La pieza audiovisual reúne ciencia, arte y archivo de terreno tanto antártico como subantártico, incluyendo registros capturados durante la Expedición Científica Antártica (ECA) y material vinculado a la memoria cultural Yagán.

Un cortometraje que reúne ciencia, arte y archivo de terreno tanto antártico como subantártico.

“Clepsidra”, obra creada por Gonzalo Arriagada junto a la Dra. Tamara Contador, investigadora de la Universidad de Magallanes, el Parque Etnobotánico Omora, el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y el Instituto Milenio BASE, formó parte de la selección Miradas al Territorio del Festival Internacional de Cine de Viña del Mar, uno de los encuentros cinematográficos más relevantes de Latinoamérica. La exhibición se realizó el viernes 28 de noviembre a las 15:00 horas en Cinemark Mall Marina Arauco.

La propuesta se sustenta en un registro profundo del territorio austral, con material audiovisual proveniente tanto de la Antártica como del territorio subantártico de Puerto Williams. Parte de las imágenes fueron capturadas durante la Expedición Científica Antártica de 2018 (ECA54), en la que participó Contador. En esa misma campaña, el fotógrafo Gonzalo Arriagada acompañó el trabajo científico, generando un archivo visual que hoy constituye uno de los pilares estéticos y conceptuales de la obra.

Asimismo, “Clepsidra” incorpora elementos culturales vinculados al pueblo Yagán, integrando así una dimensión biocultural propia del extremo austral de Chile.

Para Tamara Contador, la Antártica es un laboratorio natural excepcional para observar los efectos del cambio climático. Sus estudios sobre la fenología de Parochlus steinenii, la única mosca endémica de la Antártica marítima, fueron un punto de partida para la reflexión conjunta que dio origen a “Clepsidra”.

Una obra creada por Gonzalo Arriagada junto a la Dra. Tamara Contador.

Gonzalo Arriagada, creador visual de la obra, destaca que la experiencia de acompañar la investigación científica en terreno marcó profundamente la mirada estética del proyecto: “Registrar la Antártica acompañando el trabajo científico permitió comprender que este territorio no solo es un escenario, sino un organismo vivo que marca sus propios tiempos. Parte esencial de ‘Clepsidra’ proviene de esa experiencia en la ECA, donde ciencia y arte se encontraron en el hielo mismo”.

Desde la producción ejecutiva y la distribución, Cristian Valle Celedón, de Wolf Producciones Distribución, subraya la importancia de relevar la experiencia austral en su totalidad: “‘Clepsidra’ nace desde registros realizados en la ECA, pero también desde el territorio subantártico y la cultura Yagán. Presentar en Miradas al Territorio destaca la relevancia científica, cultural y simbólica de estos lugares. La obra muestra que estos territorios no solo producen datos científicos: también generan lenguajes, emociones, memoria y preguntas sobre cómo habitamos el mundo”.

Parte de las imágenes fueron capturadas durante la Expedición Científica Antártica de 2018 (ECA54).

La obra integra material documental proveniente de territorio antártico, el museo de la base china Gran Muralla (isla Rey Jorge), el Museo Usui Yagán (Puerto Williams), las tradiciones Yagan, como la pintura facial, y el archivo de la Expedición Científica Antártica 54.

También se incorporan reflexiones literarias y filosóficas de Rolando Cárdenas, Tomás de Aquino, Julio Cortázar y Walt Whitman, creando un puente entre investigación científica, territorio austral y pensamiento occidental. Los gestores del proyecto agradecen especialmente a la Comunidad Yagán de Bahía Mejillones, cuyo vínculo histórico con el territorio subantártico aporta una dimensión cultural y ética fundamental al sentido de la obra.

 

Fuente: Instituto Antártico Chileno (INACH)

 

Un reciente artículo con participación de investigadoras e investigadores nacionales plantea un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral, en línea con estudios internacionales que alertan sobre la urgencia de mejorar la sostenibilidad de esta pesquería.

El kril antártico es un eslabón clave en la trama trófica del océano Austral al ser fuente de alimento para especies de ballenas, focas, pingüinos y peces. Sin embargo, el cambio climático y la actividad pesquera podrían amenazar estos ecosistemas, haciendo urgente una gestión más cuidadosa.

El artículo titulado “Ajustando la gestión de la pesquería de kril antártico frente a los desafíos del siglo XXI”, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), aborda este contexto y plantea una estrategia de manejo más sostenible y adaptada a los desafíos actuales.

El trabajo fue liderado por la profesora Bettina Meyer, del Alfred Wegener Institute (AWI) de Alemania, y contó con la participación de 19 expertos internacionales, quienes analizaron la situación de la pesquería de kril y los desafíos de establecer un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral.

Entre los investigadores nacionales que contribuyeron al estudio destacan César Cárdenas (Instituto Antártico Chileno, INACH, e Instituto Milenio BASE), Andrea Piñones (Instituto Milenio BASE, Universidad Austral de Chile y COPAS Coastal) y Javier Arata (Association of Responsible Krill Harvesting Companies, ARK).

El Dr. César Cárdenas es investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos

Cárdenas señala que este artículo “analiza la situación de la pesquería del kril y los desafíos para establecer una nueva estrategia de manejo de la pesquería del kril que sea precautoria para proteger los ecosistemas del océano Austral, el cual se ve enfrentado a cambios. Para ello, proponemos un marco de gestión que integra la variabilidad en el reclutamiento de kril y las vías clave entre las áreas de desove y crianza (una hipótesis de stock de kril) para fundamentar las decisiones sobre los límites de captura y las medidas de conservación. Esto es algo que la comunidad científica ha estado discutiendo en los últimos años, pero que acá lo abordamos con un poco de perspectiva ante los nuevos escenarios que enfrenta la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, CCRVMA”. 

El estudio también destaca cómo buques pesqueros y otras plataformas de oportunidad pueden transformarse en aliados de la investigación, recolectando datos que apoyen una gestión sostenible. “Uno de los mayores desafíos es asegurar financiamiento a largo plazo para la obtención de datos. Por eso recalcamos la importancia de que la industria participe como plataforma de investigación, junto con aprovechar las oportunidades que ofrecen los Programas Antárticos Nacionales para financiar la ciencia necesaria en esta nueva estrategia”, agrega el investigador del INACH.

