El workshop contó con autoridades nacionales y regionales, además de representantes de centros de excelencia. Foto: de izquierda a derecha Ginno Casassa, Verónica Vallejos, Léa Cabrol, Jorge Flies y Alejandro Maass. Por I. Milenio BASE / C. Barrientos

El evento contó con la presencia de autoridades internacionales, nacionales y regionales, así como con presentaciones de organizaciones y centros de excelencia dedicados al desarrollo de la ciencia antártica, entre ellos el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE).

Entre el 8 y el 10 de enero de 2026, la ciudad de Punta Arenas fue sede del encuentro internacional “Fostering Antarctic and Southern Ocean Research and Policy Actions” (“Promoviendo la investigación y la acción en políticas públicas para la Antártica y el océano Austral”), una instancia de alto nivel que reúne a actores clave del mundo científico, institucional y diplomático para avanzar en nuevas alianzas de investigación y acciones de política pública en torno a la Antártica y el océano Austral.

El encuentro se desarrolló en las instalaciones del Instituto Antártico Chileno (INACH) y cuenta con la presencia de la Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el Gobernador Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, el director nacional del INACH, así como directoras y directores de centros de excelencia de investigación a nivel nacional. Asimismo, destaca la participación de la Embajada del Reino Unido en Chile, junto a la presencia de la Embajadora del Reino Unido en Chile, reforzando el carácter internacional del encuentro y el compromiso conjunto por fortalecer la cooperación científica en territorios australes.

La Dra. Léa Cabrol es investigadora adjunta del Instituto Milenio BASE y también investigadora del Instituto Mediterráneo de Oceanografía de Francia. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Entre los centros de excelencia que formaron parte del encuentro estuvo el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, también conocido como Instituto Milenio BASE. La presentación estuvo a cargo de la Dra. Léa Carbol, investigadora del Instituto Mediterráneo de Oceanografía (MIO) de Francia, quien se refirió al trabajo que realizan los equipos en el estudio de los efectos del cambio climático en la biodiversidad polar.

El evento es fruto de la cooperación internacional entre la Fondation Tara Océan y el proyecto PlanktEco, desarrollado junto a la Universidad de Chile a través del Centro de Modelamiento Matemático y el Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma, y surge a partir de la experiencia de la expedición Misión Microbioma – CEODOS, realizada en Chile en 2021.

Al evento también se sumó el investigador doctoral de la Universidad de Magallanes, INACH e Instituto Milenio BASE, Francisco Santa Cruz. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Nuevas oportunidades de colaboración científica y monitoreo antártico

La jornada inaugural, realizada el jueves 8 de enero, estuvo dedicada a la ciencia y se centró en el tema “New Opportunities for Antarctic Collaboration / Upcoming InSync Program”. La sesión convocó a investigadoras e investigadores, centros de excelencia y representantes de iniciativas internacionales vinculadas al estudio del océano Austral.

Entre los principales objetivos del encuentro se encuentran:

● Sentar las bases para alianzas estratégicas con grupos de investigación chilenos, especialmente en el uso de datos generados por Tara Ocean, incluidos aquellos obtenidos durante el crucero al Mar de Weddell.
● Explorar oportunidades de colaboración científica de cara a la próxima expedición antártica de Tara, programada para el período 2028–2030.
● Presentar y discutir las colaboraciones planificadas del programa InSync, orientadas a la integración de ciencia, monitoreo y conservación.
● Compartir avances de la herramienta Key Ocean Planktonic Areas (KOPAs), diseñada para apoyar la conservación y el monitoreo de la biodiversidad oceánica.
● Analizar los desafíos y necesidades para el desarrollo de nuevas herramientas de monitoreo oceánico en el océano Austral, en el contexto de iniciativas como áreas marinas protegidas en la Península Antártica y zonas subantárticas.

La sesión combinó presentaciones científicas y un panel de discusión, fomentando el intercambio directo y la construcción de colaboraciones concretas.

