Con el objetivo de conmemorar el “Día de la Antártica Chilena”, este miércoles 6 de noviembre a las 12:00 horas, el Museo Fonck de Viña del Mar- región de Valparaíso-, realizará en sus jardines una función de títeres destinada a toda la familia. La actividad financiada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras, lleva por nombre “Antártica viva” y contó con el asesoramiento científico del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, también conocido como Instituto Milenio BASE.

La actividad se enmarca en el mes aniversario del museo, “87 años fortaleciendo los vínculos de las personas con nuestro patrimonio cultural y natural”, y está destinada a todo público. “Podrá disfrutar una obra gratuita y familiar que busca tomar mayor conciencia sobre la importancia y el cuidado de los ecosistemas presentes en la Antártica”, expresan desde la organización del Museo Fonck.

Para la realización de esta obra, el museo coordinó un trabajo en conjunto con la Compañía de Teatro Ámbar y con los equipos científicos del Instituto Milenio BASE, quienes aportaron información fruto de sus investigaciones, la que será abordada y comunicada mediante la narración de los títeres. La invitación es a presenciar la función, en donde podrán descubrir las relaciones entre especies de flora y fauna en los ecosistemas antárticos y su problemática frente a la crisis climática. Quienes quieran asistir, lo podrán hacer sin inscripción previa.

Cabe señalar que el “Día de la Antártica Chilena”, se conmemora cada 6 de noviembre, pues en esa fecha el Presidente Pedro Aguirre Cerda fijó los límites del Territorio Chileno Antártico, en 1940.

El Museo Fonck forma parte del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que busca fortalecer y dar continuidad a instituciones y organizaciones culturales de derecho privado y sin fines de lucro. Este programa además es parte del Sistema de Financiamiento a Organizaciones e Infraestructura Cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio que integra, articula y coordina de forma transversal los planes, programas y fondos orientados al fomento y apoyo de las organizaciones, de la infraestructura cultural, y de la mediación artística. Todo esto con una vocación descentralizada, mecanismos participativos, y la promoción de la creación de redes y asociaciones.

Fuente: Museo Fonck

La alianza entre ambas instituciones busca fomentar la investigación, educación, conservación y difusión de la biodiversidad en las zonas antártica y subantártica, junto con desarrollar proyectos en conjunto en materia de expediciones polares y comunicación científica.

Explorar para comprender y proteger, es el lema de Fundación Antártica21 que, a través de actividades educativas, culturales, y científicas busca promover el patrimonio antártico de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Visión que, mediante la firma de un convenio de colaboración con el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, conocido como Instituto Milenio BASE, busca fortalecer a través del desarrollo de actividades científicas, educativas y comunicacionales.

“El Cambio Climático es una realidad, y poder contribuir a la obtención de nuevos datos científicos a través de la colaboración con Fundación Antártica21 y el acceso a expediciones antárticas, es una noticia que desde el Instituto Milenio BASE nos llena de orgullo. Esperamos poder fortalecer el desarrollo de más y mejor investigación de frontera a través de nuestras líneas de investigación vinculadas a la Ciencia para la toma de decisiones, la gobernanza antártica, respuestas fisiológicas al cambio climático y el desarrollo de observatorios del estadio de la biodiversidad antártica y subantártica”, señala el Dr. Elie Poulin, director del Instituto Milenio BASE.

Foto: Fundación Antártica21

“Somos personas con un fuerte compromiso antártico y buscamos ser reconocidos regional y globalmente por nuestro aporte en la difusión del conocimiento científico y del patrimonio natural y cultural antártico, de ahí nuestro compromiso con el trabajo colaborativo. Celebramos este acuerdo con un centro de excelencia ANID como es el Instituto Milenio BASE, y esperamos prontamente poder concretar proyectos en conjunto”, subraya el Dr. Edgardo Vega Artigues, director ejecutivo de Fundación Antártica21.

“La asociatividad y colaboración es parte de nuestro sello institucional. Somos un centro de investigación con presencia en cinco regiones de Chile, e integrado por una comunidad de más de 100 investigadoras e investigadores, por lo que esta nueva colaboración con Fundación Antártica21 permitirá realizar un intercambio de conocimiento tanto en el área de las Ciencias Biológicas, como las Ciencias Sociales, y sumando a la Comunicación de la Ciencia y la Educación como ejes transversales”, señala la Dra. Julieta Orlando, directora alterna del Instituto Milenio BASE.

El convenio de colaboración contempla la realización de expediciones científicas en zonas antárticas y subantárticas, así como la realización de alianzas en materia de comunicación y difusión de resultados de investigación, incluyendo la producción de material divulgativo en formatos impresos, audiovisuales y digitales.

Desarrollo de Ciencia, Educación e Identidad

Jóvenes jugando Ilan en torneo realizado en Punta Arenas. Foto: Fundación Antártica21

Desde Punta Arenas, la Fundación Antártica21 busca contribuir al desarrollo de un entorno social y cultural con identidad antártica. A través de sus cinco áreas prioritarias (educación, cultura, conocimiento, conservación y cooperación) busca vincular diferentes actores para fortalecer el desarrollo antártico, y mediante la Ciencia cuidar el entorno natural y cultural para la toma de decisiones.

Durante 2024, Fundación Antártica21 ha desarrollado el proyecto “ILAN: Explorando la vida Antártica”, un juego de cartas que sumergir a las y los jugadores en una expedición científica al continente antártico. El objetivo principal es acumular 40 Puntos de Victoria (PV) a través de las interacciones entre las cartas de Biodiversidad y Factores, que representan las especies y los elementos que influyen en el entorno.

Desarrollado con la empresa Within Play, el Torneo Nacional Ilan 2024 se está desarrollando en todo Chile para todas las personas desde los 10 años. Mediante la competencia en una de las siete sedes a lo largo del país, el ganador o ganadora de cada sede se enfrentará en la Gran Final en Santiago, el 30 de noviembre de 2024. El premio para quien se lleve la victoria será un inolvidable Crucero de Exploración Antártica para dos personas realizado con la empresa de turismo Antarctica21.