La Dra. Andrea Piñones es académica de la Universidad Austral de Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE y del COPAS Costal. Foto: N. Politis

La publicación coincide con un momento crítico: en 2024, la CCRVMA no logró renovar los límites espaciales de captura de kril, lo que, según los autores, evidencia la urgencia de avanzar hacia un enfoque precautorio y resiliente frente al cambio climático. A esto se suma que en esta temporada se alcanzó por primera vez en la historia de la Comisión el límite de 620.000 toneladas de kril.

El estudio, además, subraya la relevancia ecológica del kril en el océano Austral. Su disminución podría generar un efecto dominó en los depredadores marinos y en los servicios ecosistémicos a nivel global. Por ello, se propone una estrategia de gestión colaborativa internacional que permita desarrollar de mejor manera la nueva estrategia de manejo de la pesquería que ha estado en desarrollo desde 2019. Esta busca anticipar este escenario y asegurar la conservación de la biodiversidad, junto con la sostenibilidad de una de las pesquerías más importantes del mundo.

 

Por: Camila Buvinic, INACH

Foto de portada: Nadia Politis

El investigador del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE seguirá liderando este comité por el período 2026-2027.

Durante la Cuadragésima Cuarta Reunión de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), que se llevó a cabo en Hobart, Australia, el Dr. César Cárdenas, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio BASE, fue reelegido para presidir el Comité Científico de la Comisión por el periodo 2026-2027.

Además, en este encuentro el también investigador del INACH, Francisco Santa Cruz, fue nominado para ser coordinador junto a Andrew Lowther de Noruega del taller que estará encargado de elaborar un plan de ordenamiento del espacio marino armonizado para la Subárea 48.2 que se realizará en Sudáfrica en 2026 (que debería incluir la nueva estrategia de manejo de la pesquería de kril y la protección a través del establecimiento de la Área Marina Protegida del Dominio 1). Cabe recordar que Santa Cruz es actualmente representante chileno ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos. La delegación chilena fue encabezada por Juan Enrique Loyer, jefe de la División de Asuntos Antárticos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Cárdenas señaló que toma esta reelección con mucha alegría, ya que no es fácil ser elegido una vez y que lo reelijan por un segundo período, sin duda, es una buena señal y un reconocimiento a su labor dirigiendo el Comité. “Manejar este ‘buque’ compuesto por veintisiete miembros es muy importante y lo tomo también con mucha responsabilidad, humildad y alegría. El próximo período se transforma en un gran desafío; en el tema del kril estamos en un punto complejo, ya que en la última temporada por primera vez se alcanzó el límite de captura de 620.000 toneladas.

“Por otro lado, en las discusiones para el manejo del kril existen muchos vacíos que hay que llenar y eso ha hecho que la discusión se complejice. Si bien los valores de captura que se pueden aplicar son más altos de acuerdo a la evaluación que se ha realizado, existe mucha incertidumbre en torno a los potenciales efectos sobre los predadores dependientes de kril, hay que establecer un plan de monitoreo de áreas nuevas e indicadores, y eso es lo que nos falta por afinar para poder detectar cualquier potencial efecto en el ecosistema ante el alza de las capturas”, agregó el Doctor en Biología Marina.

El investigador nacional expresó su deseo de que “ojalá en los próximos dos años se puedan acordar límites de captura precautorios de kril nuevos basado en lo que nos vaya diciendo la ciencia disponible y que estén asociados a zonas de protección como parte de la propuesta del Dominio 1 en el sector de la península Antártica y que se pueda implementar el proceso de armonización que se ha discutido los últimos tres años”.

El Dr. César Cárdenas seguirá liderando el Comité Científico de la CCRVMA por el periodo 2026-2027. Foto: Harry Díaz

Resultados de la reunión

La CCAMLR es una comisión establecida para gestionar y conservar la vida marina en la Antártica y es fundamental para asegurar que los intereses de conservación de Chile y la región sean considerados a nivel global.

En esta reunión se examinó el estado de los ecosistemas marinos antárticos, la gestión de los recursos marinos (incluido el kril antártico), el cumplimiento de las medidas de conservación, la gestión espacial de la zona de la Convención y las propuestas de nuevas medidas.

La Comisión renovó docenas de medidas de conservación que regulan estrictamente la actividad pesquera para la temporada de pesca 2025/26. Además, se estableció un nuevo requisito para que todos los buques pesqueros solo puedan traspasar carga a un buque que esté incluido en el nuevo Registro de Buques Transportadores de la CCRVMA.

La Comisión también firmó un memorando de entendimiento con Perú para mejorar la cooperación y el intercambio de información científica sobre la investigación del ecosistema antártico.

Por su parte, el Comité Científico acordó elaborar un informe periódico sobre el estado del medioambiente antártico y aumentar la recopilación de datos sobre las capturas accesorias de peces en la pesca de kril.

La Comisión también examinó las propuestas presentadas para el establecimiento de nuevas Áreas Marinas Protegidas en el dominio 1 de la península Antártica occidental y al sur del arco de Scotia, la Antártica oriental y el mar de Weddell.

 

Por: Instituto Antártico Chileno (INACH)

Foto portada: Harry Díaz

La publicación reúne más de 40 testimonios de personas vinculadas a la ciencia, educación, investigación, docencia y logística antártica. El libro gratuito se puede descargar desde https://institutobase.cl/libros/ y la ceremonia de presentación se realizará el jueves 13 de noviembre en UdeC Santiago, ubicado en Marchant Pereira 10, piso 3, Providencia.

La ceremonia de presentación del libro se realizará el jueves 13 de noviembre a las 09:00 horas, de forma presencial en Santiago y online a través de YouTube. Foto: Nadia Politis

En un escenario global marcado por el cambio climático y la crisis de la biodiversidad, iniciativas que contribuyan a concientizar sobre la protección del ecosistema antártico cobran especial relevancia, y no solo desde la investigación científica, sino también desde la formación ciudadana. Es así como el libro “Educación Antártica en Chile: Experiencias, aprendizajes y proyecciones” surge como un esfuerzo colaborativo por destacar el valor estratégico, ecológico y pedagógico del continente blanco en el ámbito de la educación chilena, aportando una mirada integral que trasciende lo disciplinar y promueve una conciencia antártica activa desde las aulas.