Con visita al buque británico RRS Sir David Attenborough finalizó el workshop desarrollado en la ciudad antártica de Punta Arenas. Foto: Isabel Giménez

Ciencia, cooperación internacional y proyección estratégica

El encuentro “Fostering Antarctic and Southern Ocean Research and Policy Actions” articula ciencia de vanguardia, cooperación internacional y toma de decisiones, en un escenario marcado por el cambio climático y la urgencia de contar con información robusta para la conservación de ecosistemas polares y subpolares.

Durante los días siguientes, el programa continúa abordando la relación entre ciencia y políticas públicas, e incluye actividades orientadas a conocer capacidades internacionales de investigación antártica, reforzando el rol de Punta Arenas y de Chile como un nodo estratégico global para la investigación, el monitoreo y la protección del océano Austral y la Antártica.

 

Fuente: Instituto Milenio CRG

Editado por: Instituto Milenio BASE

Foto portada: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

 

Con presentación de la directora alterna del Instituto Milenio BASE y académica de la Universidad de Chile (UCh), Dra. Julieta Orlando, en el encuentro se abordó la importancia del océano Austral y la conservación de su biodiversidad. Una instancia destinada a los estudiantes de la Academia de Guerra Naval y que contó con actores del área pública y privada.

Dra. Julieta Orlando compartió sesión con el Jede Dpto. Borde Costero Dirinmar, CN LT Zamorano Portilla, y con el gerente general de Sonapesca, Héctor Bacigalupo. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

Áreas Marinas Protegidas, políticas nacionales, pesca, transporte marítimo, energías marítimas y cambio climático, fueron temáticas abordadas durante el Seminario de Intereses Marítimos 2024 de la Armada de Chile, desarrollado en Viña del Mar -región de Valparaíso- entre el 2 y 3 de septiembre. La segunda jornada del evento contó con la participación de la directora alterna del Instituto Milenio BASE y académica de la Universidad de Chile (UCh), Dra. Julieta Orlando.

La también vicepresidenta de la Sociedad de Microbiología de Chile (SOMICH), se refirió al trabajo que desarrolla el Instituto Milenio BASE en biodiversidad antártica y subantártica. Destacó las diferentes líneas de investigación, y proyectos como el Observatorio de Biodiversidad Marina liderado por la académica del Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG), Dra. Karin Gerard, y los trabajos en Conservación y Gobernanza del investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH), Dr. César Cárdenas, y del académico de la Facultad de Derecho UCh, Dr. Luis Valentín Ferrada.

“Agradezco la invitación por parte de la Academia de Guerra Naval de la Armada Chile, fue una oportunidad donde pudimos conocer el trabajo de diferentes actores del mundo marítimo y discutir temas relevantes que involucran la cooperación entre instituciones en Antártica y la necesidad de conversar temas a nivel interministerial, como la operación del nuevo Rompehielos Almirante Oscar Viel. También conversar sobre la importancia de contar con apoyo para llegar a zonas subantárticas de difícil acceso, por ejemplo, a través del trabajo que hace el Crucero de Investigación Científica Marina en Áreas Remotas (CIMAR)”, señala la Dra. Julieta Orlando.

Por su parte, el subdirector de la Academia de Guerra Naval, CN Patricio Puyol, agradeció la presentación de la Dra. Julieta Orlando y destacó el nuevo Rompehielos Almirante Oscar Viel. “La académica cooperó en dar una visión desde el punto de vista científico a nuestros alumnos. Se hizo énfasis en la ciencia antártica, y en el nuevo rompehielos, el cual nos va a permitir no solamente tener una mayor presencia y más permanente en la Antártica, sino que además incorporar a los científicos en esta tarea”, dijo.

Dra. Julieta Orlando junto a los presentadores de la sesión y el subdirector de la Academia de Guerra Naval, CN Patricio Puyol . Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

PARA VER>> video “Recorrido científico nuevo Rompehielos Almirante Oscar Viel

“A partir de la ciencia se pueden tomar decisiones, se pueden administrar las pesquerías y en base a eso se pueden establecer medidas. La Armada, cada vez más, se está abriendo a la ciencia, a la cooperación, a la colaboración para poder trabajar juntos en el fin de un mismo objetivo, que en este caso es el resguardo de los intereses marítimos y de los recursos”, indica la Encargada de Fiscalización Pesquera de la Dirección de Intereses Marítimos y Medio Ambiente Acuático (DIRINMAR), Paola Arroyo Mora.

