La publicación “TerrANTALife: Lista de datos de biodiversidad de las formas de vida terrestres y de agua dulce conocidas en la Antártica” fue publicado en la prestigiosa revista Biodiversity Data Journal (BDJ), y reúne inventarios de especies eucariotas y procariotas en ecosistemas terrestres y de agua dulce del continente helado. Listados integrados y curados por expertos de España, Sudáfrica y Chile.

Pasto antartico, Deschampsia antarctica, en isla Rey Jorge. Foto Arón Cadíz.

Los inventarios incompletos de especies de la Antártida representan un reto clave para la investigación ecológica exhaustiva y la conservación de la región. Estudios recientes indican que en la mayoría de los casos se carece de los datos necesarios para comprender la dinámica de las poblaciones, tasas de evolución, rangos espaciales, tolerancias fisiológicas e interacciones entre especies. Todos, elementos fundamentales para desentrañar los distintos elementos funcionales de la biodiversidad antártica.

Por ello, con el objetivo de contribuir al fortalecimiento catálogo sólido de la biodiversidad del continente, la publicación “TerrANTALife: Lista de datos de biodiversidad de las formas de vida terrestres y de agua dulce conocidas en la Antártica” (TerrANTALife 1.0 Biodiversity data checklist of known Antarctic terrestrial and freshwater life forms) fue recientemente publicado en la revista Biodiversity Data Journal (BDJ), en un estudio liderado por investigadores del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE (Chile), el Museo Nacional de Ciencias Naturales MNCN-CSIC (España) y de la Universidad de Pretoria, UP (Sudáfrica), en colaboración con centros de investigación internacionales.

El Dr. Luis R. Pertierra, (Instituto Milenio BASE, MNCN) destaca que “aunar un grupo de expertos tan diverso y tan completo ha sido un gran reto, y el resultado altamente satisfactorio, pues podemos decir que tenemos una visión global integrativa muy precisa de todos los componentes de la vida en la Antártica”, subraya. En tanto que el Dr. Joaquín Hortal (MNCN-CSIC) señala que “los inventarios de biodiversidad nos permiten conocer, integrar y aumentar la representatividad sobre todas las formas de vida en la tierra”.

El equipo desarrolló una recopilación y revisión de inventarios de especies eucariotas y procariotas presentes en los ecosistemas terrestres y de agua dulce de la Antártica en una nueva base de datos. Mediante búsquedas en literatura y reanálisis de datos disponibles hasta la fecha. Se armonizaron taxonómicamente las especies antárticas terrestres y de agua dulce, se integraron, y fueron curadas por las y los expertos para crear listas de control exhaustivas de los organismos antárticos.

Pinguino Adelia,_Pygoscelis adeliae, en la Antartica. Foto Nadia Politis.

La Dra. Michelle Greve (UP) destaca el trabajo internacional realizado, y enfatiza que “comprender el funcionamiento de los ecosistemas pasa por identificar todos sus elementos y sus roles a distintas escalas pues todos tienen papel en la conformación de las redes tróficas, el cual se puede ver seriamente afectado por el cambio global”, sostiene. Reflexión que comparte la Dra. Asunción de los Ríos (MNCN-CSIC), quién también destaca que “la diversidad microbiana en la Antártida es muy alta, en comparación con la de otros organismos, y mucho más desconocida de lo que podríamos imaginar”, dice.

Al equipo internacional se integraron los investigadores senior del Instituto Milenio BASE Dr. Steven Chown (UP) y Dr. Peter Convey (British Antarctic Survey, BAS), y la Dra. Juliana Vianna, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, PUC, directora alterna del Centro de Regulación del Genoma (CRG) e investigadora Lili, Centro de Desarrollo Sustentable UC e Instituto Milenio BASE.

La Doctora en Ciencias Biológicas, mención Ecología, destaca el trabajo realizado y enfatiza que “entre la diversidad Antártica encontramos una muy pequeña proporción de vertebrados, compuesta de una veintena de aves (pingüinos y petreles) y mamíferos marinos (fócidos) que usan el territorio para alimentarse y reproducirse. Son pocos, pero altamente carismáticos actuando en muchos casos como los grandes embajadores del continente”, sostiene.

Un continente diverso

Casi 500 especies de animales terrestres habitan en la Antártica. Un territorio aparentemente desértico, pero que encuentra en sus zonas libres de hielo una notable variedad de micro invertebrados nativos, muchos de ellos endémicos (exclusivos), destacándose los casi invisibles tardígrados y rotíferos en las masas de agua, y pequeños nematodos y artrópodos en tierra (ácaros y hexápodos).

La vegetación antártica llega a ser altamente exuberante localmente, con parches verdes en grandes extensiones, pero con un giro, apenas comprende plantas vasculares. Por cambio son los musgos y líquenes los que conforman un microbosque de flora. Incluso en las cumbres más inhóspitas los líquenes colonizan las paredes de roca. En muchos casos los ecosistemas son muy simplificados, pero permiten llevar la vida a extremos ambientales del todo inhabitables para la humanidad.

Doctor en Ecología Luis R. Pertierra. Foto Nadia Politis.

La diversidad de microorganismos es mucho mayor a eucariotas y procariotas. Su alta capacidad adaptativa de vivir en ambientes extremos les permite colonizar los suelos, aguas interiores y hielos antárticos. La Dr. Gilda Varliero (UP) indica que “los microorganismos son un grupo que supone un reto adicional de catalogar, y tradicionalmente son los últimos en ser descritos, de tal forma compilar la diversidad microbiana del continente Antártico representa un hito referencial para otras regiones”.

En conjunto la biodiversidad Antártica comprende cerca de 2000 especies conocidas de eucariotas y procariotas, junto con decenas de miles de microorganismos. Conocerlas y comprenderlas ofrece numerosos servicios a la humanidad, desde los valores puramente científicos (es un laboratorio natural) como los recreativos (turismo y documentación) así como espirituales y pacíficos (siendo un territorio libre de guerras que une a la humanidad), e incluso los potenciales valores farmacológicos a descubrir de su biota.

El equipo internacional, encabezado por el Doctor en Ecología, de la Universidad Autónoma de Madrid, Luis R. Pertierra, enfatiza la contribución de TerrANTALife a la comprensión de la diversidad en el continente blanco, y enfatiza la necesidad de seguir desarrollando investigaciones interdisciplinarias.

Accede a “TerrANTALife 1.0 Biodiversity data checklist of known Antarctic terrestrial and freshwater life forms”, publicado en la revista Biodiversity Data Journal (BDJ) en: https://bdj.pensoft.net/article/106199/

Por: Luis R. Pertierra y Nadia Politis

Foto principal: Costa antártica cercana a mar de Weddell. Por Eduardo Pizarro.

Se trata del primero de tres hitos de difusión de una iniciativa desarrollada por Taller La Chalupa, de la localidad de Puerto Cisnes, en el que las Artes Visuales y la Bioculturalidad dialogan en torno a un frágil y amenazado ecosistema: las turberas y pomponales.

El próximo 16 de febrero 2024 a las 18:00 hrs. en el Museo Regional de Aysén (sala Cocina de peones) se llevará a cabo un conversatorio en torno al musgo Sphagnum Magellanicum, popularmente conocido como Pompón, el cual es posible observar en ciertos humedales continentales (turberas y pomponales), desde la región de Los Lagos hasta Magallanes.

El funeral del pompón, xilografía, tamaño de la estampa: 50 x 70 cm, tamaño del papel: 70 x 90 cm, 2023. Por Sebastián Peña Zamora.

Seguido a esta actividad, el domingo 18 de febrero a las 10:30 hrs. en Taller La Chalupa, se realizará este conversatorio en la localidad de Puerto Cisnes, el cual incluirá para los y las participantes una visita a terreno a una turbera ubicada en las cercanías del pueblo.

