La obra fue desarrollada gracias a un trabajo colaborativo interdisciplinario. Foto: Gonzalo Arriagada

A diez años de su primera publicación, el libro integra investigación ecológica, conservación biocultural y vínculos entre la diversidad subantártica y antártica en uno de los ecosistemas más australes del planeta.

El Instituto Milenio BASE (Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos), Laboratorio Wankara de la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), anuncian la publicación de la segunda edición del libro “Río Róbalo: Comunidad de Vida”, una obra que profundiza en el valor ecológico y cultural de uno de los ecosistemas dulceacuícolas más emblemáticos del extremo austral de Chile.

A diez años de su primera edición (2016), esta versión revisada y ampliada continúa promoviendo el conocimiento, la protección y la valoración del río Róbalo, ubicado en la isla Navarino- un curso de agua que fluye hacia el canal Beagle y forma parte de la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos- y que constituye un componente esencial del patrimonio natural y cultural de Puerto Williams.

La publicación, financiada con recursos del Gobierno Regional de Magallanes y aprobada por el Consejo Regional, reúne investigaciones ecológicas, perspectivas de conservación biocultural y reflexiones sobre la importancia del agua como elemento vital para las comunidades humanas y no humanas que habitan este territorio subantártico, fortaleciendo así el vínculo entre la ciencia, la educación y las comunidades locales.

El libro integra investigación ecológica, conservación biocultural y vínculos entre la diversidad subantártica y antártica. Foto: Gonzalo Arriagada

“Es muy importante destacar el contexto subantártico del libro. Se enfoca en el río Róbalo, que provee de agua potable a Puerto Williams, dentro de la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, en la isla Navarino, en plena ecorregión subantártica de Magallanes. Además, incluye capítulos que vinculan la diversidad subantártica con la antártica, como ocurre con el insecto Parochlus steinenii, mostrando las conexiones ecológicas entre ambos territorios”, señala Tamara Contador Mejías, una de las impulsoras del proyecto, académica UMAG e investigadora del Instituto Milenio BASE y Centro CHIC.

La obra fue desarrollada gracias a un trabajo colaborativo interdisciplinario. La idea original pertenece a Tamara Contador Mejías y Gonzalo Arriagada Kritzler. Los textos fueron elaborados por Tamara Contador Mejías, Manuela Méndez Herrera, Janet Medina Mansilla, Jaime Ojeda Villarreal, Omar Barroso Putare, Melisa Gañán, Javier Rendoll, Ramiro Crego, Elke Schüttler, Julia González Calderón, Maurice van de Maele y Gonzalo Arriagada Kritzler. Las fotografías son de Gonzalo Arriagada Kritzler, mientras que el poema ¿Quién ha estado aquí? fue cortesía de Carolina y Sebastián Teillier. El diseño y la diagramación estuvieron a cargo de Silvia Lazarino Binelli.

Descarga la segunda edición de “Río Róbalo: Comunidad de Vida” en este enlace. Si deseas recibir una copia impresa, te invitamos a completar este formulario de inscripción.

 

Foto portada: Gonzalo Arriagada

 

Un importante hito para la comuna de Cabo de Hornos se dio con la inauguración del Equipamiento Científico del Laboratorio de Marea Roja del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), presente en las dependencias del Centro Subantártico Cabo de Hornos, de la Universidad de Magallanes (UMAG), en Puerto Williams.

En una ceremonia realizada junto a autoridades provinciales, universitarias, investigadores y la comunidad local, se dio cuenta del equipamiento instalado, sus aplicaciones científicas y el trabajo que el CHIC ha desarrollado para mejorar la vigilancia y respuesta frente a eventos de marea roja en la zona.

El Dr. Máximo Frangopulos Rivera, investigador UMAG y director alterno CHIC, e investigador adjunto del Instituto Milenio BASE, destacó el gran valor del acontecimiento, siendo un significativo paso para fortalecer las capacidades locales en investigación y monitoreo de floraciones algales nocivas (FAN) en la región subantártica.