Un encuentro destinado a los estudiantes de la Academia de Guerra Naval de la Armada de Chile y que sumó a actores del mundo público y privado como la Dirección de Seguridad y Operaciones Marítimas (DIRSOMAR); Dirección de Intereses Marítimos y Medio Ambiente Acuático (Dirinmar); Asociación de Armadores de Transporte Marítimo, Fluvial, Lacustre y Turístico Sur Austral (Armasur); Ultranav; Salmoneros de Magallanes; Universidad Católica del Norte (UCN); Universidad de Concepción (UdeC); Universidad Autónoma; Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca); Desarrollo Acciona Chile; y Asociación de Industriales Pesqueros (ASIPES).

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto principal: Dra. Julieta Orlando presentando en el Seminario de Intereses Marítimos 2024 de la Academia de Guerra Naval de la Armada de Chile en Viña del Mar, región de Valparaíso. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

 

 

Equipo científico del Instituto Antártico Chileno (INACH), que integra al investigador principal del Instituto Milenio BASE, Dr. César Cárdenas, desarrolló una investigación que revela la aparición de microplásticos en almeja antártica.

Un artículo científico ha revelado el hallazgo de microplásticos y microfibras en la almeja antártica (Laternula elliptica), subrayando la necesidad de estudiar medidas para mitigar el impacto ambiental y proteger a las especies marinas vulnerables a los efectos de la contaminación.

Este estudio, en el que participaron investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH), demostró que el 100 % de los individuos examinados mostraron presencia de microfibras y más del 90 % presentaron microfragmentos, siendo celulosa y plástico la mayoría de estos.

Por otra parte, los principales polímeros que constituyen las microfibras y microfragmentos de plástico fueron el tereftalato de polietileno y el acrílico, asemejándose a otros estudios realizados en peces que habitan aguas de la isla Rey Jorge, según menciona el Dr. Rodolfo Rondón, uno de los autores del artículo.

“Estas nuevas evidencias de estudios realizados en la bahía Fildes han demostrado que es afectada por actividades antropogénicas, ya sea el lavado de ropa y los efluentes resultantes, como por el transporte atmosférico y oceánico de microplásticos”, detalla Rondón.

Almeja antártica (Laternula elliptica). Créditos: I. Garrido

La investigación sostiene que la composición de las fibras y fragmentos fueron 22 % de plásticos y 58 % de celulosa de origen antropogénico, que es igualmente nocivo, lo que indica que esta almeja está ingiriendo material humano que no debería. Por ello se resalta la importancia de seguir realizando estudios de este tipo para detectar los efectos de los contaminantes en la almeja antártica como especie filtradora, así como para identificar situaciones similares en otras poblaciones de almejas o en otras especies marinas.

Rondón recalca que este estudio hace hincapié en la necesidad de tomar medidas para mitigar el impacto ambiental de la actividad humana en la Antártica y las consecuencias de la contaminación a nivel global.

En el artículo “Detección de plástico, microfragmentos celulósicos y microfibras en Laternula elliptica de isla Rey Jorge” participaron los investigadores del INACH, Marcelo González, Rodolfo Rondón, César Cárdenas (con filiación también al Instituto Milenio BASE) y Luis Caro; Carmen Rotunno de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Mariett Torres y Karla Pozo de la Universidad San Sebastián; Simón Morley y Jessica Hurley del British Antarctic Survey y Cristóbal Galbán de la Universidad Mayor.

Por: INACH

Imagen principal: Una de las microfibras encontradas en las almejas estudiadas.

La clasificación de muestras antárticas obtenidas en las expediciones del Instituto Milenio BASE y la empresa francesa Ponant durante 2023-2024, buscará obtener información biogeografía, características y distribución de especies intermareales en el continente blanco, y encabezada por el Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Sub-Antártica (LAGEMAS) liderado por el Dr. Claudio González-Wevar de la Universidad Austral de Chile (UACh), Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE.