Más información en https://torneos.withinplaygames.com/ilan

 

 

Por: Paolo Stipo Antiao

Fotografía principal: Constanza Barrientos/ I. Milenio BASE

Edición: Nadia Politis

Con presentación de la directora alterna del Instituto Milenio BASE y académica de la Universidad de Chile (UCh), Dra. Julieta Orlando, en el encuentro se abordó la importancia del océano Austral y la conservación de su biodiversidad. Una instancia destinada a los estudiantes de la Academia de Guerra Naval y que contó con actores del área pública y privada.

Dra. Julieta Orlando compartió sesión con el Jede Dpto. Borde Costero Dirinmar, CN LT Zamorano Portilla, y con el gerente general de Sonapesca, Héctor Bacigalupo. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

Áreas Marinas Protegidas, políticas nacionales, pesca, transporte marítimo, energías marítimas y cambio climático, fueron temáticas abordadas durante el Seminario de Intereses Marítimos 2024 de la Armada de Chile, desarrollado en Viña del Mar -región de Valparaíso- entre el 2 y 3 de septiembre. La segunda jornada del evento contó con la participación de la directora alterna del Instituto Milenio BASE y académica de la Universidad de Chile (UCh), Dra. Julieta Orlando.

La también vicepresidenta de la Sociedad de Microbiología de Chile (SOMICH), se refirió al trabajo que desarrolla el Instituto Milenio BASE en biodiversidad antártica y subantártica. Destacó las diferentes líneas de investigación, y proyectos como el Observatorio de Biodiversidad Marina liderado por la académica del Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG), Dra. Karin Gerard, y los trabajos en Conservación y Gobernanza del investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH), Dr. César Cárdenas, y del académico de la Facultad de Derecho UCh, Dr. Luis Valentín Ferrada.

“Agradezco la invitación por parte de la Academia de Guerra Naval de la Armada Chile, fue una oportunidad donde pudimos conocer el trabajo de diferentes actores del mundo marítimo y discutir temas relevantes que involucran la cooperación entre instituciones en Antártica y la necesidad de conversar temas a nivel interministerial, como la operación del nuevo Rompehielos Almirante Oscar Viel. También conversar sobre la importancia de contar con apoyo para llegar a zonas subantárticas de difícil acceso, por ejemplo, a través del trabajo que hace el Crucero de Investigación Científica Marina en Áreas Remotas (CIMAR)”, señala la Dra. Julieta Orlando.

Por su parte, el subdirector de la Academia de Guerra Naval, CN Patricio Puyol, agradeció la presentación de la Dra. Julieta Orlando y destacó el nuevo Rompehielos Almirante Oscar Viel. “La académica cooperó en dar una visión desde el punto de vista científico a nuestros alumnos. Se hizo énfasis en la ciencia antártica, y en el nuevo rompehielos, el cual nos va a permitir no solamente tener una mayor presencia y más permanente en la Antártica, sino que además incorporar a los científicos en esta tarea”, dijo.

Dra. Julieta Orlando junto a los presentadores de la sesión y el subdirector de la Academia de Guerra Naval, CN Patricio Puyol . Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

PARA VER>> video “Recorrido científico nuevo Rompehielos Almirante Oscar Viel

“A partir de la ciencia se pueden tomar decisiones, se pueden administrar las pesquerías y en base a eso se pueden establecer medidas. La Armada, cada vez más, se está abriendo a la ciencia, a la cooperación, a la colaboración para poder trabajar juntos en el fin de un mismo objetivo, que en este caso es el resguardo de los intereses marítimos y de los recursos”, indica la Encargada de Fiscalización Pesquera de la Dirección de Intereses Marítimos y Medio Ambiente Acuático (DIRINMAR), Paola Arroyo Mora.

Un encuentro destinado a los estudiantes de la Academia de Guerra Naval de la Armada de Chile y que sumó a actores del mundo público y privado como la Dirección de Seguridad y Operaciones Marítimas (DIRSOMAR); Dirección de Intereses Marítimos y Medio Ambiente Acuático (Dirinmar); Asociación de Armadores de Transporte Marítimo, Fluvial, Lacustre y Turístico Sur Austral (Armasur); Ultranav; Salmoneros de Magallanes; Universidad Católica del Norte (UCN); Universidad de Concepción (UdeC); Universidad Autónoma; Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca); Desarrollo Acciona Chile; y Asociación de Industriales Pesqueros (ASIPES).

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto principal: Dra. Julieta Orlando presentando en el Seminario de Intereses Marítimos 2024 de la Academia de Guerra Naval de la Armada de Chile en Viña del Mar, región de Valparaíso. Foto: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

 

 

Punta Arenas, 21 de agosto de 2024.- Veinte profesionales participaron de la tercera versión de la capacitación para el Sistema Internacional de Observación Científica (SISO) de la Comisión de Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA). Este curso fue organizado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y se dictó a mediados de este mes en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Magallanes.

El curso tuvo como objetivo formar observadoras y observadores científicos capacitados para monitorear el impacto de la pesca en el océano Austral. Participaron tanto profesionales con experiencia en el área, que pudieron compartir sus conocimientos, como estudiantes de la carrera de Biología marina de la UMAG, para quienes el curso representa una oportunidad para su futuro profesional. Además, asistieron profesionales de diversos sectores interesados en la observación científica en aguas antárticas.

Esta capacitación es fundamental para asegurar la recolección de datos vitales y fidedignos sobre las actividades pesqueras y su interacción con el medio marino antártico.

