Equipo científico del Instituto Antártico Chileno (INACH), que integra al investigador principal del Instituto Milenio BASE, Dr. César Cárdenas, desarrolló una investigación que revela la aparición de microplásticos en almeja antártica.

Un artículo científico ha revelado el hallazgo de microplásticos y microfibras en la almeja antártica (Laternula elliptica), subrayando la necesidad de estudiar medidas para mitigar el impacto ambiental y proteger a las especies marinas vulnerables a los efectos de la contaminación.

Este estudio, en el que participaron investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH), demostró que el 100 % de los individuos examinados mostraron presencia de microfibras y más del 90 % presentaron microfragmentos, siendo celulosa y plástico la mayoría de estos.

Por otra parte, los principales polímeros que constituyen las microfibras y microfragmentos de plástico fueron el tereftalato de polietileno y el acrílico, asemejándose a otros estudios realizados en peces que habitan aguas de la isla Rey Jorge, según menciona el Dr. Rodolfo Rondón, uno de los autores del artículo.

“Estas nuevas evidencias de estudios realizados en la bahía Fildes han demostrado que es afectada por actividades antropogénicas, ya sea el lavado de ropa y los efluentes resultantes, como por el transporte atmosférico y oceánico de microplásticos”, detalla Rondón.

Almeja antártica (Laternula elliptica). Créditos: I. Garrido

La investigación sostiene que la composición de las fibras y fragmentos fueron 22 % de plásticos y 58 % de celulosa de origen antropogénico, que es igualmente nocivo, lo que indica que esta almeja está ingiriendo material humano que no debería. Por ello se resalta la importancia de seguir realizando estudios de este tipo para detectar los efectos de los contaminantes en la almeja antártica como especie filtradora, así como para identificar situaciones similares en otras poblaciones de almejas o en otras especies marinas.

Rondón recalca que este estudio hace hincapié en la necesidad de tomar medidas para mitigar el impacto ambiental de la actividad humana en la Antártica y las consecuencias de la contaminación a nivel global.

En el artículo “Detección de plástico, microfragmentos celulósicos y microfibras en Laternula elliptica de isla Rey Jorge” participaron los investigadores del INACH, Marcelo González, Rodolfo Rondón, César Cárdenas (con filiación también al Instituto Milenio BASE) y Luis Caro; Carmen Rotunno de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Mariett Torres y Karla Pozo de la Universidad San Sebastián; Simón Morley y Jessica Hurley del British Antarctic Survey y Cristóbal Galbán de la Universidad Mayor.

Por: INACH

Imagen principal: Una de las microfibras encontradas en las almejas estudiadas.

BBJN es un tratado internacional firmado por Chile en 2023 que pretende conservar y promover el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las jurisdicciones nacionales. Por medio del Comité Consultivo, se busca generar un espacio de dialogo que integre a diferentes sectores de la sociedad: el científico, el privado, el industrial, entre otros.

Dr. Elie Poulin, director Instituto Milenio BASE y académico Universidad de Chile (UCh). Créditos: Instituto Milenio BASE / Nadia Politis.

El Comité Consultivo para el tratado de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ, por sus siglas en inglés) está conformado por cerca de 30 instituciones y sus representantes, entre quienes destaca el director del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile (UCh), Dr. Elie Poulin.

Según señalan desde la Cancillería, dicho Comité pretende ser un espacio de participación y diálogo con todas las instituciones, gubernamentales y no gubernamentales, que poseen un interés en el proceso para el establecimiento de la Secretaría del Acuerdo BBNJ en la capital de la región de Valparaíso.

El tratado BBJN fue firmado por Chile el 20 de septiembre de 2023 y, posteriormente, aprobado por el Congreso Nacional y ratificado, depositándose la ratificación en las Naciones Unidas. Entre otras cosas, busca la regulación de los recursos genéticos marinos y la distribución justa y equitativa de los beneficios de su uso; mecanismos para la creación de áreas marinas protegidas; implementación de Evaluaciones de Impacto Ambiental para las actividades que se desarrollan en alta mar; y la creación de capacidades y trasferencia de tecnología marina.

Encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, el pasado 23 de mayo, se llevó a cabo en Cancillería la primera sesión del Comité Consultivo para la Sede de la Secretaría BBNJ en Valparaíso. La instancia, contó con la participación del Doctor en Ecología y Evolución, Elie Poulin, académico de la Facultad de Ciencias de la UCh, y director del Instituto Milenio BASE. Igualmente, formaron parte la rectora UCh, Rosa Devés, y el alcalde de la ciudad de Valparaíso, Jorge Sharp.

Créditos: Ministerio de Relaciones Exteriores.

El profesor Poulin, también director del Laboratorio de Ecología Molecular de la UCh, afirma que “la creación de este Comité Consultivo es un paso fundamental para asegurar que el proceso de implementación del tratado sea inclusivo y representativo de los diversos sectores que tienen un interés en la biodiversidad marina. La participación de instituciones científicas, como el Instituto Milenio BASE, junto con representantes del sector privado, industrial, indígena y la ciudadanía, asegura que nuestras decisiones estarán informadas por un amplio espectro de perspectivas y conocimientos”.

“Reconocemos que los esfuerzos requeridos para el éxito de esta aspiración deben ser transversales, multisectoriales y colaborativos. En virtud de esto, el establecimiento de este Comité Consultivo para la Sede de la Secretaría BBNJ en Valparaíso es una muestra de nuestro compromiso de incluir la participación de todas y todos los actores relevantes”, señaló el Canciller. En ese sentido, agregó que “en aquel espíritu, quiero extender una cálida bienvenida a la colaboración entre los diversos sectores presentes: el privado, el científico, el industrial, el artesanal, el local y de la ciudadanía que dan vida a la importante ciudad frente al mar en este organismo consultativo”.