Dr. Claudio González-Wevar tomando muestras en Antártica. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis.

Equinodermos, moluscos, crustáceos y peces, son parte de los modelos de estudio que el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, se encuentra analizando tras sus expediciones al mar de Weddell, en la Antártica, a través de la empresa francesa PONANT, y en el marco de la Expediciones Científicas Antárticas (ECAs) del Instituto Antártico Chileno (INACH). Clasificación de especies que en la actualidad está impulsando el Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Sub-Antártica (LAGEMAS) liderado por el Dr. Claudio González-Wevar de la Universidad Austral de Chile (UACh), Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE.

González-Wevar, también investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la Facultad de Ciencias UACh, señala que en conjunto con Marcelo López, estudiante de Biología Marina del Instituto Milenio BASE y de la Universidad Austral de Chile (UACH), están desarrollando un trabajo clave, que podría entregar nueva información sobre biogeografía en el océano Austral: “Las muestras colectadas son de suma importancia para el conocimiento de la biodiversidad Antártica porque provienen de sectores de difícil acceso y para los cuales casi no hay registros de la biota intermareal”, señala.

Para el doctor en Ciencias, con mención en Ecología y Biología Evolutiva, trabajar con nuevos registros permitiría conocer información eventuales nuevas distribuciones de especies: “Estamos detectando la presencia de especies que se creían tenían distribución más restringida. Como es el caso de la lapa antártica Nacella concinna y los caracolitos Laevilitorina y Laevilacunaria”, advierte. 

Muestras de especies del fondo antártico. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis.

En tanto que, para Marcelo López, encargado de clasificar las muestras antárticas de las expediciones Instituto Milenio BASE/PONANT, la labor constituye un especial desafío debido a las características únicas del continente helado: “Trabajar con estas muestras ha sido una experiencia súper gratificante. Para un profesional vinculado a la Biología Marina como yo, trabajar con un lugar tan remoto como es la Antártica es fantástico. Y del mismo modo, da un gran sentido de responsabilidad y de privilegio enorme ya que es un acceso a conocimiento único y de gran relevancia”, sostiene.

Las expediciones han recorrido localidades diversas del océano Austral y el lado sur de la península antártica en zomas como Red Rock Ridge, Haunusse Bay y Stonington; así como el mar de Bellinghausen con Sims Island; el mar de Amundsen con Simple Island y Cape Burks, y finalmente el mar de Ross con Cape Royds, Cape Hallet y Cape Washington. 

“Trabajar con estas muestras antárticas, además de realizar su clasificación, nos permite indagar en datos que nos lleven a descubrir potenciales nuevas especies que nos permitirían ampliar nuestro conocimiento sobre modelos de estudios con adaptaciones únicas, ofreciendo información sobre la evolución de la vida en condiciones extremas”, puntualiza Marcelo López, también integrante del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Sub-Antártica (LAGEMAS) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), y liderado por el Dr. Claudio González-Wevar.

Zona intermareal de Antártica. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis.

El proceso de clasificación de las muestras recolectadas durante la expedición, inicia con su llegada al LAGEMAS en Valdivia, donde Marcelo se coordina si registro en bases de datos especializadas. Posteriormente, el investigador organiza las muestras según los grupos taxonómicos principales (equinodermos, moluscos, crustáceos y peces). A partir de esta organización, Marcelo se enfoca en la identificación de especies, teniendo en cuenta su tamaño y, en la medida de lo posible, realiza análisis de sus características genéticas.

El objetivo es identificar las posibles nuevas especies en el mayor detalle, hablando en términos taxonómicos. Es decir, clasificar y organizar las muestras de acuerdo con sus características biológicas: es ahí donde aparecen categorías como reinos, género y familias. Este procedimiento es crucial para obtener una comprensión exhaustiva de la diversidad biológica encontrada en las muestras recopiladas.