“Cada año, la CCRVMA actualiza las medidas de conservación, por lo que es fundamental que los observadores científicos cuenten con las herramientas necesarias para realizar su trabajo adecuadamente. Para ello, es importante que se mantengan actualizados sobre las nuevas medidas y que cuenten con acceso a los manuales actualizados disponibles para realizar sus actividades de manera efectiva”, precisó la Dra. Lorena Rebolledo, oceanógrafa del INACH y profesional a cargo del curso.

Francisco Santa Cruz, también investigador del INACH y representante científico de Chile ante la CCRVMA, destacó la importancia de la formación continua de estos observadores: “Nuestro país tiene una presencia pesquera importante en la Antártica y parte de lo que se hace para el monitoreo de las pesquerías es la actividad que efectúan las observadoras y observadores científicos. Es, por tanto, fundamental mantener un grupo de personas que esté bien capacitado, que conozca sobre las medidas de conservación y que esté disponible para cumplir con esta labor clave para el manejo de los recursos pesqueros de la Antártica”, expresó.

La información recolectada por los observadores y observadoras es muy relevante para evaluar el estado de las poblaciones de las especies objetivo, así como las poblaciones de especies dependientes y afines. “El rol de los observadores científicos es muy importante, ya que recolectan información independiente que permite determinar el estado de las pesquerías y el ecosistema asociado. Nos entregan datos sobre especies no objetivo y su interacción con las pesquerías, lo que nos permite evaluar la eficacia de las medidas de conservación. Por ejemplo, hay medidas diseñadas para reducir la interacción de las artes de pesca con aves y mamíferos marinos, para la protección del medioambiente y de organismos asociados al fondo marino. Por eso, su labor de recopilación de información de forma independiente es tan importante”, señaló Rebolledo.

La capacitación incluyó charlas y talleres prácticos donde se mostraron nuevas herramientas y métodos para identificar el kril antártico, peces, aves, mamíferos marinos. “La capacitación fue intensa, donde en dos días y medio tratamos de incluir la mayor cantidad de tópicos que son de su interés para la observación científica en Antártica”, agregó Santa Cruz.

Apoyo de otras instituciones

Además de Lorena Rebolledo y Francisco Santa Cruz, también fueron relatores del INACH Marcelo González, Rodolfo Rondón, César Cárdenas y Lucas Krüger, estos dos últimos también investigadores del Instituto Milenio BASE.

Entre los relatores externos estuvieron el Dr. Mauricio Landaeta de la Universidad Católica de Valparaíso, la Dra. María José Pérez de la Universidad de Chile e Instituto Milenio BASE, Minerva Acuña y Francisco Fernández del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), Paola Arroyo de la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (Directemar) de la Armada de Chile, Valeria Carvajal, presidenta de la Federación de Industrias Pesqueras del Sur-Austral (FIPES), y Johana Jeria, jefa del departamento de control de calidad de la empresa PescaChile.

Además, se contó con la experiencia de observadores científicos: Gabriela Torretti, alumna del Magíster en Pesquerías de la Universidad de Concepción y observadora científica que participó durante cuatro años en la pesquería del kril, y Alberto Bustamante, quien se desempeñó como observador científico en la pesquería de bacalao antártico en el mar de Ross, así como profesionales del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP).

También es importante destacar el apoyo brindado por la Universidad de Magallanes, institución que facilitó sus salas y laboratorios para efectuar esta capacitación.

Al finalizar la capacitación, los y las asistentes se mostraron con mucho entusiasmo, una de ellas, Cynthia Burgos, profesional de la Dirección Nacional del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura de Valparaíso, comentó: “El curso me pareció fantástico, aprendí mucho, me hubiera gustado seguir aprendiendo, cumplió con mis expectativas, me encantaría ir a la Antártica y tengo un motivo profesional. Estoy haciendo mi tesis de magíster y me interesa estudiar la fauna acompañante del kril y el impacto que ha tenido la variabilidad ambiental en las poblaciones.”

Por su parte, Emilio Alarcón, investigador del Centro IDEAL, opinó: “El curso es muy completo; abarca los temas necesarios para entender los objetivos de un observador científico y la importancia de su rol a bordo de las pesquerías. Quise participar por la oportunidad de aprender más sobre las pesquerías de kril y bacalao en la Antártica, y poder contribuir como científico al levantamiento de datos de manera rigurosa. Esto permitirá, en el futuro, discutir con fundamentos científicos la sostenibilidad y conservación de estos ecosistemas”.

Después de realizado este curso, los participantes se incluyen en una base de datos del INACH. Si la industria pesquera requiere un observador a bordo, se les contacta para evaluar su interés y disponibilidad. “Según las normativas y medidas de conservación de la CCRVMA, tanto la pesca de kril como la de bacalao deben tener un observador nacional a bordo; de lo contrario, no pueden operar en la Antártica”, concluyó Santa Cruz.

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía.

 

Por: INACH

Foto principal: Dra. María José Pérez- Álvarez dictando curso en la Capacitación de Observadores Científicos. Créditos: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

Punta Arenas, 14 de agosto de 2024.- La próxima semana, Chile será el escenario del evento más grande de la historia de la ciencia antártica mundial. Desde el 19 al 23 de agosto en Pucón se llevará a cabo la Conferencia Abierta del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR OSC, por sus siglas en inglés), evento que ya tiene confirmados hasta el momento a casi 1.500 asistentes y se espera que esta cifra sea sobrepasada.

Logo oficial Open Science Conference 2024. Por: INACH

Asimismo, desde el 26 al 28 de este mes se efectuará la Reunión de Delegados del SCAR en Punta Arenas. Ambos eventos son organizados por el SCAR, el Comité Nacional de Investigaciones Antárticas (CNIA) y el Instituto Antártico Chileno (INACH). Con esto, Chile se consolida como un referente en la investigación del Continente Blanco y en la promoción de la cooperación internacional.

