pasantía también permitió acercarse a especies y ecosistemas diferentes a los de su entorno habitual, como el pulpo Octopus maya, los cangrejos violinistas, los manglares y los cenotes. Esta experiencia le permitió observar cómo las características particulares de cada territorio se relacionan con distintos desafíos ambientales. En este sentido, valoró especialmente la posibilidad de ampliar su mirada sobre las problemáticas ambientales presentes en distintos territorios:
Una oportunidad que también le permitió acercarse a especies y ecosistemas diferentes a los de su entorno habitual.
“Conocer estos nuevos ecosistemas me permitió comprender que las características de cada territorio generan desafíos ambientales diferentes. Esta experiencia fue especialmente significativa para mi formación como futura ingeniera ambiental y me permitió ampliar mi mirada sobre las distintas áreas en las que puedo desarrollarme profesionalmente”.
La participación de Catalina en esta instancia se enmarca en los vínculos de colaboración que mantiene la Sede Puerto Montt de la Universidad Austral de Chile con instituciones académicas nacionales e internacionales, los que permiten generar espacios de intercambio y acercamiento a distintas comunidades científicas.
Por: Sede Puerto Montt UACh
Fotos: Cortesía de Sede Puerto Montt UACh
Daniela Nualart es doctora en Ciencias de la Acuicultura de la Facultad de Ciencias UACh de Valdivia.
Seleccionada entre más de mil postulantes para formar parte de la Escuela São Paulo de Ciencia Avanzada (ESPCA) en Microplásticos, la Dra. Daniela Nualart Carrasco, investigadora de la UACh y del Instituto Milenio BASE, viaja a Campinas, Brasil.
Entre el 1 y el 11 de septiembre, investigadores e investigadoras de distintas partes del mundo se reúnen en la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp) para abordar los desafíos asociados a la contaminación por plásticos y microplásticos.
La Dra. Daniela Nualart Carrasco, investigadora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) y adscrita al Instituto Milenio BASE, forma parte del grupo de 125 participantes seleccionados entre 1.103 postulantes. La convocatoria reunió a investigadores de 35 países, con 75 participantes de Brasil y 50 provenientes de otros países.
La Dra. Daniela Nualart fue seleccionada entre más de mil postulantes, para formar parte del curso.
La instancia busca entregar una formación multidisciplinaria sobre micro y nanoplásticos, abordando aspectos relacionados con su química, comportamiento, impactos ambientales y posibles respuestas desde las políticas públicas. El programa contempla conferencias, actividades teóricas y prácticas, presentación de investigaciones y espacios de intercambio entre científicos y científicas en distintas etapas de sus carreras.
“Estoy muy contenta de haber sido seleccionada para participar en esta escuela, especialmente por la oportunidad de compartir con investigadores e investigadoras de distintas generaciones y de diferentes partes del mundo. Los microplásticos son un problema ambiental complejo que requiere una mirada interdisciplinaria, y esta instancia nos permite conocer nuevas aproximaciones”, expresa la Dra. Daniela Nualart Carrasco, también investigadora del Laboratorio de Fisiología de Peces (Fish Physio Lab) de la UACh.
Al curso llegaron investigadoras e investigadores de más de 50 países diferentes.
Por: Instituto Milenio BASE / Constanza Barrientos Soto
Fotografías: Daniela Nualart
Con una delegación de 16 integrantes, el Instituto Milenio BASE participa en la 12ª Conferencia de Ciencia Abierta de SCAR, uno de los principales encuentros internacionales dedicados a la investigación antártica. Científicos, científicas y profesionales del centro de excelencia ANID llegaron hasta la ciudad de Oslo para compartir resultados de investigación, experiencias, y avances en torno al estudio y difusión del continente helado.
Dr. Gary Wilson, presidente del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR) y experto en geología marina y cambio climático polar. Foto: Constanza Barrientos.
Durante agosto, Oslo se convierte en uno de los principales puntos de encuentro de la investigación antártica mundial. La capital noruega recibe a especialistas de distintos países y disciplinas en un programa con cerca de 50 sesiones científicas, orientadas a compartir nuevos conocimientos y fortalecer la colaboración internacional en torno a la Antártica y el océano Austral.
A ellos se suma una nueva generación de investigadores e investigadoras que presentará avances y resultados de sus trabajos en ciencia antártica. Entre ellos, investigadores jóvenes: Daly Noll (U. Lagos), Giovannina Sutherland (Derecho U.Chile/ ICLAC), Jordan Hernández (UCM), Franco Cruz (Universidad Santo Tomás), Albert Palomino (UACh), Miguel Ángel Salazar (Universidad de Rennes), Eduardo Pizarro (PUC/CRG) y Morgane Durand (Museo Nacional de Historia Natural de Francia).
Dr. Elie Poulin participa en mesas temáticas y exposición de resultados científicos. Foto: Constanza Barrientos.
“Participar nuevamente en SCAR, con una delegación diversa, nos permite compartir el conocimiento que estamos generando desde el Instituto Milenio BASE y, al mismo tiempo, fortalecer nuestros vínculos con una comunidad científica internacional que será fundamental para los desafíos que vienen. Estamos avanzando hacia hitos de gran relevancia para la ciencia polar, como el próximo Año Polar Internacional: 2032-2033, y estos espacios son claves para construir desde ahora nuevas colaboraciones y preguntas científicas”, destaca Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE y académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
Constanza Barrientos expone sobre el próximo libro BASE “Buceamos con mamá… ¡En la Antártica!” (Editorial SurCiencia). Foto: Giovannina Sutherland.