Si quieres conocer más sobre el Tratado BBNJ, revisa los artículos publicados en la Revista Política y Derecho Antártico, realizada por el Programa de Estudios Antárticos (U-Antártica) de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Por: Constanza Barrientos Soto

Fotografía principal: Comité Consultivo para el tratado de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ). Créditos: Ministerio de Relaciones Exteriores

El “Almirante Viel” es el primer buque de su tipo construido en Chile y su operación permitirá la realización de tareas logísticas, operaciones de búsqueda y el desarrollo de investigación científica. Por sus características técnicas podrá operar en aguas antárticas con -30°C de temperatura y hasta 20 cm de nieve, permitiendo romper hasta 1 metro de hielo.

Talcahuano, 03 de julio de 2024. En una ceremonia realizada en el molo 500 de la Base Naval de Talcahuano, ASMAR entregó el rompehielos “Almirante Viel” a la Armada de Chile, una fecha histórica en la construcción naval, pues se trata del primer buque de este tipo íntegramente construido en Chile y en Latinoamérica, y uno de los desafíos más importantes materializados por ASMAR.

La nave, cuya construcción comenzó en 2018, fue fabricada con tecnología de punta para operar bajo condiciones extremas como las que se encuentran en las aguas antárticas, con -30°C y hasta 20 cm de nieve, lo que permitirá el desarrollo de tareas logísticas, de búsqueda y rescate en caso de siniestros, investigación científica y reabastecimiento de las bases y estaciones científicas de Chile en el continente blanco.

El desarrollo de este megaproyecto, que significó una importante contribución a la ocupación local y nacional generando más de 600 empleos directos, representó uno de los desafíos más importantes asumidos por ASMAR en sus 64 años de trayectoria.

“La entrega del rompehielos ‘Almirante Viel’ es un hito histórico para ASMAR y para Chile, que no estuvo exento de grandes desafíos. En ese sentido, quiero agradecer a nuestros proveedores y subcontratistas, tanto nacionales como extranjeros, quienes nos han apoyado y han estado a nuestro lado enfrentando las vicisitudes propias de un proyecto de esta magnitud; y al mismo tiempo, les pido que se preparen, porque estamos listos para embarcarnos en nuevos y más complejos proyectos, que darán continuidad a una industria que contribuye al desarrollo económico y al bienestar de los chilenos”, señaló el Director de ASMAR, CA Jaime Sotomayor Bustamante.

La puesta en operaciones del nuevo “Almirante Viel” permitirá reemplazar al actual rompehielos del mismo nombre, que tiene más de 50 años de navegación y pondrá a Chile en el escenario científico internacional, pues a bordo llevará modernos laboratorios que permitirán desarrollar investigación aún bajo condiciones extremas.

“El apoyo del Estado ha sido vital en este proyecto, que se ha expresado en la confianza depositada por los diferentes gobiernos durante su desarrollo. Este proyecto es un ejemplo del impulso a la Industria Naval Nacional, con la construcción en Chile de Unidades mayores cada vez más complejas. Este impulso continuo permitirá ir incorporando a Astilleros privados, empresas metalmecánicas, proveedores de sistemas, de equipamiento nacional y servicios, que darán origen a la conformación de un Ecosistema Nacional de Construcción Naval”, concluyó el Director.

EL NUEVO “ALMIRANTE VIEL”

El rompehielos “Almirante Viel” es el buque más grande y complejo construido por ASMAR. Con un desplazamiento de 10,500 toneladas, supera con creces al AGS Cabo de Hornos, que hasta ahora era el segundo buque más complejo fabricado por nuestro Astillero. Posee una autonomía de navegación de 60 días y un alcance de 14.000 millas náuticas.

Su construcción involucró el trabajo de más de 300 profesionales chilenos y extranjeros en su astillero de Talcahuano. En tanto, el 52% de los materiales utilizados en su fabricación fueron adquiridos en industrias nacionales, es así como parte del equipamiento y sistemas de comunicación responden a encadenamientos productivos locales y nacionales.

El nuevo rompehielos tendrá una clasificación Ice Class PCS, que significa que podrá quebrar capas de hielo de hasta 1 metro de espesor y permanecer operando aún cubierto con 20 centímetros de nieve.

La tripulación que navegue en el “Almirante Viel” contará con un equipamiento de última generación para las labores científicas, pero además con todo lo necesario para emergencias. Un mini hospital habilitado con una sala de cirugía menor, camas clínicas y farmacia, además de una sala de hipotermia, resguardarán la salud de quienes naveguen a bordo de sus aguas.

 

Fuente: Comunicaciones ASMAR

Generar mecanismos de integración y apoyo mutuo relativos a estándares y protocolos requeridos para la recolección, registro y preservación de material biológico -de valor científico y patrimonial- es parte de la colaboración que también contempla impulsar iniciativas de Divulgación Científica entre ambas partes.

Colaboración en materia de investigación científica, manejo y conservación de colecciones biológicas, y Comunicación del Conocimiento son parte del nuevo acuerdo de colaboración realizado entre el Museo Nacional de Historia Natural de Chile (MNHN), encabezado por el Dr. Mario Castro Domínguez, y el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE) dirigido por el Dr. Elie Poulin.