Ambas instancias se enmarcan dentro de la ejecución del proyecto artístico “La extracción del pompón no es sustentable”, del equipo interdisciplinario conformado por el grabador Sebastián Peña Zamora y la gestora cultural, María Jesús Faúndez Alcalde, co-fundadores del espacio Taller La Chalupa, orientado a la difusión y aprendizaje en torno al grabado. Cabe destacar que las instancias antes mencionadas contarán con la presencia de Roy Mackenzie Calderón, académico de la Universidad de Magallanes, investigador en el Centro Internacional Cabo de Hornos e Instituto Milenio BASE, de la región de Magallanes, quien ha estado colaborando con esta iniciativa desde una perspectiva biocultural.

Sebastián Peña Zamora, responsable del citado proyecto, nos cuenta sobre las motivaciones que propiciaron esta creación, señalando que “esta iniciativa nace en 2022, como parte de dar continuidad a una de las líneas de trabajo que hemos venido desarrollando en el Taller desde 2016, en el que, desde el grabado, realizamos propuestas visuales que invitan a las comunidades a observar, problematizar y dar a conocer diversas reflexiones que surgen a partir de un cruce entre las artes y la creencia de que existe una profunda interconexión entre naturaleza y actividad humana. Habitamos un territorio (Puerto Cisnes) único en biodiversidad, pero profundamente frágil y sensible a la perturbación humana… bajo esta premisa, en 2020 comencé a fijar la mirada sobre estos humedales donde crece el musgo Pompón, tanto desde un punto de vista estético, son hermosos y sus formas me parecen fascinantes, así como también desde la degradación de estos lugares dada por la extracción desmedida que se está dando en diversos puntos de nuestra región… de esta manera, quisimos profundizar el debate sobre estos amenazados ecosistemas a través de los grabados”.

Matriz de xilografía, tamaño: 37,5 x 46 cm, 2024. Por Sebastián Peña Zamora

El proyecto, el cual fue creado en un contexto donde aún se estaba discutiendo en el congreso la reciente ley de turberas, la que prohíbe la extracción de turba, pero no del musgo pompón, utiliza las Artes visuales para enriquecer el diálogo sobre diversos tópicos medioambientales.

En específico, La extracción del pompón no es sustentable, iniciativa que fue co-financiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, convocatoria 2023 (MINCAP),  propone generar un panorama comparativo entre diversos elementos que cruzan a los ecosistemas denominados turberas, esto a través de la realización de grabados (en diversas técnicas) que se encontrarán en diálogo con reflexiones realizadas desde la bioculturalidad, la gestión ambiental y el activismo socioambiental, donde se está trabajando tanto con el colaborador mencionado anteriormente, así como también con Trinidad Cerda Schmidt, Agrónoma con magister en Gestión Ambiental en Ecosistemas de montaña, y Juan Carlos Viveros Kobus, activista socioambiental en Defendamos Chiloé.

Detalle de matriz de xilografía, 2024. Por Sebastián Peña Zamora.

Exposición y Lanzamiento de publicación

Como parte del proceso de investigación visual que el grabador se encuentra realizando, se generará una exposición y un lanzamiento de una publicación, ambos hitos proyectados para el segundo semestre del presente año en el Museo Regional de Aysén. Cabe destacar que la publicación será distribuida a todas las bibliotecas públicas de la región, además de poder acceder a ella de manera digital a través del sitio web de Biblioteca regional de Aysén, en colaboración con dicha institución y la Coordinación General de Bibliotecas públicas de Aysén.

En este contexto, María Jesús Faúndez, quien destaca la importancia del alcance de esta iniciativa, señala que “se invita a las comunidades aiseninas a conocer este trabajo que si bien se realizó en forma local (desde Cisnes), abarca también un diálogo como macro zona sur austral, dado que los colaboradores abordan la temática desde sus respectivos  trabajos sobre el musgo pompón en sus lugares de residencia, Los Lagos y Magallanes… siendo Aysén parte de las regiones afectadas por la amenaza a estos frágiles ecosistemas, se vuelve necesario y urgente contribuir a la generación de estos diálogos, que propicien reflexiones en torno a cómo estamos relacionándonos como especie con el resto de los seres vivos con los que cohabitamos. Es ahí donde las artes visuales son un motor vital para observar, conocer lo que nos rodea, cuestionarse, y por qué no, pensar en otras formas posibles de convivir con el medio”.

Finalmente, las turberas tienen un rol ecosistémico fundamental como almacenadoras de agua y carbono, ayudan en ese sentido a mitigar el cambio climático, además de ser el hogar de biodiversidad única. Este proyecto de creación artística nos invita a conocer un poco más sobre ellas, sus características y potenciales amenazas.

Para más información, puedes escribir al correo tallerchalupa@gmail.com o visitar la cuenta de Instagram/facebook @tallerlachalupa

 

 

Por: Taller la Chalupa

Foto principal: Carretera austral (cercanías Caleta Tortel). Por Sebastián Peña Zamora.

La publicación, traducida al español, es parte del Reporte Cuatrienal de Evaluación 2022 del Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales de las Naciones Unidas, en el marco del Protocolo de Montreal sobre las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, y cuenta con la participación de los investigadores adscritos del Instituto Milenio BASE, CHIC y UMAG, Roy Mackenzie y Brenda Riquelme. Descárgala aquí.

¿Qué es y por qué nos preocupa la radiación UV? ¿Cuáles son los efectos dañinos de la exposición al sol en la salud humana? ¿La disminución de la capa de ozono afecta al clima y a las condiciones del tiempo? son parte de las preguntas que integran el documento “Preguntas y Respuestas acerca de los Efectos de la Disminución del Ozono, la Radiación Ultravioleta y el Clima en los Humanos y el Medio Ambiente”, Suplemento del Reporte de Evaluación 2022 del Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales de las Naciones Unidas (EEAP-UNEP por sus siglas en inglés).

Esta colección de preguntas y respuestas fue preparada originalmente en inglés por el EEAP del Protocolo de Montreal bajo el amparo del Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUM), y fue producido y conceptualizado por Roy Mackenzie (UMAG-CHIC-BASE, Chile) y Rachele Ossola (Colorado State University CSU, USA). El diseño gráfico de las figuras y maquetación fue realizado por Alejandro Pérez (Diseñador independiente, Chile). Revisa aquí la versión original en inglés.

Este documento fue traducido al español por los investigadores Roy Mackenzie y Brenda Riquelme del Río, del Centro Universitario Cabo de Hornos-UMAG, Centro CHIC y BASE en Puerto Williams, y Anastazia T. Banaszak de la Universidad Nacional Autónoma de México en Puerto Morelos. La traducción fue revisada por Felix Zamorano Banda, del Laboratorio de Investigaciones Atmosféricas (LIA) de la UMAG en Punta Arenas, en colaboración con el CHIC. Los lectores encontrarán en el documento algunas referencias que destacan las singularidades de los ecosistemas sudamericanos australes y Antárticos frente a los distintos escenarios de cambio climático y de adelgazamiento de la capa de ozono. (Descarga aquí el documento).

Dr. Roy Mackenzie. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

“El objetivo de este set de preguntas y respuestas (P&Rs) era entregar un texto sobre el efecto de la radiación UV sobre los organismos y su interacción con el cambio climático, que estuviese escrito en un lenguaje de fácil comprensión para todas las personas interesadas y especialmente para quienes estamos en el cono Sudamericano, muy cerca del agujero de ozono Antártico”, señala el doctor en Microbiología Roy Mackenzie. Mackenzie es actualmente Co-Autor invitado en el Panel EEAP para el informe cuatrienal en el período 2022-2025, y participa en las reuniones de la EEAP-UNEP donde se reportan anualmente los últimos avances en la relación a la radiación UV y su impacto en los ecosistemas terrestres. Los investigadores UMAG-CHIC-BASE Mackenzie y Riquelme aportan a este esfuerzo mundial específicamente desde su trabajo en ecología y fisiología de musgos subantárticos bajo el agujero de ozono en Puerto Williams. Puedes descargar el Reporte Cuatrienal EEAP-UNEP 2022 aquí.