“Para nosotros es gran motivo de orgullo el hecho de que la Conferencia SCAR, que se llevará a cabo en Pucón en los próximos días, reunirá alrededor de 1.500 participantes de 57 países, lo que la convierte en la mayor reunión científica antártica de la historia: una muestra clara del liderazgo de Chile en materia de investigación y preservación antártica”, aseguró el canciller Alberto van Klaveren.

Esta conferencia bianual es el principal evento del SCAR, cuya misión es fomentar y facilitar la investigación internacional en la Antártica y el océano Austral. Bajo el lema “Ciencia Antártica: Encrucijada para una nueva esperanza”, ofrecerá un espacio para que más de 1.400 investigaciones sean presentadas cubriendo una amplia gama de temáticas que van desde las ciencias físicas y de la Tierra hasta las ciencias de la vida y las ciencias sociales.

“Este evento se lleva a cabo en un momento clave para la ciencia antártica, que recientemente nos ha demostrado que el comportamiento del Continente Blanco está profundamente conectado con los fenómenos climáticos que ocurren en el resto del mundo. Su estudio es crucial no solo para su protección, sino para el cuidado del medioambiente de todo el planeta y Chile quiere seguir contribuyendo en ello”, agregó van Klaveren.

Además de las presentaciones científicas, la conferencia incluirá conferencias plenarias, minisimposios, sesiones paralelas, mesas redondas y presentaciones de pósteres científicos. También se llevarán a cabo actividades destinadas a involucrar a la comunidad local, subrayando la importancia de la ciencia antártica no solo para la comunidad científica, sino también para el público en general.

Año Polar Internacional 2032-33

La reunión será también un hito en el camino que conduce al Año Polar Internacional 2032-33 (International Polar Year 2032-33), el esfuerzo más grande de la historia por comprender los alcances de los cambios que las altas latitudes australes y boreales están experimentando.

Por: INACH

Por cierto, esta conferencia ocurre en un momento clave de la humanidad, con concentraciones de dióxido de carbono superiores a las que cualquier otro representante de nuestra especie haya experimentado en sus 350.000 años sobre la faz de la Tierra.

El Comité Científico para la Investigación Antártica (Scientific Committee on Antarctic Research, SCAR) es un comité del Consejo Internacional para la Ciencia (ISC) y fue fundado en 1958. En la reunión antártica del International Council of Scientific Unions (ICSU), celebrada en Estocolmo en 1957, se acordó crear un comité para supervisar la investigación científica en la Antártica. En aquel momento había 12 naciones que realizaban activamente investigaciones antárticas, entre las cuales se encontraba Chile y que nombraron un delegado para formar parte de un Comité Especial en Investigación Antártica (Special Committee on Antarctic Research).

Con una programación diversa y la activa participación de la comunidad científica, las reuniones de SCAR 2024 prometen marcar un antes y un después en la ciencia polar. Para más información sobre la conferencia y sus actividades, se puede visitar el sitio web: www.scar2024.org.

Espacio para la comunidad

Se han organizado diversas actividades para que las y los asistentes de la conferencia y la comunidad de la región de la Araucanía conozcan más sobre la importancia de la Antártica. Por esta razón, estas actividades son gratuitas y abiertas al público, entre las que se cuentan:

  • Expo SCAR OSC 2024. Exposición de artesanías con inspiración antártica. Gimnasio Municipal de Pucón.

  • Exposición de Ilustraciones Naturalistas de Mauricio Álvarez. Universidad de la Frontera, sede Pucón.

  • Exposición fotográfica antártica de John Weller. Enjoy Gran Hotel Casino Pucón.

  • Festival de Cine Documental Antártico. Universidad de la Frontera (Pucón) y Liquen Centro Cultural (Villarrica).

Polluelo pingüino Papúa. Por: INACH

La Conferencia Abierta de SCAR se realiza en Pucón por su larga tradición de realización de encuentros científicos y porque la vegetación que rodea la ciudad de Pucón consiste en más de 50 familias de plantas que hallan su origen en la Antártica del pasado. Si a ello se suma la existencia de lagos y volcanes, el paisaje se transforma en parte del relato que convierte a Chile y su historia natural en un heredero directo de las biotas antárticas de fines de la Era de los Dinosaurios.

Punta Arenas, en tanto, se ha destacado históricamente como un puerto clave por donde pasaron numerosos célebres expedicionarios durante la época dorada de la exploración polar. En la actualidad, la ciudad es reconocida como la principal puerta de entrada a la Antártica, permitiendo el tránsito de más de veinte países en su ruta al Continente Blanco. Gracias a su ubicación privilegiada e infraestructura, la ciudad austral se ha convertido en un punto fundamental para la exploración, investigación y colaboración científica. Asimismo desde 2003, la sede del INACH, la principal institución nacional dedicada a la investigación polar, se sitúa en la capital regional.

Por: Instituto Antártico Chileno (INACH)

Imagen principal: INACH

Una investigación liderada por la Doctora en Ecología y Biología Evolutiva, Claudia Maturana, investigadora postdoctoral del Instituto Milenio BASE y Centro CHIC, y miembro de APECS Chile.

Analizando su diversidad genética, estructura y procesos poblacionales, un reciente estudio publicado en el número especial del Instituto Milenio BASE en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, explora la diversificación espacial que ha tenido el mosquito alado antártico, Parochlus steinenii, a largo del tiempo. Equipo científico integrado por investigadoras e investigadores de Chile y Reino Unido

Dra. Claudia Maturana en las cercanías de mar de Weddell, Antártica. Foto: Claudia Maturana

P. steinenii es el único insecto con alas nativo de la Antártica, lo podemos encontrar desde Nahuel Huapi hasta Cabo de Hornos, en las islas Georgias del Sur (territorio Subantártico) y en las islas Shetland del Sur (Antártica). Puede llegar a medir hasta cinco milímetros y es considerado “Centinela del Cambio Climático”, debido a su alta sensibilidad frente a las variaciones de temperatura.