La colaboración, señalan las autoridades, busca congregar fuerzas. Por una parte, busca que la cooperación entre ambas instituciones genere mecanismos de integración y apoyo mutuo relativo a estándares y protocolos para la recolección, registro, y preservación de material biológico. Mientras que, por otro lado, buscará resguardar el acceso y conservación de las muestras científicas a perpetuidad, lo que considera desarrollar una labor bajos rigurosos estándares internacionales.

“Esta colaboración entregará importantes herramientas a ambas instituciones para el desarrollo de más y mejor Ciencia”, señala el académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE, Dr. Elie Poulin. Labor que estrechará la colaboración entre el Área de Zoología de Invertebrados del MNHN y los equipos de investigación del Instituto Milenio BASE ubicados en las ciudades de Puerto Williams, Punta Arenas, Puerto Montt, Valdivia, Concepción, Talca y Santiago.

Las colaboraciones entre la Dra. Angie Díaz (UdeC/BASE) y la M. Cs. Andrea Martínez (MNHN/BASE) se llevan realizando desde el año 2017. Foto: Nadia Politis

Andrea Martínez Salinas, jefa del Área de Zoología de Invertebrados del MNHN e investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE, destaca la consolidación de una colaboración científica institucional, que -desde la Ciencia- se lleva realizando desde el año 2017 con la Dra. Angie Díaz Lorca, académica de la Universidad de Concepción (UdeC):  “Este es un hito importante para el estudio de especies antárticas y también una valiosa oportunidad para incrementar el patrimonio natural de nuestro país resguardado en las colecciones que custodiamos. Llevamos años trabajando con la Dra. Angie Díaz en materia de equinodermos y aún queda mucho por investigar y describir”, señala.

De este modo, se busca incrementar los registros de colecciones de muestras biológicas, junto con poner a disposición de la comunidad científica información espacial y temporal detallada, junto con fortalecer protocolos para el manejo de información asociada a especímenes colectados en actividades de investigación y expediciones en terreno.

Finalmente, se buscará desarrollar actividades que fomenten la investigación, conservación, y difusión de la biodiversidad en territorios antárticos y subantárticos, a través del Área de Zoología de Invertebrados del MNHN, para así resguardar colecciones biológicas de invertebrados de Chile -exceptuando artrópodos terrestres- sumado al desarrollo de iniciativas de Divulgación Científica que puedan acercar el conocimiento a la ciudadanía.

Colecciones biológicas: reservorios de biodiversidad

 El trabajo colaborativo entre el Instituto Milenio BASE y el Museo Nacional de Historia Natural de Chile (MNHN), a través de los equipos de investigación liderados por el Dr. Elie Poulin (UCh), la M. Cs. Andrea Martínez (MNHN) y la Dra. Angie Díaz (UdeC), busca impulsar una colaboración con una mirada integrativa desde la taxonomía, la genética, y considerando las colecciones biológicas como importantes reservorios de biodiversidad: “Representan un momento de la historia, siendo irrepetibles e irremplazables”, advierte Catalina Merino, Administradora de Colecciones de Zoología de Invertebrados del MNHN.

Investigadoras Andrea Martínez (MNHN/BASE), Catalina Merino (MNHN) y Catalina Marín (BASE) en el Área de Colecciones de Zoología de Invertebrados del MNHN. Foto: Nadia Politis.

Desde Santiago y Concepción, Catalina Merino y Catalina Marín, Data Manager del Instituto Milenio BASE, intercambian experiencias en materia de colecciones, protocolos de recolección y manejo de datos. Herramientas fundamentales que permiten resguardar el valor intrínseco de ejemplares recolectados en exhaustivas campañas científicas, o prolongadas actividades en terreno, muchas de ellas desarrolladas en zonas submareales, producto de la realización de buceo científico.

El valor de “resguardar la historia biológica”, señala Andrea Martínez, busca poner en valor nuevos mecanismos para desarrollar la investigación y generar un equilibrio osmótico: “Mediante un balance entre el conservante y el ejemplar”, dice. De este modo, “a partir de un trabajo taxonómico integrativo, que permita generar nuevo conocimiento a partir de la combinación de herramientas disponibles, se buscará impulsar nuevos estudios moleculares que permitan analizar la información genética con miras a dilucidar relaciones evolutivas que escapan del estudio morfológico por sí solo”, reflexiona.

A futuro, los equipos buscarán trabajar en iniciativas de repatriación de muestras a través de registros digitales, estrechar vínculos con otros países en materia de conservación, fortalecer el desarrollo de pasantías y capacitaciones, junto con generar nuevas instancias de comunicación de datos de investigación.

 

Por: Nicolás Gómez y Nadia Politis

Fotografía principal: Dr. Elie Poulin y M. Cs. Andrea Martínez. Por Instituto Milenio BASE / Nadia Politis

La capital de la región de los Ríos se convierte en un lugar crucial para investigar la resistencia de los peces antárticos a la hipoxia (asfixia) inducida por el cambio climático. La investigadora de Alaska, Dra. Kristin O’Brien, y el investigador de Chile, Dr. Luis Vargas-Chacoff, colaboran para encontrar respuestas y estrategias de conservación ante este desafío.

Dra. Kristin O’Brien de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF). Foto: I. Milenio BASE / A. Bertrand.

Con 25 años de experiencia en ciencia antártica, la Dra. Kristin O’Brien, profesora de biología de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF), llegó a la ciudad de Valdivia- ubicada en la región de los Ríos, Chile- para trabajar junto al investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) UACh, Instituto Milenio BASE y Centro IDEAL, Dr. Luis Vargas Chacoff. El objetivo es estudiar la capacidad de los peces nototenioides antárticos y de su ancestro, Eleginops maclovinus– también conocido como robalo- para hacer frente a la hipoxia generada por el cambio climático.

