El encuentro, realizado por primera vez en Chile, reunió a expertos y expertas de 14 países diferentes. Foto: R. Mackenzie

La región de Magallanes y la Antártica Chilena fue el foco de reunión del Grupo Internacional para la Conservación de Turberas (IMCG, por sus siglas en inglés). Desde el 1 al 9 de diciembre, este grupo de especialistas de 14 países, recorrieron las turberas de Tierra del Fuego, Punta Arenas y Última Esperanza, con el objetivo de promover el conocimiento, conservación y restauración de estos paisajes.

Esta iniciativa, que por primera vez se realizó en Chile, fue organizada por el IMCG y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Argentina, y contó con la participación de la profesional Paula Otth, del Ministerio de Medio Ambiente. La logística en terreno fue organizada en colaboración con la WCS Chile, el Instituto de la Patagonia de la Universidad de Magallanes, la Fundación Planeta Agua, el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y el Instituto Milenio BASE.

Viaje por las turberas de Magallanes

Con más de 20 expertos y expertas se dio inicio a la expedición desde la provincia de Tierra del Fuego. Allí, conocieron y recorrieron la situación de las turberas del Parque Natural Karukinka, en el Lote 10 y en el valle La Paciencia, acompañados por Bárbara Saavedra, directora senior de Conservación Efectiva y Nicole Püschel, encargada de Cambio Climático y Biodiversidad, ambas, parte del equipo de WCS Chile, quien administra el parque.

Los especialistas recorrieron turberas de la región de Magallanes. Foto: R. Mackenzie

“Fue importante compartir con otros colegas el trabajo que estamos haciendo, desde WCS Chile hace más de 20 años, en torno a las turberas: salvaguardándolas y fomentando su reconocimiento y protección, en Karukinka y en otras latitudes. Por otra parte, estas instancias son cruciales para generar redes, que finalmente es lo que permite que la conservación de las turberas sea efectiva en Chile y el mundo”, señaló Püschel.

El Dr. Roy Mackenzie Calderón, investigador del CHIC y del Instituto Milenio BASE, destacó que la comitiva recalcó que estas grandes extensiones de turberas se encuentran en un excelente estado de conservación. A su vez, la profesora de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Argentina y miembro del IMCG, Adriana Urciuolo valoró esta oportunidad de recorrer las turberas en Chile.

“Fue hermoso realmente, todos encantados con la visita a las turberas del Parque Karukinka, y para ellos ver estas turberas prístinas en Tierra del Fuego fue fantástico, porque son muy diferentes a las turberas ya degradadas de Europa o Canadá, se quedaron realmente impresionados, les encantó la diversidad de turberas y la intensidad de actividades que hicimos alrededor del viaje”, detalló Urciuolo.

Las turberas almacenan enormes reservas de carbono acumuladas durante más de diez mil años. Foto: R. Mackenzie

Durante este recorrido, los especialistas se interiorizaron en la problemática del castor canadiense en Karukinka, siendo una de las amenazas que fue apuntada por la declaratoria del IMCG 2025. En ese sentido, Mackenzie explicó que las turberas prístinas de Tierra del Fuego poseen un valor ecológico y climático excepcional.

“Almacenan enormes reservas de carbono acumuladas durante más de diez mil años, funcionando como sumideros naturales que ayudan a mitigar el cambio climático al mantener el carbono fuera del ciclo atmosférico. Además, regulan el ciclo hídrico al retener y liberar agua lentamente, estabilizando caudales y previniendo inundaciones. Su estado intacto las convierte en archivos paleoambientales que conservan información sobre la historia climática y ecológica de Tierra del Fuego y de la región, mientras sostienen una biodiversidad nativa adaptada a condiciones de extremo anegamiento. También representan paisajes de alto valor cultural y escénico, con un enorme potencial para el ecoturismo sustentable, como muy bien lo representa el trabajo que realiza la WCS”, añadió.

Posteriormente, el grupo se trasladó hasta Punta Arenas, donde los participantes visitaron el sector de San Juan, a 40 km al sur de la capital regional, comprendiendo la labor de INIA Kampenaike, que monitorea hace más de una década el estado de las turberas explotadas para su extracción. Junto a profesionales del Ministerio de Medio Ambiente, se observó el abundante crecimiento de la Murtilla (Empetrum rubrum) en las áreas explotadas, y se discutió la estrategia de restauración por rehumedecimiento mediante el bloqueo de las zanjas que aún permanecen abiertas en el sector afectado de la turbera, y de esta manera recuperar su vegetación esfagnosa y la biodiversidad nativa característica de este tipo de humedales. 