La propuesta, impulsada por el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, y la Fundación Coalición de Jóvenes Antárticos, reúne más de 40 testimonios en temáticas como: “Experiencias docentes en la enseñanza de la Antártica”; “Divulgación en el aula: experiencias de equipos científicos”; “Impacto de la educación antártica en la comunidad escolar”; “Buenas prácticas y estrategias pedagógicas para abordar la Antártica en la enseñanza”; “Futuro de la educación antártica en Chile” y “Recomendaciones para direcciones de escuelas y autoridades educativas”.

“Este libro busca compartir nuestros aprendizajes colectivos, así como un creciente interés nacional por fortalecer la presencia de la Antártica en los contenidos escolares y en las políticas educativas”, señala el Dr. Elie Poulin, investigador antártico, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE.

La publicación reúne más de 40 testimonios. Foto: Nadia Politis

Este proyecto está dirigido a docentes, directores de establecimientos educacionales, formadores de profesores, tomadores de decisión, diseñadores de políticas públicas, investigadores en educación, divulgadores científicos y editoriales de textos escolares en Chile. Asimismo, puede resultar de interés para estudiantes universitarios y profesionales vinculados al ámbito ambiental o territorial que busquen incorporar una dimensión antártica en sus áreas de trabajo”, subraya la Dra. Julieta Orlando, científica antártica, académica de la Universidad de Chile, presidenta de SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE, e impulsora del área de vinculación y educación.

La presentación del libro se realizará de forma presencial el jueves 13 de noviembre de 2025 a las 09:00 horas, en el edificio UdeC Santiago, ubicado en calle Marchant Pereira 10, piso 3, Providencia, a pasos del Metro Pedro de Valdivia. La actividad será de acceso gratuito y abierta a todo público interesado previa inscripción en https://shorturl.at/xaVDJ. También contará con una transmisión en vivo por https://www.youtube.com/watch?v=7BMmDd3G5NY

Mirada antártica global

Compuesto por tres capítulos y más de 40 artículos, sumando casi 60 autoras y autores a nivel nacional, el libro busca dar a conocer el trabajo sostenido y transversal que se ha impulsado desde el Instituto Milenio BASE en ciudades como Puerto Williams, Punta Arenas, Valdivia, Concepción y Santiago en torno a temáticas antárticas. Experiencias, reflexiones y propuestas en torno a cómo la educación puede contribuir a una ciudadanía antártica informada y comprometida. “Queremos contribuir a la inclusión de nuevas generaciones en la conversación antártica. Que niñas, niños y jóvenes sientan el continente blanco como suyo y conozcan cómo nuestro país contribuye a su estudio”, señala Constanza Barrientos, presidenta de la Fundación Coalición de Jóvenes Antárticos. 

El libro cuenta con el apoyo de instituciones de diferentes regiones del país, tanto públicas como privadas. Foto: Constanza Barrientos

Docentes de establecimientos como el Colegio Bicentenario Antártica Chilena de Vitacura, el Colegio Territorio Antártico de San Miguel, el Liceo Bicentenario Carmela Silva Donoso de Ñuñoa, el Colegio El Vergel de Providencia, el Liceo Darío Salas y la Escuela de Niñas República del Ecuador, ambos de Santiago, el Liceo Baldomero Lillo de Lota y el Colegio Santo Tomás de Puerto Montt, incorporaron sus reflexiones para no sólo fortalecer la presencia antártica, sino también lograr su inclusión formal en el Currículum Nacional. “Es importante comprender que, si bien existen muchas iniciativas en Chile, ya no podemos trabajar en la sala de clases bajo esfuerzos individuales. Necesitamos que el MINEDUC formalice la inclusión de la Antártica en el Currículo, de modo que nuestras planificaciones tengan un mandato institucional y global”, señala la profesora Paola Vidal de Punta Arenas, fundadora del taller “Antartiquitos” en la Escuela Pedro Pablo Lemaitre.

Un esfuerzo colaborativo por destacar el valor estratégico, ecológico y pedagógico del continente blanco en el ámbito de la educación chilena. Foto: Benjamín Groff

“También tenemos que llevar la educación antártica a las universidades, a las carreras de pregrado y postgrado y realizar una conversación interdisciplinaria. Este no es solo un problema de los docentes, todos debemos contribuir con nuestro conocimiento”, enfatiza la Doctora en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, académica de la Universidad de Concepción e investigadora del Instituto Milenio BASE Angie Díaz, quien también impulsa el trabajo entre las carreras de pedagogía y biología en Concepción.

El libro “Educación Antártica en Chile: Experiencias, aprendizajes y proyecciones” también cuenta con el apoyo de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe, UNESCO Santiago, y el CIAE del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, más la participación de instituciones como la Asociación de Jóvenes Científicos Polares (APECS Chile), el Centro de Estudios Hemisféricos y Polares (CEHP), Fundación A21, y el Instituto Antártico Chileno (INACH) a través de artículos de sus integrantes, reflejando un esfuerzo conjunto por fortalecer la vinculación entre ciencia, educación y territorio.

 

Por: Nadia Politis

Foto portada: Constanza Barrientos

 

En el Día de la Antártica Chilena, el continente blanco, laboratorio natural vital para comprender el planeta y sus ecosistemas, ha tomado protagonismo en las actividades de divulgación del Museo Fonck de Viña del Mar, gracias a la creciente colaboración con el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE).

Lo que comenzó con una asesoría científica ha evolucionado para sentar los cimientos de un camino de cooperación que busca acercar el conocimiento polar a la ciudadanía de forma amena y rigurosa. Un camino de colaboración que inició en 2024 y que ha resultado en el desarrollo de obras de títeres y ciclos de charlas para la comunidad viñamarina.

Obra de títeres “Kri el Kril Antártico”. Foto: Museo Fonck

2024: Títeres y Biodiversidad Antártica

La colaboración se gestó en 2024, en el marco del Día de la Antártica Chilena (6 de noviembre), fecha que conmemora la fijación de los límites del Territorio Chileno Antártico en 1940.
Para la ocasión, el Museo Fonck estrenó la obra de títeres gratuita y familiar “Antártica viva”. La iniciativa, desarrollada en conjunto con la Compañía de Teatro Ámbar de David Escalante, contó con la asesoría científica clave del Instituto Milenio BASE. El contenido, articulado y gestionado por el equipo del Museo Fonck, se centró en un relato cercano sobre la biodiversidad antártica.