Desde la Dirección de Comunicaciones y Educación (DIRECOM), también participa la periodista científica Constanza Barrientos, quien realizará tres presentaciones orales y un póster. Su participación buscará dar a conocer experiencias en divulgación científica antártica desarrolladas por el Instituto Milenio BASE para acercar el conocimiento polar a distintos públicos.
Las presentaciones de la también presidenta de la Fundación Coalición Jóvenes Antárticos de Chile, en Punta Arenas, abordarán experiencias en literatura infantil, educación antártica, Inteligencia Artificial y nuevas tecnologías, mostrando cómo distintos lenguajes, formatos y herramientas pueden contribuir a ampliar el alcance social del conocimiento generado sobre la Antártica.
Por: Nadia Politis
Fotografías: Constanza Barrientos desde Oslo, Noruega.
Más de mil fotografías de mariposas árticas capturadas en Canadá permitirán comparar la forma de sus alas con la de ejemplares recolectados a lo largo de Chile. La investigación busca identificar posibles similitudes evolutivas entre insectos que habitan algunos de los ambientes más extremos del planeta.
Para comparar la forma de las alas de mariposas del Ártico y del sur de Chile, mediante técnicas de morfometría geométrica, Catalina hizo mil registros fotográficos.
Durante una semana, la estudiante del Magister en Ciencias Biológicas de la Universidad de Chile (UCh) y del Instituto Milenio BASE, Catalina Aguilar, permaneció en la Colección Nacional Canadiense de Insectos, Arácnidos y Nematodos. Registró más de mil fotografías de mariposas árticas para compararlas con ejemplares recolectados a lo largo de Chile, desde el altiplano hasta territorio subantártico.
Las regiones polares y subpolares se encuentran entre los ambientes más extremos del planeta. Condiciones climáticas desafiantes obligan a las especies que habitan estos ecosistemas a desarrollar diversas estrategias de supervivencia. Pero ¿ocurre algo similar en organismos que viven en extremos opuestos del mundo?
Catalina es estudiante del Magister en Ciencias Biológicas de la UCh y del Instituto Milenio BASE. También asociada al EME Lab, dirigido por el Dr. Hugo Benítez.
Esa es una de las preguntas que busca responder Catalina Aguilar, estudiante de la Universidad de Chile, asociada al Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EME Lab) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), quien recientemente realizó una estadía de investigación en Ottawa, Canadá.
Durante una semana, Catalina trabajó en la Colección Nacional Canadiense de Insectos, Arácnidos y Nematodos, perteneciente al Departamento de Agricultura del Research Branch en Canadá. Allí tuvo acceso a ejemplares de mariposas árticas pertenecientes a la misma familia que estudia en Chile, las mariposas del género Colias.
“La idea era poder observar y registrar mariposas que vuelan en ambientes tan extremos como el Ártico para compararlas con las que hemos estudiado en Chile, incluyendo ejemplares recolectados desde el altiplano hasta territorios subantárticos”, explica la estudiante.
La visita fue posible gracias a una colaboración entre su supervisor de tesis, el académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB) e investigador del Instituto Milenio BASE y Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), Dr. Hugo Benítez, y especialistas de la colección canadiense, que alberga valioso material biológico proveniente de distintas zonas del Ártico.
En Chile, Catalina se encuentra estudiando las mariposas del género Colias, pertenecientes a la misma familia fotografiada en Canadá. Foto: Ernesto Octavio Guzmán Tapia / INaturalist
“Este tipo de experiencias son muy valiosas para los estudiantes. Por supuesto, también permiten fortalecer vínculos científicos entre investigadores de Chile y Canadá y abren nuevas oportunidades de colaboración para el estudio de insectos adaptados a ambientes extremos”, indica el también investigador del Instituto One Health de la UNAB y director del EME Lab, Dr. Hugo Benítez.
Como parte del trabajo, Catalina Aguilar tomó más de mil fotografías de ejemplares preservados, generando una base de datos que permitirá analizar en detalle la forma de sus alas mediante técnicas de morfometría geométrica.
Esta metodología permite comparar estructuras biológicas con alta precisión y detectar patrones que no siempre son evidentes a simple vista. En este caso, el objetivo es evaluar si las mariposas que habitan ambientes fríos extremos presentan similitudes morfológicas asociadas a su adaptación evolutiva.
La estadía de Catalina se desarrolló gracias a una colaboración del Dr. Hugo Benítez con equipos de trabajo canadienses.
“Queremos saber si existen características compartidas en las alas de estas mariposas que puedan estar relacionadas con la capacidad de sobrevivir y volar en climas tan extremos. Si encontramos patrones similares entre especies del Ártico y del extremo sur de Sudamérica, podríamos obtener nuevas pistas sobre cómo la evolución responde a condiciones ambientales comparables”, señala Aguilar.
Los resultados de este trabajo contribuirán a comprender mejor la biodiversidad de los ecosistemas fríos del planeta y los mecanismos que permiten a distintas especies enfrentar desafíos ambientales similares, aun cuando se encuentran separadas por miles de kilómetros.
La Dra. Janet Bornman, copresidenta del panel, dio unas palabras durante la inauguración.
La Secretaría del Ozono nace del Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono y del Protocolo de Montreal, siendo su misión facilitar y apoyar a las Partes en la implementación de medidas para proteger y restaurar la capa de ozono frente a los impactos adversos derivados de su modificación, protegiendo así la salud humana y el medio ambiente, incluyendo la minimización de los impactos sobre el clima.
El evento de inauguración contó con la presencia de la Dra. Janet Bornman(Australia), copresidenta del panel; Osvaldo Álvarez-Pérez, profesional del Ministerio de Relaciones Exteriores y representante de Chile ante el Protocolo de Montreal; Claudia Paratori, Coordinadora de la Unidad Ozono del Ministerio del Medio Ambiente; Camila Bravo, directora de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Chile; Dr. Iván Suazo, vicerrector de Investigación y Doctorados, entre otros investigadores nacionales e internacionales.
