Una agenda de reuniones, colaboraciones y nuevas alianzas marcó la visita de la científica Camila Neder a la región de Magallanes. El recorrido evidenció cómo la investigación antártica se construye desde el trabajo conjunto entre instituciones, territorios y disciplinas. Desde biodiversidad hasta divulgación, las gestiones buscaron abrir nuevas rutas de cooperación. Un despliegue que busca ir más allá de la investigación individual.

Encuentro con integrantes de Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS-UMAG). Foto: Camila Neder.

En el marco del fortalecimiento de la presencia territorial del Instituto Milenio BASE, la científica Dra. Camila Neder desarrolló una agenda de trabajo en Punta Arenas orientada a consolidar vínculos estratégicos y generar nuevas oportunidades de colaboración en ciencia antártica. Viajando desde Concepción, la visita permitió articular esfuerzos con instituciones clave y avanzar en líneas de investigación con impacto regional e internacional.

Uno de los ejes centrales del recorrido fue el trabajo conjunto con el Instituto Antártico Chileno (INACH), donde se reunieron con los investigadores César Cárdenas, Lucas Krüger, Francisco Santa Cruz y Magdalena Márquez, abordando nuevas ideas de investigación enmarcadas en la proposición del Área Marina Protegida del Dominio 1, sobre la distribución y uso de hábitat de depredadores tope en la Península Antártica. Asimismo, se profundizó la colaboración con el equipo de la red de sensores de INACH, proyectando la formalización del convenio BASE–INACH iniciado previamente junto a la Data Manager Catalina Marín (Instituto Milenio BASE).

Junto a speakers TEDx Punta Arenas: Pamela Ríos, Beatrix Schlarb-Ridley, Bernd Sierk, ⁠Leyla Cárdenas y Ximena Araya. Foto: Camila Neder

La agenda también incluyó encuentros con equipos de la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), donde se discutieron diseños experimentales enfocados en biodiversidad subantártica, particularmente en el estudio de moluscos. Estas iniciativas se vinculan a proyectos FONDECYT recientemente adjudicados y a la formación de estudiantes de postgrado, fortaleciendo el desarrollo científico desde la región.

En paralelo, la visita integró espacios de divulgación y vinculación internacional, como la participación en charlas TEDx Punta Arenas, con enfoque ciudadano sobre la perspectiva antártica, y reuniones con organizaciones como el British Antarctic Survey (BAS), Fundación Antártica21 y MAPBIOMAS. Estas instancias permitieron explorar colaboraciones en ciencia a bordo, cartografía antártica y comunicación científica con alcance global. Hubo gran interés en el desarrollo e impacto de los cuentos “Había una vez, un cuento científico”, proyecto al que la científica hace referencia en la reciente publicación del libro “Educación antártica en Chile: Experiencias aprendizajes y proyecciones”. 

Entrevista Dra. Camila Neder en canal ITV Patagonia. Crédito: ITV Patagonia.

Finalmente, el recorrido contempló encuentros con medios, como ITV Patagonia para relevar la importancia de la investigación interdisciplinaria en el territorio. En conjunto, desde experticias profesionales propias estas acciones consolidan una estrategia de vinculación amplia, posicionando al Instituto Milenio BASE como un actor clave en la articulación de ciencia, sociedad y cooperación internacional en torno a la Antártica.

Equipo integrado por la Dra. Juliana Vianna, Claudia Ulloa, Eduardo Pizarro y Dyess Harp, navegó por mar de Weddell a bordo de PONANT. Foto: PONANT

Más de diez equipos de investigación de Puerto Williams, Punta Arenas, Valdivia, Puerto Montt, Concepción y Santiago, viajarán al continente helado para desarrollar estudios en biodiversidad, junto con vigilancia sanitaria de aves y mamíferos marinos. Investigaciones clave para comprender el impacto del cambio climático en los ecosistemas.

Con el inicio del verano austral, el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) inicia una nueva temporada de expediciones que ampliará su presencia en uno de los territorios más sensibles del planeta. Entre bases, campamentos y plataformas marítimas coordinadas junto al Instituto Antártico Chileno (INACH), las y los investigadores desplegarán proyectos que abordan desde la salud de aves marinas frente a amenazas emergentes —como la influenza aviar— hasta estudios de genética, microbiología y cambio ambiental en ecosistemas costeros, marinos y terrestres. 

Durante 60 días, el Dr. Lucas Krüger, Gaspar Mejías, Eduardo Pizarro, Kinga Hoszek-Mandera y Esther Wilhelm, estarán acampando en Punta Armonía, Antártica. Foto: L. Krüger

“En esta temporada antártica 2025-2026 nuevamente tendremos un importante despliegue de equipos de investigación en terreno. Este trabajo refleja importantes esfuerzos por construir colaboraciones interdisciplinarias e internacionales con el objetivo de estudiar la biodiversidad y los impactos del cambio climático en la biota”, señala el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE y académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile (UChile).

Una continuidad a una agenda científica que abarca biodiversidad marina, ecología de peces, microbiología ambiental, aves, plantas e invertebrados: “Desde el análisis genético hasta el seguimiento de especies clave frente al cambio climático. Las campañas integran disciplinas para comprender la resiliencia de los ecosistemas antárticos con un sello BASE: investigación de frontera y participación activa de investigadoras e investigadores jóvenes”, puntualiza la Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE, académica de la Facultad de Ciencias UChile y presidenta de la SOMICH.

El Dr. Elie Poulin, Dr. Alejandro Pérez Matus, Dr. Javier Nareto e Ignacio Garrido, integran el equipo de buzos científicos que navega por el océano Austral. Foto: PONANT

El despliegue en terreno también considera un trabajo internacional con la empresa francesa PONANT, esencial para acceder a zonas remotas del continente. Investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE participarán en estudios de metano, biología marina, documentación científica y ecología de aves, ampliando la escala de observación y reforzando redes globales de colaboración. Estas campañas abarcan itinerarios desde el Círculo Polar hasta islas subantárticas.

De forma paralela, se desplegarán múltiples proyectos de la Expedición Científica Antártica (ECA) en su versión n°62, coordinadas por INACH, con un trabajo en bases, penínsulas e islas. Los equipos recolectarán muestras de suelo, plantas, aves y organismos marinos bajo estrictos protocolos de bioseguridad, aportando datos esenciales para evaluar cambios ambientales acelerados. 

En el marco de una colaboración con el Instituto Polar Noruego, la Dra. Fabiola León, Dr. Andrew Lowther y Rafaela Mella, salen desde Ushuaia rumbo a la Antártica para levantar campamento. Foto: F. León

Estas investigaciones se realizan en un momento clave para la ciencia antártica. En los últimos años, equipos del Instituto Milenio BASE han encabezado estudios pioneros que incluyen la detección de influenza aviar H5N1 en aves de la península, el monitoreo de cambios en la biodiversidad marina y terrestre, y análisis sobre la respuesta de especies y ecosistemas al calentamiento acelerado.