Las actividades continuaron en el sector de Seno Obstrucción, Última Esperanza, cuando la Fundación Planeta Agua recibió a la comitiva para visitar y dialogar con una familia de recolectores del musgo pompón (Sphagnum magellanicum). En el lugar, los anfitriones dieron cuenta del conocimiento empírico que han acumulado desde hace 20 años sobre el crecimiento del musgo en esa área, además de observar especies endémicas del cono sudamericano como la planta carnívora rocío de sol (Drosera uniflora) y el ciprés de las guaitecas (Pilgerodendron uviferum).

Posterior a los terrenos por Magallanes, el equipo de expertos y expertas se reunió en Punta Arenas. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Simposio IMCG

Desde las dependencias del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) en Punta Arenas, los expertos se reunieron para presentar sus investigaciones y dialogar en torno a lo experimentado durante esta semana en Magallanes. Dentro de la jornada, se presentó Claudia Mansilla, profesora del Instituto de la Patagonia, quien conversó sobre las turberas y su relación con los cambios ambientales y culturales.

“Muy agradecidos que se haya hecho el contacto con Chile, porque es un grupo internacional, que todos los años busca diversos países para evaluar la situación actual y pasada de las turberas. Agradecer que hayan elegido al país, fue una tremenda oportunidad que puedan venir a evaluar el estado actual de conservación, ese es uno de los objetivos”, resaltó Mansilla.

Los investigadores respaldaron las acciones de protección ambiental logradas en Chile, como la Ley de Protección de Turberas y la integración de Chile con la Contribución Determinada de Carbono (NDC). Foto: Equipo organizador del evento, por I. Milenio BASE / C. Barrientos

Palabras que comparte el Dr. Mackenzie, indicando como este encuentro permitió destacar a nivel internacional la singularidad y el estado prístino de las turberas de la austral región, consideradas entre los ecosistemas más relevantes del hemisferio sur. Además, los especialistas entregaron un fuerte respaldo a las acciones de protección ambiental que se han logrado en Chile durante los últimos años, como lo es la Ley de Protección de Turberas y la integración de estos ecosistemas en el compromiso de Chile con la Contribución Determinada de Carbono (NDC).

“Este escenario ofreció a los expertos la oportunidad de observar directamente paisajes de alta integridad ecológica y discutir estrategias de conservación priorizando sus amenazas locales, en un territorio clave para el estudio de la evolución de estos ecosistemas por sus aportes en la mitigación del cambio climático global. Además, se fortaleció la colaboración científica y política, posicionando a Chile como referente en la protección de turberas en el hemisferio sur”, concluyó el ecólogo. 

 

Por: Pedro Andrade

Foto de portada: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

 

 

Durante una semana, más de 360 especialistas de 35 países se reunieron en el extremo sur de Chile en la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas, un fenómeno que afecta la salud pública y las actividades productivas en todo el planeta. La cita, organizada por la Universidad de Magallanes y el Instituto de Fomento Pesquero, marcó un hito de cooperación científica internacional y de fortalecimiento de la capacidad regional en estudios marinos.

Dr. Máximo Frangopulos (vicepresidente Comité Organizador Local ICHA 2025) junto al Dr. Leonardo Guzmán (presidente Comité Organizador Local ICHA 2025). Foto: C. Barrientos

En el Hotel Dreams de Punta Arenas, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena fue anfitriona de la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas (ICHA 2025), una de las citas más relevantes a nivel mundial en torno a las Floraciones Algales Nocivas (FAN), conocidas también como marea roja. La actividad reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países, consolidando a Chile como un referente en la investigación y monitoreo de este fenómeno global.

El evento fue organizado por la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), con el apoyo de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Algas Nocivas (ISSHA) y un Comité Organizador Nacional integrado por más de sesenta investigadores de instituciones chilenas.

El Dr. Leonardo Guzmán Méndez, investigador senior del IFOP y presidente del Comité Organizador Local, valoró que “instancias como ésta son fundamentales porque permiten compartir el estado del arte, establecer colaboraciones y conocer las preguntas que mueven a la ciencia global. Que se realice aquí, en Magallanes, demuestra que Chile tiene la capacidad de organizar eventos internacionales de alto nivel en un territorio que no sólo presenta algas tóxicas, sino que también representa la puerta de entrada a la Antártica”, afirmó.