Sobre la instancia, la Dra. Janet Bornman sostuvo que “nunca habíamos tenido una reunión aquí y todos estaban muy emocionados de venir por la belleza del país y su relevancia científica, especialmente en el sur. Se están realizando importantes investigaciones sobre la radiación UV, especialmente durante los periodos de agotamiento del ozono antártico que afectan al sur de Chile. Es un destino científico extremadamente interesante para nosotros”.
El Dr. Roy Mackenzie es el organizador de esta reunión en Chile.
Por su parte, el Dr. Roy Mackenzie, uno de los dos chilenos miembros del panel, investigador de la Universidad Autónoma, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio BASE, explicó que “40 especialistas nos estamos reuniendo para entender cuáles son las implicancias del adelgazamiento de la capa de ozono, su interacción con el cambio climático y poder pronosticar de mejor manera las características que tendrá el mundo en el futuro, específicamente en la cantidad de radiación ultravioleta que vamos a estar recibiendo. En ese contexto, celebrar esta reunión en Santiago posiciona a Chile en la discusión internacional. El Protocolo de Montreal es uno de los pocos tratados que ha efectivamente logrado su cometido, que es recuperar la capa de ozono, la cual estará prácticamente cerrada, más o menos, en el año 2070”, agrega el Dr. Mackenzie, organizador del encuentro.
Quien también tuvo palabras sobre el evento fue Osvaldo Álvarez-Pérez, quien destacó el trabajo de este grupo de científico, señalando que “el EEAP ha demostrado que la ciencia no solo mide, sino que guía. Da razones para actuar y evidencia para sostener esa acción. Sus hallazgos han mantenido la confianza global en el Protocolo de Montreal, conectando la ciencia atmosférica con la agricultura, la pesca y la salud pública de una manera realmente única. Tenerlos hoy en Chile tiene un significado realmente especial”, sostuvo.
Expertos y expertas miembros del EEAP viajaron desde distintas partes del mundo para trabajar en el reporte global de los efectos del ozono y la radiación UV.
Por último, el Dr. Iván Suazo enfatizó la rol de la Universidad Autónoma al albergar este evento en nuestro país, facilitando las instalaciones del Centro de Investigación e Innovación de Huechuraba para el trabajo del panel: “es la primera vez que esta actividad se realiza en Chile, con expertos de nivel mundial y en una temática tan importante como es el cambio climático. Como Universidad Autónoma de Chile estamos muy orgullosos de recibir esta actividad, permitiéndonos -además- vincular nuestra investigación y nuestros programas de Doctorados, con los referentes en la discusión mundial en temas medio ambientales”.
Cabe mencionar que, al finalizar esta reunión cuatrienal, se redacta un informe que será entregado a finales del 2026 a los Estados miembros de Naciones Unidas, para que definan nuevas acciones y regulaciones ambientales de alcance global.
A una década del mayor evento de mortalidad registrado de la especie Balaenoptera borealis, equipos científicos mantienen expediciones colaborativas en el área para analizar muestras biológicas y profundizar en la estructura poblacional y ecológica de la ballena sei.
Restos óseos de ballena varada en golfo de Penas. Foto: Francisca Rodríguez, investigadora doctoral de la U. Chile, Instituto Milenio BASE y co-investigadora en estudios realizados en la zona.
El golfo de Penas, en la región de Aysén, se ha convertido en un territorio estratégico para la investigación de cetáceos en el sur de Chile. El hallazgo, en 2015, de más de 300 ballenas sei (Balaenoptera borealis) varadas en sus alrededores- el mayor evento de mortalidad de ballenas registrado a nivel mundial– ha permitido acceder a muestras biológicas que, en condiciones normales, son extremadamente difíciles de obtener, abriendo nuevas oportunidades para la investigación científica.
La Dra. María José Pérez Álvarez es académica de la Facultad de Ciencias U. Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro de Investigación Eutropia.
“Cuando ocurrió el varamiento masivo trabajamos con muestras de los tejidos de los cadáveres para identificar la especie, en el Laboratorio de Ecología Molecular liderado por el Dr. Elie Poulin en la Universidad de Chile”, señala la Dra. María José Pérez Álvarez, directora del Laboratorio de Ecología y Conservación de Mamíferos Marinos (LECOMM) de la Facultad de Ciencias de la U. Chile. “Posteriormente nos dedicamos a estudios filogeográficos, comparando cómo estas poblaciones se relacionan con otras poblaciones de ballenas sei en el mundo”, agrega la también investigadora del Instituto Milenio BASE y el Centro de Investigación Eutropia.
“Hoy, junto a Patagonia Projects, CEAZA y otras instituciones, llevamos años colaborando en nuestras investigaciones”, dice la Dra. María José Pérez Álvarez. “El objetivo de nuestro laboratorio y del Instituto Milenio BASE es monitorear nuevas mortalidades y, en caso de ocurrir, tomar muestras de piel y hueso para análisis genéticos. Esto permite identificar especies y evaluar la estructura social y el parentesco entre individuos”.
Durante un mes y medio, Fernando Moya, investigador doctoral U. Chile e Instituto Milenio BASE, se embarcó junto a Patagonia Projects en el golfo de Penas. Foto: Fernando Moya
Una de las más recientes expediciones al golfo de Penas se realizó a finales de 2025 y contó con la participación del investigador doctoral de la Facultad de Ciencias U. Chile y del Instituto Milenio BASE, Fernando Moya. Durante un mes y medio, se embarcó junto a Patagonia Projects con el fin de obtener piel y grasa de las ballenas varadas para análisis genético e identificación, muestrear soplos de ballenas mediante drones para posteriores análisis de microbioma, y realizar monitoreo con equipos ROV. Estos son robots submarinos que permiten visualizar el fondo marino y ayudan a rescatar hidrófonos, aparatos importantes que registran las vocalizaciones de estos cetáceos.