Dra. Brenda Riquelme del Río. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

La radiación solar ultravioleta es parte de la radiación electromagnética originada en el sol. En contraste con la luz visible, la radiación UV es invisible y tiene más carga energética. Debido a su alta carga de energía, la radiación UV puede romper los enlaces químicos de las moléculas como el ADN incluso dentro de las células, una molécula que contiene el código genético de los organismos. Un daño en esta molécula puede resultar en múltiples efectos en la salud, incluyendo algunos tipos de cáncer de piel. Además, puede causar efectos adversos en la agricultura y en la vida acuática, y puede afectar la duración de materiales de exterior como plásticos y pinturas. Sin embargo, bajas dosis de radiación UV es beneficioso para la salud humana, al gatillar la producción de vitamina D en la piel y matar patógenos. En las plantas y musgos de las zonas frías del planeta, bajas dosis de radiación UV gatillan la producción de antioxidantes y polifenoles, los cuales mejoran su tolerancia a los cambios ambientales.

El Protocolo de Montreal es un tratado internacional cuyo objetivo es la protección de la capa de ozono, la cual resguarda la vida en nuestro planeta de los daños de la radiación ultravioleta (UV) que proviene del sol. El Tratado fue acordado por todos los estados miembros de las Naciones Unidas y apunta a limitar las emisiones de sustancias químicas a la atmósfera de la Tierra que dañan la capa de ozono. La enmienda de Kigali, celebrada el 2019, promueve el reemplazo de aquellos compuestos que no dañan a la capa de ozono pero que tienen un fuerte efecto invernadero. De esta manera, el Protocolo de Montreal, el acuerdo internacional de protección ambiental más exitoso, se integra a los objetivos de estabilidad climática en el contexto de la crisis socio-ambiental global en la que vivimos.

Turbera en isla Navarino. Foto: Roy Mackenzie.

Cómo citar estos documentos:

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Preguntas y Respuestas acerca de los Efectos de la Disminución del Ozono, la Radiación Ultravioleta y el Clima en los Humanos y el Medio Ambiente. Suplemento del Reporte de Evaluación 2022 del Panel de Evaluación de los Efectos en el Medio Ambiente de las Naciones Unidas, UNEP; 25pp. UNEP: Nairobi, 2023. https://ozone.unep.org/sites/default/files/documents/EEAP-assessment-report-2022-QA-SP.pdf

United Nations Environment Programme (UNEP). Questions and Answers about the Effects of Ozone Depletion, UV Radiation, and Climate on Humans and the Environment. Supplement of the 2022 Assessment Report of the UNEP Environmental Effects Assessment Panel, 25 pp.; UNEP: Nairobi, 2023. https://ozone.unep.org/system/files/documents/EEAP-assessment-report-2022-QA.pdf 

Barnes PW, Bornman JF, Pandey KK, Bernhard GH, Bais AF, Neale RE, Robson TM, Neale PJ, Williamson CE, Madronich S, Wilson SR, Andrady AL, Heikkilä AM, Jansen MAK, Robinson SA, Zepp RG, White CC, Aucamp PJ, Banaszak AT, Bruckman LS, Berwick M, Byrne SN, Foereid B, Häder D-P, Hollestein LM, Hou W-C, Hylander S, Ireland R, Klekociuk AR, Liley JB, Longstreth JD, Lucas RM, Mackenzie R, Martinez-Abaigar J, McKenzie RL, Olsen CM, Ossola R, Paul ND, Rhodes LE, Rose KC, Schikowski T, Solomon KR, Andersen MP, Sulzberger B, Wang Q-W, Wängberg S-A, Yazar S, Young AR, Zhu l, Zhu M. (2022). Environmental Effects and Interactions of Stratospheric Ozone Depletion, UV Radiation, and Climate Change. Assessment Report. Nairobi: Quadrennial Environmental Effects Assessment Panel (EEAP), United Nations Environment Programme (UNEP) 390 pp. https://ozone.unep.org/system/files/documents/EEAP-2022-Assessment-Report-May2023.pdf 

Barnes PW, Robson TM, Zepp RG, Bornman JF, Jansen MAK, Ossola R, Wang Q-W, Robinson SA, Foereid B, Klekociuk AR, Martinez-Abaigar J, Hou J-H, Mackenzie R, Paul ND (2023) Interactive effects of changes in UV radiation and climate on terrestrial ecosystems, biogeochemical cycles, and feedbacks to the climate system. Photochemical & Photobiological Sciences. https://doi.org/10.1007/s43630-023-00376-7.

Por: Nadia Politis

Foto principal: I. Milenio BASE / N. Politis

El trabajo publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Ecology and Evolution tuvo como objetivo comprender el impacto de los ciclos glaciales sobre los patrones de diversidad y estructura genética del pequeño caracol marino Laevilacunaria antarctica, y, desde Valdivia fue liderado por un equipo de investigación de Chile, Francia y Nueva Zelanda.

Un territorio en condiciones muy secas, frías, y con extensiones de agua en su mayoría convertidas en hielo: Fue el llamado “Último Máximo Glacial” registrado hace aproximadamente 20.000 años, y considerada la época de máxima extensión de capas de hielo en nuestro planeta. Un excelente ejemplo, que según señala desde Valdivia el Doctor en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, Claudio González-Wevar, permite estudiar los patrones genéticos, y el impacto de los eventos polares en el molusco antártico conocido como Laevilacunaria antarctica.

“Como consecuencia del Último Máximo Glacial, las especies se aislaron en refugios, originando la denominada fragmentación poblacional, junto con y una formación de muchos complejos de especies crípticas”, advierte González-Wevar. A consecuencia de este escenario extremo, una parte de la biodiversidad antártica sobrevivió a estas glaciaciones, aunque los organismos marinos bentónicos, es decir, aquellos que viven en el suelo marino, habrían sido los más afectados por el avance y retroceso del hielo.

Así, señala un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Ecology and Evolution, que analizó los patrones de diversidad y estructura genética del pequeño caracol antártico Laevilacunaria antarctica a lo largo de su distribución en las islas Shetland del Sur, Península Antártica e islas Georgias del Sur. Los resultados sugieren que la población del pequeño caracol antártico ubicado en Georgias del Sur, muestran diferencias genéticas muy marcadas con el resto de las poblaciones de islas Shetland del Sur y Península Antártica: “Esto quiere decir que las poblaciones de este molusco – que no supera los 20 milímetros – han evolucionado de manera independiente durante al menos un millón de años”, señala González-Wevar también académico de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigador principal del Instituto Milenio BASE.

Dr. Claudio González-Wevar en la Antártica
Foto: Nadia Politis

El también investigador de la Facultad de Ciencia UACh y el centro FONDAP IDEAL, destaca las características de Laevilacunaria antarctica como un caracol marino antártico asombroso: “Es increíble de muchas maneras, pero la principal es que habría tenido la capacidad de sobrevivir los momentos más fríos de los ciclos glaciales del Cuaternario y posteriormente re-colonizar gran parte de Península Antártica y de las Islas Shetlands del Sur”, subraya el investigador.

Al estudiar detalladamente el crecimiento de la Laevilacunaria antarctica, el investigador del Instituto Milenio BASE explica que esta especie se caracteriza por no tener estadios larvales de vida libre, es decir, que las hembras depositan masas de huevos desde las cuales emergen juveniles, que posteriormente se convierten en caracoles adultos, por ello, tienen lo que se denomina un “bajo potencial de dispersión” … ¿Cómo logran extender su presencia a otras regiones polares? Aparentemente a través de las algas marinas, postula la investigación.