Una iniciativa que apunta a otorgar mayor autonomía en materia de salud pública a la comuna más austral del mundo. Foto: Dr. Máximo Frangopulos, por I. Milenio BASE / C. Barrientos

“Por fin se visibiliza y se da sentido de pertenencia a Cabo de Hornos, que era la única comuna sin un laboratorio de análisis de toxinas. Es un derecho que tiene la comunidad hacia el futuro volver a la extracción de sus recursos naturales de manera segura. Eso es lo que ganamos con esto, es un trabajo de mucho tiempo, de investigadores, entidades públicas y privadas, el CHIC y la UMAG, hace justicia con la comuna de Cabo de Hornos, porque habían sido postergados. Por ejemplo, cuando sacaban mariscos debían enviar las muestras a Punta Arenas para su análisis, dilatándose sus tiempos y plazos”, señaló.

Como encargada de este laboratorio, se encuentra Vanessa Monge Carrillanca, bióloga e investigadora magíster del CHIC e Instituto Milenio BASE, detalló que el espacio ya se utiliza a nivel investigativo. Además, entregó detalles de su equipamiento y funcionamiento.

“Contamos actualmente en nuestras instalaciones con un equipo HPLC, el cual es un cromatógrafo líquido de alta resolución acoplado a detectores de arreglo de diodos y fluorescencia, más equipamientos periféricos utilizados para la preparación de reactivos y muestras. Este equipamiento permite realizar la detección de toxinas amnésicas y paralizantes”, comentó.

La ceremonia recibió la participación de autoridades y representantes de organizaciones de la sociedad civil. Foto: CHIC

De momento, Monge y Frangopulos resaltan la instancia como el puntapié inicial de un proceso de largo aliento, orientado no solo a fortalecer la capacidad local para enfrentar eventos de marea roja en Cabo de Hornos, sino también a avanzar hacia la acreditación formal del laboratorio. Este camino busca que el espacio sea reconocido por la autoridad sanitaria, bajo estándares técnicos y de calidad, mediante un trabajo cooperativo ya en marcha con las instituciones competentes. En el mediano y largo plazo, esta iniciativa apunta a otorgar mayor autonomía en materia de salud pública a la comuna más austral del mundo.

El Dr. Máximo Frangópulos y la investigadora de magister a cargo del nuevo laboratorio de marea roja, Vanessa Monge. Foto: CHIC

Cabe destacar que en la ceremonia estuvo presente la delegada Presidencial Provincial Antártica, Constanza Calisto; Carlos Martín, encargado oficina provincial de la Seremi de Salud, el alcalde de Cabo de Hornos, Patricio Fernández, la directora del Campus Universitario Cabo de Hornos UMAG, Francisca Massardo y representantes de la Asociación Gremial de Pescadores y Armadores Artesanales de Puerto Williams.

Fuente: Centro Internacional Cabo de Hornos.

Es trabajo liderado por el investigador postdoctoral del Instituto Milenio BASE Dr. Guillaume Schwob, contó con la colaboración en terreno de la investigadora de la Universidad de Magallanes (UMAG), INVASAL, Centro CHIC, Dra. Tamara Contador y busca identificar las especies microbianas presentes en el la mosca Parochlus steinenii. Estudiar su microbioma y evaluar sus posibles funciones a través de secuenciación masiva de su intestino.

Con ráfagas de viento y el cordón montañoso Dientes de Navarino rodeando su trabajo en terreno, el Doctor en Ecología Microbiana Guillaume Schwob se trasladó desde el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile en Santiago, hasta el Laboratorio Wankara de Ecosistemas Dulceacuícolas Antárticos y Subantárticos de la Universidad de Magallanes en Puerto Williams. El objetivo, recorrer dos lagos subantárticos habitados por la mosca antártica (Parochlus steinenii) junto con la toma de muestras de agua y sedimento, musgo, larvas y adultos de la especie estudiada.

El trabajo en terreno del Dr. Guillaume Schwob, se realizó en colaboración con la Dra. Tamara Contador, en conjunto con Katherine Chávez, Melisa Gañan y Roy Mackenzie. Foto: Guillaume Schwob

“Las comunidades microbianas, que residen dentro de los insectos, conocidas como microbioma, han sido reconocidas como un componente crítico de la vida de diversas especies, contribuyendo a su alimentación, reproducción y capacidad para resistir o ser sensibles a los estreses ambientales”, señala Guillaume al destacar la importancia de su investigación en un contexto de cambio climático.