Ambos investigadores destacan la importancia de la labor en curso, que contribuye a la biodiversidad marina en la región polar. Además, podría sentar las bases para futuras investigaciones biológicas y de conservación. “Los resultados obtenidos pueden tener un impacto significativo en la investigación científica y en el entendimiento de los ecosistemas marinos antárticos, revelando especies que hasta el momento podrían haber permanecido desconocidas para la Ciencia”, señalan.

 

Por: Carolina Gajardo y Nadia Politis

Fotografía principal: Marcelo López en LEGEMAS. Créditos: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

 

Una reciente publicación en la revista internacional Annals of Microbiology, estudia la relación entre dos especies de lapas del género Nacella del océano Austral y las comunidades microbianas que habitan en su interior, asociadas a rádulas e intestinos.

Guillaume Schwob, Julieta Orlando y Sebastián Rosenfeld, trabajando en el laboratorio. Foto: J. Orlando.

Las especies de moluscos Nacella deaurata y Nacella concinna comparten un ancestro común que habitaba en la región de Patagonia y en el Océano Austral hace millones de años. La formación del Frente Polar Antártico (FPA) separó físicamente estas dos regiones, impidiendo que ambos individuos tuvieran contacto entre sí. Con el paso del tiempo, esta separación geográfica generó la aparición de nuevas especies: Nacella deaurataen Patagonia y Nacella concinna en la Antártica.

A pesar de la distancia geográfica, estas especies presentan varias características en común. Por ejemplo, ambas habitan ambientes costeros poco profundos y para alimentarse utilizan su rádula (dientes) para raspar las rocas y obtener las microalgas y macroalgas que se encuentran adheridas. Una reciente investigación, liderada por el Doctor en Ecología Microbiana, Guillaume Schwob, profundizó en las comunidades bacterianas que habitan en el interior de las dos lapas y las comparó con las de sus respectivos ambientes, con el objetivo de estudiar su diversificación, es decir, los cambios que han tenido a lo largo de la historia evolutiva de Nacella.

Guillaume Schwob analizando muestras en el laboratorio. Foto: J. Orlando.

El equipo ha explorado la filtración ecológica en las dos especies, sugiriendo que representarían hábitos muy selectivos. Los resultados indican que las lapas Nacella albergan comunidades microbianas únicas en sus rádulas e intestinos, con taxas bacterianas específicas que están enriquecidas en comparación con el entorno circundante.

“Esto sugiere que existe un filtro ecológico que favorece selectivamente a determinados taxones bacterianos. Además, hemos detectado una abundancia y frecuencia fuerte de un género específico de bacteria llamada Psychrilyobacter en los intestinos de ambas especies de lapas. Esa observación apunta a una interacción estrecha entre Psychrilyobacter y Nacella, sugiriendo que esta bacteria desempeña funciones importantes en la fisiología de sus hospederos”, destaca el investigador postdoctoral del Instituto Milenio BASE, Dr. Guillaume Schwob.

Para el estudio, el equipo de investigación utilizó un algoritmo informático llamado “Descomposición de entropía mínima” para identificar las diferentes cepas de Psychrilyobacter dentro de los intestinos de las especies de lapas. También utilizaron otro programa informático llamado PopART para comprender cómo se relacionan genéticamente estas bacterias y cómo se distribuyen dentro de los intestinos de las lapas. Al utilizar estos métodos, los científicos pudieron explorar la diversidad y distribución de Psychrilyobacter dentro de los intestinos de las lapas, evidenciando que cada una de las especies de Nacella está asociada a su propia cepa de Psychrilyobacter.

Guillaume Schwob en terreno en la región de Magallanes. Foto: S. Rosenfeld.

“Nuestro estudio revela una estructura filogeográfica fuerte de Psychrilyobacter en los intestinos de Nacella, lo que indica una potencial codiversificación entre las lapas y sus socios simbióticos bacterianos. Estos hallazgos destacan la importancia de comprender las complejas interacciones entre los macroorganismos y sus microorganismos asociados en los ecosistemas marinos, y  sugiere la posibilidad de una coevolución de estas especies de lapas del océano Austral con la bacteria Psychrilyobacter”, señala el Dr. Guillaume Schwob.