“La capacidad de re-colonización de esta especie, en una amplia zona del continente Antártico, estaría probablemente asociada a la estrecha relación que mantiene con macroalgas”, dice González-Wevar. “De esta forma, el llamado rafting sobre las macroalgas – que forman parte del fondo marino antártico – serían un mecanismo trascendental en la biología de la especie y que permitiría explicar la alta homogeneidad genética detectada en Península Antártica y las Islas Shetlands del Sur un área que abarca miles de kilómetros cuadrados”. Hallazgo troncal del estudio antártico liderado desde Valdivia.

Para tomar muestras de la especie en el desafiante territorio antártico, con temperaturas bajo cero y en ocasiones vientos huracanados, el Dr. Claudio González-Wevar, se tuvo que trasladar a bordes costeros del continente helado, el llamado intermareal: “Así, accedemos a zonas libres de hielo, realizamos una búsqueda visual que requiere mucho tiempo y cautela, para finalmente encontrar los caracoles, recolectar algunos especímenes, y después volver a Chile y realizar su análisis en laboratorio”, advierte el investigador.

Usualmente es posible identificar al caracol marino antártico Laevilacunaria antarctica en rocas o algas del intermareal antártico. Su color marrón permite realizar un camuflaje casi perfecto, pese a sus antenas y caparazón negros que irradian destellos azulinos, que en cada movimiento imitan elegantes vestiduras de terciopelo, detalla el equipo científico. Debido a su minúsculo tamaño, su colecta posee una gran complejidad, y solo a través de pinzas y tubos de muestreo es posible realizar su traslado hacia los laboratorios en la región de Los Ríos.

El equipo de investigación compuesto por científicos y científicas de Chile, Francia y Nueva Zelanda, enfatiza que la marcada divergencia entre las poblaciones de la especie Laevilacunaria antarctica en la península Antártica y Georgias del Sur es evidencia de que dichas poblaciones han evolucionado de manera independiente durante al menos un millón de años. Más aún, es posible que las poblaciones de península Antártica/islas Shetlands del Sur y las poblaciones de Georgias se traten de especies distintas. Esta hipótesis será puesta a prueba en futuros estudios incluyendo análisis morfológicos y radulares. Además, la especie habría visto muy afectados sus tamaños poblacionales por el avance y retroceso de los hielos durante las glaciaciones.

Estudio internacional que analiza el impacto de los ciclos glaciales en caracoles marinos antárticos, que realizado con el apoyo del proyecto FONDECYT (1210787), la Universidad Austral de Chile (UACh), el Instituto Milenio BASE y el Centro FONDAP IDEAL, y fue liderada por el Doctor en Ciencias Claudio González-Wevar, en conjunto con un equipo integrado por los estudiantes de Biología Marina Yarleth Poveda, Andreas Schmider y Vanessa Jeldres además de los investigadores Nicolás Segovia, Sebastián Rosenfeld, Claudia Maturana, Karin Gérard, Hamish G. Spencer, y el director del Instituto Milenio BASE y académico de la Universidad de Chile, Elie Poulin.

 

Por: Nadia Politis

Foto principal: Laevilacunaria antarctica_Credito fotografia Dirk Schories

El proyecto etnográfico-exploratorio busca indagar en la aplicación de los protocolos sobre prevención y control de gripe aviar en la Antártica de distintos países, en un contexto en que los Estados Consultivos no han establecido medidas o resoluciones sobre la materia en el marco de las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico. A su regreso, las investigadoras buscarán desarrollar iniciativas vinculadas a incidencia pública.

 Luego que en 2023 se detectara el primer brote de gripe aviar en la Antártica (islas Georgias del Sur), las abogadas Giovannina Sutherland Condorelli, Catalina Sepúlveda Illanes y María Jesús Maibe Muñoz, se reunieron con su mentor, Dr. Luis Valentín Ferrada, investigador principal del Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y Director del Departamento de Derecho Internacional de la Universidad de Chile, quien ha estado supervisando y apoyando este proyecto a través de su línea de investigación sobre gobernanza antártica.

Desde la mirada de los 56 Estados Parte del Tratado Antártico, de los cuales 29 tienen estatus Consultivo (es decir, tienen derecho a voz y voto) las actividades en el continente helado fueron reguladas de forma disímil. También señalan las investigadoras adscritas del Instituto Milenio BASE: “Observamos que todos los países tenían distintos protocolos para enfrentar la emergencia sanitaria, y luego nos preguntamos por qué sucedía esto si -en teoría- el Tratado Antártico opera para todos sus miembros de la misma forma. Entonces, ¿por qué no se aplicaba un sistema estandarizado?”, señala la abogada Giovannina Sutherland, también Coordinadora del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Equipo de plantas, insectos y derecho antártico del Instituto Milenio BASE en bahía Fildes. De izquierda a derecha: Arón Cádiz, Micaela Conejeros, Gabriel Muñoz, Giovannina Sutherland y Catalina Spúlveda.

“Esta investigación busca indagar las complejidades que enfrenta el Sistema del Tratado Antártico ante emergencias sanitarias. Ya vimos en 2020 que el COVID-19 era detectado en el continente, y no tenemos la certeza si en el futuro tendremos nuevas contingencias que impliquen una regulación global, en un escenario donde brotes y virus desconocen de límites y fronteras”, advierte Catalina Sepúlveda.

El Sistema del Tratado Antártico (STA), es un régimen de gobernanza que opera en el continente más austral del planeta. Este sistema de administración surge a partir del Tratado Antártico firmado el 1 de diciembre de 1959 en Washington, Estados Unidos. Un año antes, en 1958, se conformaría en La Haya el Comité Científico de Investigación Antártica o SCAR, por sus siglas en inglés. Entidad encargada de desarrollar y coordinar la investigación científica internacional en todo el continente, sus islas costeras y el Océano Austral circundante, incluida la llamada Corriente Circumpolar Antártica (CCA).

“El proyecto es parte de una iniciativa global interdisciplinaria que también busca comprender, desde las Ciencias Sociales y el Derecho, el quehacer científico en el sexto continente, la actividad turística y la realizada por operadores antárticos, en relación a la contingencia de la gripe aviar H5N1 en la Antártica”, detalla María Jesús Maibe.

La metodología de las abogadas, expertas en derecho antártico, busca aplicar herramientas de la etnografía, observación participante, y entrevistas en profundidad que permitan generar recomendaciones jurídicas al STA y sus miembros. A su regreso, además de desarrollar iniciativas de divulgación científica y conferencias académicas, esperan desarrollar recomendaciones internacionales para el SCAR, dentro del Comité Permanente de Humanidades y Ciencias Sociales.

La cronología del virus H5N1 en la Antártica registra su detección en octubre de 2023 en poblaciones de la especie skúa marrón. En Chile, la Delegación Presidencial Provincial de la Antártica Chilena realizó gestiones territoriales para abordar la emergencia a través de campañas informativas en Puerto Williams. Por otra parte, durante los primeros días de 2024, una expedición estratégica de contingencia llegó a la Antártica con el objetivo de realizar un trabajo de detección temprana y de vigilancia epidemiológica del virus, en coordinación con el Instituto Antártico Chileno (INACH).

 

Por: Nadia Politis

Fotografía portada: Las abogadas Giovannina Sutherland Condorelli, Catalina Sepúlveda Illanes y María Jesús Maibe Muñoz. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

El equipo liderado por la investigadora principal del Instituto Milenio BASE Dra. Julieta Orlando, e integrado por la investigadora asociada Dra. Léa Cabrol, estudiará si los microorganismos, presentes en los suelos impactados por pingüinos, poseen la capacidad de biodegradar microplásticos, capacidad que estaría influenciada por los hábitos de las diferentes especies de pingüinos.