El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio climático sobre la biota. Esto con el objetivo de proponer políticas de conservación y gobernanza para la Antártica, el océano Austral y las regiones subantárticas, así como sensibilizar y comunicar a un público amplio sobre las amenazas que enfrentan estos ecosistemas.

El Instituto Milenio BASE pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Más información en https://www.institutobase.cl 

 

Por: Instituto Milenio BASE

Fotografía portada: Productora OxitoCine / Jota Loyola

El curso, dictado en modalidad híbrida, se realizará hasta el 02 de julio de 2025 en un trabajo impulsado por la Universidad de Concepción (UdeC), en colaboración con la Universidad de Chile (UCh), Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), Universidad Austral de Chile y Universidad de Magallanes (UMAG) para estudiantes de pregrado, magíster y doctorado.

Asistentes de Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) U. Chile. Crédito: E. Poulin

Con estudiantes de Concepción, Punta Arenas y Santiago inició el curso “Ecosistemas Antárticos”, en su tercera versión. Resultado de un trabajo conjunto entre universidades chilenas y el Instituto de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) para estudiantes de pregrado, magíster y doctorado de cinco universidades chilenas.

A través de 14 sesiones, en modalidad híbrida y presencial en Concepción, se abordarán temáticas como “Origen y evolución biodiversidad”, “Introducción a procesos en biota”, “Patrones y procesos en la biota”, “Conservación de los ecosistemas”, “Influencia humana” y “Sistema de Tratado Antártico” con más de una decena expositoras y expositores.

“Este curso es un esfuerzo conjunto entre varias universidades, que son las instituciones albergantes del Instituto Milenio BASE, y busca poder compartir el conocimiento que estamos generando las distintas líneas de investigación en materias muy relevantes como la conservación, biodiversidad, gobernanza y ciencia para la toma de decisiones”, señala el Dr. Elie Poulin, académico de la Facultad de Ciencias Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE.

El curso se realizará en modalidad híbrida hasta el 02 de julio de 2025. Crédito: N.Politis

“La Antártica está conectada con el mundo, y en la actualidad hay muchos equipos que están desarrollando investigación fundamental para la conservación de los ecosistemas. En esa línea, el poder compartir ese conocimiento con estudiantes en distinta formación y en diferentes universidades, es una relevante instancia de aprendizaje”, destaca la Dra. Angie Díaz Lorca, académica de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción, e investigadora del Laboratorio de Ecología Molecular Marina (LEMMAR) y del Instituto Milenio BASE. “Estamos felices que este nuevamente exista interés desde estudiantes y también asistentes que se sumaron como oyentes”, señala.

Las y los académicos participantes del curso son: Dra. Laura Farías (UdeC), Dr. Lohengrin Cavieres (UdeC), Dr. Erasmo Macaya (UdeC), Dr. Pablo Guerrero (UdeC/IEB/BASE), Dra. Julieta Orlando (UCh/BASE), Dr. Luis Valentín Ferrada (UCh/BASE), Dra. Juliana Vianna (PUC/CRG/BASE) Dr. Luis Vargas-Chacoff (UACH/IDEAL/BASE), Dr. Claudio González-Wevar (UACh/IDEAL/BASE), Dra. Andrea Piñones (UACh), Dra. Tamara Contador (UMAG/CHIC/INVASAL/BASE) y Dr. César Cárdenas (INACH/BASE) y acompañarán a las y los estudiantes durante las sesiones del curso.

Para consultas, se puede tomar contacto con la coordinadora del curso, Dra. Angie Díaz Lorca, al correo: angiediaz@udec.cl 


Curso “Ecosistemas Antárticos”

  • Período: Desde 26 marzo a 02 julio 2025
  • Horario: De 15:15 a 18:00 horas
  • Concepción: Sala Minera Escondida. Segundo piso Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción
  • Otras ciudades: Híbrido previa inscripción a coordinación académica

Dirigido a:

  • Doctorado en Sistemática y Biodiversidad – UdeC
  • Magíster en Ciencias con Mención en Zoología – UdeC
  • Carreras de Biología, Biología Marina e Ingeniería en Biotecnología Marina y Acuicultura – UdeC
  • Doctorado en Ciencias mención en Ecología y Biología – UCh
  • Doctorado en Ciencias Antárticas y Subantárticas – UMAG
  • Escuela de Graduados – UACh

 

 

 

 

Por: Benjamín Groff y Nadia Politis

Fotografías: Elie Poulin, Camina Neder y Catalina Marín

SIVFLORA recopila más de 14.500 datos sobre la flora vascular presente en las islas que rodean el continente helado. Según indica el equipo de investigación, la base datos revela la diversidad taxonómica recopilada por botánicos de todo el mundo desde hace al menos 200 años.

Un equipo de investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE ha desarrollado SIVFLORA, una base de datos global y de acceso abierto que compila información sobre la biodiversidad de plantas vasculares de islas del Océano Austral. El estudio, recientemente publicado en la revista Scientific Data del grupo Nature, representa un avance clave en el conocimiento de la flora en ambientes extremos.

Especie Codonorchis lessoni/ Créditos: Pablo Guerrero

La investigación, titulada “Conjunto de datos de la flora vascular de las islas australes (SIVFLORA): Una base de datos global de plantas de las islas del Océano Austral”, documenta 14.589 registros de especies vegetales, abarcando 886 especies, 95 familias y 42 órdenes. Los datos reflejan la diversidad ecológica de estos ecosistemas aislados y ambientalmente sensibles, donde 58.62% de las especies son nativas, 9.61% endémicas y 31.77% introducidas. Se trata del primer esfuerzo por compilar de manera sistemática, y en un formato estandarizado interoperable, la información sobre flora vascular en estas islas. Para conformar SIVFLORA, se recopilaron datos de más de 300 fuentes, constando de una búsqueda de fuentes especializadas históricas y contemporáneas, a lo largo de dos años.

Uno de los hallazgos destacados del estudio es la marcada diferencia en biodiversidad entre las islas. El archipiélago Falkland/Malvinas es la región con mayor riqueza de especies, mientras que otras, como las islas Orcadas del Sur, presentan una diversidad significativamente menor. Estos contrastes reflejan la compleja dinámica biogeográfica de las islas del hemisferio sur, y la influencia de factores ambientales y antrópicos en la distribución de la flora. Además, el estudio resalta cómo cambios en el uso histórico del suelo, como la introducción de especies exóticas y asentamientos humanos, ha modificado la composición vegetal en varias de estas islas.