La crisis climática, señala el investigador postdoctoral del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (conocido también como Instituto Milenio BASE), señala que el microbioma puede permitir a insectos como la mosca Parochlus steinenii sobrevivir a aumentos de temperatura, colonizar nuevos ambientes más favorables o, por el contrario, ocasionar la muerte del hospedero si una o varias especies esenciales de su microbioma desaparecen debido a cambios en las condiciones ambientales: “En este sentido, es crucial determinar la contribución del microbioma en Parochlus, especialmente considerando que su hábitat, las zonas subantárticas y antárticas, son altamente impactadas por el cambio climático”, sostiene.

El recorrido por el cerro Bandera y el cerro Carancho fue la primera etapa, pero después las muestras serán analizadas por la estudiante de doctorado de la Universidad de Chile, Karla Veas-Mattheos bajo la dirección de la Dra. Julieta Orlando, académica UChile, y también directora alterna del Instituto Milenio BASE. Karla realizará su investigación en el Laboratorio de Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, donde el microbioma de Parochlus será analizado mediante secuenciación masiva de su intestino.

El trabajo liderado por el Dr. Guillaume Schwob estudia la mosca Parochlus steinenii a través de secuenciación masiva de su intestino. Foto: Guillaume Schwob

Los Parochlus son moscas diminutas que habitan en isla Navarino -isla del archipiélago de Tierra del Fuego en el extremo meridional de América del Sur entre el océano Pacífico y el Atlántico- en medio de un entorno subantártico llamado de “media montaña”. A través de la colaboración realizada con la investigadora principal del Instituto Milenio BASE Dra. Tamara Contador, en conjunto Katherine Chávez, Melisa Gañan y Roy Mackenzie, Guillaume advierte sobre los desafíos de la investigación: “Desde acceder a su hábitat hasta encontrar, capturar y disecar los ejemplares para recolectar sus intestinos. Además, debido a la pequeña cantidad de tejido que representa el intestino de estas moscas, la carga microbiana es muy baja. Por lo tanto, es crucial trabajar en condiciones estériles al analizar las muestras para prevenir cualquier contaminación que pueda provenir del ambiente del laboratorio o del investigador”, enfatiza.

Schwob, también Magíster en Ecología Microbiana de la Universidad Claude Bernard Lyon en Francia, advierte que en la primera etapa de su investigación es clave identificar las especies microbianas presentes en la mosca Parochlus steinenii, para evaluar la existencia de un microbioma proprio en la especie antes de llevar a cabo experimentos más complejos que puedan entregar información sobre su relevancia en la ecología del hospedero.

 

 

 

 

Por: Nadia Politis

Fotografías: Guillaume Schwob

La Dra. Tamara Contador, académica de la Universidad de Magallanes e investigadora del Instituto Milenio BASE, Centro CHIC e INVASAL, representará a Chile en la prestigiosa Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES). El comité se reunirá del 7 al 11 de abril en Mónaco para identificar líneas base de trabajo en materia de conservación y biodiversidad.

Puerto Williams, 01 abril 2024.- Más de 40 representantes de países como Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, Japón, China, Estados Unidos, México y Colombia, integrarán el panel de expertas y expertos de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, conocida como IPBES por sus siglas en inglés. Chile tendrá una única representación a través de la Doctora en Ecología de Agua Dulce y Ética Ambiental, Tamara Contador Mejías, quien compartirá su experiencia científica en la ecorregión subantártica de Magallanes y la Antártica Chilena, desde la conservación biocultural de los ecosistemas subantárticos.

“Es muy importante participar en el IPBES, porque hay regiones muy remotas, como la ecorregión subantártica de Magallanes, o los ecosistemas de agua dulce, que, si bien han sido abordados en los informes anteriores, no se han considerado sus características específicas”, señala la Dra. Tamara Contador, investigadora principal del Instituto Milenio BASE, y el Centro CHIC. “Aportar con conocimiento sobre estas zonas menos conocidas, es fundamental ya que requieren de conservación, políticas públicas y de una mirada de largo plazo para contribuir a la conservación biocultural de Chile”, señala la también académica de la Universidad de Magallanes (UMAG).

Dra. Tamara Contador en laboratorios conjuntos del Centro CHIC e Instituto Milenio BASE en Puerto Williams. Créditos: Nadia Politis

El trabajo que realizará el comité de expertas y expertos del IPBES, buscará sentar las bases que permitan una evaluación y monitoreo mundial del avance y estado de los ecosistemas globales. El IPBES, conocido también como el “IPCC de la Biodiversidad”, en referencia al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change) es una instancia intergubernamental independiente, con más de 130 países miembros, que busca entregar información basada en evidencia a tomadores de decisiones y equipos desarrolladores de políticas públicas.