Dra. Julieta Orlando tomando muestras de suelo de pingüinera en la Antártica. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

Investigación para la conservación, mitigación, y lucha contra un tipo de contaminantes que lentamente están llegando al continente blanco: los microplásticos. Estudios recientes señalan que los pingüinos antárticos pueden contribuir al transporte de microplásticos entre los entornos marinos y terrestres, ya que ingieren y acumulan microplásticos a través de la transferencia de sus presas, como el kril o los peces. Situación que puede conducir a su acumulación en los suelos afectados por los pingüinos, como las pingüineras, a través de los depósitos de sus heces.

Un impacto que afecta las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, así como su microbiota, y que será estudiado por la Dra. Julieta Orlando y la Dra. Léa Cabrol, ambas investigadoras del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE. “Los microorganismos de los suelos de las colonias de pingüinos pueden haberse adaptado a la presencia de microplásticos, desarrollando estrategias para hacerles frente o metabolizarlos”, señala la Dra. Orlando, también académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

Aunque anteriormente se pensaba que la Antártica estaba aislada de la contaminación por microplásticos debido a que el llamado Frente Polar Antártico (FPA) actuaba como una barrera de dispersión, estudios recientes sugieren que los microplásticos sí están presentes en el Océano Austral y en la región antártica. “Buscamos evaluar el potencial genético y metabólico de los microorganismos de estos suelos impactados por pingüinos como Papúa​ (Pygoscelis papua), Adelia (Pygoscelis adeliae) y Barbijo (Pygoscelis antarcticus) y su posible capacidad para biodegradar microplásticos en relación con las características que poseen las colonias”, señala la Dra. Cabrol, también investigadora del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia (IRD) y del Instituto Mediterráneo de Oceanografía (MIO).

Investigadoras estudiarán si microorganismos en suelos de colonias de pingüinos se han adaptado a la presencia de microplásticos, desarrollando estrategias para hacerles frente o metabolizarlos. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

Las condiciones bióticas y abióticas que señalan las científicas, están sujetas a la presencia de animales, plantas, hongos, o bacterias, además de los efectos del agua, tipo de suelo, aire, temperatura e incluso luz solar y minerales presentes en los hogares de los pingüinos en diferentes zonas polares, como la península Antártica e islas cercanas.

El grupo de investigación fue seleccionado recientemente por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y su Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT Regular 2024, N° 1241787) para desarrollar esta investigación antártica. Los resultados de la investigación esperan contribuir al desarrollo de futuras estrategias para mitigar las consecuencias medioambientales de la contaminación por microplásticos en -el que se creía- el continente más aislado del planeta.

 

Por: Nadia Politis

Fotografía principal: Estudios indican que los pingüinos ingieren y acumulan microplásticos a través de la transferencia de sus presas, como el krill o los peces. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis

 

Con el objetivo de realizar un trabajo de detección temprana y de vigilancia epidemiológica del virus de la influenza aviar altamente patógena (IAAP) en la península Antártica, un equipo de investigación conformado por el Dr. Lucas Krüger, Dr. Gonzalo Barriga, Claudia Ulloa y Beatriz Esnard estarán en la isla Rey Jorge durante la presente temporada en el marco de Expedición Científica Antártica organizada por el INACH.

El primer proyecto estratégico de contingencia que se levantó en el contexto de gripe aviar llegó con éxito a la Antártica con el propósito de realizar investigaciones críticas sobre dicha enfermedad en el territorio. Este esfuerzo conjunto, liderado por especialistas en virología y aves, tiene como objetivo principal comprender la presencia y evolución de la gripe aviar en el continente más remoto del planeta.

Su labor consiste en recopilar datos exhaustivos sobre la presencia de cepas de gripe aviar en aves migratorias y en otros animales locales, así como evaluar la posible transmisión a los seres humanos. Dada las condiciones únicas de la Antártica, comprender la dinámica de las enfermedades zoonóticas en esta región se ha vuelto un imperativo.

Créditos fotografía: Nolberto Gómez

El jefe del Departamento Científico del Instituto Antártico Chileno (INACH), Dr. Marcelo González Aravena explica que, desde el año pasado, cuando comenzaron los primeros reportes de gripe aviar en Chile y Magallanes, se implementó un protocolo de prevención que se está aplicando actualmente por todos los operadores nacionales. Sumado a esto, se conformó un grupo de expertos del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) que planificó las acciones en terreno a desarrollar para esta temporada.

“Estas medidas van desde el monitoreo a nivel de comportamiento de la fauna silvestre hasta la confirmación de resultados por PCR en tiempo real en la base Escudero del INACH en la isla Rey Jorge. En este proceso han sido claves los virólogos Dr. Víctor Neira y Dr. Gonzalo Barriga de la Universidad de Chile, por su experiencia en terreno en el estudio de virus en aves antárticas”, comentó González.

Mientras que el director del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE, Dr. Elie Poulin, resaltó el trabajo colaborativo que permitirá obtener mayor evidencia científica tras la confirmación de los primeros casos de gripe aviar en el Continente Blanco: “La Antártica es un ecosistema singular y sensible, y contar con equipos de investigación de excelencia no solo permitirá comprender una eventual presencia de la gripe aviar en la zona, sino también evaluar cómo los cambios en el medioambiente pueden influir en la propagación de enfermedades. Por ello, tener la posibilidad de tomar muestras en terreno y colectar datos es fundamental”, señaló.

La expedición estratégica de contingencia de gripe aviar, que buscará estudiar y realizar una vigilancia activa del virus H5N1 en aves y mamíferos marinos, está conformada por el Dr. Lucas Krüger, investigador INACH y del Instituto Milenio BASE, y por los investigadores adscritos del Instituto Milenio BASE Dr. Gonzalo Barriga, virólogo y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, y Claudia Ulloa, médico veterinaria e investigadora del Laboratorio Biodiversidad Molecular UC dirigido por la Dra. Juliana Vianna.

Créditos fotografía: Nolberto Gómez

Beatriz Esnard, investigadora doctoral UC y del Instituto Milenio BASE se integró a la LX Expedición Científica Antártica (ECA 60) junto a Bárbara Berazay Puente, estudiante de postgrado del Magíster en Ciencias Animales y Veterinarias de la Universidad de Chile y tesista del Dr. Víctor Neira, que junto al Laboratorio de Virología Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, lleva estudiando influenza por más de una década. Benjamín Bennett Laso, médico veterinario y asistente de investigación del mismo laboratorio, también entregará apoyo en terreno al equipo que permanecerá hasta fines de enero en la isla Rey Jorge.

En tanto que el equipo de apoyo al investigador adscrito del Instituto Milenio BASE, investigador ICBM, y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile Dr. Gonzalo Barriga, está compuesto por la estudiante de Doctorado en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias Camila Soto, y la Médico Veterinaria Scarlet Ubeda, desarrollando trabajo y recolección de muestras en terreno.

Fue en octubre de 2023, cuando un equipo de científicos del British Antarctic Survey (BAS) confirmó la detección de un brote de gripe aviar altamente patógena en la isla Bird (islas Georgias del Sur), en poblaciones de skúa marrón. En tanto que, en Alaska, al extremo opuesto del continente antártico, se registró el primer caso de gripe aviar altamente letal en un oso polar en la localidad de Utqiagvik.

Durante la temporada de verano polar, en la Antártica, los equipos de investigación científica se centrarán en recopilar muestras en terreno que permitirán obtener información sobre el comportamiento del virus en ambientes extremos y su eventual transmisión entre especies animales.

 

Por: INACH e Instituto Milenio BASE
Fotografía principal: Claudia Ulloa

Hasta fines de marzo, más de 30 investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE recorrerán el continente antártico realizando investigación de excelencia en el marco de la ECA 60 (Expedición Científica Antártica) de INACH. De forma paralela, equipos internacionales se embarcarán en el mar de Weddell y la Antártica oriental para realizar exhaustivas mediciones y monitoreo de especies.