“Navegar por el golfo de Penas es, sin duda, todo un desafío: vientos persistentes, un clima extremo y un mar que pone a prueba cada investigación. Un lugar de fuertes corrientes y olas de más de tres metros, pero también de un inmenso valor para comprender y proteger la biodiversidad”, expresa Fernando Moya tras su participación en la expedición.
Colaboración e interdisciplina
El golfo de Penas se ha consolidado como un ejemplo de investigación colaborativa y de largo plazo. Según el Dr. Carlos Olavarría, director ejecutivo de CEAZA, “este programa comenzó tras el varamiento y mortandad más grande registrado de ballenas en el mundo, cuando más de 300 individuos de ballena sei fueron encontrados en las costas del golfo. Este evento gatilló diversas investigaciones que dieron inicio a Patagonia Projects, un programa que busca comprender mejor la relación entre las ballenas y el ecosistema del sector mediante distintas metodologías y técnicas”.
Desde Patagonia Projects ofrecen sus plataformas de forma gratuita para la ciencia que se desarrolla en la zona. Foto: Fernando Moya
El monitoreo en el golfo se realiza de manera periódica, con visitas aproximadamente dos veces al año, combinando observaciones visuales, seguimiento de vocalizaciones mediante hidrófonos y análisis de muestras biológicas de animales fallecidos. “Nuestro objetivo es entender la dinámica de las poblaciones de cetáceos, registrar la presencia de distintas especies y relacionar esta información con el ecosistema del golfo de Penas”, agrega Olavarría.
En este contexto, la Dra. Vreni Häussermann, académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), destaca que el golfo es un lugar excepcional para el estudio de grandes cetáceos, “no solo por la presencia de varias especies, sino porque cada año se congregan allí en gran número. Gracias a la colaboración con Patagonia Project y otras instituciones, hemos recolectado datos de largo plazo que siguen creciendo, fomentando la participación de nuevos científicos y asegurando que la información sea compartida y utilizada con fines de conservación”.
Un enfoque interdisciplinario que permite investigar las ballenas desde diferentes perspectivas- estudios genéticos, biológicos y ecológicos-, promoviendo la cooperación entre instituciones y la formación de nuevos científicos y científicas. El golfo de Penas se consolida como un laboratorio natural de referencia para la investigación de estos grandes cetáceos.
Por: Antonieta Mackenzie y Constanza Barrientos
Foto portada: Mette Hesselholt Henne Hansen. Puedes acceder a la fotografía en INaturalist aquí.
El workshop contó con autoridades nacionales y regionales, además de representantes de centros de excelencia. Foto: de izquierda a derecha Ginno Casassa, Verónica Vallejos, Léa Cabrol, Jorge Flies y Alejandro Maass. Por I. Milenio BASE / C. Barrientos
El evento contó con la presencia de autoridades internacionales, nacionales y regionales, así como con presentaciones de organizaciones y centros de excelencia dedicados al desarrollo de la ciencia antártica, entre ellos el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE).
Entre el 8 y el 10 de enero de 2026, la ciudad de Punta Arenas fue sede del encuentro internacional “Fostering Antarctic and Southern Ocean Research and Policy Actions” (“Promoviendo la investigación y la acción en políticas públicas para la Antártica y el océano Austral”), una instancia de alto nivel que reúne a actores clave del mundo científico, institucional y diplomático para avanzar en nuevas alianzas de investigación y acciones de política pública en torno a la Antártica y el océano Austral.
El encuentro se desarrolló en las instalaciones del Instituto Antártico Chileno (INACH) y cuenta con la presencia de la Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el Gobernador Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, el director nacional del INACH, así como directoras y directores de centros de excelencia de investigación a nivel nacional. Asimismo, destaca la participación de la Embajada del Reino Unido en Chile, junto a la presencia de la Embajadora del Reino Unido en Chile, reforzando el carácter internacional del encuentro y el compromiso conjunto por fortalecer la cooperación científica en territorios australes.
La Dra. Léa Cabrol es investigadora adjunta del Instituto Milenio BASE y también investigadora del Instituto Mediterráneo de Oceanografía de Francia. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos
Entre los centros de excelencia que formaron parte del encuentro estuvo el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, también conocido como Instituto Milenio BASE. La presentación estuvo a cargo de la Dra. Léa Carbol, investigadora del Instituto Mediterráneo de Oceanografía (MIO) de Francia, quien se refirió al trabajo que realizan los equipos en el estudio de los efectos del cambio climático en la biodiversidad polar.
Al evento también se sumó el investigador doctoral de la Universidad de Magallanes, INACH e Instituto Milenio BASE, Francisco Santa Cruz. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos
Nuevas oportunidades de colaboración científica y monitoreo antártico
La jornada inaugural, realizada el jueves 8 de enero, estuvo dedicada a la ciencia y se centró en el tema “New Opportunities for Antarctic Collaboration / Upcoming InSync Program”. La sesión convocó a investigadoras e investigadores, centros de excelencia y representantes de iniciativas internacionales vinculadas al estudio del océano Austral.
Entre los principales objetivos del encuentro se encuentran:
● Sentar las bases para alianzas estratégicas con grupos de investigación chilenos, especialmente en el uso de datos generados por Tara Ocean, incluidos aquellos obtenidos durante el crucero al Mar de Weddell.
● Explorar oportunidades de colaboración científica de cara a la próxima expedición antártica de Tara, programada para el período 2028–2030.