A medida que las temperaturas aumentan, el nivel de oxígeno en los océanos disminuye y los eventos hipóxicos son cada vez más frecuentes y severos en los peces antárticos. Para comprender como los afecta este fenómeno, el equipo de investigación ha centrado su atención en el robalo, especie localizada en la región de los Ríos, y que es el ancestro más cercano al grupo de peces más abundante del continente helado: los nototenioides.

“Para predecir con precisión los impactos del cambio climático en los peces antárticos, es importante comprender la capacidad de su ancestro, E. maclovinus, para hacer frente al cambio climático. Además, debido a que este pez nunca ha habitado las aguas heladas del océano Austral, al comparar su biología con sus parientes antárticos, podemos identificar los rasgos que permitieron a los peces antárticos adaptarse y prosperar en su ambiente gélido”, explica la Dra. Kristin O’Brien.

Dr. Luis Vargas- Chacoff y Dra. Kristin O’Brien trabajando en Laboratorio Costero Calfuco UACh. Por: I. Milenio BASE / A. Bertrand.

Por medio de experimentos, el equipo se encuentra midiendo la cantidad mínima de oxígeno que requieren estos peces para sobrevivir, también su capacidad de adaptación fisiológica y bioquímica. Se espera que los resultados de la investigación muestren la capacidad de estos animales para resistir la falta de oxígeno a medida que el océano se calienta y puedan revelar nuevos mecanismos para controlar la hipoxia.

“Tenemos diferentes conocimientos que se complementan entre sí. Valoro mucho la experiencia del Dr. Vargas-Chacoff en fisiología del estrés, osmorregulación y el sistema inmunológico de los peces. Aporta al proyecto conocimientos y experiencia que los demás miembros del grupo no tienen para que podamos comprender mejor la capacidad de estos animales para resistir el cambio climático”, dice la también afiliada al Instituto de Biología Ártica de la UAF, Dra. Kristin O’Brien.

La visita de la Dra. Kristin O’Brein, contempló recolección de muestras y trabajos en el Laboratorio Costero Calfuco, perteneciente a la Facultad de Ciencias de la UACh. “Estoy tremendamente agradecida con el Dr. Vargas-Chacoff, el Laboratorio Costero Calfuco y UACh por esta oportunidad de trabajar con ellos. Daniela Nualart (estudiante del programa de doctorado en Ciencias de la Acuicultura, becada por el Instituto Milenio BASE) y Francisco Dann han sido miembros tremendamente útiles e importantes de nuestro equipo mientras trabajaban aquí. No podríamos haber completado nuestra investigación sin ellos”, expresa.

Equipo de investigación en Laboratorio Costero Calfuco UACh. Por: I. Milenio BASE / A. Bertrand.

Por su parte, el Doctor en Ciencias, Luis Vargas- Chacoff, recientemente nombrado director de la Escuela de Graduados de la Facultad de Ciencias UACh, afirma que “la colaboración con la Dra. O’Brien y su equipo es fundamental para entender cómo el cambio climático afecta a los peces antárticos. Nuestros conocimientos combinados nos permitiran obtener una comprensión más completa. Agradezco esta oportunidad de colaborar en un proyecto tan crucial para la ciencia antártica”.

“Como investigadora local, valoro enormemente la oportunidad de contribuir a este trabajo. La ciencia antártica no solo se lleva a cabo en la misma Antártida; es vital reconocer que regiones como Valdivia juegan un papel fundamental en este campo, pudiendo contribuir con conocimientos científicos y fisiológicos de distintos modelos biológicos o especies nativas que pueden verse afectadas por el cambio climático global”, agrega la estudiante de doctorado UACh, Instituto Milenio BASE y Centro IDEAL, Daniela Nualart.

El proyecto es financiado, principalmente, por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF, por sus siglas en inglés) y también cuenta con el estudiante graduado de la UAF, Augustus Snyder, y el Dr. Yangfan Zhang de la Universidad de Harvard.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto principal: Equipo de investigación en Laboratorio Costero Calfuco UACh. Por: I. Milenio BASE / Antonia Bertrand

 

 

 

 

 

 

 

 

La clasificación de muestras antárticas obtenidas en las expediciones del Instituto Milenio BASE y la empresa francesa Ponant durante 2023-2024, buscará obtener información biogeografía, características y distribución de especies intermareales en el continente blanco, y encabezada por el Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Sub-Antártica (LAGEMAS) liderado por el Dr. Claudio González-Wevar de la Universidad Austral de Chile (UACh), Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE.

Dr. Claudio González-Wevar tomando muestras en Antártica. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis.

Equinodermos, moluscos, crustáceos y peces, son parte de los modelos de estudio que el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, se encuentra analizando tras sus expediciones al mar de Weddell, en la Antártica, a través de la empresa francesa PONANT, y en el marco de la Expediciones Científicas Antárticas (ECAs) del Instituto Antártico Chileno (INACH). Clasificación de especies que en la actualidad está impulsando el Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Sub-Antártica (LAGEMAS) liderado por el Dr. Claudio González-Wevar de la Universidad Austral de Chile (UACh), Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE.

González-Wevar, también investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la Facultad de Ciencias UACh, señala que en conjunto con Marcelo López, estudiante de Biología Marina del Instituto Milenio BASE y de la Universidad Austral de Chile (UACH), están desarrollando un trabajo clave, que podría entregar nueva información sobre biogeografía en el océano Austral: “Las muestras colectadas son de suma importancia para el conocimiento de la biodiversidad Antártica porque provienen de sectores de difícil acceso y para los cuales casi no hay registros de la biota intermareal”, señala.