Un recurso clave para la ciencia y la conservación

El líder del estudio e investigador principal del Instituto Milenio BASE, Dr. Pablo Guerrero, explica que “es relevante porque entrega información sistematizada, estandarizada y centralizada en una misma base de datos, lo que vuelve más accesible a la información. Es una buena fuente para saber cuáles son las especies de plantas que hay en todas estas zonas y, por lo tanto, saber cuál es la diversidad de especies nativas, endémicas e invasoras”.

Especie Berberis darwinii / Créditos: Pablo Guerrero

Esta base de datos, disponible en la plataforma Zenodo, facilitará el trabajo de científicos, biólogos de la conservación y autoridades con poder de decisión en la protección de estos frágiles ecosistemas, señala el académico de la Universidad de Concepción (UdeC) e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Dr. Pablo Guerrero. Además, detalla que “permite monitorear hacia el futuro, proyectar y ver cómo la diversidad puede cambiar. Contar con esta información permite saber cuáles son las zonas prioritarias, las zonas que pueden estar más expuestas al cambio humano y, en específico, al cambio climático”.

“Puede ser relevante para otro tipo de investigaciones, como biogeografía, que estudia los patrones espaciales de la diversidad biológica, ya que reúne las especies que habitan y que son capaces de vivir en estas zonas, con condiciones climáticas extremas cuyas estaciones de crecimiento para las plantas son bastante cortas”, enfatiza finalmente el también director del Laboratorio de Biogeografía, Macroevolución y Sistemática (BIOMAS) del Departamento de Botánica de la UdeC.

El trabajo fue desarrollado por un equipo del Instituto Milenio BASE compuesto por los investigadores e investigadoras principales Dr. Pablo Guerrero, Dra. Tamara Contador, Dra. Angie Díaz y Dra. Julieta Orlando, junto con la estudiante de magíster de la UdeC, Catalina Escobar, y el equipo técnico conformado por la data manager, Catalina Marín, y el botánico especialista, Patricio Medina La investigación fue financiada por el instituto a través de la Iniciativa Científica Milenio (ANID, ICN2021_002) y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) mediante el proyecto ANID/BASAL FB210006.

 

El equipo científico lo conforman investigadores e investigadoras del Instituto Milenio BASE. De izquierda a derecha: Catalina Marín, Dra. Angie Díaz, Dra. Julieta Orlando, Dr. Pablo Guerrero, Catalina Marín y Patricio Medina

 

Por: Antonia Díaz Hernández

Foto de portada: Dr. Pablo Guerrero haciendo trabajo de muestreo en Faro San Isidro, región de Magallanes.

Punta Arenas, 5 de marzo de 2025.- Un equipo de investigadores chilenos, en colaboración con científicos peruanos, estudió por primera vez en la Antártica cómo los microplásticos y nanometales afectan al kril, organismo clave en la cadena alimentaria del océano Austral. A bordo del buque polar BAP Carrasco, analizaron el impacto de estos contaminantes en la salud y la función ecológica de la especie.

Desde 2020, investigadores e investigadoras del Instituto Antártico Chileno (INACH) estudian la distribución y abundancia del kril en isla Nelson y bahía Fildes, área principal de alimentación de los pingüinos barbijo y papúa que anidan en punta Armonía. En el marco de la LXI Expedición Científica Antártica (ECA 61), organizada por el INACH, se realizó un recorrido de dos días y más de 500 kilómetros empleando tecnología hidroacústica para estimar la población de kril. 

Francisco Santa Cruz, investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Con mucho esfuerzo ya hemos efectuado cinco años de monitoreo sincronizado de la actividad de alimentación y reproducción de pingüinos barbijo y papúa en punta Armonía, y la disponibilidad acústica de kril en su área de alimentación. Es, sin duda, un éxito muy importante para INACH y el programa de Áreas Marinas Protegidas. Es escaso este tipo de estudios en el mundo, más aún en ambientes polares, y permitirá comprender de mejor forma cómo es la dinámica interanual del kril y cómo depredadores topes responden cada año, afirma Francisco Santa Cruz, investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE.

Aprovechando la creciente colaboración entre Chile y Perú, el equipo también pudo desarrollar un experimento de laboratorio para evaluar el impacto de contaminantes emergentes sobre rasgos fisiológicos y moleculares del kril antártico. “Contaminantes como microplásticos y nanometales son de creciente ocurrencia y preocupación en el océano Austral, por lo tanto, es esencial evaluar su potencial impacto sobre el kril, una especie fundamental para los ecosistemas marinos antárticos”, agrega Santa Cruz. 

La experimentación se realizó en acuarios con sistemas de recirculación de agua de mar a bordo del barco y se recolectó kril vivo mediante redes de plancton. Posteriormente, los individuos fueron aclimatados y sometidos a distintos tratamientos de exposición de microplásticos y nanometales.

Ahora, la última etapa del trabajo se centrará en los laboratorios del INACH en Punta Arenas. “Consiste en analizar el microbioma del tracto digestivo para saber si las micro y nanopartículas afectan su digestión y, además, estudiar la expresión de genes del hepatopáncreas para saber si estos contaminantes afectan la ecofisiología molecular y cuáles procesos biológicos de ese órgano serían afectados”, afirma Santa Cruz. 

Este estudio forma parte del proyecto de Fomento a la Vinculación Internacional (FOVI) “Desarrollo tecnológico para cultivo y mantención de kril antártico bajo condiciones de cautiverio en acuarios de exhibición del Centro Antártico Internacional” (240113), financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y liderado por los investigadores del INACH Rodolfo Rondón y Alejandro Font, que busca establecer una red de colaboración científica nacional e internacional para investigar a fondo esta especie clave del ecosistema antártico.

Colaboración científica entre Chile y Perú

La expedición reunió a especialistas de ambos países. Desde Perú, participaron Natalie Bravo Senmache (Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo) y Diego Cuba Páez (Universidad Científica del Sur), ambos seleccionados por la Cancillería peruana. Diego Cuba señala muy entusiasta: “He podido aprender, discutir y colaborar con el fin de que la propuesta de investigación resulte de la mejor forma. Esto va a sumar mucho en mi carrera profesional. Ha sido una experiencia inolvidable.”

Mientras que su compañera Natalie Bravo agrega: “Creo que es importante que se mantengan este tipo de colaboraciones. Hay mucha experiencia en Perú, a nivel de los científicos y las Fuerzas Armadas, que puede ser muy útil para estas investigaciones. En ese sentido, el BAP Carrasco es una plataforma ideal para realizar estudios in situ en la Antártida. Agradezco la oportunidad que nos brindó la Cancillería de mi país a jóvenes como yo, de participar en estos proyectos internacionales.”

