El océano Austral es aquel que rodea el continente antártico. Está conformado por diferentes subáreas marinas, entre ellas, la 48.1 y la 48.2, cerca de la península antártica. Foto: CCRVMA

El evento reunirá a equipos científicos, administradores de recursos, representantes de la industria pesquera y ONGs. Tiene como objetivo fortalecer el conocimiento científico disponible sobre la Subárea 48.2, una extensa región del océano Austral.

Desde el 22 al 26 de junio de 2026, la ciudad de Hazyview, en Sudáfrica, será sede de un encuentro científico internacional dedicado a la gestión y conservación de los ecosistemas marinos antárticos. Se trata del Taller sobre la Armonización y Planificación Espacial en la Subárea 48.2 de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA o CCAMLR, por sus siglas en inglés), instancia que reunirá a equipos científicos, representantes de la industria pesquera y especialistas en monitoreo de ecosistemas provenientes de distintos países.

El encuentro está siendo coordinado por Francisco Santa Cruz, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y doctorante de la Universidad de Magallanes (UMAG) adscrito al Instituto Milenio BASE y por el Dr. Andrew Lowther, investigador del Instituto Polar Noruego. Entre las expertas, se contará con la Dra. Andrea Piñones, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACH) e investigadora del Instituto Milenio BASE y del COPAS Coastal. También estará presente el Dr. César Cárdenas (INACH-BASE), desde su rol de presidente del Comité Científico de la CCRVMA. 

De izquierda a derecha: Francisco Santa Cruz, Andrea Piñones y César Cárdenas. Fotos: I. Milenio BASE

La actividad tiene como objetivo organizar y fortalecer el conocimiento científico disponible sobre la Subárea 48.2 (islas Orcadas del Sur), una extensa región del océano Austral donde opera la pesquería de kril antártico (Euphausia superba), una especie clave para el ecosistema marino de la Antártica y fuente de alimento para numerosas especies, entre ellas ballenas, focas y pingüinos.

Uno de los principales resultados esperados del taller será recopilar y organizar la información científica disponible aportada por los distintos países miembros de la CCRVMA en un conjunto de metadatos que permita futuros análisis. Además, los participantes evaluarán si las herramientas de gestión utilizadas actualmente en la Subárea 48.1 (península Antártica) pueden aplicarse en la Subárea 48.2 o si es necesario desarrollar enfoques alternativos adaptados a las características de esta región.

La CCRVMA (CCAMLR, por sus siglas en inglés) trabaja por conservar la flora y fauna marina del océano Austral. Foto: I. Milenio BASE

El encuentro también servirá como espacio de diálogo entre equipos científicos, administradores de recursos, representantes de la industria pesquera, organizaciones no gubernamentales y observadores de la CCRVMA. A través de estas discusiones se buscará avanzar en temas como los límites precautorios de captura del kril, el conocimiento actual sobre sus poblaciones y desplazamientos, y la armonización de distintas iniciativas de conservación marina propuestas para el área, incluida la propuesta de establecimiento del Área Marina Protegida en el Dominio 1 (AMPD1).

Entre las participantes se encuentra la oceanógrafa Dra. Andrea Piñones, académica de la Facultad de Ciencias UACH e investigadora adjunta al Instituto Milenio BASE, quien fue invitada como experta para contribuir a las discusiones científicas del taller. “El objetivo de esta labor es poder generar un plan de trabajo que permita identificar dónde es necesario enfocar los esfuerzos científicos y qué recomendaciones pueden entregarse a la CCRVMA para apoyar la toma de decisiones”, explica la Dra. Piñones.

El equipo del LaPAB UACH, trabajó en un Workin Paper que será presentado en el encuentro en Sudáfrica. Foto: I. Milenio BASE

Como parte de la preparación para esta instancia internacional, el equipo del Laboratorio de Procesos Acoplados Biofísicos (LaPAB) de la UACH, liderado por la Dra. Piñones, desarrolló un documento científico de trabajo (Working Paper), que detalla los procesos oceanográficos, dinámica de hielo marino y patrones de circulación oceánica, que modulan la productividad y conectividad poblacional del kril en la región de las islas Orcadas del Sur, el cual será presentado durante el encuentro. En esta labor participaron  Juan Höfer, académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Ángela Bahamonde, investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE; Juan Manuel Sayol, académico de la Universidad de Alicante; y Paula Amador y Octavio Mercado- Peña, ambos investigadores jóvenes del LaPAB. Este estudio se une a otros documentos preparados por los proponentes chileno/argentinos de la AMPD1.

Francisco Santa Cruz destaca que “esta instancia representa una oportunidad para fortalecer el conocimiento científico sobre una región que, por las dificultades logísticas, ha sido comparativamente poco estudiada, pero paradójicamente sostiene las mayores capturas de kril del océano Austral. El taller buscará identificar información disponible, brechas de conocimiento y prioridades de investigación para una mejor conservación y manejo sustentable de este ecosistema”.

El kril antártico (Euphausia superba) es una especie de crustáceo malacostráceo del orden Euphausiacea. Foto: Adobe Stock

“Asimismo, valora la participación de Chile en la coordinación de este encuentro internacional, y destaca la participación de la Dra. Andrea Piñones y el Dr. Juan Höfer, especialistas de renombre internacional referentes en el estudio de la conectividad oceanográfica y los procesos biofísicos que estructuran los ecosistemas marinos antárticos”, agrega el coordinador del evento. 

Por su parte, el Dr. César Cárdenas, indica que “este tipo de talleres son importantes ya que permiten invitar a expertos que no participan normalmente en las reuniones, permitiendo aunar esfuerzos y expertises para planificar de mejor manera el manejo espacial y el uso sostenible de los recursos. Así lo que sale de este tipo de talleres posteriormente es analizado por los grupos de trabajo y luego se transforman en recomendaciones que son discutidas en el Comité Científico y luego en la Comisión para que tome decisiones”.

Los resultados de este taller contribuirán al trabajo futuro del Comité Científico de la CCRVMA, organismo encargado de asesorar a los países miembros sobre medidas de conservación y manejo sostenible de los recursos marinos antárticos, asegurando que las decisiones se basen en la mejor evidencia científica disponible.

 

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto portada: INACH / Harry Díaz

A una década del mayor evento de mortalidad registrado de la especie Balaenoptera borealis, equipos científicos mantienen expediciones colaborativas en el área para analizar muestras biológicas y profundizar en la estructura poblacional y ecológica de la ballena sei.

Restos óseos de ballena varada en golfo de Penas. Foto: Francisca Rodríguez, investigadora doctoral de la U. Chile, Instituto Milenio BASE y co-investigadora en estudios realizados en la zona.