El estudio, titulado “Filtro ecológico y estructuración filogeográfica de Psychrilyobacter dentro de dos especies de lapas estrechamente relacionadas del Océano Austral”, contó con la participación de investigadores de la Universidad de Chile (UCh), Universidad Austral de Chile (UACh), Instituto Milenio BASE, Centro IDEAL y Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC): Sebastián Rosenfeld, Dr. Claudio González-Wevar y Dra. Julieta Orlando.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto principal: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Punta Arenas, diciembre de 2023.- Una de las especies asombrosas que habita en el océano Austral es el bacalao antártico, un pez de gran tamaño que puede llegar a medir más de dos metros de largo y superar los cien kilogramos de peso. Por lo demás, puede vivir más de treinta años y a medida que va creciendo, migra hacia aguas más profundas, llegando a encontrarse bajo los 2.000 metros, interactuando con el fondo marino.

Cumple un rol clave como “depredador tope”, ya que controla las poblaciones de otras especies que se ubican en niveles inferiores de la trama trófica antártica. Es por esta razón que para los equipos científicos resulta fundamental saber de qué se alimenta, qué tan valiosas son sus presas para su aporte nutricional y si su alimentación va modificándose a medida de que avanza en su desarrollo (de juvenil a adulto).

Las respuestas a estas preguntas están contenidas en un artículo publicado recientemente por investigadores chilenos en colaboración internacional con científicos del Instituto de Pesquerías y Ecología Marina (IFME) de Ucrania en el que analizaron la alimentación de esta especie aplicando técnicas de identificación visual y genética de las presas, para luego estudiar la composición de ácidos grasos de esas muestras.

De parte del Instituto Antártico Chileno (INACH) participaron los investigadores del Departamento Científico, César Cárdenas (con filiación también al Instituto Milenio Base), Marcelo González y Francisco Santa Cruz. Este último explica que esta especie tiene una dieta generalista y prácticamente consume lo que encuentra en su camino. “Sus principales presas son los peces Macrouridae (peces rata), Channichthyidae (peces de hielo) y Anotopteridae (peces daga) y secundariamente, cefalópodos (pulpos). Incluso encontramos restos de pingüinos que seguramente mueren y caen hasta el fondo marino”, señala.

Para Santa Cruz es importante comprender las redes ecológicas que existen en las comunidades, ya que “entender y cuantificar estas relaciones ecológicas es fundamental en casos como el bacalao antártico que constituye un recurso pesquero manejado con un enfoque ecosistémico, en el cual el objetivo es evitar que las pesquerías generen impactos irreversibles sobre estos procesos ecológicos. Por ejemplo, la sobreexplotación de los depredadores tope puede generar un efecto cascada desequilibrando las relaciones ecológicas en las tramas tróficas”, advierte.

Menciona además que esta especie también realiza largas migraciones transportando energía y nutrientes a distintas zonas del océano Austral y también es esencial para la alimentación de los mamíferos marinos. “Por ejemplo, las focas de Weddell o leopardo consumen bacalao juveniles y las orcas capturan bacalaos adultos”, señala el investigador del INACH.

La importancia de la colaboración para desarrollar este estudio

En esta investigación se centraron en la península Antártica, un área regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos (CCRVMA), en donde está prohibida la pesca comercial de peces debido a la sobreexplotación ocurrida en décadas pasadas, por lo que la información que se maneja de esta especie es escasa.

Para conseguir las muestras de bacalao antártico -y dado que no existen pesquerías en dicha zona del Continente Blanco- aprovecharon una colaboración internacional con científicos ucranianos que estaban realizando pesca de investigación al norte de la península Antártica en el límite con el mar de Weddell durante febrero 2020 y 2021, en aguas sobre los 1.000 metros de profundidad para lo cual los pescadores utilizan palangre de fondo que reposa sobre el lecho marino.