Durante ICHA 2025, el Dr. Máximo Frangopulos fue nombrado parte del Consejo de Investigadores de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Floraciones Algales Nocivas (ISSHA), siendo el único representante sudamericano. Foto: C. Barrientos

En tanto, el Dr. Máximo Frangopulos Rivera, investigador de la UMAG, del Cape Horn International Center (CHIC) y del Instituto Milenio BASE, destacó el papel de Chile y de la región austral en el monitoreo sistemático de estos fenómenos. “Llevamos casi tres décadas de programas de observación en la región, con una masa crítica de especialistas que se refleja en la calidad y amplitud de la delegación chilena”, comentó.

Diálogo internacional sobre un fenómeno global

Durante la semana de trabajo, los investigadores coincidieron en que las floraciones algales nocivas se han intensificado en frecuencia y extensión. Guzmán recordó que los primeros registros en Magallanes datan de 1972, e incluso existen antecedentes del siglo XIX asociados a intoxicaciones fatales en comunidades yaganes. “Hoy las microalgas son más abundantes, generan floraciones más intensas y afectan tanto la salud pública como las actividades productivas. Hay algo en el ambiente que favorece su mayor presencia, y eso nos obliga a seguir observando y entendiendo qué procesos naturales y humanos las intensifican”, explicó.

El evento contó con investigadoras e investigadores de pregrado, magíster y doctorado del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos

Frangopulos, vicepresidente del Comité Organizador Local, añadió que una de las tendencias más notorias presentadas en la conferencia fue el aumento en la certitud de las predicciones, gracias a la integración de múltiples fuentes de datos —sensores remotos, muestreos in situ, análisis genéticos y metabarcoding— y al uso de tecnologías abiertas. “Se habló mucho de democratización de la ciencia, del acceso a software y bases de datos libres, de herramientas de bajo costo que permitan compartir información entre países y comunidades científicas”, explicó.

Entre las plataformas destacadas mencionó HAEDAT, la red mundial que compila reportes de floraciones algales y que actualmente reúne información de más de 150 países. “Hacia allá se encaminan las tendencias: democratizar, unificar, hacer más participativa a la ciencia e involucrar también a las comunidades”, sostuvo.

Tendencias emergentes y formación científica

Frangopulos señaló que las discusiones técnicas abordaron nuevos enfoques como el estudio del holobionte, que analiza las interacciones simbióticas entre microalgas y bacterias para comprender mejor los factores que desencadenan los eventos de floración. También destacó el interés por biosensores de bajo impacto ambiental, la investigación sobre toxinas emergentes y los efectos de las ictiotoxinas sobre distintas especies marinas.

ICHA 2025 reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países. Foto: C. Barrientos

“Todos alabaron las maravillas naturales de Magallanes y la calidad científica del encuentro. Hemos dejado en alto el nombre de la región y del país”, afirmó el investigador, resaltando que la organización local demostró que Magallanes está capacitada para albergar eventos científicos de relevancia mundial.

Uno de los aspectos más valorados fue la participación estudiantil. “Fue muy grato contar con el apoyo de estudiantes de biología marina, de maestría y doctorado, que presentaron sus investigaciones. Este tipo de congresos son una oportunidad única para conectar con investigadores líderes y motivar a las nuevas generaciones”, subrayó Frangopulos.

Un cierre que proyecta cooperación

La ceremonia de clausura, realizada el 24 de octubre, cerró una semana de intercambio de conocimientos y experiencias sobre sostenibilidad marina. El congreso se realiza cada dos años como símbolo de cooperación internacional: la versión anterior tuvo lugar en Hiroshima (Japón), y la próxima se desarrollará en Aberdeen, Escocia, antes de avanzar hacia Halifax, Canadá, en 2029.

La próxima reunión ICHA 2027 se desarrollará en Aberdeen, Escocia. Foto: C. Barrientos

El presidente del Consejo de la ISSHA, Dedmer B. Van de Waal, expresó su gratitud hacia los organizadores y la comunidad local. “Nos sentimos muy bienvenidos aquí, no sólo por el equipo de Leonardo, Máximo y Pamela, sino también por la gente de la ciudad. Son muy amables, intentan ayudarnos incluso sin hablar nuestro idioma, y eso se agradece mucho”.