La fauna continental- terrestre y agua dulce- de la Antártica se compone de un número bastante limitado de especies, en particular podemos encontrar insectos, pequeños crustáceos y otros microorganismos. Durante largos períodos de aislamiento, estos organismos han desarrollado diversos grados de tolerancia a tensiones ambientales multifactoriales. Previas investigaciones destacan la persistencia in-situ de gran parte de la fauna terrestre actual de la Antártica, con estimaciones que abarcan desde cientos de miles hasta millones de años. P. steinenii, comúnmente conocido como mosquito alado antártico, destaca como una de las dos únicas especies de insectos nativas de la Antártica.

La investigación recientemente publicada, “Ancient diversification in extreme environments: Exploring the historical biogeography of the Antarctic winged midge Parochlus steinenii (Diptera: Chironomidae)”, busca entender cómo ha evolucionado el mosquito antártico en un entorno extremo como el Continente Blanco. A través del análisis de su diversidad genética y la estructura de sus poblaciones en diferentes regiones, los investigadores analizan cómo estos factores han influido en su adaptación y supervivencia a lo largo del tiempo.

Empleando marcadores genéticos mitocondriales y nucleares, se realizaron análisis filogeográficos y demográficos de 151 individuos de P. steinenii obtenidos en la Reserva de Cabo de Hornos, South Georgia y Antártica.

Dra. Tamara Contador buscando P. Steinenii en Islas Georgias del Sur. Foto: Tamara Contador

Según respalda el equipo científico, la diversificación de P. steinenii habría ocurrido durante el Pleistoceno medio- hace alrededor de 1,46 millones de años-, una época geológica de nuestro planeta caracterizada por la ocurrencia de una serie de glaciaciones intercaladas con épocas un poco más cálidas. En la época del Pleistoceno los continentes ya se encontraban en su posición actual y, para el final de ella, los humanos ya se habían expandido por todo el planeta.

“Con base en los patrones filogeográficos y demográficos contrastantes entre el sur de Sudamérica y la Antártica, proponemos que P. steinenii es una especie polar adaptada al frío que actualmente se encuentra refugiada en las altas montañas del sur de la Patagonia. La fuerte estructura genética y filogeográfica, así como el momento de la divergencia, concuerdan con los patrones informados en otros invertebrados que cohabitan con Parochlus”, señala la Doctora en Ecología y Biología Evolutiva, Claudia Maturana, también investigadora del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC).

“Comprender la conectividad pasada y presente entre las poblaciones del mosquito alado antártico puede proporcionar información valiosa sobre cuán resiliente o receptiva puede ser la especie frente al cambio climático en curso”, indica la también miembro de APECS Chile. “Esta investigación aporta nuevos conocimientos sobre la biogeografía histórica y la evolución de Parochlus steinenii en la Antártica, contribuyendo al entendimiento de la biodiversidad en ambientes extremos y su adaptación a condiciones adversas a lo largo del tiempo”, agrega.

Dra. Claudia Maturana junto al Dr. Peter Convey- colaborador del British Antarctic Survey (BAS)- en las cercanías del mar de Weddell, Antártica. Foto: Claudia Maturana

Un equipo integrado por investigadoras e investigadores del Instituto Milenio BASE, Centro CHIC, Laboratorio Wankara de la Universidad de Magallanes (UMAG) en Puerto Williams, Universidad de Cambridge, Britsh Antarctic Survey (BAS), Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile (UCh), Universidad Austral de Chile (UACh), Universidad del Biobío, Centro IDEAL, Universidad de Barcelona y Universidad de Johannesburg: Tamara Contador, Felipe L. Simões, Moisés A. Valladares, Paula Vidal, Melisa Gañán, Claudio González-Wevar, Elie Poulin, Chester J. Sands y Peter Convey.

 

Por: Constanza Barrientos Soto

Foto principal: Gonzalo Arriagada

La clasificación de muestras antárticas obtenidas en las expediciones del Instituto Milenio BASE y la empresa francesa Ponant durante 2023-2024, buscará obtener información biogeografía, características y distribución de especies intermareales en el continente blanco, y encabezada por el Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Sub-Antártica (LAGEMAS) liderado por el Dr. Claudio González-Wevar de la Universidad Austral de Chile (UACh), Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE.

Dr. Claudio González-Wevar tomando muestras en Antártica. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis.

Equinodermos, moluscos, crustáceos y peces, son parte de los modelos de estudio que el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos, se encuentra analizando tras sus expediciones al mar de Weddell, en la Antártica, a través de la empresa francesa PONANT, y en el marco de la Expediciones Científicas Antárticas (ECAs) del Instituto Antártico Chileno (INACH). Clasificación de especies que en la actualidad está impulsando el Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Sub-Antártica (LAGEMAS) liderado por el Dr. Claudio González-Wevar de la Universidad Austral de Chile (UACh), Centro IDEAL e Instituto Milenio BASE.

González-Wevar, también investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la Facultad de Ciencias UACh, señala que en conjunto con Marcelo López, estudiante de Biología Marina del Instituto Milenio BASE y de la Universidad Austral de Chile (UACH), están desarrollando un trabajo clave, que podría entregar nueva información sobre biogeografía en el océano Austral: “Las muestras colectadas son de suma importancia para el conocimiento de la biodiversidad Antártica porque provienen de sectores de difícil acceso y para los cuales casi no hay registros de la biota intermareal”, señala.

Para el doctor en Ciencias, con mención en Ecología y Biología Evolutiva, trabajar con nuevos registros permitiría conocer información eventuales nuevas distribuciones de especies: Estamos detectando la presencia de especies que se creían tenían distribución más restringida. Como es el caso de la lapa antártica Nacella concinna y los caracolitos Laevilitorina y Laevilacunaria, advierte. 

Muestras de especies del fondo antártico. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis.