Nayla Serey, Investigadora del Instituto Milenio BASE y estudiante de doctorado en Microbiología de la Universidad de Chile. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Por parte de Chile también participaron Magdalena Márquez, profesional del Programa Áreas Marinas Protegidas del INACH, y Nayla Serey, investigadora del Instituto Milenio Base y estudiante de doctorado en Microbiología de la Universidad de Chile, para quien “fue una fantástica experiencia desde lo científico a lo personal. Junto a Francisco Santa Cruz realizamos un experimento de exposición del kril a contaminantes emergentes, este análisis busca evaluar la respuesta del propio kril y su microbiota asociada frente a la exposición de nanometales y microplástico. En lo personal, esta fue mi segunda experiencia en la Antártica y siempre es muy gratificante enfrentar este tipo de desafíos con resultados positivos. El compañerismo a bordo y la colaboración internacional, la disposición de todo el equipo, fueron primordiales para que este experimento pudiera llevarse a cabo de buena manera.” 

La alianza entre Chile y Perú demuestra que la ciencia no tiene fronteras y que solo a través de la colaboración internacional se pueden afrontar los complejos desafíos que amenazan a la Antártica. “​​Esperamos seguir trabajando con Perú y con otros países de la región. En 2023 se creó el grupo regional de kril, con investigadores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay. Hay mucho trabajo por delante y como somos los países más próximos a la Antártica, tenemos ventajas comparativas logísticas que podemos aprovechar”, concluye Santa Cruz. 

 

Fuente: INACH
Foto de portada: Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú.

En el marco de su participación en la Expedición Científica Antártica (ECA61) de INACH, el equipo del Laboratorio Biodiversidad Molecular UC liderado por la Dra. Juliana Vianna, cruzó el Círculo Polar Antártico, para fortalecer la vigilancia y monitoreo de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en el continente helado.

Punta Arenas.- Bajo estrictas medidas de bioseguridad y coordinación con el Instituto Antártico Chileno (INACH), la Armada, Ejército y Fuerza Aérea de Chile, las científicas Dra. Fabiola León, Claudia Ulloa y Carolina Márquez, iniciaron su recorrido científico a bordo del buque Betanzos, de DAP, con el objetivo de tomar muestras y realizar análisis de laboratorio, en el marco de su participación en la Expedición Científica Antártica (ECA61) y su trabajo en el Laboratorio Biodiversidad Molecular UC liderado por la Dra. Juliana Vianna (BASE/CRG, Lili, Instituto Desarrollo Sustentable UC) y desarrollarlo en conjunto con el Instituto Milenio BASE.

“Luego que en enero de 2024 logramos contribuir como laboratorio en la detección de casos positivos de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica, durante la ECA 60 de INACH, hemos trabajado arduamente estudiando muestras y coordinando equipos de análisis de aves como pingüinos, cormoranes y skúas en la Antártica”, señala la doctora en Ciencias Biológicas mención Ecología, y académica UC, Juliana Vianna.

La científica antártica y también directora alterna del Instituto Milenio CRG, enfatiza que la investigación de la salud de la vida silvestre en el continente helado es fundamental para el bienestar de los ecosistemas, debido a la conectividad entre las especies y el rol de la Antártica en el equilibrio de los territorios: “Las migraciones o traslados de especies pueden incidir en la movilidad de la gripe aviar, y, por lo tanto, en un incremento de su mortandad. De ahí la relevancia de continuar los estudios científicos en terreno para seguir monitoreando zonas y especies afectadas”, enfatiza la Dra. Vianna.

El trabajo científico con aves en la Antártica busca fortalecer la vigilancia y monitoreo de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1).

Durante 2023-2024 la toma y análisis de muestras en la Antártica estuvo coordinada por los investigadores Dra. Fabiola León (UC/BASE/CRG, Lili) y Eduardo Pizarro (UC/BASE/CRG) junto con el apoyo internacional del buque Le Commandant Charcot de la empresa Ponant Cruises, y este 2025 se desarrollan a bordo del Buque Betanzos perteneciente al grupo DAP llegando más allá del círculo polar antártico, en la llamada “Antártica profunda”, en islas Lagotellerie e isla Aves en bahía Margarita.

“La experiencia que hemos obtenido en terreno ha sido fundamental para continuar realizando ciencia de forma segura, y con las máximas medidas de bioseguridad. Es importante destacar que nuestras campañas y muestreos se están realizando en un amplio rango geográfico, y que se realizan en distintas épocas de la temporada, por lo que permiten tener una vigilancia con una cronología que además permite determinar el estado de la influenza aviar en distintas etapas de la temporada de nidificación de las aves voladoras y no voladoras”, subraya la Dra. Fabiola León. Su trabajo la ha llevado a tomar muestras de pingüino emperador, Adelia, papúa y rey en localidades como Snow Hill Island, Danger Islands, Red Rock Rige, Cape Hallet, Sims Island.

Medidas de bioseguridad fundamentales

El “Protocolo de prevención y control del Virus de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) en la Antártica”, entregado por el Instituto Antártico Chileno (INACH), es parte de las recomendaciones internacionales que Comité Científico para la Investigación en la Antártica, o SCAR, por sus siglas en inglés, para todas las expediciones que se realizarán durante esta temporada de enero-marzo 2025 en el continente blanco. Medidas de bioseguridad que siguen con los lineamientos de “One Health” para el cuidado de la salud del ecosistema antártico, único y a la vez frágil.

“El estudio de la gripe aviar y su evolución son fundamentales para comprender las dinámicas de los virus y la salud pública global. En nuestro Instituto Milenio BASE, estamos comprometidos con la excelencia científica y trabajamos de manera rigurosa y colaborativa para abordar este fenómeno en constante cambio. La ciencia de excelencia no solo nos permite obtener resultados precisos, sino que también proporciona herramientas necesarias para anticipar y mitigar riesgos asociados con la propagación de enfermedades infecciosas”, señala el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos.

Como parte de este cuidado, los Elementos de Protección Personal (EPP) se convierten en una herramienta fundamental: Como su nombre lo indica, los EPP son equipos, aparatos o dispositivos especiales para proteger al cuerpo –en parte o en su totalidad– de riesgos específicos, actuando en consecuencia como un medio de prevención hacia distintas enfermedades profesionales, previniendo accidentes o disminuyendo los efectos de éstos, señala el Instituto de Salud Pública (ISP).

Investigadoras Fabiola León, Claudia Ulloa y Carolina Márquez con trajes de bioseguridad para toma de muestras en la Antártica.