Para los organizadores, el balance fue positivo. La región demostró su capacidad para convocar a la ciencia global y proyectar desde el sur una mirada colaborativa hacia el futuro de los océanos. “Esto debe ser un hito para que, en el futuro, Magallanes siga recibiendo congresos internacionales de gran nivel —no sólo sobre marea roja, sino también sobre biodiversidad y ciencia antártica—. Aquí se hace ciencia de primer nivel y el mundo lo sabe”, concluyó Frangopulos.

 

Fuente: UMAG

Foto portada: ICHA 2025

Un equipo liderado por el Dr. Hugo Benítez, del Instituto Milenio BASE y la Universidad Andrés Bello (UNAB), resolvió uno de los grandes enigmas de la biología migratoria en Sudamérica. El estudio, publicado en Molecular Biology and Evolution, demuestra que la llamada Mariposa de la Tarde (Vanessa carye) es capaz de realizar viajes comparables a los de aves y mamíferos, convirtiéndose en un nuevo ícono de la resistencia y la conectividad ecológica.

El Dr. Hugo Benítez es académico de la Universidad Andrés Bello, investigador del Instituto Milenio BASE, del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y presidente de la Sociedad Chilena de Evolución. Foto: H. Benítez

Durante casi una década de trabajo y múltiples colaboraciones internacionales, científicos chilenos lograron descifrar el recorrido migratorio de la Mariposa de la Tarde (Vanessa carye), un insecto emblemático que habita desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. La investigación reveló que esta especie emprende una travesía de hasta 15 mil kilómetros (migratorio ida y vuelta), posicionándola entre las mariposas migratorias más notables del planeta.

El estudio fue liderado por el Dr. Hugo Benítez, investigador del Instituto Milenio BASE y del Instituto One Health de la U. Andrés Bello, junto a su equipo del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EME Lab). Los hallazgos se apoyan en análisis genómicos y morfométricos que permitieron seguir el rastro de la especie a través de ambientes radicalmente distintos.

 “A diferencia de otros animales, resulta casi imposible equipar a las mariposas con transmisores por su fragilidad y alto riesgo de depredación”, señala. Por ello, los investigadores recurrieron a metodologías innovadoras como el estudio de polimorfismos de nucleótido único (SNPs), que evidenciaron altos niveles de heterocigosidad y flujo génico a lo largo de miles de kilómetros.

Esto significa que, pese a recorrer más de 7.000 kilómetros atravesando desiertos, selvas, cordilleras y estepas, Vanessa carye mantiene una sorprendente homogeneidad genética y morfológica. Ni sus alas ni sus características físicas presentan diferencias significativas, lo que sugiere una conectividad constante entre poblaciones y una extraordinaria capacidad de adaptación. Estos resultados fueron esenciales para el desarrollo de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos, miembro del EME Lab que a su vez trabaja de la mano del Mammalogy Lab de la Universidad de Concepción y del Instituto Milenio BASE.

Mapa de las ubicaciones de muestreo a lo largo del rango de distribución de Vanessa carye. (https://doi.org/10.1093/molbev/msaf212)

Mariposa migratoria notable

Históricamente, ha existido un debate sobre el estatus migratorio de la especie Vanessa carye. Aunque esta mariposa tiene una amplia distribución (~7,000 km) en Sudamérica y se ha observado en altitudes extremas y lugares remotos, algunos autores científicos han argumentado que su amplia distribución podría deberse a su alta capacidad de movimiento, pero no necesariamente a un comportamiento migratorio definido.

Sin embargo, al analizar la estructura genética, diversidad y morfología alar de esta mariposa, el estudio del Dr. Benítez y equipo arrojó que Vanessa carye tiene características consistentes con una especie migratoria. Y no solo eso, también identificó dos rutas migratorias paralelas: una costera y otra andina.

Estos resultados fueron parte importante de la tesis doctoral en Sistemática y Biodiversidad (UDEC) del Dr. Amado Villalobos. Foto: I. Milenio BASE

Ambas permiten a la especie mantener contacto entre poblaciones a lo largo de Sudamérica, generando un corredor ecológico que trasciende fronteras políticas y ecosistemas. Esta doble ruta confirma que Vanessa carye no solo es resistente, sino que también despliega una estrategia migratoria comparable a la de aves como las golondrinas o incluso a grandes mamíferos marinos”, afirma Benítez.