En tanto que, para Marcelo López, encargado de clasificar las muestras antárticas de las expediciones Instituto Milenio BASE/PONANT, la labor constituye un especial desafío debido a las características únicas del continente helado: Trabajar con estas muestras ha sido una experiencia súper gratificante. Para un profesional vinculado a la Biología Marina como yo, trabajar con un lugar tan remoto como es la Antártica es fantástico. Y del mismo modo, da un gran sentido de responsabilidad y de privilegio enorme ya que es un acceso a conocimiento único y de gran relevancia”, sostiene.

Las expediciones han recorrido localidades diversas del océano Austral y el lado sur de la península antártica en zomas como Red Rock Ridge, Haunusse Bay y Stonington; así como el mar de Bellinghausen con Sims Island; el mar de Amundsen con Simple Island y Cape Burks, y finalmente el mar de Ross con Cape Royds, Cape Hallet y Cape Washington. 

“Trabajar con estas muestras antárticas, además de realizar su clasificación, nos permite indagar en datos que nos lleven a descubrir potenciales nuevas especies que nos permitirían ampliar nuestro conocimiento sobre modelos de estudios con adaptaciones únicas, ofreciendo información sobre la evolución de la vida en condiciones extremas”, puntualiza Marcelo López, también integrante del Laboratorio de Genómica y Ecología Molecular Antártica y Sub-Antártica (LAGEMAS) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), y liderado por el Dr. Claudio González-Wevar.

Zona intermareal de Antártica. Foto: I. Milenio BASE / Nadia Politis.

El proceso de clasificación de las muestras recolectadas durante la expedición, inicia con su llegada al LAGEMAS en Valdivia, donde Marcelo se coordina si registro en bases de datos especializadas. Posteriormente, el investigador organiza las muestras según los grupos taxonómicos principales (equinodermos, moluscos, crustáceos y peces). A partir de esta organización, Marcelo se enfoca en la identificación de especies, teniendo en cuenta su tamaño y, en la medida de lo posible, realiza análisis de sus características genéticas.

El objetivo es identificar las posibles nuevas especies en el mayor detalle, hablando en términos taxonómicos. Es decir, clasificar y organizar las muestras de acuerdo con sus características biológicas: es ahí donde aparecen categorías como reinos, género y familias. Este procedimiento es crucial para obtener una comprensión exhaustiva de la diversidad biológica encontrada en las muestras recopiladas.

Ambos investigadores destacan la importancia de la labor en curso, que contribuye a la biodiversidad marina en la región polar. Además, podría sentar las bases para futuras investigaciones biológicas y de conservación. “Los resultados obtenidos pueden tener un impacto significativo en la investigación científica y en el entendimiento de los ecosistemas marinos antárticos, revelando especies que hasta el momento podrían haber permanecido desconocidas para la Ciencia”, señalan.

 

Por: Carolina Gajardo y Nadia Politis

Fotografía principal: Marcelo López en LEGEMAS. Créditos: I. Milenio BASE / Constanza Barrientos

 

Es trabajo liderado por el investigador postdoctoral del Instituto Milenio BASE Dr. Guillaume Schwob, contó con la colaboración en terreno de la investigadora de la Universidad de Magallanes (UMAG), INVASAL, Centro CHIC, Dra. Tamara Contador y busca identificar las especies microbianas presentes en el la mosca Parochlus steinenii. Estudiar su microbioma y evaluar sus posibles funciones a través de secuenciación masiva de su intestino.

Con ráfagas de viento y el cordón montañoso Dientes de Navarino rodeando su trabajo en terreno, el Doctor en Ecología Microbiana Guillaume Schwob se trasladó desde el Laboratorio de Ecología Molecular (LEM) de la Universidad de Chile en Santiago, hasta el Laboratorio Wankara de Ecosistemas Dulceacuícolas Antárticos y Subantárticos de la Universidad de Magallanes en Puerto Williams. El objetivo, recorrer dos lagos subantárticos habitados por la mosca antártica (Parochlus steinenii) junto con la toma de muestras de agua y sedimento, musgo, larvas y adultos de la especie estudiada.

El trabajo en terreno del Dr. Guillaume Schwob, se realizó en colaboración con la Dra. Tamara Contador, en conjunto con Katherine Chávez, Melisa Gañan y Roy Mackenzie. Foto: Guillaume Schwob

“Las comunidades microbianas, que residen dentro de los insectos, conocidas como microbioma, han sido reconocidas como un componente crítico de la vida de diversas especies, contribuyendo a su alimentación, reproducción y capacidad para resistir o ser sensibles a los estreses ambientales”, señala Guillaume al destacar la importancia de su investigación en un contexto de cambio climático.

La crisis climática, señala el investigador postdoctoral del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (conocido también como Instituto Milenio BASE), señala que el microbioma puede permitir a insectos como la mosca Parochlus steinenii sobrevivir a aumentos de temperatura, colonizar nuevos ambientes más favorables o, por el contrario, ocasionar la muerte del hospedero si una o varias especies esenciales de su microbioma desaparecen debido a cambios en las condiciones ambientales: “En este sentido, es crucial determinar la contribución del microbioma en Parochlus, especialmente considerando que su hábitat, las zonas subantárticas y antárticas, son altamente impactadas por el cambio climático”, sostiene.

El recorrido por el cerro Bandera y el cerro Carancho fue la primera etapa, pero después las muestras serán analizadas por la estudiante de doctorado de la Universidad de Chile, Karla Veas-Mattheos bajo la dirección de la Dra. Julieta Orlando, académica UChile, y también directora alterna del Instituto Milenio BASE. Karla realizará su investigación en el Laboratorio de Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, donde el microbioma de Parochlus será analizado mediante secuenciación masiva de su intestino.