● Presentar y discutir las colaboraciones planificadas del programa InSync, orientadas a la integración de ciencia, monitoreo y conservación.
● Compartir avances de la herramienta Key Ocean Planktonic Areas (KOPAs), diseñada para apoyar la conservación y el monitoreo de la biodiversidad oceánica.
● Analizar los desafíos y necesidades para el desarrollo de nuevas herramientas de monitoreo oceánico en el océano Austral, en el contexto de iniciativas como áreas marinas protegidas en la Península Antártica y zonas subantárticas.
La sesión combinó presentaciones científicas y un panel de discusión, fomentando el intercambio directo y la construcción de colaboraciones concretas.
Con visita al buque británico RRS Sir David Attenborough finalizó el workshop desarrollado en la ciudad antártica de Punta Arenas. Foto: Isabel Giménez
Ciencia, cooperación internacional y proyección estratégica
El encuentro “Fostering Antarctic and Southern Ocean Research and Policy Actions” articula ciencia de vanguardia, cooperación internacional y toma de decisiones, en un escenario marcado por el cambio climático y la urgencia de contar con información robusta para la conservación de ecosistemas polares y subpolares.
Durante los días siguientes, el programa continúa abordando la relación entre ciencia y políticas públicas, e incluye actividades orientadas a conocer capacidades internacionales de investigación antártica, reforzando el rol de Punta Arenas y de Chile como un nodo estratégico global para la investigación, el monitoreo y la protección del océano Austral y la Antártica.
Fuente: Instituto Milenio CRG
Editado por: Instituto Milenio BASE
Foto portada: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos
El Dr. Peter Convey ha desarrollado una estrecha relación con Chile, colaborando activamente con equipos nacionales en el estudio de la biodiversidad subantártica. De visita en el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile, el ecólogo terrestre con casi 40 años de experiencia en el British Antarctic Survey (BAS), Convey, reflexiona sobre la colaboración científica, el estudio de la biodiversidad antártica, y el futuro del continente helado.
Un viaje que conectó a Reino Unido con Puerto Williams, y que finalizó en Santiago de Chile proyectando nuevas colaboraciones científicas: así resumió lo que va de su año el ecólogo terrestre Dr. Peter Convey, que -de visita en nuestro país- calificó su conexión con Chile como una “relación de muchos años”. Para el investigador del British Antarctic Survey (BAS), enfrentamos un momento vital para la investigación en materia de adaptación, biodiversidad y biogeografía. Área de estudio en la cual la Ciencia tiene un rol fundamental.
Dr. Peter Convey y Dra. Claudia Maturana durante expedición BASE/PONANT a Antártica e islas Georgias del Sur en 2023. Crédito: Dra. Tamara Contador.
– ¿Qué aspectos definen la biodiversidad?
Es complejo definir la Biodiversidad, y eso es algo con la mayoría de las personas no está familiarizada. Un elemento de la biodiversidad es el recuento de especies. Otros elementos se relacionan con aspectos como su abundancia, qué tamaños de población existen y qué tipos de rasgos poseen que les permiten sobrevivir en su entorno. Eso puede no parecer biodiversidad.
– ¿Y en torno al conocimiento de la biodiversidad antártica?
La mayoría de los organismos que viven en la Antártica no son familiares para la mayoría de las personas, incluso los pequeños invertebrados. Podría mostrarlos en jardines o bosques de aquí y la mayoría de la gente no sabría que existen. Aquí, se pueden encontrar parientes muy cercanos a los mismos organismos que viven en Antártica. Sin embargo, la mayoría nunca ha aprendido sobre ellos ni se da cuenta de que existen. Además, hay muchos grupos verdaderamente microbianos que solo pueden observarse con un microscopio.
El Dr. Convey es un ecólogo terrestre con casi 40 años de experiencia en la investigación de ecosistemas polares, habiendo trabajado en 15 campañas de verano y una de invierno en la Antártica, así como en diversas expediciones árticas en Svalbard (Noruega). Su labor en el British Antarctic Survey (BAS) lo ha convertido en un referente en el estudio de la biodiversidad y los efectos del cambio climático en las regiones polares.
Dr. Peter Convey y Dra. Tamara Contador en Falkland Islands/Islas Malvinas durante expedición SAERI en 2024. Crédito: Dra. Tamara Contador.
Ciencia desde el fin del mundo
El investigador senior del Instituto Milenio BASE ha establecido una sólida vinculación con la comunidad científica chilena, especialmente a través de su colaboración con la Dra. Tamara Contador, investigadora del Instituto Milenio BASE. Su trabajo conjunto ha permitido ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas terrestres antárticos y su respuesta a las presiones ambientales. Esta colaboración ha sido fundamental para fortalecer el papel de Chile en la investigación polar, promoviendo la participación en proyectos internacionales y el desarrollo de estrategias de conservación.
El también Profesor Honorario de la Escuela de Biociencias de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), ha sido un actor clave en la formulación de prioridades científicas internacionales a través del Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR). Ha trabajado en programas como “Evolución y Biodiversidad en la Antártica” (“Evolution and Biodiversity in Antarctica”en inglés) y “Sensibilidad Regional para el Cambio Climático en Antártica” (“Regional Sensitivity to Climate Change in Antarctica” en inglés), contribuyendo al entendimiento de la evolución biológica en condiciones extremas y los impactos del cambio climático. Sus estudios han demostrado la capacidad de resistencia y adaptación de la biodiversidad antártica, proporcionando datos clave para la conservación de estos ecosistemas frágiles.