Personajes como Pipo el Pingüino Papúa (Pygoscelis papua), Kri el Kril Antártico (Euphausia superba), Cloe el Clavel Antártico (Colobanthus quitensis), Harpie el Pez Antártico Harpagifer (Harpagifer antarcticus) y Mossie la Mosca Antártica (Parochlus steinenii), alertaban a la audiencia sobre cómo el aumento de temperatura y el derretimiento del hielo están afectando su hogar.  El mensaje era claro: contar su historia para que las niñas y los niños se sumen a ayudar, entendiendo que “cuidar el planeta es importante”.

Charla del investigador Eduardo Pizarro “Viaje antártico: Pingüinos, ciencia y gripe aviar”. Foto: Patricio Huerta

2025: Diálogos entre ciencia antártica y la sociedad en los VCC

La relación se profundizó en 2025, cuando el Instituto Milenio BASE se comprometió con las dos sesiones de octubre del ciclo Viernes de Cultura Científica (VCC) del Museo Fonck, dando pleno protagonismo a la ciencia Antártica en este espacio que cuenta con 14 años de existencia en Viña del Mar. Las charlas, destacadas por contar con Intérprete en Lengua de Señas Chilena (LSCh) y que fueron transmitidas por el perfil de Instagram del museo viñamarino, donde es posible revisar el registro en video, abordaron temas cruciales:

• Viernes 3 de octubre: “Viaje antártico: Pingüinos, ciencia y gripe aviar”. El biólogo e investigador doctoral Eduardo Pizarro (Instituto Milenio BASE) abordó cómo tecnologías como drones y el análisis genético se usan para estudiar la salud y la dinámica de las poblaciones de pingüinos frente a amenazas como la influenza aviar y el cambio climático.

La Dra. Julieta Orlando se sumó con la charla “Antártica en colores: Conoce la biodiversidad poco percibida”. Foto: Patricio Huerta

• Viernes 10 de octubre: “Antártica en colores: Conoce la biodiversidad poco percibida”. La Dra. Julieta Orlando (Directora alterna del Instituto Milenio BASE y académica de la U. de Chile) invitó a la audiencia a maravillarse con la “Biodiversidad poco percibida” (microorganismos, peces y plantas polares), destacando la diversidad de colores más allá del blanco y su rol en la investigación de la crisis climática.

El valor de la Antártica en el espacio cultural

Esta colaboración demuestra cómo un espacio cultural como el Museo Fonck, a través de diversas formas –desde una obra de títeres para los más pequeños hasta diálogos entre especialistas y la ciudadanía– puede hacer llegar el conocimiento científico relacionado al continente Antártico a personas que, movidas por la curiosidad y las ganas de aprender, se acercan a este espacio cultural con o sin conocimiento previo sobre ciencias o la Antártica.

Dra. Julieta Orlando junto a vecinas y vecinos de Viña del Mar. Foto: Patricio Huerta

Vínculos gestados en ACHIPEC

Esta experiencia de colaboración se ha construido gracias al compromiso institucional de la Directora de Comunicaciones del Instituto Milenio BASE, Nadia Politis, y Gianino Livellara (Encargado de coordinación y divulgación científica del Museo Fonck), socios activos de ACHIPEC (Asociación Chilena de Periodistas y Profesionales para la Comunicación de la Ciencia), organización que ha apoyado a los VCC desde sus primeras charlas en 2011, con el trabajo de difusión del fallecido y reconocido periodista don Eduardo Reyes Frías, un socio histórico tanto de ACHIPEC como de la Corporación Museo Fonck.

 

Por: Museo Fonck

Foto portada: Exterior Museo Fonck de Viña del Mar. Por I. Milenio BASE / C. Barrientos

 

 

Con una exposición abierta en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) de Santiago, y la presentación del libro gratuito “Educación antártica en Chile”, el Instituto Milenio BASE recordará como el “Día de la Antártica Chilena” se celebra cada 6 de noviembre, en conmemoración al decreto del expresidente Pedro Aguirre Cerda que fijó los límites del Territorio Chileno Antártico en 1940.

Desde Punta Arenas, Valdivia y Santiago, el Instituto Milenio BASE conmemora el Día de la Antártica Chilena. Foto: Constanza Barrientos

La Antártica es mucho más que una vasta extensión de hielo en el extremo sur del planeta: es un regulador esencial del clima global, una reserva de agua dulce y un refugio de biodiversidad única que ha logrado adaptarse a las condiciones más extremas de la Tierra. Comprender sus ecosistemas, sus procesos biológicos y su rol en los equilibrios oceánicos y atmosféricos resulta clave para anticipar los efectos del cambio climático y proteger la vida en todo el planeta.

Es así como cada 6 de noviembre, Chile celebra el “Día de la Antártica Chilena”, fecha que conmemora la promulgación del Decreto N° 1747, que fijó los límites del Territorio Chileno Antártico. Desde entonces, esta efeméride ha buscado fortalecer el vínculo del país con el continente blanco, reconocer la labor de los equipos de investigación, operadores antárticos y destacar el papel de Chile como país con presencia permanente en el continente blanco.

A partir del 6 de noviembre, se proyectaran imágenes antárticas en el MUT de Santiago. Foto: Nadia Politis

Es así como el Instituto Milenio BASE (Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos) realizará actividades abiertas a la comunidad en distintos lugares del país: A partir del 6 noviembre, se proyectarán imágenes antárticas de expediciones en terreno, pingüinos, lobos marinos y aves en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) en Santiago. Su acceso se puede realizar desde la L1 del Metro de Santiago de lunes a viernes, a las 14:00, 16:00, 17:15, 18:45 hrs. Y sábados y domingos, a las 12:15, 13:30, 14:25, 15:45, 17:00, 18:00 hrs. “Es una experiencia inmersiva que transportará al público a los paisajes y ecosistemas del continente blanco a través de imágenes inéditas sobre el trabajo científico y su contribución al conocimiento sobre la biodiversidad en un contexto de cambio climático”, señala el Dr. Elie Poulin, académico U. Chile e investigador del Instituto Milenio BASE.