El trabajo liderado por el Dr. Guillaume Schwob estudia la mosca Parochlus steinenii a través de secuenciación masiva de su intestino. Foto: Guillaume Schwob

Los Parochlus son moscas diminutas que habitan en isla Navarino -isla del archipiélago de Tierra del Fuego en el extremo meridional de América del Sur entre el océano Pacífico y el Atlántico- en medio de un entorno subantártico llamado de “media montaña”. A través de la colaboración realizada con la investigadora principal del Instituto Milenio BASE Dra. Tamara Contador, en conjunto Katherine Chávez, Melisa Gañan y Roy Mackenzie, Guillaume advierte sobre los desafíos de la investigación: “Desde acceder a su hábitat hasta encontrar, capturar y disecar los ejemplares para recolectar sus intestinos. Además, debido a la pequeña cantidad de tejido que representa el intestino de estas moscas, la carga microbiana es muy baja. Por lo tanto, es crucial trabajar en condiciones estériles al analizar las muestras para prevenir cualquier contaminación que pueda provenir del ambiente del laboratorio o del investigador”, enfatiza.

Schwob, también Magíster en Ecología Microbiana de la Universidad Claude Bernard Lyon en Francia, advierte que en la primera etapa de su investigación es clave identificar las especies microbianas presentes en la mosca Parochlus steinenii, para evaluar la existencia de un microbioma proprio en la especie antes de llevar a cabo experimentos más complejos que puedan entregar información sobre su relevancia en la ecología del hospedero.

 

 

 

 

Por: Nadia Politis

Fotografías: Guillaume Schwob

El trabajo publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Ecology and Evolution tuvo como objetivo comprender el impacto de los ciclos glaciales sobre los patrones de diversidad y estructura genética del pequeño caracol marino Laevilacunaria antarctica, y, desde Valdivia fue liderado por un equipo de investigación de Chile, Francia y Nueva Zelanda.

Un territorio en condiciones muy secas, frías, y con extensiones de agua en su mayoría convertidas en hielo: Fue el llamado “Último Máximo Glacial” registrado hace aproximadamente 20.000 años, y considerada la época de máxima extensión de capas de hielo en nuestro planeta. Un excelente ejemplo, que según señala desde Valdivia el Doctor en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva, Claudio González-Wevar, permite estudiar los patrones genéticos, y el impacto de los eventos polares en el molusco antártico conocido como Laevilacunaria antarctica.

“Como consecuencia del Último Máximo Glacial, las especies se aislaron en refugios, originando la denominada fragmentación poblacional, junto con y una formación de muchos complejos de especies crípticas”, advierte González-Wevar. A consecuencia de este escenario extremo, una parte de la biodiversidad antártica sobrevivió a estas glaciaciones, aunque los organismos marinos bentónicos, es decir, aquellos que viven en el suelo marino, habrían sido los más afectados por el avance y retroceso del hielo.

Así, señala un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Ecology and Evolution, que analizó los patrones de diversidad y estructura genética del pequeño caracol antártico Laevilacunaria antarctica a lo largo de su distribución en las islas Shetland del Sur, Península Antártica e islas Georgias del Sur. Los resultados sugieren que la población del pequeño caracol antártico ubicado en Georgias del Sur, muestran diferencias genéticas muy marcadas con el resto de las poblaciones de islas Shetland del Sur y Península Antártica: “Esto quiere decir que las poblaciones de este molusco – que no supera los 20 milímetros – han evolucionado de manera independiente durante al menos un millón de años”, señala González-Wevar también académico de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigador principal del Instituto Milenio BASE.

Dr. Claudio González-Wevar en la Antártica
Foto: Nadia Politis

El también investigador de la Facultad de Ciencia UACh y el centro FONDAP IDEAL, destaca las características de Laevilacunaria antarctica como un caracol marino antártico asombroso: “Es increíble de muchas maneras, pero la principal es que habría tenido la capacidad de sobrevivir los momentos más fríos de los ciclos glaciales del Cuaternario y posteriormente re-colonizar gran parte de Península Antártica y de las Islas Shetlands del Sur”, subraya el investigador.

Al estudiar detalladamente el crecimiento de la Laevilacunaria antarctica, el investigador del Instituto Milenio BASE explica que esta especie se caracteriza por no tener estadios larvales de vida libre, es decir, que las hembras depositan masas de huevos desde las cuales emergen juveniles, que posteriormente se convierten en caracoles adultos, por ello, tienen lo que se denomina un “bajo potencial de dispersión” … ¿Cómo logran extender su presencia a otras regiones polares? Aparentemente a través de las algas marinas, postula la investigación.

“La capacidad de re-colonización de esta especie, en una amplia zona del continente Antártico, estaría probablemente asociada a la estrecha relación que mantiene con macroalgas”, dice González-Wevar. “De esta forma, el llamado rafting sobre las macroalgas – que forman parte del fondo marino antártico – serían un mecanismo trascendental en la biología de la especie y que permitiría explicar la alta homogeneidad genética detectada en Península Antártica y las Islas Shetlands del Sur un área que abarca miles de kilómetros cuadrados”. Hallazgo troncal del estudio antártico liderado desde Valdivia.

Para tomar muestras de la especie en el desafiante territorio antártico, con temperaturas bajo cero y en ocasiones vientos huracanados, el Dr. Claudio González-Wevar, se tuvo que trasladar a bordes costeros del continente helado, el llamado intermareal: “Así, accedemos a zonas libres de hielo, realizamos una búsqueda visual que requiere mucho tiempo y cautela, para finalmente encontrar los caracoles, recolectar algunos especímenes, y después volver a Chile y realizar su análisis en laboratorio”, advierte el investigador.

Usualmente es posible identificar al caracol marino antártico Laevilacunaria antarctica en rocas o algas del intermareal antártico. Su color marrón permite realizar un camuflaje casi perfecto, pese a sus antenas y caparazón negros que irradian destellos azulinos, que en cada movimiento imitan elegantes vestiduras de terciopelo, detalla el equipo científico. Debido a su minúsculo tamaño, su colecta posee una gran complejidad, y solo a través de pinzas y tubos de muestreo es posible realizar su traslado hacia los laboratorios en la región de Los Ríos.