Mediante la colaboración con el Laboratorio Wankara de Ecosistemas Dulceacuícolas Subantárticos y Antárticos, la Universidad de Magallanes (UMAG), y el Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural (Centro CHIC), además del Instituto Milenio BASE, la línea de investigación encabezada por la Dra. Tamara Contador (UMAG/CHIC/BASE/INVASAL) ha establecido puentes de colaboración entre ciencia y educación a través de -por ejemplo- talleres ambientales en el Parque Etnobotánico Omora en la ciudad de Puerto Williams.
Dr. Peter Convey, Dra. Tamara Contador, Dr. Sebastián Rosenfeld y Dra. Claudia Maturana en terreno durante expedición BASE/PONANT a Antártica e islas Georgias del Sur en 2023. Crédito: Dra. Tamara Contador.
La investigación, destacada en la nota “Descubriendo el papel de los insectos en la resiliencia climática”, resalta la importancia de Parochlus steinenii* * como un indicador biológico esencial para comprender cómo los ecosistemas antárticos responden al cambio climático. Inicialmente, la investigación de la Dra. Contador se centró en Parochlus steinenii, un insecto que habita en las Islas Shetland del Sur, pero que también se encuentra en Georgia del Sur y en el extremo sur de Sudamérica, en el archipiélago de Cabo de Hornos. “Eso inmediatamente nos llevó a interesarnos en su fisiología, cómo sobrevive en su entorno, su morfología y su biogeografía, es decir, cuánto tiempo han estado ahí las distintas poblaciones”, explicó el Dr. Convey.
En su rol de divulgador, el investigador del British Antarctic Survey también ha desempeñado un papel activo en la educación y difusión de la investigación antártica y polar. Su participación como Embajador STEM y su labor docente en diversas universidades refuerzan la importancia de la colaboración internacional en la ciencia antártica.
– ¿De qué forma se podría comunicar el conocimiento científico a la ciudadanía?
Dr. Peter Convey en XI Conferencia Abierta del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR) en Pucón, Chile, en 2024. Crédito: Constanza Barrientos
Creo que una de las cosas más espectaculares de la Antártica es su singularidad. El entorno, el hielo, los pingüinos son tan diferentes a todo lo demás que hemos visto. La biodiversidad de la Antártica es única, especialmente porque muchas especies sólo existen allí. Los pingüinos, por ejemplo, aunque comunes en otras latitudes, solo habitan en la Antártica. La conservación de su biodiversidad es esencial, y no hace falta ser una especie grande o colorida para ser importante. Además, la biodiversidad en la Antártica es compleja, con diferentes regiones únicas dentro del continente. Debemos proteger toda esa biodiversidad, y como extranjero chileno, reconozco que es un ejemplo único de biodiversidad global. Existen mecanismos para protegerla a través del Tratado Antártico, pero para hacerlo, necesitamos conocerla mejor. A pesar de los riesgos humanos, la Antártica sigue siendo mayormente prístina, y todavía estamos en una posición para contribuir a su protección.
“Los cambios en la Antártica tienen profundas consecuencias para todos nosotros”, señala el Dr. Peter Convey, también profesor visitante de biología polar del Departamento de Zoología, de la Universidad de Johannesburgo, en Sudáfrica. Reflexión que surge luego referirse al VIII Congreso Chileno de Investigaciones Antárticas (CCIA) que junto al XII Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica (CLCA) se realizaron en Valdivia del 28 de julio al 1 de agosto de 2025, además del XIV Simposio Internacional sobre Ciencias de la Tierra en Antártica (ISAES, por su sigla en inglés) que se realizó del 18 al 22 de agosto de 2025 en Punta Arenas y que nuevamente llevó a Convey de visita a la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Instancias que buscan intercambiar conocimientos y promover el intercambio de ideas en torno a la ciencia antártica y subantártica.
“Un nuevo año de relevancia para la ciencia antártica en Chile”, subraya el investigador polar británico en referencia al 2025 como “Año Internacional de la Conservación de los Glaciares” declarado por la ONU y acompañado de la proclamación del 21 de marzo de cada año como Día Mundial de los Glaciares. Oportunidad para sensibilizar a la opinión pública mundial sobre el papel fundamental de los glaciares, así como sobre las repercusiones económicas, sociales y medioambientales de los cambios inminentes en la criosfera de la Tierra, señala el organismo internacional.
Dr. Peter Convey presentando en el XIV Simposio Internacional Ciencias de la Tierra Antárticas. Crédito: Constanza Barrientos
El Dr. Peter Convey advirtió sobre la necesidad de tomar medidas urgentes para conservar la Antártica, uno de los últimos entornos prístinos del planeta. “Estamos en una posición en la que podemos hacer una gran contribución para protegerla”, afirmó, subrayando que “el conocimiento que obtenemos hoy es crucial para proteger estos ecosistemas en el futuro”.
Además, destaca la importancia de la cooperación internacional en la investigación polar, mencionando su trabajo con instituciones chilenas como el Instituto Milenio BASE y la Universidad de Magallanes. En este sentido, hace un llamado a fortalecer la investigación con más recursos y compromiso global: “Aún estamos a tiempo de hacer las cosas bien. La Antártica es uno de los últimos espacios prístinos del planeta y tenemos la responsabilidad de protegerla para las futuras generaciones”, concluyó el Doctor e investigador antártico-subantártico.
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Por Benjamín Groff y Nadia Politis
Edición: Constanza Barrientos
Fotografías: Tamara Contador, Constanza Barrientos y Nadia Politis / Instituto Milenio BASE
Referencias:
Chown, S.L. et al. (2022). Antarctic Climate Change and the Environment: A Decadal Synopsis and Recommendations for Action. SCAR, Cambridge.
Cannone, N. et al. (2022). Acceleration of climate warming and vascular plant expansion in maritime Antarctica. Current Biology, 32, 1-8. DOI: 10.1016/j.cub.2022.01.074.