Con más de una década, desarrollando investigación científica desde la ciudad de Puerto Williams, y el Parque Etnobotánico Omora, la Dra. Tamara Contador Mejías ha estudiado la biodiversidad en isla Navarino con énfasis en comunidades de insectos y la detección de cambios a nivel de distribución geográfica, vinculados al cambio climático. Ha integrado Expediciones Científicas Antárticas (ECA) del Instituto Antártico Chileno (INACH) y ha sido reconocida por instituciones como el Servicio Nacional de la Mujer, SERNAMEG (“Mujer Pionera 2019”) y Marca Chile (“Chilenas que luchan contra el cambio climático 2022”) por su contribución al estudio e impactos del cambio climático.

En la actualidad, la académica UMAG desarrolla investigación de frontera desde los centros de excelencia Núcleo de Salmónidos Invasores Australes (INVASAL) Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios del Cambio Climático Global y Conservación Biocultural (CHIC) e Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE).

El Segundo Informe Global del IPBES, se desarrollará durante todo el 2024, reuniendo experticas en materia de Ecología/Interacciones e interrelaciones entre especies; Ecosistemas de agua dulce; Ética y filosofía medioambientales. Más información en https://www.ipbes.net/second-global-assessment/scoping-experts

 

Por: Nadia Politis

Fotografía principal: Dra. Tamara Contador tomando muestras en la Antártica. Créditos: Gonzalo Arriagada

Tras el anuncio dado por la Ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, autoridades y representantes de la sociedad civil se reunieron en las inmediaciones del Humedal “Huairavo” para celebrar su nueva categorización como área protegida.

De izquierda a derecha: Roy Mackenzie, María Luisa Muñoz, Lorena Saavedra y Patricio Fernández. Foto: Delegación Presidencial de la Antártica Chilena

Para celebrar la categorización del primer humedal urbano de Puerto Williams, autoridades y representantes de la sociedad civil se reunieron en las inmediaciones del humedal “Huairavo”, ubicado en la comuna de Cabo de Hornos. Dicho anuncio fue realizado por la Ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, transformando éste ecosistema en un área protegida.

A tal instancia acudieron María Luisa Muñoz, delegada presidencial provincial de la Antártica Chilena; Patricio Fernández, alcalde de la comuna de Cabo de Hornos; Lorena Saavedra, presidenta del Comité Ambiental Comunal de Cabo de Hornos (CAC); y Dr. Roy Mackenzie, profesor asistente de la Universidad de Magallanes, también uno de los precursores de la iniciativa.

En 2020, apenas promulgada la legislación de estas áreas, el investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), Dr. Roy Mackenzie, y la investigadora doctoral del Instituto Milenio BASE y CHIC, Melisa Gañan, junto al educador ambiental Miguel Troncoso, convocaron las primeras reuniones comunitarias para postular a este terreno de 4.62 hectáreas como humedal urbano.

José Castro, de la Municipalidad de Cabo de Hornos, y el profesional de la SEREMI de Medio Ambiente en Punta Arenas, Juan Francisco Pizarro, junto a Miguel Troncoso, Dr. Roy Mackenzie y Melisa Gañan, formaron el equipo núcleo encargado del levantamiento de la información del humedal, y de cumplir con los requisitos y formalidades de la solicitud de declaratoria.

Se detectaron 9 humedales entre 2020 y 2021 dentro del área urbana de Puerto Williams, pero se resolvió que “Huairavo” fuera el primero en ser protegido, debido a que su ubicación lo expone a un alto grado de amenaza, causa del camino peatonal que lo atraviesa, y que también facilita el acceso a animales y ganado.

Importancia medioambiental

El terreno es hábitat de numerosas aves endémicas del lugar, pero también migrantes. Mediante una encuesta realizada por el Comité Ambiental Comunal (CAC), la comunidad eligió nombrar el humedal en honor a una de ellas, la “garza huairavo”.