Los datos obtenidos por los buques de pesca son esenciales, ya que muchas veces son la única fuente de información de estos ambientes remotos. No obstante, sólo se pueden obtener en verano cuando el deshielo marino les permite acceder a la zona, por lo que faltaría obtener información del periodo invernal.

Asimismo, quedan abiertas otras interrogantes como por ejemplo saber si el bacalao antártico consume las presas que son más abundantes de su entorno. “De ser así los peces rata y de hielo serían los peces dominantes en la comunidad demersal. Esto debe ser confirmado con observaciones y estimaciones de abundancia directa, pero es muy complejo realizar cruceros científicos en esta zona”, señala Santa Cruz.

También por su importante rol en los ecosistemas antárticos, será importante conocer cómo el cambio climático afecta a la disponibilidad de esta especie y su hábitat en algunas zonas del Continente, particularmente el área de la península Antártica, una de las más afectadas por este fenómeno global.

Al cierre de esta nota es relevante resaltar la importancia de la colaboración científica y la conformación de equipos multidisciplinarios desde diversas instituciones. Este trabajo por un lado, permitió apoyar la tesis de pregrado de Karina Pérez Pezoa de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien es la autora principal del artículo. También destacar el aporte en los análisis genéticos y perfiles de los ácidos grasos en los que apoyó Vicente Arriagada de la Universidad de Concepción, sumado a la experiencia de los investigadores de la Universidad de Magallanes, Pablo Gallardo y Ali Rivero. Mencionar además, la coordinación en este trabajo con Kostiantyn Demianenko y Pavlo Zabroda del IFME de Ucrania.

Los investigadores destacan que este tipo de colaboraciones también se está efectuando con los buques nacionales chilenos que participan en pesquerías antárticas, con los que han podido obtener muestras y datos colectados durante los trabajos de pesca, los que están en proceso de análisis y próximos a ser publicados en nuevos artículos.

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

 

Por: Instituto Antártico Chileno (INACH)

Foto principal: INACH

Cinco iniciativas de distintas regiones de Chile buscan ganar esta maratón de 48 horas en la que participan otras 13 ciudades del mundo, y que tienen como objetivo desarrollar soluciones concretas para la protección de la biodiversidad oceánica y las funciones de los ecosistemas marinos.

Un 71% del área terrestre está cubierta de agua. Chile ocupa el décimo puesto a nivel mundial con mayor territorio marítimo y en sus 6.430 km de costa se puede observar la inmensidad del océano Pacífico. Esta es una de las razones para que, por segundo año consecutivo, sea parte de la séptima edición de Ocean Hackathon (OH), que se realizará de manera telemática entre el 2 y el 4 de diciembre.

El evento convoca a científicas y científicos para resolver un desafío relacionado con la biodiversidad oceánica y las funciones de los ecosistemas marinos en solo 48 horas. Los ganadores de esta edición, podrán participar en la gran final de Brest, donde se enfrentarán a los vencedores de los demás países participantes.

La OH es organizada por el Campus Mondial de la Mer a nivel global, y la edición chilena es organizada por la Delegación Regional de Cooperación de la Embajada de Francia, el Instituto Francés de Chile e Inria Chile. Al igual que la edición de 2021, el Data Observatory es el “Data Provider” de la actividad. Y también contamos con la participación del Instituto Milenio Base. 

La biodiversidad marina es vital para la productividad primaria y la captura de carbono que es liberado a la atmósfera por parte de los seres humanos. Uno de los principales impulsores de los cambios en las funciones de los ecosistemas es la biodiversidad, que es medida generalmente como número de especies y, sobre todo, en entornos terrestres y de agua dulce. Entender estos procesos es fundamental para tomar acciones desde el punto de vista científico y político.

El consejero de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia en Chile y director del Instituto Francés de Chile, Christian Estrade, señaló que la Ocean Hackathon “representa una forma innovadora de responder a los grandes desafíos de la ciencia y la sociedad, proponiendo soluciones concretas”.