En Punta Arenas, los días 6 y 7 de noviembre, investigadoras e investigadores polares estarán con stands interactivos y actividades abiertas en el marco de la XXII Feria Antártica Escolar (FAE 2025), el principal encuentro de ciencia escolar del país dedicado íntegramente a la Antártica, organizado por el Instituto Antártico Chileno (INACH). El encuentro se realizará en la Sala de Exposiciones de Zona Austral, ubicada junto a la pista de patinaje sobre hielo, donde los asistentes podrán conocer los proyectos y dialogar directamente con las y los jóvenes investigadores. La dirección es Zona Austral (ex Zona Franca) en Avenida Bulnes S/N km 3.5 Norte, Punta Arenas.

«Educación Antártica en Chile: Experiencias, aprendizajes y proyecciones» es una publicación gratuita compuesta por más de 40 artículos y casi 60 autoras y autores a nivel nacional. Foto: Nadia Politis

En Valdivia, el 7 de noviembre, la obra “AMAR: diálogo coreográfico con el océano Austral” invita a unir el arte y ciencia en torno a la Antártica. La cita es a las 19:00 horas en Casa Teda, ubicada en General Lagos 1234, Valdivia. “Invitamos a las personas a maravillarse con las artes escénicas y conocer las maravillas del océano que rodea el continente blanco y que es responsable de su característico frío polar”, puntualiza la Dra. Andrea Piñones, académica UACh e investigadora del Instituto Milenio BASE.

Finalmente, el 13 de noviembre en Santiago, se presentará el libro «Educación Antártica en Chile: Desafíos, aprendizajes y proyecciones». Una publicación gratuita compuesta por más de 40 artículos y casi 60 autoras y autores a nivel nacional, que habla sobre el impacto de la educación antártica en la comunidad escolar, buenas prácticas y estrategias pedagógicas, y recomendaciones para direcciones de escuelas y autoridades educativas. 

“Hablar y conocer de la Antártica es también reconocer su valor científico, ambiental y cultural para Chile y el mundo”, señala la Dra. Julieta Orlando, académica U. Chile, investigadora Instituto Milenio BASE y presidenta SOMICH. La entrada es gratuita, pero con acceso sólo previa inscripción en https://shorturl.at/SxI5E en el edificio UdeC Santiago ubicado en Marchant Pereira 10, piso 3, Providencia. Habrá una transmisión en vivo a través de www.youtube.com/@mileniobase para todo el país.  

La Antártica es regulador del clima global, reserva de agua dulce y refugio de biodiversidad única. Foto: Nadia Politis

Acercar el conocimiento científico a la ciudadanía y fortalecer el vínculo del país con el continente blanco es parte de las actividades de divulgación que cruzan ciencia, arte y educación. Durante esta temporada también inician las expediciones antárticas que desde Chile abordarán temáticas como gripe aviar, invasiones biológicas, estudios en flora antártica y diplomacia científica. Parte de las Expedición Científica Antártica (ECA) de INACH y que se desarrollará hasta marzo del 2026.

El Instituto Milenio BASE es un centro de excelencia de la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) perteneciente al Ministerio de Ciencia. Busca generar conocimiento científico de frontera y formar jóvenes investigadores en torno a la biodiversidad de los ecosistemas antárticos y subantárticos, con el fin de comprender, evaluar y predecir los efectos del cambio climático sobre la biota, junto con proponer políticas de conservación y gobernanza. Más información en https://www.institutobase.cl 

 

Por: Nadia Politis

Teoría y práctica introdujeron a los asistentes en el mundo de los musgos, plantas de gran valor ecológico y componente clave de los bosques templados chilenos.

Durante tres días el “Curso de Ecología y Taxonomía de Briófitas”, desarrollado en la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, permitió que profesionales y estudiantes de diversas áreas y ciudades del país conocieran este ecosistema poco explorado, pero que cumple con funciones ecológicas esenciales.

La convocatoria fue muy exitosa, ya que se recibieron más de cien postulaciones, quedando 24 seleccionados, principalmente de las ciudades de Santiago, Concepción, Valdivia y Chiloé.

El Dr. Roy Mackenzie es investigador del Instituto Milenio BASE y del Centro CHIC. Foto: UACh

El Dr. Roy Mackenzie, investigador del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y parte de la organización, explicó que “fueron tres días de teoría sobre la sistemática, filogenia, biogeografía de Briófitos, tanto del cono sur de la Antártica, como de Chile en particular. Un segundo día de clases se desarrolló en el laboratorio, en donde los estudiantes aprendieron a identificar caracteres taxonómicos para conocer la identidad de las especies. El tercer día, se realizó una salida al Arboretum de la UACh para practicar técnicas de recolección y herborización de especies de musgos, hepáticas y antocerotes”.

El curso contó con tres especialistas de Brasil: Dr. Paulo Câmara, Dra Micheline Carvalho Silva, ambos de la Universidad de Brasilia, y Dr. Denilson Fernandes Peralta, del Instituto de Pesquisas Ambientales de Sao Paulo. A estos especialistas se suman los investigadores Felipe Osorio, estudiante de Doctorado en Ecosistemas Forestales y Recursos Naturales de la UACh y Roy Mackenzie del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE)

“Mi experiencia en el curso ha sido muy buena porque pude ver el interés de los estudiantes. Son muy buenos y hacen muchas preguntas. Los musgos en Brasil no son tan carismáticos como otros organismos, como los animales, por ejemplo. Los musgos son pequeñitos, están casi escondidos, pero acá en Chile son más vistosos y están por todas partes”, expresó la profesora Dra. Micheline Carvalho.

Destacó la importancia de aprender sobre este tema para así poder colaborar en su conservación. “Tenemos que conocer para preservar, tenemos que estudiar para saber dónde están y así conservar este ecosistema”, añadió.

El curso se desarrolló en la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh. Foto: UACh

Llevar el interés por las briófitas a la ciudadanía

Nataly Navarro, bióloga marina, educadora ambiental de la Escuela El Bosque, miembro del Comité Ecológico Lemu Lahuen y ambientalista, de Valdivia, decidió participar en este curso para realizar educación ambiental en torno a las briófitas. “Me interesa hacer divulgación científica desde la ciencia científica escolar y además empezar a realizar recorridos de briófitas en el Parque Urbano el Bosque, ya que es una reserva natural urbana, que de hecho posee muchas de estas plantas”, comentó.

“Como soy bióloga marina no sé mucho de este mundo, del reino vegetal, pero aquí he aprendido bastante. Es muy interesante porque es un bosque en miniatura y trabajar en educación ambiental con la infancia es súper fácil, porque está a su altura, se puede hacer un trabajo con lupa. Es algo mucho más ameno y no tan difícil”, expresó.