Para el doctor en Ciencias, con mención en Ecología y Biología Evolutiva, trabajar con nuevos registros permitiría conocer información eventuales nuevas distribuciones de especies: Estamos detectando la presencia de especies que se creían tenían distribución más restringida. Como es el caso de la lapa antártica Nacella concinna y los caracolitos Laevilitorina y Laevilacunaria, advierte. 

Muestras de especies del fondo antártico. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis.

En tanto que, para Marcelo López, encargado de clasificar las muestras antárticas de las expediciones Instituto Milenio BASE/PONANT, la labor constituye un especial desafío debido a las características únicas del continente helado: Trabajar con estas muestras ha sido una experiencia súper gratificante. Para un profesional vinculado a la Biología Marina como yo, trabajar con un lugar tan remoto como es la Antártica es fantástico. Y del mismo modo, da un gran sentido de responsabilidad y de privilegio enorme ya que es un acceso a conocimiento único y de gran relevancia”, sostiene.

Las expediciones han recorrido localidades diversas del océano Austral y el lado sur de la península antártica en zomas como Red Rock Ridge, Haunusse Bay y Stonington; así como el mar de Bellinghausen con Sims Island; el mar de Amundsen con Simple Island y Cape Burks, y finalmente el mar de Ross con Cape Royds, Cape Hallet y Cape Washington. 

“Trabajar con estas muestras antárticas, además de realizar su clasificación, nos permite indagar en datos que nos lleven a descubrir potenciales nuevas especies que nos permitirían ampliar nuestro conocimiento sobre modelos de estudios con adaptaciones únicas, ofreciendo información sobre la evolución de la vida en condiciones extremas”, puntualiza Marcelo López, también integrante del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Sub-Antártica (LAGEMAS) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), y liderado por el Dr. Claudio González-Wevar.

Zona intermareal de Antártica. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis.

El proceso de clasificación de las muestras recolectadas durante la expedición, inicia con su llegada al LAGEMAS en Valdivia, donde Marcelo se coordina si registro en bases de datos especializadas. Posteriormente, el investigador organiza las muestras según los grupos taxonómicos principales (equinodermos, moluscos, crustáceos y peces). A partir de esta organización, Marcelo se enfoca en la identificación de especies, teniendo en cuenta su tamaño y, en la medida de lo posible, realiza análisis de sus características genéticas.

El objetivo es identificar las posibles nuevas especies en el mayor detalle, hablando en términos taxonómicos. Es decir, clasificar y organizar las muestras de acuerdo con sus características biológicas: es ahí donde aparecen categorías como reinos, género y familias. Este procedimiento es crucial para obtener una comprensión exhaustiva de la diversidad biológica encontrada en las muestras recopiladas.

Ambos investigadores destacan la importancia de la labor en curso, que contribuye a la biodiversidad marina en la región polar. Además, podría sentar las bases para futuras investigaciones biológicas y de conservación. “Los resultados obtenidos pueden tener un impacto significativo en la investigación científica y en el entendimiento de los ecosistemas marinos antárticos, revelando especies que hasta el momento podrían haber permanecido desconocidas para la Ciencia”, señalan.

 

Por: Carolina Gajardo y Nadia Politis

Fotografía principal: Marcelo López en LEGEMAS. Créditos: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

 

El videojuego “Metaverso Antártico”, financiado por el programa Ciencia Pública del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, y por el Fondo de Creación Artística de la Universidad de Chile, se puede descargar de forma gratuita a través de xrlabs.uchile.cl/metaversoantartico.

Explorar siete ecosistemas antárticos, tomar muestras de especies nativas, completar bitácoras científicas y detectar contaminación de origen antrópico, para resguardar la biodiversidad austral, es parte de la propuesta que “Metaverso antártico” realiza, a través de una interfaz amigable y cercana para que estudiantes, docentes y familias puedan conocer el llamado “continente del futuro”.

Victor Fajnzylber en XR-LABS-FCEI-UChile. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis.

El videojuego de exploración e investigación antártica utiliza lenguajes del videojuego y de la realidad virtual para acercar la ciencia antártica a las personas. Aspecto que destaca el director del proyecto, el académico de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, doctor en Tecnología y director del Laboratorio transdisciplinar de realidad virtual y videojuegos en la Universidad de Chile (XR-LABS) Víctor Fajnzylber:Creamos un universo narrativo futurista y abierto, de tal manera que el explorador o exploradora antártica vaya construyendo sus propias hipótesis sobre el mundo que va descubriendo. El juego invita a construir sus propias reflexiones personales sobre la biodiversidad y el respeto por todos los seres vivos, en tiempos de cambio climático”, señala.

A través de una interfaz amigable, y una descarga para computadores que se puede realizar en xrlabs.uchile.cl/metaversoantartico la historia se ambienta en el año 2035, y lleva al explorador o exploradora en un avión desde la ciudad de Punta Arenas, en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, hasta llegar a la Antártica, ​​​hasta una pista de aterrizaje en la imaginaria isla Molinari. Ahí comienza una travesía a pie, en la cual el jugador o jugadora podrá explorar ecosistemas y realizar buceo científico, para comprender cómo un glaciar gigante se convirtió en la imaginaria “Bahía del Glaciar Rivera” en una búsqueda por comprender la adaptación que están realizando las especies.