En tanto que el equipo de investigación Instituto Milenio BASE/UC/CRG advierte que, en la Antártica, el uso de mascarillas, guantes y overoles permite que las personas se resguarden de cualquier riesgo, junto con resguardar a todos los organismos vivos que ahí habitan.  “Llevar patógenos nuevos desde humanos a aves y mamíferos o actuar como transportadores o diseminadores no intencionales desde colonias sanas a otras localidades” es un aspecto que se debe resguardar con cuidados extremos, señalan. La limpieza previa y posterior de los equipos antes de recorrer alguna zona, también es parte del protocolo diario empleado en cada descenso a terreno.

“La influenza aviar altamente patógena es un tema relevante y de máxima preocupación dentro de la comunidad científica internacional”, puntualiza el Dr. Ricardo Jaña, jefe del Departamento Científico de INACH. “Se ha organizado un grupo especial para informar y conseguir detalles de esta evidencia a lo largo de diferentes sitios de investigación en la Antártica y establecido un sistema de información a través de reportes”, sostiene.

Jaña destaca que no solamente en Chile, sino que otros países también están aportando información a medida que se desplazan por los diferentes sitios de investigación: “Corea recientemente en el área de la península Fildes y también últimamente Chile, en su campaña a Bahía Margarita ha reportado casos de diferentes poblaciones”, indica.

El jefe del Departamento Científico INACH y especialista en Recursos Naturales/Glaciología afirma que “esta preocupación trasciende Antártica”: “Localmente en la región se ha establecido una mesa de trabajo, dirigida por la SEREMI de Agricultura, en la cual participa nuestro compañero Marcelo González como representante institucional”, concluye.

A través de herramientas como infografías y publicaciones especializadas, el Instituto Antártico Chileno ha publicado indicaciones y recomendaciones que se pueden descargar desde https://www.inach.cl/expedicion-antartica/protocolo-influenza-aviar/

El análisis de muestras de sangre de pingüinos permite estudiar la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1).

El trabajo de detección temprana y de vigilancia epidemiológica del virus de la influenza aviar altamente patógena (IAAP) en la península Antártica está siendo liderado por diversos equipos de virología y fauna silvestre pertenecientes al Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) del Instituto Antártico Chileno (INACH) y que desde 2024 ha dispuesto de dos laboratorios de testeo de Gripe Aviar en base Escudero y base O’Higgins, con la finalidad de desarrollar áreas de particular interés nacional e internacional, y establecer vínculos con los programas del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR).

Trabajo que se complementa con acciones en materia de gobernanza antártica que Chile se encuentra liderando a través de un grupo de contacto intersesional en el marco del Tratado Antártico en Gripe Aviar Altamente Patógena, integrada -por ejemplo- por el académico de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Milenio BASE Dr. Luis Valentín Ferrada.

Un esfuerzo conjunto entre universidades, institutos de investigación de excelencia y operadores antárticos que resalta la importancia del trabajo colaborativo y la investigación científica en la Antártica. Para comprender y mitigar los riesgos asociados con las enfermedades aviares en una región de características únicas.

 

 

 

 

Por: Nadia Politis

Fotografías: Constanza Barrientos/Instituto Milenio BASE

En el marco de una pionera colaboración internacional entre Chile y Canadá, un equipo científico del Bird Ecology Lab de la Universidad Austral de Chile y el Instituto Milenio BASE, investiga cómo los zarapitos (Numenius phaeopus y Limosa haemastica) pueden optimizar su balance energético durante sus extraordinarias migraciones entre hemisferios. 

Con recorridos de más de 10.000 km entre Chiloé y EE.UU, un vuelo que se puede extender por más de una semana sin parar, y misterios que aún la ciencia busca esclarecer, las aves playeras migratorias son protagonistas de un estudio internacional que une a Chile y Canadá, con colaboraciones en España, Suecia y EE.UU. Liderado por los académicos Dr. Juan G. Navedo (UACh) y Dr. Chris Guglielmo (Western University) la investigación busca conocer si las aves playeras migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal para poder mantener un alto rendimiento fisiológico durante varios días consecutivos. 

(De izquierda a derecha) Dra. Beverly Chua (Animal Care Systems), Dra. Catherine Ivy (University of Saskatchewan), Dr. Chris Guglielmo (Western University) y Dr. Juan G.Navedo, investigador adjunto del Instituto Milenio BASE, académico de la Universidad Austral de Chile y director del Bird Ecology Lab, en las instalaciones de la Estación Experimental Quempillén de la UACh en Chiloé.

Así, el zarapito común (Numenius phaeopus) y el zarapito de pico recto (Limosa haemastica) son estudiados desde el archipiélago de Chiloé, en la región de Los Lagos, a través de tecnología de última generación: “Este trabajo es clave para entender cómo estas aves enfrentan los desafíos de sus migraciones extremas y generar así conocimiento vital para poder avanzar en la comprensión de los límites fisiológicos del esfuerzo continuado en los animales, con aplicaciones claras en el bienestar humano”, señala el profesor Juan G. Navedo.

Mediante microcirugías se implantan biologgers, un dispositivo que registra automáticamente la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca del ave. Adicionalmente, los zarapitos se equipan con un geologger que se acopla en una anilla en la pata para determinar su ubicación en cualquier parte de su ruta migratoria y las condiciones ambientales que experimentan: “Estos aspectos son muy importantes ya que estas aves migran desde Chiloé hasta Alaska permaneciendo extensos períodos en EE.UU., Canadá, Venezuela, Colombia y Argentina”, subraya el profesor Guglielmo en torno a la relevancia del estudio.

Durante la temporada estival, coincidiendo con las primeras llegadas de las aves migratorias, parte del Bird Ecology Lab integrado por Jorge Ruiz, Valeria Araya, Jonathan Vergara, María Fernanda Sánchez, entre otras/os estudiantes y liderado por el Dr. Juan G. Navedo, investigador del Instituto Milenio BASE y académico de la UACh, realizó monitoreos, capturas e implantación de biologgers y geologgers en zarapitos en Chiloé durante inicios de 2025.

El trabajo en Chiloé contó con la colaboración clave del Dr. Chris Guglielmo, académico de la Western University (Canadá); la Dra. Catherine Ivy, académica de la Universidad de Saskatchewan (Canadá); y la Dra. Beverly Chua, médica veterinaria de Animal Care Systems (EE.UU.)

Estudio de aves extraordinarias

Debido a que los mamíferos y las aves son animales endotermos (que mantienen su temperatura corporal independientemente de la temperatura ambiental), esta investigación busca conocer si algunas especies de aves migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal modulando el funcionamiento orgánico. 

El uso de los dispositivos que permiten registrar la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca de las aves (biologger) así como las condiciones ambientales (geologger) plantea importantes desafíos en torno a su recuperación y obtención de datos. Una espera de un año podrá determinar si al regreso de la temporada de migración, las aves estudiadas retornarán a Chiloé con los dispositivos.