Como cada temporada antártica, los meses de enero, febrero y marzo son dedicados a las investigaciones polares y el trabajo en terreno. Y tras un exitoso 2023 con expediciones en el continente helado, este año cerca de diez equipos integrados por científicas y científicos del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, realizarán monitoreo de biodiversidad y estudios vinculados a los efectos del cambio climático en el territorio. De forma histórica, un equipo de investigadoras en Derecho Antártico Internacional desarrollará un proyecto pionero vinculado a normativa jurídica antártica y la Gripe Aviar.

La colaboración entre instituciones será fundamental para acceder a territorios remotos y aislados. Por ello, las labores de investigación que se desarrollarán en la península antártica serán llevadas a cabo en el marco de la ECA 60 (Expedición Científica Antártica) desplegada por el Instituto Chileno Antártico (INACH). Mientras que, los trabajos que se realizarán en el extremo opuesto de la Antártica occidental y el mar de Weddell serán ejecutados en el marco de una alianza colaborativa con la empresa francesa PONANT Expeditions y el Centro Científico de Mónaco (CSM por sus siglas en francés).

Fisiología de moluscos, peces, crustáceos y esponjas

El impacto del aumento de las temperaturas y la contaminación antropogénica en especies como Harpagifer antarcticus, Notothenia rossii, Notothenia coriiceps, Glyptonotus antarcticus y Paraseradocus miersii, será estudiado por un equipo integrado por investigadores e investigadoras de la Universidad Austral de Chile (UACh), el Instituto Milenio BASE y el Centro IDEAL. El equipo conformado por el Dr. Luis Vargas-Chacoff, el Dr. Kurt Paschke y la investigadora doctoral Daniela Nualart, llevará a cabo experimentos de tolerancia térmica en la base Profesor Julio Escudero en bahía Fildes.

Como parte de una alianza colaborativa, junto al Dr. Kurt Paschke, estará trabajando el Dr. Carlos Rosas de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Así también, junto al equipo, se encontrará el Dr. Pedro Guerreiro del Programa Polar Portugués (ProPolar) y la Universidad de Algarve, quien forma parte de la alianza del Dr. Luis Vargas-Chacoff.

Los caracoles marinos, Laevilitorina antarctica y Laevilitorina venusta, también son objeto de estudio esta temporada. Serán recolectados en diversos puntos de bahía Fildes con el fin de mantenerlos en Base Profesor Julio Escudero y, posteriormente, someterlos a experimentos de fisiología. Un proyecto liderado por el Dr. Claudio González-Wevar y que cuenta con el asistente de investigación, Gabriel Lezana.

Junto al Dr. Claudio González-Wevar y Gabriel Lezana, la investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE, UACh y Centro IDEAL, Dra. Julia Saravia, también estará desarrollando colecta de caracoles marinos antárticos. En su caso, las labores en terreno se desarrollarán en el marco de su proyecto Fondecyt Postdoctorado (ANID 3230234).

Igualmente, en la base Profesor Julio Escudero del INACH, estará desarrollando su proyecto la investigadora doctoral de la Universidad de Chile (UCh) y del Instituto Milenio BASE, Magdalena Osorio. Por medio de un sistema de acuarios, llevará a cabo experimentos con esponjas antárticas (Mycale acerata) sometidas a diferentes temperaturas y pHs.

Observatorio Terrestre y Marino

Durante la ECA 59, el equipo de Observatorio Terrestre liderado por la Dra. Tamara Contador y el Dr. Hugo Benítez, llevaron a cabo la instalación de sensores para la medición de parámetros ambientales, acuáticos y recolección de muestras de invertebrados dulceacuícolas y terrestres, en la península Fildes, isla Ardley e isla Decepción. Este año, la expedición buscará realizar un seguimiento del trabajo realizado, junto con el análisis de la microbiota en cuerpos de agua.

El equipo lo integran investigadoras e investigadores de la Universidad de Magallanes (UMAG), el Instituto Milenio BASE y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC): la investigadora doctoral Melisa Gañán, el investigador doctoral Jordan Hernández, la estudiante de magíster Katherine Chávez, y el biólogo marino Gabriel Muñoz: Este proyecto se realizará en conjunto con otros investigadores del Instituto Milenio BASE, destacando la colaboración interdisciplinaria.

 En tanto que el Observatorio Marino, iniciado en 2023, para esta temporada contempla -entre otros métodos de muestreo- la instalación de Estructuras Autónomas de Monitoreo de Arrecifes (ARMS por sus siglas en inglés) y la filtración de agua. A bordo del buque Sargento Aldea, se le dará continuidad a las labores realizadas en bahía Fildes con trabajos en isla Doumer.

Este observatorio tiene como objetivo establecer líneas base de biodiversidad marina y es liderado por la investigadora principal del Instituto Milenio BASE, también UMAG y CHIC, Dra. Karin Gerard. Para esta temporada, el grupo estará integrado, además, por el buzo profesional Alberto Ahumada, y los buzos de la Universidad Austral de Chile (UACh), Vicente Villalobos y Hans Jaramillo.

Junto al equipo de la Dra. Karin Gerard, se encontrará a bordo la investigadora doctoral de la UCh y del Instituto Milenio BASE Melanie Delleuze, quien hará recolección de erizos Abatus agassizii en bahía Fildes y bahía Rey Jorge. Labores enmarcadas en el proyecto Fondecyt Regular (ANID 1211672) de la Dra. Léa Cabrol, que busca estudiar la biogeografía microbiana del océano Austral.

 Plantas en la Antártica

La expedición de INACH también contará con un equipo del Laboratorio de Biogeografía, Macroevolución y Sistemática (BIOMAS) de la Universidad de Concepción (UdeC), dirigido por el Dr. Pablo Guerreo, también investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad. El investigador doctoral Arón Cadíz- Véliz y la estudiante de pregrado Micaela Conejeros, recolectarán muestras de Deschampsia antarctica y Colobanthus quitensis, en distintos puntos del territorio antártico, para obtener información de diversas poblaciones y realizar análisis genéticos. Además, este equipo colaborará con la recolección de líquenes del género Usnea que serán analizados por el equipo de investigación del Laboratorio de Ecología Microbiana (LEMi) de la Universidad de Chile (UCh), liderado por la Dra. Julieta Orlando.

 Expediciones a bordo del rompehielos Commandant Charcot 

Durante esta temporada y en el marco de una alianza colaborativa con la empresa francesa PONANT Expeditions que se lleva desarrollando desde 2023, se realizarán nuevas expediciones antárticas que buscarán llegar a puntos de difícil acceso para la ciencia polar. Por ello, tres equipos, integrados por investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE, navegarán por los mares de Weddell, Bellingshausen, Amundsen y de Ross, recolectando muestras, realizando análisis en laboratorio, y recorriendo nuevos territorios.

Una primera expedición a bordo del rompehielos Commandant Charcot se realizó en noviembre 2023 para realizar estudios de microbiología marina y terrestre, con la investigadora doctoral Instituto Milenio BASE y UCh, Nayla Serey, y el profesor Dr. Jean-Baptiste Ramond de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). En esta misma expedición, la investigadora UC, CRG, Lili e Instituto Milenio BASE, Dra. Fabiola León, y el investigador doctoral del Instituto Milenio BASE, también UC y del Instituto Milenio Centro para la Regulación del Genoma (CRG), Eduardo Pizarro, iniciaron un programa de vigilancia de la gripe aviar.

Los trabajos realizados, en prima instancia, permitirán ampliar el conocimiento en distintas especies de pingüinos, así como realizar análisis genómicos de alto impacto. Un trabajo que se enmarca en los proyectos dirigidos por la investigadora principal del Instituto Milenio BASE, Núcleo Lili y UC, Dra. Juliana Vianna, quien también es directora alterna del CRG.