Director Instituto Milenio Base, Dr. Elie Poulin. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

Nuestro comité científico ha trabajado todos estos meses compartiendo su trabajo en microorganismos, invertebrados, aves, peces, plantas, cetáceos, oceanografía y derecho antártico -que ha estado tan presente en la discusión pública-, con el objetivo de aportar a la construcción de este Metaverso educativo y científico”, señala el doctor en Ecología y Evolución, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE, Dr. Elie Poulin, institución colaboradora del proyecto, junto a las instituciones que apoyan la distribución del proyecto, tales como Instituto Antártico Chileno (INACH), Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural (CHIC), Museo Territorial Yagan usi – Martín González Calderón, Comité Cultural de Puerto Williams, Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), Fundación Tremendas, Dirección de Ciencias de la Municipalidad de Cerro Navia, ALGA, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural en Los Ríos, la Universidad Austral de Chile.

Accesibilidad y aventura

A través de una propuesta interdisciplinaria, que entrelaza el arte, ciencia, tecnología y la investigación antártica desde una perspectiva amplia, se invita al jugador o jugadora a la futurista “base Internacional Metaverso Antártico”: una  arquitectura sumergida en el mar donde se proyecta el análisis de los datos recopilados en terreno por el jugador y la jugadora.

Karla Martinez en XR-LABS_FCEI-UChile. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

Metaverso Antártico fue creado como juego para suscitar el interés de niños y jóvenes por la ciencia antártica, la naturaleza y la ecología”, subraya la realizadora audiovisual, integrante del equipo de producción y vocera STEM del proyecto Karla Martínez Mora: “Creamos un videojuego para computadora lo más liviano posible, con el fin de potenciar su accesibilidad. Queremos distribuir gratuitamente este juego a la mayor cantidad de personas de nuestro país a través de este viaje imaginario, con información científica real, hacia un continente que pocos personas conocen en sus vidas”, indica.

La presencia de investigadoras antárticas en terreno es otro aspecto que Metaverso Antártico busca destacar, con el objetivo de reflejar una realidad país. Según cifras del Instituto Antártico Chileno, en la reciente Expedición Científica Antártica n°60, por primera vez la cantidad de mujeres logísticas superó a los hombres con un histórico 54% sumado al 44% de los proyectos científicos en ejecución que es liderado por mujeres, señala INACH.

Directora alterna Instituto Milenio Base, Dra. Julieta Orlando. Foto: I. Milenio BASE / N. Politis

El equipo desarrollador también ha hecho un trabajo importante por visibilizar la ciencia antártica que estamos realizando las mujeres y también logísticas desde el INACH, junto con mostrar especies menos conocidas en el continente, como es el caso de la Ballena fin (Balaenoptera physalus), el Krill antártico (Euphausia superba), la mosca antártica (Parochlus steinenii) o las dos únicas plantas vasculares que hay en la Antártica: el pasto antártico (Deschampsia antarctica) y el clavel antártico (Colobanthus quitensis)“, señala la doctora en Ciencias, mención en Microbiología, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile y directora alterna del Instituto Milenio BASE, Julieta Orlando.

La proyección a mediano plazo es convertir este metaverso científico en un laboratorio de experimentación transdisciplinar, que imagine nuevos enfoques sobre cómo acercar la ciencia a la sociedad mediante lenguajes audiovisuales”, adelanta el director del proyecto y director del laboratorio XR-LABS, Víctor Fajnzylber.

El videojuego representó 26 especies antárticas y trabajó con 14 investigadoras e investigadores del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, centro de excelencia financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), como equipo asesor de contenido.

Registro de videojuego Metaverso Antártico.

Junto a Víctor Fajnzylber, las académicas y académicos de instituciones como Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Concepción (UdeC), Universidad Austral de Chile (UACh) y Universidad de Magallanes (UMAG) participarán en demostraciones en vivo del videojuego a través de charlas en las ciudades de Santiago, Concepción, Valdivia, Punta Arenas y Puerto Williams, junto con transmisiones en vivo lideradas por el laboratorio XR-LABS.

 

 

Por: Nadia Politis

Foto principal: Registro de videojuego Metaverso Antártico.

Dra. Brenda Riquelme del Río, investigadora principal del estudio. Afiliada a la UMAG, Instituto Milenio BASE y Centro CHIC. Foto: I. Milenio BASE / C. Barrientos

Un estudio liderado por la Dra. Brenda Riquelme del Río, investigadora postdoctoral de la Universidad de Magallanes (UMAG) e investigadora del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y del Instituto Milenio BASE.

Según mediciones realizadas en la región de Magallanes, las turberas subantárticas de Sphagnum presentan variaciones espaciales en las emisiones de gases de efecto invernadero a escalas menores de un metro. Este hallazgo destaca la complejidad de estos ecosistemas y subraya la importancia de realizar investigaciones detalladas para comprender mejor su impacto ambiental.

Se trata de la turbera de Sphagnum magellanicum, conocida popularmente como “turbera de Omora”; un humedal ubicado en el Parque Etnobotánico Omora a dos kilómetros de Puerto Williams. Según afirma el equipo de investigación, este tipo de ecosistema provee servicios ecosistémicos muy importantes, por ejemplo, mantener una biodiversidad nativa adaptada a condiciones anfibias, lo que es crucial para la estabilidad.

Esta turbera nunca ha sido explotada para ningún propósito y el acceso está restringido, excepto para los investigadores, quienes la atraviesan usando pasarelas de madera y con raquetas para la nieve en sus pies, para intervenir lo menos posible”, destaca la investigadora principal del estudio, Dra. Brenda Riquelme del Río, quien es investigadora postdoctoral de la UMAG, el Centro CHIC y el Instituto Milenio BASE.