Estudiantes Valeria Araya y María Fernanda Sánchez en una jornada de observación en la costa de la isla grande de Chiloé.

“La experiencia en terreno es clave para conectar los sistemas y especies que estudiamos, desarrollando habilidades técnicas y fortaleciendo el trabajo en equipo bajo condiciones exigentes” comenta Valeria Araya, investigadora doctoral del Bird Ecology Lab y del Instituto Milenio BASE. 

Tanto en Norteamérica como en Chiloé, los zarapitos encuentran condiciones óptimas para su supervivencia y bienestar. Específicamente, tanto el zarapito de pico recto como el zarapito común escogen las costas de Chiloé, ya que sus características permiten que estas aves con grandes requerimientos energéticos se alimenten de invertebrados marinos y descansen adecuadamente durante seis meses cada año, esto es, la mayor parte de su vida. Cuando llega el otoño austral a Chiloé, se sobrealimentan para viajar hasta Alaska y el ártico canadiense donde se reproducen durante el corto verano boreal, que se caracteriza por largos períodos diarios de luz y gran abundancia de insectos.

Las investigaciones se realizan en medio de un contexto de crisis de la biodiversidad, por lo que la conservación de aves playeras se plantea como un importante desafío para las y los científicos. Por ejemplo, el zarapito de pico recto ha sido recientemente incluido en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie “vulnerable”. Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) desarrolló en el año 2023 el “Plan de Conservación para Aves Playeras Migratorias en Chile”, en el cual se caracterizaron sus principales amenazas como la expansión urbana, industria acuícola y energética, contaminación y malas prácticas de actividades recreativas y turísticas en playas y humedales, destacando entre otras los paseos de personas con sus perros sin correa.

 

Geologger y banderola con código individual, en este caso APJ, en un zarapito común, herramientas para identificar y localizar al ave.

Fotografías y texto: Carolina Gajardo/Instituto Milenio BASE

 

En un trabajo innovador por integrar la educación antártica en la formación docente, las estudiantes de Pedagogía en Ciencias Naturales y Biología de la Universidad de Concepción (UdeC), Claudia Díaz, Bárbara Roa y Daniela Valdés, presentaron una propuesta pionera que busca destacar la importancia del continente blanco en la educación y la concientización ambiental. Bajo la guía de la Dra. Angie Díaz Lorca, académica de la UdeC e investigadora del Instituto Milenio BASE, esta iniciativa marca un precedente significativo en la formación de futuros docentes en Chile.

CONCEPCIÓN.- La tesis titulada “Explorando la vida en hielo: Propuesta de taller extraprogramático para estudiantes de enseñanza media sobre biodiversidad antártica para promover la concientización de la importancia del continente Antártico chileno a nivel global en la educación”, fue la tesis de educación antártica realizada por las estudiantes de la Facultad de Educación UdeC, que no solo obtuvo la calificación máxima, sino que también fue evaluada por una comisión interdisciplinaria que incluyó especialistas en diferentes áreas de la educación de diferentes regiones del país. Este trabajo se destaca como la primera tesis de pregrado de la UdeC que reflexiona profundamente sobre la integración de la Antártica en el currículo educativo nacional. “Este trabajo es clave para formar ciudadanos críticos y conscientes sobre nuestra biodiversidad”, enfatizó la Dra. Díaz.

Dra. Angie Díaz,  junto a Claudia Díaz, Bárbara Roa y Daniela Valdés, en su defensa de tesis. Foto: Muriel Soubelet. Facultad Educación UdeC.

En el marco de esta tesis, las estudiantes desarrollaron el “taller extraprogramático de concientización sobre biodiversidad Antártica”, dirigido a estudiantes de enseñanza media (de primero a cuarto medio), para acercarlos al conocimiento de la biodiversidad única del continente Antártico, que incluye microorganismos, plantas vasculares, invertebrados marinos y terrestres, aves y peces. Además, diseñaron el juego de mesa “Operación Antártica: Salvando el Futuro”, una herramienta lúdica que busca no solo destacar la singularidad de la biodiversidad antártica, sino también promover cercanía y respeto por la naturaleza que se desenvuelve en estos ecosistemas, junto con una mayor comprensión de los desafíos ambientales que enfrenta este entorno en el contexto actual de cambio climático. “Estamos muy felices de finalizar este extenso trabajo con calificación máxima y después de un trabajo muy estrecho con la profesora Angie Díaz”, subraya Claudia Díaz, una de las autoras. Las estudiantes explican: “Nos motivó el querer ser partes de un agente de cambio con respecto a los desafíos de problemáticas ambientales que suceden hoy a través de una de las herramientas más poderosas que es la educación. Con el fin de no solo promover la educación ambiental sino motivar a los y las estudiantes a la reflexión, pensamiento crítico y capacidad de resolver problemas. Elegimos hablar sobre Antártica por ser algo valioso dentro de nuestro país, por ser un lugar que ejerce la paz y la ciencia por sobre todo la rica biodiversidad que podemos encontrar”.

Como parte de la colaboración de las estudiantes de Pedagogía en Ciencias Naturales con el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE), este material educativo quedará disponible para docentes de todo el país a través de www.institutobase.cl Por lo que esta iniciativa se posiciona como un aporte significativo para la integración de la educación antártica en el sistema educativo chileno, fortaleciendo el compromiso con la conservación de ecosistemas polares.

Fortalecimiento de la educación antártica

La asesoría científica de la Doctora en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, Angie Díaz, se desarrolló en sesiones de acompañamiento y guía con las estudiantes de Pedagogía en Ciencias, con el propósito de cumplir hitos que permitieran el planteamiento y desarrollo de la tesis y el taller, desde la integración de contenido científico, el análisis de la normativa que fundamenta los planes de estudio y currículo de educación nacional, así como la implementación de estrategias de docencia y didáctica innovadoras. “Trabajamos en sesiones híbridas durante todo el 2024, para comprender por qué la Antártica es un continente clave para nuestro futuro como humanidad y por qué nuestro país, con su proximidad y presencia histórica en este territorio, debiese educar sobre él”, señala la académica UdeC.

Juego de mesa “Operación Antártica: Salvando el Futuro. Foto: Nadia Politis.