Vista aérea Humedal Urbano “Huairavo”. Foto: Roy Mackenzie

La flora que rodea a este turbal está compuesta principalmente por lenga, coigüe y ñirre, conocido como bosque subantártico. Por su parte, el turbal está cubierto por juncos y dominado por el característico “musgo pompón” (Sphagnum magellanicum). Las turberas de musgo pompón prestan importantes servicios ecosistémicos, por lo cual también está adscrita a otra ley, la recientemente aprobada “Ley sobre protección ambiental de las turberas”.

En ella se reconoce la importancia medio ambiental del ecosistema de la turbera y prohíbe la extracción de turba en todo el país; a excepción de la cubierta vegetal –o musgo- que crece en ellas. El Dr. Roy Mackenzie integró la comisión de especialistas que asesoró al Ministerio del Medio Ambiente en la propuesta de proyecto de ley, y que fue aprobada recientemente por el parlamento después de varios años de tramitación.

“Este humedal también representa la posibilidad de hacer educación ambiental respecto al musgo pompón, a los servicios ecosistémicos que prestan las turberas y a la forma en que la turba es capaz de mantener y secuestrar el carbono, favoreciendo el combate contra el cambio climático”, añade el Dr. Roy Mackenzie.

Las turberas contienen el 21% del carbono orgánico del suelo a nivel mundial. Aquellas afectadas por el cambio climático global o que han sido impactadas directamente por actividad humana, en lugar de absorber el carbono, podrían liberar el que tienen almacenado, pasando de ser una solución a un problema.

Además, la ley de Humedales Urbanos a la que “Huairavo” está adscrito, coopera con cuatro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) establecidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el año 2015: “ODS 6: Agua limpia y Saneamiento”, “ODS 13: Acción por el Clima”, “ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles” y “ODS 15: Vida de Ecosistemas Terrestres”.

Comunidad activa

El humedal representa una riqueza medioambiental, pero también cultural y educativa con la cual la comunidad se ve comprometida. “La comunidad ha estado aquí trabajando, ha hecho campañas de limpieza del sector y la idea es seguir conservando y educando en esa iniciativa para que toda la gente que vive en Puerto Williams y quienes nos visiten, sepan de este humedal”, explica la delegada Muñoz.

“El progreso no solamente está ligado a la construcción de infraestructura sino que también a la protección ambiental. Recordemos que no hay progreso si esto genera la destrucción de la naturaleza”, comenta el Dr. Roy Mackenzie.

Humedal Urbano “Huairavo”. Foto: Roy Mackenzie

Sumado a esto, el alcalde Fernández, sostiene que se vendrán bastantes proyectos que preserven y cultiven el humedal. También se generaran pasarelas y miradores “para que uno pueda generar turismo y sustentabilidad”.

De los 110 humedales urbanos declarados a nivel nacional, solo tres corresponden a la región de Magallanes y la Antártica chilena. La delegada Muñoz, recuerda que existen otros humedales dentro del radio urbano, y que se seguirá trabajando para que, tal como “Huairavo”, sean declarados humedales urbanos.

 

Fuente: Delegación Presidencial de la Antártica Chilena

Edición: Nicolás Gómez

Foto principal: Delegación Presidencial de la Antártica Chilena

Junto a equipos de investigación subantártica, la directora alterna del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) Dra. Julieta Orlando, participó en jornadas de coordinación, interdisciplina y colaboración científica.

En un encuentro en torno a la colaboración internacional, desarrollo científico y la transferencia de conocimiento, el Centro Subantártico Cabo de Hornos inauguró este lunes 15 de mayo su centro de investigación en Puerto Williams, con el objetivo de promover la investigación de excelencia desde la Región de Magallanes y Antártica Chilena.

El hito contó con la presencia de autoridades gubernamentales como la Municipalidad de Cabo de Hornos, el Gobierno Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, el Ministerio de Obras Públicas, y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), el Instituto Antártico Chileno (INACH), junto con representantes de la academia como la Universidad de Magallanes (UMAG), Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), centros de investigación científica como el Centro de Investigación GAIA Antártica UMAG, Núcleo Milenio de Salmónidos Invasores (INVASAL), Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), y la comunidad de Puerto Williams como artesanas de la provincia y el Liceo Donald Mc Intyre Griffiths.

Directora alterna Instituto Milenio BASE, Dra. Julieta Orlando, junto al director del CHIC, Dr. Ricardo Rozzi. Foto: I. Milenio BASE/ N. Politis.