Desde Concepción, Paulo Moreira, estudiante de la carrera de administración en ecoturismo de la Universidad Andrés Bello, señaló que “me enteré del curso a través de una amiga y justo tenía mucho que ver con mi tema de tesis, que es el micro bosque. Entonces, ya que no sabía identificar las briofitas como tal y éste es un curso introductorio, fue como anillo al dedo. Además, me encanta Valdivia y la Universidad, tiene mucha historia en relación con los recursos naturales”.

Los participantes del curso llegaron de las ciudades de Santiago, Concepción, Valdivia y Chiloé. Foto: UACh

“Estoy muy feliz por la oportunidad, muy agradecido de cómo se ha dado y con ganas de seguir aprendiendo y profundizando en un tema que es desconocido y que puede ser un gran atractivo ecoturístico para la visualización y aprendizaje”, agregó.

En relación con la etapa final del curso, donde se visitó el Arboretum de la Universidad Austral de Chile, Felipe Osorio, estudiante de doctorado y uno de los organizadores, manifestó que esta salida a terreno permitió que los asistentes observaran en su entorno natural la enorme diversidad de briófitas que habitan los bosques templados del sur de Chile, Incluso en territorios cercanos a la ciudad, donde aún persisten fragmentos de ecosistemas de alto valor ecológico. “El contacto directo con el bosque y con las especies en su ambiente es fundamental para fortalecer la mirada ecológica y despertar una valoración real por estos organismos”, señaló Osorio.

Cabe mencionar que los organizadores de este curso son Felipe Osorio, estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, y Roy Mackenzie, investigador; mientras que los patrocinadores son el Centro Internacional Cabo de Hornos, el Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, la Universidad Austral de Chile, y el Instituto de Pesquisas Ambientales de Brasil.

 

 

Por: Loreto Rojas Tello, Ciencias UACh

Desde Bretaña hasta el extremo sur de Chile, la investigadora francesa Morgane Durand ha recorrido un camino marcado por el mar. Estudiante de doctorado en el Museo Nacional de Historia Natural de París, colabora con el Instituto Milenio BASE y el Laboratorio de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG).

En esta crónica, Morgane comparte su experiencia como parte de la Expedición Científica Antártica N°61 del Instituto Antártico Chileno (INACH), donde participó en el estudio de la criptofauna bentónica, biodiversidad que habita el fondo marino. Su relato combina la rigurosidad del trabajo científico con la vivencia de explorar uno de los lugares más extremos del planeta.

Por: Morgane Durand

Morgane participó de la Expedición Científica Antártica (ECA) N° 61 del Instituto Antártico Chileno (INACH), con la Dra. Karin Gérard del Instituto Milenio BASE. Foto: Morgane Durand

Soy francesa e investigadora de doctorado en el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París. Vengo de Concarneau, una ciudad bretona volcada hacia el océano. Es un puerto vivo, rodeado de murallas y atravesado por la luz cambiante del Atlántico. Allí, el mar no es un paisaje de fondo sino una presencia cotidiana: moldea los gestos, los oficios, las imaginaciones. Es en ese escenario de mareas, pesca y algas es donde crecí.

Fue gracias a mi directora de tesis, la doctora Karin Gérard, que conocí Punta Arenas. Ella vive y trabaja desde allá, y es debido a ese hilo y vínculo científico que esta ciudad apareció en mi mapa mental: un puerto en el fin del mundo, pero también un cruce de investigadores, una puerta abierta hacia el sur helado.

Mi tesis busca entender la diversidad de pequeños animales que viven escondidos en las rocas y arrecifes del fondo marino antártico. A este grupo lo llamamos “criptofauna bentónica”. Para estudiarlo utilizamos unas estructuras llamadas “Estructuras autónomas de monitoreo de arrecifes” o ARMS por sus siglas en inglés (Autonomous Reef Monitoring Structures), que permiten observar de forma similar, en distintos lugares y tiempos. Qué especies llegan a habitar el fondo del océano.

Trabajo en colaboración con el Instituto Milenio BASE y el Laboratorio de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG) en Punta Arenas, junto a mi supervisora la Dra. Karin Gérard, y con el Dr. Cyril Gallut de la Universidad de la Sorbona, en Francia. Con ellos participé de la Expedición Científica Antártica (ECA) N°61 organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH). En febrero de 2025 estuvimos en la base Profesor Julio Escudero, en isla Rey Jorge, ubicada en la península Antártica.

Morgane desarrolla su tesis de doctorado junto a la Dra. Karin Gerard y el Dr. Cyril Gallut. Foto: Morgane Durand

Durante un mes, realizamos inmersiones submarinas para recuperar los ARMS que llevaban sumergidos más de un año y desplegar otros nuevos para los años venideros. En el marco de otro proyecto, también dirigido por la Dra. Karin Gérard, nos embarcamos en la nave RS Karpuj de INACH para realizar una campaña oceanográfica en bahía Fildes. Tomamos muestras de megafauna bentónica con redes de arrastre desplegadas a unos 300 metros de profundidad, y recogimos zooplancton y fitoplancton con redes bongo.

Navegar en la Karpuj fue una gran experiencia, donde la investigación científica se escribe primero en el terreno, lejos de la seguridad del laboratorio. Los logísticos, con su experiencia del viento y de las olas, fueron esenciales para que cada muestreo, cada red lanzada, se realizara de manera correcta. El mar impone su ritmo y sus imprevistos: hay que observar, anticipar, adaptarse. Era un recordatorio constante de que la ciencia no existe solo en los datos, sino también en la acción, en la atención al mundo real y en la capacidad de responder a lo inesperado.

Una vez recuperados los ARMS, establecimos los protocolos de procesamiento: clasificación de organismos fijos y móviles, toma de fotografías, conservación en etanol, formol o congelación. La preparación para el análisis molecular se dividió en dos enfoques: El primero, el barcoding, que consiste en aislar organismos individuales para extraer su ADN y, a continuación, amplificar fragmentos genéticos específicos para secuenciarlos y compararlos con bases de datos de referencia. La segunda, el metabarcoding, examina toda la comunidad presente en una muestra compleja (por ejemplo, un conjunto de especímenes raspados de una placa de ARMS).