El golfo de Penas, en la región de Aysén, se ha convertido en un territorio estratégico para la investigación de cetáceos en el sur de Chile. El hallazgo, en 2015, de más de 300 ballenas sei (Balaenoptera borealis) varadas en sus alrededores- el mayor evento de mortalidad de ballenas registrado a nivel mundial– ha permitido acceder a muestras biológicas que, en condiciones normales, son extremadamente difíciles de obtener, abriendo nuevas oportunidades para la investigación científica.

A raíz de este evento, diversos equipos llegaron al golfo de Penas con el propósito de investigar el varamiento masivo formulando preguntas sobre la biología, ecología y estructura poblacional de los cetáceos de la zona. Desde entonces, el trabajo en el área se ha caracterizado por la colaboración interdisciplinaria entre instituciones nacionales e internacionales, como Patagonia Projects, Universidad de Chile (U. Chile), Instituto Milenio BASE, Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), Universidad Austral de Chile, Instituto de Fomento Pesquero, Universidad de Giessen, Universidad de Erlangen, entre otras, consolidando al golfo como un verdadero laboratorio natural. 

La Dra. María José Pérez Álvarez es académica de la Facultad de Ciencias U. Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro de Investigación Eutropia.

“Cuando ocurrió el varamiento masivo trabajamos con muestras de los tejidos de los cadáveres para identificar la especie, en el Laboratorio de Ecología Molecular liderado por el Dr. Elie Poulin en la Universidad de Chile”, señala la Dra. María José Pérez Álvarez, directora del Laboratorio de Ecología y Conservación de Mamíferos Marinos (LECOMM) de la Facultad de Ciencias de la U. Chile. “Posteriormente nos dedicamos a estudios filogeográficos, comparando cómo estas poblaciones se relacionan con otras poblaciones de ballenas sei en el mundo”, agrega la también investigadora del Instituto Milenio BASE y el Centro de Investigación Eutropia.

“Hoy, junto a Patagonia Projects, CEAZA y otras instituciones, llevamos años colaborando en nuestras investigaciones”, dice la Dra. María José Pérez Álvarez. “El objetivo de nuestro laboratorio y del Instituto Milenio BASE es monitorear nuevas mortalidades y, en caso de ocurrir, tomar muestras de piel y hueso para análisis genéticos. Esto permite identificar especies y evaluar la estructura social y el parentesco entre individuos”.

Durante un mes y medio, Fernando Moya, investigador doctoral U. Chile e Instituto Milenio BASE, se embarcó junto a Patagonia Projects en el golfo de Penas. Foto: Fernando Moya

Una de las más recientes expediciones al golfo de Penas se realizó a finales de 2025 y contó con la participación del investigador doctoral de la Facultad de Ciencias U. Chile y del Instituto Milenio BASE, Fernando Moya. Durante un mes y medio, se embarcó junto a Patagonia Projects con el fin de obtener piel y grasa de las ballenas varadas para análisis genético e identificación, muestrear soplos de ballenas mediante drones para posteriores análisis de microbioma, y realizar monitoreo con equipos ROV. Estos son robots submarinos que permiten visualizar el fondo marino y ayudan a rescatar hidrófonos, aparatos importantes que registran las vocalizaciones de estos cetáceos.

“Navegar por el golfo de Penas es, sin duda, todo un desafío: vientos persistentes, un clima extremo y un mar que pone a prueba cada investigación. Un lugar de fuertes corrientes y olas de más de tres metros, pero también de un inmenso valor para comprender y proteger la biodiversidad”, expresa Fernando Moya tras su participación en la expedición. 

Colaboración e interdisciplina 

El golfo de Penas se ha consolidado como un ejemplo de investigación colaborativa y de largo plazo. Según el Dr. Carlos Olavarría, director ejecutivo de CEAZA, “este programa comenzó tras el varamiento y mortandad más grande registrado de ballenas en el mundo, cuando más de 300 individuos de ballena sei fueron encontrados en las costas del golfo. Este evento gatilló diversas investigaciones que dieron inicio a Patagonia Projects, un programa que busca comprender mejor la relación entre las ballenas y el ecosistema del sector mediante distintas metodologías y técnicas”.

Desde Patagonia Projects ofrecen sus plataformas de forma gratuita para la ciencia que se desarrolla en la zona. Foto: Fernando Moya

El monitoreo en el golfo se realiza de manera periódica, con visitas aproximadamente dos veces al año, combinando observaciones visuales, seguimiento de vocalizaciones mediante hidrófonos y análisis de muestras biológicas de animales fallecidos. “Nuestro objetivo es entender la dinámica de las poblaciones de cetáceos, registrar la presencia de distintas especies y relacionar esta información con el ecosistema del golfo de Penas”, agrega Olavarría.

En este contexto, la Dra. Vreni Häussermann, académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), destaca que el golfo es un lugar excepcional para el estudio de grandes cetáceos, “no solo por la presencia de varias especies, sino porque cada año se congregan allí en gran número. Gracias a la colaboración con Patagonia Project y otras instituciones, hemos recolectado datos de largo plazo que siguen creciendo, fomentando la participación de nuevos científicos y asegurando que la información sea compartida y utilizada con fines de conservación”.

Un enfoque interdisciplinario que permite investigar las ballenas desde diferentes perspectivas-  estudios genéticos, biológicos y ecológicos-, promoviendo la cooperación entre instituciones y la formación de nuevos científicos y científicas. El golfo de Penas se consolida como un laboratorio natural de referencia para la investigación de estos grandes cetáceos.

 

Por: Antonieta Mackenzie y Constanza Barrientos

Foto portada: Mette Hesselholt Henne Hansen. Puedes acceder a la fotografía en INaturalist aquí.  

 

 

Un reciente artículo con participación de investigadoras e investigadores nacionales plantea un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral, en línea con estudios internacionales que alertan sobre la urgencia de mejorar la sostenibilidad de esta pesquería.

El kril antártico es un eslabón clave en la trama trófica del océano Austral al ser fuente de alimento para especies de ballenas, focas, pingüinos y peces. Sin embargo, el cambio climático y la actividad pesquera podrían amenazar estos ecosistemas, haciendo urgente una gestión más cuidadosa.

El artículo titulado “Ajustando la gestión de la pesquería de kril antártico frente a los desafíos del siglo XXI”, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), aborda este contexto y plantea una estrategia de manejo más sostenible y adaptada a los desafíos actuales.

El trabajo fue liderado por la profesora Bettina Meyer, del Alfred Wegener Institute (AWI) de Alemania, y contó con la participación de 19 expertos internacionales, quienes analizaron la situación de la pesquería de kril y los desafíos de establecer un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral.

Entre los investigadores nacionales que contribuyeron al estudio destacan César Cárdenas (Instituto Antártico Chileno, INACH, e Instituto Milenio BASE), Andrea Piñones (Instituto Milenio BASE, Universidad Austral de Chile y COPAS Coastal) y Javier Arata (Association of Responsible Krill Harvesting Companies, ARK).

El Dr. César Cárdenas es investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos

Cárdenas señala que este artículo “analiza la situación de la pesquería del kril y los desafíos para establecer una nueva estrategia de manejo de la pesquería del kril que sea precautoria para proteger los ecosistemas del océano Austral, el cual se ve enfrentado a cambios. Para ello, proponemos un marco de gestión que integra la variabilidad en el reclutamiento de kril y las vías clave entre las áreas de desove y crianza (una hipótesis de stock de kril) para fundamentar las decisiones sobre los límites de captura y las medidas de conservación. Esto es algo que la comunidad científica ha estado discutiendo en los últimos años, pero que acá lo abordamos con un poco de perspectiva ante los nuevos escenarios que enfrenta la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, CCRVMA”. 

El estudio también destaca cómo buques pesqueros y otras plataformas de oportunidad pueden transformarse en aliados de la investigación, recolectando datos que apoyen una gestión sostenible. “Uno de los mayores desafíos es asegurar financiamiento a largo plazo para la obtención de datos. Por eso recalcamos la importancia de que la industria participe como plataforma de investigación, junto con aprovechar las oportunidades que ofrecen los Programas Antárticos Nacionales para financiar la ciencia necesaria en esta nueva estrategia”, agrega el investigador del INACH.

La Dra. Andrea Piñones es académica de la Universidad Austral de Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del COPAS Costal. Foto: N. Politis

La publicación coincide con un momento crítico: en 2024, la CCRVMA no logró renovar los límites espaciales de captura de kril, lo que, según los autores, evidencia la urgencia de avanzar hacia un enfoque precautorio y resiliente frente al cambio climático. A esto se suma que en esta temporada se alcanzó por primera vez en la historia de la Comisión el límite de 620.000 toneladas de kril.

El estudio, además, subraya la relevancia ecológica del kril en el océano Austral. Su disminución podría generar un efecto dominó en los depredadores marinos y en los servicios ecosistémicos a nivel global. Por ello, se propone una estrategia de gestión colaborativa internacional que permita desarrollar de mejor manera la nueva estrategia de manejo de la pesquería que ha estado en desarrollo desde 2019. Esta busca anticipar este escenario y asegurar la conservación de la biodiversidad, junto con la sostenibilidad de una de las pesquerías más importantes del mundo.

 

Por: Camila Buvinic, INACH

Foto de portada: Nadia Politis

El investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE seguirá liderando este comité por el período 2026-2027.

Durante la Cuadragésima Cuarta Reunión de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), que se llevó a cabo en Hobart, Australia, el Dr. César Cárdenas, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE, fue reelegido para presidir el Comité Científico de la Comisión por el periodo 2026-2027.

Además, en este encuentro el también investigador del INACH, Francisco Santa Cruz, fue nominado para ser coordinador junto a Andrew Lowther de Noruega del taller que estará encargado de elaborar un plan de ordenamiento del espacio marino armonizado para la Subárea 48.2 que se realizará en Sudáfrica en 2026 (que debería incluir la nueva estrategia de manejo de la pesquería de kril y la protección a través del establecimiento de la Área Marina Protegida del Dominio 1). Cabe recordar que Santa Cruz es actualmente representante chileno ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos. La delegación chilena fue encabezada por Juan Enrique Loyer, jefe de la División de Asuntos Antárticos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Cárdenas señaló que toma esta reelección con mucha alegría, ya que no es fácil ser elegido una vez y que lo reelijan por un segundo período, sin duda, es una buena señal y un reconocimiento a su labor dirigiendo el Comité. “Manejar este ‘buque’ compuesto por veintisiete miembros es muy importante y lo tomo también con mucha responsabilidad, humildad y alegría. El próximo período se transforma en un gran desafío; en el tema del kril estamos en un punto complejo, ya que en la última temporada por primera vez se alcanzó el límite de captura de 620.000 toneladas.

“Por otro lado, en las discusiones para el manejo del kril existen muchos vacíos que hay que llenar y eso ha hecho que la discusión se complejice. Si bien los valores de captura que se pueden aplicar son más altos de acuerdo a la evaluación que se ha realizado, existe mucha incertidumbre en torno a los potenciales efectos sobre los predadores dependientes de kril, hay que establecer un plan de monitoreo de áreas nuevas e indicadores, y eso es lo que nos falta por afinar para poder detectar cualquier potencial efecto en el ecosistema ante el alza de las capturas”, agregó el Doctor en Biología Marina.

El investigador nacional expresó su deseo de que “ojalá en los próximos dos años se puedan acordar límites de captura precautorios de kril nuevos basado en lo que nos vaya diciendo la ciencia disponible y que estén asociados a zonas de protección como parte de la propuesta del Dominio 1 en el sector de la península Antártica y que se pueda implementar el proceso de armonización que se ha discutido los últimos tres años”.

El Dr. César Cárdenas seguirá liderando el Comité Científico de la CCRVMA por el periodo 2026-2027. Foto: Harry Díaz

Resultados de la reunión

La CCAMLR es una comisión establecida para gestionar y conservar la vida marina en la Antártica y es fundamental para asegurar que los intereses de conservación de Chile y la región sean considerados a nivel global.

En esta reunión se examinó el estado de los ecosistemas marinos antárticos, la gestión de los recursos marinos (incluido el kril antártico), el cumplimiento de las medidas de conservación, la gestión espacial de la zona de la Convención y las propuestas de nuevas medidas.

La Comisión renovó docenas de medidas de conservación que regulan estrictamente la actividad pesquera para la temporada de pesca 2025/26. Además, se estableció un nuevo requisito para que todos los buques pesqueros solo puedan traspasar carga a un buque que esté incluido en el nuevo Registro de Buques Transportadores de la CCRVMA.

La Comisión también firmó un memorando de entendimiento con Perú para mejorar la cooperación y el intercambio de información científica sobre la investigación del ecosistema antártico.

Por su parte, el Comité Científico acordó elaborar un informe periódico sobre el estado del medioambiente antártico y aumentar la recopilación de datos sobre las capturas accesorias de peces en la pesca de kril.

La Comisión también examinó las propuestas presentadas para el establecimiento de nuevas Áreas Marinas Protegidas en el dominio 1 de la península Antártica occidental y al sur del arco de Scotia, la Antártica oriental y el mar de Weddell.

 

Por: Instituto Antártico Chileno (INACH)

Foto portada: Harry Díaz

En el marco de su participación en la Expedición Científica Antártica (ECA61) de INACH, el equipo del Laboratorio Biodiversidad Molecular UC liderado por la Dra. Juliana Vianna, cruzó el Círculo Polar Antártico, para fortalecer la vigilancia y monitoreo de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en el continente helado.

Punta Arenas.- Bajo estrictas medidas de bioseguridad y coordinación con el Instituto Antártico Chileno (INACH), la Armada, Ejército y Fuerza Aérea de Chile, las científicas Dra. Fabiola León, Claudia Ulloa y Carolina Márquez, iniciaron su recorrido científico a bordo del buque Betanzos, de DAP, con el objetivo de tomar muestras y realizar análisis de laboratorio, en el marco de su participación en la Expedición Científica Antártica (ECA61) y su trabajo en el Laboratorio Biodiversidad Molecular UC liderado por la Dra. Juliana Vianna (BASE/CRG, Lili, Instituto Desarrollo Sustentable UC) y desarrollarlo en conjunto con el Instituto Milenio BASE.

“Luego que en enero de 2024 logramos contribuir como laboratorio en la detección de casos positivos de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica, durante la ECA 60 de INACH, hemos trabajado arduamente estudiando muestras y coordinando equipos de análisis de aves como pingüinos, cormoranes y skúas en la Antártica”, señala la doctora en Ciencias Biológicas mención Ecología, y académica UC, Juliana Vianna.

La científica antártica y también directora alterna del Instituto Milenio CRG, enfatiza que la investigación de la salud de la vida silvestre en el continente helado es fundamental para el bienestar de los ecosistemas, debido a la conectividad entre las especies y el rol de la Antártica en el equilibrio de los territorios: “Las migraciones o traslados de especies pueden incidir en la movilidad de la gripe aviar, y, por lo tanto, en un incremento de su mortandad. De ahí la relevancia de continuar los estudios científicos en terreno para seguir monitoreando zonas y especies afectadas”, enfatiza la Dra. Vianna.

El trabajo científico con aves en la Antártica busca fortalecer la vigilancia y monitoreo de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1).

Durante 2023-2024 la toma y análisis de muestras en la Antártica estuvo coordinada por los investigadores Dra. Fabiola León (UC/BASE/CRG, Lili) y Eduardo Pizarro (UC/BASE/CRG) junto con el apoyo internacional del buque Le Commandant Charcot de la empresa Ponant Cruises, y este 2025 se desarrollan a bordo del Buque Betanzos perteneciente al grupo DAP llegando más allá del círculo polar antártico, en la llamada “Antártica profunda”, en islas Lagotellerie e isla Aves en bahía Margarita.

“La experiencia que hemos obtenido en terreno ha sido fundamental para continuar realizando ciencia de forma segura, y con las máximas medidas de bioseguridad. Es importante destacar que nuestras campañas y muestreos se están realizando en un amplio rango geográfico, y que se realizan en distintas épocas de la temporada, por lo que permiten tener una vigilancia con una cronología que además permite determinar el estado de la influenza aviar en distintas etapas de la temporada de nidificación de las aves voladoras y no voladoras”, subraya la Dra. Fabiola León. Su trabajo la ha llevado a tomar muestras de pingüino emperador, Adelia, papúa y rey en localidades como Snow Hill Island, Danger Islands, Red Rock Rige, Cape Hallet, Sims Island.

Medidas de bioseguridad fundamentales

El “Protocolo de prevención y control del Virus de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) en la Antártica”, entregado por el Instituto Antártico Chileno (INACH), es parte de las recomendaciones internacionales que Comité Científico para la Investigación en la Antártica, o SCAR, por sus siglas en inglés, para todas las expediciones que se realizarán durante esta temporada de enero-marzo 2025 en el continente blanco. Medidas de bioseguridad que siguen con los lineamientos de “One Health” para el cuidado de la salud del ecosistema antártico, único y a la vez frágil.

“El estudio de la gripe aviar y su evolución son fundamentales para comprender las dinámicas de los virus y la salud pública global. En nuestro Instituto Milenio BASE, estamos comprometidos con la excelencia científica y trabajamos de manera rigurosa y colaborativa para abordar este fenómeno en constante cambio. La ciencia de excelencia no solo nos permite obtener resultados precisos, sino que también proporciona herramientas necesarias para anticipar y mitigar riesgos asociados con la propagación de enfermedades infecciosas”, señala el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos.

Como parte de este cuidado, los Elementos de Protección Personal (EPP) se convierten en una herramienta fundamental: Como su nombre lo indica, los EPP son equipos, aparatos o dispositivos especiales para proteger al cuerpo –en parte o en su totalidad– de riesgos específicos, actuando en consecuencia como un medio de prevención hacia distintas enfermedades profesionales, previniendo accidentes o disminuyendo los efectos de éstos, señala el Instituto de Salud Pública (ISP).

Investigadoras Fabiola León, Claudia Ulloa y Carolina Márquez con trajes de bioseguridad para toma de muestras en la Antártica.

En tanto que el equipo de investigación Instituto Milenio BASE/UC/CRG advierte que, en la Antártica, el uso de mascarillas, guantes y overoles permite que las personas se resguarden de cualquier riesgo, junto con resguardar a todos los organismos vivos que ahí habitan.  “Llevar patógenos nuevos desde humanos a aves y mamíferos o actuar como transportadores o diseminadores no intencionales desde colonias sanas a otras localidades” es un aspecto que se debe resguardar con cuidados extremos, señalan. La limpieza previa y posterior de los equipos antes de recorrer alguna zona, también es parte del protocolo diario empleado en cada descenso a terreno.

“La influenza aviar altamente patógena es un tema relevante y de máxima preocupación dentro de la comunidad científica internacional”, puntualiza el Dr. Ricardo Jaña, jefe del Departamento Científico de INACH. “Se ha organizado un grupo especial para informar y conseguir detalles de esta evidencia a lo largo de diferentes sitios de investigación en la Antártica y establecido un sistema de información a través de reportes”, sostiene.

Jaña destaca que no solamente en Chile, sino que otros países también están aportando información a medida que se desplazan por los diferentes sitios de investigación: “Corea recientemente en el área de la península Fildes y también últimamente Chile, en su campaña a Bahía Margarita ha reportado casos de diferentes poblaciones”, indica.

El jefe del Departamento Científico INACH y especialista en Recursos Naturales/Glaciología afirma que “esta preocupación trasciende Antártica”: “Localmente en la región se ha establecido una mesa de trabajo, dirigida por la SEREMI de Agricultura, en la cual participa nuestro compañero Marcelo González como representante institucional”, concluye.

A través de herramientas como infografías y publicaciones especializadas, el Instituto Antártico Chileno ha publicado indicaciones y recomendaciones que se pueden descargar desde https://www.inach.cl/expedicion-antartica/protocolo-influenza-aviar/

El análisis de muestras de sangre de pingüinos permite estudiar la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1).

El trabajo de detección temprana y de vigilancia epidemiológica del virus de la influenza aviar altamente patógena (IAAP) en la península Antártica está siendo liderado por diversos equipos de virología y fauna silvestre pertenecientes al Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) del Instituto Antártico Chileno (INACH) y que desde 2024 ha dispuesto de dos laboratorios de testeo de Gripe Aviar en base Escudero y base O’Higgins, con la finalidad de desarrollar áreas de particular interés nacional e internacional, y establecer vínculos con los programas del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR).

Trabajo que se complementa con acciones en materia de gobernanza antártica que Chile se encuentra liderando a través de un grupo de contacto intersesional en el marco del Tratado Antártico en Gripe Aviar Altamente Patógena, integrada -por ejemplo- por el académico de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Milenio BASE Dr. Luis Valentín Ferrada.

Un esfuerzo conjunto entre universidades, institutos de investigación de excelencia y operadores antárticos que resalta la importancia del trabajo colaborativo y la investigación científica en la Antártica. Para comprender y mitigar los riesgos asociados con las enfermedades aviares en una región de características únicas.

 

 

 

 

Por: Nadia Politis

Fotografías: Constanza Barrientos/Instituto Milenio BASE

En el marco de una pionera colaboración internacional entre Chile y Canadá, un equipo científico del Bird Ecology Lab de la Universidad Austral de Chile y el Instituto Milenio BASE, investiga cómo los zarapitos (Numenius phaeopus y Limosa haemastica) pueden optimizar su balance energético durante sus extraordinarias migraciones entre hemisferios. 

Con recorridos de más de 10.000 km entre Chiloé y EE.UU, un vuelo que se puede extender por más de una semana sin parar, y misterios que aún la ciencia busca esclarecer, las aves playeras migratorias son protagonistas de un estudio internacional que une a Chile y Canadá, con colaboraciones en España, Suecia y EE.UU. Liderado por los académicos Dr. Juan G. Navedo (UACh) y Dr. Chris Guglielmo (Western University) la investigación busca conocer si las aves playeras migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal para poder mantener un alto rendimiento fisiológico durante varios días consecutivos. 

(De izquierda a derecha) Dra. Beverly Chua (Animal Care Systems), Dra. Catherine Ivy (University of Saskatchewan), Dr. Chris Guglielmo (Western University) y Dr. Juan G.Navedo, investigador adjunto del Instituto Milenio BASE, académico de la Universidad Austral de Chile y director del Bird Ecology Lab, en las instalaciones de la Estación Experimental Quempillén de la UACh en Chiloé.

Así, el zarapito común (Numenius phaeopus) y el zarapito de pico recto (Limosa haemastica) son estudiados desde el archipiélago de Chiloé, en la región de Los Lagos, a través de tecnología de última generación: “Este trabajo es clave para entender cómo estas aves enfrentan los desafíos de sus migraciones extremas y generar así conocimiento vital para poder avanzar en la comprensión de los límites fisiológicos del esfuerzo continuado en los animales, con aplicaciones claras en el bienestar humano”, señala el profesor Juan G. Navedo.

Mediante microcirugías se implantan biologgers, un dispositivo que registra automáticamente la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca del ave. Adicionalmente, los zarapitos se equipan con un geologger que se acopla en una anilla en la pata para determinar su ubicación en cualquier parte de su ruta migratoria y las condiciones ambientales que experimentan: “Estos aspectos son muy importantes ya que estas aves migran desde Chiloé hasta Alaska permaneciendo extensos períodos en EE.UU., Canadá, Venezuela, Colombia y Argentina”, subraya el profesor Guglielmo en torno a la relevancia del estudio.

Durante la temporada estival, coincidiendo con las primeras llegadas de las aves migratorias, parte del Bird Ecology Lab integrado por Jorge Ruiz, Valeria Araya, Jonathan Vergara, María Fernanda Sánchez, entre otras/os estudiantes y liderado por el Dr. Juan G. Navedo, investigador del Instituto Milenio BASE y académico de la UACh, realizó monitoreos, capturas e implantación de biologgers y geologgers en zarapitos en Chiloé durante inicios de 2025.

El trabajo en Chiloé contó con la colaboración clave del Dr. Chris Guglielmo, académico de la Western University (Canadá); la Dra. Catherine Ivy, académica de la Universidad de Saskatchewan (Canadá); y la Dra. Beverly Chua, médica veterinaria de Animal Care Systems (EE.UU.)

Estudio de aves extraordinarias

Debido a que los mamíferos y las aves son animales endotermos (que mantienen su temperatura corporal independientemente de la temperatura ambiental), esta investigación busca conocer si algunas especies de aves migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal modulando el funcionamiento orgánico. 

El uso de los dispositivos que permiten registrar la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca de las aves (biologger) así como las condiciones ambientales (geologger) plantea importantes desafíos en torno a su recuperación y obtención de datos. Una espera de un año podrá determinar si al regreso de la temporada de migración, las aves estudiadas retornarán a Chiloé con los dispositivos.

Estudiantes Valeria Araya y María Fernanda Sánchez en una jornada de observación en la costa de la isla grande de Chiloé.

“La experiencia en terreno es clave para conectar los sistemas y especies que estudiamos, desarrollando habilidades técnicas y fortaleciendo el trabajo en equipo bajo condiciones exigentes” comenta Valeria Araya, investigadora doctoral del Bird Ecology Lab y del Instituto Milenio BASE. 

Tanto en Norteamérica como en Chiloé, los zarapitos encuentran condiciones óptimas para su supervivencia y bienestar. Específicamente, tanto el zarapito de pico recto como el zarapito común escogen las costas de Chiloé, ya que sus características permiten que estas aves con grandes requerimientos energéticos se alimenten de invertebrados marinos y descansen adecuadamente durante seis meses cada año, esto es, la mayor parte de su vida. Cuando llega el otoño austral a Chiloé, se sobrealimentan para viajar hasta Alaska y el ártico canadiense donde se reproducen durante el corto verano boreal, que se caracteriza por largos períodos diarios de luz y gran abundancia de insectos.

Las investigaciones se realizan en medio de un contexto de crisis de la biodiversidad, por lo que la conservación de aves playeras se plantea como un importante desafío para las y los científicos. Por ejemplo, el zarapito de pico recto ha sido recientemente incluido en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie “vulnerable”. Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) desarrolló en el año 2023 el “Plan de Conservación para Aves Playeras Migratorias en Chile”, en el cual se caracterizaron sus principales amenazas como la expansión urbana, industria acuícola y energética, contaminación y malas prácticas de actividades recreativas y turísticas en playas y humedales, destacando entre otras los paseos de personas con sus perros sin correa.

 

Geologger y banderola con código individual, en este caso APJ, en un zarapito común, herramientas para identificar y localizar al ave.

Fotografías y texto: Carolina Gajardo/Instituto Milenio BASE

 

Con participación de conferencistas y stands de divulgación científica, el Instituto Milenio BASE estará presente en las regiones de Magallanes, Los Ríos, Biobío, O’Higgins y Metropolitana, con colaboración de más de 30 voluntarias y voluntarios en todo el territorio nacional.

Fortaleciendo su compromiso con la Comunicación de la Ciencia, la formación de jóvenes investigadoras e investigadores y la equidad de género, por segundo año consecutivo, el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, se sumará a una nueva versión del Festival de las Ciencias, que por 5to año consecutivo organiza el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación que se desarrollará desde el 1 hasta 8 de octubre en todo el país.

Stand Festival de las Ciencias 2022 en Punta Arenas. Foto: I. Milenio BASE/ C. Barrientos

Intercambiando experiencias de ciencia antártica, investigaciones sobre invertebrados, moluscos e insectos, y acompañados de carismáticas imágenes de pingüinos, ballenas y plantas, los equipos de divulgación científica conversarán con familias, adolescentes, niñas, niños sobre quehacer científico que el Instituto Milenio BASE desarrolla en Puerto Williams, Punta Arenas, Valdivia, Concepción y Santiago. Del mismo modo, las y los asistentes podrán realizar consultas y resolver inquietudes sobre la vida en la Antártica.

Desde el año 2018 que en Chile se conmemora el Día Nacional de la Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. La ley 21.097 define que éste se conmemora el primer domingo de octubre, y en línea con la conmemoración, el Festival de las Ciencias, se llevará a cabo del 1 al 8 de octubre de 2023 en todo el país. Serán más de 150 actividades en todo el territorio nacional, que buscarán fomentar la curiosidad, el entusiasmo, y la apropiación del conocimiento en grandes públicos y audiencias. Más información en https://festivaldelasciencias.cl 

Actividades del Instituto Milenio BASE en Festival de las Ciencias 2023

Región Metropolitana

Lunes 2 de Octubre: Stand de divulgación científica de 9:00 a 15:00 en el marco de XI Feria Científica y Medio Ambiente Comunal de Melipilla. Lugar: Plaza de Armas de Melipilla.

Sábado 7 y 8 de Octubre: Stand de divulgación científica de 9:00 a 19:00 en frontis del Museo Nacional de Historia Natural. Lugar: Parque Quinta Normal.

Región de O’Higgins

Domingo 1 de Octubre. Rancagua: Stand de divulgación científica de 11:00 a 12:00. Campus Rancagua. Lugar: Universidad de O’Higgins. 

Miércoles 4 de octubre. Marchigüe: Stand de divulgación científica de 11:00 a 12:00. Lugar: Parque de Los Vientos y Biblioteca.

Viernes 6 octubre. San Vicente de Tagua Tagua: Stand de divulgación científica de 11:00 a 12:00. Lugar: Plaza de Armas  de San Vicente de Tagua Tagua.

Región del Biobío

Martes 3 de octubre. Los Ángeles Charla del estudiante doctoral del Instituto Milenio BASE Amado Villalobos, Investigador de la Universidad de Concepción y presidente del Colegio de Biológas y Biológos de Chile . “Expedición a las puertas del fin del mundo: persiguiendo a una mariposa por 15 días” a las 15:30. Lugar: Universidad de Concepción, sede Los Ángeles. 

Sábado 7 octubre. Concepción. Charla de Data Manager Instituto Milenio BASE Catalina Marín: “De la Antártica a los datos: mi experiencia como científica de ambientes extremos”. A las 14:00. Lugar: Universidad de Concepción.

Región de Los Ríos

Sábado 7 de octubre. Valdivia. Charla de Investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE Julia Saravia, post doctorante Universidad Austral de Chile (UACh). Investigadora Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) y Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) “Antártica: La tierra de la paz y de la Ciencia” a las 16:00. Lugar: Sector costanera de la ciudad, espacio al aire libre. 

Sábado 7 octubre. Stand de divulgación científica Instituto Milenio BASE-UACh de 9:00 a 19:00. Lugar: Sector costanera de la ciudad, espacio al aire libre.

Región de Magallanes

Domingo 1 de octubre. Punta Arenas. Stand de Instituto Milenio BASE de 10:00 a 19:00 en Liceo Luis Alberto Barrera. Lugar: Avenida Colón 1250, Punta Arenas.

Domingo 1 octubre. Punta Arenas. Charla abierta al público del Dr. Máximo Frangopulos, Investigador adscrito a nuestro Instituto Milenio BASE, también del Centro de Investigación GAIA  Antártica de la Universidad de Magallanes (UMAG) y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) a las 12:00: “Estudiando las toxinas marinas: 50 años de las mareas rojas en ecosistemas subantárticos”. Lugar: Liceo Luis Alberto Barrera. Avenida Colón 1250, Punta Arenas.

Domingo 1 octubre. Puerto Williams. Visita guiada y stand conjunto entre Instituto Milenio BASE y Centro CHIC de  9:00 a 19:00. Lugar: Centro Subantártico Cabo de Hornos. O’Higgins 310, Puerto Williams.

Lunes 2 octubre. Punta Arenas. Charla de la Dra. Karin Gerard, investigadora principal Instituto Milenio BASE, Centro de Investigación GAIA  Antártica- UMAG y CHIC. En Escuela Pedro Pablo Lemaitre a las 15:30 (cerrada): “Odisea por el océano Austral: Mi experiencia como científica antártica y el estudio de las especies”.

 

Por: Carolina Gajardo y Nadia Politis

Fotografía principal: I. Milenio BASE/ N. Politis

 

En un avance para la conservación de la vida marina, científicos de diversas instituciones han publicado un artículo que detalla el uso de herramientas moleculares de análisis genético para mejorar el monitoreo de cetáceos varados en las costas de Chile. Este estudio tiene el potencial de mejorar significativamente la forma en que se investigan y se toman medidas de manejo de estos animales.

La investigación, titulada “Genetic Analysis as a Tool to Improve the Monitoring of Stranded Cetaceans in Chile”, fue publicada en la revista Biology y llevada a cabo por un equipo multidisciplinario liderado por investigadores del Laboratorio de Ecología Molecular de la Universidad de Chile y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, junto con científicos del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), del Centro Eutropia, de la Escuela de Medicina Veterinaria de Universidad Mayor y del Centro de Ciências do Mar (CCMAR) de Portugal.

Investigadora adjunta Instituto Milenio BASE, Dra. María José Pérez Álvarez. Foto: I. Milenio BASE/ M. Pérez- Álvarez

Los cetáceos, incluyendo ballenas y delfines, se encuentran entre las especies más amenazadas del océano, siendo el levantamiento de información que permita identificar y comprender estas amenazas, crucial para su monitoreo y establecimiento de estrategias de conservación. “Los varamientos, junto con ser eventos de preocupación en Chile y el mundo, son una valiosa fuente de información, por lo que los esfuerzos deben estar, en aprovechar estas instancias para tomar datos complementarios y de calidad”, menciona la Dra. María José Pérez- Álvarez, investigadora de la U. Mayor, Instituto Milenio BASE y Centro de Investigación Eutropia.

El enfoque tradicional para el estudio de los varamientos implica principalmente exámenes externos y observaciones visuales de los animales varados. Sin embargo, esta metodología no siempre proporciona información suficiente para determinar la especie y el sexo de estos, puesto que mucho depende del estado de descomposición y/o integridad de los individuos. Sin embargo, esta información es indispensable para entender las causas subyacentes y tomar medidas efectivas para prevenir futuros varamientos. Aquí es donde entra en juego el análisis genético (el proceso de examinar ADN).

“En relación a la identificación de especie, el desafío radica en poder identificar características morfológicas en cuerpos que muchas veces están bastante descompuestos. Además, hay especies de cetáceos que son poco conocidas y no todas las personas que acuden a los varamientos las conocen. Esto hace que la identificación de especies en el campo tenga un potencial grado de error”, señala el Dr. Carlos Olavarría, especialista en mamíferos marinos de CEAZA.

Investigadora adjunta Instituto Milenio BASE, Dra. María José Pérez Álvarez, en terreno. Foto: M. Pérez- Álvarez

“Sobre la identificación de sexo, la dificultad radica, primero, en que hay poco dimorfismo sexual en la mayoría de las especies de cetáceos, lo que hace que tanto en vida libre como cuando varan, no sea tan sencillo identificar su sexo. Y segundo, cuando el estado de descomposición es tal que no es posible examinar el área genital”, agrega.

A escala nacional

En cuanto al procedimiento, el Dr. Olavarría relata que “las muestras que se usaron fueron colectadas por funcionarios de SERNAPESCA a lo largo de todo el país, quienes son los responsables de acudir a varamientos de cetáceos y registrar la mayor cantidad de información, entre ellos colectar muestras biológicas”.

“Es importante ya que para un efectivo manejo es necesario saber quien está siendo afectado. Han habido eventos donde la identificación de la especie ha permitido conocer por ejemplo que la mortandad más grande de ballenas alguna vez registrado afectó exclusivamente a ballenas sei”, destaca el experto.

Ricardo Sáez, encargado de la Unidad de Conservación y Biodiversidad de Sernapesca, explica que “se hace un despliegue territorial a propósito de los eventos de varamientos de cetáceos, los funcionarios toman una muestra de piel que se envía al laboratorio de Ecología de la Universidad de Chile. Esto nos permite a nosotros obtener datos relevantes en cuanto a la certeza de la identificación de una especie. Es decir, si corresponde un ejemplar macho o hembra, específicamente, esto nos permite a nosotros como servicio hacer las correcciones pertinentes en la base de varamientos. Es una base que el servicio dispone para toda la comunidad, en especial a la comunidad científica, en su sitio web para que puedan consultarla y gatillar publicaciones científicas con especies varadas en nuestras costas”.

Se recopilaron muestras de piel de cetáceos varados en diferentes ubicaciones de la costa chilena. Luego, aplicaron técnicas de secuenciación genética de vanguardia para analizar el ADN de los animales. Si bien, la información que complementa directamente los datos de cada varamiento son la identificación de especie y sexo del individuo, también se puede desprender información crucial sobre la estructura genética de las poblaciones de cetáceos, su diversidad genética y las relaciones entre las diferentes poblaciones para estudios posteriores.

Estudiante de doctorado Instituto Milenio BASE, Francisca Rodríguez Opazo, en terreno. Foto: F. Rodríguez

Avances en conservación

En cuanto a los hallazgos, el Dr. Olavarría indica que “17 especies fueron identificadas en este estudio, de las cuales seis, presentan algún grado de preocupación en relación al estado de conservación, destacando la ballena franca austral que se considera En Peligro Crítico”.

Otro ejemplo es el caso de la marsopa espinosa (Phocoena spinipinnis), pequeño cetáceo endémico de las costas de Sudamérica y que está catalogada como casi amenazada (Near Threatened, según Red List de la IUCN). “Como en general ocurre con los pequeños cetáceos, sus amenazas actuales se asocian a la captura incidental por enmalle en redes de pesca. Cinco ejemplares varados en las costas de Chile fueron identificados como marsopa espinosa y a pesar de que se considera una especie común, existen muy pocos estudios sobre sus tendencias poblacionales y menos aún, estudios genéticos”, señala Francisca Rodríguez Opazo, investigadora doctoral de la Universidad de Chile y el Instituto Milenio BASE. 

Por consiguiente, “la aplicación de herramientas moleculares tiene el potencial de proporcionar información vital para las autoridades encargadas de la conservación marina en Chile. Información básica como la especie, sexo e inclusive, estructura etaria de los individuos varados, es crucial puesto que permite evaluar si hay amenazas que estén afectando a alguna especie en particular o bien a algún sexo específicamente, lo cual tiene implicancia directa en la conservación de la especie. Lo anterior también ayuda a comprender mejor las causas de los varamientos y planificar estrategias de conservación que consideren medidas más efectivas en determinadas especies, particularmente aquellas en peligro”, indica la Dra. Pérez- Álvarez.

Los científicos involucrados en esta investigación subrayan que es clave continuar y expandir el uso del análisis genético en el monitoreo de cetáceos varados. “Esperamos que este estudio muestre la importancia de colectar sistemáticamente información biológica de los cetáceos varados, y que se establezca como procedimiento ante cualquier evento”, concluye el Dr. Carlos Olavarría. “Adicionalmente la colaboración inter-institucional es primordial para poder proyectar estos tipos de monitoreos informativos en el tiempo”, añade la Dra. Pérez- Álvarez.