Entorno de cooperación e intercambio de conocimiento que fue destacado por el Gobernador Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, Jorge Flies, quien enfatizó la mirada local que se impulsará desde Puerto Williams: “El gran sueño es que sea una región de ciencia mundial. Ahí es donde tener al Instituto Milenio BASE, la Universidad de Magallanes con el CADI-UMAG, y lo que en algunos años más va a ser el Centro Antártico Internacional (CAI), permitirá conseguir la tasa más alta en América de científicos por población, con 1 de cada 120 habitantes”, señaló.

Mientras que el director CHIC e investigador principal Dr. Ricardo Rozzi, destacó el trabajo interdisciplinario entre centros: “La colaboración es una condición necesaria para abordar problemas que son complejos, y la pareja BASE-CHIC expresa la complementariedad en las colaboraciones, como una pareja mutualista. Esto evita, con recursos que son limitados, la redundancia, lo que conlleva a instrumentos compartidos por BASE y CHIC, aportando al ecosistema de centros de excelencia en la capital antártica de Chile”.

En tanto que la directora de la sede UMAG de Puerto Williams, Francisca Massardo destacó a la colaboración como una herramienta de cambio global, para contribuir al estudio de crisis ambientales: “Creo que contar con una infraestructura, de la calidad que tenemos, es un privilegio y una invitación permanente a las personas a acercarse y a desarrollar investigación que tenga muchos puntos de vista, para generar resultados entre las personas”, dijo.

Colaboración de desde el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) fue representada a través de su directora alterna, la Dra. Julieta Orlando: “Es fundamental vincularnos, participar, y seguir fortaleciendo nuestros lazos con el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), ya que no sólo nos vinculamos a través de una filiación compartida de nuestras investigadoras e investigadores, sino también estamos construyendo colaboración a través del trabajo en laboratorios de investigación y la formación de capital humano con estudiantes de doctorado”, sostuvo.

Directora alterna del Instituto Milenio BASE, Dra. Julieta Orlando, junto a la directora alterna del CHIC, Dra. Lorena Medina. Foto: I. Milenio BASE/N. Politis.

 

La Dra. Orlando, también académica de la Universidad de Chile y vicepresidenta de la Sociedad de Microbiología de Chile (SOMICH), también se reunió con las investigadoras e investigadores vinculados a ambos centros de excelencia: Dra. Tamara Contador, Dr. Máximo Frangopulos, Dr. Roy Mackenzie, Melisa Gañán, Javier Rendoll y Brenda Riquelme. La instancia permitió desarrollar recorridos en terreno y diseñar colaboración científica en el ámbito de la publicación y desarrollo de proyectos.

Avances en investigación

Sumado a las reuniones de investigación y desarrollo de proyectos, la directora alterna del Instituto Milenio BASE, Dra. Orlando, asistió a la “Primera Conferencia Internacional CHIC: Cambio Global y Conservación Biocultural”, que se desarrollará hasta el viernes 19 de mayo en el Centro Subantártico Cabo de Hornos impulsado por CHIC. En la instancia, participaron investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE, CHIC, INVASAL y la Universidad de Magallanes (UMAG).

Equipo de investigadoras e investigadores Instituto Milenio BASE-CHIC. Foto: I. Milenio BASE/C. Barrientos.

Con la charla “Fenología y ciclos de vida de insectos acuáticos: ¿centinelas del cambio climático?” la Dra. Tamara Contador reflexionó sobre la investigación científica bioética, con énfasis en el entendimiento del Cambio Climático en invertebrados y los ecosistemas subantárticos y antárticos. La investigadora UMAG, CHIC e INVASAL destacó como la adaptabilidad y distribución pueden entregar nuevas respuestas a la investigación científica.

Durante la conferencia se realizarán sesiones de póster científicos, iniciando el martes 16 de mayo con las exposiciones de investigadores CHIC-Instituto Milenio BASE, Dr. Máximo Frangopulos, Melisa Gañán y Javier Rendoll. Más información, y transmisión en vivo, en https://capehorncenter.com

 

Por: Marcelo Sotomayor

Fotografías: Nadia Politis y Constanza Barrientos

 

Ampliar el uso de herramientas moleculares en proyectos de investigación relacionados con la conservación de la biodiversidad es el objetivo de los cursos organizados por la Red Latinoamericana de Genética para la Conservación, ReGeneC. En su décimo quinta edición, celebrada en 2022, el Taller de Genética para la Conservación convocó a postulantes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Brasil y Uruguay.