El hallazgo no solo confirma que la Mariposa de la Tarde puede recorrer distancias comparables a las de aves y mamíferos, sino que “también descubrimos que mantiene su identidad genética y morfológica a lo largo de todo el continente. Este hallazgo cambia la forma en que entendemos a este insecto y entrega claves fundamentales para comprender cómo las especies enfrentan ambientes extremos y cambiantes en pleno contexto de crisis climática y transformación de los paisajes”, destaca.

Finalmente, el estudio constituye un ejemplo de cómo la ciencia en Chile puede liderar investigaciones de alcance global, generando conocimiento sobre fenómenos naturales únicos en Sudamérica. En palabras del equipo, la Mariposa de la Tarde no solo conecta territorios a través de su vuelo, sino también une a la comunidad científica en torno a preguntas que cruzan la genética, la ecología y la biología evolutiva.

 

Por: Instituto Milenio BASE y UNAB

Foto portada: Vanessa carye por Bernardo Segura

 

 

 

“Crucero CIMAR 27 Fiordos” es el nombre de la campaña científica realizada en los fiordos y canales de la región de Magallanes. Promovida por el Comité Oceanográfico Nacional (CONA) de la Armada de Chile, contó la investigadora principal del Instituto Milenio BASE, Dra. Karin Gérard, y el biólogo marino, Andreas Schmider- Martínez.

Registrar e identificar la diversidad bentónica profunda y planctónica del Estrecho de Magallanes y del Canal Beagle, es el objetivo del equipo liderado por la académica de la Universidad de Magallanes (UMAG) e investigadora del Instituto Milenio BASE, Dra. Karin Gérard. Con la colaboración del biólogo marino, Andreas Schmider- Martínez, trabajaron durante más de 20 días a bordo del Crucero de Investigación Científica Marina en Áreas Remotas (CIMAR) dirigido por el Comité Oceanográfico Nacional (CONA) de la Armada de Chile.

Desde el 23 de agosto hasta el 10 de septiembre, el equipo estuvo a bordo del buque científico AGS61 “Cabo de Hornos”, recorriendo los fiordos de la región de Magallanes. Utilizando diferentes técnicas de recolección de biodiversidad marina (red de arrastre tipo Agassiz, red Bongo y red fitoplanctónica), lograron muestrear cerca de 20 estaciones.

“Conocer la diversidad marina subantártica de la región de Magallanes es crucial para poder detectar especies potencialmente invasivas para Antártica. La identificación taxonómica de las comunidades de fauna y flora del Estrecho de Magallanes, Canal Beagle y Cabo de Hornos ayudará a completar el conocimiento de la diversidad marina, actualizar las distribuciones geográficas conocidas y revelar los posibles cambios de rango de distribución que puedan estar ocurriendo”, señala la también investigadora del Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la UMAG y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), Dra. Karin Gérard.

El biólogo marino, Andreas Schmider-Martínez, destaca que “los ecosistemas antárticos y subantárticos son uno de los más prístinos del planeta y, actualmente, están sufriendo múltiples presiones inducidas por actividades humanas. Entender los efectos del cambio climático sobre la diversidad, como reducción y degradación de hábitat, contaminación y sobre explotación, es uno de nuestros objetivos”.

Buque científico AGS61 “Cabo de Hornos” navegando por Canal Beagle. Créditos: Karin Gérard

El proyecto también cuenta con el apoyo del Doctor en Biología y experto en Floraciones Algales Nocivas del Centro de Investigación GAIA Antártica de la UMAG y CHIC, Dr. Máximo Frangopulos. “Mi trabajo se centra en el estudio de la biodiversidad planctónica, tanto del fitoplancton como del zooplancton. Con las estaciones monitoreadas en el CIMAR Fiordos, el objetivo es conocer las especies presentes durante el invierno y determinar su potencial para llegar a la Antártica. Nos enfocamos especialmente en aquellas capaces de producir toxinas marinas, como los dinoflagelados y algunas diatomeas Pseudo-nitzschia”, dice.

Según indica el equipo de investigación, las especies recolectadas durante la campaña científica “CIMAR 27 Fiordos”, serán registradas en bases de datos de biodiversidad, tales como BOLD (Barcode of Life Data System) y el Sistema Global de Información sobre Biodiversidad (GBIF, por sus siglas en inglés). Posterior a su análisis, las muestras serán entregadas a la colección del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN), ubicado en Santiago de Chile.