Por su parte, Mauricio Leiva, project manager del Data Observatory señaló: “es verdaderamente relevante organizar este tipo de desafíos que permiten poner a prueba en tiempo real al capital humano que ya existe o se forma en Chile, y aplicando el data science en retos muy actuales que aún no encuentran una respuesta única, como son aquellos asociados al cambio climático y el impacto en el ecosistema marítimo. Esperamos que esta hackathon de a luz interesantes e innovadoras soluciones en manos de investigadores y jóvenes generaciones de esta disciplina en el país”.

Soluciones 2022

Las soluciones de esta edición de la Ocean Hackathon -en la que participan otras trece ciudades del mundo- contienen una exploración exhaustiva de la relación entre el funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad. El objetivo es salvar a los océanos a través de la ciencia y la innovación, entendiendo diversos niveles de la mencionada biodiversidad.

La directora de Inria Chile, Nayat Sánchez-Pi, explicó que este tipo de actividades buscan “inspirar a las futuras generaciones de científicos e ingenieros que en muchos lugares del mundo están comprometidos con la ecología, el medioambiente y el cuidado de los océanos. Esta es una oportunidad, ya que los equipos están abiertos para que más gente se integre”.

Este año, las soluciones arribaron de diversas regiones de Chile. Así, desde la Región de Coquimbo y en representación del Centro de Estudios Avanzados de Zonas Áridas (CEAZA),el doctor en Oceanografía, Boris Dewitte, propone la solución “Generar y explorar ideas para desarrollar una base de datos y un atlas mundial de oxígeno oceánico”, que busca crear una plataforma para uniformar y sintetizar la data disponible sobre la desoxigenación en la zona costera chilena y crear una base estandarizada relacionada con este fenómeno. Esta solución se inscribe en el marco del programa impulsado por las Naciones Unidas llamado GOOD que busca combatir la creciente amenaza de la desoxigenación de los océanos y las repercusiones que este provoca en los ecosistemas marinos.

Dos soluciones vienen de la Región del Biobío. La primera se titula “Influencia del clima en la dinámica del fitoplancton a múltiples escalas”, y es presentada por el doctor en Biología y Ecología aplicada, Carlos Lara. Esta busca, en una primera instancia, entender y comparar la respuesta de la biomasa del fitoplancton al impacto de las fluctuaciones climáticas simultáneas de la Patagonia Occidental y la Península Occidental de la Antártida, para así poder crear una plataforma digital tipo “semáforo ambiental” de prevención marítima.

La segunda es la “Conservación de la diversidad oculta del océano profundo”, de la postdoctorante de la Universidad de Concepción e investigadora del Centro Milenio de Oceanografía, Carolina González, que tiene como objetivo generar una base de datos interactiva que permita conocer las especificidades de la diversidad oceánica de la profundidad marina de la fosa de Atacama. Esta solución buscar crear una plataforma que muestre la diversidad hasta ahora desconocida de la zona más profunda del pacifico sudamericano y las variables ambientales que la pueden estar afectando.

Al igual que en la versión de 2021, desde la doceava región, la Universidad de Magallanes presentó una solución llamada “Hacia el abordaje de los metadatos ecológicos para la predicción de las respuestas funcionales de la biota marina”, a través de Claudia Andrade, doctora en Ciencias Naturales de la misma casa de estudios, que pretende desarrollar una herramienta donde se visualicen datos que haga predicciones a futuro y sea capaz de superponer variables ecológicas sobre un mapa de la Patagonia.

Finalmente, de la Región Metropolitana, el doctor en Ecología de la Universidad Católica, Eduardo Guajardo, presenta “Seguimiento satelital de los bosques de algas: esfuerzos para un nuevo alcance espacio-temporal”, que pretende desarrollar un código en series temporales de filtros multiespectrales para analizar los bosques de macroalgas, ecosistemas reconocidos como uno de lo más productivos y dinámicos de la Tierra, y los cambios que han conocido a causa de los cambios climáticos.

El llamado es al ecosistema de innovación chileno, a investigadoras e investigadores, estudiantes y universidades, a formar parte de los equipos de estas soluciones para desarrollarlas y aportar de manera concreta a la protección de los océanos.

Fuente: comunicado Ocean Hackathon 2022