En el océano Austral, la temperatura del agua puede llegar hasta los -2° C. Foto: Morgane Durand

La primera etapa – la extracción del ADN – se realizó directamente en el laboratorio de la base Profesor Julio Escudero de INACH. Esta experiencia, en la Antártica, fue sin duda una de las más memorables. Todo era más intenso: el frío, la luz, el silencio, la fatiga, la belleza. Nos sumergimos en la ciencia, pero también en todo.

En las aguas frías, literalmente cortantes, cada inmersión era tanto una prueba física como un momento de gracia. Sentir cómo se contrae el cuerpo al contacto con el agua, cómo sube la adrenalina. Controlar la respiración, mantener la calma, controlar los movimientos a pesar de los dedos entumecidos, el peso del equipo y a veces la corriente. Y luego ver… ver el fondo marino como si se abriera un libro que ningún ojo ha leído todavía. Observar, anotar, tomar muestras. El cuerpo se pone a prueba. Y luego está la mente, constantemente desafiada: por los datos que hay que organizar, los protocolos que hay que seguir, los imprevistos que hay que gestionar, las decisiones que hay que tomar, a veces con rapidez.

Cuando está en Punta Arenas, Morgane trabaja en el Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) en el Instituto de la Patagonia, Universidad de Magallanes (UMAG). Foto: Constanza Barrientos

De vuelta en Punta Arenas, continué mi trabajo durante un mes en el LEMAS de la UMAG. Durante este período, realicé los análisis de las muestras extraídas, concentrándome en el aspecto del barcoding. También realicé PCR en cada una de las muestras, con el objetivo de amplificar el ADN de los organismos presentes y permitir su secuenciación en Francia, en el otro laboratorio donde trabajo en Concarneau.

El tiempo que pasé en Punta Arenas me ofreció una nueva faceta de la investigación. Nuevas herramientas, nuevos colegas, nuevas formas de hacer las cosas. Trabajar en otro idioma, pensar de forma diferente, aprender de nuevo. Comprender que los métodos difieren, que los puntos de vista cambian según las culturas científicas.

Esos dos meses pude superar mis límites, cuestionar mis rutinas y enriquecer mi práctica. Explorar de verdad. No sólo el entorno marino polar, sino también las distintas formas de ser investigadora: sobre el terreno, en el laboratorio, con los demás.

 

Foto de portada: Morgane Durand en LEMAS- UMAG / I. Milenio BASE / C. Barrientos.

Durante una semana, más de 360 especialistas de 35 países se reunieron en el extremo sur de Chile en la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas, un fenómeno que afecta la salud pública y las actividades productivas en todo el planeta. La cita, organizada por la Universidad de Magallanes y el Instituto de Fomento Pesquero, marcó un hito de cooperación científica internacional y de fortalecimiento de la capacidad regional en estudios marinos.

Dr. Máximo Frangopulos (vicepresidente Comité Organizador Local ICHA 2025) junto al Dr. Leonardo Guzmán (presidente Comité Organizador Local ICHA 2025). Foto: C. Barrientos

En el Hotel Dreams de Punta Arenas, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena fue anfitriona de la 21ª Conferencia Internacional sobre Algas Nocivas (ICHA 2025), una de las citas más relevantes a nivel mundial en torno a las Floraciones Algales Nocivas (FAN), conocidas también como marea roja. La actividad reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países, consolidando a Chile como un referente en la investigación y monitoreo de este fenómeno global.

El evento fue organizado por la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), con el apoyo de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Algas Nocivas (ISSHA) y un Comité Organizador Nacional integrado por más de sesenta investigadores de instituciones chilenas.

El Dr. Leonardo Guzmán Méndez, investigador senior del IFOP y presidente del Comité Organizador Local, valoró que “instancias como ésta son fundamentales porque permiten compartir el estado del arte, establecer colaboraciones y conocer las preguntas que mueven a la ciencia global. Que se realice aquí, en Magallanes, demuestra que Chile tiene la capacidad de organizar eventos internacionales de alto nivel en un territorio que no sólo presenta algas tóxicas, sino que también representa la puerta de entrada a la Antártica”, afirmó.

Durante ICHA 2025, el Dr. Máximo Frangopulos fue nombrado parte del Consejo de Investigadores de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Floraciones Algales Nocivas (ISSHA), siendo el único representante sudamericano. Foto: C. Barrientos

En tanto, el Dr. Máximo Frangopulos Rivera, investigador de la UMAG, del Cape Horn International Center (CHIC) y del Instituto Milenio BASE, destacó el papel de Chile y de la región austral en el monitoreo sistemático de estos fenómenos. “Llevamos casi tres décadas de programas de observación en la región, con una masa crítica de especialistas que se refleja en la calidad y amplitud de la delegación chilena”, comentó.

Diálogo internacional sobre un fenómeno global

Durante la semana de trabajo, los investigadores coincidieron en que las floraciones algales nocivas se han intensificado en frecuencia y extensión. Guzmán recordó que los primeros registros en Magallanes datan de 1972, e incluso existen antecedentes del siglo XIX asociados a intoxicaciones fatales en comunidades yaganes. “Hoy las microalgas son más abundantes, generan floraciones más intensas y afectan tanto la salud pública como las actividades productivas. Hay algo en el ambiente que favorece su mayor presencia, y eso nos obliga a seguir observando y entendiendo qué procesos naturales y humanos las intensifican”, explicó.

El evento contó con investigadoras e investigadores de pregrado, magíster y doctorado del Instituto Milenio BASE. Foto: C. Barrientos

Frangopulos, vicepresidente del Comité Organizador Local, añadió que una de las tendencias más notorias presentadas en la conferencia fue el aumento en la certitud de las predicciones, gracias a la integración de múltiples fuentes de datos —sensores remotos, muestreos in situ, análisis genéticos y metabarcoding— y al uso de tecnologías abiertas. “Se habló mucho de democratización de la ciencia, del acceso a software y bases de datos libres, de herramientas de bajo costo que permitan compartir información entre países y comunidades científicas”, explicó.

Entre las plataformas destacadas mencionó HAEDAT, la red mundial que compila reportes de floraciones algales y que actualmente reúne información de más de 150 países. “Hacia allá se encaminan las tendencias: democratizar, unificar, hacer más participativa a la ciencia e involucrar también a las comunidades”, sostuvo.