Los trabajos realizados en CIMAR se enmarcan en los objetivos de la línea de “Observatorio Marino de Biodiversidad” del Instituto Milenio BASE. El fin de esta línea, dirigida por la Dra. Karin Gerard, es mejorar el conocimiento de la biodiversidad antártica y subantártica e iniciar el monitoreo de la biodiversidad a largo plazo en los ecosistemas marinos para detectar cambios como consecuencia de efectos climáticos antropogénicos.

Finalmente, la Dra. Karin Gérard, también GAIA-UMAG, agradece a la tripulación del buque científico. “Un equipo muy profesional, con alta experiencia en el buen desarrollo de las actividades a bordo, en maniobras y manipulación de equipos; también en arreglos y perdidas de material, en gestión de carga, recepción a bordo y calidad de comida (…) La transdisciplinariedad de estos cruceros permite alcanzar un nivel de eficiencia científica imposible a lograr de manera individual y sin un apoyo logístico especializado como el buque científico AGS61 ‘Cabo de Hornos’ y su tripulación experimentada, no habría sido posible”, expresa.

Sobre CIMAR

El Crucero de Investigación Científica Marina en Áreas Remotas (CIMAR) es un programa promovido por el Comité Oceanográfico Nacional (CONA), que realiza estudios en zonas de difícil acceso y poco exploradas del territorio nacional. Con un enfoque multidisciplinario e interinstitucional, sus resultados buscan contribuir al desarrollo socioeconómico sostenible del país.

 

Foto principal: Dra. Karin Gérard y Andreas Schmider- Martínez durante campaña científica “CIMAR 27 Fiordos”, 2024. Crédito: Karin Gérard

Por: Constanza Barrientos Soto

Una investigación liderada por la Doctora en Ecología y Biología Evolutiva, Claudia Maturana, investigadora postdoctoral del Instituto Milenio BASE y Centro CHIC, y miembro de APECS Chile.

Analizando su diversidad genética, estructura y procesos poblacionales, un reciente estudio publicado en el número especial del Instituto Milenio BASE en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, explora la diversificación espacial que ha tenido el mosquito alado antártico, Parochlus steinenii, a largo del tiempo. Equipo científico integrado por investigadoras e investigadores de Chile y Reino Unido

Dra. Claudia Maturana en las cercanías de mar de Weddell, Antártica. Foto: Claudia Maturana

P. steinenii es el único insecto con alas nativo de la Antártica, lo podemos encontrar desde Nahuel Huapi hasta Cabo de Hornos, en las islas Georgias del Sur (territorio Subantártico) y en las islas Shetland del Sur (Antártica). Puede llegar a medir hasta cinco milímetros y es considerado “Centinela del Cambio Climático”, debido a su alta sensibilidad frente a las variaciones de temperatura.

La fauna continental- terrestre y agua dulce- de la Antártica se compone de un número bastante limitado de especies, en particular podemos encontrar insectos, pequeños crustáceos y otros microorganismos. Durante largos períodos de aislamiento, estos organismos han desarrollado diversos grados de tolerancia a tensiones ambientales multifactoriales. Previas investigaciones destacan la persistencia in-situ de gran parte de la fauna terrestre actual de la Antártica, con estimaciones que abarcan desde cientos de miles hasta millones de años. P. steinenii, comúnmente conocido como mosquito alado antártico, destaca como una de las dos únicas especies de insectos nativas de la Antártica.

La investigación recientemente publicada, “Ancient diversification in extreme environments: Exploring the historical biogeography of the Antarctic winged midge Parochlus steinenii (Diptera: Chironomidae)”, busca entender cómo ha evolucionado el mosquito antártico en un entorno extremo como el Continente Blanco. A través del análisis de su diversidad genética y la estructura de sus poblaciones en diferentes regiones, los investigadores analizan cómo estos factores han influido en su adaptación y supervivencia a lo largo del tiempo.

Empleando marcadores genéticos mitocondriales y nucleares, se realizaron análisis filogeográficos y demográficos de 151 individuos de P. steinenii obtenidos en la Reserva de Cabo de Hornos, South Georgia y Antártica.