El trabajo que el Instituto Milenio BASE ha realizado desde el año 2022 en educación antártica, permitió que a través de la reciente certificación del “Sello antártico institucional” entregado por el centro CIGA-UMAG, la tesis de las estudiantes UdeC contara con la revisión y validación de destacados docentes en educación antártica, como la profesora Constanza Abarca (Escuela Antártica Chilena, Santiago), el profesor Marcos Balcázar (Liceo Luis Alberto Barrera, Punta Arenas) y el profesor Alfredo Soto (CIGA-UMAG). Los profesionales destacaron la relevancia de la investigación como un puente entre las ciencias naturales y sociales: “Da una mirada no solo a aspectos científicos del continente blanco, sino que también sumerge a los estudiantes en su historia y aspectos sociales; entregando una visión mucho más integral. Además, promueve el aprendizaje activo y centrado en los y las estudiantes a través de los juegos que se proponen (juego de mesa y de roles)” destaca la docente de la Escuela Antártica chilena, Constanza Abarca. Asimismo, el integrante de la Fundación Coalición de Jóvenes Antárticos de Punta Arenas (AYC) y profesor de Historia y Ciencias Sociales Marcos Balcázar Díaz, señala: “Puedo destacar que incorporar temáticas de las ciencias sociales y científicas le otorga un valor agregado que no siempre es considerado. Sin duda, esta propuesta puede establecer un camino que las puede llevar a ser ciudadanas antárticas”. Iniciativas que buscan formar a docentes comprometidos con la preservación del medio ambiente y fomentar un pensamiento crítico: “Este tipo de iniciativas agregan un valor único al abordar la Antártica como un laboratorio natural clave para entender los desafíos globales”, subrayó el profesor Alfredo Soto, quien además calificó como una “notable investigación” el trabajo realizado por las estudiantes. “Chile, siendo un país tricontinental, que ostenta la presencia permanente de actividades científicas, acciones de índole educativas, promoviendo la sistematización de los contenidos universales con que cuenta la Antártica, favorecen a profundizar aún más y comprender a nuestro planeta desde sus propias dinámicas”, concluye.

Acompañamiento institucional

Dra. Julieta Orlando junto a Claudia Díaz, Bárbara Roa y Daniela Valdés en IV Encuentro Nacional de Profesionales de la Comunicación y Divulgación en Ciencia. Foto: Nadia Politis.

La primera tesis en educación antártica, que contó con apoyo del Instituto Milenio BASE, marcó un hito en la historia del centro ANID. Trabajo interdisciplinario que destaca la Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE y académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, destaca que a través de estas iniciativas, se promueve el compromiso de las y los docentes en el aula, para formar a futuros ciudadanos con mayor conciencia medioambiental, pensamiento crítico y valoración de la Antártica como un continente conectado a Chile, lo que reafirma aún más el compromiso del Instituto Milenio BASE “por llevar las temáticas antárticas a los distintos niveles educativos (básica, media, universitaria y postgrado) buscando concientizar sobre la Antártica como un semillero de nuevos talentos e investigaciones para los desafíos que enfrentamos y tendremos que enfrentar: cambio climático, llegada de especies invasoras, extinción de especies endémicas, acidificación de los océanos, crisis de la biodiversidad y huella antrópica, entre otros”, sostiene. Durante 2024 las estudiantes Claudia Díaz, Bárbara Roa y Daniela Valdés participaron en instancias de divulgación científica antártica vinculadas al Instituto Milenio BASE, como el curso “La ley del hielo: Cómo el derecho protege la Antártica” (EdV/Derecho U.Chile) realizado en Santiago, o el “IV Encuentro Nacional de Profesionales de la Comunicación y Divulgación en Ciencia” (ACHIPEC) desarrollado en Valparaíso.

Al término del proceso académico, las estudiantes también destacaron el papel clave de su mentora: “El apoyo dado por la profesora Angie Díaz ha sido fundamental para el desarrollo de nuestro trabajo de título. La profesora fue una excelente guía; su experiencia y conocimientos fueron esenciales en todo nuestro proceso. Le damos mil gracias, ya que siempre estuvo dispuesta a orientarnos y responder nuestras dudas durante todo el proceso. Por supuesto, también agradecemos su motivación, que nos inspiró a dar lo mejor de nosotras y a aprender más sobre el hermoso continente que es la Antártica”, concluyeron.

 
 
 
 

Por: Nadia Politis, Benjamín Groff
Fotografías: Facultad de Educación UdeC e Instituto Milenio BASE

El trabajo publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Ecology and Evolution tuvo como objetivo comprender el impacto de los ciclos glaciales sobre los patrones de diversidad y estructura genética del pequeño caracol marino Laevilacunaria antarctica, y, desde Valdivia fue liderado por un equipo de investigación de Chile, Francia y Nueva Zelanda.

Un territorio en condiciones muy secas, frías, y con extensiones de agua en su mayoría convertidas en hielo: Fue el llamado “Último Máximo Glacial” registrado hace aproximadamente 20.000 años, y considerada la época de máxima extensión de capas de hielo en nuestro planeta. Un excelente ejemplo, que según señala desde Valdivia el Doctor en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, Claudio González-Wevar, permite estudiar los patrones genéticos, y el impacto de los eventos polares en el molusco antártico conocido como Laevilacunaria antarctica.

“Como consecuencia del Último Máximo Glacial, las especies se aislaron en refugios, originando la denominada fragmentación poblacional, junto con y una formación de muchos complejos de especies crípticas”, advierte González-Wevar. A consecuencia de este escenario extremo, una parte de la biodiversidad antártica sobrevivió a estas glaciaciones, aunque los organismos marinos bentónicos, es decir, aquellos que viven en el suelo marino, habrían sido los más afectados por el avance y retroceso del hielo.

Así, señala un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Ecology and Evolution, que analizó los patrones de diversidad y estructura genética del pequeño caracol antártico Laevilacunaria antarctica a lo largo de su distribución en las islas Shetland del Sur, Península Antártica e islas Georgias del Sur. Los resultados sugieren que la población del pequeño caracol antártico ubicado en Georgias del Sur, muestran diferencias genéticas muy marcadas con el resto de las poblaciones de islas Shetland del Sur y Península Antártica: “Esto quiere decir que las poblaciones de este molusco – que no supera los 20 milímetros – han evolucionado de manera independiente durante al menos un millón de años”, señala González-Wevar también académico de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigador principal del Instituto Milenio BASE.

Dr. Claudio González-Wevar en la Antártica
Foto: Nadia Politis

El también investigador de la Facultad de Ciencia UACh y el centro FONDAP IDEAL, destaca las características de Laevilacunaria antarctica como un caracol marino antártico asombroso: “Es increíble de muchas maneras, pero la principal es que habría tenido la capacidad de sobrevivir los momentos más fríos de los ciclos glaciales del Cuaternario y posteriormente re-colonizar gran parte de Península Antártica y de las Islas Shetlands del Sur”, subraya el investigador.