Los muestreos de aves marinos seguirán en una segunda expedición por la costa antártica durante un recorrido que se inicia en Ushuaia para terminar en Litteltown en Nueva Zelanda, con la investigadora Dra. Fabiola León, el investigador doctoral Eduardo Pizarro y la Dra. Céline Le Bohec del CSM y del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia. Esta expedición contará, además, con la presencia del investigador doctoral de la UCh y de la Universidad de Burgundy (Francia) Erwan Courville, y el Dr. Luis Miguel Pardo de la Universidad Austral de Chile (UACh) e Centro IDEAL, quienes se dedicarán a recopilar información sobre la biota marina de las zonas intermareales y submareales de estas áreas inexploradas.

Como última expedición de la temporada con PONANT, se embarcará un equipo que realizará monitoreo y análisis de biodiversidad terrestre e intermareal durante el regreso del rompehielos entre Nueva Zelanda y Argentina. Forman parte de esta expedición: el investigador principal del Instituto Milenio BASE y UdeC, Dr. Pablo Guerrero, los investigadores postdoctorales del Instituto Milenio BASE, Dra. Brenda Riquelme y Dr. Luis Pertiera; y el investigador de la organización Costa Humboldt, Javier Naretto.

 Derecho Antártico y normativa internacional

El 1 de diciembre de 1959, los doce países que habían llevado a cabo actividades científicas en la Antártica y sus alrededores firmaron el Tratado Antártico en Washington, Estados Unidos. A través de este mecanismo, se designó al territorio antártico como un continente para la paz y la investigación científica. Para conocer las interacciones que se desarrollan entre normativas jurídicas, desarrollo científico, operadores antárticos y vigilancia activa del virus H5N1 en aves y mamíferos marinos, las investigadoras adscritas del Instituto Milenio BASE y del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (UCh): Giovannina Sutherland Condorelli, Catalina Sepúlveda Illanes y María Jesús Maibe Muñoz, trabajarán junto al investigador del Instituto Milenio BASE Dr. Luis Valentín Ferrada en su línea de Gobernanza.

Por medio de entrevistas in situ, y observación participante, las abogadas, investigadoras, y expertas en derecho antártico recolectarán testimonios que buscarán estudiar la aplicación del Tratado Antártico (TA) en el contexto de la gripe aviar. De este modo, se busca estudiar la dinámica del régimen internacional y el régimen doméstico de los distintos países que se reúnen en la Antártica, para identificar si existen complejidades, señalan las investigadoras.

El Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido también como Instituto Milenio BASE, pertenece a la Iniciativa Científica Milenio, un programa de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Más información en https://institutobase.cl

 

Por: Carolina Gajardo, Constanza Barrientos y Nadia Politis.

Foto principal: ©StudioPONANT_MorganeMonneret

 

 

 

Por: Emanuel Sotelo

Licenciado en Ciencias Naturales, profesor de Educación Media en Biología y Química, Universidad de Chile. Magíster (C) en Didáctica de las Ciencias Experimentales, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Investigador adscrito Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, y Asesor en Educación Unidad de Escuelas y Docencia Instituto Milenio BASE.

 

El 2023 situó a la Antártica en el centro de las conversaciones políticas e internacionales, un hito que abre una nueva reflexión sobre su importancia en el Currículum Nacional de Chile, y su enseñanza sistematizada en el aula… ¿Estamos haciendo lo suficiente por involucrar a las nuevas generaciones? ¿Nuestro profesorado cuenta con las herramientas para desarrollar contenidos en la sala de clases? ¿Y son los estudiantes de Pedagogía los nuevos profesionales llamados a involucrar temáticas de futuro en sus enseñanzas?

En noviembre, el presidente Gabriel Boric arribó al continente helado junto al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) António Guterres, con el objetivo de aunar esfuerzos para mitigar efectos del cambio climático. Meses después, el prestigioso diario The New York Times señaló que 2023 fue el año más cálido de la Tierra en los últimos 174 años, con una capa de hielo invernal -en los mares alrededor de la Antártica- que llegó a niveles bajos sin precedentes… La protección del continente helado estuvo presente en conversaciones y titulares.

En Punta Arenas, se conocieron las y los ganadores de la Feria Antártica Escolar (FAE). Un concurso nacional realizado por el Instituto Antártico Chileno, que invita a estudiantes de primero a tercero medio de todo el país a participar enviando sus propuestas de investigación en materias polares. Estudiantes de Talca, Rancagua y Puerto Montt, ganadores de la última versión, viajaron hasta isla Rey Jorge, Antártica, permaneciendo en la base científica Profesor Julio Escudero del INACH, y compartiendo con investigadoras e investigadores del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN). Un viaje que, para muchos, se transforma en una experiencia inolvidable.

Cada año, ferias científicas, capacitaciones, coloquios, y charlas de divulgación han sido impulsados por el programa EXPLORA y sus Proyectos Asociativos Regionales (PARes) como el proyecto situado en la región de Magallanes. El Centro de Investigación GAIA Antártica, perteneciente a la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio de la Universidad de Magallanes (CIGA UMAG) cada año colabora con instituciones en el marco de la “Ruta del Iceberg”, y desde su instalación, la SEREMI de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Austral, ha impulsado iniciativas de socialización del conocimiento polar, al igual que centros de excelencias como IDEAL, CHIC, y también el Instituto Milenio BASE.

Pese a este fértil ecosistema de comunicación polar, el “Currículum Nacional”, aquella herramienta proporcionada por el Ministerio de Educación que entrega las bases curriculares, programas, y planes de estudio vigentes que deben implementar las y los docentes de acuerdo a la legislación nacional, aún excluye las temáticas antárticas que se podrían abordar desde la Ciencia, la Historia o incluso desde la mirada de las Ciencias para la Ciudadanía. Por ejemplo, los objetivos propuestos por el MINEDUC para primer año medio, en materia de Biología, y de tercer año medio, vinculados al electivo de Biología de los Ecosistemas, podrían aportar y dar pie para incluir conceptos como “biodiversidad antártica”, “cuidado y conservación del territorio,” y “efectos del cambio climático”. 

¿Y cómo entregar herramientas para la sala de clases? En un contexto donde el entorno social influye directamente en los aprendizajes de las y los estudiantes, y donde las y los docentes -altamente exigidos- deben innovar y adaptar las enseñanzas, surge la Didáctica de las Ciencias como proceso de enseñanza-aprendizaje que puede contribuir a fortalecer esta relación, y entregar nuevas perspectivas a futuros docentes.

La Didáctica de las Ciencias busca contrarrestar una mirada que considere a las y los estudiantes como receptores pasivos, incentivándolos a responder preguntas de contenido específico, o diseñando experiencias que alejen al docente como único protagonista de la clase. A partir de mi experiencia, como profesor de Educación Media en Biología y Química, he observado el enorme potencial que esta perspectiva puede entregar a la enseñanza de temáticas relacionadas con la Antártica como elemento de incentivo y reflexión.

Durante dos años, desde la Unidad de Escuelas y Docencia del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE, hemos impulsado el trabajo con estudiantes de la carrera de Pedagogía en Educación Media en Biología y Química de la Universidad de Chile, para diseñar Secuencias de Enseñanza-Aprendizaje que contemplen miradas desde la Didáctica: Considerar elementos como objetivos de aprendizaje dados por el currículum nacional, indicadores de evaluación específicos, conceptos para generar un aprendizaje nuclear, habilidades que van a desarrollar las y los estudiantes, y las actitudes que vamos a fomentar como docentes, son lineamientos que nos pueden ayudar a desarrollar mayores aprendizajes significativos, y nuevas miradas para las y los docentes en formación.

Enfoques como Controversias socio-científicas (CSC), o Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), nos pueden ayudar a acercar la Antártica a la sala de clases desde la Didáctica de las Ciencias. Reflexionar sobre controversias actuales, contextualizando una problemática e involucrando directamente a la sociedad como actores participantes, permitiría fortalecer habilidades de las y los estudiantes en la toma de decisiones, o debatir sobre los efectos del cambio climático en el continente helado, considerando las relaciones en las tramas tróficas, y el rol del kril antártico (Euphausia superba) en los ecosistemas australes. Del mismo modo, que las y los estudiantes determinen una problemática dentro de una comunidad, e intenten dar una solución a través de una pregunta investigable, podría abordar temáticas que investigadoras y investigadores polares ya desarrollan en la Antártica, como la acidificación de los océanos, la llegada de especies invasoras, el derretimiento de los glaciares, o el agujero en la capa de ozono. 