Dra. Tamara Contador buscando P. Steinenii en Islas Georgias del Sur. Foto: Tamara Contador

Según respalda el equipo científico, la diversificación de P. steinenii habría ocurrido durante el Pleistoceno medio- hace alrededor de 1,46 millones de años-, una época geológica de nuestro planeta caracterizada por la ocurrencia de una serie de glaciaciones intercaladas con épocas un poco más cálidas. En la época del Pleistoceno los continentes ya se encontraban en su posición actual y, para el final de ella, los humanos ya se habían expandido por todo el planeta.

“Con base en los patrones filogeográficos y demográficos contrastantes entre el sur de Sudamérica y la Antártica, proponemos que P. steinenii es una especie polar adaptada al frío que actualmente se encuentra refugiada en las altas montañas del sur de la Patagonia. La fuerte estructura genética y filogeográfica, así como el momento de la divergencia, concuerdan con los patrones informados en otros invertebrados que cohabitan con Parochlus”, señala la Doctora en Ecología y Biología Evolutiva, Claudia Maturana, también investigadora del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC).

“Comprender la conectividad pasada y presente entre las poblaciones del mosquito alado antártico puede proporcionar información valiosa sobre cuán resiliente o receptiva puede ser la especie frente al cambio climático en curso”, indica la también miembro de APECS Chile. “Esta investigación aporta nuevos conocimientos sobre la biogeografía histórica y la evolución de Parochlus steinenii en la Antártica, contribuyendo al entendimiento de la biodiversidad en ambientes extremos y su adaptación a condiciones adversas a lo largo del tiempo”, agrega.

Dra. Claudia Maturana junto al Dr. Peter Convey- colaborador del British Antarctic Survey (BAS)- en las cercanías del mar de Weddell, Antártica. Foto: Claudia Maturana

Un equipo integrado por investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE, Centro CHIC, Laboratorio Wankara de la Universidad de Magallanes (UMAG) en Puerto Williams, Universidad de Cambridge, Britsh Antarctic Survey (BAS), Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile (UCh), Universidad Austral de Chile (UACh), Universidad del Biobío, Centro IDEAL, Universidad de Barcelona y Universidad de Johannesburg: Tamara Contador, Felipe L. Simões, Moisés A. Valladares, Paula Vidal, Melisa Gañán, Claudio González-Wevar, Elie Poulin, Chester J. Sands y Peter Convey.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto principal: Gonzalo Arriagada

La publicación, traducida al español, es parte del Reporte Cuatrienal de Evaluación 2022 del Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales de las Naciones Unidas, en el marco del Protocolo de Montreal sobre las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, y cuenta con la participación de los investigadores adscritos del Instituto Milenio BASE, CHIC y UMAG, Roy Mackenzie y Brenda Riquelme. Descárgala aquí.

¿Qué es y por qué nos preocupa la radiación UV? ¿Cuáles son los efectos dañinos de la exposición al sol en la salud humana? ¿La disminución de la capa de ozono afecta al clima y a las condiciones del tiempo? son parte de las preguntas que integran el documento “Preguntas y Respuestas acerca de los Efectos de la Disminución del Ozono, la Radiación Ultravioleta y el Clima en los Humanos y el Medio Ambiente”, Suplemento del Reporte de Evaluación 2022 del Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales de las Naciones Unidas (EEAP-UNEP por sus siglas en inglés).

Esta colección de preguntas y respuestas fue preparada originalmente en inglés por el EEAP del Protocolo de Montreal bajo el amparo del Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUM), y fue producido y conceptualizado por Roy Mackenzie (UMAG-CHIC-BASE, Chile) y Rachele Ossola (Colorado State University CSU, USA). El diseño gráfico de las figuras y maquetación fue realizado por Alejandro Pérez (Diseñador independiente, Chile). Revisa aquí la versión original en inglés.

Este documento fue traducido al español por los investigadores Roy Mackenzie y Brenda Riquelme del Río, del Centro Universitario Cabo de Hornos-UMAG, Centro CHIC y BASE en Puerto Williams, y Anastazia T. Banaszak de la Universidad Nacional Autónoma de México en Puerto Morelos. La traducción fue revisada por Felix Zamorano Banda, del Laboratorio de Investigaciones Atmosféricas (LIA) de la UMAG en Punta Arenas, en colaboración con el CHIC. Los lectores encontrarán en el documento algunas referencias que destacan las singularidades de los ecosistemas sudamericanos australes y Antárticos frente a los distintos escenarios de cambio climático y de adelgazamiento de la capa de ozono. (Descarga aquí el documento).