 La Red de Genética para la Conservación, ReGeneC, busca aumentar las capacidades locales sobre el trabajo de genética para la conservación en la región latinoamericana, mediante la organización de cursos desde el año 2004. El XV Taller Latinoamericano de Genética para la Conservación, coorganizado con el Institutos Milenio BASE y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), convocó a estudiantes avanzados de pregrado, de maestría y doctorado, así como post-doctorantes e investigadores de diversos países de Latinoamérica.

Este año, la iniciativa fue acogida por el Centro Subantártico Cabo de Hornos, en la ciudad de Puerto Williams, región de Magallanes y Antártica Chilena, desde el 25 de noviembre hasta el 5 de diciembre.

Desarrollo del XV Taller Latinoamericano de Genética para la Conservación, ReGeneC, en el Centro Subantártico Cabo de Hornos. Imagen: I, Milenio BASE/ C. Barrientos

El taller combinó clases en línea, donde se atendieron aspectos teóricos del curso, con once días de presenciales donde también se abordaron aspectos teóricos, pero con sesiones prácticas de análisis de datos, análisis de estudios de casos y la discusión de los proyectos de cada participante. “Los estudiantes amplían su visión de la ciencia y las posibilidades de sus trabajos. Algunos vienen con ideas sin aspectos de conservación y durante el curso ven que si pueden incorporar algo de conservación en su proyecto. En términos científicos creo que es lo más importante”, señaló la académica de la Universidad de São Paulo, también profesora y co- fundadora de la ReGeneC, Dra. Cristina Y. Miyaki.

“Estos cursos tienen una gran diferencia con relación a otros porque, no solamente queremos dar nuevo conocimiento exponiendo clases magistrales, sino que cada estudiante reciba consejo y orientación para la realización de sus proyectos. Al final del curso, no solo se van con nuevo conocimiento, se van con su proyecto mejorado y preparado para enfrentar el desafío de su tesis”, puntualizó el director del Instituto Milenio BASE, también investigador de la Universidad de Chile, Dr. Elie Poulin.

 El contenido del programa estuvo dividido en diez unidades que incluyeron temas sobre el proceso de la conservación en un contexto genético, la revisión de conceptos básicos de genética de poblaciones, demografía y ecología molecular, filogenia molecular, uso de marcadores moleculares, herramientas bioinformáticas para el análisis de datos moleculares tradicionales y genómicos, estudio de relaciones de parentesco y consanguinidad, la temática ética y legal asociada a este abordaje, y el análisis de casos reales de conservación. Pero el punto nuclear del curso fueron las presentaciones de proyectos por parte de los participantes, luego de haber sido discutidos con los profesores y compañeros del curso.

“A lo largo de quince ediciones han pasado más de 300 estudiantes, muchos de ellos son ahora profesores en diferentes instituciones latinoamericanas y creo que la influencia es muy positiva, toda esta gente vuelve a sus laboratorios, habla del curso y entrena a los demás”, expresó el académico de la Universidad de Dalhousie, también profesor del XV Taller de Genética para la Conservación, Daniel Ruzzante.

“La experiencia de haber participado de ReGeneC fue muy enriquecedora, desde el punto de vista académico y humano. Creo que el punto más importante del curso es que los profesores se involucren realmente con los proyectos y nos ayuden a mejorar. Además, la dinámica que se da con ellos y con los compañeros nos permite generar nuevas redes y también conocer las diferentes problemáticas que ocurren en Latinoamérica”, dijo la becaria postdoctoral de CONICET, Argentina, y participante del curso, Dra. Tatiana Kasinsky.

Presentación de proyectos en el XV Taller Latinoamericano de Genética para la Conservación, ReGeneC, en el Centro Subantártico Cabo de Hornos. Imagen: I, Milenio BASE/ C. Barrientos

 Dentro del equipo de profesoras y profesores que formaron parte de la instancia presencial del curso, también estuvieron la Dra. Tina Oliveira-Miranda, Coordinadora Ejecutiva de la Red de Genética para la Conservación, ReGeneC, y organizadora general de esta decimoquinta versión del curso, y la Dra. Angela Martino, investigadora de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, ambas co-fundadoras de la iniciativa; así como el Dr. Ricardo Rozzi, director del Centro Internacional de Cabo de Hornos (CHIC), también coorganizador del evento.

De la instancia virtual formaron parte: el Dr. Antonio Solé-Cava, investigador de la Universidad Federal de Río de Janeiro; el Dr. Marco Méndez, de la Universidad de Chile y parte del CHIC; el Dr. Omar Cornejo, profesor de la Washington State University; la Dra. Andrea Cosacov, investigadora del Conicet, Universidad de Córdoba; la Dra. Constanza Napolitano, de la Universidad de Los Lagos; y la Dra. María José Pérez, de la Universidad Mayor, con el apoyo de la Dra. María Gabriela Montiel-Villalobos, asistente de la Coordinación Ejecutiva de ReGeneC.

Se contó con el patrocinio de la American Genetic Association (AGA), el Programa Regional de Biotecnología para América Latina y el Caribe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-BioLAC), el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) de Chile, así como del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y el Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), quienes fueron los coordinadores locales.

Conoce más detalles del curso en el siguiente video:

 

Texto: Constanza Barrientos

 

El curso virtual se realizará desde el 19 hasta el 30 de septiembre, mientras que el encuentro presencial se realizará del 24 de noviembre hasta el 06 de diciembre en la ciudad de Puerto Williams, región Magallanes y la Antártica Chilena. Las postulaciones se pueden realizar en https://regenec.org/taller/sep2022/

Con el lema “preservando la diversidad genética en la era de la genómica”, el XV Taller Latinoamericano de Genética para la Conservación, se llevará a cabo gracias a la organización de la Red de Genética para la conservación (ReGeneC), del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) como instituciones anfitrionas. Tendrá como objetivo revisar y poner en práctica herramientas de análisis actualizadas, fortalecer el desarrollo de proyectos y generar redes entre profesionales.

Según señalan desde el comité organizador de la ReGeneC, el taller se desarrollará por primera vez en formato híbrido, incluyendo una parte virtual y otra presencial. Está dirigido a estudiantes de posgrado y profesionales latinoamericanos involucrados en la genética de la conservación (revisa más requisitos aquí). “Combinaremos conferencias y clases en línea, para luego tener trece días de reuniones presenciales para sesiones prácticas de análisis de datos y discusión de proyectos”, indicaron.

Además, agregaron que “con esta edición esperamos facilitar la incorporación del contenido del taller a los proyectos de investigación de los participantes, con el objetivo de continuar el proceso de desarrollo de capacidades para la preservación de la diversidad biológica en Latinoamérica en un contexto integral que considere, además de aspectos bioecológicos de las especies, aspectos sociales, económicos, e incluso políticos”.

Puerto Williams desde canal Beagle. Imagen: I. Milenio BASE/ C. Barrientos

El Director del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), Ricardo Rozzi, sostuvo que “este curso ofrece una oportunidad única al hacerse cargo de la genética, de la conservación, en una de las últimas áreas prístinas que conserva el planeta, una de las zonas con una biodiversidad subantártica mejor conservada del mundo, esto es la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos. Y, además, es una expresión de colaboración entre dos centros de excelencia de Chile: BASE con Milenio y CHIC con Fondos Basales. Colaboración para la conservación”.

Por su parte, en relación con el objetivo del encuentro, el director del Instituto Milenio BASE, Dr. Elie Poulin, dijo que “la idea es que al final del curso, además de los aprendizajes, los estudiantes se vayan con un proyecto mejorado para seguir con sus investigaciones en sus respectivos países. Ese es el punto fuerte de este taller, donde los académicos y profesores de ReGeneC analizan y discuten los proyectos de todos los participantes. Este curso lleva ya años formando nuevas generaciones de investigadores usando herramientas genéticas para la conservación de la biodiversidad y se ha generado una comunidad que va creciendo después de cada curso y sigue conectada”.

Entre las instituciones patrocinantes se encuentran la Asociación Americana de Genética, AGA (American Genetic Assosation), el Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, y Programa de Biotecnología de la Universidad de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe, UNU-BIOLAC (United Nations University Biotechnology Programme for Latin America and the Caribbean).

Puedes postular hasta el 27 de agosto en el siguiente enlace.

Por: Constanza Barrientos y Nadia Politis