Bokhorst, S. et al. (2022). Temperature impact on the influence of penguin-derived nutrients and mosses on non-native grass in a simulated polar ecosystem. Global Change Biology, 28, 816–828. DOI: 10.1111/gcb.15979.
Gaspar Mejías es un joven estudiante de magíster con raíces chileno-holandesas que, a inicios de 2024, llegó al Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile en Santiago para realizar una pasantía. Lo que comenzó como una experiencia en el laboratorio, pronto se transformó en una travesía inolvidable: dos meses acampando en isla Nelson, estudiando aves marinas y pingüinos en uno de los ecosistemas más extremos del planeta. En esta crónica, Gaspar nos comparte -con mirada curiosa- cómo fue hacer ciencia en la Antártica siendo parte de una expedición internacional.
El equipo científico que acampó en isla Nelson, estuvo liderado por el Dr. Lucas Krüger, y contó con Gaspar Mejías, Eduardo Pizarro, Francine Cezar Bandeira Timm y Miguel Leonetti Corrêa.
Hola, soy Gaspar, y esta es mi aventura científica en el continente blanco. Mi padre es chileno y mi madre holandesa. Crecí en Velserbroek, un hermoso pueblo en los Países Bajos. Gracias al Instituto Milenio BASE, tuve la oportunidad de estar más cerca de mi familia en Chile y realizar una pasantía en el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile en Santiago, bajo la supervisión de la Dra. Léa Cabrol y la Dra. Julieta Orlando.
Mi primera experiencia en el Instituto consistió en investigar cómo las variaciones de temperatura afectan el microbioma de erizos de mar, como parte del proyecto de doctorado de Melanie Delleuze. Fue un trabajo desafiante pero enriquecedor, me permitió hacer grandes amistades dentro del laboratorio y participar en el Congreso Científico Antártico SCAR, realizado en Pucón en agosto de 2024. ¡Qué paisajes tan impresionantes tiene el sur de Chile!
En la foto, Gaspar Mejías junto a sus compañeras y compañeros del Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) y Laboratorio de Ecología Microbiana (LEMi) de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
Esa primera etapa llegó a su fin, pero yo aún no había terminado con el Instituto Milenio BASE. Como parte de mis estudios, debía realizar una segunda investigación, y esta vez el foco estaría en uno de los animales más icónicos del continente antártico: los pingüinos.
En noviembre de 2024 partí rumbo a Punta Arenas, punto de partida de nuestra expedición a la Antártica. El equipo, liderado por el Dr. Lucas Krüger– investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE- también estaba compuesto por Eduardo Pizarro, Francine Cezar Bandeira Timm y Miguel Leonetti Corrêa. Acampamos durante dos meses en isla Nelson, específicamente en Punta Armonía. La travesía comenzó a bordo del buque Aquiles de la Armada de Chile, navegando por el temido paso Drake, considerado uno de los mares más peligrosos del mundo. Las olas alcanzaban los cinco metros y las tormentas eran intensas. Al cuarto día despertamos rodeados de icebergs e islas completamente cubiertas de nieve: estábamos en la Antártica.
Desde el barco, un helicóptero nos trasladó hasta el sector oeste de la isla Nelson, donde nos esperaba un antiguo refugio argentino. Éramos las únicas personas en toda la isla. Nuestra carga —carpas, comida y equipamiento— fue dejada en una playa lejana, y nos tomó una semana trasladarla hasta el campamento. La primera noche dormimos en el refugio con lo esencial, bajo una fuerte tormenta de nieve. Con el paso de los días y a pesar del mal clima, logramos montar todo el campamento.
Una vez instalados, comenzamos el trabajo científico. Inicialmente estudiamos a los petreles gigantes y mapeamos la zona de Punta Armonía con drones. Cuando los polluelos de pingüino estuvieron lo suficientemente crecidos, trabajamos con las colonias de pingüinos papúa y barbijo. Permanecer dos meses en ese entorno fue una experiencia transformadora. Nunca me había sentido tan inmerso en la naturaleza. Nuestro campamento estaba al lado de las colonias de pingüinos, rodeado de lobos y elefantes marinos, aves imponentes y, en muchas ocasiones, ballenas que podíamos observar desde la puerta de la carpa.
Desde noviembre de 2024 hasta enero de 2025, el equipo científico estuvo acampando en Punta Armonía, isla Nelson, Antártica.
Creo que en una expedición como esta es fundamental con quién compartes la experiencia. Tuvimos un grupo increíble: nos apoyamos, cocinamos juntos, compartimos historias y muchas risas. Celebrar Navidad y Año Nuevo rodeados de nieve y vida silvestre fue algo que nunca olvidaré.
Convivir con esta fauna día a día te permite comprender lo inteligentes, cariñosos y frágiles que son estos animales. Pudimos observar cómo los petreles gigantes y los pingüinos cuidaban de sus crías desde el huevo hasta su adolescencia. Esa conexión profunda con la vida silvestre me dejó una fuerte convicción sobre la importancia de proteger estos ecosistemas.
Después de tantos días en la isla Nelson, la despedida fue difícil. Partimos a bordo del buque Karpuj del INACH rumbo a Villa Las Estrellas, donde descansamos unos días antes de regresar al continente. Me voy con una inmensa gratitud por las personas que conocí, las experiencias vividas y los paisajes que me acompañarán siempre. Ahora, la investigación continúa en Santiago. ¡Hasta pronto Antártica!
Por Gaspar Mejías.
Estudiante de magíster de la Universidad Libre de Ámsterdam y de la Universidad de Chile, también afiliado al Instituto Milenio BASE.