Turbera de Sphagnum magellanicum, conocida popularmente como “turbera de Omora”. Foto: Dra. Brenda Riquelme del Río.

El equipo de investigación destaca el rol que cumplen las turberas en el contexto de cambio climático, ya que pueden secuestrar el carbono (CO₂) del ambiente, pero también actúan como fuentes de metano (CH₄). Estudios aclaran que, aunque el CH₄ es hasta 25 veces más poderoso como gas de efecto invernadero, el CO 2 puede durar siglos en el medio ambiente, a diferencia del metano que dura alrededor de doce años.

La gestión y conservación de las turberas son cruciales porque, aunque pueden capturar CO 2 , las emisiones de metano pueden contrarrestar parte de este beneficio. Por lo tanto, comprender el equilibrio en las emisiones de ambos gases es esencial para aprovechar a las turberas como herramientas en la mitigación del cambio climático”, explica el investigador adscrito del Instituto Milenio BASE, CHIC y UMAG, Dr. Roy Mackenzie.

Análisis a “escala fina”
El estudio “Variabilidad espacial a pequeña escala de las emisiones de gases de efecto invernadero de una turbera subantártica”, fue publicado en la revista Environmental Science & Technology y contó con un equipo de investigadores de la UMAG, CHIC, Instituto Milenio BASE, Centro de Investigación GAIA Antártica: Dra. Brenda Riquelme del Río, Dr. Julio A. Salas Rabaza, Dr. Roy Mackenzie, Dr. Frédéric Thalasso y Dr. Armando Sepúlveda Jáuregui.

Gráfica resumen publicación científica. Por: Dr. Roy Mackenzie.

Esta investigación se enfocó en el flujo de gases de efecto invernadero a una escala fina (menos de un metro) en distintos parches de vegetación en la “turbera Omora”. En estudios anteriores se ha demostrado que existe una alta heterogeneidad en el flujo de gases de efecto invernadero en distintas partes de una turbera (no toda la turbera emite o absorbe la misma cantidad de gases). Sin embargo, aún no está claro cómo funciona este mecanismo a escalas más finas, es decir, en puntos cercanos entre sí.

Con este tipo de estudios se busca entender mejor cómo funciona el mecanismo y los factores que influencian el intercambio de gases de efecto invernadero en turberas, lo que es de gran relevancia para afrontar el desafío del cambio global que atravesamos hoy en día”, comenta la Dra. Brenda Riquelme del Río.

La investigación contempló 90 muestras, compuestas por cinco parcelas de 3×3 metros, divididas en nueve cada una, y medidas dos veces en diferentes fechas. Aunque los resultados revelan sectores con flujos negativos -que secuestran gases-, se concluyó que en promedio cada parcela muestra flujos positivos.

Las turberas contribuyen a la mitigación del cambio climático al secuestrar Carbono, sin embargo, emiten metano de forma natural como resultado de la metanogénesis que sucede en la turba. Plantas anfibias como el Tetroncium magellanicum (Juncaginaceae) muestran un mayor flujo de metano, probablemente por su tejido aerenquimatoso, con grandes espacios llenos de aire que facilita el transporte de gases hacia el exterior. Esto deja en evidencia la necesidad de generar más conocimientos sobre las dinámicas de estos ecosistemas para una gestión que maximice su impacto positivo neto en el clima”, dice el Dr. Roy Mackenzie.

Tetroncium magellanicum. Foto: Dr. Roy Mackenzie.

Se descubrió que la heterogeneidad observada en el flujo de estos gases se mantiene en escalas más pequeñas, posiblemente favorecida por el tipo de cobertura vegetacional. Se midió una variación de hasta 25 veces en la emisión de CH₄ en dos puntos distanciados por 0.56 metros. Variaciones similares se presentaron incluso en distancias de 0.35 metros, una de las mediciones más próximas probadas hasta la fecha.

La investigación no sólo confirma hallazgos previos, sino que también sugiere que, para hallar correlación espacial entre los flujos de emisiones de un punto a otro, se debe recurrir a escalas aún más finas. Este estudio destaca la complejidad de los ecosistemas de turberas de Sphagnum y su impacto en el medio ambiente, subrayando la importancia de investigaciones detalladas y la necesidad de proteger la biodiversidad en estos entornos.

 

Por: Nicolás Gómez

Foto principal: Turbera de “Omora”, por Dra. Brenda Riquelme del Río

En un esfuerzo importante por consolidar el liderazgo de Chile como referente en ciencia y tecnología antártica, se presentó este jueves el proyecto denominado “Chile como polo de ciencia, tecnología y logística antártica”.

Es una iniciativa centrada en establecer un ecosistema colaborativo que promueva la investigación y la innovación en la región. Su objetivo es convertir a la Antártica en un verdadero laboratorio natural, promoviendo la colaboración entre los distintos actores del sistema de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación (CTCI).

Una de sus metas es identificar y abordar las necesidades y oportunidades que presenta la región antártica mediante la ejecución de proyectos colaborativos entre entidades del sistema CTCI, lo que incluye fortalecer la actividad científica y contribuir al desarrollo económico y social de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. También tiene como objetivo promover la participación ciudadana y la reflexión colectiva sobre el futuro de la Antártica involucrando a la comunidad local en el proceso de toma de decisiones.

Este proyecto es liderado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) con la estrecha colaboración de instituciones asociadas como el Instituto Milenio BASE, la Universidad Austral de Chile, el Centro IDEAL,  y la Universidad de Magallanes.

El financiamiento de este proyecto proviene de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, a través del Concurso “Nodos de Especialización: Desarrollo e Investigación de Laboratorios Naturales 2023” en un monto de $398.000.000 pesos por un período de 24 meses.