Al estudiar detalladamente el crecimiento de la Laevilacunaria antarctica, el investigador del Instituto Milenio BASE explica que esta especie se caracteriza por no tener estadios larvales de vida libre, es decir, que las hembras depositan masas de huevos desde las cuales emergen juveniles, que posteriormente se convierten en caracoles adultos, por ello, tienen lo que se denomina un “bajo potencial de dispersión” … ¿Cómo logran extender su presencia a otras regiones polares? Aparentemente a través de las algas marinas, postula la investigación.

“La capacidad de re-colonización de esta especie, en una amplia zona del continente Antártico, estaría probablemente asociada a la estrecha relación que mantiene con macroalgas”, dice González-Wevar. “De esta forma, el llamado rafting sobre las macroalgas – que forman parte del fondo marino antártico – serían un mecanismo trascendental en la biología de la especie y que permitiría explicar la alta homogeneidad genética detectada en Península Antártica y las Islas Shetlands del Sur un área que abarca miles de kilómetros cuadrados”. Hallazgo troncal del estudio antártico liderado desde Valdivia.

Para tomar muestras de la especie en el desafiante territorio antártico, con temperaturas bajo cero y en ocasiones vientos huracanados, el Dr. Claudio González-Wevar, se tuvo que trasladar a bordes costeros del continente helado, el llamado intermareal: “Así, accedemos a zonas libres de hielo, realizamos una búsqueda visual que requiere mucho tiempo y cautela, para finalmente encontrar los caracoles, recolectar algunos especímenes, y después volver a Chile y realizar su análisis en laboratorio”, advierte el investigador.

Usualmente es posible identificar al caracol marino antártico Laevilacunaria antarctica en rocas o algas del intermareal antártico. Su color marrón permite realizar un camuflaje casi perfecto, pese a sus antenas y caparazón negros que irradian destellos azulinos, que en cada movimiento imitan elegantes vestiduras de terciopelo, detalla el equipo científico. Debido a su minúsculo tamaño, su colecta posee una gran complejidad, y solo a través de pinzas y tubos de muestreo es posible realizar su traslado hacia los laboratorios en la región de Los Ríos.

El equipo de investigación compuesto por científicos y científicas de Chile, Francia y Nueva Zelanda, enfatiza que la marcada divergencia entre las poblaciones de la especie Laevilacunaria antarctica en la península Antártica y Georgias del Sur es evidencia de que dichas poblaciones han evolucionado de manera independiente durante al menos un millón de años. Más aún, es posible que las poblaciones de península Antártica/islas Shetlands del Sur y las poblaciones de Georgias se traten de especies distintas. Esta hipótesis será puesta a prueba en futuros estudios incluyendo análisis morfológicos y radulares. Además, la especie habría visto muy afectados sus tamaños poblacionales por el avance y retroceso de los hielos durante las glaciaciones.

Estudio internacional que analiza el impacto de los ciclos glaciales en caracoles marinos antárticos, que realizado con el apoyo del proyecto FONDECYT (1210787), la Universidad Austral de Chile (UACh), el Instituto Milenio BASE y el Centro FONDAP IDEAL, y fue liderada por el Doctor en Ciencias Claudio González-Wevar, en conjunto con un equipo integrado por los estudiantes de Biología Marina Yarleth Poveda, Andreas Schmider y Vanessa Jeldres además de los investigadores Nicolás Segovia, Sebastián Rosenfeld, Claudia Maturana, Karin Gérard, Hamish G. Spencer, y el director del Instituto Milenio BASE y académico de la Universidad de Chile, Elie Poulin.

 

Por: Nadia Politis

Foto principal: Laevilacunaria antarctica_Credito fotografia Dirk Schories

El equipo liderado por la investigadora principal del Instituto Milenio BASE Dra. Julieta Orlando, e integrado por la investigadora asociada Dra. Léa Cabrol, estudiará si los microorganismos, presentes en los suelos impactados por pingüinos, poseen la capacidad de biodegradar microplásticos, capacidad que estaría influenciada por los hábitos de las diferentes especies de pingüinos.

Dra. Julieta Orlando tomando muestras de suelo de pingüinera en la Antártica. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

Investigación para la conservación, mitigación, y lucha contra un tipo de contaminantes que lentamente están llegando al continente blanco: los microplásticos. Estudios recientes señalan que los pingüinos antárticos pueden contribuir al transporte de microplásticos entre los entornos marinos y terrestres, ya que ingieren y acumulan microplásticos a través de la transferencia de sus presas, como el kril o los peces. Situación que puede conducir a su acumulación en los suelos afectados por los pingüinos, como las pingüineras, a través de los depósitos de sus heces.

Un impacto que afecta las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, así como su microbiota, y que será estudiado por la Dra. Julieta Orlando y la Dra. Léa Cabrol, ambas investigadoras del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE. “Los microorganismos de los suelos de las colonias de pingüinos pueden haberse adaptado a la presencia de microplásticos, desarrollando estrategias para hacerles frente o metabolizarlos”, señala la Dra. Orlando, también académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

Aunque anteriormente se pensaba que la Antártica estaba aislada de la contaminación por microplásticos debido a que el llamado Frente Polar Antártico (FPA) actuaba como una barrera de dispersión, estudios recientes sugieren que los microplásticos sí están presentes en el Océano Austral y en la región antártica. “Buscamos evaluar el potencial genético y metabólico de los microorganismos de estos suelos impactados por pingüinos como Papúa​ (Pygoscelis papua), Adelia (Pygoscelis adeliae) y Barbijo (Pygoscelis antarcticus) y su posible capacidad para biodegradar microplásticos en relación con las características que poseen las colonias”, señala la Dra. Cabrol, también investigadora del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia (IRD) y del Instituto Mediterráneo de Oceanografía (MIO).

Investigadoras estudiarán si microorganismos en suelos de colonias de pingüinos se han adaptado a la presencia de microplásticos, desarrollando estrategias para hacerles frente o metabolizarlos. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

Las condiciones bióticas y abióticas que señalan las científicas, están sujetas a la presencia de animales, plantas, hongos, o bacterias, además de los efectos del agua, tipo de suelo, aire, temperatura e incluso luz solar y minerales presentes en los hogares de los pingüinos en diferentes zonas polares, como la península Antártica e islas cercanas.

El grupo de investigación fue seleccionado recientemente por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y su Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT Regular 2024, N° 1241787) para desarrollar esta investigación antártica. Los resultados de la investigación esperan contribuir al desarrollo de futuras estrategias para mitigar las consecuencias medioambientales de la contaminación por microplásticos en -el que se creía- el continente más aislado del planeta.

 

Por: Nadia Politis

Fotografía principal: Estudios indican que los pingüinos ingieren y acumulan microplásticos a través de la transferencia de sus presas, como el krill o los peces. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis