Con una colección de gasterópodos marinos que incluye más de siete millones de ejemplares, el Dr. Claudio González- Wevar, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigador del Instituto Milenio BASE, accedió a material que data del siglo XVII.
Durante su visita, el Dr. González Wevar revisó ejemplares de distintos grupos de moluscos del Océano Austral. Foto: Claudio González- Wevar
Con el objetivo de entender la evolución, diversidad e historia natural de los pequeños gasterópodos marinos que habitan el Océano Austral, el investigador del Instituto Milenio BASE y de la Facultad de Ciencias de la UACh, Dr. Claudio González Wevar, trabajó desde el 10 hasta el 14 de febrero en la colección de moluscos del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra. Actividad enmarcada en su proyecto Fondecyt 1210787.
“La colección de moluscos del Museo de Historia Natural tiene una tremenda relevancia histórica ya que el museo guarda registro de material colectado a partir del siglo XVII desde distintas expediciones científicas”, señala el investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la UACh.
Durante su visita, el Dr. González Wevar revisó ejemplares de distintos grupos de moluscos del Océano Austral (Laevilitorina, Laevilacunaria, Nacella, Siphonaria, Gaimardia, Aequiyoldia, Margarella, Calliostoma, Diloma, entre otros) que se encuentran depositadas en el museo. La colección de gasterópodos marinos del museo incluye más de siete millones de ejemplares divididos en colecciones secas (muestras en cajas) y colecciones húmedas (muestras en frascos fijadas en etanol).
La colección de gasterópodos marinos del museo incluye más de siete millones de ejemplares. Foto: Claudio González- Wevar
El Dr. González Wevar tuvo la posibilidad de revisar, registrar y fotografiar ejemplares de distintas especies de moluscos del Océano Austral provenientes de las Islas Malvinas/Falklands y de la península Antártica. Además. “El museo cuenta con material fijado en etanol de algunas especies de interés que será solicitado para realizar análisis moleculares”, indica el también director del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS).
“La visita al Museo de Historia Natural de Londres ha sido una experiencia única que nos permitirá poder continuar avanzando en el conocimiento acerca de biodiversidad y la evolución de la fauna marina altas latitudes Antárticas y Subantárticas”, expresa finalmente.
Por: Constanza Barrientos Soto
Foto portada: Fachada del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra. Por: Claudio González- Wevar.
La investigación doctoral de Miguel Ángel Salazar, investigador adscrito al Instituto Milenio BASE, en su línea de Gobernanza, revela cómo Chile ha logrado posicionarse como un actor estratégico en la gobernanza antártica a través de su enfoque científico-ambiental, marcando un hito en los estudios sobre relaciones internacionales y sostenibilidad global.
El 3 de diciembre de 2024, Salazar defendió con éxito su tesis en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el prestigioso Instituto de Estudios Políticos de París (CERI – Sciences Po). Titulada “Gouverner en commun l’Antarctique (1989-2023): Construction d’un régime scientifico-environnemental partagé à l’aune de la politique antarctique chilienne”, esta tesis, dirigida por Hélène Combes, analiza la evolución de la política antártica chilena y su papel en la construcción de un régimen basado en principios científicos y ambientales comunes a una escala internacional.
Una contribución multidisciplinar al estudio de la Antártica
La defensa de la tesis se realizó ante un jurado interdisciplinario compuesto por destacados académicos en ciencia política, relaciones internacionales, sociología, derecho internacional e historia, entre ellos Amandine Orsini, Kevin Parthenay, Carola Klöck, Anne Choquet, Jean de Pomereu y Sylvie Ollitrault. La investigación fue ampliamente elogiada por su originalidad y profundidad analítica.
Miguel Ángel Salazar junto a jurado de académicos el día de su defensa. Créditos: Miguel Ángel Salazar
En la instancia, la directora de tesis, Hélène Combes, destacó el compromiso del Miguel Salazar con el trabajo desarrollado: “Es más que una tesis de relaciones internacionales, en gran parte debido a la trayectoria académica de Miguel. En definitiva, un trabajo serio e importante sobre una temática aún poco analizada, y que abre perspectivas para abordar otros bienes comunes desde su enfoque sociohistórico de la cooperación internacional”.
El profesor Kevin Parthenay señaló que “esta tesis demuestra cómo un Estado con recursos limitados, como Chile, ha logrado incidir en la gobernanza internacional a través de la diplomacia científica y ambiental, consolidando su presencia en el régimen antártico”. Por su parte, Amandine Orsini subrayó la relevancia del estudio: “Existen pocos trabajos sobre la dimensión política de la Antártica, y esta investigación aporta una perspectiva multidisciplinaria clave para entender la interacción entre ciencia, diplomacia y gobernanza”.
Para Salazar, su trabajo doctoral abre una nueva perspectiva sobre la gobernanza antártica: “Pensar la Antártica como un espacio de acción colectiva internacional nos permite entender cómo los Estados pueden gestionar regiones de interés global sin recurrir a la soberanía tradicional y la confrontación con lógicas de suma cero. Este modelo desafía, además, la dicotomía contemporánea entre propiedad y soberanía, destacando la importancia de normas compartidas, restricciones y mecanismos de vigilancia mutua entre los miembros de una comunidad bien definida, los cuales pueden ser efectivos en ciertos contextos internacionales”.
El estudio examina la “evolución del Sistema del Tratado Antártico (STA), la proliferación de actores en su gobernanza, su desvinculación del Ártico y de Naciones Unidas, y el cambio de Chile desde un enfoque soberanista extremo hacia un rol activo en la protección ambiental y el desarrollo científico”.
Hacia una mayor integración de las ciencias sociales en el estudio de la Antártica
Con una trayectoria en historia y sociología de las relaciones internacionales, Salazar reflexiona sobre la importancia de las ciencias sociales en la investigación antártica: “La gobernanza de la Antártica no solo responde a acuerdos políticos y científicos, sino también a un complejo proceso de socialización entre actores estatales y no estatales. En este contexto, la ciencia, la paz y la protección del medio ambiente emergen como principios normativos esenciales”.
Desde Chile, el Dr. Luis Valentín Ferrada, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile e investigador principal del Instituto Milenio BASEen la línea de Gobernanza, resaltó la importancia de la tesis de doctorado. El doctor en Derecho enfatizó su interés en conocer en detalle de la investigación: “Conozco hace muchos años el trabajo realizado por Miguel Ángel, y si bien discrepamos en algunas perspectivas y miradas sobre la Antártica, me parece muy valioso promover las discusiones académicas al respecto. Lo felicito desde luego por haber concluido exitosamente su doctorado”, señaló.
Miguel Ángel Salazar, investigador adscrito del Instituto Milenio BASE. Por: I. Milenio BASE / Nadia Poltis
El interés de Salazar por la Antártica comenzó en 2013 con un estudio sobre las actividades francesas en la región y sus implicancias para Chile entre 1837 y 1910. Desde 2018, su investigación se ha centrado en los actores no estatales en la construcción de los actuales principios que caracterizan el régimen antártico como un régimen científico-medioambiental. Para su análisis, ha recurrido al modelo de los bienes comunes de Elinor Ostrom, adaptándolo al contexto antártico para comprender cómo la política, la ciencia y la naturaleza interactúan en este espacio singular.
Próximos desafíos
Salazar proyecta seguir profundizando en la teoría de los comunes aplicada a la Antártica, integrando especialistas de diversas disciplinas, como derecho, economía, ecología, filosofía, geografía e historia. “El estudio de la Antártica no puede limitarse a una sola disciplina; es necesario un enfoque interdisciplinario que permita comprender los desafíos de su gobernanza en toda su complejidad”, concluye.
Su investigación, reconocida como un aporte clave en el campo de las relaciones internacionales y la gobernanza ambiental, abre nuevas líneas de trabajo sobre la gestión colectiva de territorios de interés global, destacando el rol de Chile en este desafío.
Por: Nadia Politis
Foto de portada: Bandera chilena izada en Isla Lemaire, alrededor de las instalaciones de la base Presidente Gabriel González Videla de la Fuerza Aérea de Chile. Por: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos
En el marco del proyecto Nodo Antártico, liderado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) junto a instituciones como el Instituto Milenio BASE, Centro IDEAL, Universidad de Magallanes y Universidad Austral de Chile, se llevarán a cabo dos encuestas para conocer la percepción de la comunidad y de investigadores antárticos sobre temas prioritarios en la investigación en la Antártica y la conectividad de Chile con el territorio polar.
Se trata de la primera encuesta de percepción sobre la temática antártica. La consulta se realizará entre febrero y abril de 2025 en Punta Arenas y Puerto Williams, con una muestra aleatoria de alrededor de 384 personas de Punta Arenas y Puerto Williams. La recolección de datos se llevará a cabo a través de dos modalidades: virtual y telefónica.
“Esta encuesta tiene como objeto conocer la percepción social de la comunidad respecto a diferentes temas que nos permiten conocer el vínculo, el imaginario social, el diseño político público y prioridades que los habitantes de esta parte del planeta desean promover, desarrollar o están interesados”, señala Elías Barticevic, director adjunto del proyecto Nodo Antártico.
Además de la consulta a la ciudadanía, se realizará una encuesta dirigida a investigadores nacionales con el fin de caracterizar las capacidades del Sistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación Antártico. Esta medición buscará identificar necesidades en torno a la promoción de la investigación, evaluación de fondos concursables y capacidades técnicas y de laboratorio, entre otros aspectos. Para este grupo, la muestra estimada será de 278 personas y la aplicación será exclusivamente virtual.
Actualmente, las encuestas están en etapa de testeo, y se espera que la consultora a cargo inicie el trabajo de campo entre la última quincena de febrero y la primera quincena de marzo.
“Esperamos que la comunidad nos ayude en esta tarea de contestar la encuesta. Es muy simple de responder, no es tan larga, y lo más importante es que nos permitirá saber cuál es la percepción social de la comunidad y de la comunidad científica, por lo cual es de suma importancia su participación para responder las consultas”, agrega Barticevic.
La encuesta será desarrollada por la consultora Cliodinámica quienes aseguran un tratamiento confidencial de las respuestas, garantizando el anonimato de los encuestados y resguardando el secreto estadístico.
A bordo del barco francés Le Soléal, el Doctor en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, y académico de la Universidad Austral de Chile (UACh), Claudio González-Wevar recorrerá islas sub-Antárticas de Nueva Zelanda e Isla Macquarie, con el objetivo de colectar y estudiar moluscos de origen subantártico.
Barco francés Le Soléal, perteneciente a la empresa Ponant Cruises. Imagen: Hamish Spencer
Bajo estrictas medidas de bioseguridad, y gestión de permisos internacionales con el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda, DOC (Department of Conservation) y el Gobierno de Tasmania, por estos días se realiza la expedición número diez entre el Instituto Milenio BASE y la empresa francesa Ponant Cruises. Recorrido y toma de muestras desde ecosistemas intermareales, encabezado por el investigador UACh y líder del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS-UACh), el Dr. Claudio González-Wevar.
“Las islas Auckland, Campbell y Macquarie son vitales para nuestros estudios ya que en ellas encontramos representantes de nuestros grupos de estudio”, señala el doctor en Ciencias e investigador principal del Instituto Milenio BASE. El Dr. González-Wevar destaca la búsqueda de grupos como Nacella (terroris y macquariensis), Laevilitorina (mcphersonae, venusta, antipodum, aucklandica, hamiltoni), Gaimardia (trapesina, tasmanica, macquariensis), Siphonaria (lateralis, fuegiensis, innominata, stewartiana), Margarella (violacea, macquariensis), que realizará en el marco de un trabajo colaborativo internacional.
El trabajo científico considera la toma de muestras del intermareal subantártico. Imagen: C. González-Wevar
“Ha sido muy importante contar con la presencia del Dr. Hamish Spencer cuya experiencia en terreno y en la logística nos permitió tener acceso a Islas Stewart”, señala el Dr. González-Wevar, en alusión al desembarco en diferentes islas, junto con la colecta de especies para su posterior estudio: Tralls Bay, islas Auckland y Campbell (Nueva Zelanda) e isla Macquarie (Australia) son parte de los destinos, que marcan un hito en el difícil acceso a zonas de escaza exploración desde Chile.
“Somos privilegiados de poder acceder a islas subantárticas del océano Pacífico meridional, entre Australia y la Antártica, para realizar este tipo de estudios. Una alianza que, desde 2022 construimos junto a Ponant Cruises, no solo nos permite hacer más y mejor Ciencia, sino que estrechar colaboraciones con equipos de investigación de primer nivel”, destaca el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE.
Islas Auckland y Campbell (Nueva Zelanda) e isla Macquarie (Australia) son parte de puntos de estudio científico.
Una alianza internacional
Dr. Claudio González-Wevar y Dr. Hamish Spencer embarcando en expedición subantártica. Imagen: C. González-Wevar
Junto al académico de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) Dr. Hamish Spencer, el Dr. Claudio González-Wevar buscará intercambiar experiencias en materia de genética de poblaciones, plasticidad fenotípica, filogenética y estudio de moluscos de Nueva Zelanda. Por ello, las islas Auckland y Campbell (Nueva Zelanda) e isla Macquarie (Australia), esta última declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, constituyen puntos de relevancia científica para el estudio de invertebrados.
Las islas subantárticas de Nueva Zelanda son destacadas por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO): “la confluencia de las aguas antárticas y subtropicales, hace que estas islas posean una productividad marina y una diversidad biológica muy ricas. Una alta densidad de poblaciones de especies animales salvajes y un elevado índice de endemismo en lo que respecta a las aves, plantas e invertebrados”, señala el organismo.
En tanto que la isla Macquarie, de unos 34 km de largo, es destacada por la UNESCO como una zona de conservación geológica de suma importancia: “Es el único lugar del planeta donde hay formaciones rocosas procedentes del manto de la Tierra, situado a seis kilómetros de profundidad bajo el lecho del océano”, enfatiza el organismo especializado de la ONU. De ahí el hito científico de su exploración, estudio y toma de muestras que el investigador principal Dr. Claudio González-Wevar realizará por estos días.
Por: Nadia Politis
Fotografías: Claudio González-Wevar y Dr, Hamish Spencer
Existe una biodiversidad poco percibida en Antártica, la cual no ha sido explorada al igual que otras especies más llamativas. Un estudio reciente propone estandarizar los métodos de investigación, mejorar la integración y accesibilidad de los datos, sentando las bases para tener una visión más clara de lo que realmente se sabe y se desconoce sobre la Antártica.
Recientemente, se publicó en Science una investigación internacional que analiza el grado de conocimiento general sobre la biodiversidad antártica, caracterizando tanto los avances en la investigación como las lagunas existentes. Los resultados muestran que se conoce bastante sobre la biología de vertebrados, pero persiste desconocimiento sobre gran la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres del continente helado.
El estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC), plantea la necesidad de estandarización de métodos e integración y accesibilidad de datos. “Este estudio nos ha permitido por primera vez tener una visión completa del nivel de conocimiento ecológico para todo un continente. Esto es, saber lo que sabemos, y lo que no, como base para identificar lo que aún nos queda por conocer”, señala el Dr. Luis R. Pertierra, investigador que lideró este estudio y que colabora con la Dra. Juliana Vianna, investigadora principal del Instituto Milenio BASE, quien también formó parte del equipo de trabajo, al igual que los investigadores senior Dr. Peter Convey del British Antarctic Survey y el Dr. Steven L. Chown de la Universidad de Monash.
Diagrama resumen de los resultados del estudio. Artículo completo AQUÍ.
En un esfuerzo conjunto, académicos de distintas partes del mundo se han reunido en este trabajo para analizar las lagunas en el conocimiento de la biodiversidad antártica. Entre sus autores está Andrés Barbosa, miembro destacado del Comité Científico para la Investigación en la Antártica (SCAR), tristemente fallecido hace dos años y a quién se dedica este estudio.
Este grupo internacional de investigadores recopiló y analizó información recogida en las principales bases de datos globales sobre biodiversidad; “Durante años hemos analizado datos y trabajado con investigadores de distintos grupos taxonómicos para revisar las principales líneas de investigación realizadas. Estos vacíos de conocimiento, de lo que llamamos shortfalls, nos permitió identificar qué grupos y áreas han sido más estudiadas, que tienen mayor conocimiento y los que tienen menor conocimiento”, explica la Dra. Juliana Vianna, también académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile y directora alterna del Instituto Milenio Centro para la Regulación del Genoma (CRG).
El equipo destaca que el acceso a bases de datos globales ha sido fundamental en la identificación de los vacíos de información. Se utilizaron repositorios como GBIF y GenBank. En base a esto, se deslumbró que de los animales (casi 400 especies) el protagonismo se lo llevan en gran medida una veintena de vertebrados, con un conocimiento minoritario, pero creciente, en invertebrados.
Vista en microscopio electrónico de barrido (SEM) del colémbolo antártico Cryptopygus antarcticus, procedente de la isla antártica Decepción, en los laboratorios del MNCN.
La investigación confirma la presencia y describe más de 2,000 especies de fauna, microbiota y flora terrestre en un territorio que parece únicamente “cubierto de hielo”. La Dra. Julianna Vianna afirma que “Los vertebrados tienen mayor conocimiento comparado con especies de invertebrados, pero hay áreas de estudio como interacciones ecológicas, que hay escasos estudios en diferentes grupos taxonómicos”.
Falta mucha información sobre los rasgos funcionales de la mayoría de las especies, lo que dificulta entender cómo se adaptan a las condiciones extremas. En cuanto a la flora, se sabe más sobre su distribución gracias a las mediciones satelitales, pero aún faltan avances en otras áreas, como sus relaciones evolutivas o sus interacciones. El desconocimiento sobre los microorganismos es aún mucho mayor. “Los recientes estudios sobre el funcionamiento y flujos de nutrientes en comunidades de microorganismos, así como el movimiento de éstos de unas zonas a otras nos da pistas de cómo se desarrolla la vida microscópica en un clima tan extremo”, añade Antonio Quesada, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid.
El trabajo destaca que el desequilibrio de conocimiento en tantos organismos impide comprender cómo se desarrollan los procesos ecológicos en la Antártica, información clave para poder guiar medidas de conservación, sobre todo, en un contexto de cambio climático.
Foto principal: Sólo dos plantas superiores se dan en la región de la Península Antártica (el pasto Deschampsia antarctica, y el clavel Colobanthus quitensis). En la foto se ven ejemplares de la isla Horseshoe / Por Luis R. Pertierra (2019)
En el marco de su participación en la Expedición Científica Antártica (ECA61) de INACH, el equipo del Laboratorio Biodiversidad Molecular UC liderado por la Dra. Juliana Vianna, cruzó el Círculo Polar Antártico, para fortalecer la vigilancia y monitoreo de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en el continente helado.
Punta Arenas.- Bajo estrictas medidas de bioseguridad y coordinación con el Instituto Antártico Chileno (INACH), la Armada, Ejército y Fuerza Aérea de Chile, las científicas Dra. Fabiola León, Claudia Ulloa y Carolina Márquez, iniciaron su recorrido científico a bordo del buque Betanzos, de DAP, con el objetivo de tomar muestras y realizar análisis de laboratorio, en el marco de su participación en la Expedición Científica Antártica (ECA61) y su trabajo en el Laboratorio Biodiversidad Molecular UC liderado por la Dra. Juliana Vianna (BASE/CRG, Lili, Instituto Desarrollo Sustentable UC) y desarrollarlo en conjunto con el Instituto Milenio BASE.
“Luego que en enero de 2024 logramos contribuir como laboratorio en la detección de casos positivos de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1) en la Antártica, durante la ECA 60 de INACH, hemos trabajado arduamente estudiando muestras y coordinando equipos de análisis de aves como pingüinos, cormoranes y skúas en la Antártica”, señala la doctora en Ciencias Biológicas mención Ecología, y académica UC, Juliana Vianna.
La científica antártica y también directora alterna del Instituto Milenio CRG, enfatiza que la investigación de la salud de la vida silvestre en el continente helado es fundamental para el bienestar de los ecosistemas, debido a la conectividad entre las especies y el rol de la Antártica en el equilibrio de los territorios: “Las migraciones o traslados de especies pueden incidir en la movilidad de la gripe aviar, y, por lo tanto, en un incremento de su mortandad. De ahí la relevancia de continuar los estudios científicos en terreno para seguir monitoreando zonas y especies afectadas”, enfatiza la Dra. Vianna.
El trabajo científico con aves en la Antártica busca fortalecer la vigilancia y monitoreo de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1).
Durante 2023-2024 la toma y análisis de muestras en la Antártica estuvo coordinada por los investigadores Dra. Fabiola León (UC/BASE/CRG, Lili) y Eduardo Pizarro (UC/BASE/CRG) junto con el apoyo internacional del buque Le Commandant Charcot de la empresa Ponant Cruises, y este 2025 se desarrollan a bordo del Buque Betanzos perteneciente al grupo DAP llegando más allá del círculo polar antártico, en la llamada “Antártica profunda”, en islas Lagotellerie e isla Aves en bahía Margarita.
“La experiencia que hemos obtenido en terreno ha sido fundamental para continuar realizando ciencia de forma segura, y con las máximas medidas de bioseguridad. Es importante destacar que nuestras campañas y muestreos se están realizando en un amplio rango geográfico, y que se realizan en distintas épocas de la temporada, por lo que permiten tener una vigilancia con una cronología que además permite determinar el estado de la influenza aviar en distintas etapas de la temporada de nidificación de las aves voladoras y no voladoras”, subraya la Dra. Fabiola León. Su trabajo la ha llevado a tomar muestras de pingüino emperador, Adelia, papúa y rey en localidades como Snow Hill Island, Danger Islands, Red Rock Rige, Cape Hallet, Sims Island.
Medidas de bioseguridad fundamentales
El “Protocolo de prevención y control del Virus de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) en la Antártica”, entregado por el Instituto Antártico Chileno (INACH), es parte de las recomendaciones internacionales que Comité Científico para la Investigación en la Antártica, o SCAR, por sus siglas en inglés, para todas las expediciones que se realizarán durante esta temporada de enero-marzo 2025 en el continente blanco. Medidas de bioseguridad que siguen con los lineamientos de “One Health” para el cuidado de la salud del ecosistema antártico, único y a la vez frágil.
“El estudio de la gripe aviar y su evolución son fundamentales para comprender las dinámicas de los virus y la salud pública global. En nuestro Instituto Milenio BASE, estamos comprometidos con la excelencia científica y trabajamos de manera rigurosa y colaborativa para abordar este fenómeno en constante cambio. La ciencia de excelencia no solo nos permite obtener resultados precisos, sino que también proporciona herramientas necesarias para anticipar y mitigar riesgos asociados con la propagación de enfermedades infecciosas”, señala el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos.
Como parte de este cuidado, los Elementos de Protección Personal (EPP) se convierten en una herramienta fundamental: Como su nombre lo indica, los EPP son equipos, aparatos o dispositivos especiales para proteger al cuerpo –en parte o en su totalidad– de riesgos específicos, actuando en consecuencia como un medio de prevención hacia distintas enfermedades profesionales, previniendo accidentes o disminuyendo los efectos de éstos, señala el Instituto de Salud Pública (ISP).
Investigadoras Fabiola León, Claudia Ulloa y Carolina Márquez con trajes de bioseguridad para toma de muestras en la Antártica.
En tanto que el equipo de investigación Instituto Milenio BASE/UC/CRG advierte que, en la Antártica, el uso de mascarillas, guantes y overoles permite que las personas se resguarden de cualquier riesgo, junto con resguardar a todos los organismos vivos que ahí habitan. “Llevar patógenos nuevos desde humanos a aves y mamíferos o actuar como transportadores o diseminadores no intencionales desde colonias sanas a otras localidades” es un aspecto que se debe resguardar con cuidados extremos, señalan. La limpieza previa y posterior de los equipos antes de recorrer alguna zona, también es parte del protocolo diario empleado en cada descenso a terreno.
“La influenza aviar altamente patógena es un tema relevante y de máxima preocupación dentro de la comunidad científica internacional”, puntualiza el Dr. Ricardo Jaña, jefe del Departamento Científico de INACH. “Se ha organizado un grupo especial para informar y conseguir detalles de esta evidencia a lo largo de diferentes sitios de investigación en la Antártica y establecido un sistema de información a través de reportes”, sostiene.
Jaña destaca que no solamente en Chile, sino que otros países también están aportando información a medida que se desplazan por los diferentes sitios de investigación: “Corea recientemente en el área de la península Fildes y también últimamente Chile, en su campaña a Bahía Margarita ha reportado casos de diferentes poblaciones”, indica.
El jefe del Departamento Científico INACH y especialista en Recursos Naturales/Glaciología afirma que “esta preocupación trasciende Antártica”: “Localmente en la región se ha establecido una mesa de trabajo, dirigida por la SEREMI de Agricultura, en la cual participa nuestro compañero Marcelo González como representante institucional”, concluye.
El análisis de muestras de sangre de pingüinos permite estudiar la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5N1).
El trabajo de detección temprana y de vigilancia epidemiológica del virus de la influenza aviar altamente patógena (IAAP) en la península Antártica está siendo liderado por diversos equipos de virología y fauna silvestre pertenecientes al Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) del Instituto Antártico Chileno (INACH) y que desde 2024 ha dispuesto de dos laboratorios de testeo de Gripe Aviar en base Escudero y base O’Higgins, con la finalidad de desarrollar áreas de particular interés nacional e internacional, y establecer vínculos con los programas del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR).
Trabajo que se complementa con acciones en materia de gobernanza antártica que Chile se encuentra liderando a través de un grupo de contacto intersesional en el marco del Tratado Antártico en Gripe Aviar Altamente Patógena, integrada -por ejemplo- por el académico de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Milenio BASE Dr. Luis Valentín Ferrada.
Un esfuerzo conjunto entre universidades, institutos de investigación de excelencia y operadores antárticos que resalta la importancia del trabajo colaborativo y la investigación científica en la Antártica. Para comprender y mitigar los riesgos asociados con las enfermedades aviares en una región de características únicas.
Por: Nadia Politis
Fotografías: Constanza Barrientos/Instituto Milenio BASE
Un nuevo estudio publicado en Marine Policy revela que, en los últimos 10 años, Chile tiene la tasa más alta del mundo en mortalidad de ballenas por choques con embarcaciones.
Un reciente estudio publicado en la revista internacional Marine Policy identifica a Chile como el país con la mayor tasa de mortalidad de ballenas por colisiones con embarcaciones a nivel mundial desde el año 2013. La investigación fue llevada a cabo por un equipo multidisciplinario de 22 expertas y expertos, entre ellos, la académica de la Universidad de Chile (U. Chile) e investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro de Investigación Eutropia, Dra. María José Pérez Álvarez.
Ballena jorobada colisionada en Mejillones, 2020. Crédito: Frederick Toro
Según señala el estudio, de las 226 ballenas varadas registradas en la costa de Chile, el 62% corresponde a casos en donde no se pudo identificar la causa de muerte. En los casos con causa identificables, casi un tercio se atribuyó a colisiones, seguido de un 7% a enmallamientos y un 3% a depredación natural. Esto pone a las colisiones con embarcaciones como la principal causa de muerte no natural en ballenas en Chile.
La ballena fin es la especie más afectada (37% de los casos), seguida por la ballena jorobada (21%), y las ballenas azul y sei (ambas con 11%). Las diferencias entre las especies se podrían explicar por variaciones en la abundancia total de cada una, distinto nivel sobreposición de cada especie con zonas de alto tráfico y potenciales diferencias en su respuesta de evasión a las embarcaciones. Las regiones administrativas con más colisiones fueron Magallanes (21%), Los Lagos (18%), Antofagasta (13%), y Valparaíso y Coquimbo (8% cada una). El análisis espacial realizado en el estudio muestra que los focos de colisiones coinciden con áreas de alimentación identificadas para las distintas especies y con zonas portuarias del país. Esto se debería a que las zonas de importancia para las ballenas, es decir hábitat critico de alimentación, crianza y tránsito, se sobreponen con zonas portuarias y rutas de tráfico marítimo.
“Estas cifras probablemente subestiman la magnitud del problema, ya que muchos cadáveres nunca llegan a varar en nuestras playas y a ser registradas, debido a las dificultades para realizar necropsias en áreas remotas. Todavía la mayoría de los casos de varamiento permanecen inconclusos”, señala el Dr. Frederick Toro, médico veterinario de la ONG Panthalassa, académico de la Universidad Santo Tomás y autor principal del estudio. “Este trabajo pone de manifiesto la urgente necesidad de implementar medidas efectivas para reducir las colisiones, como restricciones de velocidad, rediseño de rutas marítimas y el fortalecimiento de las capacidades de monitoreo y de las respuestas ante varamientos. Así como también, la realización de necropsias que permitan identificar o corroborar las causas de muerte”, agrega.
“He pasado los últimos 20 años investigando a las ballenas con el fin de proteger sus hábitats para que estos animales se puedan recuperar después de la devastadora caza histórica. Hoy no existe la caza directa, pero este estudio nos muestra que seguimos matando a las ballenas porque el océano se ha vuelta un verdadera carretera de alto tránsito para todo el comercio que hacemos”, afirma la Dra. Susannah Buchan, oceanógrafa del Centro de Investigación Oceanográfica del Pacífico Suroriental (COPAS Coastal) y del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), y coautora del estudio, que se especializa en la oceanografía y ecología de zonas de alimentación de ballenas en la costa de Chile. “En Chile vemos más del 50% de las especies de ballenas en el mundo, están en nuestras costas principalmente para alimentarse por las ricas condiciones del agua y la alta cantidad de kril y peces”, resalta.
Dra. María José Pérez- Álvarez, académica de la Facultad de Ciencias de la U. Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del Centro de Investigación Eutropia.
Por su parte, la académica de la U. Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE, Dra. María José Pérez- Álvarez, señala que “los impactantes resultados de este estudio realzan la importancia de sistematizar la recopilación de información sobre la mortalidad de cetáceos por colisiones con embarcaciones, mediante un monitoreo continuo a lo largo de la costa. Esto implica fortalecer la capacidad para identificar las especies afectadas, caracterizar las mortalidades a través de necropsias y, sobre todo, implementar acciones concretas que prevengan estos eventos, reduciendo así esta importante amenaza no natural para las especies”.
En resumen, el equipo de investigación destaca la importancia una colaboración interdisciplinaria que integre el conocimiento científico, las herramientas legales, las capacidades técnicas, las estrategias de manejo y las políticas públicas, como un enfoque clave para proteger a los cetáceos y sus hábitats.
Por: Frederick Toro y Susannah Buchan
Fotografía principal: Ballena jorobada saltando en el Estrecho de Magallanes. Crédito: Juan Capella
En el marco de una pionera colaboración internacional entre Chile y Canadá, un equipo científico del Bird Ecology Lab de la Universidad Austral de Chile y el Instituto Milenio BASE, investiga cómo los zarapitos (Numenius phaeopus y Limosa haemastica) pueden optimizar su balance energético durante sus extraordinarias migraciones entre hemisferios.
Con recorridos de más de 10.000 km entre Chiloé y EE.UU, un vuelo que se puede extender por más de una semana sin parar, y misterios que aún la ciencia busca esclarecer, las aves playeras migratorias son protagonistas de un estudio internacional que une a Chile y Canadá, con colaboraciones en España, Suecia y EE.UU. Liderado por los académicos Dr. Juan G. Navedo (UACh) y Dr. Chris Guglielmo (Western University) la investigación busca conocer si las aves playeras migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal para poder mantener un alto rendimiento fisiológico durante varios días consecutivos.
(De izquierda a derecha) Dra. Beverly Chua (Animal Care Systems), Dra. Catherine Ivy (University of Saskatchewan), Dr. Chris Guglielmo (Western University) y Dr. Juan G.Navedo, investigador adjunto del Instituto Milenio BASE, académico de la Universidad Austral de Chile y director del Bird Ecology Lab, en las instalaciones de la Estación Experimental Quempillén de la UACh en Chiloé.
Así, el zarapito común (Numenius phaeopus) y el zarapito de pico recto (Limosa haemastica) son estudiados desde el archipiélago de Chiloé, en la región de Los Lagos, a través de tecnología de última generación: “Este trabajo es clave para entender cómo estas aves enfrentan los desafíos de sus migraciones extremas y generar así conocimiento vital para poder avanzar en la comprensión de los límites fisiológicos del esfuerzo continuado en los animales, con aplicaciones claras en el bienestar humano”, señala el profesor Juan G. Navedo.
Mediante microcirugías se implantan biologgers, un dispositivo que registra automáticamente la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca del ave. Adicionalmente, los zarapitos se equipan con un geologger que se acopla en una anilla en la pata para determinar su ubicación en cualquier parte de su ruta migratoria y las condiciones ambientales que experimentan: “Estos aspectos son muy importantes ya que estas aves migran desde Chiloé hasta Alaska permaneciendo extensos períodos en EE.UU., Canadá, Venezuela, Colombia y Argentina”, subraya el profesor Guglielmo en torno a la relevancia del estudio.
Durante la temporada estival, coincidiendo con las primeras llegadas de las aves migratorias, parte del Bird Ecology Lab integrado por Jorge Ruiz, Valeria Araya, Jonathan Vergara, María Fernanda Sánchez, entre otras/os estudiantes y liderado por el Dr. Juan G. Navedo, investigador del Instituto Milenio BASE y académico de la UACh, realizó monitoreos, capturas e implantación de biologgers y geologgers en zarapitos en Chiloé durante inicios de 2025.
El trabajo en Chiloé contó con la colaboración clave del Dr. Chris Guglielmo, académico de la Western University (Canadá); la Dra. Catherine Ivy, académica de la Universidad de Saskatchewan (Canadá); y la Dra. Beverly Chua, médica veterinaria de Animal Care Systems (EE.UU.)
Estudio de aves extraordinarias
Debido a que los mamíferos y las aves son animales endotermos (que mantienen su temperatura corporal independientemente de la temperatura ambiental), esta investigación busca conocer si algunas especies de aves migratorias son capaces de reducir su gasto metabólico basal modulando el funcionamiento orgánico.
El uso de los dispositivos que permiten registrar la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca de las aves (biologger) así como las condiciones ambientales (geologger) plantea importantes desafíos en torno a su recuperación y obtención de datos. Una espera de un año podrá determinar si al regreso de la temporada de migración, las aves estudiadas retornarán a Chiloé con los dispositivos.
Estudiantes Valeria Araya y María Fernanda Sánchez en una jornada de observación en la costa de la isla grande de Chiloé.
“La experiencia en terreno es clave para conectar los sistemas y especies que estudiamos, desarrollando habilidades técnicas y fortaleciendo el trabajo en equipo bajo condiciones exigentes” comenta Valeria Araya, investigadora doctoral del Bird Ecology Lab y del Instituto Milenio BASE.
Tanto en Norteamérica como en Chiloé, los zarapitos encuentran condiciones óptimas para su supervivencia y bienestar. Específicamente, tanto el zarapito de pico recto como el zarapito común escogen las costas de Chiloé, ya que sus características permiten que estas aves con grandes requerimientos energéticos se alimenten de invertebrados marinos y descansen adecuadamente durante seis meses cada año, esto es, la mayor parte de su vida. Cuando llega el otoño austral a Chiloé, se sobrealimentan para viajar hasta Alaska y el ártico canadiense donde se reproducen durante el corto verano boreal, que se caracteriza por largos períodos diarios de luz y gran abundancia de insectos.
Las investigaciones se realizan en medio de un contexto de crisis de la biodiversidad, por lo que la conservación de aves playeras se plantea como un importante desafío para las y los científicos. Por ejemplo, el zarapito de pico recto ha sido recientemente incluido en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie “vulnerable”. Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) desarrolló en el año 2023 el “Plan de Conservación para Aves Playeras Migratorias en Chile”, en el cual se caracterizaron sus principales amenazas como la expansión urbana, industria acuícola y energética, contaminación y malas prácticas de actividades recreativas y turísticas en playas y humedales, destacando entre otras los paseos de personas con sus perros sin correa.
Geologger y banderola con código individual, en este caso APJ, en un zarapito común, herramientas para identificar y localizar al ave.
Fotografías y texto: Carolina Gajardo/Instituto Milenio BASE
El Dr. Luis Valentín Ferrada, académico de Derecho de la Universidad de Chile e investigador principal del Instituto Milenio BASE, se suma a la primera misión del rompehielos Almirante Viel, símbolo de la innovación naval chilena en el continente blanco.
Vista lateral del Rompehielos “Almirante Viel” atravesando aguas antárticas.
El rompehielos “Almirante Viel”, construido íntegramente en los astilleros de ASMAR Talcahuano, ha marcado un hito en la historia de la exploración chilena al llegar al territorio chileno antártico en su primera expedición oficial. Este moderno buque, diseñado para operar en las extremas condiciones del continente helado, no solo representa un avance tecnológico, sino que también consolida el compromiso de Chile con la ciencia y la soberanía en la región.
En esta misión inaugural, destaca la presencia del Dr. Luis Valentín Ferrada, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y experto en derecho antártico. Como investigador principal del Instituto Milenio BASE, su participación resalta la importancia del marco jurídico en el desarrollo de investigaciones científicas y la cooperación internacional en la Antártica. “Esta expedición es una oportunidad para reflexionar sobre el rol de Chile en la gobernanza antártica y fortalecer nuestra posición en el Sistema del Tratado Antártico”, comentó el Dr. Ferrada.
El “Almirante Viel” llevará a cabo tareas esenciales como pruebas de navegación en hielo, operaciones hidrográficas, entrega de insumos a bases nacionales y el transporte de personal científico. Estas actividades refuerzan el rol del buque como una pieza clave para la logística y el desarrollo en el continente blanco.
El Dr. Luis Valentín Ferrada, académico de Derecho de la Universidad de Chile e investigador principal del Instituto Milenio BASE, en la base General Bernardo O’Higgins del Ejército de Chile en la Antártica, durante su labor de investigación y colaboración en el continente blanco.
Con 111 metros de largo, capacidad para 120 tripulantes y científicos, y un diseño preparado para enfrentar condiciones climáticas extremas, el Almirante Viel marca un antes y un después en las capacidades de exploración polar de Chile. Su éxito inicial reafirma la capacidad del país para liderar misiones complejas en uno de los entornos más desafiantes del planeta, consolidando a la Antártica como un espacio estratégico para la ciencia y la tecnología chilena.
La participación del Dr. Luis Valentín Ferrada en la expedición inaugural del “Almirante Viel” cobra especial relevancia en el contexto del cambio climático que afecta a la Antártica. Recientes estudios han evidenciado fenómenos preocupantes, como el reverdecimiento de la península antártica debido al aumento de temperaturas, lo que altera significativamente su ecosistema. En 2024 la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indicó ese año como el más caluroso jamás registrado, siendo el primer período estudiado con una temperatura media global 1,5 °C superior al promedio de 1850-1900.
Por: Nadia Politis, Benjamín Groff.
Fotografías: Erwin Gutiérrez/Armada de Chile y Dr. Luis Valentín Ferrada.
El Derecho Antártico, el monitoreo de gripe aviar y el muestreo de biodiversidad marina y terrestre, están presentes esta temporada, a través de los proyectos liderados por investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE. Las labores se centran en el estudio de diversas especies, donde encontramos aves, plantas, insectos, peces, esponjas, equinodermos, moluscos y más.
En Chile, cada año- desde 1946-, el verano austral marca el inicio de las labores científicas en el continente helado. Esta temporada, al menos 30 investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE llegan desde las ciudades de Puerto Williams, Punta Arenas, Puerto Montt, Valdivia, Concepción, Talca y Santiago, para formar parte de la Expedición Científica Antártica (ECA) N° 61 organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH).
Las labores se centran en el estudio de diversas especies, donde encontramos aves, plantas, insectos, peces, esponjas, equinodermos, moluscos y más. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos Soto
Ya sea acampando, buceando en las profundidades del océano Austral, habitando bases científicas y navegando por las gélidas aguas del continente helado, las labores de los equipos de investigación se estarán desarrollando hasta el mes de marzo en las islas Shetland del Sur, ubicadas en la península Antártica. Equipos integrados por profesionales de la Universidad de Chile (UCh), Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), Universidad de Concepción (UdeC), Universidad Católica del Maule (UCM), Universidad Austral de Chile (UACh), Universidad de Magallanes (UMAG) y Universidad Santo Tomás (UST).
“Distribuidos en siete ciudades de Chile, las investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE, llegan hasta la Antártica a desarrollar sus proyectos con foco en la biodiversidad: entender su historia genética y monitorear el impacto de los cambios globales en los ecosistemas que habitan. Este año, en particular, contamos con alta presencia de jóvenes en los equipos de investigación”, señala el director del Instituto Milenio BASE, Dr. Elie Poulin.
Acampando en Isla Nelson, Punta Armonía
Durante casi dos meses, investigadores de Chile, Brasil y Países Bajos, acamparon en Punta Armonía, isla Nelson. Buscando monitorear la presencia de gripe aviar en la zona y, al mismo tiempo, trabajando en el rastreo de pingüinos papúa, pingüinos barbijo y petreles gigantes a través de la instalación de Sistema de Posicionamiento Global (GPS), y en la secuenciación de ADN a través de la extracción de muestras de sangre.
El equipo liderado por el Dr. Lucas Krüger (INACH- BASE) y conformado por Eduardo Pizarro (BASE- CRG), Gaspar Mejías (BASE), Francine Cezar Bandeira Timm (UFRGS) y Miguel Leonetti Corrêa (UFRGS), estuvo en el campamento hasta la segunda semana de enero.
Navegando en el océano Austral
Las labores de muestreo de todos los equipos de trabajo del Instituto Milenio BASE se llevan a cabo utilizando Elementos de Protección Personal (EPP) adecuados. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos Soto
A bordo del buque Betanzos de la empresa DAP, desde el 3 hasta el 16 de enero, siete investigadoras del Instituto Milenio BASE, recorrieron las islas Shetland del Sur para el desarrollo de sus proyectos: Dra. Fabiola León (PUC- CRG), Claudia Ulloa (PUC), Carolina Márquez (UCh- PUC), Melisa Gañan (UMAG- CHIC), Micaela Conejeros (UdeC), Camila Parra (UACh) y Paula Segovia (UACh). Entre las labores a desarrollar, estuvo el monitoreo de gripe aviar y el muestreo de moluscos, insectos y plantas.
Un viaje de trece días que contó con la cobertura de la Dirección de Comunicaciones del Instituto Milenio BASE, representada por la periodista especializada en ciencia, Constanza Barrientos Soto, y dirigida por la periodista especializada en ciencia, Nadia Politis. Registro del trabajo científico y generación de material de divulgación, fueron las actividades principales.
Durante el mes de enero, también navega por el océano Austral el nuevo Buque Rompehielos “Almirante Viel” de la Armada de Chile. Viaje inaugural que cuenta con la participación del investigador principal del Instituto Milenio BASE, también académico de la Facultad de Derecho de la UCh y Director del Programa de Estudios Antárticos (U-Antártica), Dr. Luis Valentín Ferrada.
Así también, la embarcación de exploración y apoyo científico de INACH “RS Karpuj” se suma a la expedición y concentra el trabajo con insectos invasores presentes en el continente helado. Labores enmarcadas en el Observatorio de Biodiversidad Terrestre del Instituto Milenio BASE, lideradas por el Dr. Hugo Benítez (UCM- CHIC), y a las que se unen Katherine Chávez (BASE-CHIC), Jordan Hernández (BASE- CHIC) y Franco Cruz (BASE).
En tanto que la investigadora UCh, Nayla Serey, y el investigador INACH-UMAG, Francisco Santa Cruz, se encuentran recorriendo la península Antártica a bordo del buque Oceanográfico Polar, BAP Carrasco de Perú, en el marco de una colaboración internacional entre las cancillerías chilena y peruana. Las investigaciones están vinculadas al monitoreo acústico de kril en torno a Isla Nelson y bahía Fildes y la evaluación del impacto de contaminantes emergentes sobre su salud y fisiología.
Habitando la base científica Profesor Julio Escudero
En cada ECA organizada por INACH, equipos científicos de todo Chile y el mundo pasan por la Base Profesor Julio Escudero, ubicada en la isla Rey Jorge de la península Antártica. Este año, desde Punta Arenas, llega la Dra. Karin Gérard (BASE-CHIC- CIGA UMAG) a liderar el trabajo del Observatorio de Biodiversidad Marina del Instituto Milenio BASE, junto a los investigadores franceses Cyril Gallut y Morgane Durand (Museo Nacional de Historia Natural de París).
Las denominadas “especies poco carismáticas” o “biodiversidad poco percibida” son las protagonistas de la mayoría de investigaciones realizadas por los equipos del Instituto Milenio BASE. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos Soto
Por otro lado, desde Puerto Montt, Valdivia y Santiago, viajan hasta el continente helado investigadoras e investigadores dedicados al estudio de equinodermos, moluscos, esponjas, crustáceos y peces. De la UACh, Dr. Kurt Paschke, Daniela Nuaralrt, Dra. Julia Saravia; de la UST, la Dra. Valentina Bernal; y de la UChile, Mélanie Delleuze, Magdalena Osorio y Constanza Soto.
Además, destaca la presencia del investigador principal del Instituto Milenio BASE, también investigador del INACH y presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), Dr. César Cárdenas, quien se estará desempeñando como jefe de base.
En resumen, la participación del Instituto Milenio BASE en la ECA N° 61 reafirma el compromiso con el estudio y protección del continente helado. Con más de diez proyectos en curso, liderados por equipos diversos y multidisciplinarios, estas iniciativas no solo contribuyen al avance del conocimiento sobre biodiversidad, cambio climático y derecho antártico, sino que también destacan la colaboración internacional y el rol clave de jóvenes investigadoras e investigadores en la exploración del entorno más extremo del planeta.
Por: Constanza Barrientos Soto
Fotografía principal: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos Soto
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