Este proyecto marca un hito significativo en los esfuerzos de Chile por impulsar la investigación y la innovación en el Continente Blanco. Se espera que este proyecto no solo contribuya al avance del conocimiento científico, sino también al desarrollo sostenible de la región y al fortalecimiento del liderazgo de Chile en la Antártica.

El Dr. Marcelo González Aravena, director del proyecto y jefe del Departamento Científico del INACH, recalcó la importancia de esta iniciativa para Chile y la Antártica destacando su potencial para impulsar el progreso científico y socioeconómico en la zona. “Si bien en nuestra institución hemos realizado diagnósticos del desempeño de la ciencia antártica en períodos extensos de, al menos, diez años, este proyecto permitirá ampliarnos a otras áreas como la tecnología e innovación, la cultura y las artes, por ejemplo. Además, nos permitirá levantar una hoja de ruta, que será participativa donde no solo participarán las y los científicos, sino también otros actores claves.”

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía.

Fuente: Comunicado de Prensa INACH

La Universidad de Barcelona, en España y la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, fueron los destinos de las estudiantes del Magíster en Ciencias, mención en genética, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), Paula Segovia y Camila Parra. Las investigadoras del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS), cuyo director es el Dr. Claudio González-Wevar, buscarán fortalecer la colaboración científica internacional

Paula Segovia en el Laboratorio de Zoología de la Universidad de Barcelona.
Foto: Paula Segovia

Como un reconocimiento de excelencia académica, que busca impulsar la colaboración internacional en Ciencia y fortalecer la carrera en investigación, las estudiantes del Magíster en Ciencias, mención en genética UACh, Paula Segovia y Camila Parra, fueron reconocidas con la beca Santander, galardón que permitió realizar pasantías de investigación en el contexto de sus tesis de pregrado.

Paula Segovia, estudiante UACh/Instituto Milenio BASE, destaca la experiencia como una herramienta fundamental de crecimiento académico: “Traje mucho material de micromoluscos para poder continuar mi tesis y magíster este año, aumentando las localidades, ya que ellos tenían acceso a otros lugares en la Antártica”, dice.

Paula realizó su pasantía en la Universidad de Barcelona (UB), en España, en colaboración con la académica Conxita Avila. Su labor científica se enfocó en la revisión de muestras genéticas de campañas antárticas, empleando el sistema Darwin Core, con énfasis en su investigación de análisis integrativo en las especies nominales antárticas del género Laevilitorina. Un pequeño caracol ubicado en la zona intermareal del continente helado.

Su investigación es el “análisis integrativo en las especies nominales antárticas del género Laevilitorina”, un género de pequeños caracoles y moluscos marinos. La investigación está centrada específicamente en tres especies, que son la umbilicata, claviformis y antarctica. Lo que busca es hallar la relación evolutiva que existe entre ellas.

Camila Parra, realizando muestreo en Warrington, Dunedin.
Foto: Camila Parra

Por su parte, Camila Parra desde pequeña había soñado con viajar a Nueva Zelanda, y aprovechó la oportunidad para cumplir su sueño y realizar su pasantía en la ciudad de Dunedin y en la Universidad de Otago. Camila destaca las estrictas medidas de bioseguridad que emplea el Departamento de Zoología y la labor realizada con el investigador Hamish Spencer y la Dra. Tania King: “Allá uno no puede entrar al laboratorio sin más. Por ejemplo, hay que llegar, lavarse las manos, ponerse la bata, volverse a lavar las manos y así”, dice.

Además del trabajo en laboratorio, Camila realizó estudios de muestras que tomó en diferentes lugares del país, como las costas de Wellington, Dunedin, Second Beach y Warrington, conocidas por su diversidad: Como quise usar la beca para mi tesis, entonces lo que hice fue muestrear”, señala.

El nombre de su proyecto es “filogeografía integrativa de la especie diloma nigerrimum a lo largo de las costas de Chile y Nueva Zelanda”. El objetivo de la investigación es resolver la dinámica demográfica y la historia evolutiva del diloma nigerrimum, una especie de molusco gasterópodo, entre Chile y Nueva Zelanda. Esta especie es la única de su género con una distribución transpacífica, y así de extensa.

Tanto Paula Segovia y Camila Parra son investigadoras del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Subantártica (LAGEMAS) perteneciente al Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), dirigido por el Doctor en Ciencias Claudio González-Wevar. Académico UACh e investigador del Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE.

Para el Biólogo marino y profesor asociado del ICML, la pasantía realizada por sus estudiantes Paula Segovia y Camila Parra: “les permitió conocer otras realidades y visualizar el tremendo esfuerzo que hacemos desde BASE para comprender de mejor manera la biodiversidad en esta región del planeta que a pesar de su importancia ha estado relegada en términos de esfuerzo científico”, dice.

La beca Santander de movilidad pregrado, brinda un financiamiento de 4.000 USD para costear un intercambio académico a países de Europa o Asia. Entre los requisitos para acceder al beneficio se encuentra el integrar los primeros 10 mejores puestos del ranking de ingreso de sus respectivas carreras, reflejar excelencia académica y respaldar el trabajo de investigación con cartas de recomendación y motivación.

Como futuros planes, Paula y Camila proyectan que continuarán sus líneas de investigación en materia antártica y subantártica con el Instituto Milenio BASE, y buscarán compartir sus experiencias en investigación a través de espacios de Divulgación Científica en Valdivia.

 

Por: Nicolás Gómez y Nadia Politis

Foto principal: Constanza Barrientos