Tendencias emergentes y formación científica

Frangopulos señaló que las discusiones técnicas abordaron nuevos enfoques como el estudio del holobionte, que analiza las interacciones simbióticas entre microalgas y bacterias para comprender mejor los factores que desencadenan los eventos de floración. También destacó el interés por biosensores de bajo impacto ambiental, la investigación sobre toxinas emergentes y los efectos de las ictiotoxinas sobre distintas especies marinas.

ICHA 2025 reunió a más de 360 personas provenientes de 35 países. Foto: C. Barrientos

Todos alabaron las maravillas naturales de Magallanes y la calidad científica del encuentro. Hemos dejado en alto el nombre de la región y del país”, afirmó el investigador, resaltando que la organización local demostró que Magallanes está capacitada para albergar eventos científicos de relevancia mundial.

Uno de los aspectos más valorados fue la participación estudiantil. “Fue muy grato contar con el apoyo de estudiantes de biología marina, de maestría y doctorado, que presentaron sus investigaciones. Este tipo de congresos son una oportunidad única para conectar con investigadores líderes y motivar a las nuevas generaciones”, subrayó Frangopulos.

Un cierre que proyecta cooperación

La ceremonia de clausura, realizada el 24 de octubre, cerró una semana de intercambio de conocimientos y experiencias sobre sostenibilidad marina. El congreso se realiza cada dos años como símbolo de cooperación internacional: la versión anterior tuvo lugar en Hiroshima (Japón), y la próxima se desarrollará en Aberdeen, Escocia, antes de avanzar hacia Halifax, Canadá, en 2029.

La próxima reunión ICHA 2027 se desarrollará en Aberdeen, Escocia. Foto: C. Barrientos

El presidente del Consejo de la ISSHA, Dedmer B. Van de Waal, expresó su gratitud hacia los organizadores y la comunidad local. “Nos sentimos muy bienvenidos aquí, no sólo por el equipo de Leonardo, Máximo y Pamela, sino también por la gente de la ciudad. Son muy amables, intentan ayudarnos incluso sin hablar nuestro idioma, y eso se agradece mucho”.

Para los organizadores, el balance fue positivo. La región demostró su capacidad para convocar a la ciencia global y proyectar desde el sur una mirada colaborativa hacia el futuro de los océanos. “Esto debe ser un hito para que, en el futuro, Magallanes siga recibiendo congresos internacionales de gran nivel —no sólo sobre marea roja, sino también sobre biodiversidad y ciencia antártica—. Aquí se hace ciencia de primer nivel y el mundo lo sabe”, concluyó Frangopulos.

 

Fuente: UMAG

Foto portada: ICHA 2025

Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas investigadoras del Instituto Milenio BASE, estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile en Valdivia. Foto: Julia Saravia

Las investigadoras Soraya Vargas y Paula Segovia fueron seleccionadas en el programa de becas “Liderazgo Femenino 2025” de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile, que busca fortalecer el rol de las mujeres en la investigación científica y su vinculación con los desafíos de sostenibilidad.

Dos jóvenes investigadoras del Instituto Milenio BASE fueron reconocidas con la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025, otorgada por la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) en el marco del programa Ciencia para la Innovación del Consorcio Sur Subantártico.

Se trata de Soraya Vargas y Paula Segovia, ambas integrantes del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML), dirigido por el Dr. Claudio González-Wevar, investigador principal del Instituto Milenio BASE.

El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado que contribuyan a la sostenibilidad ambiental y social del sur austral, promoviendo además el liderazgo femenino en áreas científicas y tecnológicas.

Soraya Vargas dio palabras en la ceremonia de entrega de las becas Liderazgo Femenino. Foto: Julia Saravia

Investigaciones con sello subantártico y antártico

La tesis de magíster de Paula Segovia, dirigida por el Dr. Claudio González Wevar, estudia la diversidad genética de gasterópodos antárticos, organismos que habitan en condiciones extremas y cuya respuesta evolutiva frente al calentamiento global permite comprender los procesos de adaptación y resiliencia en los polos.

Por su parte, la tesis pregrado de Soraya Vargas aborda los efectos del estrés térmico en moluscos subantárticos, especies que habitan ecosistemas frágiles y que enfrentan crecientes presiones derivadas del cambio climático. Su investigación busca comprender cómo las variaciones de temperatura afectan la fisiología y la expresión genética de estos organismos, claves para el equilibrio ecológico marino.

Ambos proyectos aportan conocimiento fundamental para proteger la biodiversidad marina y entender los impactos del cambio climático en ecosistemas australes y antárticos, líneas prioritarias del Instituto Milenio BASE.

Formación y liderazgo en ciencia

El Dr. Claudio González-Wevar, quien dirige el laboratorio donde ambas investigadoras desarrollan sus tesis, destacó el reconocimiento como “un paso importante para fortalecer la participación y liderazgo de mujeres jóvenes en la ciencia polar, un ámbito históricamente masculinizado, donde la presencia femenina es cada vez más relevante y transformadora”.

El programa busca apoyar el desarrollo de tesis en pregrado, magíster y doctorado. Foto: Ciencias UACh

En tanto, la Dra. Leyla Cárdenas, decana de la Facultad de Ciencias UACh y directora del Consorcio Sur Subantártico, subrayó la relevancia de este tipo de apoyos institucionales: “Cuando observamos los grandes desafíos del mundo —como el cambio climático, los conflictos, la escasez de agua o la gestión de residuos— entendemos que son problemas que nos afectan a todos. Por eso, formar científicas con una mirada comprometida con estos temas es también una manera de contribuir a la búsqueda de soluciones que la sociedad necesita”.

A través de este programa, la Facultad de Ciencias UACh busca no solo promover la equidad de género en la investigación, sino también fortalecer la formación de científicas que, desde el sur austral, contribuyan al conocimiento y conservación de ecosistemas únicos a nivel global.

Sobre la Beca de Apoyo a Tesis – Eje Liderazgo Femenino 2025

La iniciativa forma parte del programa Ciencia para la Innovación 2030 del Consorcio Sur Subantártico, que impulsa la colaboración entre la academia, la industria y la sociedad. En su versión 2025, la convocatoria recibió 27 postulaciones, adjudicando 19 becas en distintas áreas del conocimiento, desde la biotecnología hasta las ciencias del mar.

Por: Instituto Milenio BASE

Fuente: Ciencias UACh

Fotos de portada: Ciencias UACh