El equipo de investigación compuesto por científicos y científicas de Chile, Francia y Nueva Zelanda, enfatiza que la marcada divergencia entre las poblaciones de la especie Laevilacunaria antarctica en la península Antártica y Georgias del Sur es evidencia de que dichas poblaciones han evolucionado de manera independiente durante al menos un millón de años. Más aún, es posible que las poblaciones de península Antártica/islas Shetlands del Sur y las poblaciones de Georgias se traten de especies distintas. Esta hipótesis será puesta a prueba en futuros estudios incluyendo análisis morfológicos y radulares. Además, la especie habría visto muy afectados sus tamaños poblacionales por el avance y retroceso de los hielos durante las glaciaciones.

Estudio internacional que analiza el impacto de los ciclos glaciales en caracoles marinos antárticos, que realizado con el apoyo del proyecto FONDECYT (1210787), la Universidad Austral de Chile (UACh), el Instituto Milenio BASE y el Centro FONDAP IDEAL, y fue liderada por el Doctor en Ciencias Claudio González-Wevar, en conjunto con un equipo integrado por los estudiantes de Biología Marina Yarleth Poveda, Andreas Schmider y Vanessa Jeldres además de los investigadores Nicolás Segovia, Sebastián Rosenfeld, Claudia Maturana, Karin Gérard, Hamish G. Spencer, y el director del Instituto Milenio BASE y académico de la Universidad de Chile, Elie Poulin.

 

Por: Nadia Politis

Foto principal: Laevilacunaria antarctica_Credito fotografia Dirk Schories

El proyecto etnográfico-exploratorio busca indagar en la aplicación de los protocolos sobre prevención y control de gripe aviar en la Antártica de distintos países, en un contexto en que los Estados Consultivos no han establecido medidas o resoluciones sobre la materia en el marco de las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico. A su regreso, las investigadoras buscarán desarrollar iniciativas vinculadas a incidencia pública.

 Luego que en 2023 se detectara el primer brote de gripe aviar en la Antártica (islas Georgias del Sur), las abogadas Giovannina Sutherland Condorelli, Catalina Sepúlveda Illanes y María Jesús Maibe Muñoz, se reunieron con su mentor, Dr. Luis Valentín Ferrada, investigador principal del Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y Director del Departamento de Derecho Internacional de la Universidad de Chile, quien ha estado supervisando y apoyando este proyecto a través de su línea de investigación sobre gobernanza antártica.

Desde la mirada de los 56 Estados Parte del Tratado Antártico, de los cuales 29 tienen estatus Consultivo (es decir, tienen derecho a voz y voto) las actividades en el continente helado fueron reguladas de forma disímil. También señalan las investigadoras adscritas del Instituto Milenio BASE: “Observamos que todos los países tenían distintos protocolos para enfrentar la emergencia sanitaria, y luego nos preguntamos por qué sucedía esto si -en teoría- el Tratado Antártico opera para todos sus miembros de la misma forma. Entonces, ¿por qué no se aplicaba un sistema estandarizado?”, señala la abogada Giovannina Sutherland, también Coordinadora del Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Equipo de plantas, insectos y derecho antártico del Instituto Milenio BASE en bahía Fildes. De izquierda a derecha: Arón Cádiz, Micaela Conejeros, Gabriel Muñoz, Giovannina Sutherland y Catalina Spúlveda.

“Esta investigación busca indagar las complejidades que enfrenta el Sistema del Tratado Antártico ante emergencias sanitarias. Ya vimos en 2020 que el COVID-19 era detectado en el continente, y no tenemos la certeza si en el futuro tendremos nuevas contingencias que impliquen una regulación global, en un escenario donde brotes y virus desconocen de límites y fronteras”, advierte Catalina Sepúlveda.

El Sistema del Tratado Antártico (STA), es un régimen de gobernanza que opera en el continente más austral del planeta. Este sistema de administración surge a partir del Tratado Antártico firmado el 1 de diciembre de 1959 en Washington, Estados Unidos. Un año antes, en 1958, se conformaría en La Haya el Comité Científico de Investigación Antártica o SCAR, por sus siglas en inglés. Entidad encargada de desarrollar y coordinar la investigación científica internacional en todo el continente, sus islas costeras y el Océano Austral circundante, incluida la llamada Corriente Circumpolar Antártica (CCA).

“El proyecto es parte de una iniciativa global interdisciplinaria que también busca comprender, desde las Ciencias Sociales y el Derecho, el quehacer científico en el sexto continente, la actividad turística y la realizada por operadores antárticos, en relación a la contingencia de la gripe aviar H5N1 en la Antártica”, detalla María Jesús Maibe.

La metodología de las abogadas, expertas en derecho antártico, busca aplicar herramientas de la etnografía, observación participante, y entrevistas en profundidad que permitan generar recomendaciones jurídicas al STA y sus miembros. A su regreso, además de desarrollar iniciativas de divulgación científica y conferencias académicas, esperan desarrollar recomendaciones internacionales para el SCAR, dentro del Comité Permanente de Humanidades y Ciencias Sociales.

La cronología del virus H5N1 en la Antártica registra su detección en octubre de 2023 en poblaciones de la especie skúa marrón. En Chile, la Delegación Presidencial Provincial de la Antártica Chilena realizó gestiones territoriales para abordar la emergencia a través de campañas informativas en Puerto Williams. Por otra parte, durante los primeros días de 2024, una expedición estratégica de contingencia llegó a la Antártica con el objetivo de realizar un trabajo de detección temprana y de vigilancia epidemiológica del virus, en coordinación con el Instituto Antártico Chileno (INACH).

 

Por: Nadia Politis

Fotografía portada: Las abogadas Giovannina Sutherland Condorelli, Catalina Sepúlveda Illanes y María Jesús Maibe Muñoz. Fotografía: Instituto Milenio BASE / N.Politis