Estudiante de doctorado Instituto Milenio BASE, Francisca Rodríguez Opazo. Foto: I. Milenio BASE/N. Politis

Finalmente, Sebastián Kraft, investigador doctoral del Centro de Ciências do Mar (CCMAR), Universidade do Algarve de Portugal, destaca la importancia de aprovechar estas instancias para otro tipo de investigaciones complementarias, “como, por ejemplo, análisis tróficos mediante el uso de isótopos estables u ácidos grasos o incluso toxicológicos, detectando tipos de contaminantes, su concentración y el efecto que tiene sobre el ejemplar. Estas herramientas, al igual que los análisis genéticos, se pueden aplicar a los eventos de varamientos cumpliendo los protocolos necesarios, con el objeto de enriquecer la información levantada y la evaluación de las potenciales causas de estos varamientos”, dice.

 

Fuente: Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA)

Fotografía principal: María José Pérez Álvarez

Ampliar el uso de herramientas moleculares en proyectos de investigación relacionados con la conservación de la biodiversidad es el objetivo de los cursos organizados por la Red Latinoamericana de Genética para la Conservación, ReGeneC. En su décimo quinta edición, celebrada en 2022, el Taller de Genética para la Conservación convocó a postulantes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Brasil y Uruguay.

 La Red de Genética para la Conservación, ReGeneC, busca aumentar las capacidades locales sobre el trabajo de genética para la conservación en la región latinoamericana, mediante la organización de cursos desde el año 2004. El XV Taller Latinoamericano de Genética para la Conservación, coorganizado con el Institutos Milenio BASE y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), convocó a estudiantes avanzados de pregrado, de maestría y doctorado, así como post-doctorantes e investigadores de diversos países de Latinoamérica.

Este año, la iniciativa fue acogida por el Centro Subantártico Cabo de Hornos, en la ciudad de Puerto Williams, región de Magallanes y Antártica Chilena, desde el 25 de noviembre hasta el 5 de diciembre.

Desarrollo del XV Taller Latinoamericano de Genética para la Conservación, ReGeneC, en el Centro Subantártico Cabo de Hornos. Imagen: I, Milenio BASE/ C. Barrientos

El taller combinó clases en línea, donde se atendieron aspectos teóricos del curso, con once días de presenciales donde también se abordaron aspectos teóricos, pero con sesiones prácticas de análisis de datos, análisis de estudios de casos y la discusión de los proyectos de cada participante. “Los estudiantes amplían su visión de la ciencia y las posibilidades de sus trabajos. Algunos vienen con ideas sin aspectos de conservación y durante el curso ven que si pueden incorporar algo de conservación en su proyecto. En términos científicos creo que es lo más importante”, señaló la académica de la Universidad de São Paulo, también profesora y co- fundadora de la ReGeneC, Dra. Cristina Y. Miyaki.

“Estos cursos tienen una gran diferencia con relación a otros porque, no solamente queremos dar nuevo conocimiento exponiendo clases magistrales, sino que cada estudiante reciba consejo y orientación para la realización de sus proyectos. Al final del curso, no solo se van con nuevo conocimiento, se van con su proyecto mejorado y preparado para enfrentar el desafío de su tesis”, puntualizó el director del Instituto Milenio BASE, también investigador de la Universidad de Chile, Dr. Elie Poulin.

 El contenido del programa estuvo dividido en diez unidades que incluyeron temas sobre el proceso de la conservación en un contexto genético, la revisión de conceptos básicos de genética de poblaciones, demografía y ecología molecular, filogenia molecular, uso de marcadores moleculares, herramientas bioinformáticas para el análisis de datos moleculares tradicionales y genómicos, estudio de relaciones de parentesco y consanguinidad, la temática ética y legal asociada a este abordaje, y el análisis de casos reales de conservación. Pero el punto nuclear del curso fueron las presentaciones de proyectos por parte de los participantes, luego de haber sido discutidos con los profesores y compañeros del curso.

“A lo largo de quince ediciones han pasado más de 300 estudiantes, muchos de ellos son ahora profesores en diferentes instituciones latinoamericanas y creo que la influencia es muy positiva, toda esta gente vuelve a sus laboratorios, habla del curso y entrena a los demás”, expresó el académico de la Universidad de Dalhousie, también profesor del XV Taller de Genética para la Conservación, Daniel Ruzzante.

“La experiencia de haber participado de ReGeneC fue muy enriquecedora, desde el punto de vista académico y humano. Creo que el punto más importante del curso es que los profesores se involucren realmente con los proyectos y nos ayuden a mejorar. Además, la dinámica que se da con ellos y con los compañeros nos permite generar nuevas redes y también conocer las diferentes problemáticas que ocurren en Latinoamérica”, dijo la becaria postdoctoral de CONICET, Argentina, y participante del curso, Dra. Tatiana Kasinsky.

Presentación de proyectos en el XV Taller Latinoamericano de Genética para la Conservación, ReGeneC, en el Centro Subantártico Cabo de Hornos. Imagen: I, Milenio BASE/ C. Barrientos

 Dentro del equipo de profesoras y profesores que formaron parte de la instancia presencial del curso, también estuvieron la Dra. Tina Oliveira-Miranda, Coordinadora Ejecutiva de la Red de Genética para la Conservación, ReGeneC, y organizadora general de esta decimoquinta versión del curso, y la Dra. Angela Martino, investigadora de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, ambas co-fundadoras de la iniciativa; así como el Dr. Ricardo Rozzi, director del Centro Internacional de Cabo de Hornos (CHIC), también coorganizador del evento.

De la instancia virtual formaron parte: el Dr. Antonio Solé-Cava, investigador de la Universidad Federal de Río de Janeiro; el Dr. Marco Méndez, de la Universidad de Chile y parte del CHIC; el Dr. Omar Cornejo, profesor de la Washington State University; la Dra. Andrea Cosacov, investigadora del Conicet, Universidad de Córdoba; la Dra. Constanza Napolitano, de la Universidad de Los Lagos; y la Dra. María José Pérez, de la Universidad Mayor, con el apoyo de la Dra. María Gabriela Montiel-Villalobos, asistente de la Coordinación Ejecutiva de ReGeneC.

Se contó con el patrocinio de la American Genetic Association (AGA), el Programa Regional de Biotecnología para América Latina y el Caribe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-BioLAC), el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) de Chile, así como del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y el Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), quienes fueron los coordinadores locales.

Conoce más detalles del curso en el siguiente video:

 

Texto: Constanza Barrientos