Dr. Roy Mackenzie. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

“El objetivo de este set de preguntas y respuestas (P&Rs) era entregar un texto sobre el efecto de la radiación UV sobre los organismos y su interacción con el cambio climático, que estuviese escrito en un lenguaje de fácil comprensión para todas las personas interesadas y especialmente para quienes estamos en el cono Sudamericano, muy cerca del agujero de ozono Antártico”, señala el doctor en Microbiología Roy Mackenzie. Mackenzie es actualmente Co-Autor invitado en el Panel EEAP para el informe cuatrienal en el período 2022-2025, y participa en las reuniones de la EEAP-UNEP donde se reportan anualmente los últimos avances en la relación a la radiación UV y su impacto en los ecosistemas terrestres. Los investigadores UMAG-CHIC-BASE Mackenzie y Riquelme aportan a este esfuerzo mundial específicamente desde su trabajo en ecología y fisiología de musgos subantárticos bajo el agujero de ozono en Puerto Williams. Puedes descargar el Reporte Cuatrienal EEAP-UNEP 2022 aquí.

Dra. Brenda Riquelme del Río. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

La radiación solar ultravioleta es parte de la radiación electromagnética originada en el sol. En contraste con la luz visible, la radiación UV es invisible y tiene más carga energética. Debido a su alta carga de energía, la radiación UV puede romper los enlaces químicos de las moléculas como el ADN incluso dentro de las células, una molécula que contiene el código genético de los organismos. Un daño en esta molécula puede resultar en múltiples efectos en la salud, incluyendo algunos tipos de cáncer de piel. Además, puede causar efectos adversos en la agricultura y en la vida acuática, y puede afectar la duración de materiales de exterior como plásticos y pinturas. Sin embargo, bajas dosis de radiación UV es beneficioso para la salud humana, al gatillar la producción de vitamina D en la piel y matar patógenos. En las plantas y musgos de las zonas frías del planeta, bajas dosis de radiación UV gatillan la producción de antioxidantes y polifenoles, los cuales mejoran su tolerancia a los cambios ambientales.

El Protocolo de Montreal es un tratado internacional cuyo objetivo es la protección de la capa de ozono, la cual resguarda la vida en nuestro planeta de los daños de la radiación ultravioleta (UV) que proviene del sol. El Tratado fue acordado por todos los estados miembros de las Naciones Unidas y apunta a limitar las emisiones de sustancias químicas a la atmósfera de la Tierra que dañan la capa de ozono. La enmienda de Kigali, celebrada el 2019, promueve el reemplazo de aquellos compuestos que no dañan a la capa de ozono pero que tienen un fuerte efecto invernadero. De esta manera, el Protocolo de Montreal, el acuerdo internacional de protección ambiental más exitoso, se integra a los objetivos de estabilidad climática en el contexto de la crisis socio-ambiental global en la que vivimos.

Turbera en isla Navarino. Foto: Roy Mackenzie.

Cómo citar estos documentos:

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Preguntas y Respuestas acerca de los Efectos de la Disminución del Ozono, la Radiación Ultravioleta y el Clima en los Humanos y el Medio Ambiente. Suplemento del Reporte de Evaluación 2022 del Panel de Evaluación de los Efectos en el Medio Ambiente de las Naciones Unidas, UNEP; 25pp. UNEP: Nairobi, 2023. https://ozone.unep.org/sites/default/files/documents/EEAP-assessment-report-2022-QA-SP.pdf

United Nations Environment Programme (UNEP). Questions and Answers about the Effects of Ozone Depletion, UV Radiation, and Climate on Humans and the Environment. Supplement of the 2022 Assessment Report of the UNEP Environmental Effects Assessment Panel, 25 pp.; UNEP: Nairobi, 2023. https://ozone.unep.org/system/files/documents/EEAP-assessment-report-2022-QA.pdf 

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Barnes PW, Robson TM, Zepp RG, Bornman JF, Jansen MAK, Ossola R, Wang Q-W, Robinson SA, Foereid B, Klekociuk AR, Martinez-Abaigar J, Hou J-H, Mackenzie R, Paul ND (2023) Interactive effects of changes in UV radiation and climate on terrestrial ecosystems, biogeochemical cycles, and feedbacks to the climate system. Photochemical & Photobiological Sciences. https://doi.org/10.1007/s43630-023-00376-7.

Por: Nadia Politis

Foto principal: I. Milenio BASE / N. Politis