Con lo anterior es posible trabajar la Alfabetización Científica Crítica (ACC), que se refiere a la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias de una manera que fomente el pensamiento crítico y la comprensión profunda de los conceptos científicos. 

Esto implica brindar a las y los estudiantes, oportunidades para participar activamente en la investigación científica, realizar experimentos y desarrollar habilidades de investigación y análisis de datos. Además, la alfabetización científica crítica también se relaciona con la capacidad de las y los estudiantes para aplicar el conocimiento científico en contextos del mundo real, tomar decisiones éticas relacionadas con la ciencia y participar en debates y discusiones informadas sobre temas científicos.

La Antártica es un continente único, con un entorno aislado que permite realizar investigación científica de frontera, e incide en nuestros océanos y biodiversidad. Por ello es fundamental y urgente sumar a nuestros estudiantes y profesores en formación a su conocimiento. La Didáctica de las Ciencias busca potenciar a estudiantes protagonistas de su propio aprendizaje, y docentes capaces de entregar herramientas formativas, y estrategias didácticas para que las y los estudiantes construyan su propio aprendizaje. Somos conscientes que el camino es extenso, ya que identificar los conceptos que las y los estudiantes incorporarán, las habilidades que desarrollarán, qué tipo de dificultades podrían enfrentar y cómo se podrían aplicar los aprendizajes incorporados, no es tarea fácil. Sin embargo, considero que un lineamiento desde el MINEDUC podría fortalecer la puesta en práctica de un conocimiento antártico que está siendo desarrollado a partir de experiencias individuales, que también podrían ser colectivas y así ampliar su impacto.

Porque sumar a niños, niñas, jóvenes y docentes a una conciencia global que aporte desde el cuidado individual, colectivo y social de la Antártica, pero que también transmita el necesario sentimiento de urgencia sobre el cuidado de los ecosistemas polares a nuestros tomadores de decisiones, es una tarea en la que, desde la Didáctica de las Ciencias y la educación antártica, podemos desde ya empezar a aportar.

 

Foto principal: I. Milenio BASE / N. Politis

Desde Punta Arenas, Valdivia y Santiago, se llevan a cabo proyectos que buscan conocer el estado de la biodiversidad antártica y subantártica, predecir escenarios climáticos futuros e incidir en la toma de decisiones.

La diversidad biológica presente en el territorio antártico y subantártico será estudiada por investigadoras e investigadores de carrera temprana del Instituto Milenio BASE. Diversos proyectos buscan conocer el estado de la microbiota en lagos, estudiar el impacto del cambio climático en esponjas y peces, así como la exclusión competitiva entre especies similares de erizos y la evolución genética de pingüinos papúa.

La Dra. Daly Noll, investigadora adscrita al Instituto Milenio BASE y también al Instituto Milenio Centro para la Regulación del Genoma (CRG), está desarrollando el proyecto “Paisaje Genómico a través del Continuo de Especiación: el Rol de las Variaciones Estructurales en la Divergencia Adaptativa”. En este proyecto, se busca comprender los cambios estructurales de los genomas que han impulsado la especiación y adaptación de los pingüinos papúa a lo largo de su evolución.

El efecto del cambio climático en peces antárticos, relacionado con el aumento térmico y la contaminación humana, será estudiado por la investigadora doctoral del Instituto Milenio BASE, también de la Universidad Austral de Chile (UACh) y Centro IDEAL, Daniela Nualart. Bajo el título “Interacción entre Microplásticos y Temperatura: Sus Efectos en la Fisiología del Nototénido Antártico Harpagifer Antarcticus y Subantártico Harpagifer Bispinis”.

La Dra. Daly Noll trabaja junto a la Dra. Juliana Vianna y Daniela Nualart junto al Dr. Luis Vargas- Chacoff, ambos investigadores principales del Instituto Milenio BASE. Los estudios contarán con el financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través de su Concurso Fondecyt postdoctorado 2024 para el caso de la Dra. Daly Noll, y con el XVII Concurso Fondos de Apoyo a Tesis de Postgrado en Temas Antárticos del Instituto Antártico Chileno (INACH) para Daniela Nualart.

Microorganismos: La biodiversidad poco percibida

Con el objetivo de comprender la distribución de las comunidades microbianas en lagos subantárticos, antárticos y del ártico, el investigador de doctorado del Instituto Milenio BASE y de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile (UCh), Diego Ahumada Muñoz, llevará a cabo el estudio “Patrones Biogeográficos de Microorganismos en Lagos de Altas Latitudes a Distintos Niveles de Organización Ecológica”.

“Un aspecto particularmente innovador es la aplicación de un enfoque de genética de poblaciones a estos grupos funcionales, proporcionando una perspectiva única en los estudios microbianos. Además, este proyecto desempeñará un papel crucial en cerrar la brecha de conocimiento existente en la biodiversidad microbiana entre las zonas polares”, destaca el también investigador del Laboratorio de Ecología Molecular de la UCh.

La investigadora de doctorado de la UCh y del Instituto Milenio BASE, Mélanie Delleuze De Prada, desarrollará el proyecto “Diferenciación del Nicho Ecológico Mediada por la Microbiota Intestinal: el Caso de Estudio de Dos Equinoideos Sintópicos de la Bahía Fildes, Isla Rey Jorge, Antártica”. Se estudiarán dos especies de erizos marinos (Abatus agassizii y Schizocosmus abatoïdes) que comparten un nicho ecológico similar y que tienen requisitos ambientales similares, y que podrían coexistir gracias a una diferenciación de su microbiota intestinal tanto a nivel funcional como taxonómico.

“Estas dos especies sintópicas representan un modelo muy oportuno para evaluar el rol de la microbiota intestinal en generar un eje de diferenciación del nicho ecológico. Esta investigación contribuirá de manera significativa al avance de la comprensión de los ecosistemas antárticos y la importancia de la microbiota en la diferenciación del nicho ecológico”, señala Mélanie Delleuze, también investigadora doctoral de la Universidad Libre de Bruselas.

Las comunidades microbianas de las esponjas marinas Mycale Magellanica (distribuida en la región de Magallanes) y Mycale Acerata (presente en la región antártica) también serán estudiadas con el proyecto “Microbioma del Holobionte de Especies del Género Mycale en un Ambiente Cambiante: una Aproximación Funcional”. Este proyecto será liderado por la investigadora doctoral de la Universidad de Chile y del Instituto Milenio BASE, Magdalena Osorio Aliaga.

La también investigadora del Laboratorio de Ecología Microbiana (LeMi) de la UCh, espera contribuir al conocimiento científico sobre el impacto del cambio climático en los ecosistemas de altas latitudes. Además, “proporcionar información valiosa para la conservación del océano austral y la toma de decisiones basadas en la gestión de ecosistemas marinos, puesto que este océano cumple un rol crucial para el planeta y alberga una biodiversidad única”, dice.

Diego Ahumada trabaja junto a la Dra. Julieta Orlando y la Dra. Léa Cabrol, Melanie Dellezue con el Dr. Elie Poulin y la Dra. Léa Cabrol, y Magdalena Osorio con la Dra. Julieta Orlando, el Dr. César Cárdenas y el Dr. Kurt Paschke. Los tres proyectos se desarrollan con financiamiento del XVII Concurso Fondos de Apoyo a Tesis de Postgrado en Temas Antárticos del INACH.

 

Por: Constanza Barrientos

Foto principal: de izquierda a derecha, Melanie Delleuze, Magdalena Osorio, Daly Noll, Daniela Nualart y Diego Ahumada.