Foto portada: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos
En el marco de una pionera colaboración internacional entre Chile y Canadá, un equipo científico del Bird Ecology Lab de la Universidad Austral de Chile y el Instituto Milenio BASE, investiga cómo los zarapitos (Numenius phaeopus y Limosa haemastica) pueden optimizar su balance energético durante sus extraordinarias migraciones entre hemisferios.
Con recorridos de más de 10.000 km entre Chiloé y EE.UU, un vuelo que se puede extender por más de una semana sin parar, y misterios que aún la ciencia busca esclarecer, las aves playeras migratorias son protagonistas de un estudio internacional que une a Chile y Canadá, con colaboraciones en España, Suecia y EE.UU. Liderado por los académicos Dr. Juan G. Navedo (UACh) y Dr. Chris Guglielmo (Western University) la investigación busca conocer si las aves playeras migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal para poder mantener un alto rendimiento fisiológico durante varios días consecutivos.
(De izquierda a derecha) Dra. Beverly Chua (Animal Care Systems), Dra. Catherine Ivy (University of Saskatchewan), Dr. Chris Guglielmo (Western University) y Dr. Juan G.Navedo, investigador adjunto del Instituto Milenio BASE, académico de la Universidad Austral de Chile y director del Bird Ecology Lab, en las instalaciones de la Estación Experimental Quempillén de la UACh en Chiloé.
Así, el zarapito común (Numenius phaeopus) y el zarapito de pico recto (Limosa haemastica) son estudiados desde el archipiélago de Chiloé, en la región de Los Lagos, a través de tecnología de última generación: “Este trabajo es clave para entender cómo estas aves enfrentan los desafíos de sus migraciones extremas y generar así conocimiento vital para poder avanzar en la comprensión de los límites fisiológicos del esfuerzo continuado en los animales, con aplicaciones claras en el bienestar humano”, señala el profesor Juan G. Navedo.
Mediante microcirugías se implantan biologgers, un dispositivo que registra automáticamente la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca del ave. Adicionalmente, los zarapitos se equipan con un geologger que se acopla en una anilla en la pata para determinar su ubicación en cualquier parte de su ruta migratoria y las condiciones ambientales que experimentan: “Estos aspectos son muy importantes ya que estas aves migran desde Chiloé hasta Alaska permaneciendo extensos períodos en EE.UU., Canadá, Venezuela, Colombia y Argentina”, subraya el profesor Guglielmo en torno a la relevancia del estudio.
Durante la temporada estival, coincidiendo con las primeras llegadas de las aves migratorias, parte del Bird Ecology Lab integrado por Jorge Ruiz, Valeria Araya, Jonathan Vergara, María Fernanda Sánchez, entre otras/os estudiantes y liderado por el Dr. Juan G. Navedo, investigador del Instituto Milenio BASE y académico de la UACh, realizó monitoreos, capturas e implantación de biologgers y geologgers en zarapitos en Chiloé durante inicios de 2025.
El trabajo en Chiloé contó con la colaboración clave del Dr. Chris Guglielmo, académico de la Western University (Canadá); la Dra. Catherine Ivy, académica de la Universidad de Saskatchewan (Canadá); y la Dra. Beverly Chua, médica veterinaria de Animal Care Systems (EE.UU.)
Estudio de aves extraordinarias
Debido a que los mamíferos y las aves son animales endotermos (que mantienen su temperatura corporal independientemente de la temperatura ambiental), esta investigación busca conocer si algunas especies de aves migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal modulando el funcionamiento orgánico.
El uso de los dispositivos que permiten registrar la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca de las aves (biologger) así como las condiciones ambientales (geologger) plantea importantes desafíos en torno a su recuperación y obtención de datos. Una espera de un año podrá determinar si al regreso de la temporada de migración, las aves estudiadas retornarán a Chiloé con los dispositivos.
Estudiantes Valeria Araya y María Fernanda Sánchez en una jornada de observación en la costa de la isla grande de Chiloé.
“La experiencia en terreno es clave para conectar los sistemas y especies que estudiamos, desarrollando habilidades técnicas y fortaleciendo el trabajo en equipo bajo condiciones exigentes” comenta Valeria Araya, investigadora doctoral del Bird Ecology Lab y del Instituto Milenio BASE.
Tanto en Norteamérica como en Chiloé, los zarapitos encuentran condiciones óptimas para su supervivencia y bienestar. Específicamente, tanto el zarapito de pico recto como el zarapito común escogen las costas de Chiloé, ya que sus características permiten que estas aves con grandes requerimientos energéticos se alimenten de invertebrados marinos y descansen adecuadamente durante seis meses cada año, esto es, la mayor parte de su vida. Cuando llega el otoño austral a Chiloé, se sobrealimentan para viajar hasta Alaska y el ártico canadiense donde se reproducen durante el corto verano boreal, que se caracteriza por largos períodos diarios de luz y gran abundancia de insectos.
Las investigaciones se realizan en medio de un contexto de crisis de la biodiversidad, por lo que la conservación de aves playeras se plantea como un importante desafío para las y los científicos. Por ejemplo, el zarapito de pico recto ha sido recientemente incluido en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie “vulnerable”. Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) desarrolló en el año 2023 el “Plan de Conservación para Aves Playeras Migratorias en Chile”, en el cual se caracterizaron sus principales amenazas como la expansión urbana, industria acuícola y energética, contaminación y malas prácticas de actividades recreativas y turísticas en playas y humedales, destacando entre otras los paseos de personas con sus perros sin correa.
Geologger y banderola con código individual, en este caso APJ, en un zarapito común, herramientas para identificar y localizar al ave.
Fotografías y texto: Carolina Gajardo/Instituto Milenio BASE
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